Mostrando entradas con la etiqueta Lectura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lectura. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de julio de 2026

El club de las mujeres valientes

Mujeres que leen. Un lienzo de experiencias, memorias y lecturas es un Trabajo de Fin de Máster de Victoria Galán que nace del interés por comprender qué lugar ocupa la lectura en la vida de las personas y cómo se construye el vínculo con los libros.

En el proceso de evaluación de los Trabajos Fin de Máster de mi Departamento de la Universidad de Málaga me encontré hace unos días con un trabajo titulado Mujeres que leen. Un lienzo de experiencias, memorias y lecturas. El trabajo estaba realizado por la alumna Victoria Galán Gallego y tutorizado por la profesora Nieves Blanco García. Mereció los elogios de los tres miembros que formábamos la Comisión evaluadora y la calificación fue de sobresaliente.

En la introducción decía la alumna que fue su abuela quien la infundió la pasión por la lectura. Una mujer. En el capítulo de agradecimientos, la autora dice: «A mi abuela, Mai. Porque si no fuera por ti, este trabajo no tendría sentido. Espero que estés tan orgullosa de ser mi abuela como me siento yo de ser tu nieta. Gracias por haberme enseñado a amar la lectura». Dice Jean de la Bruyère: solo un exceso es permitido en la vida, el exceso de gratitud. Pues bien, Victoria dedica más de una página a expresar su gratitud a todas las personas que la han ayudado en la vida.

Dice la autora que el trabajo nace del interés por comprender qué lugar ocupa la lectura en la vida de las personas y cómo se construye el vínculo con los libros a lo largo del tiempo. A partir de cuatro entrevistas a cuatro mujeres de entre 7 y más de 60 años, la investigación explora recuerdos, emociones, experiencias escolares, relaciones familiares y momentos vitales que han marcado sus trayectorias lectoras. Se trata de una investigación narrativa, donde las entrevistas muestran que la lectura no ocupa el mismo lugar para todas ni se vive de la misma manera a lo largo de la vida. También se hace visible una tensión recurrente entre la lectura entendida como obligación y la lectura vivida desde el placer, la curiosidad y la identificación personal. Más allá de los libros, el trabajo habla de mujeres, recuerdos y trayectorias vitales. Leer aparece como una forma de imaginar, comprender el mundo, acompañarse en determinados momentos y construir la propia identidad. En definitiva, se trata de un acercamiento a la lectura como experiencia humana y como parte de la historia de vida de quienes leen.

La abuela no solo estaba presente en la foto de la portada del trabajo en el que se ve a la abuela y a la nieta leyendo sino que estaba también presente entre el público que asistía al acto académico de la evaluación que este año estrenaba un nuevo formato.

Lectura y liberación
No me voy a detener en el análisis del foco, del marco teórico, de la fundamentación metodológica ni en el desarrollo de su trabajo de investigación. Quiero aprovechar el trabajo de Victoria para reflexionar sobre la importancia de la lectura como estrategia de liberación de las mujeres.

Escribe Victoria: «El análisis del papel de las mujeres en la historia de la lectura permite visibilizar su función como mediadoras fundamentales en la transmisión cultural de la práctica lectora. A pesar de que, en muchos contextos históricos, el acceso de las mujeres a la educación formal y a la cultura escrita ha estado limitado, estas han desempeñado un papel clave en la alfabetización familiar y en la creación de entornos lectores en el hogar. Las mujeres han sido, con frecuencia, las encargadas de leer en voz alta, seleccionar textos, acompañar los primeros aprendizajes lectores y legitimar la lectura como práctica valiosa. Reconocer estas experiencias resulta esencial para comprender cómo se ha construido socialmente la relación con la lectura y cómo las trayectorias lectoras femeninas han contribuido, de manera decisiva, a la transmisión intergeneracional del valor de los libros».

Al salir de la sesión le entregué a Victoria la referencia bibliográfica de un hermoso libro que acababa de leer sobre la cuestión y de cuyo título me he servido para encabezar estas reflexiones: El club de las mujeres valientes. Un libro del que es autora la periodista y novelista inglesa Kate Thomson.

Se trata de un libro que narra las vicisitudes de un club de lectura que organiza Grace La Motée, una de la protagonistas de la hermosa historia, que está encargada de la Biblioteca Pública que hace préstamos de libros que ella entrega a quienes lo solicitan haciendo un reparto con su bicicleta. Funciona la biblioteca en la isla de Jersey (la mayor de las islas del Canal de la Mancha) durante el tiempo de invasión de los nazis que ocuparon la isla desde 1940 a 1945. En tiempos de guerra la lectura actúa como un elemento de liberación y de resistencia. El libro cuenta la lucha incansable de un club de lectura que defiende el poder de los libros en tiempos de guerra. «La lectura era la única forma verdadera de alegría y solaz. La única libertad intelectual que aun poseían y la valoraban tanto como la vida misma», dice Kate Thomson.

La bibliotecaria tenía un espacio oculto en el que guardaba, bajo llave, los libros prohibidos por la censura. Al hacerlo, arriesgaba la libertad e, incluso, la vida. Me ha gustado que, al iniciar cada capítulo, la autora deje constancia de un libro prohibido por los nazis. En una de esas entradillas se dice. «Los nazis quemaron los libros de Sigmund Freud cuando Hitler ascendió al poder. Se afirma que Freud dijo: Cuánto estamos progresando. En la Edad Media me habrían quemado a mí. Ahora se conforman con quemar mis obras». Sus cuatro hermanas murieron en campos de concentración.

Recomendaría el libro a los jóvenes que hoy minimizan el horror que es una dictadura y que incluso manifiestan una admiración por ella que solo puede ser fruto de la ignorancia o de la estupidez. En el libro comprobarán cómo funciona la censura y cómo se vigila estrechamente cualquier actividad lectora. A las sesiones del club de lectura acudía puntualmente el censor que escuchaba lo que se leía y lo que se decía sobre aquello que se leía. La asfixia, el miedo y la opresión que ejerce la dictadura llega hasta los rincones más recónditos del ser humano. De hecho, el poder acaba prohibiendo el club y encerrando a su directora en una cárcel alemana.

Una forma poderosa de luchar contra el fascismo es la lectura. Una forma de sacudirse la opresión son los libros. Por eso me gusta tanto la expresión «más libros, más libres». Dice Eleana K. Arnold: «Cuando prohibimos libros, proclamamos que determinadas personas son inaceptables. Cuando prohibimos libros, impedimos conversaciones. Cuando prohibimos libros, dejamos que ganen los opresores».

Grace, la bibliotecaria le dice a uno de los ciudadanos que le va a llevar a un libro a una persona que tiene oculta en su casa y le dice cuánto significarán esos libros para la invitada:

- Una oportunidad de escapar, aunque solo sea durante unos capítulos.

La locura del fascismo
Las personas que padecen la locura del fascismo acaban haciendo suyo este deseo de Thomas Macaulay: «Preferiría ser un hombre pobre en una buhardilla con muchos libros que un rey que no amase la lectura».

Este es un artículo que se interroga sobre el papel de la mujer en las guerras. La señora Piquet, auxiliar de la bibliotecaria, «se pregunta por qué en la guerra solían ser las mujeres las que se llevaban la peor parte. Cuando terminara aquella terrible ocupación, ¿estudiarían algún día los historiadores el frente doméstico del mismo modo en el que sin duda analizarían el frente de batalla?». Toda la obra está llena de testimonios que muestran (y demuestran) la importancia liberadora de los libros y la compañía que brindan a quien está en una triste y angustiosa soledad. He aquí un ejemplo.

La obra es un canto al valor de los libros en tiempos de opresión y de guerra. Un ejemplo es este pequeño fragmento:

«En una voz tan baja que Bea tuvo que inclinarse hacia adelante para oírla, la anciana dijo:

- He pasado dos años escondida y ¿sabes qué me ha permitido salir adelante?

La joven negó con la cabeza.

- Leer. Los libros se han convertido en mis compañeros más leales».

La historia es también un homenaje a la amistad indestructible de dos amigas: Grace Le Motée, bibliotecaria y responsable del club de lectura y Beatrice Gold, funcionaria de correos que intercepta cartas de los delatores que denuncian a la policía a los vecinos que tienen escondidos en sus casas a fugitivos y a los que disponen de radios que les mantienen conectados con la realidad. La estructura de esta novela histórica se construye alternando los capítulos: Grace y Bea. Nada desvelaré sobre la trama ni el desenlace.

Voy a poner el punto final con las palabras que escribe Victoria Galán para finalizar su Trabajo Fin de Máster: «Cierro este trabajo con la misma emoción con la que abría aquellos libros los sábados de La Casa del Libro, con la certeza de que leer sigue siendo por encima de todo un acto de libertad».