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sábado, 2 de octubre de 2021

Juicios de Nuremberg: el cazador de nazis que nunca se rinde aunque sus presas estén ya ancianas


                          
    Efraim Zuroff no cree que la edad deba ser un atenuante para los criminales que persigue.

Hace ya 80 años del comienzo del Holocausto y 75 desde los juicios de Nuremberg, que sentaron en el banquillo a algunos de los diseñadores de aquel exterminio masivo. Todos los culpables aún sin castigo deben ser ancianos y seguramente no les quede ya mucho tiempo en este mundo.

¿Por qué entonces el doctor Efraim Zuroff sigue en su aventura de localizar a los criminales nazis que no fueron juzgados? 

Según le dijo a la BBC, tiene muchas razones, pero la primera y más importante es que no se han arrepentido de lo que hicieron

"En todos estos años nunca me he topado con un criminal nazi que expresara remordimiento y buscara reparar lo que hizo", afirmó desde su casa de Israel.

El doctor Zuroff, jefe de los cazadores de nazis del Centro Simon Wiesenthal y director de su oficina en Jerusalén, se horroriza cuando le plantean que la avanzada edad de estos criminales podría ser considerada un atenuante.

Su propósito es llevar ante la justicia a los centenares de nazis prófugos que estima que aún quedan en el mundo.

El golpe en la puerta
Actualmente, dos sospechosos están siendo juzgados en Alemania y Zuroff sigue atentamente el juicio.

Josef Schutz, de 100 años, está acusado de trabajar como guardia por más de tres años en el campo de concentración de Sachsenhausen, en las cercanías de Berlín, donde fue presuntamente cómplice de 3.512 asesinatos.

El segundo caso es el de una mujer de 96 años, Irmgard Furchner, empleada entre junio de 1943 y abril de 1945 como secretaria del comandante del campo de concentración de Stutthof, cerca de la ciudad polaca de Gdansk. 11.430 internos perdieron la vida en ese periodo.

"Mientras este empeño continúe, en teoría esta gente no puede dormir tranquila y nunca puede estar segura de que alguien no vaya a llamar a su puerta algún día", dice Zuroff.

Para él, el paso del tiempo no disminuye la culpabilidad ni una edad avanzada disculpa haber cometido crímenes atroces.

Una persecución exitosa provee justicia a las víctimas y a sus familias y actúa como disuasión para posibles nuevos perpetradores de abusos, cree Zuroff.

Victorias legales
Durante los últimos 40 años, Zuroff ha intentado encontrar el rastro de más de 3.000 sospechosos de crímenes durante el nazismo dispersos por 20 países, aunque algunos murieron antes de que pudiera encontrarlos.

No más de una cuarentena de casos acabaron en un juicio y aún menos terminaron con una condena. Pese a ello, gracias a cambios legales adoptados, Zuroff es optimista respecto al desenlace de las dos causas que se siguen en Alemania.

"Hace 12 ó 13 años, para acusar a alguien en Alemania había que probar que había cometido un crimen específico contra una víctima específica y que lo había hecho movido por el odio".

Según él, esto hacía casi imposible sentar a nadie en el banquillo, pero ahora se ha eliminado ese requerimiento.

"Hoy, todo lo que necesitas es probar que esta persona prestó servicio en un campo de exterminio, que tuviera cámaras de gas y una alta mortalidad, y esto se puede mostrar a través de la documentación".

Pérdida de empuje
Al terminar la Segunda Guerra Mundial, muchos países capturaron a colaboradores nazis y los llevaron a juicio.

"Los juicios de Nuremberg fueron la punta del iceberg", explica Zuroff. "En cada país europeo, hubo cientos de casos, a veces miles. En la Alemania Occidental entre 1949 y 1985 se abrieron más de 200.000 investigaciones, con más de 120.000 acusaciones, pero menos de 7.000 condenas".

Sin embargo, el entusiasmo inicial por llevar a los nazis ante la justicia se fue reduciendo a partir de la década de 1960. Según Zuroff, las autoridades han encontrado razones para no dedicar tiempo y recursos a este esfuerzo.

"Comparemos a un asesino en serie con un criminal nazi. En cualquier país normal, la policía estaría buscando a un asesino en serio antes que a un nazi de 90 años, porque seguirá matando hasta que se le detenga. ¿Qué posibilidades hay de que un nazi de 90 años asesine a alguien? Cero", comenta Zuroff.

Personajes claves del Holocausto fueron juzgados en Nuremberg al terminar la guerra

De modo que si los nazis van a enfrentarse a la justicia, son cazadores como Zuroff los que tendrán que hacer el trabajo sucio, y están en una carrera contrarreloj. Zuroff le dijo al diario británico The Guardian que él debe ser la única persona que les desea buena salud a los nazis que aún viven.

Hace unos diez años, lanzó lo que llamó "Operación Última Oportunidad", en la que ofrecía US$25.000 de recompensa por información sobre el paradero de nazis aún no juzgados.

Se ofrecieron recompensas a quienes ofrezcan información sobre criminales nazis.

Éxitos
El mayor éxito del doctor Zuroff hasta la fecha fue la condena al último comandante conocido de un campo de exterminio: Dinko Sakci, que dirigió el campo de Jasenovac, en la actual Croacia, en 1944.

Hasta 100.000 personas fueron asesinadas en el campo. Gracias al trabajo de Zuroff, Sakic fue condenado a 20 años de cárcel el 4 de octubre de 1998.

Cuando Zuroff abandonaba la sala tras escuchar el veredicto, fue abordado por un hombre alto que quería darle las gracias.

"De no haber sido por usted, este juicio nunca hubiera tenido lugar", le dijo. "No tengo ni idea de quién era", afirma Zuroff.

Ese hombre era el hermano de Milo Boskovic, un médico de Montenegro prisionero en el campo en 1944. Fue elegido por Sakic para mostrar cómo castigaba las actividades de la resistencia.

"Milo Boskovic le dijo a Sakic que no quería que lo ahorcaran. Sakic sacó su pistola y le disparó en la cabeza. Lo asesinó", narra Zuroff.

"Puedo asegurarle que su hermano nunca soñó que una Croacia democrática llevaría a Dinko Sakic, entonces el gran héroe nacional, a juicio, pero eso fue lo que sucedió".

Sakic nunca mostró arrepentimiento, lo que para Zuroff es la actitud típica.

Reveses
Muchas veces, la perseverancia del doctor Zuroff no obtiene recompensa.

Intentó sentar en el banquillo al oficial húngaro Sandor Kepiro y el caso llegó a juicio en 2011 en Budapest después de muchos esfuerzos.

El tribunal estableció que Sandor Kepiro no podía ser juzgado.

Zuroff acusaba a Kepiro de ser uno de los 15 oficiales húngaros implicados en la masacre de Novi Sad de enero de 1942, en la que murieron más de 3.000 personas.

Kepiro y otros oficiales ya habían sido condenados en 1944 por llevar a cabo una operación no autorizada, pero aquello no tuvo consecuencias.

El tribunal rechazó las pruebas que quiso presentar Zuroff. Se había dedicado 5 años a ese caso y había viajado a Novi Sad para reunirse con víctimas sobrevivientes. El revés judicial fue doloroso para él.

"Los días que siguieron, cuando estaba esperando a regresar a Israel, empecé a llorar. Era demasiado", recuerda Zuroff, y añade: "Al fin y al cabo, pienso en las víctimas, en los sobrevivientes. Lo que pasaron ellos es mucho peor que lo que me sucedió a mí".

Motivos personales
Cuando Zuroff viajó a Lituania a investigar lo que había ocurrido con los judíos allí, se tuvo que enfrentar con su propio vínculo con la tragedia.

A él le pusieron de nombre Efraim, en recuerdo de su tío abuelo del mismo nombre que fue rabino en el país báltico y murió víctima del holocausto.

Zuroff visitó su antiguo apartamento, así como 35 lugares de Lituania y cinco de Bielorrusia en los que se perpetraron matanzas.

"Cada día iba a dos o tres fosas comunes y rezaba oraciones por las víctimas. Sabía que estaba sobre una enorme fosa que en su día estuvo llena de cientos y a veces miles de muertos".

"Se que mi tío abuelo fue una de ellos y la barrera que había creado se hizo añicos. Fue una experiencia emocional muy intensa", recuerda.

El tío abuelo de Zuroff murió asesinado en Lituania.

Cuenta que de los 220.000 judíos que vivían en Lituania al comienzo de la ocupación nazi, 212.000 fueron asesinados.

"Mi tío abuelo, el rabino Efraim Zar fue apresad el 13 de julio de 1941o en Vilna por un grupo de vigilantes lituanos que andaban en busca de judíos con barba. Lo llevaron a la prisión de Lukoshkis y parece que fue asesinado allí o en la matanza de Ponar, donde murieron 70.000 judíos".

"No encontré a los asesinos", lamenta.

Zuroff visitó fosas comunes en Lituania y Bielorrusia.

El futuro
Como sus presas, los cazadores de nazis también envejecen.

Zuroff tiene 73 años y 15 nietos. Sabe que los nazis que quedan probablemente morirán antes de que sus nietos sean adultos.

Zuroff sabe que muchos de los criminales nazis estarán muertos para cuando sus nietos sean adultos.

Está orgulloso de que su trabajo ayude a mantener vivo el recuerdo del Holocausto, y cree que los métodos empleados por los cazadores de nazis pueden servir para perseguir a otros responsables de crímenes contra la humanidad.

Pero su experiencia le lleva a dudar de la capacidad de los sistemas judiciales existentes para hacer justicia a las víctimas de genocidio y cita el caso de Ruanda, adonde viajó para ofrecer sus consejos de experto tras el genocidio contra los tutsis de 1994.

Zuroff fue declarado ciudadano honorario de Novi Sad, Serbia, por sus esfuerzos por juzgar a los responsables de la matanza allí.

Había 140.000 sospechosos encarcelados, asegura, pero llevarlos a todos a juicio era un desafío logístico y jurídico abrumador.

"La mayoría de los jueces ruandeses habían sido asesinados durante el genocidio y la mayoría de salas de vistas destruidas. Ni siquiera un país del primer mundo podría haber hecho justicia completamente ante un crimen así. Es sencillamente imposible".

Es consciente del gran desafío legal, logístico y político que supone juzgar a los autores de genocidio, pero no está dispuesto a tirar la toalla.

"No elegí esto porque pensaba que era un trabajo fácil", dice. "Lo elegí por un sentido de responsabilidad y una obligación hacia las personas que fueron asesinadas".



martes, 28 de julio de 2020

_- Las atrocidades de la guerra serbia de Bill Clinton expuestas en una nueva imputación. James Bovard | Europa .

_- Foto: TSGT VictorTrisvan –
Dominio público
 Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

 El luchador por la libertad favorito del presidente Bill Clinton acaba de ser acusado de asesinato en masa, tortura, secuestro y otros crímenes contra la humanidad. En 1999, la administración Clinton lanzó una campaña de bombardeos que duró 78 días y mató a 1.500 civiles en Serbia y Kosovo, en lo que los medios estadounidenses describieron con orgullo de cruzada contra la discriminación étnica. Esa guerra, como la mayoría de las pretensiones de la política exterior de Estados Unidos, no fue más que una farsa.

El presidente de Kosovo, Hashim Thaci, fue acusado de diez cargos de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad por un tribunal internacional en La Haya, que acusó a Thaci y a otros nueve hombres de “crímenes de guerra, incluidos el asesinato, la desaparición forzada de personas, la persecución y la tortura”. Thaci y los otros sospechosos acusados ​​fueron imputados por ser “criminalmente responsables de casi 100 asesinatos” y la acusación se refería a “cientos de víctimas conocidas de albaneses de Kosovo, serbios, romaníes y otras etnias, entre las que también se incluían opositores políticos”. Pero el sesgo y/o la incompetencia ridícula de los medios estadounidenses en esa guerra continúa. El New York Times respondió ante la acusación contra Thaci con un tuit que declaraba que“el líder serbio estaba acusado de crímenes de guerra”.

La sórdida carrera de Hashim Thaci ilustra cómo el antiterrorismo es una bandera de conveniencia para los políticos de Washington. Antes de convertirse en presidente de Kosovo, Thaci era el jefe del Ejército de Liberación de Kosovo (KLA) y luchaba para obligar a los serbios a abandonar Kosovo. En 1999 la administración Clinton destacó a los “luchadores por la libertad” del KLA a pesar de su horrible pasado y les brindó ayuda masiva. El año anterior el Departamento de Estado había condenado “las acciones terroristas del denominado Ejército de Liberación de Kosovo”. El KLA estaba muy involucrado en el tráfico de drogas y tenía vínculos cercanos con Osama bin Laden.

Pero armar al KLA y bombardear Serbia ayudó a Clinton a retratarse a sí mismo como un cruzado contra la injusticia y a distraer la atención del público después de su juicio político. Clinton recibió la ayuda de muchos miembros desvergonzados del Congreso ansiosos por santificar los asesinatos de Estados Unidos. El senador Joe Lieberman (demócrata por Carolina del Norte) dijo que Estados Unidos y el KLA “defienden los mismos valores y principios. Luchar por el KLA es luchar por los derechos humanos y los valores estadounidenses”. Y dado que los funcionarios de la administración Clinton compararon públicamente al líder serbio Slobodan Milošević con Hitler, cualquier persona decente se vio obligada a aplaudir la campaña de bombardeos. (Alexander Cockburn fue uno de los pocos periodistas que condenó la injusta guerra en ese momento; esta columna de Los Angeles Times de 1999 estableció la regla de oro para desafiar las mentiras de Clinton sobre Serbia).

Tanto los serbios como los albaneses étnicos cometieron atrocidades en la lucha implacable en Kosovo. Pero para santificar su campaña de bombardeos, la administración Clinton agitó una varita mágica e hizo desaparecer las atrocidades del KLA. El profesor británico Philip Hammond señaló que la campaña de bombardeos de 78 días “no fue una operación puramente militar: la OTAN también destruyó lo que llamó objetivos de ‘doble uso’, como fábricas, puentes de la ciudad e incluso el principal edificio de televisión en el centro de Belgrado, en un intento de aterrorizar al país para conseguir que se rindiera”. La OTAN lanzó repetidamente bombas de racimo sobre mercados, hospitales y otras áreas civiles. Las bombas de racimo son dispositivos antipersonas diseñados para esparcirse sobre formaciones de tropas enemigas. La OTAN arrojó más de 1.300 bombas de racimo sobre Serbia y Kosovo y cada bomba contenía 208 bombas separadas que cayeron flotando en paracaídas sobre la tierra. Los expertos en bombas estimaron que más de 10.000 bombas sin explotar quedaron dispersas por el paisaje cuando terminó el bombardeo, lo que sirvió para mutilar a un buen número de niños mucho después de alcanzado el alto el fuego.

En los últimos días de la campaña de bombardeos el Washington Post informó que “algunos ayudantes presidenciales y amigos están describiendo los bombardeos sobre Kosovo en tonos churchillianos como la “mejor hora de Clinton”. El Post también informó de que, según un amigo de Clinton,“lo que Clinton cree que eran los motivos inequívocamente morales para la intervención de la OTAN representaban una oportunidad para aliviar los arrepentimientos que albergaba su propia conciencia… El amigo dijo que Clinton se lamentaba a veces de que la generación anterior a él no hubiera sido capaz de servir en una guerra con un propósito claramente noble y que se sentía ‘casi defraudado’ de que ‘al llegar su turno no tuviera la oportunidad de ser parte de una causa moral’”. Según el estándar de Clinton, la matanza de serbios estuvo “suficientemente cerca de una causa moral en sus trabajos de gobierno”.

Poco después del final de la campaña de bombardeos de 1999 Clinton enunció lo que sus ayudantes llamaron la doctrina Clinton: «Ya sea dentro o fuera de las fronteras de un país, si la comunidad mundial tiene el poder de detenerlo, debemos detener el genocidio y la limpieza étnica”. En realidad la doctrina de Clinton postulaba que los presidentes tienen derecho a comenzar a bombardear tierras extranjeras sobre la base de cualquier mentira descarada que regurgiten los medios estadounidenses. En realidad la lección del bombardeo de Serbia es que los políticos estadounidenses simplemente necesitan recitar públicamente la palabra “genocidio” para obtener licencia para matar.

Una vez que terminó de bombardear Clinton aseguró al pueblo serbio que Estados Unidos y la OTAN habían acordado ser fuerzas de paz solo “en el entendimiento de que protegerían tanto a los serbios como a los albaneses étnicos y que se marcharían cuando la paz se afianzara”. En los meses y años posteriores las fuerzas estadounidenses y de la OTAN se mantuvieron al margen mientras el KLA reanudaba su limpieza étnica, matando a civiles serbios, bombardeando iglesias serbias y oprimiendo a los no musulmanes. Casi un cuarto de millón de serbios, gitanos, judíos y otras minorías huyeron de Kosovo después de que Clinton prometiera protegerlos. En 2003 casi el 70% de los serbios que vivían en Kosovo en 1999 habían huido y Kosovo tenía un 95% de etnia albanesa.

Pero Thaci siguió siendo útil para los responsables políticos de EE. UU. Aunque fue ampliamente condenado por opresión y corrupción después de tomar el poder en Kosovo, el vicepresidente Joe Biden elogió a Thaci en 2010 como el “George Washington de Kosovo”. Meses más tarde un informe del Consejo de Europa acusó a los agentes de Thaci y KLA de tráfico de órganos humanos. The Guardian señaló que el informe alegaba que el círculo íntimo de Thaci “trasladó cautivos a través de la frontera a Albania después de la guerra, donde se dice que varios serbios fueron asesinados para sacarles los riñones, que eran vendidos en el mercado negro”. El informe indicó que cuando los “cirujanos encargados de los trasplantes” estaban “listos para operar, los cautivos [serbios] eran sacados de la ‘casa segura’ individualmente, ejecutados sumariamente por un hombre armado del KLA y sus cadáveres transportados rápidamente a la clínica donde se efectuaría la operación”.

A pesar de la acusación de tráfico de cuerpos, Thaci fue un asistente estrella en la conferencia anual de Iniciativa Global de la Fundación Clinton en 2011, 2012 y 2013, donde posó para las fotos con Bill Clinton. Tal vez fuera esa una gratificación incluida en el contrato de cabildeo de 50.000 dólares al mes que el régimen de Thaci firmó con The Podesta Group, cogestionado por el futuro gerente de campaña de Hillary Clinton, John Podesta, como informó el Daily Caller.

Clinton sigue siendo un héroe en Kosovo, erigiéndosele una estatua en la capital, Pristina. El periódico The Guardian señaló que la estatua mostraba a Clinton “con la mano izquierda levantada, el gesto típico del líder saludando a las masas”. En su mano derecha sostiene documentos grabados con la fecha en que la OTAN comenzó el bombardeo de Serbia, el 24 de marzo de 1999”. Habría sido una representación más precisa y adecuada representar a Clinton sobre una pila de cadáveres de mujeres, niños y otras personas asesinadas en la campaña de bombardeos de Estados Unidos.

En 2019 Bill Clinton y su fanática exsecretaria de Estado del bombardeo, Madeline Albright, visitaron Pristina, donde fueron “tratados como estrellas de rock” mientras posaban en las fotos con Thaci. Clinton declaró: “Amo este país y siempre será uno de los mayores honores de mi vida haber estado con ustedes contra la limpieza étnica (por parte de las fuerzas serbias) y por la libertad”. Thaci otorgó las medallas de la libertad a Clinton y Albright “por la libertad y la paz que nos trajo a toda la región”. Albright se ha reinventado a sí misma como una advertencia visionaria contra el fascismo en la era Trump. En realidad el único título honorífico que merece Albright es el de “Carnicera de Belgrado”.

La guerra de Clinton contra Serbia fue una caja de Pandora que el mundo todavía sufre. Debido a que los políticos y la mayoría de los medios describieron la guerra contra Serbia como un triunfo moral, al gobierno de Bush le resultó más fácil justificar el ataque a Irak, al gobierno de Obama bombardear Libia y al gobierno de Trump bombardear repetidamente Siria. Todas esas intervenciones no hacen más que sembrar el caos que continúa azotando a los supuestos beneficiarios.

El bombardeo de Serbia de Bill Clinton en 1999 fue un fraude tan grande como el de George W. Bush engañando a esta nación para atacar Irak. El hecho de que Clinton y otros altos funcionarios del gobierno de EE. UU. siguieran glorificando a Hashim Thaci a pesar de las acusaciones de asesinatos en masa, tortura y tráfico de personas, es otro recordatorio de la venalidad de gran parte de la élite política estadounidense. ¿Volverán los estadounidenses a ser crédulos la próxima vez que los políticos de Washington y sus aliados mediáticos inventen falsos pretextos para hacer desencadenar un infierno sobre una desventurada tierra extranjera?

[Este artículo se publicó originariamente en The Future of Freedom Foundation.]

James Bovard es autor de Attention Deficit Democracy, The Bush Betrayal, Terrorism and Tyranny y otros libros. Bovard forma parte de la junta de colaboradores de USA Today. Twitter: @jimbovard. Página web:www.jimbovard.com

Fuente:
https://www.counterpunch.org/2020/06/30/bill-clintons-serbian-war-atrocities-exposed-in-new-indictment/

Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelión.org como fuente de la misma.

domingo, 27 de abril de 2014

“Insistir en los errores de Serbia no puede servir para justificar los errores de la UE y la OTAN”. Entrevista a Živadin Jovanović, Ministro de Asuntos Exteriores durante el bombardeo de Yugoslavia en 1999.

Àngel Ferrero

Àngel Ferrero entrevistó el mes pasado a Živadin Jovanović, Presidente del Foro de Belgrado para un Mundo de Iguales y exministro de Asuntos Exteriores de la República Federal de Yugoslavia durante el bombardeo de Yugoslavia en 1999.

-¿Cuándo se fundó y cuáles son los principales objetivos del Foro de Belgrado para un Mundo de Iguales? 
-El Foro de Belgrado para un Mundo de Iguales se fundó en marzo del año 2000. El objetivo principal del foro es difundir la verdad sobre los motivos y objetivos de la disolución de la antigua República Federal de Yugoslavia (RFY) y sobre la agresión de la OTAN contra la RFY en 1999. En general, podemos decir que su objetivo más importante es la defensa de la verdad sobre la historia moderna de los países de los Balcanes occidentales. La batalla por la paz, la cooperación y la igualdad de pueblos, países y naciones está estrechamente vinculada a este fin. El Foro también lucha por el respeto de la legislación internacional, la Carta de la ONU, documentos relevantes de la OSCE (como los Acuerdos de Helsinki) y la Carta de París. Condenamos las agresiones, el uso de la violencia y la violación del derecho internacional. También nos preocupa la carrera armamentística y la militarización de Europa. Consideramos que la globalización del intervencionismo que comenzó hace 15 años con la agresión de la OTAN a la antigua Yugoslavia está conduciendo a la confrontación mundial y poniendo en peligro a la civilización por completo. Consideramos que la OTAN, como reliquia de la Guerra Fría que es, debería ser disuelta. El Foro desarrolla además un amplio abanico de publicaciones y actividades de cooperación.

-El 24 de marzo se celebró el 15º aniversario del bombardeo de la OTAN a la antigua Yugoslavia. En aquella época Ud. era ministro de Asuntos Exteriores de la RFY. ¿Qué recuerda de entonces?
-Como comprenderá, recuerdo sobre todo el asesinato de personas, nuestros ciudadanos, mujeres, niños, enfermos; la destrucción de hogares, escuelas, de los puentes en los ríos Danubio, Sava y Morava, de hospitales, incluso hospitales de maternidad; el asesinato de periodistas y la destrucción del servicio de información público (la mayor red de medios de comunicación de los Balcanes). Pero también recuerdo la sensatez, unidad y responsabilidad de los ciudadanos, el coraje y el profesionalismo de nuestro ejército. Cuando nuestro agresor destruyó los transformadores de la red eléctrica con bombas de grafito, nuestra red eléctrica fue restablecida muy rápidamente, en una hora o dos. Cuando las bombas de la OTAN destruyeron la estación de televisión de Serbia, en una hora o dos pudo volver a emitirse en la misma frecuencia gracias a una emisora subsidiaria. A pesar del bombardeo constante, el Ministerio de Asuntos Exteriores y la diplomacia con más de 100 embajadas y departamentos consulares de todo el mundo estaban funcionando a plena capacidad, sin interrupción.

-¿Qué papel jugó la Unión Europea?
-Básicamente el mismo papel que la OTAN. La UE y la OTAN son organizaciones multilaterales para implementar el interés del capital corporativo. Los países que son miembros de la UE son, en su mayoría, miembros de la OTAN. Además de EE.UU., la UE participó en la preparación y la realización de la agresión armada contra la Yugoslavia. El Reino Unido, Alemania y Francia financiaron, armaron y entrenaron al Ejército de Liberación de Kosovo, al que antes consideraban una organización terrorista, para que llevase a cabo su rebelión armada en 1998. Aceptando la participación en el bombardeo de la OTAN, los países de la UE aceptaron estar, en primer lugar, bajo el dominio permanente de EE.UU. En segundo lugar, aceptaron estar en guerra consigo mismos y sus intereses y, en tercer lugar, aceptaron destruir el orden internacional legal creado en la base de la Segunda Guerra Mundial, que proporcionó a Europa su período de paz más largo. En cuarto luar, aceptaron participar activamente en la nueva estrategia de Drang nach Osten [expansión oriental]. La cadena de intervenciones que siguieron al modelo de la agresión “humanitaria” en 1999, con prisiones secretas de la CIA, el espionaje de millones de europeos (incluyendo sus líderes), el espionaje de Internet... son sólo una pequeña parte de los desórdenes más enraizados de la civilización. Todo comenzó en 1999, cuando Europa aceptó librar una guerra contra sí misma.

-¿Recuerdan todavía los serbios el bombardeo o cree que lentamente ese recuerdo comienza a desvanecerse, a medida que los políticos buscan el acceso de Serbia en la Unión Europea?
-Oí lo que algunos líderes occidentales decían durante el bombardeo de la OTAN: que los serbios tenían que ser bombardeos constantemente, ¡o lo olvidarían pronto! ¿Es posible que la civilización occidental y su sistema educativo produzcan semejantes mentes enfermas y que, lo que es aún peor, las promueva al liderazgo de sus países? Los líderes de Serbia son presentados en los medios de comunicación como proccidentales. En Serbia, los medios de comunicación y el sistema bancario son propiedad de compañías occidentales. Pero con todo y con eso, el 75% de la población está en contra de la entrada de Serbia en la OTAN y el euroescepticismo crece. El público no acepta fácilmente todo lo que se le presenta. Los jóvenes y estudiantes, a pesar de la implementación del plan Bolonia, piensan cada vez más independientemente y por sí mismos y no les impresionan las promesas de una vida mejor. A pesar de su estatus neutral, Bruselas está construyendo otro Estado albano en territorio serbio y no permite a 250.000 serbios y otros ciudadanos no albanos retornar con seguridad a sus hogares en Kosovo y Metohija. EULEX arresta a líderes políticos de Serbia, no muestra ningún avance en el proceso de tráfico de órganos humanos en el que están implicados importantes políticos albanos y no juzga a quienes cometieron crímenes de guerra contra los serbios. Es lógico que el pueblo serbio no confíe en Bruselas.

-¿Qué consecuencias tuvo la agresión para Serbia?
-En primer lugar, hubo una enorme cantidad de víctimas humanas. Más de 4.000 personas murieron y hubo más de 12.000 heridos. Entre las víctimas hubo un gran número de niños de 2 a 18 años. Todavía no sabemos cuánta gente ha muerto como resultado del bombardeo con uranio empobrecido. Se ha podido demostrar un incremento del número de pacientes con cáncer y que hay cada vez más bebés que nacen con algún tipo de deformidad, especialmente en Kosovo y Metohija, donde detonaron la mayoría de las 35.000 bombas con material radioactivo. En la campaña de limpieza étnica, más de 250.000 ciudadanos serbios y no albanos fueron expulsados de Kosovo e incluso 15 años después no se les permite regresar con garantías a sus hogares. Más de 150 iglesias y monasterios serbios fueron destruidos, centenares de cementerios y hogares serbios fueron destruidos o dañados. El daño directo causado por la guerra tras el bombardeo excede los 100 mil millones de dólares estadounidenses. Pero el mayor daño hecho por la OTAN y la UE fue la ocupación de Kosovo y Metohija. En el 2008 Priština proclamó, en contra de la resolución de la ONU 1244, su independencia. Todos los miembros de la OTAN y la Unión Europea (con la excepción de cinco países: España, Chipre, Eslovaquia, Rumanía y Grecia) aceptaron rápidamente esta acción ilegal ¡y ahora presionan para que, para permitir a Serbia la admisión en la UE, ésta acepte la cesión de su propio territorio! Un acuerdo así no es ningún acuerdo, sino una concesión unilateral, una amnistía para EE.UU., la OTAN y la UE por su agresión a Serbia. En mi opinión, no es aceptable y no resistirá al juicio de la historia. Serbia no puede pagar el precio de la accesión a la UE con su territorio y la unidad de los Estados miembros de la UE.

-¿Cómo modificó la intervención de la OTAN la legalidad internacional?
-La OTAN cometió una agresión armada contra Yugoslavia sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU, violando la Carta de la ONU y las normas más elementales de la ley internacional. La OTAN es responsable de un crimen contra la paz y la humanidad y no hay ningún argumento que pueda negar este hecho. Hace unos días, el ex-canciller alemán Gerhard Schröder confesó que violó la legalidad internacional con la agresión a Yugoslavia. Quienes violan la ley han de ser responsables y compensar el daño causado. Es un principio democrático.

Estados Unidos intentó construir nuevos principios, principios arbitrarios en lugar de una decisión basada en la ley. Todo esto indica que Estados Unidos ha aceptado el concepto autoritario de gestionar las relaciones internacionales, que para ellos sólo sus intereses son importantes y que otros Estados tienen que aceptar su política.

Con la agresión de la OTAN a la antigua Yugoslavia, Estados Unidos buscaba sentar el primer precedente para una agresión sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU, asegurar la existencia (raison d'être) de la OTAN tras la disolución del Pacto de Varsovia, justificar la presencia de tropas estadounidenses en los Balcanes y construir la base necesarias para las tropas en su salto estratégico hacia el Mar Caspio, Siberia, Oriente Próximo y Asia Central. Los Balcanes y Europa oriental están militarizadas, Europa Central y occidental no están desmilitarizadas.

-Algunas corrientes de izquierda europeas consideran que Serbia tiene parte de responsabilidad en lo ocurrido. ¿Está de acuerdo?
-No sostengo que Serbia no cometiese errores. La historia nos juzgará a todos. Pero insistir en los errores de Serbia no puede justificar las mentiras sobre la masacre de Račak o las falsas negociaciones en Rambouillet. Es sabido que Estados Unidos, Alemania, el Reino Unido y otros países financiaron y armaron secretamente al Ejército de Liberación de Kosovo. ¿Por qué? ¿Por los derechos humanos de los albanos en Kosovo? ¿Quién cree eso? ¿Qué tipo de políticos izquierdistas son aquellos que se preocupan por los errores cometidos por Serbia pero callan la lista de las decenas de Estados independientes que han sido “democratizados” mediante una agresión por el Pentágono, que callan sobre las bombas con uranio empobrecido y los misiles Tomahawk? ¿Qué tipo de políticos izquierdistas callan sobre las mentiras de la OTAN y sus medios de comunicación? ¿Que su estrategia es la globalización y la unipolarización del mundo? ¿Cuya estrategia es la expansión hacia el Este que llevó a Europa al filo de la confrontación militar con Serbia? Todo lo que ocurrió y sigue ocurriendo es debido a los errores fatales de las grandes potencias. No conviene olvidar esto.

Hoy nos enfrentamos a una crisis moral, social, económica y hasta civilizatoria. Europa está desestabilizada por el malestar, el desempleo, el mal funcionamiento de la UE, una dependencia excesiva de Estados Unidos, la crisis en Ucrania. Europa se descompone. Hablar sobre los errores de Serbia no comporta ninguna solución, sólo ayuda a la tríada imperialista compuesta por Estados Unidos, la OTAN y la UE. ¿Es éste el rol de la llamada izquierda?

Se sobreentiende que desde hace tiempo no estoy convencido de que haya una izquierda en Europa. ¿Acaso puede calificarse de izquierdas a Javier Solana, a Tony Blair, a Gerhard Schröder, a Joschka Fischer? Por supuesto, hay partidos políticos en Europa que se llaman y se consideran a sí mismos de izquierdas. Pero la mayoría de ellos aceptaron con ambas manos lo que les proponía el capital y trabajan en su interés. Estos partidos no son de izquierdas, son la pseudoizquierda, y su papel es fatal para la economía y el progreso social y cultural.

-¿Cree que Europa ha aprendido de lo ocurrido en el siglo XX?
Creo que países como Alemania, el Reino Unido o Francia no aprendieron bien las lecciones del siglo XX. De haberlo hecho, no tendrían que revisar de nuevo su historia y no buscarían su redención aspirando a la ampliación oriental de la UE.