sábado, 17 de enero de 2026

Las operaciones encubiertas más conocidas de la CIA en América Latina

Vista aérea del cuartel general de la CIA en Virginia.

Fuente de la imagen,Carol M. Highsmith/ Library of Congress / Domínio Público

Pie de foto,El cuartel general de la CIA en Virginia es uno de los centros desde los que Estados Unidos ha intentado influir en América Latina.

"No podemos ni confirmar ni desmentir que esos archivos existen". 

 Esto fue lo que durante años respondió la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) cuando se le preguntaba por la que fue una de sus primeras operaciones encubiertas en América Latina: la intervención en la caída del presidente de Guatemala Jacobo Arbenz en 1954.

No fue hasta décadas después, en 1997, cuando la CIA desclasificó solo parcialmente algunos documentos de sus operaciones en Guatemala, llamadas PBFortune y PSBSuccess.

Parece que en la segunda presidencia de Donald Trump no habrá tanto secretismo.

El presidente de Estados Unidos confirmó esta miércoles la información publicada inicialmente por The New York Times, que reveló que había autorizado a la CIA a llevar a cabo operaciones encubiertas dentro de Venezuela, reavivando el recuerdo de la época en que Washington intentaba dirigir el destino de lo que consideraba su "patio trasero" latinoamericano a través de acciones secretas.

Desde su fundación en 1947, además de recopilar y analizar información de todo el mundo relevante para la seguridad nacional de Estados Unidos, la agencia ha llevado a cabo también operativos clandestinos en otros países que condicionaron su historia.

En el contexto de la Guerra Fría, la CIA se volcó en un esfuerzo por contener la expansión del socialismo y evitar que en diferentes países se instalaran regímenes afines a la antigua URSS, el gran rival de Estados Unidos entonces.

América Latina fue una de las regiones donde la CIA tuvo una mayor y más polémica actividad.

"La política exterior de Estados Unidos para la región durante la Guerra Fría tuvo como elemento principal la contención del comunismo", le dijo a BBC News Brasil Enrique Natalino, investigador del Centro Brasileño de Análisis y Planificación (Cebrap).

Es imposible enumerar todos los intentos de la CIA de interferir en América Latina, pero algunos episodios están ahora bien documentados. En general, los documentos clasificados del gobierno de EE.UU. deben abrirse al público después de un cierto período de tiempo, aunque hay variaciones según el caso.

Hoy se sabe que la CIA brindó apoyo a varios grupos políticos y gobiernos extranjeros, tanto con operaciones paramilitares —a través del Centro de Actividades Especiales— como con participación en entrenamiento, planificación y desarrollo técnico.

A continuación, te contamos algunas de las operaciones encubiertas más destacadas de la CIA en América Latina. 
Guatemala, 1954 

Jacobo Arbenz, segundo por la izquierda en una hilera de cuatro personas, en una imagen de archivo. 


Jacobo Arbenz, segundo por la izquierda en una hilera de cuatro personas, en una imagen de archivo.

Fuente de la imagen,Getty Images

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El presidente de Guatemala, Jacobo Arbenz, segundo por la izquierda, fue objeto de una operación secreta de la CIA. 

En mayo de 1997, la CIA publicó un informe con 1.400 páginas de unas 100.000 existentes sobre lo que se llamó el "programa de desestabilización guatemalteco".

Jacobo Arbenz, elegido en 1950 con el apoyo del ejército y partidos de izquierda, entre ellos, el Partido Comunista Guatemalteco, había llegado al poder con un programa progresista cuyo proyecto central era una reforma agraria que lo llevó a enfrentarse con la United Fruit Company: trató de expropiar tierras ociosas y exigir el pago de impuestos a esta multinacional que se dedicaba a la producción y comercialización de frutas tropicales.

La oscura influencia en América Latina de la bananera de EE.UU. United Fruit Company y su heredera Chiquita Brands Washington afirmó que había influencia soviética en Guatemala, aunque los dos países ni siquiera tenían relaciones diplomáticas.

Según el periodista William Blum (1933-2018), autor, entre otros, de "La CIA: una historia olvidada", lo que motivó la intervención en Guatemala fue la presión de la United Fruit Company, que se sentía perjudicada por las políticas de reforma agraria que habían expropiado parte de sus tierras.

Blum dijo que esta operación terminó siendo un modelo para otras intervenciones en América Latina, con subterfugios que incluían sobornos a oficiales del ejército local, inversión en campañas de radio y periódicos contra el gobierno guatemalteco e influencia diplomática.

Por ejemplo, la llamada Operación Sherwood consistió en la transmisión de Radio Liberación, una emisora que se vendía como "clandestina y patriótica", pero emitía desde fuera de Guatemala programas grabados en el sur de Florida con propaganda anticomunista, mezclada con música y humor.

Según los documentos de la CIA, se consideraron planes para asesinar a Arbenz hasta el mismo día en que dimitió y se fue al exilio.

Según los archivos de inteligencia, la actuación de la CIA en Guatemala empezó con el presidente Harry S. Truman y siguió con Dwight D. Eisenhower, y tuvo un presupuesto de US$ 2,7 millones de dólares para guerra psicológica, acción política y subversión.

Cuba

Tres personas en bicicleta pasan junto a un cartel de propaganda que exalta la "derrota del imperialismo" en Playa Girón, Cuba.

Fuente de la imagen,Getty Images

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Tres personas en bicicleta pasan junto a un cartel de propaganda que exalta la "derrota del imperialismo" en Playa Girón, Cuba. 

El fallido intento de invasión de la Bahía de Cochinos, Cuba conocida como Playa Girón por los cubanos, ha sido uno de los mayores reveses sufridos por la CIA en América Latina.

La CIA ha prestado especial atención a Cuba desde la revolución que transformó la isla caribeña en un país socialista en 1959. Blum comenta que la agencia estadounidense hizo "todo lo que estuvo a su alcance" para evitar que el gobierno de Fidel Castro tuviera éxito.

La CIA habría estado involucrada en el sabotaje de bienes destinados a Cuba, orquestado los embargos comerciales decretados por el gobierno de Estados U...nidos contra el país e incluso planeado intentos de asesinato contra Castro y otros altos funcionarios cubanos.

El episodio más emblemático y visible fue el intento fallido de invadir Bahía de Cochinos, en el suroeste de Cuba, en abril de 1961. Entonces, un grupo paramilitar de exiliados cubanos, entrenados y dirigidos por la CIA y con el apoyo del ejército estadounidense, intentó atacar la isla con el objetivo de derrocar a Castro.

Según información del Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, con base en los documentos de la CIA que habían sido desclasificados, el gobierno estadounidense aprobó un programa para apoyar a la oposición castrista en octubre de 1959, es decir, 10 meses después de la revolución que instaló el régimen en la isla. En diciembre, un memorando del servicio de inteligencia estableció formalmente la idea de que Castro había establecido en la isla una dictadura orientada a la extrema izquierda.

Al mes siguiente, la CIA creó un grupo de trabajo con el objetivo de derribar al gobierno cubano. Según estos documentos, el entrenamiento de los paramilitares comenzó oficialmente en marzo de 1960, con 300 guerrilleros seleccionados y preparados por la agencia y la instalación de una estación de radio con un alcance poderoso en una isla cerca de la costa de Honduras.

Según los archivos, el 17 de marzo, una reunión en el Despacho Oval con altos funcionarios de seguridad nacional aprobó un "documento de política de la CIA titulado 'Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro'".

"El plan de la CIA implicaba cuatro líneas principales: formar un grupo de oposición moderado en el exilio, cuyo lema sería restaurar la revolución que Castro traicionó; crear una estación de radio de onda media para transmitir a Cuba [...]; crear una organización secreta de inteligencia y acción dentro de Cuba, que responda a las órdenes y direcciones de la oposición en el exilio; y comenzar a entrenar una fuerza paramilitar fuera de Cuba y, en una segunda fase, entrenar cuadros paramilitares para su despliegue inmediato en Cuba para organizar, entrenar y dirigir las fuerzas de resistencia reclutadas allí", resume el memorando.

En total, la CIA entrenó a 1.297 guerrilleros, la mayoría cubanos que vivían en Miami. La operación tuvo lugar entre el 15 y el 20 de abril y los combatientes fueron derrotados por las fuerzas armadas cubanas.

"La intervención ha sido descrita de diversas maneras como un fiasco, una tragedia, una derrota humillante y un fracaso perfecto", comenta el historiador Michael Grow, profesor de la Universidad de Ohio, en su libro "U.S. Presidents and Latin American Interventions".

Según él, el gobierno de Estados Unidos había sido convencido por la CIA de que el plan de invasión funcionaría y de que "en unas pocas semanas" los "exiliados cubanos entrenados por la agencia" podrían derrocar a Fidel Castro.

"El caso de Cuba fue uno de los más drásticos de esta interferencia, en gran medida patrocinada por la CIA. Y quizás uno de los principales errores estratégicos militares estadounidenses del siglo XX", dijo Victor Missiato, investigador del Instituto McKenzie.

Bolivia y la muerte del Che

Foto de perfil del "Che" dando una calada a un puro.

Foto de perfil del "Che" dando una calada a un puro.

Fuente de la imagen,Getty Images


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La mano de la CIA también estuvo detrás de la captura del mítico guerrillero Ernesto "Che" Guevara en Bolivia, donde fue ejecutado.
 
La captura y posterior ejecución del mítico guerrillero argentino Ernesto "Che" Guevara en Bolivia en octubre de 1967 es uno de los episodios más comentados y polémicos de las acciones de la CIA en América Latina.

Documentos desclasificados de la CIA mostraron que la agencia colaboró con el batallón boliviano que atrapó y mató al Che, como parte de sus esfuerzos por evitar que los movimientos revolucionarios de izquierda triunfaran en el país andino.

En 1964, la CIA había financiado y apoyado el golpe militar contra el presidente Víctor Paz Estenssoro. De acuerdo con documentos desclasificados de la CIA, la agencia financió al exmilitar de derecha René Barrientos Ortuño, que presidiría el país entre 1964 y 1965, y de 1966 a 1969.

El agente de la CIA Félix Rodríguez fue uno de los que atrapó y custodió al líder revolucionario en las horas previas a su muerte, según han confirmado él mismo y documentos desclasificados.

Guevara había pasado a la clandestinidad desde su salida de Cuba dos años antes y los analistas de la CIA llevaban tiempo tras su rastro.

La documentación muestra que el entonces presidente estadounidense Lyndon Johnson fue frecuentemente informado sobre el paradero de Guevara y la preocupación en Washington porque sus actividades alentaran movimientos revolucionarios de izquierda en la región.

La diminuta guerrilla, apenas media docena de combatientes según algunos informes de la época, con la que el Che había iniciado un conato de insurgencia contra el gobierno del general René Barrientos en Bolivia suponía un gran motivo de preocupación en Washington, que recibió un requerimiento de Barrientos para enviar hombres y armas a combatir a los rebeldes.

La documentación también incluye los informes entregados a Johnson dando cuenta de los últimos días y la muerte del Che. En ellos se refleja que, aunque la CIA colaboró en su captura, la decisión de ejecutar al Che partió del alto mando militar boliviano, una versión corroborada después por Félix Rodríguez y otros implicados.

Chile y Uruguay

Fidel Castro abraza a Salvador Allende.

Fidel Castro abraza a Salvador Allende.

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Salvador Allende llegó al poder por la vía del voto, pero sus políticas de izquierda y su proximidad a la Cuba de Castro causaron preocupación en EE.UU.

La participación de la CIA en el golpe de Estado durante el cual murió el autoproclamado presidente marxista Salvador Allende es uno de los casos más conocidos y documentados. En 1974, The New York Times reveló la interferencia estadounidense.

El diario publicó la transcripción de un audio en el que el entonces secretario de Estado Henry Kissinger decía: "No veo por qué tenemos que quedarnos de brazos cruzados y ver cómo un país se convierte en comunista debido a la irresponsabilidad de su propio pueblo".

"El caso más exitoso fue la intervención de los estadounidenses en el Chile de Allende, con apoyo logístico y militar para su derrocamiento", dice Missiato.

"En general, no actúan de la nada. Toman un movimiento que ya existe en un determinado país y apoyan ese movimiento", dijo Leonardo Bandarra, investigador del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz de Duisburg-Essen, en Alemania.

"En Chile, como en Brasil, ya existía un movimiento golpista militar. La CIA apoyó y fortaleció esto, agregó.

Natalino corrobora que los casos exitosos para Washington se produjeron cuando hubo "movimientos coordinados de la agencia de inteligencia con elementos internos de estos países".

La CIA habría invertido millones de dólares entre 1970 y 1973 para deslegitimar al gobierno de Allende. Y esto habría preparado el terreno para el golpe y ascenso del dictador Augusto Pinochet Ugarte, que se mantuvo en el poder durante casi 17 años pese a las violaciones de derechos humanos cometidas durante su gobierno.

En Uruguay, gobernado por una dictadura militar de 1973 a 1985, hay indicios de que la CIA participó principalmente en la creación de una oficina de seguridad en Montevideo que, en los diez años anteriores al golpe, entrenó la Policía para que pudiera contener a los rebeldes y guerrilleros de izquierda. La agencia estadounidense habría proporcionado equipos y manuales al ejército uruguayo.

El general chileno Augusto Pinochet estrecha la mano al secretario de Estado de EE.UU Henry Kissinger. 

El general chileno Augusto Pinochet estrecha la mano al secretario de Estado de EE.UU Henry Kissinger.

Fuente de la imagen,Getty Images


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El general chileno Augusto Pinochet saluda al secretario de Estado de EE.UU Henry Kissinger. El apoyo de Washington fue clave para el gobierno militar de Chile.

Ecuador y Perú

"Las operaciones de la CIA se infiltraron en los más altos niveles de los gobiernos latinoamericanos, en casi todas las organizaciones políticas importantes e incluso ubicaron infiltrados en puestos de control financiero dentro de los grupos objetivo. Esto le dio a la CIA acceso a información sensible, como los programas de trabajo del Partido Comunista o detalles de reuniones internas", comenta Dolores Garcia, de la firma de seguridad Grey Dynamics.

Según Blum, la CIA se infiltró en el gobierno ecuatoriano entre 1960 y 1963, creando agencias de noticias y emisoras de radio, y organizando ataques contra organizaciones conservadoras de los que luego culpó a grupos guerrilleros de izquierda.

Según el periodista, el objetivo era desestabilizar al gobierno socialista de José María Velasco, que finalmente sería destituido de su cargo.

Su sucesor, Carlos Julio Arosemena Monroy, sufriría un golpe militar tras romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos y declarar su apoyo al régimen de Castro en Cuba.

Según varios reportes, el régimen militar ecuatoriano se consolidó con el apoyo técnico de la CIA.

Al mismo tiempo, la CIA suministró armas al Ejército peruano y entrenó a su personal con el objetivo de combatir los movimientos guerrilleros de izquierda en el país.

Régimen militar en Brasil
Varios historiadores han estudiado el apoyo del gobierno de Estados Unidos al golpe militar que estableció una dictadura en Brasil.

Rômulo Dias, profesor de Política Internacional en Espaço Zeitgeist, un centro brasileño de estudios diplomáticos, le dijo a BBC News Brasil que la lucha contra el avance del comunismo llevada a cabo por la CIA no se hizo de manera abierta, sino que "se basó en operaciones encubiertas, actos de sabotaje, campañas psicológicas, apoyo a grupos armados".

Los documentos indican que la CIA empezó a seguir más de cerca la política brasileña desde que João Goulart alcanzó la presidencia en 1961. Los estadounidenses veían con preocupación su plataforma reformista de limitación a las ganancias de las multinacionales y nacionalización de empresas. Goulart también se negó a romper relaciones diplomáticas con Cuba.

La CIA financió campañas de parlamentarios opuestos al gobierno de Goulart y también propaganda que debilitó su imagen. También hay indicios de que la agencia estadounidense ha mediado en el financiamiento realizado por empresarios estadounidenses al Instituto Brasileño de Acción Democrática (IBAD), una organización anticomunista que funcionó de 1959 a 1963.

La CIA también estuvo involucrada en la Operación Hermano Sam, en la que el gobierno de Estados Unidos incluso autorizó el envío de portaaviones y material de guerra para apoyar el golpe militar de 1964, un esfuerzo que terminó abortado a mitad de camino.

República Dominicana

El dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, en la imagen, abrazado al presidente estadounidense Richard Nixon.

Fuente de la imagen,Getty Images


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La CIA colaboró con los asesinos del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, en la imagen, abrazado al presidente estadounidense Richard Nixon.

Un memorando interno de la CIA afirma que una investigación llevada a cabo en 1973 reveló una "participación bastante extensa" de la agencia con conspiradores vinculados al asesinato del dictador Rafael Trujillo Molina, que gobernó República Dominicana durante 31 años.

Según este documento, la CIA actuó para "cambiar" el gobierno de la República Dominicana.

Al asumir el cargo en 1963, el presidente Juan Emilio Bosch Gaviño abogó por la reforma agraria, viviendas asequibles, la limitación de la inversión extranjera y la nacionalización de empresas. Después de un año en el poder fue depuesto con el apoyo de la CIA, según Blum.

El servicio de inteligencia estadounidense supuestamente invirtió en propaganda para deslegitimar el gobierno de Bosch.

"La CIA llevó a cabo una extensa propaganda anticomunista, utilizando diversos medios, como periódicos, radio, películas, folletos, carteles, volantes y murales. Esto incluyó la creación de campañas de intimidación para infundir miedo, especialmente en las mujeres, usando imágenes de tanques soviéticos o pelotones de fusilamiento", explica García.

El análisis afirma que el servicio de espionaje estadounidense "también utilizó agencias de noticias o estaciones de radio propiedad de la CIA para difundir su propaganda".

"Las campañas a veces distribuían información falsa o engañosa para desacreditar a oponentes políticos de candidatos favorecidos o para minimizar los abusos contra los derechos humanos cometidos por grupos respaldados por Estados Unidos", añade el experto. 

viernes, 16 de enero de 2026

_- Juan Torres López, economista: "La gente se va con Vox porque le habla de sus problemas"

Juan Torres Lopez   Como sobrevivir al Trumpismo y a la Economía de la Motosierra (libro) 2
_- Juan Torres López, mostrando su libro.   FERNANDO VÁZQUEZ
El catedrático de Economía presenta su libro 'Cómo sobrevivir al trumpismo y a la economía de la motosierra', un ensayo en el que muestra que hay alternativas al capitalismo actual

"Europa aplicó la motosierra en 2008 y empeoraron las condiciones de vida de millones de personas"

La decepción con los partidos de izquierdas
Apenas lleva unos meses jubilado sin dar clases en la Facultad de Economía de la Universidad de Sevilla, sin embargo mantiene su actividad como uno de los pensadores económicos más escuchados por la izquierda de este país. En estos meses le ha dado tiempo de finalizar su último libro, titulado Cómo sobrevivir al trumpismo y a la economía de la motosierra.

Juan Torres (Granada, 1954) no rehuye el debate y se ha propuesto con esta obra ofrecer soluciones para la izquierda con cierto optimismo a pesar de que no esconde su decepción con los grandes partidos de este espectro político. En estas páginas narra las diferentes posibilidades que hay para hacer frente a la ola neoliberal que, para él, están abanderando las grandes empresas tecnológicas y que en última instancia se reflejan en las políticas de países como Estados Unidos y Argentina.

Pregunta. El libro se titula Cómo sobrevivir al trumpismo y a la economía de la motosierra. Respóndame brevemente a esa cuestión. 
Respuesta. No es fácil responder precisamente, pero yo diría que logrando que la gente normal y corriente se empodere y asuma que la vida puede ser el centro de la economía y que como trato de mostrar en el libro hay formas de organizar la vida económica de forma alternativa y que proporcionan mucho más bienestar y mucha más calidad de vida y democracia.

P. La motosierra la ha popularizado Milei en Argentina. ¿Está Europa a salvo? 
R. No sólo se corre el riesgo de un contagio futuro, es que la motosierra ya se aplicó en Europa durante la crisis de 2008 con recortes brutales de gasto social que aumentaron mucho más la deuda y empeoraron las condiciones de vida de millones de personas y mataron a muchas personas. Lo que ocurre es que las motosierras de Milei o Trump son mucho más crudas, más desnudas, violentas y agresivas. Pero Europa fue pionera con esas políticas.

"Europa aplicó la motosierra en 2008 y empeoraron las condiciones de vida de millones de personas"

P. ¿Vamos a un escenario donde el Estado cada vez tenga menos peso y las grandes empresas más influencia? ¿Estamos cerca de una privatización total? 
R. Al gran capital, sobre todo tecnológico, le resulta prácticamente imposible convivir con la democracia. El capitalismo democrático de décadas anteriores está no solamente en crisis, sino en proceso de desmantelamiento porque los extraordinarios beneficios, los enormes privilegios y la gran libertad que necesitan los nuevos capitales financieros y tecnológicos es incompatible con las restricciones que inevitablemente impone siempre cualquier sistema democrático por muy imperfecto que sea.

P. ¿Eso significa que estamos más cerca de un mundo mucho más autoritario? 
R. Estamos a las puertas de un mundo de autocracia y de pérdida de libertades si la gente no reacciona y si quienes verdaderamente creen en la democracia y en la libertad no dan un golpe en la mesa y ponen un freno a esos intentos del nuevo capital tecnológico.

P. Habla usted de reaccionar a tiempo. ¿Cuándo se acaba ese tiempo? 
R. El tiempo ni se acaba ni comienza ni termina nunca. Es un flujo y cuanto más se tarde en reaccionar, el daño va a ser mucho más intenso porque basta con ver lo que ocurre en Estados Unidos donde se están desmantelando agencias y organismos de la administración que han sido básicos para evitar desastres, lograr avances tecnológicos e, incluso, para tener información que permita gobernar. Se están aplicando estas políticas de recortes de forma muy acelerada y hay que dar respuesta.

P. Trump ha cambiado los términos en los que se practica el debate en la sociedad internacional. ¿Qué viene detrás de él? Su persona no va a ser eterna pero, ¿puede serlo su legado en cuanto a forma de hacer política, economía e, incluso, debatir? 
R. Eterno no es nada, pero va a tener herederos que pueden ser peor que él. En su administración ya los tiene con un discurso más reaccionario y brutal. Trump no es un elemento venido de Marte que ha caído aquí por casualidad, es una expresión de un modo de gobernar y de construir la sociedad que responde a intereses de grandes capitales, de grandes grupos financieros y que es el resultado, además, de unas políticas no solamente económicas, sino yo diría que civilizatorias que se han llevado a cabo en los últimos decenios. Políticas que han hecho que la gente se sienta extraordinariamente desposeída, desprotegida, sola, perdida, empobrecida y sin protección, sin cobertura en las fuerzas políticas, digámoslo así, tradicionales, pues se ha echado en brazos justamente de quienes con más fuerza le van a hincar el puñal en la espalda.

Pero, por otra parte, humanamente es comprensible que ocurra eso cuando, como digo, millones de personas se han sentido desprotegidas por las fuerzas políticas tradicionales que no han sido capaces de hacer frente con éxito, firmeza y determinación a los cambios que se han ido produciendo en la vida económica y social.

 
Juan Torres Lopez   Como sobrevivir al Trumpismo y a la Economía de la Motosierra (libro) 1
Juan Torres Lopez, relee 'Cómo sobrevivir al Trumpismo y a la Economía de la Motosierra'.   FERNANDO VÁZQUEZ
P. ¿Podemos hablar de un fracaso del Estado del Bienestar? 
R. El Estado del Bienestar no ha fracasado, ha ido siendo desmantelado por grupos de interés que no han estado interesados en financiarlo nunca y que en cuanto han tenido la oportunidad de dejar de hacerlo porque han adquirido un poder extraordinariamente superior al de las clases sociales que se favorecían del Estado del Bienestar, pues han dejado de soportarlo. No es que haya desaparecido por completo, pero está en vías de ello porque estos capitales tienen como objetivo mercantilizar cualquier aspecto de la vida como la salud, educación, el agua, los recursos naturales, los bebés, la vida o cualquier cosa que pueda proporcionar ganancia.

"El desarrollo de la IA será la revolución más impresionante de la historia de la humanidad"

P. ¿Cómo ve en todo esto el desarrollo de la Inteligencia Artificial? ¿Estas grandes tecnológicas las van a utilizar para tener un mayor control de la sociedad? 
R. El desarrollo de la IA posiblemente sea la revolución tecnológica, y por tanto económica y social, más impresionante de la historia de la humanidad. Yo no tengo absolutamente ninguna duda de que la inteligencia artificial se va a desarrollar y que va a cambiar la vida de la humanidad. Otra cosa es en qué sentido va a producir ese cambio porque como toda tecnología, el resultado social que produce depende de las lógicas que impulsen su desarrollo.

De momento la inteligencia artificial está desarrollándose impulsada exclusivamente por el afán de lucro, por la búsqueda del beneficio privado, generando unas burbujas extraordinarias, unas fragilidades financieras impresionantes y, por lo tanto, potencialmente creando unos peligros muy grandes. No sabemos cómo va a ir evolucionando. Yo no creo que se vaya a detener el progreso.

Pero el progreso bien diseñado, gobernado con equidad, inteligencia y equilibrio es muy diferente a un progreso tecnológico que se lleva a cabo a base de sobresaltos, de crisis, de destrucción y de empobrecimiento. Esa es la disyuntiva. Para eso es importante que la sociedad sea consciente de lo que nos jugamos con el desarrollo de la IA y que la ciudadanía sea capaz de presionar a gobiernos y estados para que sean capaces de establecer condiciones de desarrollo que favorezcan una tecnología que logre que la humanidad resuelva mucho mejor los problemas que tiene.

Juan Torres Lopez   Como sobrevivir al Trumpismo y a la Economía de la Motosierra (libro) 4
 
Juan Torres López, después de la entrevista.  FERNANDO VÁZQUEZ
P. Interpreto que es pesimista en cuanto a que el desarrollo de esta tecnología favorezca una mejor redistribución de la riqueza. 
R. Puede hacerlo. Que no lo haga depende de las condiciones en las que se establezca su desarrollo y el aprovechamiento de las ventajas que comporta. Es clave todo el marco institucional, legal y político para que sea IA no sea una bomba de relojería en la sociedad, sino una forma de abordar los problemas de la humanidad.

P. ¿Es la UE la gran derrotada del trumpismo? 
R. Posiblemente. Aunque creo que la UE se ha derrotado a sí misma en el momento en que no supo definirse con coherencia y con acierto. La UE ha sido demasiado servil y ha tenido una servidumbre hacia los grandes capitales y EEUU que no ha sabido vencer. No ha sido capaz de consolidar un proyecto político e ilusionante, coherente, democrático en la ciudadanía europea y ha dejado cabos sueltos, incluso en su diseño monetario, financiero y político. Es un vehículo que sólo puede funcionar dando traspiés. Cuando la cosa se ha puesto complicada y Estados Unidos no ha podido echarle la mano por el hombre por su declive, hemos visto que la UE es un aparato vergonzante.

P. ¿Vamos a un escenario donde la presencia de China en Occidente sea más potente? ¿Cómo hemos llegado a este punto? Hablamos de un Gobierno que hasta hace poco era repudiado y ahora Pedro Sánchez anuncia esos viajes a bombo y platillo y Juanma Moreno presume de inversiones. 
R. No queda más remedio. Los datos están ahí. Mientras EEUU entra en declive, China ha tomado el relevo en el ámbito comercia, industrial, monetario, financiero, tecnológico e, incluso, en el poderío militar. Aunque es indudable que esto último Estados Unidos lo mantiene por encima del resto. Cuando eso ocurre es lógico que la UE y otros países vean que el mundo va a ser multilateral y no va a haber un único polo de poder y beneficio. EEUU lo está intentando evitar con una política de palo y zanahoria, pero es muy difícil porque a poco que el pragmatismo se imponga, cada vez habrá más países que vean que pueden obtener beneficios estando a la sombra de China.

P. En su obra utiliza mucho el término conflicto. ¿Cuál cree que va a ser el detonante para que esa tensión que existe actualmente en la sociedad termine rompiendo? 
R. Sin duda el elemento más explosivo que tenemos hoy en día es la desigualdad porque estamos alcanzando los niveles de concentración de riqueza y desigualdad más grandes de la historia. El estudio histórico nos enseña que la desigualdad es la principal causa de declive y de colapso de las sociedades a lo largo de la historia. Se han estudiado más de 300 sociedades a lo largo de 10 000 años y la desigualdad, como digo, aparece siempre en el punto central que explica el declive social, la destrucción de las sociedades, incluso de imperios que parecían vencibles. No sabemos cómo puede expresarse concretamente, cómo se va a expresar concretamente ese conflicto, pero a cualquiera que conozca la historia humana, la historia de las sociedades, la historia de la humanidad no puede tener dudas de que la desigualdad es una bomba de relojería.

P. Unas de las grandes tensiones actuales es la generacional. ¿Cómo lo ve usted? Ya se habla de la primera generación que va a vivir peor que sus padres. 
R. Es muy posible que ese tipo de problemas se haya dado siempre de una manera o de otra, pero es cierto que en estos momentos después de unas décadas en las que se había producido a expansión del estado del bienestar, de los servicios públicos o de las políticas de movilidad social, estamos viendo que el avance de la desigualdad produce efectos especialmente dañinos sobre los grupos de población más vulnerables. Y claro, la gente joven que empieza se encuentran con una barrera mucho mayor.

Además lo que está ocurriendo es que como consecuencia de la desigualdad, no toa la juventud se encuentra en la misma condición. Está el que desde los 18 años puede tener una vivienda que le compran sus padres y puede vivir con cierta comodidad y el joven que carece de eso. Se genera una brecha que se va extendiendo. Esto produce otras brechas y si ocurre en un contexto en el que las izquierdas han sido incapaces de generar proyectos emancipadores atractivos que se refieran a las condiciones de vida concretas y a las carencias efectivas de la gente, pues es normal que la gente joven se sienta especialmente dolida, dañada y que cambie de posición y busque soluciones extremas.

"Los grupos financieros difunden mentiras sobre los sistemas públicos de pensiones y la gente se las cree"

P. Esta situación está abriendo un debate sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones. Usted siempre ha defendido que es sostenible a pesar de que su peso es cada vez mayor en el gasto social y la natalidad no compensa el mercado de trabajo. ¿Cómo se soluciona? 
R. El futuro de las pensiones públicas no depende sólo del número de personas que trabaje sino del tamaño de la tarta que se crea. Nos están diciendo que vamos a tener un desarrollo tecnológico impresionante, que no va a hacer falta tanto trabajo, pero lo que no nos están diciendo es que la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico vaya a producir menos, todo lo contrario, será capaz de producir mucho más.

Si el tamaño de la tarta es mucho mayor, gracias a ese inmenso avance tecnológico, significa que podemos tener una tarta más grande para repartir entre toda la población, no solamente entre los que estén trabajando. Si tuviéramos la suerte en el mundo de que una inteligencia artificial fuera capaz de producir todos los bienes y servicios que toda la humanidad necesita, sin que nadie trabajase podría haber dinero para pensiones.
 
Juan Torres Lopez   Como sobrevivir al Trumpismo y a la Economía de la Motosierra (libro) 5
Juan Torres López, profesor de la Universidad de Sevilla recientemente jubilado.  FERNANDO VÁZQUEZ  
Hay un gran fraude que se le dice a la gente y se asusta. Las pensiones públicas serán viables si efectivamente hacemos que la el tamaño de la tarta aumente como ha venido sucediendo siempre Lo que ocurre es que cada vez más hay la intención de que esa proporción de la tarta que van a las personas que no están en el mercado de trabajo vaya para los mercados financieros y el lucro privado. Entonces naturalmente no será sostenible ni las pensiones ni cualquier otro servicio público. ¿Por qué no se habla de la insostenibilidad en el futuro de la administración de justicia, de los ejércitos o de la policía?

Hablan de las pensiones públicas porque es una expresión de solidaridad, de cooperación entre grupos sociales, de forma de organizar la vida social sobre una base que no es el lucro privado y que duele al capitalismo de nuestros días. Los jóvenes tendrían que ser conscientes del peligro de no tener ingresos en el futuro cuando se hagan mayores y ya no puedan trabajar. Si se privatizaran las pensiones y cada uno tuviera que ahorrar para tener dinero cuando se jubilara, que cada uno se mire a sí mismo para ver si ahora pueden ahorrar 500 o 600 euros al mes. ¿Están seguros de que no va a haber ninguna crisis que se lleve esos ahorros? Estamos viviendo una época de fraude. Los grupos financieros difunden mentiras sobre los sistemas públicos de pensiones y la gente se las cree.

P. ¿Por qué existe esa desconexión entre los partidos de izquierdas y las clases populares? 
R. No lo sé bien. ¿Cómo han llegado a esta situación los partidos? Pues degenerando. Son partidos muy poco democráticos y cesaristas con un jefe que decide todo. Se ha perdido la militancia y las agrupaciones ya no salen a la calle porque los dirigentes no necesitan a las bases. El nuevo alcalde de Nueva York ha ganado con más de 100.000 voluntarios recorriendo las calles y entrando en un millón de hogares para explicar el programa. Eso no lo hacen los partidos y es lógico que hayan perdido el contacto con la gente.

P. Ahora es Vox el que interpela directamente a las clases populares. ¿Se cree usted este discurso? 
R. Está haciendo lo que toda extrema derecha en el mundo. Ha encontrado que hay grupos sociales desposeídos y descontentos y les dicen claramente "os están quitando el trabajo, os están quitando la posibilidad de tener vivienda, os están generando inseguridad en vuestras calles, en vuestros barrios, vivís en un país que no tiene soberanía, que no puede tomar decisiones, vienen las grandes empresas y os quitan el trabajo" y entonces la gente dice, "joder, pues si es verdad que eso es lo que nos pasa". A la gente le hablan de esos problemas y se van detrás de Vox. El problema es que Vox no cuenta la parte de cuáles son las medidas de su programa y cómo estas medidas van a generar una mayor insatisfacción.

En España no hemos oído hablar a los partidos políticos de la izquierda del problema de la inseguridad que hay en muchos barrios del país. No hablan de eso y hay mucha gente que tiene miedo y acude al que le reconoce que existe esa inseguridad. La izquierda ha puesto el interés prioritario en cuestiones identitarias y culturales.

"En España no hemos oído hablar a los partidos políticos de la izquierda del problema de la inseguridad que hay en muchos barrios"

P. ¿La solución es más Estado o la situación es más compleja? 
R. Es más compleja. No podemos pensar que el Estado lo aguanta todo. Es una cáscara vacía que depende de quién llegue. Ultraliberales en Argentina, Hungría o Estados Unidos utilizan el Estado como el que más. El Estado es un instrumento inexcusable, pero lo importante es que la ciudadanía se empodere, tome conciencia y asuma demandas de sentido común. Que se informe y sepa realmente cuál es la naturaleza de los problemas y qué soluciones pueden beneficiarles. Esa es la garantía de que las cosas cambien como han sido siempre al largo de la historia.

Lo que yo he mostrado en mi libro es que estamos sometidos a una visión del mundo muy dramática muy oscura en la que se nos dice que todo va mal, que todo no funciona, que no se puede cambiar nada. Y sin embargo es también otra mentira. Si miramos a nuestro alrededor vemos que hay miles de experiencias de organización alternativa de la vida económica, formas que se basan en la cooperación, en la solidaridad, en la iniciativa común, en el trabajo comunitario y que funcionan mejor. Hay que trasladar a la gente ese tipo de experiencias y ponerlas en marcha para comprobar materialmente que se puede organizar la sociedad de otra manera.

P. ¿Cómo ve lo del Fiscal General del Estado? 
R. Habiendo filtrado el resultado de la votación del tribunal el 20 de noviembre, a mí me dio la impresión de que el fantasma de Franco aparecía por las salas del Tribunal Supremo. Yo creo que es un golpe de estado judicial. No ha habido pruebas de lo que han acusado y es una verdadera infamia, una vergüenza y un escándalo que se condene a alguien por filtrar un secreto que no es un secreto. A los magistrados que han hecho eso se le debería caer la cara de vergüenza, sobre todo porque ya se sabía que iban a hacer eso.

P. Quedan apenas seis meses para las elecciones andaluzas. Hemos conocido que Antonio Maíllo va a ser el candidato de Por Andalucía. 
R. La situación es difícil porque en el principal partido de la oposición tenemos una candidata que vive en Madrid, algo que no me puedo explicar. Me alegra mucho que Maíllo y sus organizaciones hayan tomado esa decisión porque me parece una muestra de generosidad extraordinaria. Antonio Maíllo me parece una persona de cualidades personales altísimas. Me alegro mucho y deseo que tenga éxito porque está haciendo un esfuerzo por la unidad y por poner en marcha proyectos de transformación tocando fibras que hace falta tocar en la izquierda.

Sobre el autor

Emilio Cabrera

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_- Industria de la desinformación Atlas Network: la desinformación como arma neoliberal

_- La organización, fundada en 1981, cuenta con 589 ‘think tanks’ en 103 países que financian el odio y los bulos de la extrema derecha. El objetivo: proteger los privilegios de los dueños del capital

El pasado 10 de octubre, el Comité Noruego decidió otorgar el Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado. En pleno ascenso global de las extremas derechas, uno de los galardones con mayor prestigio a nivel planetario, que teóricamente reconoce a personas que luchan por los derechos humanos y la democracia, ha recaído en una figura de referencia dentro de la monstruosa industria de la desinformación que promueve los nuevos fascismos.

Venezuela, el país de la opositora Machado, es uno de los juguetes predilectos de la internacional reaccionaria a la hora de intoxicar la conversación pública. Actores de uno y otro lado del Atlántico manosean la política venezolana para adaptarla a sus narrativas. En España, por ejemplo, fue clave en la guerra sucia contra Podemos: desde la fabricación de bulos a nivel mediático hasta la construcción de casos judiciales falsos, incluyendo la extorsión a personas relacionadas con instituciones del país latinoamericano. El papel de la flamante Nobel de la Paz en la política de injerencia de EEUU sobre Caracas conduce a uno de los mayores núcleos irradiadores de financiación, ideas y músculo de la industria de la desinformación: Atlas Network.

A la cabeza de la colonización neoliberal
Fundada en 1981 por Antony Fisher, observar la evolución de Atlas Network hasta convertirse en el gigante transnacional que es a día de hoy y entender su influencia en la ofensiva antidemocrática supone desvelar la última de las capas tras la que se ocultan quienes alimentan a los Trump, Orbán, Abascal o Ayuso. En el fondo, “la verdad”, “la patria”, “la familia” o, por antonomasia, “la libertad” que dicen defender estos personajes políticos no son más que significantes vacíos con los que los grandes dueños del capital que financian a Atlas Network justifican las barbaridades cometidas en defensa de sus crecientes privilegios.

Fisher, que había fundado en los cincuenta en Londres el Institute of Economic Affairs (IEA), fue una figura clave en la instauración en Reino Unido de la ideología neoliberal. Con la victoria de Margaret Thatcher en 1979, el neoliberalismo pasó de corriente de pensamiento económico a cosmovisión hegemónica por la vía de la imposición dogmática. “No hay alternativa”, llegaría a decir la entonces primera ministra británica. Era el tiempo del “fin de la historia”; con el capitalismo en su último estadio, emancipado ya del control estatal, se había llegado a la casilla final, y a partir de ahí solo quedaba contemplar cómo el mercado iba absorbiéndolo todo. Era lo deseable, nuestro destino como sociedad humana.

Fisher fue una figura clave en la instauración en Reino Unido de la ideología neoliberal

Atlas Network nace, en ese contexto, con un objetivo muy marcado: inocular la doctrina neoliberal no como un tipo de organización socioeconómica –entre otras igual de válidas–, sino como una racionalidad en sí misma, capaz de moldear la forma en la que las personas perciben e interpretan el mundo. Lograrlo exigía despolitizar conceptos como el libre mercado, la privatización o la desregulación, desligar su significado de ciertos intereses muy concretos y presentarlos, en cambio, como verdades irrefutables. El instrumento elegido para tal propósito fue lo que los investigadores Marie-Laure Djelic y Reza Mousavi llaman “think tank neoliberal”.

Con la ayuda de los padres del neoliberalismo, Friedrich von Hayek y Milton Friedman –fundadores de la Mont Pelerin Society, clave en el germen de Atlas Network, y cabezas visibles de las escuelas austríaca y de Chicago–, así como de Thatcher y de generosas donaciones privadas, Atlas Network –llamada en un primer momento Atlas Economic Research Foundation– echó a andar en San Francisco, con un presupuesto anual que rondaba los 150.000 dólares para actuar como impulsor de think tanks neoliberales en todo el mundo. La llegada de Ronald Reagan al gobierno en enero de aquel 1981, así como la participación de enormes fundaciones ultraconservadoras estadounidenses como Heritage en la puesta en marcha de Atlas, hacían de EEUU el lugar perfecto para su establecimiento. Al fin y al cabo, se trata de la cuna del imperialismo capitalista. En 2023, y según el reporte anual de la propia organización, Atlas Network contaba ya con un presupuesto de 28 millones de dólares y su red de think tanks sumaba 589 entidades en 103 países diferentes.

Los métodos utilizados por estas instituciones de adoctrinamiento van desde la organización de eventos, en los que la red se refuerza y expande, hasta la creación de centros educativos para inocular la ideología ultraliberal a las generaciones más jóvenes, pasando por estrategias más heterodoxas como la formación de los Cuerpos Internacionales de la Libertad de Atlas en 2003, cuya tarea consiste en rastrear el mundo en busca de candidatos a líderes de laboratorios de ideas. Simplificando, el objetivo siempre ha sido verter doctrina neoliberal desde el máximo número de lugares posibles, haciéndola pasar por expertise independiente o incluso por hipótesis de aspecto científico, gracias a los esfuerzos depositados en el ámbito académico.

Atlas Network – EEUU, dupla golpista
Los orígenes políticos de la mencionada María Corina Machado son perfectos para entender la dinámica de retroalimentación entre Atlas Network y los EEUU, y cómo impactan los tentáculos de la red de think tanks en aquellos lugares que pretenden salir del radio de acción imperialista estadounidense.

La década de los 2000 comenzó en Venezuela con la reelección de Hugo Chávez. En su itinerario político, de corte socialista, destacaba la intención de terminar con la fuga de capitales que, procedentes de la vasta riqueza del territorio nacional, beneficiaban más a corporaciones privadas extranjeras que a la propia sociedad venezolana. Una de las empresas con mayor presencia en este sangrado colonial era la petrolera Exxon, radicada en EEUU y con un papel destacado en la financiación de Atlas Network.

Es ahí donde la rueda empieza a girar.

El Gobierno de Chávez pretendía no solo reducir los beneficios de uno de los financiadores de Atlas, sino impugnar con sus acciones el consenso neoliberal. Para la operación de desestabilización, la red contaba con Cedice, un think tank venezolano enlistado en las filas de Atlas Network. Bien regado de financiación estadounidense a través del Fondo Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), Cedice encabezó iniciativas de todo tipo en oposición a Chávez, e incluso Rocío Guijarro, su presidenta, firmó el decreto con el que pretendía consolidarse el golpe de Estado de abril de 2002. El nombre de María Corina Machado aparece entre los asistentes a la juramentación de la junta de gobierno del 12 de abril de 2002, fruto del golpe. Acudió en calidad de miembro de Cedice, pero pronto empezaría a destacar por sí misma.

Documento de asistentes a la juramentación de la junta de gobierno celebrada tras el golpe de Estado contra Chávez de 2002. Al final se puede ver la firma de María Corina Machado. En julio de ese mismo año fundó la asociación civil Súmate, cuya actividad antichavista obtuvo desde el principio el respaldo estadounidense, también a través de la NED. Un documento de la propia agencia demuestra que Súmate recibió al menos 53.400 dólares directamente de la NED en el año 2003.

Lista de organizaciones que recibieron financiación de la NED para el año 2003, en la que se encuentra Súmate. Desde ese momento, Machado es una figura importante dentro del descomunal entramado de Atlas Network. Su nombre aparece en prácticamente cualquier campaña de desinformación destinada a desestabilizar la situación política en Venezuela: a cambio, Atlas la ha promocionado con fervor en sus eventos y publicaciones. La relación es explícita e innegable: en 2014, Machado agradeció directamente a Atlas Network su “apoyo e inspiración”; más recientemente, el 10 de octubre de 2025, la cuenta oficial de Atlas Network en X celebró el fallo del Nobel de la Paz y destacó la “larga relación profesional con Machado, que dio un discurso en la Freedom Dinner anual de la organización en 2009”.

Atlas Network en la industria de la desinformación
Desde el principio, la desinformación ha jugado un papel central en la actividad de Atlas Network. Para una organización tan íntimamente relacionada con las grandes corporaciones de combustibles fósiles, las décadas de los ochenta y noventa fueron un período convulso, dada la consolidación del movimiento ecologista. Además de Exxon, el imperio empresarial de los hermanos Koch –la segunda familia más rica de EEUU y otro de los financiadores más cercanos a Atlas Network– contaba con enormes inversiones en proyectos que estaban siendo cuestionados por su impacto ambiental. Y no eran las únicas corporaciones que alimentaban las cuentas de la red de think tanks.

Desde el principio, la desinformación ha jugado un papel central en la actividad de Atlas Network

Contaba con apenas unos años en funcionamiento, pero Atlas Network logró en aquel momento establecerse como núcleo de un conjunto de organizaciones dedicadas a expandir el negacionismo climático por todo el mundo. El medio de investigación DeSmog califica este entramado como un “complejo industrial anticiencia”. Atlas Network estaba poniendo en pie una suerte de protoindustria de la desinformación.

Es posible encontrar casos de mentiras difundidas a nivel planetario años antes de que existiesen plataformas como Twitter, con la red Atlas involucrada. Seguramente el más paradigmático es el de las armas de destrucción masiva en Irak. Durante la comisión de investigación sobre el 11-S, una de las personas que lanzó la teoría que relacionaba dicho atentado con Irak fue Laurie Mylroie, perteneciente al think tank AEI de Atlas Network. A partir de ahí, numerosos miembros de AEI como Lynne Cheney, John Bolton o Michael Ledeen se sumaron a una campaña de desinformación que recorrería el mundo y terminaría resultando en la invasión de Irak. George Bush llegó a declarar: “Admiro mucho al AEI (…) Después de todo, con frecuencia me han prestado a su mejor gente”.

La revolución que supusieron las redes sociales no hizo más que ofrecer una infinidad de posibilidades nuevas, y abundan los ejemplos contemporáneos que muestran cómo Atlas Network ha integrado en sus actividades antidemocráticas el potencial de las nuevas tecnologías de la comunicación. En noviembre de 2021, apenas unos días antes de las elecciones generales en Nicaragua, las tres redes con mayor impacto en la opinión pública –Instagram, Facebook y Twitter– suspendieron cientos de cuentas de medios de comunicación, periodistas y activistas destacados de la izquierda sandinista. La explicación –al menos para Instagram y Facebook– se expuso en un informe de la empresa matriz Meta encabezado por Ben Nimmo, en el que se acusaba sin pruebas a esos perfiles de ser falsos. Igual que María Corina Machado y prácticamente cualquier líder de estas campañas de guerra sucia, Nimmo aúna en su figura la influencia de la Administración de los EEUU y de Atlas Network. Fue jefe de investigaciones en Graphika, iniciativa financiada por el Departamento de Defensa estadounidense, y forma parte de Atlantic Council, think tank neoliberal que, solo entre los años 2022 y 2023, donó 537.750 dólares a Atlas Network.

En la Unión Europea, la influencia de Atlas Network es también descomunal. Una investigación del Observatoire des multinationales ilustra hasta qué punto se ha infiltrado este enjambre de organizaciones en los lugares desde los que se diseñan las políticas públicas que rigen el mundo. ECIPE, uno de los más de medio millar de think tanks que conforman el entramado, actúa en Europa como instrumento de perpetuación del orden neoliberal, criticando con dureza cualquier iniciativa que impugne mínimamente la desregulación en favor de valores como la igualdad o la redistribución. A pesar de su marcado sesgo ideológico, Politico, medio de referencia en la esfera de toma de decisiones de la UE, se hace eco habitualmente de sus narrativas, presentándolas como procedentes de una fuente “independiente”. Más grave aún es que el propio Parlamento Europeo considere que las corrientes de opinión surgidas de ECIPE son “expertise independiente”, como afirma el mismo artículo.

Epicenter, otra de las organizaciones de Atlas en Europa, publica un ránking de lo que denomina “Estados niñera” destinado a denunciar restricciones de las libertades de la ciudadanía. En esta clasificación se penalizan las regulaciones sobre el alcohol o el tabaco, un criterio que deja bien claro lo que estos think tanks entienden por “libertad”: la posibilidad de extraer beneficios económicos sin límites, incluso cuando está en riesgo la salud pública. De nuevo, se trata del entramado Atlas Network desinformando al servicio de los dueños del gran capital, que se niegan a renunciar a una ínfima parte de sus privilegios en pos de un mundo menos desigual. Lo demuestra un dato: Phillip Morris, la mayor corporación de tabaco del mundo, está ligada a Atlas desde los primeros pasos de la red; René Scull, exvicepresidente de la empresa, estuvo en el consejo de Atlas Network, y hay documentada una donación de casi medio millón de dólares por parte de Philip Morris en 1995.

En 2023, Epicenter se jactó de haber alcanzado a 250 millones de personas gracias a que sus informaciones fueron mencionadas más de 300 veces en medios de comunicación europeos.

En resumidas cuentas, Atlas Network tiene hoy la capacidad de imponer prácticamente cualquier narrativa en la agenda política, e incluso de dar forma a ese terreno intangible pero moldeable en el que se disputa el grueso de la batalla cultural conocido como “sentido común”.

La sombra de Atlas Network en España
En el Estado español es Vox quien mejor encarna la ofensiva reaccionaria que las élites neoliberales han puesto en marcha como mecanismo defensivo ante el resquebrajamiento del sistema capitalista, y a estas alturas no debería sorprender a nadie encontrar la huella de Atlas Network en el camino del partido ultra. Las conexiones se pueden hallar incluso antes de su entrada oficial en el panorama político.

El germen de Vox se fraguó en la Fundación DENAES, creada y presidida por Santiago Abascal –donde compartía espacio con Javier Ortega-Smith o Iván Espinosa de los Monteros– hasta 2014. Durante aquellos años, Esperanza Aguirre mantuvo al hoy líder de Vox generosamente regado de financiación; por ejemplo, la Comunidad de Madrid le otorgó casi 300.000€ entre 2008 y 2012. Aquí, el vínculo con Atlas es doble: Aguirre formó parte del patronato de FAES, además de tener relación con la Fundación Civismo, ambas pertenecientes a la red de think tanks de Atlas Network.

FAES, fundada por un José María Aznar íntimamente ligado con la red Atlas, contribuyó enormemente al lanzamiento de Vox. De entre sus filas salió quien llegaría a presidir Vox en sus primeros pasos, Alejo Vidal-Quadras. También de FAES procedía Rafael Bardají, responsable del exitoso giro de Vox en los últimos años hacia las estrategias desinformadoras diseñadas por Steve Bannon que hoy han “llenado de mierda” el ámbito político español. Una de las principales armas del partido es la Fundación Disenso, creada en 2020 y dirigida por Jorge Martín Frías, vinculado a la propia FAES y fundador de la Red Floridablanca, incluida en la lista de think tanks de Atlas Network. Y hay más: en Disenso trabajó también, como responsable de Relaciones Internacionales, el director de la antes mencionada Fundación Civismo, Juan Ángel Soto.

La puesta en marcha –con Disenso como organización pantalla– del portal La Gaceta de la Iberosfera, fuente constante de bulos y discursos de odio, sitúa la estrategia de Vox muy en línea con la dinámica de Atlas Network en todo el mundo.

Del binomio Vox-Disenso surge también el Foro Madrid, una cumbre internacional de las extremas derechas cuyo documento fundacional, la Carta de Madrid, atestigua con una claridad escalofriante la existencia de una red organizada que conforma el núcleo de la ofensiva fascista. Entre sus firmas se encuentra la de Alejandro Chafuen, exCEO y expresidente de Atlas Network; Roger Noriega, enlace del gobierno de EEUU con la industria de la desinformación; y golpistas profesionales como María Corina Machado o el boliviano Arturo Murillo.

Para dar una idea más concreta de la capacidad de influencia de Atlas Network en la población española, basta con observar la relación entre el Instituto Atlántico de Gobierno, otra organización fundada por Aznar y perteneciente a la red Atlas, y la Universidad Francisco de Vitoria, propiedad de los Legionarios de Cristo. El convenio de colaboración que las une ejemplifica el éxito de la iniciativa puesta en marcha por Antony Fisher allá por 1981: más de 20.000 jóvenes –según datos de la propia Universidad– serán expuestos durante este curso a la doctrina neoliberal revestida de conocimiento académico. Comunicadores como Vicente Vallés, peón de la industria de la desinformación y presentador del informativo más visto en España, suelen ser invitados por el Instituto Atlántico a visitar al alumnado de la universidad ligada al fundador mexicano de los Legionarios, el pederasta en serie Marcial Maciel.

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jueves, 15 de enero de 2026

_- James Joyce y Ulises

_- El culto a Leopold Bloom, ese personaje de Joyce .No hay en el mundo una fiesta similar a la que se vive todos los 16 de junio en Dublín. Lee ‘Lo que cabe en un día’, la columna de Renato Cisneros.

James Joyce: Retrato del artista incombustible. ILUSTRACIÓN.
James Joyce: Retrato del artista incombustible. ILUSTRACIÓN.
He comprado un jabón amarillo en una farmacia. La situación no sonaría del todo trivial si a continuación precisara que la farmacia en cuestión es la Sweny’s de Lincoln Place de Dublín, la misma que aparece en el capítulo cinco del Ulises; y que el jabón es una reproducción del jabón con esencias de limón que el protagonista de la mítica novela de James Joyce, Leopold Bloom, compra por cuatro peniques la mañana de ese único día en que transcurre la historia. Hoy, convertido en delicado souvenir, cuesta apenas cinco euros.

Desde la puerta de la farmacia se logra divisar un ángulo de la Nassau Street, la calle donde Joyce conoció a la avezada camarera Nora Barnacle, quien se convertiría en su esposa, madre de sus dos hijos y destinataria de sus cartas más lujuriosas. El encuentro se produjo el 10 de junio de 1904, pero su primera cita se concretó recién seis días después, el 16. Joyce escogería esa emblemática fecha como el día en que ocurren los miles de eventos que se aglutinan y relatan en el Ulises.

Al ingresar a Sweny’s, detrás de un largo mostrador de caoba, rodeado de estantes donde destacan incunables de segunda mano, frascos de cloroformo bañados en polvo y fotografías de siglo indeterminado, vestido con bata de científico y luciendo una melena plateada que pareciera haber recibido recientes descargas de no poco voltaje, nos recibe el dependiente, J P Murphy. Su parecido con el delirante Emmett Brown de Volver al futuro sería idéntico si no fuera porque Murphy se dedica exactamente a la tarea inversa: viajar al pasado. Todos los años, justamente cada 16 de junio, se convierte en uno de los animadores locales del Bloomsday, evento que desde 1954 celebran los fanáticos del Ulises en distintas partes del mundo. En Dublín, naturalmente, la efeméride se vive con singular entusiasmo: la gente sale desde muy temprano a la calle luciendo los trajes eduardianos de los personajes; se hacen lecturas públicas de la novela; se sigue el recorrido de varios kilómetros descrito por Joyce; y se beben yardas de Guinness o copas de borgoña en el Davy Byrne’s Pub. Los más fervorosos incluso desayunan lo mismo que Leopold Bloom en su casa de Eccles Street: riñones de cerdo frito.

Además de la Torre Martello, clavada en la bahía de la ciudad (donde empieza la novela) y de los restos del barrio rojo (que el escritor irlandés visitaba asiduamente), una parada central del peregrinaje joyceano es el Sweny’s, donde el políglota JP Murphy –quien asegura haber leído más de cincuenta veces las casi setecientas portentosas páginas del Ulises– recibe a los visitantes con recetas de 1903, sombreros ‘canotier’, los ya mencionados jabones amarillos y una vieja guitarra con la que se acompaña mientras balbucea incomprensibles himnos gaélicos.

Aunque el culto a Leopold Bloom podría emparentarse con el que inspiran otras criaturas de ficción que han trascendido el papel (el Quijote de Cervantes en Madrid; Sherlock Holmes de Conan Doyle en Edimburgo; Julieta o Hamlet de Shakespeare en Verona y Copenhague), no hay en el mundo una fiesta similar a la que se vive todos los 16 de junio en Dublín. Un tributo parecido podría ser el que rinde permanentemente Nueva Orleans a la figura de Ignatius Reilly, personaje de la La conjura de los necios, novela de John Kennedy Toole, donde los barrios, muelles, bares y tabernas de jazz de The Big Easy adquieren gran protagonismo. No hay carnaval de Mardi Gras sin disfraces de Ignatius Reilly.

Pero el caso del Bloomsday es curioso, además, porque ha convertido a Joyce en prócer literario a pesar de que se marchó de Irlanda a los veintidós años precisamente porque sus contemporáneos lo censuraron catalogándolo de “pornógrafo”. Joyce eligió vivir en Trieste, París y Zúrich, y pidió expresamente no ser enterrado en Dublín. Hoy, sin embargo, los irlandeses lo idolatran por haber dado al país un enorme atractivo internacional, pero sobre todo por haber escrito, para muchos, la mejor novela del siglo XX, la historia de un día infinito, un día donde caben todas las percepciones, todas las ideas, todos los libros. //