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martes, 13 de octubre de 2026

Digo basura y digo bien

Acampada en Sol.

Acampada en Sol. / Borja Sanchez-Trill

No podía creer que una persona en su sano juicio pudiese calificar a quienes se habían concentrado en la Puerta del Sol de Madrid de basura humana

Lo tuve que escuchar dos veces para dar crédito a lo que estaba oyendo, para descartar que fuese un montaje de la inteligencia artificial o un bulo difundido por las redes. Concluí que se trataba de unas palabras auténticas pronunciadas por el director y creador de Okdiario, Eduardo Inda. No podía creer que una persona en su sano juicio pudiese calificar a quienes se habían concentrado en la Puerta del Sol de Madrid de basura humana. No se da cuenta el señor Inda, con lo listo que se cree, de que ese discurso, que pretende definir a los acampados y acampadas en Sol, a quien define de arriba abajo es a él mismo.

Basura, señor Inda, son restos, residuos, sobras, despojos, desechos, desperdicios, escombros, morralla, escurriduras. Basura es aquello que resulta de la descomposición o destrucción de algo. Y usted decide calificar de basura a jóvenes, adultos y ancianos que se congregan para expresar libremente su opinión sobre un problema de extraordinaria envergadura. Un problema que hoy consideran muchos españoles y españolas el más apremiante del país.

Digo que no daba crédito a la virulencia, a la falta de respeto y a la ausencia de límites que contenía su discurso. Y no solo me indignaba el infame contenido del discurso del sedicente periodista, también me irritaba la forma en la que lo expresaba: en sus palabras había agresividad, desprecio y prepotencia.

Ya es una falta de rigor imperdonable meter a todos los acampados en un mismo saco y colgar una etiqueta tras otra, todas ellas cargadas de desprecio, como si todos estuviesen allí por los mismos motivos, con las mismas necesidades y con las mismas pretensiones. Y es una falta de respeto inaceptable que los considere basura humana. ¿Basura, señor Inda?

Por si alguien no se hubiera enterado, el propio Inda lo aclara: «digo basura humana y digo bien porque ahí hay gentuza de toda realidad y condición». A continuación especifica que hay cinco grupos de personas manifestándose en el centro de la capital: «heroinómanos, porreros, borrachos, matones y ladrones». Y añade: «hay gente que son las cinco cosas a la vez». ¿Cómo lo sabe?

El señor Inda, además de un excelente ojo clínico, tiene otras cualidades como periodista. Por ejemplo, tiene la capacidad adivinatoria de saber por qué están todos y todas congregados allí. No necesita preguntárselo, tampoco le sirve de nada lo que dicen en las entrevistas, en las pancartas y en los eslóganes que corean. La verdad la tiene el señor Inda, que es capaz de penetrar el pensamiento de los manifestantes: «lo que quieren es vivir de los contribuyentes». Y, además tiene un potente detector de mentiras: «La vivienda, el problema de la vivienda que es un problema real les importa un pimiento, un comino».

No les preocupa la vivienda a los jóvenes congregados que no pueden acceder a ella?, ¿no les importa la vivienda a quienes no pueden tener un alquiler asequible y tienen que seguir viviendo en casa de sus padres cuando han alcanzado la cuarentena?, ¿no les importa la vivienda a quienes están al borde de un desahucio? ¿Qué les preocupa, señor Inda?

Dice Inda que quienes asisten a la acampada pretenden hacerse un «Pablo Iglesias». Hace falta tener mala baba para remitirse al caso de una persona a la que tuvo que indemnizar por haberse inventado una cuenta en San Vicente y las Granadinas. Y hace falta tener pocas luces para pensar que alguno de los participantes esté movido por el deseo de repetir la experiencia de Pablo Iglesias que llegó a asumir la Vicepresidencia del Gobierno.

Analicemos con un poco de reposo. Una señora mayor a la que hicieron una entrevista dijo que ella tenía casa pero que se sentía solidaria con jóvenes y mayores que tenían problemas para conseguirla o para conseguir un alquiler a un precio viable. Esa señora, si le aplicamos los patrones que Eduardo Inda, será heroinómana, porrera, borracha, matona o ladrona, a esa señora solo le importa que le regalen una casa (aunque tenga la suya), no le importa para nada la cuestión de la vivienda y quiere hacerse un Pablo Iglesias para meterse en la política y hacerse, como dice del podemita, una archimillonaria.

Me duele que sea usted tan mezquino, tan ruin, tan miserable. ¿Quién se ha creído para considerar basura a muchas personas que, al menos en la actitud de solidaridad que están mostrando, entregando su tiempo y su esfuerzo a una causa digna, considero mejores que usted? Porque usted emite ese vídeo desde la tranquilidad y comodidad de su despacho.

Me indigna que sea usted tan deslenguado, tan provocador, tan ofensivo ¿Cómo se sentirá un padre que tiene a su hijo congregado en Sol porque es un joven solidario a quien preocupan los problemas de la sociedad cuando usted le califica de basura? ¿Cómo se sentirán ante sus palabras los hijos de una madre que se ha ido a la concentración, aunque ya tiene casa, porque desea ayudar a que todos puedan tenerla cuando usted la califica de basura? Me irrita que sea usted tan facha, tan racista, tan insolidario.

Cuesta leer sin sublevarse esta falta de respeto a la verdad, a la realidad, a las personas. Este discurso tiene todos los ingredientes de los discursos de odio: Los otros son los malos, los mentirosos, los egoístas, los matones, los ladrones… Los otros son los indeseables, los heroinómanos, los porreros… Los otros son gentuza, basura humana…

Y, ¿qué hacer con la basura? Pues hay que barrerla y quitarla de en medio. Por eso le pide al señor alcalde, José María Almeida, que retire a toda esa gentuza de un lugar tan visible. No tiene en cuenta el señor Inda que la acampada es legal mientras sea pacífica. Y lo es. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha desoído la petición del gobierno de la Comunidad de Madrid (no podía faltar la señora Ayuso) que le pidió levantar el campamento. No son tan pacíficas las intenciones de algunos grupos de ultraderecha que pretenden acceder a la acampada para reventarla. Manifestar la opinión es un derecho constitucional. Tener derecho una vivienda digna es otro derecho constitucional. Al señor Almeida (que tiene en la familia a rentistas de miles de viviendas) le parece que un cuchillo con el que se parte el pan o unos trozos de adoquín para sujetar las tiendas, son armas que pueden generar violencia.

El discurso de Inda es un discurso inquietante. A mi juicio tiene algunas características de los discursos de odio, como estas que a continuación señalo:

- La deshumanización del otro, la negación de su dignidad. En el discurso de odio se deja de presentar a las personas como individuos con dignidad y se las convierte en algo inferior y despreciable. Llamar a un colectivo basura es un ejemplo muy claro de este mecanismo: no se cuestiona una conducta concreta sino que se atribuye una condición degradante a las personas.

- Se constituye un ‘nosotros’ frente a un ‘ellos’. Ellos quieren vivir de los contribuyentes, «nosotros nos deslomamos». Se divide a la población en buenos y malos, trabajadores y vagos, alborotadores y pacíficos, sucios y limpios.

- Proceso de generalización. Se atribuyen determinadas características a todo un grupo a partir de unos individuos o de determinados comportamientos. ‘Los acampados’ aparecen como una unidad, sin tener en cuenta las características de cada una de las personas.

- Proceso de etiquetado. A ese colectivo maldito se le colocan etiquetas como sucede en las declaraciones de Inda: heroinómanos, porreros, borrachos, matones, ladrones, basura, gentuza.

- Atribución de culpa colectiva. El individuo deja de responder por sus propios actos y pasa a ser culpable por el simple hecho de pertenecer a un determinado grupo. Rompe la distinción entre responsabilidad personal y responsabilidad colectiva.

- Presenta al colectivo como una amenaza. Los otros amenazan nuestra seguridad, nuestra forma de vida, nuestros principios, nuestro trabajo, nuestros recursos, nuestro futuro.

.- Legitimación de la exclusión. Después de presentar al otro como inferior, culpable o peligroso se llega a la conclusión de que hay que expulsarlo, silenciarlo, aislarlo o privarle de algunos derechos.

- Apelación a los sentimientos más que a los argumentos. El discurso del odio suele utilizar palabras que provocan asco, miedo, indignación o desprecio. Por eso tienen tanta importancia las expresiones relacionadas con la suciedad y la contaminación.

- Negación de la complejidad. Una realidad social muy compleja como es el problema de la vivienda se queda reducido a una frase sin matices: ellos son basura humana.

- Preparación del terreno a la violencia. La palabra no equivale automáticamente a la violencia pero la deshumanización propicia que se considere legítimo hacer daño a quien se ha mostrado calificado como despreciable.

Una cosa es criticar una acampada con argumentos (libertad de opinión) y otra calificar a todos y a cada uno de quienes participan en ella de basura humana (delito de odio). 

martes, 18 de agosto de 2015

Los 'pepenadores' alemanes utilizan Internet y el celular. Las botellas vacías han creado un gran negocio en Alemania para más de dos mil recolectores de basura

Hace un par de semanas, Robert, un receptor de la ayuda social alemana de 63 años, recibió una noticia que le cambió la vida. Un amigo indigente le contó sobre la existencia de pfandgeben.de, un portal en Internet que concentra un banco de datos de recolectores de botellas en toda Alemania, un pequeño ejército de pobres e indigentes que nació el 1 de mayo de 2006, cuando entró en vigor una ley casi revolucionaria en el país. La nueva ley, convirtió a varios miles de habitantes de este rico país en alumnos aventajados de los miserables 'pepenadores' mexicanos, ese grupo de indigentes que nace, vive y muere en los grandes basureros recogiendo cualquier objeto de valor que les reporte un par de pesos.

Desde mayo de 2006, todas las tiendas que venden bebidas, incluidas las alcohólicas, con una superficie mayor de 200 metros cuadrados, quedaron obligadas por ley a pagar entre 13 y 34 centavos de dólar por cada envase que lleva una etiqueta mágica: 'retornable'. La noticia se propagó de boca a boca entre los indigentes, los parados y también los jóvenes que visitan religiosamente los institutos de Enseñanza Básica y Media en el país. De la noche a la mañana, los contenedores de basura se habían convertido en pequeñas islas del tesoro que ofrecían sus riquezas (los envases retornables) a los modernos piratas de la sociedad alemana.

Este nuevo fenómeno social, que nació gracias a la titánica lucha que libró el ex ministro de Medio Ambiente Jürgen Trittin (1998-2005), un combativo militante de los Verdes, para ponerle precio a la basura, es un ejemplo patético de que en la rica Alemania existe un grupo social que las estadísticas no toman en cuenta: los pobres.

Gracias a Jürgen Trittin, miles de 'pepenadores' en todo el país, tienen ahora la posibilidad de ganar algunos euros extras recogiendo envases vacíos. La nueva invasión está causando estragos en los grandes supermercados, donde los clientes habituales se abastecen de cerveza y agua mineral.

Decenas de indigentes y parados esperan con paciencia infinita su turno para depositar el tesoro en máquinas especiales para poder canjear los envases vacíos retornables por un cupón que amortiza la compra de las bebidas y forman colas que pueden durar hasta un par de horas.

Robert es un pepenador de Berlín y sus ingresos de multiplicaron gracias a otra idea genial, esta vez diseñada por un diseñador gráfico, que no sabía que hacer con las botellas que se juntaban después de las fiestas en su departamento ubicado en Friedrichshein, un barrio de moda de la capital

“Después de cada fiesta o reunión con mis compañeros de piso quedaban decenas de botellas en la cocina. Con un amigo pensamos que sería de gran ayuda avisarles a los recolectores de botellas: en mi cocina tengo muchas botellas y las puedes venir a recoger”, contó Jonas Kakoschke, creador de pfandgeben.de.

Jonas preparó un catálogo de preguntas, salió a la calles de Berlín a entrevistar a los recolectores y les explicó su idea. Investigó cuántos de ellos contaban con un teléfono móvil. La mayoría le facilitó con gusto su número teléfono y en la actualidad tiene registrados alrededor de dos mil recolectores. Para que el botellero sea ubicado en su localidad tiene que estar registrado en la página. Por semana hay entre cinco y diez nuevos registros. Los interesados en deshacerse de sus botellas eligen en el portal su lugar de ubicación y éste arroja los números telefónicos de los botelleros en el área. El resto se coordina directamente entre el donador y el recolector. Kakoschke no interviene, ni exige dinero por el servicio.

“Gracias a Pfandegen.de mis ingresos aumentaron y ya puedo darme algunos lujos”, dijo Robert, quien trabaja hurgando en los basureros en los alrededores del Europa Center de la capital alemana. A pesar de seguir saliendo a las calles en busca de botellas, la plataforma web le ha facilitado su trabajo de pepenador: “Lo tengo que seguir haciendo. No soy el tipo de persona que pediría limosna en la calles, mejor recolecto botellas”.´

Eduard Lüning también es un pepenador alemán que nació hace 51 años en Münster y es el único que ha escrito un libro sobre su experiencia como recolector de envases vacíos retornables. Pero Lüning, a diferencia de Robert, el pepenador de Berlín, es un hombre famoso y está en camino de almacenar una pequeña fortuna gracias al tesoro que sus compatriotas abandonan en los contenedores de basura o dejan tirados en el suelo durante los grandes festivales de música

Hace ocho años y mientras intentaba dormír en su coche, Lüning observo como un anciano escarbaba en un contenedor armado de una linterna. “Busco botellas” le dijo el anciano. Al fin de semana siguiente, Lüning armado de varias bolsas espero la llegada de los trenes en la estación de Münster.

Fue el comienzo de una aventura que aún no finaliza. En una entrevista reciente, el ex taxista y obrero de la construcción admitió que ganaba más de 10.000 euro al mes recolectando botellas y latas de cerveza. Lüning viaja con su caravan por todo el país, visitando festivales de música

“Me sigue fascinando como se puede ganar dinero con la basura de los demás”, dijo el más famoso de los pepenadores alemán, quien gracias a la iniciativa del ex ministro Jürgen Trittin, se convirtió en un exitoso empresario que está en camino de hacerse rico con los envases que abandonan sus compatriotas.

¿Hay algo de esto en España?
Ha habido un proceso de apoderamiento por las grandes empresas de los productos que pueden ser reciclado y una eliminación de este mercado de los más pobres y necesitados.

¿Cómo ha ocurrido? pues mediante la prohibición de compra de esos productos por las empresas que los compraban. Ahora no se compran libremente ni papel, ni cartón, ni envases de plásticos, metal o vidrio. Y son grandes empresas las que los compran y mediante los contenedores de recogida, puesto por los Ayuntamientos, y las campañas de "concienciación" ciudadana.

Somos los vecinos quienes hacemos el trabajo gratis de llevarles los objetos a los contenedores de esas empresas. Para ello se llevan a cabo campañas de responsabilidad social y ecológica. Productos que luego ellos se encargan de vender.

Mientras, a la multitud de necesitados, que no tenían otro medio de vida que la recogida de esos productos, se les ha privado y expropiado de esa posibilidad y se les ha arrojado aún más a la marginación y la pobreza aumentando la desigualdad.

¿No es hora de hacer algo por ellos?
Creo que sí, son muchos millones de euros que se llevan a costa del trabajo gratis* de muchos vecinos y que podría ser el origen de miles de empleo.

   *Con respecto al trabajo gratis y que, por lo tanto, no ganamos nada con ello y en consecuencia no produce empleo, hay mucho que hablar:

Cada vez hay más gasolineras que no tienen empleados, su trabajo, que antes eran empleos, se ha trasladado gratis al público y no dan nada a cambio por ello, un trabajo peligroso y especializado. Las ganancias pasan integras y únicamente al empresario.

Lo mismo está ocurriendo en multitud de gestiones con los bancos, es un proceso lento y parece imparable.
Han pasado de poner un cajero gratuito para acceder a nuestro dinero en cualquier momento, lo que sin duda es un buen servicio, a delegar trabajos de transferencia, pago de impuestos, de recibos, etc. al cliente de forma gratuita y a cobrar por su utilización. Y se da la paradoja que, en muchos casos, tenemos que ser nosotros, los clientes, quienes le hacemos el trabajo voluntario a personas mayores que, por falta de visión o habilidades, no son capaces de realizar las gestiones en el cajero automático.

Y así con la gestión de multas, de compras de entradas, etc. etc.

Trabajos todos ellos no remunerado que beneficia exclusivamente al empresario y que supone la eliminación de miles de puestos de trabajo.

Lo mismo sucede con la implantación paulatina del autoservicio en bares y restaurantes que no repercute en el comprador o cliente.

Y todo esto está ocurriendo en una sociedad con más del 20% de paro y cientos de miles de jóvenes que se ven expulsados del país para poder sobrevivir. Ello significa una vuelta de tuerca más en la explotación, la desigualdad y la lucha de clases. Aparentemente a cambio de nada.

Digo aparentemente porque en realidad no es a cambio de nada, es a beneficio exclusivamente del empresario con el consiguiente aumento de la marginación y desigualdad. Es decir, para poner un ejemplo, cuando los "buenos y responsables ciudadanos" hacemos el trabajo de clasificar las basuras y llevarlas al contenedor adecuado, estamos ayudando al empresario a ganar más dinero a la vez que se lo quitamos al que antes recogía y podía vender esos productos,... con lo cual ayudamos a crear más pobreza y marginación, de forma voluntaria con un trabajo no remunerado que le hacemos al capitalista.  Esos trabajos deberían beneficiar a los que hacemos el trabajo y en todo caso a los parados.

¡Hasta cuando vamos a aceptar estos trabajos voluntarios que significan arrojar al paro a miles de trabajadores!!
http://internacional.elpais.com/internacional/2014/01/07/actualidad/1389119012_397307.html

martes, 2 de octubre de 2012

Spain Recoils as Its Hungry Forage Trash Bins for a Next Meal. España retrocede como sus hambrientos buscan en los contenedores de la basura para una próxima comida.

El ya célebre reportaje sobre el hambre en España, aparecido en el NYT, a consecuencia de la "crisis" y que no ha gustado nada a las clases dominantes del país, no por reflejar la realidad sino por la "mala imagen" que puede dar en el exterior...
"Es evidente que lo necesario es acabar con el paro para acabar con las causas de estas escenas. Pues el problema no es esta y otras escenas parecidas, los problemas graves son las causas que producen estas escenas que no son más que el gobierno de turno le quita al pueblo para darlo a los bancos sin pedirle responsabilidad a cambio. Lo que vemos es el "daño colateral" de esa política en contra del pueblo, sus consecuencias.

MADRID — On a recent evening, a hip-looking young woman was sorting through a stack of crates outside a fruit and vegetable store here in the working-class neighborhood of Vallecas as it shut down for the night. At first glance, she looked as if she might be a store employee. But no. The young woman was looking through the day’s trash for her next meal. Already, she had found a dozen aging potatoes she deemed edible and loaded them onto a luggage cart parked nearby. “When you don’t have enough money,” she said, declining to give her name, “this is what there is.” The woman, 33, said that she had once worked at the post office but that her unemployment benefits had run out and she was living now on 400 euros a month, about $520. She was squatting with some friends in a building that still had water and electricity, while collecting “a little of everything” from the garbage after stores closed and the streets were dark and quiet.

 Such survival tactics are becoming increasingly commonplace here, with an unemployment rate over 50 percent among young people and more and more households having adults without jobs. So pervasive is the problem of scavenging that one Spanish city has resorted to installing locks on supermarket trash bins as a public health precaution... Fuente: By SUZANNE DALEY, NYT September 24, 2012 http://www.nytimes.com/2012/09/25/world/europe/hunger-on-the-rise-in-spain.html?pagewanted=all&_r=1&