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jueves, 23 de abril de 2026

Los sorprendentes beneficios de pararse sobre una sola pierna

Una mujer se para en un pie.


A menos que seas un flamenco, probablemente no dediques mucho tiempo a mantenerte delicadamente en equilibrio sobre una sola pierna. Y, dependiendo de tu edad, puede que te resulte sorprendentemente difícil.

Cuando somos jóvenes, mantener el equilibrio sobre una sola pierna no suele requerir mucho esfuerzo.

Por lo general, nuestra capacidad para mantener esta postura madura alrededor de los 9 o 10 años. Nuestro equilibrio alcanza su punto álgido a finales de los 30, antes de empezar a deteriorarse.

Si tienes más de 50 años, tu capacidad para mantener el equilibrio sobre una sola pierna durante más de unos segundos puede revelar mucho sobre tu estado de salud general y cómo estás envejeciendo.

Pero también hay buenas razones por las que te puede interesar pasar más tiempo tambaleándote sobre una sola pierna, ya que puede aportar una serie de beneficios a tu cuerpo y tu cerebro, como ayudar a reducir el riesgo de caídas, aumentar tu fuerza y mejorar tu memoria.

Este ejercicio, aparentemente sencillo, puede tener un efecto enorme en tu salud a medida que envejeces.

"Si te resulta difícil, es hora de empezar a entrenar tu equilibrio", afirma Tracy Espiritu McKay, especialista en medicina de rehabilitación de la Academia Americana de Medicina Física y Rehabilitación.

(Más adelante en este artículo encontrarás más información sobre cómo incorporar un régimen de entrenamiento con una sola pierna a tu rutina diaria).

¿Por qué es importante el equilibrio?

Una de las principales razones por las que los médicos utilizan el equilibrio sobre una pierna como medida de la salud es su relación con la pérdida progresiva de tejido muscular relacionada con la edad, conocida como sarcopenia.

A partir de los 30 años, perdemos masa muscular a un ritmo de hasta un 8% por década.

Según algunas investigaciones, cuando llegamos a los 80 años, hasta el 50% de las personas padecen sarcopenia clínica.

Esto se ha relacionado con todo tipo de problemas, desde un menor control del azúcar en sangre hasta una disminución de la inmunidad frente a las enfermedades, pero, dado que afecta a la fuerza de varios grupos musculares, también se refleja en la capacidad para mantener el equilibrio sobre una sola pierna.

Al mismo tiempo, las personas que practican ejercicios con una sola pierna son menos propensas a sufrir sarcopenia en sus últimas décadas de vida, ya que este sencillo ejercicio ayuda a mantener en forma los músculos de las piernas y las caderas.

Una mujer hace la limpieza sostenida solo en una de sus piernas.

Una mujer hace la limpieza sostenida solo en una de sus piernas.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

El ejercicio de sostenerte sobre una sola pierna puede mejorar tus condiciones físicas para la vejez. "La capacidad de mantenerse sobre una sola pierna disminuye (con la edad)", señala Kenton Kaufman, director del laboratorio de análisis del movimiento de la Clínica Mayo en Rochester, Minesota.

"Las personas empiezan a experimentarlo a partir de los 50 o 60 años, y luego aumenta bastante con cada década de vida a partir de entonces".

Hay otra razón más sutil que hace que nuestra capacidad para mantener el equilibrio sobre una sola pierna sea importante: su relación con nuestro cerebro.

Esta postura, aparentemente sencilla, no solo requiere fuerza muscular y flexibilidad, sino también la capacidad del cerebro para integrar la información procedente de los ojos, el centro del equilibrio del oído interno, conocido como sistema vestibular, y el sistema somatosensorial, una compleja red de nervios que nos ayuda a percibir tanto la posición del cuerpo como el suelo que pisamos.

"Todos estos sistemas se deterioran con la edad a ritmos diferentes", explica Kaufman.

Esto significa que la capacidad de mantenerse en pie sobre una sola pierna puede revelar mucho sobre el estado subyacente de regiones clave del cerebro, apunta Tracy Espiritu McKay.

Esto incluye aquellas relacionadas con la velocidad de reacción, la capacidad para realizar tareas cotidianas y la rapidez con la que se integra la información de los sistemas sensoriales.

Todos experimentamos cierta atrofia o encogimiento cerebral con la edad, pero si esto comienza a ocurrir demasiado rápido, puede impedir la capacidad para mantenernos físicamente activos y vivir de forma independiente en los últimos años, además de aumentar el riesgo de caídas.

Los datos recopilados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han demostrado que las caídas involuntarias, normalmente causadas por una pérdida de equilibrio, son la principal causa de lesiones entre las personas mayores de 65 años en Estados Unidos.

Los investigadores afirman que practicar ejercicios con una sola pierna puede ser una buena forma de reducir este riesgo de caídas.

Una persona hace equilibrio sosteniéndose con una sola pierna. 


Una persona hace equilibrio sosteniéndose con una sola pierna.

Fuente de la imagen,Getty Images 


Según Kaufman, las caídas suelen deberse a una disminución de los tiempos de reacción.

"Imagina que estás caminando y tropiezas con una grieta en la acera", dice. "En la mayoría de los casos, el hecho de caer o no no es una cuestión de fuerza, sino de si puedes mover la pierna lo suficientemente rápido y colocarla donde debe estar para detener la caída".

Curiosamente, la capacidad para mantenerse sobre una sola pierna refleja incluso el riesgo a corto plazo de muerte prematura.

Tomemos como ejemplo los resultados de un estudio de 2022, que reveló que las personas incapaces de mantener una postura sobre una sola pierna durante 10 segundos en la mediana edad tenían un 84% más de probabilidades de morir por cualquier causa en los siete años siguientes.

Otro estudio tomó a 2.760 hombres y mujeres de entre 50 y 59 años y los sometió a tres pruebas: fuerza de prensión, cuántas veces podían pasar de estar sentados a estar de pie en un minuto y cuánto tiempo podían mantenerse de pie sobre una pierna con los ojos cerrados.

La prueba de equilibrio sobre una pierna resultó ser la más informativa en cuanto al riesgo de enfermedad.

Durante los siguientes 13 años, las personas que podían mantenerse en pie sobre una pierna durante dos segundos o menos tenían tres veces más probabilidades de morir que las que podían hacerlo durante 10 segundos o más.

Según Espiritu McKay, este mismo patrón se puede observar incluso en personas a las que se les ha diagnosticado demencia: aquellas que aún pueden mantener el equilibrio sobre una pierna experimentan un deterioro más lento.

"En los pacientes con Alzheimer, los investigadores están descubriendo que, si no son capaces de mantenerse sobre una pierna durante cinco segundos, esto suele predecir un deterioro cognitivo más rápido", indica.

Entrenar tu equilibrio

La buena noticia es que cada vez hay más estudios que demuestran que podemos hacer mucho para reducir los riesgos de estos problemas relacionados con la edad practicando activamente el equilibrio sobre una sola pierna.

Estos ejercicios, que los científicos denominan "entrenamiento con una sola pierna", no solo fortalecen los músculos del tronco, las caderas y las piernas, sino también la salud cerebral subyacente.

"Nuestro cerebro no es inmutable", afirma Espiritu McKay, "es bastante maleable".

"Estos ejercicios de entrenamiento con una sola pierna mejoran realmente el control del equilibrio y, de hecho, cambian la estructura del cerebro, especialmente en las regiones que intervienen en la integración sensoriomotora y la percepción espacial".

Mantener el equilibrio sobre una pierna también puede mejorar nuestro rendimiento cognitivo mientras realizamos tareas, ya que activa la corteza prefrontal del cerebro.

Un estudio ha demostrado que incluso puede mejorar la memoria de trabajo de los adultos jóvenes sanos.

Espiritu McKay recomienda que todas las personas mayores de 65 años comiencen a realizar ejercicios de entrenamiento con una sola pierna al menos tres veces por semana para mejorar su movilidad y reducir el riesgo de caídas en el futuro, pero lo ideal es incorporarlos a la rutina diaria.

Puede haber mayores beneficios si se comienza este tipo de entrenamiento incluso antes en la vida.

Un hombre hace una postura de yoga sobre uno de sus pies. 

Un hombre hace una postura de yoga sobre uno de sus pies.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

El yoga y el tai chi son prácticas que incorporan posturas de equilibrio en un solo pie.

Claudio Gil Araújo, investigador en medicina del ejercicio de la clínica Clinimex de Río de Janeiro y director del estudio de 2022 sobre la postura sobre una sola pierna y el riesgo de muerte prematura, sugiere que todas las personas mayores de 50 años deberían realizar una autoevaluación de su capacidad para mantenerse sobre una sola pierna durante 10 segundos.

"Esto se puede incorporar fácilmente a las actividades diarias", indica. "Se puede permanecer de pie durante 10 segundos sobre una pierna y luego cambiar a la otra mientras se cepilla los dientes. También recomiendo hacerlo tanto descalzo como con zapatos, porque son ligeramente diferentes".

Esto se debe a que llevar zapatos produce diferentes niveles de estabilidad en comparación con estar descalzo.

Actividades cotidianas como estar de pie mientras se friegan los platos o se cepillan los dientes también son oportunidades perfectas para entrenar la capacidad de mantenerse de pie sobre una sola pierna, según los investigadores.

Intenta balancearte lo menos posible durante el mayor tiempo que puedas. Se pueden obtener beneficios con solo dedicar 10 minutos al día a practicar el equilibrio.

Los ejercicios suaves de fortalecimiento de la cadera con resistencia ligera, también conocidos como ejercicios isocinéticos, pueden ayudar a mejorar la capacidad de mantenerse de pie sobre una sola pierna.

Los estudios han demostrado que una combinación de ejercicios de fuerza, aeróbicos y de equilibrio puede reducir los factores de riesgo asociados a las caídas en un 50%, mientras que esta conexión también puede explicar por qué actividades como el yoga o el tai chi, que a menudo implican mantener posturas sobre una sola pierna, se han relacionado con un envejecimiento saludable.

Kaufman señala un estudio que descubrió que el tai chi está relacionado con una disminución del riesgo de caídas en un 19%.

Lo más optimista es que Gil Araújo ha descubierto que, con perseverancia y constancia, es posible mantener un buen equilibrio incluso después de los 90 años, y posiblemente más allá.

"En nuestra clínica, evaluamos a una mujer de 95 años que era capaz de mantener con éxito una postura sobre una sola pierna durante 10 segundos con cualquiera de los dos pies", relata.

"Podemos entrenar y mejorar el rendimiento de nuestros sistemas biológicos hasta los últimos días de nuestra vida, incluso si somos centenarios". 

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Convertirse en un atleta para superar los 100 años .

Athletics
AthleticsJOSÉ A. RODA
El ejercicio físico es uno de los principales aliados para retrasar el envejecimiento. ¿La clave? Según el doctor Peter Attia, elegir prácticas que podamos mantener toda la vida.

Decía el presidente Kennedy que el mejor momento para reparar un tejado es cuando hay sol. Del mismo modo, podríamos decir que el mejor momento para preocuparnos por nuestra esperanza y calidad de vida es cuando todavía tenemos salud. Como el elixir de la eterna juventud no existe ni todavía la ciencia ha conseguido revertir el envejecimiento de nuestras células, necesitamos encontrar una alternativa más realista y al alcance de todos. Esta consiste en convertirnos en un atleta de la vida, así lo sugiere el doctor en Medicina Peter Attia, autor del libro Outlive: The Science and Art of Longevity (supervivencia: la ciencia y el arte de la longevidad), Harmony Books, cuya publicación está siendo un best seller en Estados Unidos. Para ello, necesitamos un cambio de mentalidad, es decir, comprender y abordar el antienvejecimiento desde una estrategia proactiva, sin esperar a contraer una enfermedad o a asustarnos por la pérdida de un ser querido.

Prepararnos para convertirnos en un atleta de la vida pasa por comprender y por actuar en nuestra longevidad. Cualquiera de nosotros podría enfrentarse a los “cuatro jinetes”, que son las principales causas de muerte y de los deterioros de nuestros cuerpos: la insuficiencia cardiaca, el cáncer, las enfermedades neurodegenerativas y las disfunciones metabólicas o diabetes tipo 2. En la medida que sepamos de qué se alimentan dichas enfermedades y pasemos a la acción, estaremos mejor preparados para minimizar su impacto.

La estrategia proactiva necesita aterrizarse en tácticas concretas. Las más adecuadas las podemos intuir, como el ejercicio físico, una dieta equilibrada, una buena rutina de descanso, cuidar nuestra salud emocional y revisar las moléculas exógenas, como medicamentos, hormonas o suplementos. Pues bien, de todas ellas, curiosamente, si hubiera que destacar una, la táctica que más nos ayuda a reducir el envejecimiento es el ejercicio físico. No solo fortalece el corazón y los músculos, sino que mejora la circulación de la sangre y nuestra longevidad. De hecho, el doctor Attia aporta datos muy motivadores hasta para los más escépticos: pasar de cero minutos de ejercicio físico a hora y media a la semana puede reducir el riesgo de morir por cualquiera de los “cuatro jinetes” en un 14%. Además, un ejercicio regular sostenido nos aporta de media una década de vida más en comparación con una vida sedentaria.

Los estudios de la doctora Wendy Suzuki, profesora de Neurociencia de la Universidad de Nueva York, corroboran el refuerzo cognitivo que se produce en el cerebro con la actividad. Un ejercicio prolongado en el tiempo refuerza nuestro hipocampo y la corteza prefrontal, que son los grandes aliados a la hora de reducir las enfermedades neurológicas.

Pero aumentar nuestra longevidad a través del ejercicio físico no requiere practicar un deporte intenso. Es más, este enfoque proactivo no pivota sobre la disminución de calorías ni la búsqueda de estar más atractivos. Significa, en cambio, trabajar en las tres dimensiones fundamentales que nos defienden de los “cuatro jinetes”, independientemente de los años que tengamos: la resistencia y eficiencia aeróbica, la fuerza y la estabilidad. Por ejemplo, en el caso de la resistencia y eficiencia aeróbica, Attia sugiere entrenar cardio en la zona 2, es decir, en aquella que podemos mantener una conversación con alguien mientras entrenamos, pero lo suficientemente rápida para que la conversación sea un tanto tensa e incómoda. Es decir, una actividad aeróbica clasificada en un nivel fácil y moderado.

Igualmente, a la hora de definir nuestras actividades vale la pena centrarse en aquellas que realmente nos gustaría seguir manteniendo cuando superemos el siglo de edad. Como si tuviéramos que hacer un decatlón con aquello que realmente nos interesa. José Luis Llorente, exdeportista de élite y coautor del libro Vitamina X (Alienta, 2019), sugiere diversas actividades adaptadas a los gustos personales, desde yoga o esquí de fondo (deporte que practican personas de avanzada edad en los países nórdicos) al baile. De hecho, un experimento conducido por científicos alemanes mostró que seis meses de práctica de un programa de baile impactó, más que el simple ejercicio, en el volumen cerebral en áreas relacionadas con procesos cognitivos superiores.

Por último, cabe recordar que, aunque el deporte sea la piedra angular de nuestra longevidad, no podemos ignorar las otras prácticas fundamentales: 

-una alimentación rica en nutrientes, 
-un descanso reparador y 
-saber cuidar nuestras emociones 
son ingredientes básicos para vivir más años y en mejores condiciones.

Pilar Jericó es autora del blog Laboratorio de felicidad.

Actividades para nuestro decatlón centenario
El doctor Attia sugiere que entrenemos nuestro cuerpo centrándonos en las actividades que nos gustaría hacer cuando superemos los 100 años.

Algunos ejemplos:
— Caminar 2,5 kilómetros por un sendero montañoso. 
— Levantarnos del suelo por nuestros propios medios, apoyándonos como máximo en un brazo. 
— Recoger a un niño del suelo. 
— Colocar una maleta de nueve kilos en el compartimento superior de un avión. 
— Tener sexo. 
— Subir cuatro tramos de escaleras en tres minutos. 
— Abrir un frasco.