martes, 14 de octubre de 2025

_- Por qué hay tantas casas vacías en España si vive una "emergencia habitacional"

Dos jóvenes gritan con la mano alzada en una manifestación por el derecho a la vivienda en Madrid.

_- Los jóvenes españoles tienen problemas para encontrar casa, pero en su país hay muchas que están vacías.

Los problemas para acceder a una vivienda se han convertido en una de las principales preocupaciones de los españoles.

Así lo reflejan los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

El precio de las casas en venta alcanza máximos históricos y el alquiler en las principales ciudades se ha convertido en inasumible para muchos.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha dicho que el país vive "una emergencia habitacional".

Sin embargo, según las estimaciones más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España hay 3,8 millones de casas vacías, un 14,4% del total, y muchas llevan años desocupadas.

¿Cómo se explica esta paradoja?

El problema de la vivienda en España
Prácticamente todos los habitantes de las grandes ciudades españolas están familiarizados con los problemas para acceder a la vivienda.

Con una oferta limitada y una población que no ha dejado de crecer, se han vuelto cada vez más caras.

En el segundo trimestre de 2025, el precio de la vivienda subió más de un 12%, alcanzando cifras no vistas desde 2007, antes de que estallara la llamada "burbuja inmobiliaria".

Es uno de los factores que explican que el promedio de los jóvenes españoles no abandone el hogar familiar hasta cumplir los 30 años, mucho más tarde que los del resto de la Unión Europea, que se emancipan a los 26,2 años.

El malestar social también ha aumentado y se han dado protestas por el derecho a la vivienda y contra los alquileres turísticos en varias capitales españolas.

En ese contexto, muchas miradas se han vuelto hacia la gran cantidad de viviendas vacías en el país.

Pablo Pérez, del Sindicato de Inquilinas de Madrid, le dijo a BBC Mundo que, "mientras muchas familias luchan por tener un hogar digno, hay millones de viviendas desocupadas".

"Deberían implantarse políticas de expropiación, contra la especulación, para poner esas viviendas en alquiler social", reclama Pérez.

El gobierno español impulsó en 2023 una nueva Ley de Vivienda que incluye subidas del Impuesto de Bienes Inmuebles a los propietarios que no habitan ni alquilan sus viviendas, en un intento por ponerlas en el mercado.

Pero varias comunidades autónomas, la mayoría gobernadas por el opositor Partido Popular, no la están aplicando y los datos no arrojan una mejora de la situación desde la aprobación de la norma.

Caserío en una localidad de Cataluña.

Las casas vacías están en zonas donde hay menos población y oportunidades de empleo.

María Matos, autora de un estudio sobre las viviendas vacías para Fotocasa Research, centro de estudios vinculado a un portal inmobiliario, explica que "el problema es que las casas vacías no se encuentran en las zonas donde hay demanda".

Mientras que la población se concentra en las grandes ciudades -como Madrid y Barcelona- y en zonas costeras turísticas, la mayoría de las viviendas desocupadas están en regiones como Galicia y Castilla-León, parte de lo que se conoce como la "España vacía", vastas zonas rurales donde hay menos oferta de empleo.

Según la experta, "muchas casas vacías no están habitables y requerirían de reformas y rehabilitación que sus propietarios no están en condiciones de afrontar".

La actuación de grandes tenedores de vivienda como entidades bancarias o fondos de inversión extranjeros que han desembarcado en el mercado inmobiliario español en las últimas décadas, así como los alquileres turísticos de corta duración, han sido en los últimos años objeto de críticas y polémica.

Se los acusa de especular con las casas que necesitan muchos jóvenes españoles que no pueden dejar el hogar de sus padres.

Pero la investigación de Fotocasa Research arrojó que el motivo más habitual por el que los propietarios optan por no poner sus casas en el mercado es porque no están en condiciones para ser habitadas.

La segunda razón más habitual es que las viviendas son herencias y los herederos implicados no se ponen de acuerdo sobre qué hacer con ellas.

En cualquier caso, la mayoría de expertos coincide en que la razón principal del encarecimiento de la vivienda es la falta de oferta para satisfacer la creciente demanda.

Matos indica que, con tantas casas vacías, "el mercado está perdiendo un volumen significativo de inmuebles que podrían dinamizar tanto la compraventa como el alquiler, ampliando así la oferta disponible y ayudando a aliviar la tensión de la demanda".

Pero para que las casas vacías existentes se conviertan en una opción real "deben ponerse en marcha estrategias para darle vida a la economía de las zonas donde se encuentran".

El presidente Sánchez anunció recientemente un plan de subvenciones a la compra de viviendas en zonas rurales, pero aún no se conocen los detalles.

Ropa de trabajo tendida junto a una autocaravana en Ibiza, España.

Muchos trabajadores en España tienen dificultades para afrontar el costo de la vivienda.

El miedo a los inquilinos que no pagan
La amenaza de dar con un inquilino que no paga la renta y los obstáculos para prescindir de él son otro de los problemas que más mencionaron los propietarios con viviendas vacías consultados en el estudio de Fotocasa Research.

Santiago Carbó, director de Estudios Financieros de la Fundación Funcas, dijo en conversación con BBC Mundo que "la inseguridad jurídica es un gran problema, porque los propietarios perciben que la política de vivienda se está haciendo contra ellos y eso hace que muchos no quieran arriesgarse a poner su casa en alquiler, agravando el problema de falta de oferta existente".

Las asociaciones de propietarios denuncian el largo y costoso trámite judicial que requiere deshacerse de un inquilino moroso o de los intrusos que ahora cuentan con cobertura legal gracias a medidas aprobadas durante la pandemia.

Aunque, según los datos del Ministerio del Interior español, las denuncias por allanamiento o usurpación de inmuebles registradas el año pasado fueron 16.400, lo que supondría no más de un 0,06% del total de viviendas del país.

Primer plano de una mano que sujeta un puñado de llaves.

Hay propietarios que evitan ofrecer su casa en alquiler por temor a los inquilinos que no pagan.

El gobierno y sus socios parlamentarios aprobaron durante la pandemia un decreto de medidas extraordinarias que tenía como objetivo declarado evitar que las familias que se quedaron sin ingresos por la cuarentena perdieran también su vivienda.

El decreto suspendió indefinidamente el desalojo de los inquilinos morosos pertenecientes a los colectivos considerados económicamente vulnerables, como desempleados, discapacitados o personas de bajos ingresos, entre otros

Pero cinco años después, el decreto sigue vigente y muchos propietarios ven cómo tienen que hacer frente al pago de las hipotecas, seguros e impuestos de viviendas por las que llevan años sin cobrar la renta.

Kathy Díaz, fundadora de la Asociación de Propietarios de Viviendas contra la Inseguridad Jurídica, le dijo a BBC Mundo que "el decreto obligó a los propietarios a hacer de escudo social de los inquilinos, una responsabilidad que debe asumir el gobierno".

Según cuenta, el decreto abrió la puerta a "los abusos".

"Muchos inquilinos optan por no pagar porque saben que el decreto los ampara y no hay manera de echarlos".

Según cuenta, es lo que le pasa a ella con un piso de su propiedad en un municipio costero de la provincia de Castellón.

"La señora lleva cinco años sin pagar y todo este tiempo yo sigo pagando la hipoteca", denuncia.

Experiencias como esta convencen a muchos propietarios de que es preferible mantener sus casas cerradas.

Sin embargo, desde el Sindicato de Inquilinos mantienen que "la vivienda es un derecho fundamental que no puede convertirse en un negocio para los rentistas".

En un país con tantas casas vacías y con tanta gente con dificultades para conseguir una, solo hay algo en lo que inquilinos y propietarios parecen estar de acuerdo: el sistema debe mejorar. 


lunes, 13 de octubre de 2025

_- Cómo sobrevivir a la muerte del amor de tu vida: la reflexión de una experiodista de BBC Mundo que perdió a su marido de forma prematura

Jossette Rivera y su pareja

    • _- Jossette Rivera

Con valentía y humor, la periodista Jossette Rivera comparte en el libro "964 días –o cómo sobrevivir a la muerte del amor de tu vida" cómo vivió la prematura pérdida de su marido.

Rivera intenta responder preguntas que antes o después nos tocan de cerca: cuánto dura un duelo, cómo afrontar la partida del ser amado y cómo seguir viviendo.

Lo que sigue es su testimonio personal.

Jossette Rivera y su marido Juan Fernando.

Jossette Rivera y su marido Juan Fernando.

Fuente de la imagen,Jossette Rivera

 
Pie de foto,
Conocí a Juan Fernando en match.com, cuando todavía no existían las apps de dating y yo estaba recién llegada a Miami. Ambos superábamos los 35 años.

Yo tenía un nuevo trabajo y él tenía 47 citas fallidas en su cuenta. Él no había superado una ruptura amorosa y yo no quería comprometerme.

Nada salió como planeábamos.

Comenzamos a salir, me transfirieron por trabajo a Londres y mantuvimos una relación de larga distancia que terminó con una propuesta de matrimonio frente a la Torre Eiffel. Un cuento de hadas.

Hasta que una semana antes de la ceremonia, en noviembre de 2011, le diagnosticaron cáncer de riñón. La boda se llevó a cabo igual con todos los festejos de rigor, pero en lugar de la luna de miel, nos dirigimos al Hospital Mount Sinai de Miami donde le extrajeron el riñón poco antes de Navidad.

Tres años después lo diagnosticaron cancer free.

Sin embargo, a finales de 2014, una metástasis nos sorprendió con un bebé de seis meses recién llegado a nuestras vidas.

Durante los siguientes cuatro años, probamos todos los tratamientos médicos a nuestro alcance, incluidas pruebas experimentales y segundas opiniones en el extranjero.

De entre todos, la inmunoterapia ayudó a mantener la calidad de vida de Juan Fernando al punto que pensamos que estaba logrando acabar con las células cancerosas.

Jossette Rivera y su marido Juan Fernando.

Jossette Rivera y su marido Juan Fernando.

Fuente de la imagen,Jossette Rivera

 
Pie de foto,
Una semana antes de casarse, su marido fue diagnosticado de cáncer de riñón.

No era así. En 2018 el cáncer alcanzó el cerebro y le provocó un accidente cerebrovascular. Pasó hospitalizado los últimos seis meses de su vida, ayudado por un respirador.

Nuestro hijo de 4 años y yo lo despedimos en diciembre de 2018, tras donar su cuerpo a la ciencia para enseñanza e investigación.

Cuenta regresiva

Poco después, alguien me dijo: "El duelo dura dos años". En aquel instante, esa idea de que el dolor tenía fecha de caducidad me pareció un salvavidas.

Porque cuando una enfrenta con ingenuidad absoluta la muerte del llamado amor de tu vida, termina creyendo esas sentencias con la osadía que da la ignorancia.

Quien lo afirmó no hacía más que repetir una creencia popular sobre el luto, eso que la Real Academia Española define como "el sentimiento de pena y dolor que se manifiesta en la vestimenta, en adornos y otros objetos" tras la pérdida de un ser querido.

Las culturas han tejido alrededor de la muerte distintos tiempos y rituales: los judíos guardan siete días de shivá y hasta 12 meses si muere un hijo; las viudas musulmanas cumplen cuatro meses y diez días de iddah, sin poder casarse, mudarse ni adornarse; los hinduistas se recogen 13 días.

Y en algunos lugares de América Latina todavía se reza el rosario nueve noches seguidas.

Portada del libro "964 días –o cómo sobrevivir a la muerte del amor de tu vida".

Portada del libro "964 días –o cómo sobrevivir a la muerte del amor de tu vida".

Fuente de la imagen,Jossette Rivera

 
Pie de foto,

También están los símbolos: minutos de silencio, banderas a media asta o el año entero en que mi abuela vistió de negro cuando murió mi abuelo, como si así pudiera domesticar la pena.

En mi caso, "solo" debía esperar 728 días para dejar atrás lágrimas y nostalgias, y volver a ser la persona que era antes.

Inicié entonces una cuenta regresiva obsesiva, con registro gráfico y digital que publicaba en redes sociales. Creía que el duelo llegaría, pasaría, me atravesaría y se iría, dejándome mejor de lo que me encontró.

No podía estar más equivocada. Ni en el conteo ni en las consecuencias.

El duelo, lejos de marcharse, se instaló. Más espiral que línea recta. Como esas olas que golpean la orilla: cuando crees que ya puedes respirar, vuelven y te arrastran hasta llenarte los pulmones de agua.

Fecha de vencimiento

Pasé por todas las etapas que describió la psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross en On Death and Dying (1969): negación, ira, negociación, tristeza profunda, aceptación. Pero no en ese orden. Ni una sola vez. Más bien como lecciones que, si no aprendes, se repiten.

Tiempo después acompañé a mi hijo a un taller para niños en duelo y me sumé a una dinámica con otras viudas.

En el centro había una ponchera de cristal con agua, rodeada de frascos de anilina de colores: tristeza, enojo, frustración, soledad, cada mujer vertía gotas según lo que sentía.

Una, con tres meses de pérdida, añadió un azul tenue; otra, con apenas dos semanas, vació medio frasco rojo de rabia. El agua terminó turbia, espesa.

Jossette Rivera y su marido Juan Fernando.

Jossette Rivera y su marido Juan Fernando.

Fuente de la imagen,Jossette Rivera

 
Pie de foto,

"El duelo dura dos años", le dijeron a Jossette Rivera tras la muerte de su marido.

"Soy Jossette Rivera y mi marido murió hace casi tres años", dije en un susurro, casi con vergüenza, sin saber qué color elegir. Y con la incómoda certeza de que ese calendario que a ellas les prometía un final era, en realidad, una trampa.

Lo aprendí: ni la duración del luto ni evitar conductas socialmente inapropiadas -reír, cantar, ir a una fiesta- son directamente proporcionales al amor que se tuvo. Lo que sí existe es una presión social para que el dolor tenga fecha de vencimiento.

En Estados Unidos, por ejemplo, no hay una ley federal que obligue a las empresas a conceder permisos por duelo. Todo depende del empleador o del estado: en promedio, tres a cinco días. Lo mismo en las escuelas.

Pero también es un plazo que médicos, compañías y aseguradoras necesitan fijar para sostener una sociedad que no se detiene, ni siquiera para dolerse.

Pasado algún tiempo, si no vuelves a ser "funcional", tu caso puede etiquetarse como duelo patológico, una categoría clínica para lo que, en realidad, es sobrevivir.

Mi propia respuesta

En paralelo, colaboré en un podcast donde se exploraban las distintas etapas del duelo. Escribir sobre la pérdida me permitió darle sentido al caos, tender un puente hacia quienes también buscaban qué hacer con el vacío.

Yo había sobrevivido publicándome en internet. Durante casi tres años expuse mi vida en un folder llamado "duelo" en Instagram: imágenes de días grises, silencios, rutinas rotas.

Más tarde convertí esas ventanas en un libro, un manual de supervivencia. No porque hubiera encontrado la fórmula para cerrar el proceso, sino porque entendí que mi adaptación, mi aceptación y mi reconstrucción tenían su propio ritmo.

En una entrevista, tras la publicación de ese primer libro "964 días –o cómo sobrevivir a la muerte del amor de tu vida", me preguntaron:

—¿Cuánto dura el duelo?
Respondí sin titubeos:

—Lo que tenga que durar. 

https://youtube.com/shorts/pWrW0GnvsvA?si=ozX61zv-dFufck_t

domingo, 12 de octubre de 2025

_- «Muchos no entienden que el franquismo fue un proceso genocida que dejó huellas indelebles»


_- Entrevista a Mónica Puertas, socióloga argentina y autora de ‘España bajo libertad vigilada

Lidera un proyecto que vincula a los exiliados del Estado español con lugares emblemáticos de Buenos Aires. Y expresa su sorpresa por el desconocimiento en amplios sectores por las características típicas de «genocidio» en la dictadura, como la «transferencia de culpa hacia las propias víctimas».

«Yo estaba leyendo mucho en los meses de encierro de la pandemia sobre la Guerra Civil española y hacía muchas líneas de tiempo, de lo que ocurría allí y en Argentina. Cuando un amigo las vio, me dio la idea: ¿Por qué no preparás un recorrido sobre los exiliados españoles? Y ahí empecé con esto», comenta Mónica Puertas, socióloga y, desde hace algunas semanas, residente en Madrid.

Hija de refugiados políticos argentinos exiliados en Amsterdam durante la dictadura militar, Puertas se mudó a Buenos Aires a los 3 años, hasta que a los 18 decidió irse a Barcelona. Trabajando de camarera vivió el cambio de la peseta al euro y la Catalunya anterior al ‘procés’. En 2004 regresó a la ciudad de su adolescencia, se graduó en sociología, fue sindicalista y trabajó en el Espacio ESMA (el campo de concentración más sanguinario de Argentina, que ha sido reconvertido a comienzos de siglo como centro de memoria histórica).

En los últimos cuatro años, Puertas hacía recorridos por el interior del enorme predio de la ESMA para estudiantes de instituto que van a conocer el sitio donde se cometieron torturas y donde partió la mayoría de gente que iba a los llamados ‘vuelos de la muerte’. Mientras tanto, ella fue confeccionando un proyecto que combina turismo y divulgación histórica, y que conecta a los dos países de los que se siente parte.

Guerra Civil española en Buenos Aires’ es el nombre del tour, que dura unas tres horas y recorre sitios de la capital argentina que tienen puntos de contacto con los cientos de miles de exiliados económicos y políticos que llegaron del Estado. Visita bares en donde hay historias de enfrentamiento entre republicanos y franquistas y pasa por la Avenida de Mayo, en donde a pocos metros de distancia están el Centro Laurak Bat (la entidad vasca más antigua del mundo fuera de Euskal Herria), el Centro Gallego y el Casal de Catalunya.

El año pasado publicó ‘España bajo libertad vigilada’ (Ed. Esquina del Zorro), convirtiendo en libro todo el recorrido y anécdotas de sus participantes.

Foto: Mónica Puertas, con su ‘España bajo libertad vigilada’. (NAIZ)

Su trabajo de documentación, y sus estudios académicos sobre derechos humanos, también la llevan a definir sin titubeos como un «proceso genocida» al franquismo, no oculta su sorpresa por que esa dictadura no sea llamada como tal y dice que «los españoles deberían estar mucho más orgullosos» de su historia antifascista y republicana de lo que están.

Es imposible no relacionar su historia personal con su interés por emprender este proyecto sobre la Guerra Civil española.

Bueno, cuando uno nace no se da cuenta que su historia es especial. Siempre naturalicé mucho todo y de mayor fui siendo más consciente lo que significaban el exilio, la dictadura argentina y todo eso. Cuando me fui a Barcelona no había terminado el secundario (instituto), trabajé de camarera en un local de comida rápida y tampoco tenía mucha noción de la historia argentina ni española.

Yo comienzo mi libro recordando aquella noche del 1 de enero de 2002 en que con una calculadora, siendo camareras, con mi amiga Sandreta, hacíamos la conversión de pesetas a euros y teníamos miedo a equivocarnos [se ríe].

Después, al trabajar en la ESMA como guía, recorriendo esas calles internas, el edificio del casino militar donde estaban las salas de tortura y de donde sacaban a la gente en los vuelos de la muerte… hoy te puedo decir que me disocio un poco de todo eso. La única vez que no me lograba disociar fue leyendo el libro de Paul PrestonEl holocausto español’… me iba a dormir con mucha tristeza.

Cuente de qué va el proyecto y cómo nació

Vivir en Barcelona me hizo conectarme con España de otra manera. Cuando volví a Argentina quería saber siempre lo que pasaba en España, siempre tuve añoranza y no encontraba la forma de seguir conectada. Y durante la pandemia me quedé en mi casa muchos meses y empecé a leer libros de la Guerra Civil española, y a hacer líneas de tiempo, muchas, me ayudaban a entender lo que había pasado. Y un amigo, al ver mis líneas de tiempo, me sugirió la idea. ‘¿Por qué no te armás (montas) un recorrido sobre la Guerra Civil española?’ me dijo. Me dejó pensando y finalmente lo hice.

Empecé haciendo siete paradas, luego fueron nueve y empezó a venir mucha gente, eran dos tours por mes y llegué a hacer hasta ocho. Venían muchos argentinos interesados en el tema, y españoles, pero no turistas. Los que venían eran residentes en Buenos Aires que habían escuchado hablar del tour y querían probarlo.

Estudiando mucho el tema me dí cuenta de que no hubo guerra civil, que lo que hubo fue un genocidio. Todo lo que había leído en la universidad sobre los convenios internacionales de derechos humanos y la propia querella argentina me hicieron entenderlo así. Creo que hablar de genocidio encaja más, no quiero reemplazar el concepto pero creo que hay que ponerlo sobre la mesa, es un paraguas conceptual más amplio y permite entender mejor el presente.

¿Por qué el eje del recorrido es la Avenida de Mayo?

En todo lo que investigué, la Avenida de Mayo, que es la arteria del barrio de Monserrat, que se conocía antiguamente como ‘el barrio de los españoles’, era donde pasaban muchas cosas de los inmigrantes. Además allí hay muchos restaurantes y entidades que fundaron. Pensá que a pocos minutos de distancia, en la misma zona, están el Laurak Bat, el Centro Galego y el Casal de Catalunya. En el comienzo del tour, que lo inicio en el Congreso, contextualizo la época de la gran inmigración, cómo llegaban y por qué impactó tanto en la sociedad de Buenos Aires lo que pasaba en España.

Yo, en el fondo, lo que busco es hacer pensar la idea de genocidio, que los que vienen al tour se vayan pensando que se ha vendido una historia española sesgada, porque hubo un bando que hace un golpe y que comete un genocidio que a nivel sociológico no tiene que ver solo con el exterminio. Hay otras variables que operan en la comunidad, que se llaman procesos genocidas. Se hacen relatos para recalificar el pasado.

Y dedico buena parte del recorrido a la Avenida de Mayo también porque muchas personas por correo me dijeron de primera mano que su padreo o abuelo o bisabuelo habían sido agredidos en esas esquinas o habían vivido enfrentamientos, uno incluso me cuenta de un navajazo. En ese barrio Montserrat se enfrentaban los dos bandos, aunque la mayoría de los que llegaron a Buenos Aires no eran franquistas. Muchos sentían que la Segunda República era aquello que había que defender y esa defensa era una excusa para hacer comunidad en una tierra muy lejana.

¿Es verdad que más de una vez le preguntaron «¿cuál guerra civil en España»?

Sí, ha habido mucha gente que no sabía que hubo una guerra civil. Creo que no tiene que ver con la falta de voluntad. Intento que se comprenda que un proceso genocida deja gente muy rota y resetea el disco duro de una sociedad. Ese no-saber no tiene que ver con ignorancia sino con que se recalificó el pasado y transfirió la culpa. Los descendientes de republicanos asumen una parte de la responsabilidad, que no digo que no haya que tenerla, pero al día de hoy siguen imposibilitados de hacer algunos duelos y reivindicar signos. Hubo mucha represión simbólica. Creo que los españoles deberían estar muy orgullosos de lo que hicieron y veo que no lo están.

¿A qué se refiere con orgullosos?

A ver, es cierto que en el País Vasco y Catalunya las cosas fueron distintas, han defendido mucho su lengua e historia y creo que son dos excepciones porque tienen oficio en la cuestión de la comunidad, hay una mirada diferente de un pasado común. Pero quitando esos dos casos en los que se vive diferente la memoria histórica, creo que en el resto de España no hay un desarrollo similar.

Una de las consecuencias del proceso genocida es que queda instalado un relato determinado. Esto lo estudié mucho en los trabajos del sociólogo Daniel Feierstein; yo utilizo para mi recorrido y mi libro ese marco teórico. Se ve que tuvo un relativo éxito ese proceso genocida con el relato que dejó instalado, en donde reparte culpas y responsabilidades, niega la identidad de las víctimas. Por ejemplo, cuando tantos repiten que fue una ‘guerra entre hermanos’, se despolitiza lo sucedido y se niega el genocidio.

El franquismo está subestimado en esa narrativa de que los peores fueron Stalin y Hitler. No voy a hacer un ranking pero obviamente el franquismo, por su forma muy distópica, fue muy nocivo y no está dimensionado en correlación con las huellas indelebles que dejó.

Ahora está por lanzar un recorrido en Madrid…

Sí, haré una ruta similar a la que hice en Buenos Aires, trataré de seguir el mismo eje argumentativo. Empezará en el barrio de Lavapiés y terminará en Puerta del Sol. Todavía lo estoy organizando, no quiero que sea una clase académica sino que sea accesible a la gente, de divulgación.

Ahora se mudó a Madrid pero usted es argentina y el Gobierno de Milei tiene una visión disruptiva sobre las políticas de memoria histórica. ¿Hay retroceso?

Sí, definitivamente. Nosotros en Espacio ESMA estábamos cobrando con hasta tres semanas de atraso el salario. Y cerraron un centro de memoria llamado Haroldo Conti, rebajaron el salario 50% a los contratados que no tenían plaza fija. Me preocupa, me parece gravísimo… pero también creo que son momentos de la historia, ahora se viene un revanchismo feroz, un intento de cambiar el relato. 

Fuente:

sábado, 11 de octubre de 2025

Los derechos humanos en crisis

Fuentes: Rebelión


Las principales instituciones internacionales y el concepto mismo de derechos humanos atraviesan una crisis de fondo de resolución incierta. En gran medida, determinada por un nuevo reordenamiento geopolítico internacional que pone en cuestión el multilateralismo, la vigencia de acuerdos básicos y el propio funcionamiento del sistema onusiano. Hasta inicios de septiembre, 124 de los 193 Estados miembros de la ONU no habían pagado su contribución al presupuesto ordinario anual de la organización. 

El abogado austríaco Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ONU) para los derechos humanos, denunció el lunes 8 de setiembre un panorama mundial en el cual la glorificación de la violencia y la erosión del derecho internacional aparecen como dos constantes principales.

En la apertura de la reunión anual del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, Suiza, su radiografía de los principales problemas con los que se confronta el Consejo también sirvió de pauta para evaluar los riesgos y las amenazas contra el consenso humanitario mundial.

El Consejo es el organismo intergubernamental de las Naciones Unidas encargado de fortalecer la promoción y protección de los derechos humanos, lidiar con sus violaciones y formular recomendaciones para mejorar su cumplimiento. Existe desde 2006 (sucesor de la antigua Comisión de Derechos Humanos) y está compuesto por representantes de cuarenta y siete Estados miembros, aunque cuenta con el consenso de toda la comunidad onusiana. En sus diecinueve años de existencia adoptó 1.481 resoluciones y encomendó 60 investigaciones sobre casos específicos (Procedimientos Especiales), esfuerzos todos que se relativizan ante la amplia lista de fracasos y retrocesos, https://www.ohchr.org/es/hrbodies/hrc/home.

Gaza, gran fracaso
Tema central del preocupante panorama global presentado por Türk, la situación actual en Gaza. En su análisis, el asesinato masivo de civiles palestinos por parte de Israel, el sufrimiento indescriptible y la destrucción total en esa región, los obstáculos a la ayuda humanitaria necesaria para salvar vidas y la consiguiente hambruna de la población civil, así como el asesinato de periodistas, personal de la ONU y trabajadores de ONG y la lista interminable de crímenes de guerra, están conmocionando la conciencia del mundo. “Me horroriza el uso abierto de una retórica genocida y la vergonzosa deshumanización de los palestinos por parte de altos funcionarios israelíes”, remarcó Türk. Quien además reconoció que, si bien Israel “sigue profundamente traumatizado tras los terribles ataques de Hamás y otros grupos armados el 7 de octubre de 2023” y la toma de rehenes ese día, la mayor militarización, ocupación, anexión y opresión en Gaza sólo alimentarán más violencia, represalias y terror. Israel, alegó Türk, “tiene la obligación legal de tomar las medidas ordenadas por la Corte Internacional de Justicia para prevenir actos de genocidio, castigar la incitación al genocidio y garantizar el arribo de suficiente ayuda a los palestinos en Gaza”.

Por último, Türk desafió a la comunidad internacional a rectificar su actitud actual pues considera que “está incumpliendo su deber […] Le estamos fallando al pueblo de Gaza”. La inacción no es una opción, enfatizó Türk, y llamó a que se detenga el flujo de armas hacia Israel y a que se ejerza la máxima presión para asegurar un alto al fuego, así como la liberación de todos los rehenes y de cualquier otra persona detenida arbitrariamente. Por otra parte, es imperioso tomar medidas decisivas para oponerse a la ocupación militar israelí de Gaza y la anexión total de una Cisjordania ya bastante ocupada. Y respaldar incondicionalmente el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, https://www.ohchr.org/en/statements-and-speeches/2025/09/hc-turk-updates-human-rights-council-we-need-safeguard-eighty-years.

Otros retrocesos
Otros conflictos, según el titular del Consejo, también están contribuyendo a oscurecer el panorama por momentos de por sí desolador de los derechos humanos en el plano internacional.

La lista es extensa: la guerra entre Rusia y Ucrania, agudizada en los últimos meses; la crisis en Sudán, donde tanto las Fuerzas de Apoyo Rápido como las Fuerzas Armadas siguen mostrando un total desprecio por el derecho internacional humanitario y los derechos humanos. La magnitud del sufrimiento del pueblo sudanés es insondable y exige toda la atención del mundo.

En Myanmar, cuatro años después del golpe de 2021, el pueblo se encuentra sumido en una terrible crisis de sus derechos fundamentales. El ejército ataca a la población civil en sus hogares, aldeas, escuelas y campamentos con ataques aéreos y bombardeos, detenciones arbitrarias, tortura, violencia sexual y reclutamiento forzado.

El panorama es igualmente dramático en la República Democrática del Congo, donde se perpetúan graves violaciones y abusos por parte de todas las partes en conflicto. La transición política en Siria tras la caída del régimen de Bashar al-Assad sigue siendo frágil. La situación en la ciudad siria de As-Suwayda, cerca de la frontera con Jordania, no es menos preocupante debido al aumento de la violencia sectaria y graves abusos contra los derechos humanos.

Haití se hunde cada vez más en la anarquía en medio de una violencia pandillera endémica. En Nigeria, la violencia ha experimentado una gran escalada, con enfrentamientos intercomunitarios agravados por las masacres y los desplazamientos masivos provocados por Boko Haram y otros grupos armados. A pesar de las promesas gubernamentales de garantías en su accionar, aumentan las denuncias de graves violaciones cometidas por las fuerzas de seguridad nigerianas en el contexto de operaciones antiterroristas.

Pero los conflictos bélicos no son lo único que le inquieta a Türk. Igualmente preocupante, a su juicio, es la tendencia de ciertas naciones a retirarse unilateralmente de históricos marcos multilaterales. Tal es el caso de Estados Unidos, por ejemplo, con respecto al Acuerdo de París y el Consejo de Derechos Humanos; las sanciones de Rusia y Estados Unidos contra magistrados de la Corte Penal Internacional y la decisión de Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania y Polonia de retirarse del Tratado de Ottawa sobre minas terrestres. También el menosprecio de varios gobiernos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, acordada en 2015 por la comunidad internacional, actitud que debilita la red de cooperación global y regional cuidadosamente construida durante décadas.

Según Türk, no se puede subestimar el impacto negativo que resulta de esta actitud, como el hecho de que algunos Estados se están convirtiendo en una extensión del poder personal de sus gobernantes. Si bien los “marcos globales y regionales distan mucho de ser perfectos”, puntualizó, los Estados deben fortalecerlos y reformarlos, no desmantelarlos, agregando que “no podemos volver a los modos de pensar y de planteamientos obsoletos que condujeron a dos guerras mundiales y al Holocausto”.

El argumentario de Türk cuestiona lo que él considera un falso concepto de soberanía para fundamentar el debilitamiento del multilateralismo. «La Carta de la ONU”, recordó, “dio a luz una nueva era geopolítica al consagrar la igualdad soberana de los Estados [ya que] la soberanía nacional es el fundamento de las instituciones multilaterales y del derecho internacional”. Y cuando los Estados firman acuerdos internacionales, “están ejerciendo su soberanía nacional, no limitándola”. Con esa soberanía, alegó el responsable del Consejo de los Derechos Humanos, viene la responsabilidad de proteger los derechos de sus respectivas naciones, no lo contrario, pues “la soberanía no significa tener la propiedad sobre las personas”.

Una sociedad civil enérgica
Este diagnóstico sobre la crisis de los derechos humanos es compartido por muy diversos organismos no gubernamentales y movimientos sociales. En su Informe 2025, por ejemplo, Amnistía Internacional sostiene que “El mundo se encuentra en una encrucijada histórica” y que “el ideal de los derechos humanos universales está sufriendo el acoso implacable de fuerzas sin precedentes, que tratan de destruir un sistema internacional forjado con la sangre y el sufrimiento de la Segunda Guerra Mundial y su Holocausto”. Según Amnistía, esta cruzada religiosa, racial y patriarcal, cuyo objetivo es imponer un orden económico basado en una desigualdad aún mayor entre los Estados y dentro de ellos, “pone en peligro los avances realizados en los últimos 80 años en materia de igualdad, justicia y dignidad”.

En el prefacio de dicho Informe, Agnès Callamard, su secretaria general, afirmó que los Estados poderosos se están burlando de la historia. Que actúan como si las lecciones que dejaron las décadas de 1930 y 1940, desde la Convención sobre el Genocidio a los Convenios de Ginebra y pasando por la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Carta de la ONU, pudieran dejarse de lado, olvidarse y eliminarse. En su reflexión, Callamard además alegó que, “con la elección de Donald Trump y el significativo desembarco del mundo empresarial en su gobierno, nos dirigimos a pasos agigantados hacia una época brutal, donde el poder militar y económico prevalece sobre los derechos humanos y la diplomacia, donde las jerarquías raciales y de género y el pensamiento de suma cero (“si yo gano, tú pierdes”) conforman las políticas y donde el nacionalismo nihilista impulsa las relaciones internacionales” (https://www.amnesty.org/es/documents/pol10/8515/2025/es/).

Con otras palabras, pero con importantes coincidencias en lo que hace a la defensa de los derechos humanos fundamentales, se expresaron las representantes de organizaciones feministas de base de la Marcha Mundial de las Mujeres en quince países del continente. Reunidas a fines de agosto en San Cristóbal de las Casas, México, en su Declaración final afirmaron que “En un mundo donde se imponen guerras y carreras armamentistas, se invaden territorios, se silencian genocidios y el objetivo es expandir el imperialismo, las mujeres de la región asumen la responsabilidad de seguir defendiendo la paz en el continente y en el mundo”. Y señalaron que también ellas se han unido a la demanda popular de no rendirse ante la injusticia, la matanza de niños y mujeres y el uso de la violencia sexual y el hambre como armas de guerra. Además, denunciaron el genocidio del pueblo palestino y criticaron a las instituciones internacionales cómplices por su silencio e inacción. Su denuncia se extendió a las derechas en ascenso, el fascismo y el fundamentalismo religioso que atacan por igual los derechos conquistados y estigmatizan las luchas por la justicia con discursos de odio.

La crisis sistémica de los derechos humanos es una muy mala señal civilizatoria. Donde ellos no se respetan, la ley de la selva se convierte en el único marco, tan frágil y autoritario como anti derechos y antihumano.

 Por Sergio Ferrari 

viernes, 10 de octubre de 2025

Por qué tardamos más de 2.000 años en saber cuán asombrosamente lejos había llegado Arquímedes en su conocimiento de matemáticas

Páginas del libro de Arquímedes convertidas en un libro de oración
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Escrito en el siglo III a.C. Borrado en el siglo XII d.C. Descubierto en 1906. Desaparecido en 1914. Recuperado en 1998... la saga de un gran texto.

Esta es la historia de un libro perdido que podría haber cambiado la historia del mundo. Perdido por más de dos milenios, contiene las ideas de una de las mentes más impresionantes de todos los tiempos.

Y pasarían muchos siglos antes de que otras mentes lograran llegar tan lejos como esa.

Todo comenzó en Siracusa, Sicilia, Magna Grecia, en el año 287 a.C., cuando nació Arquímedes, un genio extraordinario para quien la frase "adelantado a su época" parece haber sido hecha.

"No hay otro matemático en la Antigüedad, ni tampoco en la historia, que se acerque a Arquímedes", declaró Chris Rorres, profesor emérito de Matemáticas de la Universidad Drexel de Pensilvania, EE.UU., en conversación con la BBC cuando el manuscrito fue recuperado.

Arquímedes es aquel hombre que gritó "¡Eureka!" en la bañera.

Estaba tratando de resolver un problema con una corona de oro del rey.

El monarca sospechaba que el orfebre que la había fabricado le había mezclado plata, que era más barata.

La corona pesaba lo indicado, pero como la plata es más ligera que el oro, la pregunta era: ¿sería más grande de lo que habría sido si estuviera hecha de oro puro?

Se cuenta que cuando Arquímedes se metió en la tina y notó que cuanto más se sumergía, más agua se salía de la bañera; se dio cuenta de que podía establecer el volúmen de la corona sumergiéndola en un recipiente con agua y midiendo cuánto líquido se desplazaba.

Dicen que estaba tan emocionado por el descubrimiento que inmediatamente salió de su baño y corrió desnudo por las calles de Siracusa gritando la palabra griega para "lo he descubierto".

La palabra eureka en bloques de madera

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Así se dice en griego.

No sabemos si los ciudadanos de Sicilia alguna vez vieron el cuerpo desnudo de Arquímedes, pero la verdad sobre la corona del rey fue revelada: el orfebre había sido deshonesto y Arquímedes había resultado ser un buen detective.

Durante su vida, Arquímedes se hizo famoso por sus inventos y temido por sus armas de guerra.

El rey lo nombró consejero militar y le encargó la defensa de la ciudad.

Pero es a través de sus matemáticas que se revela su verdadero genio.

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Fue a él a quien se le ocurrió un valor para π, vital para calcular el área de un círculo, uno de los componentes básicos de la ciencia.

Lo hizo valiéndose de polígonos, pues su perímetro se puede calcular dado que sus lados son rectos.

Comenzó poniendo un hexágono dentro del círculo y otro fuera. Luego, fue agregando más y más lados hasta tener 96.

La idea era hacer que los polígonos se acercaran cada vez más al perímetro del círculo, pues eso le daría un par de límites cada vez más cercanos entre los cuales debía estar π.

Círculos con hexágonos afuera y adentro 

Círculos con hexágonos afuera y adentro
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Para calcular π... 

Así calculó que el valor de π estaba entre 310 ⁄ 71 (aproximadamente 3,1408) y 31 ⁄ 7 (aproximadamente 3,1429), una estimación que siguen utilizando los ingenieros hoy en día y es más que suficiente para todos los propósitos prácticos.

Obsesionado por las matemáticas, no había ningún problema demasiado ambicioso para Arquímedes.

Calculó hasta la cantidad de granos de arena para llenar el Universo.

La respuesta: 10, seguido de 62 ceros.

Los historiadores de su época contaban que Arquímedes se ponía eufórico cuando descubría formas matemáticas cada vez más complejas.

12 cuadrados, 8 hexágonos, 6 octágonos constituyen un cubeoctaedro truncado...

...12 pentágonos, 30 cuadrados y 20 triángulos, 60 vértices, 120 aristas, 62 caras: un rombicosidodecaedro...

... y más y más.

Mosaico romano de la época imperial representando la muerte de Arquímedes quien fue asesinado por un soldado romano en Siracusa.

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Mosaico romano de la época imperial representando la muerte de Arquímedes quien fue asesinado por un soldado romano en Siracusa. 

El genio de Arquímedes lo hizo tan conocido que los romanos supieron de él, y ansiaban capturarlo para tenerlo en sus lares.

Cuando finalmente lograron invadir Siracusa se emitieron órdenes para tomar Arquímedes prisionero.

Tragicamente, el mensaje no le llegó a uno de los soldados.

Cuando lo encontró, completamente absorto en sus matemáticas, sin haberse siquiera percatado del alboroto a su alrededor, lo mató con su espada.

Un reciclaje devastador

La muerte de Arquímedes en 212 a.C. marcó el fin de una edad de oro en las matemáticas griegas, que fueron declinando gradualmente.

Sin embargo, las escrituras de Arquímedes sobrevivieron, copiadas por escribas que transmitieron sus preciosas ideas de generación en generación, hasta que en el siglo X se hizo una copia final de sus obras más importantes.

Pero el interés en las matemáticas se había perdido. El nombre de Arquímedes se había ido esfumando.

Un día del siglo XII un monje se quedó sin pergaminos. La consecuencia fue desastrosa.

Hecho mano a las páginas de esa copia final de la obra más importante de Arquímedes para reutilizarlas en un libro de oraciones.

Cada una de las hojas del manuscrito fueron cortadas, lavadas y raspadas hasta que quedaron lo suficientemente claras como para poder escribir sobre ellas.

El manuscrito fue reciclado y convertido en lo que se conoce como un palimpsesto (del griego palin: otra vez y psaein: grabar).

El resultado: un libro de oraciones del monasterio de Mar Saba en el desierto de Judea en Medio Oriente.

El renacer matemático

Dibujos de Da Vinci de inventos de Arquímedes

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Estudios de bombas de succión, tubos de Arquímedes, etc., c. 1480. De Los dibujos de Leonardo da Vinci. En el siglo XV, el Renacimiento llegó a Europa.

La ciencia había avanzado lo suficiente como para que los estudiosos comprendieran los argumentos matemáticos de Arquímedes, pero nadie tenía la menor idea de que se habían perdido algunas de sus ideas más brillantes.

Los matemáticos del Renacimiento tuvieron que lidiar con conceptos y problemas que Arquímedes había resuelto 1.500 años antes.

Pasaron cientos de años antes de que se volviera a saber del manuscrito.

Nadie sabe cómo, pero apareció en una biblioteca en Constantinopla.

Revisando el catálogo de la biblioteca, algo llamó la atención del experto danés en cultura griega Johan Ludvig Heiberg, así que fue a Constantinopla en 1906 para ver el documento que despertó su curiosidad.

Como no podía sacar el manuscrito de la biblioteca, Heiberg se llevó fotografías de las página y con ellas intentó reconstruir la obra de Arquímedes, una tarea increíblemente difícil cuando su única ayuda era una lupa.

Con todo y eso, descubrió que bajo las oraciones escritas por los monjes medievales pervivían los rastros de ideas nunca antes vistas.

Arquímedes no solo daba respuestas a sus cálculos, sino que había escrito sus pensamientos más íntimos, revelando cómo había llevado a cabo su trabajo.

Tituló la obra "El Método".

"Fue un hallazgo espectacular para la historia de las matemáticas.

"Si eres un pintor, seguramente estás interesado en los trabajos terminados de los Maestros, pero más que eso, querrás aprender las técnicas, los métodos, las pinturas que utilizaron. Así mismo, los matemáticos quieren saber no sólo cuáles fueron sus teoremas, sino cómo llegó a ellos", ilustró Rorres.

Escalas en la mente

Grabado que representa la concepción artística del matemático e inventor griego Arquímedes (c. 287-212 a. C.), sentado en una silla pensando  

Grabado que representa la concepción artística del matemático e inventor griego Arquímedes (c. 287-212 a. C.), sentado en una silla pensando

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En su mente danzaban verdades que tomaría más de un milenio y medio descubrir. "El Método" mostró que Arquímedes creó un enfoque radical que ningún matemático había estado cerca de inventar.

En su mente había construido un conjunto de escalas completamente imaginario para comparar los volúmenes de formas curvas. Lo usó para tratar de calcular el volumen de una esfera.

Como ya se conocía el volumen de un cono y un cilindro, trató de equilibrar la esfera y el cono en un lado con el cilindro en el otro.

Todo en su mente.

Imaginó hacer un número infinito de cortes y, usando una matemática muy compleja, encontró la forma de equilibrar los objetos en las escalas.

El resultado final: el volumen de una esfera es precisamente dos tercios del volumen del cilindro que encierra esta esfera.

Fue un resultado que consideró tan importante que pidió que lo inscribieran en su lápida como su descubrimiento matemático más importante.

Elaborar volúmenes utilizando infinitos cortes indica que Arquímedes estaba dando el primer paso hacia una rama vital de las matemáticas 1.800 años antes de que se inventara.

Se trataba del cálculo, aquello sin lo que el mundo moderno no podría existir. Es esencial para científicos e ingenieros, y de él depende la tecnología del siglo XXI.

Otra desaparición

En 1914, cuando estaba a punto de descubrir el verdadero genio de Arquímedes, la Primera Guerra Mundial estalló. Europa y el Medio Oriente se vieron sumidos en la confusión y el palimpsesto se perdió de nuevo.

Los académicos tenían pocas esperanzas de volver a ver el documento.

Pero en 1971, el británico Nigel Wilson, experto en Estudios Clásicos, oyó hablar de una página de un manuscrito en una biblioteca de la Universidad de Cambridge y fue a investigar.

"Transcribí algunas oraciones. Incluían algunos términos técnicos muy específicos. Por el léxico descubrí rápidamente que se trataba de un ensayo de Arquímedes, y me di cuenta de que debía ser una hoja del famoso palimpsesto", le contó a la BBC.

Página del libro de oraciones escrito sobre los textos de Arquímedes.

Página del libro de oraciones escrito sobre los textos de Arquímedes.

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Rastros de la obra de Arquímedes bajo las oraciones bizantinas. 

¿Pero por qué apareció en Cambridge una sola página del palimpsesto de Arquímedes?

Una pista era su proveniencia: era uno de una colección de documentos que había pertenecido a un erudito llamado Constantine Tischendorf, un hombre de pocos escrúpulos.

"Tischendorf viajó mucho en Medio Oriente. En Constantinopla visitó la biblioteca y dijo que sólo quedaba un manuscrito de interés: un palimpsesto con un texto matemático. No dijo más", apuntó Wilson.

"Suponemos que se robó esa página", añadió.

A principios del siglo XX, Heiberg sólo tenía una lupa para leer el manuscrito. En los años 70, Nigel Wilson tenía la ventaja de la tecnología moderna.

"La mayor parte de la página era legible y con la lámpara ultravioleta, las esquinas, que no se podían leer, se aclararon".

¡Si sólo supieran dónde estaba el resto del manuscrito!

Después de la Primera Guerra Mundial, París y otras ciudades europeas se inundaron de obras de arte de Medio Oriente, pero la obra de Arquímedes no aparecía.

En 1991, Félix de Marez Oyens, quien se convertiría en un distinguido experto, empezó a trabajar para la casa de subastas Christies.

En su nueva oficina encontró una carta de una familia francesa que decía tener un palimpsesto.

Intrigado, De Marez Oyens fue a examinarlo.

Expertos analizando el palimpsestoFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

Cuando el Palimpsesto de Arquímedes llegó al Museo Walters de Baltimore se pudo por fin analizar con tecnología más moderna y ver lo antes oculto.

Expertos analizando el palimpsesto

Fuente de la imagen,Getty Images


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"De inmediato supe que debía ser el manuscrito que Heiberg estudió por primera vez en 1906", le contó a la BBC.

Los propietarios dijeron que en la década de 1920, un pariente que era un coleccionista aficionado había adquirido el manuscrito en Constantinopla.

Ahora ellos querían venderlo.

¿Cuál es el precio de lo invaluable?

"Cualquier valoración de algo así es simplemente una suposición. Creo que les dije que valía entre US$550.000 y US$800.000", dijo De Marez Oyens.

Un multimillonario anónimo pagó, en 1998, US$2.000.000.

Gracias a que, unos meses después de comprarlo, el nuevo dueño depositó el manuscrito en The Walters Art Museum en Baltimore, Maryland, llegó por fin el momento de recuperar conocimientos perdidos durante más de dos milenios.

Científicos, conservadores, clasicistas e historiadores pusieron manos a la obra.

Utilizando tecnología como imágenes multiespectrales y una técnica de rayos X que hace brillar el hierro en la tinta que fue raspada, descubrieron que el documento no sólo contenía 7 tratados de Arquímedes, sino además discursos del orador ateniense clásico Hiperides y un comentario sobre las Categorías de Aristóteles del II o III siglo d.C.

Entre los tratados del matemático griego estaba la única copia sobreviviente del Ostomachion de Arquímedes, en el que trata de descubrir de cuántas maneras se pueden recombinar 14 piezas fijas para formar un cuadrado perfecto.

Ostomachion de Arquímedes


Ostomachion de Arquímedes

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La respuesta es 17.152 combinaciones.

Se trata del primer trabajo para desarrollar la matemática de las combinaciones que es la base de las matemáticas de la probabilidad, algo que se pensaba había surgido en el siglo XVII o XVIII.

Hasta el infinito

Notablemente, la lectura de El Método dejo claro que Arquímedes había dado un gran paso hacia la comprensión del infinito; más que eso, había usando el concepto como parte de un argumento en uno de los teoremas.

Arquímedes estaba aún más cerca de la ciencia moderna de lo que se creía.

Aunque ya se sabía que había dado algunos pasos en la dirección que conduce al cálculo moderno, el palimpsesto mostró que, en cierto sentido, no sólo había recorrido gran parte del camino, sino que tal vez ya había llegado.

¿Qué habría pasado, entonces, si ese documento no se hubiera perdido? ¿ O si al menos lo hubieran tenido los matemáticos del Renacimiento?

"Habría cambiado las matemáticas, por supuesto, pero hay que tener en cuenta que éstas influyen en todas las ciencias, así que básicamente habría sido como subir la marea del conocimiento varios cientos de años atrás", contestó Rorres.