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sábado, 23 de septiembre de 2023

_- 7 tipos de alimentos que deberías evitar para no sufrir una intoxicación, según un experto en seguridad alimenticia

Una mujer añade zumo de lima a una ostra.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,

_- Hay que tener cuidado al consumir ostras crudas.


Bill Marler es un abogado especializado en seguridad alimentaria que lleva 30 años defendiendo a las víctimas de intoxicaciones por patógenos como la bacteria E. Coli, la salmonela, la listeria y otros.

Aparece en el nuevo documental de Netflix titulado “Poisoned: the dirty truth about your food” (Envenenado: la sucia verdad sobre tu comida), el cual comenzó siendo un libro basado en el primer gran caso legal de Marler.

El experto habló con la BBC acerca de las comidas que se deben evitar para prevenir una intoxicación.

La vida le iba bien a Stephanie Ingberg, una joven de 17 años que estuvo con sus padres de vacaciones en República Dominicana.

Antes de volar, dijo sentir ‘malestar estomacal’, pero no le prestó mucha atención y se sintió algo mejor cuando llegó a la isla. Pero durante la noche empeoró nuevamente y terminó en el hospital.

A la mañana siguiente, no reconocía a su madre, sus riñones habían dejado de funcionar, se le había inflamado el cerebro y estaba teniendo convulsiones.

Sus padres coordinaron una evacuación médica de urgencia a EE.UU., donde confirmaron que tenía una seria infección bacteriana de E. coli. Su condición siguió empeorando, cayó en coma y un sacerdote llegó a darle la extrema unción.

Stephanie es una de las protagonistas del documental de Netflix, en el que se da un vistazo a cómo los fallos en la higiene de nuestra cadena alimenticia pueden tener consecuencias realmente desastrosas para los consumidores.

A medida que el sacerdote comenzaba con su oración, Stephanie abrió sus ojos. Sobreviviría pero sufriría consecuencias de por vida.

Un cultivo de lechuga siendo irrigado FUENTE DE LA IMAGEN,NETFLIX Pie de foto,

Incluso las hojas verdes pueden ser focos de contaminación: el agua que se usa en la irrigación de campos puede contaminarse por las bacterias de granjas de ganado cercanas.

“Tengo que tomar medicamentos todos los días para intentar reforzar los filtros de mis riñones”, cuenta en el documental. “Existe la posibilidad de que requiera un trasplante de riñón y que tenga que hacer diálisis toda la vida. Nunca quieres oír algo así”.

“Me comí una ensalada y ahora tengo efectos en mi salud por el resto de mi vida”.

Stephanie es uno de las 600 millones de personas que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se enferman al año debido a alimentos contaminados. Afortunadamente, no fue una de las 420.000 que mueren.

Revisar lo que comes te podría salvador la vida. Según Bill Marler, estos son los alimentos que debes evitar para poder mantenerte saludable.

Leche o jugos sin pasteurizar Alguien buscando leche en el super FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES Pie de foto,

En la pasteurización, la leche o los jugos se calientan y luego se enfrían rápidamente para eliminar los rastros de bacterias, conservando las condiciones del alimento.

La experiencia que Marler ha adquirido a través de sus litigios le han llevado a renunciar a los productos que contengan leche sin pasteurizar o jugos sin pasteurizar.

El riesgo está en contagiarse con la misma bacteria E. coli que enfermó tanto a Stephanie.

“Cualquier beneficio de salud que pueda tener la leche no pasteurizada simplemente no vale la pena. A las personas se les han olvidado las enfermedades que existían en el siglo XIX”, dice Marler.

Germinados crudos Brotes de soja FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES Pie de foto,

Los brotes de soja crudos crecen en condiciones ideales para el desarrollo de patógenos como el E. coli.

Marler tampoco come germinados crudos tales como la alfalfa, los brotes de soja o los de trébol o frijol.

Estos alimentos han sido relacionados algunos de los peores casos de intoxicaciones en el mundo. En 2011, un brote vinculado con semillas de fenogreco hizo que 900 personas desarrollaran un fallo hepático y hubo más de 50 muertes.

“Las semillas se contaminan cuando crecen afuera. Cuando las traes adentro y las pones en un lindo baño de agua para que germinen, les das el medio perfecto para la germinación de bacterias”, dice Marler.

“No conozco a una sola persona en la industria de la seguridad alimentaria que coma germinados crudos”.

Carne que no esté cocida Carne molida FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES Pie de foto,

Al molerse la carne, los restos de E. coli se esparcen.

Con la carne molida, cualquier bacteria que esté en la superficie de la carne se habrá mezclado con el interior. Es por eso que es tan importante cocinar bien las hamburguesas.

Y no necesitarías muchas bacterias para enfermarte de gravedad.

“Unas 50 bacterias E. coli son suficientes para matarte; caben 100.000 en la cabeza de un alfiler. No es algo que puedas ver, saborear u oler. La única manera segura es cocinar bien toda la carne”, dice Marler.

Recomienda que insistas en que tu hamburguesa esté cocida a una temperatura interna de 155ºF (69ºC) para eliminar todo tipo de patógenos.

En lo que se refiere a cortes de carne, por lo general hay menos riesgo debido a que las bacterias en la parte exterior mueren durante el proceso de cocción.

Frutas y verduras prelavados y precocidos Una niña lavando lechuga FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES Pie de foto,

Es preferible lavar las hojas en tu casa que depender de los lavados industriales que prometen hojas "lavadas tres veces".

“Cuando te comes una hamburguesa, la parte más peligrosa no es la hamburguesa en sí, sino la lechuga, la cebolla y el tomate”, dice Mansour Samadpour, un consultor de seguridad alimenticia, en el documental de Netflix.

En 2006, hubo un gran brote de E.coli relacionado con las espinacas: más de 200 personas se enfermaron y hasta cinco perdieron la vida en EE.UU. Marler representó a la mayor parte de los afectados.

La contaminación bacterial se logró rastrear hasta una granja de espinacas en California que tenía algún tipo de intrusión animal. Las heces habían contaminado las espinacas con E.coli.

Cuando se cortaron y enviaron a la fábrica donde las lavaban tres veces, la bacteria se dispersó entre las existencias y se diseminó por el país, enfermando a cientos de personas.

“¿Vale la pena arriesgarse a que más personas manipulen tu lechuga solo por la conveniencia de no tener que lavarla? Si más personas la tocan y se contamina, se disemina bastante rápido”, dice Marler.

Huevos crudos o poco cocidos Una gallina FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES Pie de foto,

Una gallina puede desarrollar salmonela en sus ovarios, lo cual hace que la única manera de eliminarla con seguridad es cocinándo bien los huevos.

El peligro con los huevos llega de una posible infección con salmonela, una bacteria común que puede causar diarrea, fiebre, vómitos y dolor estomacal. Aquellos muy jóvenes o muy mayores pueden enfermarse seriamente o incluso morir por una infección con esta bacteria.

Ha habido muchos incidentes desastrosos que involucraron huevos en la historia reciente: en 1988 el miedo a un posible brote de salmonela llevó al gobierno británico a ordenar la matanza de dos millones de pollos. Un caso similar en 2010 hizo que que unos 500 millones de huevos fueran retirados del mercado en EE.UU.

Marler dice que aunque los huevos de hoy sean más seguros que los huevos de antes, aún debe haber precaución y advierte que la salmonela aún representa un riesgo inaceptable para los consumidores de huevos crudos o mal cocinados.

“Uno de cada 10.000 huevos tiene salmonela dentro del cascarón. La gallina puede desarrollar salmonela en el ovario, esta entra en el huevo y lo único que puedes hacer es cocinarlo”.

Mariscos crudos
El riesgo de las ostras y otros mariscos es que se alimentan como si fueran filtros. Eso quiere decir que si hay una infección bacteriana o viral en el agua, seguramente se meterá en la cadena alimenticia fácilmente.

Marler cree que el problema se está viendo exacerbado por el calentamiento global.

“Con océanos más calientes llega un aumento en los eventos de contaminación relacionados con las ostras: hepatitis, norovirus, etc. Yo soy de Seattle, y algunas de las mejores ostras del mundo vienen del noroeste de EE.UU., pero claramente hay problemas con nuestra calidad del agua y su temperatura. Es un factor de riesgo nuevo que tienes que tener en cuenta cuando estás pidiendo esas ostras crudas”, dice.

Sándwiches empacados
“Deberías revisar las fechas de esos sándwiches de manera cuidadosa, y ojalá consumir comida que, o bien prepares tú mismo o que preparen delante tuyo”, aconseja Marler.

Advierte que la antigüedad del sándwich es el mayor factor de riesgo, algo que podría llevar a una exposición a la listeria monocytogenes, una bacteria peligrosa.

Dice que es uno de los grandes asesinos tanto en EE.UU como alrededor del mundo, y manda a casi cualquier persona que la ingiere al hospital.

“La listeria crece muy bien en temperaturas de refrigerador, así que si alguien te hace un sándwich y te lo comes casi que de inmediato, el riesgo de listeria es bajo. Si lo preparan y se guarda en la nevera una semana antes de que te lo comas, le dará al bicho de la listeria la oportunidad para crecer en una cantidad suficiente como para enfermarte”, dice.

Qué tan seguro es el sushi A person eating sushi FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES Pie de foto,

La contaminación por pescado es más baja que por pollo o carne de res.

Un tipo de comida sobre el que la gente suele ser escéptica, el sushi, no preocupa tanto a Marler, aunque admite que debes tener cuidado dónde lo compras.

"Voy más a menudo a un buen restaurante de sushi que a un restaurante de bistec. El riesgo de contaminación por el pescado no es tan alto", dice.

"No compro sushi de la tienda de la esquina o en una gasolinera. Un buen restaurante de sushi es bastante seguro, ya que el pescado tiene un riesgo bajo en lo que respecta a las infecciones bacterianas. Es un perfil de riesgo con el que me siento más cómodo", dice.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Ensaladas

"De primero, ensalada". Probablemente es la frase más repetida en los restaurantes, en casa y en las oficinas a mediodía. David Gasol, nutricionista especializado en veganismo y consultor macrobiótico, explica que, además de socorridas, las ensaladas verdes son ricas en vitaminas A, C y E, fundamentales para prevenir el envejecimiento de las células. “Este clásico de cualquier menú también aporta vitaminas del grupo B. Por ejemplo, el famoso ácido fólico, muy necesario para varios procesos vitales, entre ellos, la gestación”, añade. Gasol recomienda consumir “verde” a diario y templar las ensaladas en invierno. “En los meses fríos podemos introducir las cocciones ligeras. Por ejemplo, una ensalada de apio, brócoli y judía verde hervidos unos pocos minutos es una opción muy saludable”, matiza. El presidente de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN), Giuseppe Russolillo, detalla cuáles son las bases verdes más aconsejables y qué hay detrás de cada una de ellas.

Col: un gol al cansancio, pero cuidado con los gases
"Aunque es típica en guisos y cocidos, la col cruda aliñada es riquísima (también en vitamina C). Protege a las células de la oxidación y contribuye al buen funcionamiento de los sistemas nervioso e inmunitario. Fuente de ácido fólico (que disminuye el cansancio y la fatiga), contribuye a la absorción del hierro y es rica en fibra. También reduce los niveles sanguíneos de colesterol total y del llamado colesterol malo (LDL). En algunas personas, tomar mucha cantidad puede producir flatulencias y algunas molestias digestivas leves y transitorias".

Escarola: perfecta para embarazadas
"Una ración de escarola aporta el 30% de la vitamina A y el 25% del ácido fólico que necesitamos diariamente. Una ingesta insuficiente de este último compuesto puede producir anemia megaloblástica, y su falta durante el embarazo se asocia con un alto riesgo de malformaciones congénitas fetales (espina bífida, problemas cardiacos, labio leporino). Este alimento contiene también principios activos de carácter antioxidante: flavonoides y compuestos fenólicos. Su consumo se asocia a un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer".

Espinacas: la verdura ganadora
"Lo que nos contaban de pequeños era verdad: las espinacas son una fuente inagotable de vitaminas. Un plato aporta el 150% de la vitamina A necesaria al día [ideales para el crecimiento, en forma de beta-carotenos], el 100% del ácido fólico, más del 50% de la vitamina C y el 30% de la vitamina E. Estas hojas verdes, que aún arrastran mala fama infantil, contienen gran cantidad de luteína y zeaxantina, cuya presencia en la sangre se relaciona inversamente con el riesgo de padecer algunas enfermedades cardiovasculares. Las espinacas son también fuente de magnesio y de hierro. Este último, necesario para el transporte normal del oxígeno por parte de nuestras células".

Berros: mejor que la rúcula
"El berro es rico en vitamina A (en forma de provitamina, concretamente carotenos, que se transforman en vitamina A en el organismo). Según un estudio de su composición química, sus hojas contienen más flavonoides y vitamina C que el resto de las especies de crucíferas (una familia a la que también pertenece la rúcula). Aunque son ricas en los llamados "bociógenos naturales" (responsables de los problemas de tiroides), su consumo no se asocia a desequilibrios tiroideos en personas sanas, siempre que la ingesta de yodo sea la adecuada".

Lechuga: si tiene problemas intestinales, esta es su planta
"La clásica lechuga es fuente de vitamina A (en forma de beta-carotenos) y de ácido fólico. Una ración de lechuga aporta el 45% de la vitamina A que necesita el organismo diariamente [mantenimiento de células, crecimiento óseo, regulación de piel y mucosas]. También es rica en fibra, que ayuda a un correcto funcionamiento intestinal".

Endivias: depende de su paladar
"Su sabor ligeramente amargo se debe a los compuestos químicos lactucina, lactucopricrina e intibina. Su composición y propiedades son muy similares a las de la achicoria. Aporta pequeñas cantidades de minerales y vitaminas y es considerada fuente de ácido fólico. Como se consume generalmente cruda (ensalada) no se pierden nutrientes durante su cocinado. Una endivia aporta un tercio del ácido fólico que el organismo necesita para funcionar correctamente".
Fuente: http://elpais.com/elpais/2014/12/16/buenavida/1418730602_494808.html