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miércoles, 8 de julio de 2026

3 propiedades que hacen de las sardinas un superalimento barato ideal para tu salud

Un plato con varias sardinas servidas con aceite de oliva y un casco de limón

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Los nutricionistas consideran que las sardinas entran dentro de la categoría de "superalimento

En lo que tiene que ver con la buena nutrición, los expertos coinciden en que los mejores hábitos son esos que podemos adoptar y mantener en nuestras rutinas con mayor facilidad.

Las sardinas, incluyendo las que consigues enlatadas en cualquier supermercado (generalmente a precios asequibles), pueden ser una de las adiciones más beneficiosas que puedas hacerle a tu dieta actual, especialmente si tu objetivo es tener una vida larga y saludable.

Por ejemplo, según los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EE.UU., una sola lata de sardinas en agua puede suplir todas tus necesidades diarias de ácidos omega-3, un nutriente que es esencial para el buen funcionamiento del cerebro, el corazón, la visión y, de paso, reducir la inflamación.

Pero los expertos advierten que los ácidos omega-3 son apenas una pequeña parte de los nutrientes que las sardinas pueden proveer.

"[Además, contienen] componentes conocidos por sus efectos cardioprotectores, entre los que se incluyen el calcio, el potasio, el magnesio, el zinc, el hierro, la taurina y la arginina,", explica un estudio de 2023 que argumenta a favor del consumo de sardinas por encima del consumo de suplementos de omega-

3. "Estos nutrientes [presentes en las sardinas], actuando en sinergia, resultan esenciales para modular la inflamación y el estrés oxidativo relacionados con el sistema cardiovascular, y participan en las funciones de los cardiomiocitos y en la hemodinámica".

En BBC Mundo te contamos sobre estos y otros beneficios que tiene en nuestra salud el consumo habitual de las sardinas.

1. Ácidos grasos omega-3

Una lata de sardinasFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

El principal nutriente que se consigue en las sardinas son los ácidos grasos omega 3, claves para el funcionamiento del cerebro y el corazón Los ácidos grasos esenciales omega-3 juegan un papel clave en la composición de las membranas celulares de varios tejidos, pero nuestro cuerpo no puede sintetizarlos por si mismo.

Eso quiere decir que deben ser consumidos a través de la dieta.

Y aunque hay una variedad de ellos, la mayoría de los estudios científicos que analizan los efectos sobre la salud se han centrado en tres tipos: el ácido alfa-linoléico (ALA), el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA).

El ácido graso ALA se considera un precursor tanto de EPA como de DHA, que son los ácidos útiles para los tejidos humanos. Y aunque el cuerpo puede transformar el ALA que consume en EPA y DHA, lo hace a una tasa muy ineficiente: menos del 8% para EPA y menos del 4% para DHA.

La gran ventaja que tiene consumir peces grasos como las sardinas o el salmón por encima de otras fuentes de ácidos omega-3 es que el cuerpo del pez ya ha convertido una gran cantidad de los ALA que consumieron de las algas en EPA y DHA, por lo que. cuando los comemos, estamos ingiriendo EPA y DHA directamente.

"Las sardinas se consideran una de las fuentes importantes de este tipo de grasas omega-3, al igual que lo son el salmón y el arenque, porque son pescados que viven en agua fría y producen este tipo de grasas para regular su temperatura", le explicó a BBC Mundo el profesor Jorge Monserrate, del departamento de ciencias naturales, salud y bienestar del Miami-Dade College en Florida.

Una lata de sardinas frente un filete de salmónFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

A nivel nutricional, las sardinas son tan beneficiosas como el salmón, pero son mucho más económicas. "Los omega 3 de las sardinas ayudan a reducir el riesgo de enfermedades del corazón porque contribuyen a bajar los niveles de triglicéridos", explicó.

Además, según reportan los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU., los ácidos EPA y DHA podrían jugar un papel en reducir el riesgo de sufrir de cáncer de mama, cáncer colorrectal, enfermedad de Alzheimer, degeneración macular senil o la enfermedad de ojo seco.

Es por eso que las autoridades de la salud, incluidas la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomiendan consumir un mínimo de dos porciones de pescados grasos a la semana.

Y aunque existen una gran cantidad de suplementos de omega-3 en el mercado, la información sobre su efectividad es limitada.

"No se ha encontrado evidencia de beneficios cardíacos derivados de los suplementos de aceite de pescado en los múltiples estudios aleatorios que se han hecho a lo largo de las últimas dos décadas," decía un artículo de Harvard Health de 2023.

"Si bien estos suplementos aportan ácidos grasos omega-3, existen mejores formas de obtener estas grasas esenciales a través de la dieta".

2. Proteína de alta calidad

Unas sardinas en una barbacoaFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

Las sardinas pueden ser preparadas a la parrilla o en muchas otras presentaciones diferentes

A estas alturas se sabe que una parte esencial de tu dieta debe ser el consumo de proteínas.

Cuando las consumimos, nuestro cuerpo las descompone en los aminoácidos, que luego se pueden recomponer en cualquier tipo de proteína que el cuerpo necesite: la hemoglobina de la sangre, enzimas, músculos, la queratina de la piel, el cabello, etc.

Y aunque son vitales, el profesor Monserrate explica que no todas las proteínas son de la misma calidad.

"Cuando la gente piensa en proteínas, por lo general piensa en carne, pero la carne tiene muchas grasas saturadas que no son buenas para el cuerpo: aumentan el riesgo de enfermedades del corazón", apunta.

"En cambio las sardinas son densas en nutrientes; es decir, que tienen muchos nutrientes y no muchas calorías".

Una sola lata de sardinas en aceite de oliva te puede aportar hasta 22,6 gramos de proteína, con unas 200 calorías, además de proveer nutrientes como calcio, magnesio, vitamina B12, vitamina D, arginina y taurina.

Sardinas sobre una tostada de pan con pimentónFuente de la imagen,Getty Images

Algo que, además de ayudarte a la hora de mejorar tu nutrición, podría tener un impacto similar en tu bolsillo.

"La conveniencia de que vengan enlatadas es increíble", dice Monserrate, "y el precio comparado con otras fuentes de proteína, siendo una mejor fuente de proteína, es de gran ayuda".

Una recomendación importante que hace el profesor es revisar el contenido de sodio en las sardinas enlatadas que se consuman, pues puede traer problemas para ciertas personas.

"Hay que aprender a leer las etiquetas, y ahí te puedes dar cuenta del contenido de sodio".

3. Fuente de calcio, magnesio y vitamina D

Una ensalada con sardinas y crutones, servida en un plato azulFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

Las sardinas son increiblemente versátiles y pueden acompañar una gran variedad de platos

Aquí hay un dato curioso: al ser tan pequeñas las sardinas enlatadas, cuando las comemos, nos estamos comiendo también sus huesos, que son una fuente de calcio que incluso supera a la leche.

"Además es uno de los mejores calcios disponibles", explica Monserrate, "porque el cuerpo lo puede metabolizar fácilmente".

El calcio, por supuesto, es clave para fortalecer huesos, dientes, la contracción de los músculos y la regulación del ritmo cardíaco.

Y el calcio se absorbe mejor cuando se consume con una buena fuente de magnesio que, como ya te imaginarás, también está presente en las sardinas.

Una lata de sardinas puede proveerte entre 330 y 350 mg de calcio (frente a los 300 mg de un vaso de leche) y entre 30 y 45 mg de magnesio, una combinación fantástica para un cuerpo fuerte.

"Otros nutrientes de los que podemos hablar, por ejemplo, son la vitamina B12, el selenio y la vitamina D", dice Monserrate.

"Necesitamos la vitamina D para absorber calcio y fósforo, que es lo principal que hace que los huesos sean fuertes".

La vitamina B12 es clave en la producción de energía del cuerpo, además de la síntesis de ADN y algo vital: mantener la mielina, el componente aislante que recubre los nervios.

Una lata puede, increíblemente, proveer un 343% de los niveles de vitamina B12 que puedas necesitar.

Como si fuera poco, las sardinas contienen taurina y arginina, aminoácidos claves en la salud cardiovascular, ayudando a regular la presión arterial.

Una escuela de sardinas en el marFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

Cuanto más pequeño sea el pez, menor será la concentración de mercurio que se encuentra en su organismo.

Otra ventaja que tienen las sardinas frente a otros peces es su bajo contenido en mercurio: al ser un animal que está casi en el fondo de la pirámide alimenticia, no hay mercurio acumulado en su cuerpo, como sí tiende a ocurrir en animales más grandes como el atún.

"En verdad que las sardinas son algo que todo el mundo puede incluir como parte de una dieta saludable. Las recomendaciones dicen que hay que tener un poco de precaución con el sodio si se consumen enlatadas, aunque frescas son otra cosa".

El profesor recomienda consumir unas 3 latas de sardina a la semana para obtener todos sus beneficios, y aunque reconoce que para muchos el sabor de las sardinas puede ser "fuerte", explica que vale la pena seguir intentando comerlas.

"La mayoría de la gente no arranca gustándole las sardinas, uno tiene que aprender a comerlas.

"Yo les recomiendo a mis estudiantes que sigan tratando, probando comidas saludables que de pronto no les gustan porque nuestro paladar va evolucionando con el tiempo", añade.

"El secreto a veces está en la preparación: a mi me gustan directo de la lata o sofreírlas en un poco de aceite de oliva". 

jueves, 29 de agosto de 2024

¿Qué puedes comer para fortalecer los huesos al envejecer?

An illustration of the torso of a human skeleton with bone-building foods like cheese, eggs, fish, yogurt, sardines, leafy greens and orange juice.
Credit...Kouzou Sakai
Conforme envejecemos, nuestros cuerpos descomponen más hueso del que forman. Esto puede aumentar el riesgo de padecer osteoporosis, una enfermedad caracterizada por la presencia de huesos debilitados y frágiles que son más susceptibles de romperse y fracturarse. Para los adultos mayores, los resultados pueden ser devastadores: los huesos rotos o fracturados podrían derivar en estancias prolongadas en hospitales o residencias de ancianos, una discapacidad a largo plazo o incluso la muerte.
La etapa óptima para formar hueso es durante la adolescencia, cuando el cuerpo está en crecimiento y destina más recursos a esa tarea. Y aunque la edad, el género y la genética juegan papeles significativos en la salud ósea, hay maneras de desacelerar la pérdida de hueso de la mediana edad en adelante. Según Bess Dawson-Hughes, profesora y científica principal en el Centro de Nutrición del Departamento de Agricultura en la Universidad Tufts, hacer ejercicio es un factor importante, pero tu alimentación también influye bastante.

Estos son algunos de los nutrientes que debes priorizar para mantener tus huesos saludables con la edad.

Calcio
Según Sue Shapses, profesora de ciencias nutricionales en la Universidad Rutgers, cuando no obtienes suficiente calcio de los alimentos, tu cuerpo toma el mineral de tus huesos, lo cual puede debilitarlos. Tu capacidad de absorber calcio de los alimentos también se reduce conforme envejeces.

De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud, las mujeres de entre 19 y 50 años necesitan 1000 miligramos de calcio al día, y 1200 miligramos de los 51 años en adelante. Los hombres de entre 19 y 70 años necesitan 1000 mg, o 1200 mg si son mayores.

Los expertos afirman que, de ser posible, es mejor seguir estas recomendaciones con la comida y no con suplementos. Los productos lácteos como la leche y el yogur son excelentes fuentes de calcio, afirma Connie Weaver, profesora de investigación en la Universidad Estatal de San Diego que estudia cómo influye la alimentación en la salud ósea. Por ejemplo, una taza de yogur griego bajo en grasa contiene alrededor de un cuarto del calcio que la mayoría de la gente necesita al día, explicó Weaver.

Vitamina D
La vitamina D, que es crucial para mantener la fortaleza de los huesos porque le ayuda al cuerpo a absorber calcio de los alimentos, se sintetiza en la piel luego de que se expone a los rayos ultravioleta B del sol. Sin embargo, la capacidad de la piel para hacer esta síntesis se deteriora con la edad, advirtió Dawson-Hughes.

Algunos alimentos ricos en vitamina D pueden ayudar a compensar esa pérdida. Estos incluyen la trucha arcoíris, el salmón, el atún enlatado, los champiñones, las yemas de huevo y la leche, además de alimentos y bebidas que están fortificados con esta vitamina, como el jugo de naranja, las leches de origen vegetal y los cereales.

Las personas de entre 1 y 70 años necesitan 600 UI (unidades internacionales) al día, y las de 70 en adelante necesitan 800 UI diarias. Sin embargo, Shapses señala que para la mayoría de la gente es difícil alcanzar esos requisitos solamente con los alimentos.

No está claro si los suplementos de vitamina D aportan a la salud ósea. Las investigaciones más recientes sugieren que los suplementos de vitamina D no reducen el riesgo de fracturas, por lo que los expertos recomiendan consultar a un médico que pueda sugerir si los suplementos de vitamina D son adecuados para ti.

Proteínas
Varios estudios en adultos mayores han vinculado un mayor consumo de proteína con huesos más fuertes. La proteína conforma aproximadamente la mitad del volumen de los huesos y es esencial para reemplazar el hueso cuando este se pierde.

Sin embargo, como la proteína tiene dos funciones en el cuerpo —ayudando a absorber el calcio en el intestino y a excretarlo en la orina— necesitas mantener niveles suficientes tanto de proteína como de calcio para tener una buena salud ósea, indica Shivani Sahni, profesora adjunta de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.

Por ejemplo, en un estudio de 2021, con más de 7000 adultos mayores en centros de residencia para ancianos en Australia, aquellos que consumieron 3,5 porciones diarias de lácteos (que tienen un alto contenido tanto de calcio como de proteína) durante dos años, sufrieron un 33 por ciento menos fracturas que quienes consumieron solo dos porciones al día. Los autores del estudio señalaron que eso es similar al efecto de algunos medicamentos para la osteoporosis cuyo propósito es reducir el riesgo de fracturas.

Otras vitaminas y minerales
Las dietas que incorporan una variedad de frutas y verduras, como la mediterránea y la DASH, también pueden ayudar a mantener la salud ósea, sugirió Sahni. Los nutrientes benéficos y los compuestos vegetales pueden ayudar a proteger a nuestras células de daños, lo cual puede prevenir o desacelerar el avance de la osteoporosis, afirmó.

Por ejemplo, las hortalizas, frutas, nueces y legumbres son ricas en magnesio y potasio, que fomentan una buena salud ósea. “Aumentar la variedad de alimentos que consumes es una de las mejores maneras de influir en la salud de tus huesos”, puntualizó Kelsey Mangano, profesora adjunta en la Universidad de Massachusetts Lowell, que estudia nutrición y envejecimiento musculoesquelético.

Las ciruelas pasas y las moras azules también han sido asociadas con la salud ósea en mujeres. Por ejemplo, en un estudio de 2022 con 235 mujeres posmenopáusicas, las que comieron de cuatro a seis ciruelas al día durante un año fueron menos propensas a perder densidad ósea en la cadera que las que no comieron ninguna. Otro ensayo pequeño, con trece mujeres posmenopáusicas, reveló que quienes consumieron 17,5 gramos diarios de mora azul liofilizada en polvo (equivalente a tres cuartas partes de una taza de moras azules) durante seis semanas retuvieron más calcio en los huesos que en las semanas en que no consumieron el polvo.

Weaver, que fue autora de los estudios sobre moras azules y ciruelas, señaló que aunque el estudio con moras azules tuvo pocas participantes, los resultados fueron “significativos a nivel estadístico y tuvieron un cuarto de la eficacia de la terapia de sustitución hormonal, pero sin los efectos secundarios”.

Sin embargo, agregó, es difícil saber si estos beneficios fueron consecuencia de la fruta, la fibra o de algo más, como la microbiota intestinal de la persona que comió la fruta. “Aún hay mucho que aprender”, concluyó.