lunes, 15 de enero de 2024

El fotógrafo que “congela el tiempo” para captar espectaculares imágenes de aves y mariposas

Secuencia fotográfica de una mariposa doncella punteada 


 LA IMAANDREW FUSEK PETERS

Pie de foto,



Andrew Fusek Peters capta en una sola imagen el vuelo de una mariposa de la especie doncella punteada.

8 enero 2024

Vivir con un diagnóstico de cáncer llevó al fotógrafo Andrew Fusek Peters a desarrollar técnicas que le permitían “congelar el tiempo” y captar espectaculares imágenes de aves y mariposas.

Este fotógrafo de la naturaleza, residente del condado de Shropshire, en el oeste de Inglaterra, tomó como hobby la fotografía después de que su trabajo como autor de literatura infantil se volviera demasiado estresante.

“Me puse muy, muy enfermo mentalmente y me quemé. Cuando pasaba por ese período tan oscuro de mi vida, supe que tenía que hacer otra cosa”, cuenta.

Una “zambullida en la naturaleza” hizo a su vez que creciera en él un amor por la fotografía, explica.

“Eso fue hace 10 años y quedé enganchado. Soy completamente adicto a la naturaleza”.

“Espero que no exista una rehabilitación en el mundo que me saque de esto, porque estar en la naturaleza ha sido fenomenal para mi salud mental”, añadió.


Un verderón
Un verderón

FUENTE DE LA IMAGEN,ANDREW FUSEK PETERS

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El fotógrafo captó la imagen de este verderón en el jardín del vecino. 

 Una cirugía a la que se sometió después de ser diagnosticado con cáncer de colon en 2018 lo forzó a quedarse en casa.

“Estaba aterrorizado, con miedo y no sabía realmente lo que estaba pasado”, contó.

“Estaba observando todas las mariposas del jardín: las polygonias, las atalantas y las vanesas de los cardos. Las veía tomar el néctar y despegar y me puse a pensar por qué no es frecuente ver fotos de mariposas en vuelo”, se preguntó.

“Y la razón es que es muy difícil”. 

 Libélula 
Libélula

FUENTE DE LA IMAGEN,ANDREW FUSEK PETERS

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Andrew lleva una década fotografiando la vida silvestre en su condado de Shropshire.

Empezó a trabajar con un sistema fotográfico de alta velocidad que le permitía hacer “esta maravillosa cosa de viajar en el tiempo”.

“La cámara está constantemente salvando fotos a medida que medio aprietas el obturador y luego, cuando la mariposa o el ave despega, aprietas completamente el botón y todas esas fotos quedan salvadas”, explicó.

“Todo suena un poco chiflado pero significa que viajas atrás en el tiempo”. 

Herrerillo común
Herrerillo común

FUENTE DE LA IMAGEN,ANDREW FUSEK PETERS

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La imagen de la luz refractada a través de las alas de un herrerón común es "súper rara", aseguró el fotógrafo.

Andrew típicamente toma entre 10.000 y 15.000 fotos para poder lograr la secuencia de una mariposa al despegar en foco.

“No hay atajos. Realmente invierto una cantidad de horas”, indicó.

“La primera vez que fotografié en foco una mariposa en vuelo, simplemente dije ‘uy, eso sí que es bonito’, y ese fue el detonante”.

 Mariposa
Mariposa

FUENTE DE LA IMAGEN,ANDREW FUSEK PETERS

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Todas las especies autóctonas de mariposas en Reino Unido están documentadas en su libro "Safari de mariposas".

El lograr captar las mariposas es “un momento de tanta intensidad e intimidad que nunca jamás podré dejar de apreciar”, añadió.

Después de su enfermedad, explicó que había empezado a enviar sus fotografías a las agencias de prensa “y muchas de ellas se publicaron en los diarios nacionales”.

Luego vino un libro, "Safari de mariposas", que contiene las fotos de todas las especies autóctonas de Reino Unido, “que tuvo una acogida fenomenal por todo el mundo”.

La recopilación de esas fotos es “probablemente cuando más me he divertido en mi vida”, expresó.

“Me volqué de lleno en ello y simplemente conduje de arriba abajo por el país”.

“Te llevas a casa un tesoro en tu tarjeta de memoria, ¿cómo no te puede gustar eso?”

 Motacilla
Motacilla

FUENTE DE LA IMAGEN,ANDREW FUSEK PETERS

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Una motacilla es fotografiada a punto de cenar.

 Ahora está trabajando en un libro que documenta la vida silvestre del jardín, incluyendo aves, zorros y tejones, que saldrá publicado en 2025.

“Lo que me emociona una vez más es la celebración de lo que está aquí, bajo mi nariz, lo que está en el jardín y en el lago vecino", dice.

Entre los momentos destacados de 2023 estuvo la foto de la aurora boreal en el páramo de Long Mynd en Shropshire y la imagen de un martín pescador criando en un río local.

“Pude sentarme en la ribera y verlo entrar y salir del nido, luego zambullirse en el agua para bañarse; para mí fue como ver un león o un tigre”, dijo.

Otra foto que muestra la luz del amanecer refractada a través de las alas de un herrerillo común creó lo que describió como un “arcoíris aéreo”.

La imagen es “súper rara y casi nunca se logra captar”, aseguró. 

 Aurora boreal
Aurora boreal

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Su momento estelar del año fue poder fotografiar el reflejo de un meteoro y la aurora sobre un lago en el páramo de Long Mynd, en Shropshire. 

 Fotos suyas de caballos salvajes peleando en esa misma región también salieron publicadas en la prensa nacional.

“Estaba conduciendo y simplemente salté del auto para tomar esas fotos”, dijo.

“De manera que lo que me tomó 10 minutos salió en seis diarios nacionales, nunca me había pasado”. 

 Caballos peleando
Caballos peleando

FUENTE DE LA IMAGEN,ANDREW FUSEK PETERS

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Una lucha territorial entre caballos salvajes.

 Señaló que el pasar tanto tiempo entre la vida silvestre, lo había hecho “cada vez más preocupado” del estado de la conservación en Reino Unido.

“Es difícil cuando estoy afuera [en la naturaleza] y logro un momento de felicidad con una especie rara, o un momento hermoso con una especie común, y luego me embarga esta pesadumbre”, reconoció.

Pero, viendo el lado más positivo, añadió que hay una “enorme cantidad” de voluntarios y agricultores intentando preservar los hábitats naturales. 

Martín pescador
Martín pescador

FUENTE DE LA IMAGEN,ANDREW FUSEK PETERS

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El descubrir un martín pescador en aguas cercanas también fue un momento especial para el fotógrafo.

 Ya llevaba cuatro años libre de cáncer, añadió.

“Siempre está el temor ahí, pero todo el que haya pasado por eso lo entenderá”, expresó.

“Pero mantengo la esperanza de llegar a viejo sin elegancia y continuar tomando fotos encantadoras”. 

 Todas las fotos tienen derechos reservados ©Andrew Fusek Peters

_- El ranking de Shángai 2023, un aviso para la Universidad española.

_- El sistema universitario español es tremendamente eficiente. Y si no somos más eficaces –que no eficientes– es por las rigideces que el actual marco regulatorio impone.

El sistema universitario español está entre los 11 primeros del mundo en publicaciones científicas. Pero, lamentablemente, se está comenzando a cumplir algo sobre lo que desde las propias universidades se lleva tiempo avisando: su riesgo de caída en alguno de los ránquines globales. La parte optimista es que ese descenso se reduce a la pérdida este año tan solo de dos universidades en el top 500 y top 1000 del conocido ranking de Shanghái (ARWU, por sus siglas en inglés). Una situación que, por cierto, está ocurriendo en muchos países occidentales que ven relegadas a sus universidades en estas clasificaciones internacionales por la incorporación de un creciente número de universidades chinas, cada vez mejor dotadas financieramente.

La pesimista es que, de no cambiar pronto nuestro marco presupuestario y regulatorio, la salida de centros españoles continuará irremediablemente y repercutirá negativamente en nuestra reputación a nivel internacional. De hecho, ya es sorprendente que, con un gasto público en educación universitaria en porcentaje de PIB del orden de un 32% menor que la media de países de la UE (según datos de Eurostat de 2019), hayamos logrado en los últimos años situar entre 10 y 12 universidades públicas en el top 500 mundial, y hasta 40 el pasado año en el top 1000 (si incluimos la única privada que aparece en él).

Basándonos en el ARWU, ninguna de nuestras universidades se puede calificar en términos globales de calidad sobresaliente (top 100), si bien sí merecen ser reconocidas internacionalmente como de notable calidad (top 500) o de calidad internacional reconocida (top 1000). Y en este punto conviene recordar, una vez más, que en el mundo hay unas 20.000 universidades.

Por más que algunas voces se empeñen en lo contrario, la universidad pública española presenta en su desempeño, en atención a los recursos con los que cuenta, unos resultados más que dignos. En realidad, y pese al descenso, el sistema universitario español es tremendamente eficiente. Y si no somos más eficaces –que no eficientes– es por las rigideces que el actual marco regulatorio introduce en el desempeño de nuestras actividades, acentuadas por la escasez de financiación.

Mientras que en muchos países de nuestro entorno la respuesta a la primera gran crisis del presente siglo fue aumentar la dotación presupuestaria a sus universidades y dotarlas de un mayor margen de maniobra en su regulación, España redujo su financiación incluso más que la caída del PIB. Es posible que esa desafortunada decisión explique por qué hemos sido de los últimos países en superar esa quiebra económica.

La Universidad española está desde hace una década insuficientemente financiada y, claramente, por debajo de la mayoría de la de los países de nuestro entorno europeo; así lo ha señalado recientemente el Observatorio sobre Financiación Universitaria de la European University Association (EUA). En este contexto, resulta muy difícil poder abordar adecuadamente los retos a los que debemos dar respuesta. Para tratar de paliar la situación, la propia Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) refleja explícitamente la voluntad de alcanzar en gasto público en la universidad pública, al menos, el 1% del PIB del conjunto del país. Por desgracia, lo hace sin detallar bien ni el cómo ni el cuándo.

Por otro lado, es una realidad incuestionable que nuestra universidad pública está muy envejecida como consecuencia de las severas limitaciones a la contratación durante los últimos años, que ha minorado la deseada y necesaria incorporación de profesorado joven y solo ha facilitado una oferta de plazas –digámoslo claramente– que, además de reducida, es muy poco atractiva por sus débiles condiciones retributivas y de expectativas de estabilidad y progreso en la carrera académica.

12.500 docentes investigadores de la universidad públicay un buen número de investigadores del CSIC se jubilarán durante la próxima década. Nuestras universidades no han dispuesto de las herramientas para seguir la dinámica de otros sistemas universitarios europeos y de los países más avanzados, que han contado con muchos más medios y un marco favorable para atraer, captar y retener talento, tanto joven como sénior. Basta ver las condiciones de las ofertas de contratación que hacen algunas de las universidades de nuestro entorno, en cuyos campus conviven jóvenes doctorandos y doctores –con claras expectativas de incorporación en condiciones muy dignas– y, a su vez, profesorado veterano que prorroga voluntariamente su vida laboral bastante por encima de la edad habitual de jubilación académica (algunos años más por encima de los setenta). El único condicionante es que su desempeño académico (docente, investigador o de transferencia) continúe siendo valioso para la institución.

Nada menos que 12.500 docentes investigadores de la universidad pública española y un buen número de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) se jubilarán durante la próxima década. Y entre ellos se encuentran buena parte de los que desarrollan una importante producción científica y actividades de transferencia que vienen contribuyendo –junto al conjunto de sus compañeros y compañeras de las comunidades universitarias– a sostener una posición digna de nuestras universidades en los ránquines internacionales.

Si queremos frenar la curva descendente que hemos iniciado es el momento de considerar la posible ampliación voluntaria de la edad de jubilación, que vienen demandando algunos de estos profesores y profesoras, e investigadores e investigadoras (entre ellos varios premios nacionales, investigadores altamente citados, y ex rectores), hasta al menos los 72 años (edad a la que, por cierto, ya pueden actualmente optar otros colectivos, como magistrados, jueces, notarios o registradores). Con más razón, si cabe, cuando lo que se propone es que el ahorro de clases pasivas que supondría la prórroga por la ampliación en la edad de jubilación se revierta en la incorporación de jóvenes, manteniendo durante un par de años más las aportaciones académicas de los sénior, que se sumarían a las de los jóvenes que se fuesen incorporando.

Se necesita un compromiso real con la mejora de la financiación de las universidades Un reciente informe del BBVA Research señala que apostar por el talento sénior y crear sinergias con los jóvenes contribuye a una mayor productividad y crecimiento económico en beneficio de todos y, no olvidemos, que en España ya hay una tasa de actividad de la población de entre 65-69 años que está del orden de 19 puntos por debajo de la media de la de la OCDE. Tengámoslo muy en cuenta.

En el momento actual, es evidente que se necesita un compromiso real con la mejora de la financiación de las universidades. Con los recursos adecuados, y siempre con una buena rendición de cuentas, podríamos mejorar nuestro sistema de becas y ayudas al estudio para, así, preservar la igualdad de oportunidades; también frenaríamos la pérdida de talento externo y retendríamos el propio, que lo hay, y muy bueno, en nuestros campus.

Revertir el riesgo de pérdida de relevancia internacional de nuestras universidades y, sobre todo, lograr que estas sean cada vez mejores en su servicio a la sociedad, solo tiene un camino que es apostar por el que ha sido el principal motor de desarrollo social, económico y tecnológico de Occidente en los últimos años: la Universidad.

_- Linguriosa, divulgadora lingüística en YouTube: “La lengua la hacemos los hablantes, no ninguna academia”

Linguriosa, antes de la entrevista, el 30 de diciembre delante de la Biblioteca Nacional.

_- Linguriosa, antes de la entrevista, el 30 de diciembre delante de la Biblioteca Nacional. SANTI BURGOS


Elena Herraiz publica en su canal, que tiene 584.000 suscriptores, vídeos en los que aborda cuestiones de la lengua española con sencillez y cercanía

¿Quién se inventó los acentos? ¿De dónde viene el voseo? o ¿Cuál fue el primer idioma del mundo? Son algunos de los temas de los vídeos que, desde 2019, Elena Herraiz (Guadalajara, 31 años), Linguriosa en YouTube, sube a su canal de divulgación del español. Herraiz estudió Traducción e Interpretación e hizo un máster de Enseñanza de Español como Lengua Extranjera en la Universidad de Alcalá de Henares. Una formación que le permitió dar clases de español a niños y adultos en Berlín durante cinco años. La fría mañana de la entrevista se muestra obediente con las indicaciones del fotógrafo, delante de la Biblioteca Nacional, mientras un paseante se detiene porque la ha reconocido: “Me ha dicho que es profesor de alemán y le pone mis vídeos a sus alumnos”, dice Linguriosa, que esperaba estar en 2024 “más relajada”, pero este mes comienza un podcast y formará parte del equipo de un clásico de los concursos, Cifras y Letras, que regresa el lunes a La 2.

Pregunta. ¿Qué hace para que sus vídeos los sigan tantas personas?
Respuesta. Muchos de los divulgadores lingüísticos que ha habido hasta ahora no explicaban de forma que lo entendiera cualquiera. Yo intento responder a las preguntas que yo me haría y lo explico como me gustaría que me lo explicaran, aunque a veces no lo consigo, eh.

P. Es que un vídeo de 12 minutos sobre el subjuntivo...
R. ¡Jajaja! Ese era de los primeros que hice, de los de profe de español.

P. ¿Cómo es el proceso de elaboración de esos vídeos?
P. Lo primero es pensar el título y la imagen de miniatura. Eso lo puedo hacer hasta con seis meses de antelación. Cuando llega el momento de grabar, en el primer minuto intento decir algo que vaya a responder al final porque si lo respondo al principio te vas a ir, no vas a seguir viéndolo.

P. ¿Y el nombre de Linguriosa?
R. Es un acrónimo de lingüística y curiosa. Hay gente que piensa que viene de lujuriosa, ¡pero no tiene nada que ver!

P. Dice, con ironía, que su canal es “para los pedantes del español”.
R. Es porque siempre estoy diciéndole a los demás: “No seas pedante, deja de corregir a la gente”. La lengua la hacemos nosotros, los hablantes, no ninguna academia.

P. ¿Cuál va a ser su papel en el concurso Cifras y letras?
R. Haré pruebas y preguntas sobre letras y palabras, y contaré curiosidades de etimología, de ortografía...

P. Y casi a la vez va a empezar un podcast en la plataforma Podimo, titulado Tú de ciencias y yo de letras.
R. Sí, seremos dos divulgadoras. Sandra Ortonobes, La Hiperactina, biomédica, y yo, que tendremos conversaciones sobre diferentes temas. La idea es romper con el pensamiento de que las ciencias y las letras están separadas.

P. ¿Sabe qué tipo de personas la siguen? Tiene 584.000 suscriptores en YouTube, 192.000 seguidores en Instagram y está también en Facebook, Twitch, TikTok...
R. En YouTube son sobre todo personas de entre 25 a 34 años, el 26,9%. De entre 35 a 44 años son el 20,1% y de 18 a 24 años otro 20%. El 80% son hombres. Y por países, el 25% son de España. Luego están México, Argentina, Estados Unidos... Pero me interesan más las visitas a los vídeos porque es lo que da dinero. YouTube es la red social que mejor paga, aunque solo de eso no podría vivir porque se lleva la mitad de lo que generas. Sin embargo, de ahí salen oportunidades. Como de verdad se gana dinero es con patrocinadores.

P. No trabaja sola, tiene un equipo.
R. Hay un documentalista, que es lingüista. También un editor y una persona que hace los subtítulos.

P. ¿Se fija en cómo hablan los diferentes colectivos, por ejemplo, los políticos?
R. Me fijo, pero sin juzgar. Nadie habla bien ni mal, cada uno habla como habla.

P. ¿Cuál es su opinión de las últimas palabras incorporadas al Diccionario de la Lengua Española como machirulo, perreo...?
R. Que ya era hora. La RAE y el diccionario deberían recoger lo que se habla, independientemente de que juzguen que está bien o mal. Debería ser más descriptivista y no tan prescriptivista.

P. ¿Se atreve a pronosticar qué cambios habrá en el español que usemos los próximos años?
R. Es imposible saberlo. Llevo un año intentando hacer un vídeo con la idea de viajar al futuro para ver cómo se hablaría, pero tendrá que ser totalmente inventado. La evolución de la lengua no sigue unas normas, aunque sí hay tendencias. Por ejemplo, el imperativo de vosotros [cantad, comed, reíd] es muy probable que acabe desapareciendo.

domingo, 14 de enero de 2024

_- Las cinco tabernas más antiguas de España. En Sevilla, Madrid y Barcelona aún existen un puñado de locales centenarios que respiran historia y donde se venera la gastronomía local.

_- La taberna forma parte indisociable de la historia del buen comer y beber. Luego convertidas en tascas, bodegas o nuestros actuales bares, su encanto reside en una barra donde poder acodarse y disfrutar alegremente del tapeo que les es propio. Aquí presentamos cinco de las más antiguas, aunque la mayoría han evolucionado con el paso de los años, adaptándose a los tiempos y modernizando su fisonomía. También lo que dan de comer y beber, pues nada tienen que ver los cocidos, vermuts o guisos de ahora con los de antaño. Sin embargo, en esa sutil evolución, que no deja de mirar al pasado, está la belleza de todas ellas.
Antigua Taberna de Las Escobas, en Sevilla. Fotografía proporcionada por el establecimiento.

  1. Las Escobas (1386)

Antigua Taberna de Las Escobas, en Sevilla. Fotografía proporcionada por el establecimiento.

Antigua Taberna de Las Escobas, en Sevilla. Fotografía proporcionada por el establecimiento.

Cuando Victoriano Soriano y Helena Valenzuela se hicieron con Las Escobas, en las navidades de 1977, ya no quedaba nada de la antigua taberna que fue. “Había estado cerrada durante un tiempo y sus antiguos propietarios, que eran anticuarios, la reformaron por completo”, comenta Soriano, a punto de cumplir 80 años.

Sobre su origen, él mismo aclara que “hay testimonios, dignos de crédito, que fue allá por el año 1383, o 1386, cuando un escobero de la ciudad, para no ver mermada su fortuna, hubo de dedicarse a un tiempo en hacer escobas y despachar vino a transeúntes y residentes, así que puso mesa y barriles”.

Lo que ha llegado hasta nuestros días de esa reforma es un artesonado de caoba del siglo XVIII, que no era el que tenía originalmente esta antiquísima bodega, despacho de vinos y también de escobas. Sin embargo, como comenta Soriano, hay innumerables documentos que recuerdan cómo en ese lugar siempre ha habido un espacio donde los sevillanos se reunían para beber y comprar vino. Fernando de los Ríos o los hermanos Quintero hablan de esta taberna en algunos de sus escritos, contando las excelencias de sus vinos, que eran embotellados especialmente para ellos. Hoy, en sus poco más de 80 metros cuadrados, se puede seguir disfrutando de esos vinos de Jerez que eran habituales en la época, también de la cocina típica sevillana: cazón en adobo (6,50 euros), salmorejo (5,50 euros), croquetas de rabo de toro (5,90 euros) o papas aliñás (5,50 euros).

🍽 Las Escobas. Calle Álvarez Quintero, 62, 41004, Sevilla. Teléfono: 954 21 94 08.

Interior de El Rinconcillo, de SevillaInterior de El Rinconcillo, de Sevilla


 2. El Rinconcillo (1670)

Interior de El Rinconcillo, de Sevilla

PABLO ZAMORA

El barrio sevillano de Santa Catalina conserva El Rinconcillo, taberna que data de 1670. Más de tres siglos que guardan y afianzan el culto al buen beber de la ciudad hispalense.

“La barra que se conserva es de 1858, que son los años en los que entró mi familia a gestionar el negocio”, responde Javier de Rueda, séptima generación encargada de dar lustre a sus muros, llenos de una bella azulejería de diferentes épocas. Entre las calles Gerona y Alhóndiga, en un visible esquinazo, se sitúa este templo de los guisos caseros, que en años posteriores fue haciéndose con las plantas superiores. La casa, según comenta De Rueda, ya aparece en escritos que se alejan en el tiempo hasta 1247, año en el que Fernando III empieza la reconquista de Sevilla.

En su carta no faltan las chacinas (jamón, lomo, morcón, chorizo, mojama), que se sirven como tapita, media ración y ración entera, el salmorejo con huevo y jamón (6 euros), la fritura (boquerones, chocos, pijotas, acedías de trasmallo) y sus imponentes guisos de siempre, en los que destaca la carrillera ibérica en salsa (3 euros la tapa; 11 euros, ración) y las espinacas con garbanzos (2,7 euros la tapa, 10 euros la ración).

🍽 El Rinconcillo. Calle Gerona, 40, Casco Antiguo, 41003 Sevilla. Teléfono: 954 22 31 83.

3. Taberna de Antonio Sánchez (1787)

Barra de la Taberna Antonio Sánchez, de Madrid.

FELIPE HERNÁNDEZ

Es desde 1787 que se tiene noticia de una posada y botillería en la madrileña calle del Mesón de Paredes. Aunque no es hasta 1884 que el diestro Antonio Sánchez se hace con ella.

Hay dos libros que cuentan su historia y vicisitudes, el primero es Historia de una taberna (1947), escrito por Antonio Díaz Cañabate, y el segundo es el más reciente Historia de la taberna más antigua de Madrid (2018), de Antonio Pasies. Cada uno a su manera despliega un emocionante relato de cómo este espacio ha conseguido salvarse hasta el presente, pasando por una guerra civil y diferentes crisis. “Es una responsabilidad mantener y cuidar esta taberna”, señala Óscar Priego, actual propietario de este importante trozo de historia tabernaria, ubicado en el castizo barrio de Lavapiés.

En ella todo permanece varado en el tiempo, desde sus paredes, con pinturas de diferentes toreros, hasta las lámparas de gas, el molinillo para subir los vinos del sótano o la barra de madera, tallada y decorada con espejos.

Entre sus especialidades hay toda una panoplia de platos propios del recetario español, también recetas actualizadas: guiso de garbanzos con callos de bacalao y espinacas (12,50 euros), pulpo a la brasa con mojo madrileño (24 euros), calamares fritos a la andaluza (14,90 euros), rabo de toro (19 euros) y callos a la madrileña (14,20 euros). También cuentan con un menú del día (12,50 euros) y ofrecen cocido completo (21,50 euros). Entre su clientela se encontraba la escritora Gloria Fuertes, que nació en el número tres de la vecina calle de la Espada y honran su memoria con una foto de ella en la mesa que siempre ocupaba.

🍽 Taberna de Antonio Sánchez. Calle del Mesón de Paredes, 13, 28012, Madrid. Teléfono: 915 39 78 26.

4. Bar Marsella (1820)

José Lamiel, de 58 años, echa la vista atrás y rememora cómo era El Raval cuando su madre se encargaba de despachar comida y bebida en el Marsella: “Era un barrio de conocidos, donde todo el mundo tenía una cierta relación cotidiana”.

Lamiel recuerda cómo su madre servía un plato caliente todos los días, lo mismo eran unas lentejas, que un estofado o unos garbanzos con huevo y bacalao, además de los socorridos bocadillos de tortilla, chorizo o jamón.

Era la década de los setenta, con bares ya desaparecidos como el de los cuernos, el de la bombilla o el de las banderas, como apunta este barcelonés, crecido en la misma calle. Con él, a cargo el bar, se ha nutrido de la bohemia de la zona, teniendo espectáculos de artistas como Carmen de Mairena y conciertos de blues y jazz. Hoy el Bar Marsella es la taberna más antigua de la ciudad condal, con fecha de 1820, administrada por la familia de Lamiel desde 1890.

Su interior ha aparecido en películas como Vicky Cristina Barcelona, de Woody Allen, o vídeos musicales de Rosalía. Entre sus peculiaridades se encuentra una bella barra de mármol y una decoración que no ha cambiado en más de un siglo. Para beber es imprescindible pedir el vermút (Perucchi) o, si se quiere ir más fuerte, la absenta de 68 grados, elaborada por el licorista Manuel Lladó. Como curiosidad destaca que el edificio ahora es propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, que se vio obligado a comprarlo hace una década ante la posibilidad de que su anterior propietario, un fondo de inversión extranjero, acabara cerrándolo.

🍽 Bar Marsella. Carrer de Sant Pau, 65, Ciutat Vella, 08001, Barcelona.

5. Casa Alberto (1827)

Barra de Casa Alberto, en Madrid.

FELIPE HERNÁNDEZ

Dos puertas pintadas de rojo dan entrada a Casa Alberto, taberna fechada en 1827, con casi 200 años de vida, los mismos que tiene el edificio que la acoge, en el número 18 de la calle de las Huertas. Una ubicación que dos siglos antes tuvo como ilustre inquilino a Miguel de Cervantes.

Toda la decoración de su interior, de estilo art déco, con una impoluta y despampanante barra de onix (que aún conserva el librillo de estaño donde se lavaban los chatos), molduras en los techos y maderas en las paredes, es típica de 1924, que fue cuando Alberto de Dios la reformó. Con el nombre de este tabernero también se la empieza a denominar Casa Alberto, que es el apelativo que ha llegado hasta nosotros. “Hemos intentado mantener todos los elementos que definen lo que es una taberna antigua”, comenta Alfonso Delgado, el encargado de administrar el legado de este delicioso museo desde hace tres décadas. Observar en las paredes todos los pequeños detalles que se han ido conservando, los medidores para seleccionar el vino o los grifos que iban adheridos a los pellejos, son solo algunos ejemplos que permiten entender la historia e importancia de este lugar.

Aquí se viene a beber un estupendo vermut (3,60 euros) que les elaboran expresamente en Navarra, con una receta que han ido perfeccionando; y a comer el recetario típico, donde el guiso es más que una tradición. En su mostrador se puede disfrutar de un cuidado tapeo (sardina ahumada, bocatín de calamares, pincho moruno), abundantes raciones (ensaladilla rusa, pulpo con mollejas, croquetas de jamón, revuelto de bacalao) y clásicos incontestables (callos a la madrileña, rabo estofado, albóndigas de ternera). También disponen de un salón interior, con una carta más amplia, repleto de cuadros, fotografías y detalles taurinos.

🍽 Casa Alberto. Calle de las Huertas, 18, 28012, Madrid. Teléfono: 914 29 93 56.

“Tres avellanas para Cenicienta”, el curioso cuento que millones de europeos ven cada Navidad

 Libuse Safránková como Cenicienta, asomándose tras un árbol

Pie de foto,

La actriz checa Libuse Safránková (1953-2021) fue la protagonista de "Tres avellanas para Cenicienta


Cada 24 de diciembre a las 11:00 am el noruego Olaf Risan y su familia se sientan frente al televisor y sintonizan NRK, la corporación de radiodifusión nacional de Noruega.

La película que está a punto de comenzar es muy significativa para ellos.

Y no están solos.
En Navidad, millones de familias en Europa han estado viendo esa misma película en las últimas cinco décadas.

El curioso ritual navideño gira en torno a una versión checoslovaca de Cenicienta, en la que no hay ninguna mención a la Navidad.

Además, carece de ese barniz azucarado de la historia de Disney que surgió del Estados Unidos de la posguerra con el que quizás estamos más familiarizados.

En esta versión, no hay hada madrina ni carroza, la zapatilla no es de cristal y nada especial pasa a la medianoche del día del baile; Cenicienta se va porque ya quiere irse.

Pero sí hay magia, en la forma de tres avellanas que un cochero de la madrastra y amigo de Cenicienta le regala, de ahí el nombre del film: "Tres avellanas para Cenicienta" (también conocida en español como "La cenicienta y el príncipe").

Cada avellana le proporciona un disfraz diferente, lo que hace que el príncipe se la pase confundido sobre con quién está tratando.

Y, sí: una de ellas le da el vestido con el que puede ir al baile, en el que pierde su icónico zapato.

Sin embargo, esta Cenicienta tiene otros ases bajo su manga manchada de hollín para llamar la atención del príncipe.

No es un personaje pasivo a la espera de que la rescaten.

"Todo lo contrario, es muy alegre, valiente, independiente", dice la profesora de la Universidad Estatal de Utah Claudia Schwabe.

"Podría describirse como una heroína moderna, llena de energía, habilidades e ingenio", añade la experta en cuentos de hadas.

Cenicienta a caballo con el príncipe a su lado.

No fue tan fácil para este príncipe (encarnado por Pavel Trávníček) obtener el sí de esta Cenicienta.
Cenicienta a caballo con el príncipe a su lado
Pie de foto,

"La primera vez que el príncipe le propone matrimonio, ella no dice que sí de inmediato. Le responde: 'Podría considerarlo si resuelves un acertijo

"No es una damisela en apuros. Es muy fresca y atrevida. Por ejemplo, para evitar que el príncipe le dispare a un ciervo, le lanza una bola de nieve y le roba el caballo.

"El que ella le haga una broma al príncipe, se burle de él y lo desafíe le da a esta película en particular un giro antiautoritario".

Aún más curioso
Todo eso la hace interesante, pero no explica por qué terminó siendo parte de la tradición navideña de tantos países europeos.

Y realmente no hay una explicación satisfactoria del fenómeno.

Pero fue gracias a algo tan mundano como la logística que "Tres avellanas para Cenicienta" adquirió uno de los principales ingredientes para convertirse en un ritual festivo.

El socio de producción de Alemania Oriental tenía demasiados proyectos en el verano, por lo que la filmación se pospuso.

"Tiene lugar durante el invierno, lo que hace que esta versión de Cenicienta sea una adaptación única.

"Nunca antes se había hecho una versión con Cenicienta cabalgando por un paraíso invernal", apunta la experta en cuentos de hadas.

"Eso la relacionó con el período navideño. En la televisión alemana se emitió por primera vez el 26 de diciembre, y creo que ahí empezó todo".

Eso ayuda, pero no esclarece la razón del efecto que tuvo y sigue teniendo.

Todavía menos en el caso de Noruega, donde es aún más curioso pues todos los personajes están doblados por una sola persona: el actor noruego Knut Risan, el papá del Olaf del principio, aquel que cada 24 de diciembre se sienta con su familia a las 11 am a ver la película.

Madrastra con avellanas
Pie de foto,Madrastra con avellanas

La madrastra es tan malvada como todas, pero la magia viene de las avellanas que aquí está sosteniendo en la mano.

En 1974 un productor que acababa de adquirir los derechos de distribución de "Tres avellanas para Cenicienta" a bajo precio contactó a Knut para que intentara doblarla.

Él nunca había oído hablar de la película, y no tuvo tiempo de ensayar, pero era un maestro en su arte así que improvisó el diálogo a medida que veía aparecer a los personajes en su pantalla... todos ellos.

"Hizo todo lo posible para que cada uno fuera distinto, e hizo reír a todos", cuenta su hijo.

Al final, la película cobró vida en noruego, con sólo su voz. Pero Knut nunca pensó que se iba a quedar así.

Más tarde, recibió una llamada telefónica: "NRK quería emitir la película en Navidad y mi padre se quedó estupefacto".

Con Knut haciendo todas las voces, la película es ridícula, es muy divertida, un poco excéntrica y una elección un poco extraña por parte de la TV noruega.

Sin embargo, nadie imaginó que estaba a punto de nacer una nueva tradición navideña también en Noruega.

"Ni NRK ni mi padre pensaron que tendría el efecto que tuvo".

"Tres avellanas para Cenicienta" se convirtió en un elemento tan esencial de la programación que cuando en 1993 la película no se trasmitió, pues la gerencia de NRK pensó que los espectadores preferirían otra cosa, hubo quejas masivas.

NRK aprendió tan bien la lección que en 2015, cuando Noruega y la República Checa colaboraron en la restauración digital de la película, insistió en mantener la voz en off de Knut.


 La historia de esta historia 

Cenicienta tristte en la cocina
Pie de foto,

Es la misma historia... pero contada de una forma distinta.

Cenicienta triste en la cocina

La película se estrenó en Checoslovaquia el 16 de noviembre de 1973, pero el nombre del guionista František Pavlíček no aparecía en los créditos.

Una amiga suya, la también guionista Božena Němcová, le prestó el suyo para que su obra pudiera salir a la luz.

Pavlíček estaba en la lista negra por ser reformista y figura pública durante el movimiento por la liberalización en la Checoslovaquia comunista que se conoció como la Primavera de Praga en 1968.

"Los intelectuales y los artistas trataron de transformar el sistema en lo que decía el eslogan oficial: 'socialismo con rostro humano'", recuerda Bregant.

Pero fuerzas lideradas por los soviéticos entraron en el país y, con la Unión Soviética ejerciendo un control cada vez mayor, la libertad de expresión y la expresión artística fueron severamente reprimidas.

"El paisaje cultural de principios de la década de 1970 era un desierto triste, gris y polvoriento".

Era más fácil conseguir apoyo financiero para producir películas para niños.

"Los temas escapistas y cuentos de hadas ayudaban a huir de la realidad".

Así el guion, con su verdadero autor oculto, recibió luz verde para la producción.

"A primera vista no había nada político en él".

Pavlicek se había basado en una variante de Cenicienta escrita a mediados del siglo XIX en Checoslovaquia. Era un cuento bastante conservador, pero Pavlicek lo cambió.

"Fue él quien la convirtió en una heroína muy valiente, emancipada y segura de sí misma, por eso parece tan moderna", señala Schwabe.

Y no fue solo la Cenicienta radicalmente diferente como personaje lo que hizo que la película fuera cautivadora. La partitura es encantadora.

"La música, del compositor Karel Swoboda, es absolutamente vital. Romántica y bella, pero no infantilizada".

Además, gracias en gran parte a la financiación del socio de Alemania Oriental, la producción pudo reclutar grandes nombres, localizaciones y recursos.

Final feliz 

Galletas en exposición sobre la película “Tres avellanas para Cenicienta” en el castillo de Moritzburg 2012.

FUENTE DE LA IMAGEN,BRÜCKE-OSTEUROPA

Pie de foto,
Galletas en exposición sobre la película “Tres avellanas para Cenicienta” en el castillo de Moritzburg 2012.

Galletas con tres avellanas para celebrar la película en el castillo de Moritzburg.

La historia de esta Cenicienta emancipada ocupa un lugar especial, pues subvierte el género tradicional de los cuentos de hadas.

Su fortuna al final no viene de un milagro; es merecida, pues se la labró.

Pero el público también disfruta la película por lo que es: un cuento de hadas.

"Los cuentos de hadas te dan una sensación de esperanza y optimismo, especialmente los que tienen un final feliz", dice la experta.

"Contienen valores comunitarios y mensajes morales, y también tratan cuestiones de justicia. Son artefactos culturales muy importantes".

Bregant, por su parte, tiene "una relación muy ambigua con la película".

"No la puedo ver fuera del contexto de los acuerdos hechos entre el gobierno y el pueblo: 'Te vamos a ofrecer un poco de diversión, pero te vas a mantener leal'. Y odio eso con todo mi corazón", dice.

Pero concuerda con que este cuento de hadas en particular fue especial.

"Naturalmente, no podías confiar en lo que te dejaban ver en la pantalla. Era solo propaganda. Pero en este caso, había un mensaje humanista, una actuación convincente, un carácter fuerte. Fue un gran alivio ver algo real".

"Tres avellanas para Cenicienta" viajó desde Checoslovaquia en la década de 1970 a hogares de toda Europa. Y se instaló como una tradición navideña.

Cada diciembre, la superfan y escritora alemana Kathrin Miebach la espera, con una bebida caliente y galletas con 3 avellanas cada una, por supuesto.

"La veo en la televisión con mi hijo. Nos acurrucamos en el sofá y sé que los próximos 82 minutos seré feliz.

"Y también sé que hay miles de personas que sienten lo mismo, viéndola conmigo en Alemania, en la República Checa, en Noruega, en Suiza, en Austria...".

Y en Eslovaquia, Polonia, Georgia, Ucrania...

Qué pasó realmente en el superpleno del Congreso. El Gobierno no puede gobernar en esta legislatura como lo hizo en la anterior. No se puede seguir exigiendo a los socios que aprueben primero y hablar después. Y entre los socios hay que contar con los cinco diputados de Podemos

En la sesión de este pasado miércoles quedó claro que la mayoría parlamentaria que “volvió” a investir a Pedro Sánchez como presidente de Gobierno tiene decidido que la ley de amnistía es absolutamente imprescindible para que se pueda debatir políticamente la integración de Catalunya en el Estado, el problema constitucional más importante al que ha tenido que enfrentarse España en los dos únicos procesos constituyentes democráticos que ha tenido en su historia: el de 1931 y el de 1977-78. Por motivos distintos y con consecuencias también distintas, en ninguno de ambos se ha conseguido encontrar una respuesta de aceptación generalizada con una vigencia indefinida. Se trata, por tanto, de una “asignatura pendiente”.

He puesto entre comillas “volvió”, porque la mayoría parlamentaria de la investidura de 2023 es la mayoría parlamentaria de la moción de censura de julio de 2018. No la de 2019. Todo el nacionalismo catalán y todo el nacionalismo vasco han sido necesarios en ambos casos. En la moción de censura fue la incorporación del nacionalismo catalán el que arrastró al PNV e hizo posible el éxito de la misma. Recuérdese que el PNV había pactado los Presupuestos Generales del Estado con el Gobierno presidido por Mariano Rajoy y que una de las condiciones que puso para votar la moción de censura fue la de que el nuevo Gobierno se comprometiera a la aprobación de dichos Presupuestos. En 2023 ha sido a la inversa. Fue la intervención de Aitor Esteban respondiendo a Alberto Núñez Feijóo en el debate de investidura de este último: “¿Núñez Feijóo o amnistía?, pues amnistía” la que dejó claro cuál era la cuestión de la que dependía que la legislatura pudiera echar a andar.

Echar a andar no quiere decir que la legislatura ya esté encauzada. Quiere decir que existe la posibilidad de una negociación política con una Constitución Territorial “no mutilada”. Que va a ser difícil, pero que es posible. A esa posibilidad es a la que se dijo sí este pasado miércoles. La necesidad de la amnistía va calando. De ahí que no haya sido ni siquiera especialmente polémico el debate de las enmiendas a la totalidad, a diferencia de lo que ha ocurrido con los debates y votaciones de los tres Decretos-leyes, que lo han sido porque a través de la no convalidación de los mismos lo que se perseguía era crear un ambiente que dificultara la continuidad de la tramitación parlamentaria de la proposición de ley de amnistía. Las derechas españolas daban por perdido el ataque frontal a la ley de amnistía, pero pretendían hacerla imposible de una manera oblicua mediante la no convalidación de los Decretos-leyes.

Como el lector ya sabe, la mayoría parlamentaria ha sobrevivido a la emboscada de las derechas. Los dos Decretos-leyes decisivos, que afectaban al Gobierno en su totalidad, han sido aprobados. De manera un poco estrambótica uno de ellos, pero han sido aprobados, que es de lo que se trataba. El lenguaje tanto verbal como corporal de Pedro Sánchez y de Alberto Núñez Feijóo lo dijeron todo. La derecha fracasó por completo y el Gobierno consiguió lo que se proponía, que no era más que comprobar que Junts va a ser muy exigente, pero que no está dispuesto a la ruptura. Hubiera preferido hacerlo con un coste de imagen menor al que tuvo que soportar, pero lo consiguió. Nada grave se rompió en la mayoría parlamentaria.

El tercer Decreto-ley que no fue convalidado no ha sido una derrota del Gobierno. Ha sido el resultado de la quiebra del grupo parlamentario de Sumar. No puedo pronunciarme con solvencia sobre el contenido del decreto, porque es una materia compleja a la que necesitaría dedicarle mucho tiempo para formarme una opinión inequívoca, pero, por lo que he escuchado en la Ser en la mañana del jueves y por lo leído en La Vanguardia a Pedro Vallín, 'Podemos o la falacia del nirvana', no parece que el voto negativo de los cinco diputados de Podemos esté justificado por encima de toda duda razonable. Más bien da la impresión de lo contrario. No es una reacción política ante una decisión gubernamental, sino un ataque pasional a la vicepresidenta Yolanda Díaz porque sí, es decir, sin una justificación objetiva y razonable, lo que va a obligar a Podemos a explicar su coincidencia con el PP y Vox en el rechazo a una medida que afecta negativamente a la parte del cuerpo electoral que puede encontrarse más próxima a los que Podemos dice querer representar.

La sesión del miércoles en el Pleno del Congreso de los Diputados dejó claro dos cosas:

1ª Que las derechas españolas siguen instaladas en la urgencia de derribar a Pedro Sánchez, porque no soportan su continuidad en la presidencia del Gobierno. Siguen sin aceptar que el resultado electoral, en lugar de ser un referéndum sobre el Gobierno Sánchez, como habían pretendido, ha sido un referéndum sobre la oposición del PP y Vox durante la legislatura. El cuerpo electoral no ha dado un Sí con mayúsculas a Pedro Sánchez, pero ha dado un No rotundo al tándem Alberto Núñez Feijóo-Santiago Abascal. Mientras no acepten esta realidad, tirarán piedras contra su propio tejado.

2ª Que el Gobierno no puede gobernar en esta legislatura como lo hizo en la anterior. Pedro Sánchez debería mirar a Francia y a lo que le está ocurriendo a Emmanuel Macron con el abuso del artículo 49.3 de la Constitución francesa, que es el equivalente políticamente a lo que se está haciendo en España con el artículo 86 de la Constitución. No se puede seguir exigiendo a los socios que aprueben primero y hablar después. Y entre los socios hay que contar con los cinco diputados de Podemos, que no son parte de la mayoría del Gobierno de coalición.

No sé si se le ha ofrecido a Podemos o no la posibilidad de tramitar el Decreto-ley, tras su convalidación, como proyecto de ley por el procedimiento de urgencia. Si se le ha ofrecido esa posibilidad y la ha rechazado, la conducta de Podemos sería injustificable. Si no se le ha ofrecido, sería el Gobierno el que tendría que reflexionar. En todo caso, no es un problema que no se pueda resolver con relativa facilidad en las próximas semanas.

La palabra terrorismo. La palabra terrorista sirve para crear terror. Definir a algo o alguien como terrorista no necesita más argumentos; es, en sí, la condena

l. Hay una palabra que se usa para sembrar terror: es, por supuesto, la palabra terrorismo.

Su historia es larga y corta, muy compleja. Se podría hablar de mucho terrorismo avant la lettre —antes de que la palabra se inventara— pero esa invención sí fue francesa. En 1793 la Révolution y la Patrie parecían en peligro por los ataques exteriores e interiores; la guerra contra los prusianos no cedía; los enemigos internos conspiraban; su líder más popular, Jean-Paul Marat, era asesinado en su bañera por una señorita Entonces la Asamblea y el “Comité de Salvación Pública” de Robespierre decidieron que era necesario “emplear el terror para salvar al pueblo”. Fueron meses de tanta ejecución, la guillotina a pleno, que los llamaron “la Terreur”, y los monárquicos fugitivos empezaron a hablar de “terrorismo” para condenar lo que hacía, en esos días, el Estado francés.

Con el tiempo, la palabra se fue bifurcando en dos corrientes principales: el terrorismo de Estado, el terrorismo contra el Estado. El primero siempre fue más poderoso y más mortal: los Estados tienen muchos más medios. El segundo terminó siendo el más nombrado, el más temido: los Estados tienen muchos más medios. Y así se emplea ahora la palabra: como una forma de descalificar, como una forma de producir terror. Decir que algo o alguien son terroristas no necesita más argumentación; es, en sí, la condena. Así que se usa como arma arrojadiza —como se usa, con la misma ligereza, “populismo”— y las armas no aceptan matices o debates.

Entonces el terrorista es, sobre todo, el enemigo más o menos armado del que controla los discursos. Los partisanos franceses que resistían a la ocupación alemana y sus crímenes horribles eran, para esos nazis, terroristas. Los maquis españoles que resistían a los asesinatos del régimen de Franco también lo eran. Los propios fundadores del Estado de Israel, organizados en milicias y poniendo bombas, fueron terroristas —y consiguieron crear un Estado y acusar a otros de serlo. A veces se diría que, en general, terrorista es un combatiente que perdió su guerra; los que las ganan son libertadores, héroes, padres de una patria. A menudo es muy difícil diferenciar entre un “terrorista” y un “combatiente de la libertad”; la definición depende mucho más de quién la emite que de quién la recibe.

Por eso creo que es más útil una descripción más ajustada: el terrorismo es el intento de sembrar el terror indiscriminado en una población. Ya sea un Estado que rapta, que tortura, que asesina; ya un Estado que bombardea poblaciones civiles; ya un grupo que produce ataques sin objetivo claro, al azar de bombas o cuchillos.  Quiero decir: que un Estado que bombardea un cuartel o un grupo que mata a un general “enemigo” no es terrorista; es otra cosa —no necesariamente buena pero otra. El terrorismo consiste en esa tentativa de sembrar el terror más confuso, de convencer a los habitantes de un lugar de que cualquiera podría sufrir esa violencia —y que entonces les conviene ceder a las imposiciones de los que la producen.

Pero, aun cuando no hagan esto, aun cuando tengan objetivos precisos y enemigos, todos los que intentan algún cambio por medio de algún arma son llamados terroristas. Y no es lo mismo hacer saltar por los aires y matar a 193 pasajeros en Atocha. o hacer saltar por los aires y matar a 21 clientes en un Corte Inglés que hacer saltar por los aires y matar a un almirante que debía reemplazar a Franco, con perdón. La concepción es muy distinta, las consecuencias por supuesto lo son.

Pero es fácil saltarse esas consideraciones, pararse en el banquito de la moral y condenar todo tipo de violencia: son todas reprobables. Con lo cual el banquitero se queda tan orondo y Europa, por ejemplo, llevaría unas cuantas décadas limpia de judíos, homosexuales, inválidos, negros y cualquier otra raza inferior, bajo el control benevolente y meticuloso del Führer de turno.

Sí, es más fácil decir que son todos terroristas. Y ser terrorista es quedar fuera de normas y de leyes, volverse carne de cañón legalizada y tolerada. Los terroristas tienen, entre otros, el raro privilegio de ser “abatidos”. En los medios los policías o soldados no matan, balean, asesinan, eliminan, fusilan terroristas: los abaten. En francés, otra vez, matadero se dice abattoir. Nuestros medios, que cuidan tanto la famosa corrección política, no le hacen ningún asco a esa palabra que los convierte en animales.

Pero qué nos importa: son terroristas. No hay nada más cómodo que etiquetar y descalificar. Eso acaba con cualquier discusión, cualquier matiz, todo intento de entender lo que vivimos —y lo que viviremos.

sábado, 13 de enero de 2024

_- ¿Y si todos los libros de historia están mal y la Segunda Guerra Mundial no empezó en 1939?

Pearl Harbor
_- Una imagen de las consecuencias del ataque japonés a la base estadounidense de Pearl Harbor en 1941.FOX PHOTOS (GETTY IMAGES)

Dos de los principales historiadores del conflicto, Antony Beevor y Olivier Wieviorka, apuntan que pudo arrancar en 1937 y en 1941, respectivamente

Sobre la Segunda Guerra Mundial se han escrito decenas de miles de libros. Se ha analizado cada batalla, el frente o la retaguardia, los generales y los gobernantes, los resistentes y colaboracionistas, por no hablar del Holocausto. Sin embargo, existen pocas investigaciones que tengan la ambición de abarcar en un solo volumen uno de los acontecimientos más decisivos y catastróficos no solo del siglo XX, sino de la historia. Dos de las más importantes, La Segunda Guerra Mundial (Pasado y Presente), del británico Antony Beevor, y Histoire totale de la Seconde Guerre Mondiale, del francés Olivier Wieviorka, que acaba de ser editada en Francia, coinciden en plantearse una cuestión crucial: ambas ponen en duda que el conflicto comenzase en 1939.

Beevor argumenta en su ensayo de 800 páginas, que apareció hace una década, que la Segunda Guerra Mundial comenzó en realidad en 1937, cuando Japón invadió China, mientras que Wieviorka cree que no se puede hablar de una contienda global hasta 1941, con el ataque japonés contra Pearl Harbour y la invasión nazi de la URSS. No son los únicos. El periodista  Manu Leguineche arrancaba así su historia general del conflicto, Los años de la infamia (Ediciones B): “La Segunda Guerra Mundial empezó en mi pueblo, Guernica [en 1937]. Así lo aseguró el embajador de Estados Unidos en Madrid, Claude Gernade Bowers, en 1954 en su libro Misión en España. El bombardeo, por vez primera en la historia, de una ciudad abierta le sirvió a la fuerza aérea alemana para ensayar sus aviones y sus bombas”.

Ian Kershaw, uno de los grandes especialistas en el nazismo, divide su historia del siglo europeo en dos periodos. El primero, titulado Descenso a los infiernos (Crítica), abarca desde 1914 a 1949, porque considera que, en realidad, hubo una única gran guerra en Europa que, además, no acabó en 1945, con la capitulación de Alemania, sino en 1949, cuando quedaron claros los contornos de la posguerra. “Había pensado concluir este primer volumen en 1945, cuando cesaron los combates”, escribe Kershaw. “Pero aunque las hostilidades acabaron oficialmente en Europa en mayo de ese año (continuaron hasta el mes de agosto contra Japón), el fatídico rumbo que siguieron los años 1945-1949 vino determinado de forma tan evidente por la guerra y las reacciones ante ella, que pensé que estaba justificado mirar un poco más allá del momento en que la paz volvió a instalarse oficialmente en el continente”.
Soldados soviéticos en la batalla de Stalingrado, entre septiembre de 1942 y febrero de 1943.Soldados soviéticos en la batalla de Stalingrado, entre septiembre de 1942 y febrero de 1943.
ROGER VIOLLET (ROGER VIOLLET VIA GETTY IMAGES)

Según la cronología canónica, la Segunda Guerra Mundial estalla con la invasión nazi de Polonia, el 1 de septiembre de 1939. El 22 de junio de 1941, Hitler lanza la invasión a gran escala de la URSS, pese a haber firmado un pacto con Stalin. El 7 de diciembre de 1941, Japón ataca por sorpresa la base estadounidense en HawáiEl 7 de diciembre de 1941, Japón ataca por sorpresa la base estadounidense en Hawái, y Estados Unidos entra en el conflicto. El 8 de mayo de 1945, se produce la rendición incondicional de Alemania (en los países occidentales se conmemora el 8, mientras que en Rusia se celebra el 9, en uno de los primeros signos de la división que se iba a abrir entre los antiguos aliados). El 14 de agosto de 1945, tras el lanzamiento de dos bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki, Japón se rinde incondicionalmente y acaba “un conflicto bárbaro en el que murieron entre 60 y 70 millones de personas, un macabro balance en el que los civiles se llevaron la peor parte”, escribe Wieviorka.

Pero en una contienda tan brutal y compleja, que implicó a 23 países y se desarrolló en todos los continentes menos América (aunque uno de los principales contendientes fuese Estados Unidos), es imposible que no haya debates en torno a su cronología. “Yo mismo y otros historiadores tenemos el sentimiento de que no se puede ignorar la guerra chino-japonesa que empezó en 1937 y que continuó hasta 1945″, explica por correo electrónico Antony Beevor, el más famoso historiador vivo del conflicto. “Tampoco se puede ignorar el enfrentamiento entre la URSS y Japón en la batalla de Jaljin Gol, conocida también como el incidente de Nomonhan, en agosto de 1939, porque cambió el curso de la guerra: Japón decidió no invadir Siberia, sino atacar en sus territorios en Asia a Estados Unidos, Reino Unido y Holanda”.
El soldado coreano Yang Kyoungjong, combatiente en el ejército alemán, capturado por los aliados en Normandía, en junio de 1944.El soldado coreano Yang Kyoungjong, combatiente en el ejército alemán, capturado por los aliados en Normandía, en junio de 1944.

De hecho, su libro La Segunda Guerra Mundial arranca con una imagen que une esos múltiples conflictos, que la historiografía más tradicional ha tratado de forma separada: muestra a un soldado coreano, prisionero de los aliados, poco después del desembarco de junio de 1944. Aquel combatiente, Yang Kyoungjong, fue reclutado a la fuerza por los japoneses y enviado a Manchuria en 1938. Fue capturado posteriormente por los soviéticos en la batalla de Jaljin Gol, pero en 1942 lo obligaron a combatir en Járkov, donde fue a su vez capturado por los nazis, que también lo obligaron a servir en un batallón de extranjeros encargado de la defensa de la playa de Utah, durante el desembarco aliado en Normandía de junio de 1944. Pasó un tiempo en un campo de prisioneros en el Reino Unido y, cuando fue liberado, emigró a Estados Unidos. Falleció en 1992 en Illinois, después de haber sobrevivido a demasiadas guerras, que en realidad fueron una.

El libro de Wieviorka, una obra monumental de casi 1.000 páginas, editada a medias por Perrin y el Ministerio francés de Defensa, adopta otro punto de vista: la contienda fue, en realidad, una amalgama de guerras diferentes, pero no se convirtió en global hasta 1941. “A los historiadores les gusta cuestionar las divisiones cronológicas, incluso cuando parecen obvias”, explica por correo electrónico Wieviorka, de 63 años, autor de una amplísima bibliografía sobre el conflicto y un gran experto en la Resistencia francesa. “Por ejemplo, las fechas de la Primera Guerra Mundial (¿terminó en 1918?) o de la Guerra Fría (¿empezó en 1917?, ¿en 1943?, ¿en 1945?, ¿en 1947?) están abiertas al debate. La Segunda Guerra Mundial no es una excepción. El punto de vista de Beevor es totalmente defendible. Por mi parte, creo que debemos fijarnos en el significado de las palabras. Si pensamos en el conflicto como una guerra mundial, que obliga a los beligerantes a conectar los distintos teatros de operaciones, la guerra se convierte en verdaderamente mundial en 1941, con la entrada en liza de Estados Unidos, Japón y la Unión Soviética”.
Soldados soviéticos celebran en Berlín el final de la Segunda Guerra Mundial el 9 de mayo de 1945, en una foto tomada por Mark Redkin.Soldados soviéticos celebran en Berlín el final de la Segunda Guerra Mundial el 9 de mayo de 1945, en una foto tomada por Mark Redkin.
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Sin embargo, Wieviorka no comparte la opinión de Leguineche —y de otros historiadores— de que la Guerra Civil española (1936-1939, aunque para ciertos investigadores empezó en 1934 en Asturias) formó parte de ese gran conflicto. “Algunos autores afirman que la Guerra de España fue un ‘ensayo general’ de la Segunda Guerra Mundial. No comparto esta opinión. Hay que admitir que hubo una serie de presagios de ese conflicto, como el bombardeo de civiles. Pero, por lo demás, sigo siendo escéptico. En primer lugar, porque Asia no participó en modo alguno, ni tampoco Estados Unidos. En segundo lugar, porque el componente naval desempeñó un papel limitado. Por último, y sobre todo, me parece que las cuestiones internas pesaron más que las cuestiones más globales que caracterizaron la Segunda Guerra Mundial”.

Otro gran investigador del contienda, Max Hastings, también escribió una historia global, Se desataron todos los infiernos. Historia de la Segunda Guerra Mundial (Crítica). No pone en duda la cronología oficial, pero aporta una frase que resume muy bien la dimensión de aquel cataclismo: “Fue la más colosal y terrible experiencia de cuantas haya vivido el ser humano, que siempre inspira a quienes la abordan desde nuestros tiempos una gran humildad nacida de la gratitud por no haber tenido que vivir nada comparable”. Lo peor no es que todavía no sepamos ni cuándo empezó ni cuándo terminó: lo peor es que para algunos dictadores, como Vladímir Putin, todavía puede ser utilizada para empezar una nueva guerra.