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miércoles, 30 de enero de 2019

_- No violencia

_- Nota de edición: Tal día como hoy [30.01] de 1948 Gandhi murió asesinado. Einstein escribió que había sido el único estadista que representaba en la esfera de la política aquella concepción superior de las relaciones humanas a que debemos aspirar con todas nuestras fuerzas.

***
Cuando vemos una hoja de papel en blanco, no podemos decir cuál de sus caras es el anverso y cuál es el reverso.
Lo mismo ocurre con la no violencia y la verdad.
No existe la una sin la otra.
Si uno es capaz de emplear la violencia para alcanzar sus fines, ¿por qué va a dudar en recurrir a la mentira, de palabra o de obra?
Sin brahmacharya no es posible vivir en la verdad y en la no violencia.
Brahmacharya significa dominio de los órganos sensoriales en los pensamientos, las palabras y las obras.
Quien vive con continencia en lo físico, pero es impuro en su corazón, no puede considerarse un verdadero brahmachari.
Sólo hay un camino para alcanzar la independencia a través de la no violencia: si morimos, vivimos;
si matamos, jamás viviremos.
Quien no posee una paciencia sin límites no puede practicar la no violencia.
Se ha convocado para hoy una huelga general para conseguir el indulto de los que han sido condenados a morir en la horca.
Si cumplimos de manera sensata y razonable lo programado, habremos dado un gran paso adelante en el camino de la no violencia.
¡Cuán necesaria es la no violencia para soportar pacientemente a quien que no comprende ni siquiera las cosas más pequeñas…!
La no violencia se ve sometida a prueba cuando se encuentra frente a la violencia.
¿Qué debemos hacer cuando una mala persona entra en nuestra vida y nos arrebata cuanto tenemos?
¿Cuál es la solución no violenta?
La respuesta sencilla es: permitirle amablemente que siga su camino.
Cuando la Administración pública es tan perversa que se hace insoportable, hay que ser capaz de sacrificar la libertad personal para oponerle una resistencia no violenta.
La conducta violenta es limitada y puede fracasar.
La no violencia no conoce fronteras y jamás fracasa.
La violencia es el arma del débil; la no violencia lo es del fuerte.
Capitular ante la violencia es un signo de falta de hombría.
La no violencia perfecta se caracteriza por una falta total de odio.
La no violencia sirve al bien de todos, y no sólo al bien del mayor número posible.
Quien ensalza la no violencia tiene que estar dispuesto a sacrificar su vida para garantizar el bien de todos.
Es preciso renunciar a la violencia, pues el bien que aparentemente puede producir es puramente ficticio, mientras que el daño que ocasiona es duradero.
Lo que pretende suscitar la compasión del adversario nada tiene que ver con la no violencia.
La crueldad de uno es la medida de la bondad de otro.
El vicio florece en la oscuridad y se desvanece a la luz del día.
La no violencia y la verdad brillan por sí mismas. De lo contrario, no son auténticas.

Pensamientos de Mohandas Gandhi recogidos en la compilación titulada Palabras a un amigo

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/no-violencia/

jueves, 29 de septiembre de 2016

1 de octubre en Berlín ¡Hagamos frente al reto por la paz!

Pressenza

Primero, veamos el velo de lágrimas de hoy, y luego levantémoslo para revelar un futuro mejor posible.
La alianza de defensa transatlántica se ha ido expandiendo y flexionando sus músculos. Rusia y China se sienten amenazados y están tratando de asegurar su influencia regional a cualquier precio. Los EE.UU. han comenzado a modernizar sus armas nucleares con costos estimados de hasta un billón de dólares. Afectadas por esta modernización también están las armas nucleares ubicadas en Alemania. La Guerra Fría está en boca de todos nuevamente, y un veloz “calentamiento climático” parece estar en proceso. EE.UU. está presionando a los países miembros de la OTAN para que aumenten su gasto militar al 2% de su PIB. En todo el mundo el gasto en armas se eleva actualmente a 1,7 billones de dólares. “El mundo está sobre armado y la paz carece de fondos suficientes”, como expresó muy bien el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

La paz no llega fácilmente
Eso no es todo. El desastre en el Medio Oriente es una tragedia sin fin que ha creado grandes movimientos de refugiados, gente que se ahoga en el mar Mediterráneo, fanatismos religiosos y el surgimiento de grupos terroristas. Turquía, miembro de la OTAN, recibe carta blanca, y el megalómano gobierno de Erdogan es sólo el comienzo. Los excesos de violencia dominan las noticias del día, trátese de un alboroto, unos ataques terroristas por parte de un solo autor o por redes terroristas tales como el EI, eso no importa mucho. Tal vez queda por añadir que el movimiento por la paz se está debilitando en todo el mundo y sólo puede soñar con movilizaciones internacionales, como aquella de 2003 en contra de la guerra de Irak.
Como tantas otras cosas en este mundo, la paz no llega fácilmente, y no se trata únicamente de la ausencia de conflictos militares. La paz es una superación creciente de la violencia en sus diversas formas de expresión, ya sea violencia física, violencia económica, opresión, discriminación, fanatismo, etc.

No hay paz sin reconciliación
No fue casualmente que el lema “Por una atmósfera de paz” fuera escogido para el Congreso Mundial que se realizará en Berlín, organizado por la Oficina Internacional de la Paz desde el 30 de septiembre al 02 de octubre. Luchar por la paz significa enfrentar la contaminación de la violencia en la sociedad y en el entorno personal, enfrentar y crear un ambiente de tolerancia y no violencia, extender la esperanza, ser útil, ser solidarios y estar unidos, defendernos unos a otros, acercarse a los demás, comunicarse abiertamente, hacer frente a los prejuicios y resolver los conflictos de manera no violenta. Entonces, y sólo entonces, tendrá sentido ir a las calles para impedir que nuestros políticos, encabezados por los intereses económicos del complejo militar-industrial, sigan dando vueltas a esta espiral de violencia que conduce a la humanidad hacia un desastre global.

Hagamos frente al desafío por la paz. Berlín parece ser el lugar correcto, y este Congreso por la Paz es la ocasión propicia para llamar a todo el mundo a hacer un símbolo de la paz en la víspera del Día Internacional de la No Violencia (el cumpleaños de Mahatma Gandhi), el 1 de octubre. Debería ser un símbolo humano para la Paz y la No Violencia, un acto de reconciliación individual. ¡Sin reconciliación no hay paz!

La búsqueda de la paz comienza en nuestro propio corazón y debe ser llevado hacia el mundo y a las calles. Y ojalá allí nos encontremos…

Fuente:
http://www.pressenza.com/es/2016/08/1-de-octubre-en-berlin-hagamos-frente-al-reto-por-la-paz/

lunes, 30 de noviembre de 2015

La Universitat de València presenta el documental “The troublemaker”, de Roberto Salinas. Miguel d’Escoto, el sacerdote que quiso revolucionar la ONU.

Enric Llopis

El año 2008 fue el de la quiebra de Lehman Brothers y el del inicio de la crisis global. También el último en el que George W. Bush gobernó el mundo. Pero fue asimismo un año fundamental en la historia de Naciones Unidas, en el que un cura sandinista y suspendido en el sacerdocio por el Vaticano, Miguel d’Escoto Brockmann, que había ejercido durante más de una década como ministro de Asuntos Exteriores en el gobierno revolucionario de Nicaragua, llegó a la ONU con la idea de transformarla. Miguel d’Escoto fue presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas durante un año, y su labor –una lucha denodada contra los elementos políticos, económicos y mediáticos- aparece resumida en el documental “The Troublemaker”, de 82 minutos, producido en 2014 por el director de cine italo-nicaragüense Roberto Salinas.

“El cargo de presidente de la Asamblea General de la ONU tiene rango de jefe de estado, pero le quieren cortar las alas; uno no recibe un sueldo ni una casa, y sólo tiene un año para realizar cosas significativas”, se lamenta el padre d’Escoto en el documental presentado en el Fórum de Debats de la Universitat de València. El audiovisual está basado en el libro “El año en que vivimos atrevidamente”, del periodista Enrique Yeves, quien fue en 2008 portavoz del sacerdote en la ONU y actualmente ejerce como director de comunicación de la FAO. Además, ha escrito libros como “La Contra. Una guerra sucia”.

La conclusión del cura que quiso revolucionar Naciones Unidas, después de un año en el cargo, fue que la ONU no podía reformarse, había que “reinventarla” y preguntarse por la función de este organismo en el siglo XXI. Pero sus planteamientos eran “radicales”, “utópicos”, para lo que se acostumbraba en la institución. “D’Escoto pensaba que había un problema serio con la diplomacia, pues se utilizaba un lenguaje vacío y oscuro para no molestar a los poderosos; estas declaraciones las hizo ya en la primera asamblea que presidió”, recuerda el director general de Le Monde Diplomatique, Ferran Montesa, quien ha participado en el acto de presentación del documental. Esta valoración sobre el uso de las palabras no la hacía cualquiera. La asamblea que presidía d’Escoto era un foro donde estaban representados 192 países, más democrático que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde cinco países todavía cuentan con derecho de veto para las grandes decisiones.

Explica Montesa que en la Asamblea General de la ONU los representantes de los países votaban, pero el problema era la falta de mecanismos para hacer cumplir las resoluciones. Se llega hasta el punto de que cada año todos los países representados en Naciones Unidas –salvo Estados Unidos e Israel- votan a favor de levantar el embargo estadounidense contra Cuba, pero la resolución no va más allá. Por eso en la Carta de Naciones Unidas que el religioso nicaragüense dejó como propuesta pedía una ampliación de los poderes de la Asamblea General. A todo esto se añadían dificultades como la de un presupuesto raquítico, “menor que el de la ONG de un país que no fuera rico”.

Enrique Yeves, que pasó un año muy cerca de Miguel d’Escoto en la ONU, coincide en que éste no quería que se plantearan los asuntos “de manera diplomática”. “Hay que llamar a las cosas por su nombre y utilizar el lenguaje como arma”, reiteraba el sacerdote. Esta idea tan sencilla y radical “ya supuso una pequeña revolución”, opina el periodista, en un contexto como el “palacio de cristal” que representaba la sede de Naciones Unidas en Nueva York. También coincide en señalar la precariedad de recursos en la que, deliberadamente, se dejaba a la Asamblea General de la ONU, sobre todo en comparación con el Consejo de Seguridad, que contaba con más trabajadores y medios económicos.

El año de mandato de d’Escoto, ese cura que se inspiraba en Tolstoi, Gandhi y Martin Luther King, fue también el del golpe de estado contra Mel Zelaya en Honduras. Por primera vez en la historia de Naciones Unidas se invitaba a parlamentar en esta institución internacional a un presidente derrocado, y se aprobó una resolución en la que se pedía la “inmediata e incondicional” restitución de Zelaya como presidente “legítimo y constitucional” de Honduras. Además, ante el estallido de la crisis económica y financiera global la ONU impulsó una Cumbre con la participación de economistas como Joseph Stiglitz, en la se planteaban medidas innovadoras, por ejemplo, la de una “cesta” de divisas para el comercio internacional que representara una alternativa al dólar. Los grandes medios de comunicación ridiculizaron la propuesta. También se decía que Naciones Unidas no contaba con recursos, medios ni experiencia y que esa idea habían de materializarla las grandes instituciones económicas internacionales. Pero d’Escoto insistió, pues no entendía cómo los responsables de la crisis iban a encontrar la respuesta adecuada. Era como “poner la zorra a cuidar de las gallinas”, afirmaba. Ante los ataques cruentos e indiscriminados del ejército de Israel sobre la franja de Gaza, en 2008, Miguel d’Escoto se esforzó por poner freno a la barbarie y abogó por la unidad entre Hamas y la Autoridad Nacional Palestina.

La gran cuestión es, si pasados los años, la ONU se ha convertido en una institución inane, sin facultades operativas, o por el contrario su existencia impide males mayores en el mundo. “Naciones Unidas es la única institución global que puede afrontar los retos del siglo XXI, como la paz o el hambre, y además es la única que tenemos”, explica Yeves. Por otra parte, si se analiza el entramado institucional de la ONU, “no realizan la misma función ACNUR (Agencia para los Refugiados) o la FAO que el Consejo de Seguridad”. Precisamente el gran problema de Naciones Unidas es hoy el Consejo de Seguridad, según muchos analistas, que representa la geopolítica de 1945 y mantiene con derecho de veto a cinco potencias, de manera que resultan excluidos los países africanos o de América Latina. “Habría que reformarlo y dotarlo de una representatividad mucho mayor”, opina el periodista. Una nota positiva, según el actual director de comunicación de la FAO, es que el pasado mes de septiembre los 193 países de la ONU llegaron a un acuerdo sobre la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. En un mundo que produce el doble de lo necesario para abastecer a su población total (7.000 millones de habitantes), mientras una de cada nueve personas (800 millones de habitantes) están subalimentadas y cada día mueren de hambre 40.000 personas en el planeta.

Después de dos décadas como profesional del periodismo, a Enrique Yeves le sorprendió la cobertura informativa que los grandes medios (Le Monde, The New York Times o El País) hacían de la presidencia de d’Escoto. Al corresponsal de The New York Times le dijo que donde él (Yeves) estudió Periodismo –en el Campus de Bellaterra en Barcelona- habría suspendido. “Ponían muchísimos adjetivos en las entradillas”, apunta. Las noticias comenzaban diciendo “El radical sandinista revolucionario sancionado por el Vaticano dada su condición de militante radical afirmó ayer…” y a continuación se ridiculizaban las propuestas del sacerdote. Aunque la respuesta de éste era adaptar una consigna de Gandhi: “Primero te ridiculizan, después se ríen de ti… y terminamos ganando”.

En el documental aparece Reagan profiriendo amenazas contra el gobierno sandinista, también asegurando que Nicaragua iba a convertirse en una base militar soviética en el “patio trasero” de Estados Unidos. Se señala asimismo el apoyo de la CIA en los años 80 a la “contra” nicaragüense. O las admoniciones de Juan Pablo II a Miguel d’Escotto, a quien suspendió en el ejercicio del sacerdocio en 1984, en plena “guerra fría”; el papa Francisco le levantó el veto en 2014 y al año siguiente d’Escoto ofició su primera misa en tres décadas. El religioso nicaragüense reivindicaba la palabra “economía” en su sentido etimológico, entendida como la administración de las cosas domésticas. El audiovisual muestra una simpática conversación entre Miguel d’Escoto y Fidel Castro, donde éste revela su fascinación por las nuevas tecnologías, que en cinco minutos permitían obtener la misma información que antiguamente en un mes. “Nuestro mundo está enfermo, hace más de un siglo Tolstoi ya habló del egoísmo demencial”, afirmaba d’Escoto. “Unos pocos estados toman las decisiones y los pobres pagan las consecuencias”. Estas aseveraciones las hacía a su manera, con autenticidad: “Yo voy a hablar de la manera en que yo lo hago, el formato rígido es el rigor mortis”, decía.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Mahatma Gandhi

Mahatma Gandhi

El mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos, pero siempre sera demasiado pequeño para satisfacer la avaricia...

Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre.

En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos.

Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo.

Ojo por ojo y el mundo acabara ciego.

Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.

Más aquí.