viernes, 16 de agosto de 2024

_- La toma de Badajoz en agosto del 36

_- Fuentes: Ctxt [Foto: Yagüe (a la derecha) junto a Franco en unas maniobras militares en 1946 (Kutxa Fototeka)]





“El montón de muertos que fusilaron ahí llegaba a la ventana del Ayuntamiento de Badajoz. La sangre corría por la calle del Obispo abajo, por la calle Magdalena y por la calle Socorro. Ahora está muy alto porque hay adoquines en las calles, pero entonces estaba más bajo el pavimento y la sangre corría por la calle Magdalena para abajo como agua de lluvia. Y por la calle del Obispo abajo y toda la plaza estaba llena de sangre de los muertos que hubo allí”. Así lo relataba en el año 2006, María de la Luz Mejías Correa, extremeña de 90 años y antigua miliciana de la Juventud Socialista Unificada durante la Guerra Civil, en un libro de memorias editado por Renacimiento y dictado a su nieto. “No sé a cuántos mataron”, continuaba María de la Luz, “pero fueron muchos en toda la ciudad. Fusilaron allí, fusilaron en la plaza de toros y en las paredes del cementerio.

 Mi cuñada Antonia estuvo buscando el cuerpo de su marido y no dio con él. Al parecer, cargaban los muertos en camiones y carros, los llevaban al cementerio y los echaban en fosas comunes. Así fue como pasó esto”.

Durante una campaña de terror planificada, en la que las tropas del teniente coronel Juan Yagüe quebraron todas las normas de la guerra, Badajoz se convirtió en un matadero humano. La “columna de la muerte”, como la ha llamado el historiador Francisco Espinosa, desató una represión salvaje que buscaba paralizar a la población civil y mandar un mensaje al gobierno republicano. Cuando pasan 88 años de aquellos hechos, la masacre de Badajoz continúa sujeta a una intencionada política institucional de olvido. 

En agosto de 1936 fueron los corresponsales internacionales quienes burlaron la censura militar y pusieron ante los ojos del mundo el horror provocado por el carnicero Yagüe. En la actualidad, asociaciones e historiadores locales trabajan para conocer y divulgar lo ocurrido en aquellas jornadas y la represión que siguió en Extremadura tras el sangriento verano del 36.

Entre los proyectos ciudadanos que mejor acogida han recibido figuran los paseos por la memoria que, desde 2017, realiza la Asociación Extremeña de Comunicación Social (Aecos). Con motivo de su último ciclo de actividades “Badajoz: Somos la Memoria”, me entrevisto con José Manuel Rodríguez y Enrique González, profesores de secundaria de Geografía e Historia y encargados de la ruta por los escenarios de la masacre, un proyecto que da respuesta a la inacción, cuando no el negacionismo, de las instituciones extremeñas frente a una historia “por lo general silenciada, cuando no minusvalorada, tergiversada o manipulada”. La conversación tiene lugar por Zoom un día antes del 14 de agosto.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de la masacre de Badajoz? ¿De cuántos días estamos hablando? ¿Qué es lo que ocurre tras la entrada de las tropas de Yagüe?

Enrique González: Hay algo que debemos tener en cuenta. Yo siempre hablo del terror caliente, el de los primeros días. Ahí nos referimos al 14, 15, 16 de agosto principalmente. Más tarde, hay una represión que se extiende casi hasta finales de año. En esos meses, muchas personas huyeron por la frontera de Portugal, pero fueron detenidas y devueltas por las autoridades portuguesas y después fusiladas. Es el caso, por ejemplo, de Armengol Sampérez [gimnasta y político de Badajoz]. Incluso después de la guerra, hay asesinatos por parte de los vencedores hasta el año 45.

En total, las personas que tenemos registradas con nombre y apellido son 1.300. Pero ahí no están las que fueron inhumadas, sin registrar. Por tanto, la cifra real es mucho más alta. La represión se extiende mucho más allá de esos tres días de agosto.

Cuando hablamos de esos días, ¿qué es lo que convierte a Badajoz en un episodio tan impactante en cuanto a su crueldad?

José Manuel Rodríguez: Yo creo que, en Badajoz, la opinión pública mundial vio por primera vez la política sistemática de terror de las fuerzas franquistas. En toda la provincia de Badajoz la represión brutal que llevó a cabo la “columna de la muerte”, como la denominó en su libro el historiador extremeño Francisco Espinosa, fue terrible. Entraron a sangre y fuego en muchos pueblos y ciudades de Andalucía y de Extremadura, conforme avanzaban hacia el norte por la Vía de la Plata. 

¿Qué ocurre en Badajoz? Pues que mucha gente huye de las masacres en esos pueblos y busca refugio en la capital de la provincia. Lo que hace que la masacre sea conocida y haya quedado para la posteridad fue el trabajo de los corresponsales extranjeros, cuando periodistas internacionales cruzan la frontera y pueden relatar sin censura lo que está ocurriendo. Lo que pasó en Badajoz no es nuevo, pero aquí hubo testigos, hubo ojos, hubo corresponsales como Mario Neves y otros muchos, que relataron y contaron en sus medios lo que acababa de pasar. Sus noticias fueron portadas en sus periódicos y esas noticias se conocieron en Portugal, en Francia, en Estados Unidos y en medios europeos.

¿Por qué la violencia en Badajoz alcanza esa escala en agosto del 36?

J.M.R.: Badajoz es una de las provincias donde hay un mayor número de represaliados. El motivo es la fuerza que tenían las masas campesinas que habían osado levantarse, que estaban cansadas de esperar una reforma agraria que no llegó durante los años de la República y, cuando ganan las izquierdas en los días de febrero del 36, ante ese deseo que tienen de hacer una reforma agraria que les haga escapar de la pobreza, de la miseria, de la desigualdad, pues ya están hartas de esperar. El 25 de marzo se organizan y ocupan pacíficamente las tierras. Ese momento es algo que los latifundistas y las personas más vinculadas con las derechas políticas no perdonan. Después del golpe de Estado, lo que se pretende es castigar ese atrevimiento.

Aquí hay dos palabras clave, una es el “escarmiento”. Y por otro lado una idea de purificación, de limpieza, de exterminio, en la misma línea del lenguaje eugenésico que usa ya el fascismo italiano y el nazismo en los años treinta. ¿Cómo se combina eso en la visión de los militares sublevados?

E.G.: Ahondando en lo que ha dicho José Manuel, es necesario poner un foco más amplio. Es fundamental el problema de la tierra para explicar lo que sucede en la Guerra Civil en Extremadura. Hay una represión brutal contra una población que había osado levantarse reivindicando la tierra. Porque eso era lo que se quería: dar una lección. Y eso llega hasta hoy. Si analizamos, no sé, la sociedad extremeña hoy en día, hay una autopercepción, una autoconvencimiento, de que somos bastante apáticos, o pasivos. Esto tiene también raíces históricas. En los años treinta, Extremadura ve germinar movimientos sociales muy fuertes. Desde que comienza la Segunda República, cuando hay más libertades democráticas que permiten reivindicar, reclamar el derecho a la huelga y todas esas cosas, pues entonces los movimientos son mucho mayores, los movimientos de la masa campesina en muchas zonas rurales. 

Hay imágenes de todo eso. De los días del primero de mayo en pueblos de Extremadura en los años treinta. La represión se lleva a cabo para acabar con esas reivindicaciones y esa masa social. Pero luego continúa durante el franquismo. No se va a abogar ya por el reparto de la tierra, que era lo que se había reivindicado en los años treinta. Y eso va a provocar también mucha migración, gente que está en edad de trabajar y que se va a ir a otras comunidades. Esa masa social en otras comunidades, como Cataluña o el País vasco, después va a formar parte de los movimientos sociales y las reivindicaciones, pero Extremadura se queda también sin esa fuerza. Entonces, lo que hay es la intención de cortar de raíz cualquier tipo de levantamiento o de protesta, más allá de otros motivos.

Eran motivos políticos asociados a esa lucha campesina y obrera. Y luego, también, la represión fue brutal porque, más allá de esto, había todavía un grupo de tropas importantes de las que entran en Badajoz, que son los regulares marroquíes, que eran mercenarios de guerra y estaban acostumbrados, en la guerra de África, a utilizar una violencia de niveles extremos, a la rapiña y el saqueo.

También esa mentalidad viene del mando militar, de generales africanistas como los propios Franco y Yagüe, que ponen en práctica, primero en Asturias en el 34 y después a partir del levantamiento en el 36, lo que aprendieron en Marruecos.

E.G.: Esa mentalidad es fundamental en el ejército que se subleva contra la República. Es determinante en su manera de actuar, en su preparación y en su extrema crueldad y violencia, y también es determinante para el desenlace militar de la guerra. Eso está claro.
 
Retrato del general Juan Yagüe, hacia 1939. / Dominio público
Foto: Retrato del general Juan Yagüe, hacia 1939. / Dominio público 

¿Y qué hay en particular en Yagüe? Es decir, ¿quién es Juan Yagüe? ¿En qué medida es relevante su pertenencia temprana a Falange?

J.M.R.: Como Queipo de Llano y otros militares, Yagüe tiene la experiencia de ser un militar africanista que ha venido de las experiencias de las guerras del Rif. Después va a ser influido por la ideología de Falange de Primo de Rivera, que va a ser el molde ideológico del nuevo sistema político de la dictadura franquista. Es de los generales que establecen que hay que aniquilar al enemigo, acabar con esa España roja, como cortar de raíz la mala hierba, para crear así un Estado nuevo con sus principios ideológicos y sus intereses.

Todavía hoy la masacre de Badajoz es uno de los episodios más contestados de la Guerra Civil. Quizás es porque no hay un cuadro de Picasso como sí ocurrió en Gernika. También hay una frase que los periodistas usan a menudo como comodín para no mojarse y es la de “los historiadores no se ponen de acuerdo”. Es cierto que dar un número preciso de víctimas es imposible y va a haber disputas, pero la cuestión principal es: ¿qué es lo que se sabe, cómo puede saberse y por qué sigue habiendo una batalla ideológica tan marcada en torno a la matanza?

E.G.: Primero, porque nunca hubo un registro de las personas asesinadas. Eso da pie a que se hagan cábalas. Y al final, dentro de esas cábalas, hay intereses políticos, ideológicos y demás. Ese es el problema. De hecho, en la mitología franquista, sistemáticamente, lo que ha hecho ha sido negarlo. ¿Cómo podría resolverse eso? Seguramente, si se hubiesen exhumado las dos grandes fosas comunes que hay en el cementerio antiguo. Eso jamás se hizo, y habría permitido tener una aproximación mucho más fiable y más realista. A día de hoy, como explicamos en nuestra ruta, podemos hablar de los datos de las personas que están registradas, las víctimas de las que tenemos los nombres y apellidos.

De agosto a diciembre de 1936 hay más de 600 personas, casi 700, si no me equivoco, de las que tenemos los datos. Y eso el historiador extremeño Francisco Espinosa lo pone en relación con la represión que también se lleva a cabo por la misma columna de la muerte en ciudades como Sevilla y Huelva. Hay un dato ahí que llama la atención. Sevilla es una ciudad que ahora es mucho más grande que Badajoz. Badajoz tenía por entonces 42.000 habitantes. En los casos de Sevilla y de Huelva, sí que se ha podido datar o constatar el hecho de que por cada persona fusilada de las que tenemos nombre y apellidos registrados, hay por lo menos una proporción de cinco o seis víctimas no registradas. En las fosas comunes de los cementerios se anotaba el número de cuerpos, pero no los nombres o apellidos. Eso en Sevilla y en Huelva ha permitido contar con una proyección más realista y más aproximada a la cifra real. 

En Badajoz no tenemos tampoco una forma de contabilizar los cuerpos porque las fosas no se exhumaron. Pero si hacemos una proyección similar, teniendo en cuenta que eran los mismos militares, con la misma filosofía y la misma forma de actuar, y hablamos de que a los represaliados en el 36 se añaden las víctimas entre el 37 y el 45, solo víctimas con nombres y apellidos salen más de 1.300, por lo que la cifra supera los 3.000, casi con total seguridad. Lo que pasa es que eso ya no puede saberse porque no se han llevado a cabo las exhumaciones y, aunque se hicieran ahora, los cadáveres se encuentran en un estado muy avanzado de descomposición. Pero todos los datos ya evidencian que ha sucedido algo mayor que en Sevilla o Huelva. Las cifras de los historiadores serios (Moradiellos, Preston, Thomas) oscilan entre los 2.000 y los 4.000.

J.M.R.: Otro aspecto que no se puede olvidar es que en Badajoz muere asesinada mucha gente que no era de la capital, gente que había huido de poblaciones aledañas y que se refugia allí. Tras los fusilamientos, nadie reclama sus cuerpos. Muchos padres y familiares no preguntan por miedo a las represalias. Eso también explica el baile de cifras.

Más allá de los números, ¿a quiénes se asesina y por qué se les asesina? ¿Cuál es el criterio para estas ejecuciones sumarias? Tanto en los reportajes de Mario Neves como en el de Jay Allen se menciona que las marcas en el hombro por haber llevado un fusil podían ser motivo suficiente para que te ejecutasen.

J.M.R.: Cualquier persona que hubiera militado en un partido de izquierdas o formara parte de un sindicato era un supuesto objetivo. También cualquier persona sospechosa de haber simpatizado con la República o, como ocurre en tiempos de guerra, cualquiera cuyo familiar lo fue, por efecto contagio. Muchas familias pusieron banderas blancas en sus puertas en señal de paz o dieron muestras de adopción al nuevo régimen. Es lo que se consigue con el terror. Pero también se fomenta cualquier sospecha de un vecino, o un conflicto familiar. Para eso estaban las figuras de los informantes y los delatores. Muchos eran miembros de Falange o simpatizan con Falange y señalan a supuestos sospechosos. Hablamos, por ejemplo, del caso de Manuel Carracedo, que era entonces guardia civil y que luego, con el tiempo, llegó a ser general y presidente de la Diputación de Badajoz. Él fue uno de esos informantes que señalaba a quienes debían rendir cuentas y ser fusilados. Eso hacía que cualquier persona pudiera estar en el punto de mira.

Un aspecto muy importante de vuestro recorrido es que visitáis muchos otros escenarios, además de la plaza de toros. De hecho, durante la Guerra Civil, y también por parte de la República, se enfatizó tanto en la imagen de la plaza de toros que hoy es casi una estrategia negacionista decir que tanta gente no pudo morir allí. Entonces, ¿cuáles son los escenarios que recorréis?

J.M.R.: La plaza de toros fue, sobre todo, un lugar de agrupamiento de personas, que acabó siendo un lugar de detención masiva. Hubo fusilamientos allí, pero también hubo fusilamientos en diferentes puntos de la ciudad. En los propios muros de la catedral de Badajoz y en otros puntos próximos a las murallas. Badajoz es una plaza fortificada. En muchas partes de las murallas había impactos de balas. Otro lugar muy icónico son las tapias del cementerio viejo de San Juan, como se puede ver en las imágenes grabadas por el francés René Brut, otro de los fotoperiodistas que acudió a Badajoz.

Ahora que mencionáis a René Brun, ¿qué papel juegan los periodistas en este momento de la Guerra Civil?

J.M.R.: Sobre el papel de la prensa extranjera merece la pena tener en cuenta varios factores. Primero, Badajoz es una ciudad fronteriza, por lo que la llegada de periodistas de otras nacionalidades es más o menos fácil, sobre todo de portugueses. El más conocido es Mario Neves, que entonces era un joven de 24 años, estudiante de Derecho, que trabajaba en Diario de Noticias en Lisboa, y que decide montarse en un tren, llegar a Elvas y allí, antes de cruzar la frontera, recoge los testimonios de masacres que se están produciendo en pueblos de Andalucía y Extremadura. Él fue uno de los que, junto a los franceses Marcel Dany y Jacques Berthet, entran en Badajoz el día después de la masacre y pueden contar lo que ven sin la censura de las autoridades militares. Las tropas franquistas todavía no habían activado los mecanismos de censura, y la masacre aparece narrada a través de esa prensa extranjera, en unos reportajes que, incluso hoy en día, siguen siendo desacreditados por fuerzas derechistas.

Pero hablando de censura, las imágenes más icónicas de lo que sucedió en Badajoz son del fotoperiodista francés René Brut. Se ven los cadáveres incinerados, de los que luego habló también Mario Neves, con esa columna de humo que se veía desde la frontera con Portugal, y también los cadáveres frente a las tapias del cementerio, con los agujeros de las balas, que prueban los fusilamientos.

A partir de la publicación de esas fotos y de la repercusión que tuvieron, el bando franquista empieza a tomar decisiones. Ahí entra en juego la figura de Luis Bolín, que había sido corresponsal de ABC en Londres y responsable de organizar el vuelo del avión Dragón Rapide que llevó a Franco de Canarias a Marruecos al inicio de la sublevación. Este mismo Luis Bolín es nombrado después jefe de prensa de Franco y en un bando ordenará que ningún periodista pueda entrar en una ciudad hasta que no pasen al menos 24 horas desde su conquista. Por eso, René Brut tuvo problemas por sus imágenes y acabó huyendo de España.
 
Portada del Diario de Lisboa el 16 de agosto de 1936.
Foto: Portada del Diario de Lisboa el 16 de agosto de 1936. 

 Para terminar, ¿qué se ha hecho en términos de memoria democrática en Badajoz y qué no se ha hecho todavía?

J.M.R.: Más bien qué no se ha hecho, que es la mayor parte. Si quieres encontrar algo que de verdad recuerde a las víctimas de la masacre en Badajoz, no hay prácticamente nada. Uno de esos escenarios, la vieja plaza de toros, se demolió y se construyó un palacio de congresos en el que, durante muchos años, no hubo mención de lo ocurrido. Simplemente una escultura que tiene un significado muy críptico, de Blanca Muñoz, en la que, supuestamente, cada 14 de agosto a las 12 de la mañana, el sol se proyecta sobre unos tubos de hierro, formando con las sombras una flor en homenaje a las víctimas. Pero no hay nada explícito; necesitas conocer el significado de la obra y es muy difícil de desentrañar; hablando claro, no hay ninguna placa, ningún monolito, ningún monumento que recuerde a las víctimas en la antigua plaza de toros. En el cementerio viejo, antiguamente, podían verse los impactos de bala, pero fueron borrados.

E.G.: Lo único que hay es en el palacio de congresos, la antigua plaza de toros. Lo que se hizo es bastante curioso: no hay nada por allí que te informe al respecto, pero hace algunos años se creó una pequeña exposición con algunos paneles relegados en el vestíbulo, ya en el interior del edificio. Para visitarla tienes que ir a algún acto que tenga lugar en el centro: algún concierto, alguna obra de teatro, algún evento institucional. Pero no es un espacio museístico abierto al público. Quien ve esos paneles, los encuentra de casualidad mientras está allí para otra cosa. Y, por otro lado, en el cementerio hay una pequeña inscripción que se colocó en 1986, 50 años después de la masacre, pero igualmente con una frase bastante ambigua, con mucha prudencia, llamando a que los hechos de la guerra no se vuelvan a repetir.

J.M.R.: Es muy significativo si lo comparas con cómo se recuerdan otros sucesos de la historia de la ciudad, por ejemplo, los escenarios de la guerra de independencia contra Francia. Eso ha sido una constante de quienes han gobernado el ayuntamiento de Badajoz y de quienes lo siguen haciendo ahora: se insiste en determinados períodos de la historia de la ciudad que se han querido divulgar y dar a conocer para promover una determinada gesta heroica y por otro lado, episodios más recientes, que apenas tienen espacios y que, por si acaso, no se han querido contar, o no se cuentan de la misma manera.

Fuente: 

El primer Gobierno de Franco creó desde Donostia rutas para que extranjeros visitasen la Gernika bombardeada

Fuentes: El Diario

Con prohibición de hacer fotografías, el recién creado Servicio Nacional de Turismo metió en 1938 a grupos en autobuses nuevos y se les mostraron escenarios simbólicos de la Guerra Civil como Irún, el cinturón de hierro o Durango con la contienda sin haber finalizado.

Cuando en 1937, en plena Guerra Civil pero con las provincias vascas ya conquistadas en su integridad, el bando sublevado constituyó un Gobierno no democrático y alternativo al legítimo de la II República con capital en Burgos, Vitoria acogió los relevantes ministerios de Justicia y Educación y Bilbao fue la sede del de Industria. Donostia pujó también por ese estatus, pero no le fue posible. Sin embargo, sí se instaló en la ciudad un relevante organismo, el Servicio Nacional de Turismo, entonces adscrito al Ministerio del Interior, cuyo titular era Ramón Serrano Suñer, cuñado de Francisco Franco y uno de los máximos ideólogos de la asimilación del franquismo al nazismo alemán y al fascismo italiano. Y desde Donostia se organizó en el verano de 1938 un plan para mostrar a turistas extranjeros las bondades del nuevo régimen en las zonas conquistadas cuando la guerra no había finalizado aún. Se crearon las “rutas nacionales de guerra” como paquetes de viaje ofrecidos fuera de España para visitar lugares simbólicos para los sublevados. La primera, la denominada “ruta del norte”, arrancó en Irún en julio de 1938, pasó por Donostia y Bilbao e incluso tuvo una parada para que los que se apuntaban, a los que se les prohibía tomar sus propias fotografías, vieran las ruinas de la Gernika bombardeada por nazis y fascistas unos meses atrás aunque la versión franquista culpara de su destrucción a los “rojos”. Después, el trayecto seguía a Cantabria y Asturias.

Foto: Folletos en francés o inglés de las «rutas de guerra» diseñadas por el franquismo en 1938. ELDIARIO.ES/EUSKADI

“La España Nacional se enorgullece de presentar su prosperidad a todo el mundo”, promocionaba la prensa controlada semanas antes del inicio de las visitas. Se vendían como las rutas “de la verdad” para explicar en el exterior la realidad sobre la “cruzada” frente a la versión de los “sóviets”. “Ellos mienten. Nosotros luchamos, vencemos y creamos”, se insistía. La ruta del norte, que fue la única que se pudo poner en marcha en primer término aquel tercer verano de la Guerra Civil, arrancó en Irún, en la frontera hispano-francesa en la que en 1940 se reunirían Francisco Franco y Adolf Hitler y en la que la presencia nazi fue muy corriente durante años. “Irún es el primer pueblo de la ruta de guerra del norte, ruta de la verdad que el Generalísimo abre al mundo para que experimenten todos los hombres de buena voluntad lo que fue el dominio de las hordas y lo que es la prosperidad y el orden del Gobierno de Franco”, se podía leer en el diario ‘Pensamiento Alavés’ junto a una fotografía del centro de la localidad fronteriza.

Seguía hacia Donostia, donde había convenidos tres hoteles para los turistas, el María Cristina, el Continental y el Londres. Precisamente donostiarra era una de las agencias de viaje que colaboró con el proyecto, Cafranga. Antes de Bilbao, donde los alojamientos eran los hoteles Carlton y Torrontegui, en la ruta estaban Zarautz, Zumaia, Mutriku, Deba, Elgoibar, Eibar, Durango, Ondarroa, Lekeitio, Amorebieta-Etxano y, desde luego, Gernika. Muchos de esos pueblos habían sido bombardeados duramente. En el folleto que se editó en varios idiomas se mostraba una fotografía aérea de la villa totalmente aniquilada, así como a dos requetés carlistas protegiendo el árbol símbolo de los fueros vascos. Previamente a pasar a Cantabria y Asturias, los viajeros veían también Balmaseda. En total, eran 1.101 kilómetros en nueve días incluido el regreso al punto de origen, la frontera francesa.
El plan estaba diseñado de modo tal que se editaron grandes folletos en idiomas como el inglés, el francés, el portugués, el italiano o el alemán. La versión anglosajona se titulaba “The path of war in Spain” y, además de las decenas de fotografías de los pueblos del camino y de prisioneros republicanos encarcelados o hacinados en campos de concentración como un reclamo más, venía un retrato de Franco y también de otros de los principales militares golpistas, incluido el ya fallecido Emilio Mola.

Se les comparaba a los turistas el paseo por Gernika y por otros lugares como una estancia “en las Termópilas, en Rocroi o en Waterloo”, escenarios de grandes gestas de la historia. Se citaban también recientes hitos de la I Guerra Mundial como Verdún. “Pero la España nacional es el primer país que ha organizado visitas en tiempo de guerra”, se jactaba el régimen. Se prometían hasta cuatro “rutas de guerra”, pero el 1 de julio de 1938, a nueves meses del final de la contienda todavía, el programa empezó en Irún con la del norte. “Los grupos serán acomodados en hoteles de primera clase dotados con todos los requerimientos modernos”, se les decía. Como facilidad adicional para los forasteros, se apuntaba como logro que la zona conquistada de España había “adoptado” el huso horario de Alemania (“cosa que la República había abolido”).

“Gipuzkoa es una tierra sonriente donde la civilización despliega sus más grandes victorias y recursos. Bizkaia destaca particularmente por su riqueza minera e industrial. […] San Sebastián es destino costero moderno y cosmopolita. Bilbao es considerada la ciudad más rica del mundo […]. Además de las capitales, hay puntos atractivos de la costa como Zarautz, Zumaia o Deba [o] románticos y pintorescos pueblos como Mutriku, Ondarroa, Lekeitio o Bermeo”, se podía leer en ese folleto, que también glosaba las bellezas de Cantabria y Asturias. Sin embargo, ni Vitoria, que fue el primer municipio en ser conquistado por los franquistas tras el 18 de julio de 1936, ni Álava eran parte del viaje.

El paquete turístico costaba al principio 8 libras esterlinas o su equivalente en francos franceses, liras italianas, marcos alemanes o escudos portugueses, lo que evidentemente no cubría todos los gastos particulares. Eran unas 850 pesetas según el tipo de cambio legítimo del momento, es decir, el republicano. Al cambio actual, aplicada la inflación, serían unos 2.300 euros. Eso sí, además de los lujosos hoteles, “para el transporte de los visitantes” se fletaron “autocares confortables y seguros” -de la marca Dodge y matriculados y “guías-intérpretes”. Luego pasó a nueve libras esterlinas en otras ediciones.
 

Los que entraban en Irún -en el archivo municipal de esta localidad constan agradecimientos a grupos de extranjeros que hicieron la ruta- tenían que seguir unas instrucciones muy precisas. El equipaje tenía que ser ligero, como mucho “una maleta corriente por persona” y quizás “un pequeño maletín o efecto de mano” como complemento. Se les recomendaba un “impermeable” a pesar de ser verano pero también un bañador, “pues habrá ocasión de poder tomar baños de mar”. El pasaporte tenía que estar visado por el consulado español en el país de origen. Se facilitaba a los viajeros que cambiaran sus divisas a pesetas, incluso en los propios hoteles, pero se les prohibía sacarlas del país después. En aquellos años había un auténtico caos monetario e incluso llegó a circular una peseta vasca. Los inscritos no podían meter en España mapas; solamente podían usar el folleto creado ‘ad hoc’ por el Servicio Nacional de Turismo. Y muy relevante: “Estará prohibida la entrada y salida de máquinas fotográficas”. Se les vendían postales ya editadas como recuerdo de la estancia.

Los autobuses Dodge fueron comprados ese mismo 1938, a tenor de sus matrículas correlativas emitidas en Bilbao. Iban identificados con una letra y, según las fotografías encargadas por el Ministerio del Interior a un conocido retratista de Donostia, Foto Marín, eran al menos siete, el A, el B, el C, el D, el E, el F y el G. Los extranjeros tuvieron especial interés en ver el cinturón de hierro diseñado para la defensa de Bilbao y se permitieron incluso fotografiarse haciendo el saludo fascista. También posaron en el exterior de la Casa de Juntas de Gernika, junto al viejo roble, uno de los pocos puntos no destruidos por el bombardeo. Esas imágenes muestran el gran cambio paisajístico que se produjo en pocos meses. El hotel Carlton, que fue la sede de la Presidencia vasca tras la constitución del primer Gobierno autonómico dirigido por José Antonio de Aguirre había pasado a tener varios ‘¡Arriba España!’ en su entrada.
Foto: Algunos de los autocares fletados. BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA

Aunque Donostia era ya y siguió en el franquismo como un relevante destino turístico -era la residencia estival del dictador-, las rutas fueron un espejismo. Los años de la II Guerra Mundial supusieron una caída de las entradas de extranjeros. Según datos del Archivo Provincial de Gipuzkoa, en 1940 pernoctaron 1.838 hombres y 658 mujeres y en 1941 ya cayeron a 102 y 53, respectivamente. En 1945, último año de la contienda mundial, las cifras eran de apenas 71 y 54.

El hombre de Franco para poner en marcha en Donostia el Servicio Nacional de Turismo y las rutas fue un andaluz, Luis Antonio Bolín Bildwell. Periodista, con dominio del inglés, fue la persona encargada de organizar el traslado en avión de Franco a África para que se pusiera al frente del golpe de Estado en 1936. Fue máximo responsable turístico del nuevo régimen desde 1938 a 1952. Falleció en 1969. Constan intentos realizados por carta desde Donostia para organizar viajes para estudiantes al margen de las rutas abiertas al público, pero siempre con los mismos fines propagandísticos. 

Fuente: 

jueves, 15 de agosto de 2024

7 falacias lógicas que te ayudan a detectar un argumento infundado en una discusión

Gente discutiendo

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,
Una vez que las conoces, las verás por todas partes en las discusiones.

Si navegas por las redes sociales, sintonizas las noticias o simplemente planteas un tema candente a un conocido, es probable que, en cuestión de minutos, te encuentres en una trampa. Estas trampas son tan viejas que se remontan a la antigua Grecia.

Se llaman falacias lógicas. En pocas palabras, una falacia lógica es un error en el razonamiento que, a pesar de no tener ninguna relación con el mérito real de una afirmación, puede (de manera muy confusa) hacer que esa afirmación parezca más convincente.

Usar una falacia lógica no significa necesariamente que alguien esté equivocado. Sin embargo, puede indicar un pensamiento y una lógica defectuosas si se usa sin intención, o un intento de manipular la verdad para que sea más persuasiva si se usa deliberadamente.

De cualquier manera, es una señal de alerta que debería generar más preguntas y debate. Esto incluye, crucialmente, tu propio modo de pensar y los argumentos con los que tiendes a estar de acuerdo.

Una vez que conoces las falacias lógicas, las verás en todas partes. ¿Por qué importa? Porque cuanto más entrenado estés para detectarlas, podrás identificar las fallas en el pensamiento de los otros con más facilidad y reorientar el diálogo hacia lo importante de la discusión. También mejorará tu capacidad de pensar críticamente.

Aquí te presentamos siete falacias a tener en cuenta. Algunas son errores de lógica (conocidas como falacias "formales"), mientras que otras tienen que ver con el mal uso del lenguaje y la evidencia (falacias "informales"), pero la consecuencia es siempre un argumento erróneo. 

1. Apelar a la ignorancia 

Esto ocurre cuando se interpreta que la falta de pruebas significa que una afirmación es real, en lugar de imponer la carga de la prueba a la persona que hace la afirmación.

Es una falacia que comúnmente subraya los argumentos a favor de las teorías de la conspiración.

Lagarto.

Lagarto.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,
Se estima que más de 10 millones de personas creen que las lagartijas dominan el mundo. 

Pregúntale a una de las más de 10 millones de personas que se estima que creen que las lagartijas gobiernan el mundo acerca de la evidencia que respalda su afirmación, por ejemplo, y podrían responder: "Bueno, estas lagartijas son demasiado inteligentes para dejar evidencia. ¡Esto es lo que hace que esta situación sea tan peligrosa! ¿Cómo puedes estar seguro de que no es verdad?”

Puede que termines rascándote la cabeza, pero, con suerte, no será porque te han convencido: es porque te han tendido la trampa de la falacia de "apelar a la ignorancia". 

2. Ad hominem 

Se trata de una falacia en la que se rechaza una afirmación sobre la base de un aspecto del carácter, la identidad, las motivaciones o incluso las relaciones que tiene una persona con los demás.

Piensa en el profesional de la salud al que le dicen que sólo recomienda vacunas porque deben ser un cómplice de las grandes farmacéuticas, o en las investigaciones de los científicos del clima que son descartadas basándose en que deben tener motivaciones ideológicas.

El tipo más obvio (y absurdo) de ad hominem, sin embargo, es el que no sólo ataca a una persona en lugar de abordar su argumento, sino que persigue algo completamente irrelevante para el tema en cuestión, como un candidato político en un debate televisivo que dice que la elección de ropa, la destreza en el golf o el peinado de su oponente significan que no es posible que sea un buen líder. 

3. Pendiente resbaladiza 

Este es el argumento de que dar un paso o implementar una medida conducirá inevitablemente a medidas cada vez más drásticas, como un objeto que se desliza por una pendiente resbaladiza.

Pastel de bodas.
Pastel de bodas.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,
Este es un razonamiento muy utilizado para oponerse al matrimonio entre personas del mismo sexo. 

Es particularmente común en los debates sobre políticas. Piensa en el argumento que algunos opositores al matrimonio entre personas del mismo sexo esgrimieron contra su legalización en lugares como Estados Unidos o Europa.

En 2016, investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles descubrieron que muchas personas que estaban en contra de la política estaban persuadidas por el argumento de que conduciría a una mayor promiscuidad sexual en toda la sociedad y amenazaría su propia forma de vida.

Este argumento en particular es falaz porque, en lugar de debatir el cambio de política en sí (si el matrimonio entre personas del mismo sexo debería legalizarse), la política fue descartada por temor al resultado previsto (el colapso de la sociedad tradicional). 

4. Falacia del hombre de paja o del espantapájaros 

Esto lo veo todo el tiempo, especialmente en las redes sociales. Es cuando se tergiversa el argumento de la otra parte para hacerlo parecer más ridículo y, por tanto, fácil de derrotar.

Piensa en alguien que presenta un argumento matizado de que el consumo excesivo de azúcar puede aumentar el riesgo de problemas de salud como enfermedades cardíacas.

Una respuesta utilizando esta falacia sería: "Oh, ¿y qué? ¿El azúcar está matando a todo el mundo y debería prohibirse? ¡Eso es absurdo!"

Esto distorsiona el argumento original, haciéndolo más fácil de derrotar. Una forma de luchar contra esta falacia, así como de agudizar tu propio pensamiento es probar con el método conocido como "hombre de acero": presenta el argumento de tu oponente de la mejor manera posible (quizás incluso mejor que él mismo) antes de expresar por qué no estás de acuerdo. 

5. Apelar a la autoridad 

Este pernicioso argumento sostiene que las credenciales, la fama o la reputación de alguien por sí solas prueban que debe tener razón.

Si las personas perciben a alguien como una autoridad, tienen un sesgo cognitivo innato que les hace asumir que tienen experiencia en todas las cosas (incluso en temas en los que no tienen experiencia).

Gwyneth Paltrow.
Gwyneth Paltrow.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,
Muchas personas creen en los consejos y recomendaciones de salud que brinda Gwyneth Paltrow, porque es una actriz famosa. 

Como muchas falacias lógicas, parece que podría o debería ser relevante: si alguien tiene credenciales y experiencia en un área determinada, ¿no debería ser más confiable su opinión sobre esa área?

Para ser claros, debería serlo. Lo que hace que esto sea una falacia es cuando alguien acepta un argumento únicamente por quién es la persona, en lugar de por la evidencia o el razonamiento del argumento.

Más problemática aún es la versión conocida como "apelación a una autoridad irrelevante". Nuestra tendencia a creer algo porque, digamos, una celebridad lo dice, incluso si no tiene ninguna experiencia en el tema en cuestión, una tendencia clásica en el mundo actual obsesionado con los influencers.

Pero las "autoridades irrelevantes" no siempre son tan obvias. Tomemos como ejemplo los argumentos sobre el cambio climático, cuando los escépticos citan a alguien como un físico teórico como experto, a pesar de que la física teórica generalmente tiene muy poco que ver con la ciencia del clima. 

6. Falsa dicotomía 

Presentar un escenario complejo como si solo hubiera dos opciones, a menudo opuestas, en lugar de múltiples opciones.

Piensa en esa famosa frase utilizada por el presidente George W. Bush poco después del 11 de septiembre: "O estás con nosotros o contra nosotros". Esto implicaba para la comunidad internacional que sólo había dos opciones: respaldar completamente a Estados Unidos, incluso en su invasión de Afganistán, o considerarse enemigos.

En realidad, por supuesto, había un espectro de otras opciones que las naciones podían tomar, y tipos de aliados (o enemigos) que podían ser. 

7. Whataboutismo (también conocido como “y tú más” o “y que pasa con”) 

A veces considerada como una especie de pista falsa (una falacia lógica que utiliza información no relacionada para desviar la atención de las fallas del argumento), el whataboutismo (una palabra tomada del inglés what about: y qué hay acerca de...) tiene como objetivo distraer la atención.

Describe cuando, normalmente en respuesta a una acusación o una pregunta, alguien responde con su propia acusación.

En una discusión con un compañero, por ejemplo, podrías decir: "Heriste mis sentimientos cuando hiciste tal cosa". Una respuesta de whataboutism podría ser "¡Bueno, tú nunca sacas la basura!"

Vladimir Putin, 

Vladimir Putin, presidente de Rusia.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,
Cuando se acusa a Rusia de violaciones de derechos humanos, muchos de sus líderes responden: "Bueno, ¿y qué me dices de Occidente?".

En política, uno de los ejemplos más infames es cuando se acusa a Rusia de violaciones de derechos humanos y sus líderes responden: "Bueno, ¿y qué me dices de Occidente?".

Si bien esta falacia puede servir para ilustrar la hipocresía, se desvía del argumento original. Dos errores no hacen que algo sea correcto, pero un whataboutismo puede hacer que parezca que lo sea.

Comprender y detectar falacias lógicas como ésta puede ser una forma realmente útil de pensar críticamente sobre lo que lees o ves, y de hacer que las conversaciones no se salgan del tema de la discusión.

Sin embargo, como comenzamos esta nota hablando de matices, subrayemos: si alguien usa una falacia lógica, no significa necesariamente que su conclusión sea incorrecta. Esa, de hecho, sería otra falacia, y quizás mi favorita de todas: el argumento ad logicam o argumento desde la falacia

miércoles, 14 de agosto de 2024

"En el ámbito privado nos convocan más para saber si alguien tiene un amante": ¿qué hace un lingüista forense?

Mujer con distintas expresiones faciales.

FUENTE DE LA IMAGEN,">


A mediados de 2010, el español Oscar Sánchez estaba en su trabajo lavando autos en Montgat, al noreste de Barcelona, cuando la policía llegó para detenerlo.

¿El delito? La justicia italiana lo acusaba de tráfico de drogas entre España e Italia.

La prueba principal en su contra era una grabación de una conversación telefónica interceptada desde un teléfono celular que estaba a su nombre.

Pero en esa conversación aparecía la voz de un hombre con acento uruguayo que nada tenía que ver con la de Sánchez.

Un primer perito lingüístico que intervino en el caso determinó que sí era la voz de Sánchez y por lo tanto la justicia italiana lo condenó a 14 años de prisión.

Tras una apelación y varias pericias lingüísticas nuevas que determinaron que no era la voz de Sánchez y que ambos hombres hablaban diferentes tipos de español, entre otras diferencias, el lavacoches salió en libertad tras casi 2 años preso.

"Hicieron falta unos cuatro peritajes lingüísticos, entre ellos uno nuestro, para que se pudiera demostrar que efectivamente esa persona que habían detenido no era la que aparecía en las grabaciones", explica a BBC Mundo, Sheila Queralt, perito en lingüística forense. 

 Oscar Sánchez saluda en el aeropuerto de Barcelona el 22 de marzo de 2012.

Oscar Sánchez saluda en el aeropuerto de Barcelona el 22 de marzo de 2012.

FUENTE DE LA IMAGEN,

El español Oscar Sánchez saluda en el aeropuerto de Barcelona el 22 de marzo de 2012, horas después de ser liberado de una cárcel de Napoli. Sánchez pasó 20 meses en la cárcel luego de ser confundido con un narcotraficante.

Así que la suerte de Sánchez, primero para mal y luego para bien, estuvo en manos de peritos lingüísticos.

Pero ¿quiénes son, qué hacen y por qué a veces su trabajo es tan relevante? 

¿Qué es la lingüística forense? 

La lingüística forense es el análisis del lenguaje para aportar pruebas de la lengua en procedimientos judiciales, en investigaciones policiales e incluso en temas privados.

"Cubre muchísimos campos pero el que más se ha desarrollado es en casos en los que se intenta descartar o identificar a través del análisis de texto, conversaciones, grabaciones, etc., el posible autor o autores de un delito", define Juan Santana Lario, profesor de lingüística en el Departamento de Filología Inglesa y Alemana de la Universidad de Granada.

"Igual que otros aspectos de la investigación criminal en donde se utilizan las huellas digital o análisis de ADN, la lingüística forense aporta evidencia basada en cómo utilizamos nuestro lenguaje", añade a BBC Mundo. 

 Comparación de textos

Comparación de textos

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,
Un peritaje de un lingüista forense puede aportar pruebas clave para una investigación. 

El caso Evans 

La lingüística forense es una ciencia relativamente nueva en el ámbito judicial internacional.

De hecho aún existe desconocimiento y hasta a veces descreimiento en las evidencias que los profesionales del área pueden aportar en un caso, según advierten los especialistas consultados.

La lingüística forense se consolidó en la década de 1960 cuando se inicia como disciplina académica en Reino Unido, a partir del estudio "Las declaraciones de Evans: un caso para la lingüística forense" (The Evans Statements: A case for Forensic Linguistics), del lingüista Jan Svartvik. 

Timothy Evans

Timothy Evans

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,
Timothy Evans fue ejecutado acusado de asesinar a su hija y 18 años después se supo que él no fue. 

En ese estudio, el lingüista analizó las supuestas declaraciones hechas ante la policía de Timothy Evans, un hombre galés acusado de asesinar a su hija. 

 Mediante el análisis descriptivo y estadístico, Svartvik demostró que las declaraciones de Evans habían sido manipuladas por la policía.

"Desgraciadamente, Evans fue declarado culpable y ejecutado 18 años antes de que Svartvik lo pudiera demostrar, pero sirvió para exculparlo a título póstumo", describe Queralt. 

De lo civil a lo penal 

Los lingüistas forenses pueden ser convocados para una gran variedad de situaciones en donde la lengua puede aportar pruebas.

"Vamos a todo tipo de juicios, civiles, penales y laborales", explica Queralt que es directora del Laboratorio SQ de Lingüística Forense.

"Por ejemplo, en el derecho de familia podemos analizar si un menor hace declaraciones que podrían estar influenciadas por un adulto o si está utilizando un lenguaje propio de su edad o uno que haya sido transferido de un adulto", dice la especialista que trabaja como lingüista forense desde hace 10 años. 

 Sheila Queralt

Sheila Queralt

FUENTE DE LA IMAGEN,GENTILEZA SHEILA QUERALT

Pie de foto,
Sheila Queralt dirige un laboratorio de lingüística forense en Barcelona. 

Los especialistas también destacan que suelen convocarlos en juicios por plagio y por amenazas.

"El análisis lingüístico forense puede revelar que hay una amenaza subyacente incluso en el lenguaje más normal, como así también chantaje o extorsión", asegura Santana Lario.

Las redes sociales tampoco escapan a la lupa de los lingüistas que hasta tienen la habilidad de detectar si una misma persona maneja dos cuentas de Twitter.

"O por ejemplo si hay una cuenta de un grupo organizado, apolítico o terrorista, podemos analizar cuántos individuos escriben en ella. Si se trata de una única persona o de un grupo", ejemplifica Queralt.

Pero sobre todo, los servicios del lingüista forense aparecen en el ámbito de la
autoría.

"Si tenemos una carta de suicidio podemos determinar si esa persona ha escrito esa carta o, por el contrario, si se la han dictado y puede derivar en un homicidio", señala Queralt. 

 ¿Qué analiza? 

Un hombre sostiene un teléfono con mensajes.

Un hombre sostiene un teléfono con mensajes.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,
Los lingüistas forenses también analizan diálogos escritos por chat. 

Todo el análisis depende del encargo y del material disponible para analizar. Pero para enumerar algunos aspectos, los lingüistas forenses estudian: 

  •  la ortografía 
  • el uso de construcciones sintácticas, como la manera de conectar las oraciones entre unas y otras 
  • errores que se cometen a la hora de escribir o hablar 
  • el uso de expresiones características, como frases hechas, refranes, etc., 
  • el vocabulario, como el uso de ciertas palabras muy específicas que caracterizan la manera de hablar de cada uno. 
  • si el texto es formal o informal. 

"Se analiza cualquier error que resulte peculiar", dice Santana Lario que se especializa en el estudio de la lingüística forense desde hace más de 20 años. 

 Juan Santana Lario 
Juan Santana Lario

FUENTE DE LA IMAGEN,GENTILEZA JUAN SANTANA LARIO

Pie de foto,
Juan Santana Lario es profesor de lingüística de la Universidad de Granada. 

Normalmente, para determinar si un sospechoso es el posible autor de un delito, los especialistas trabajan comparando material. 

Tomemos como ejemplo una nota de un secuestro pidiendo un rescate.

"Se comparan los elementos lingüísticos de esa nota con otros textos escritos de una persona a la que se acusa de potencialmente haber cometido el secuestro, y se determina si puede o no haber sido el autor de ese texto", detalla el profesor de la Universidad de Granada.

¿Y si fuese una llamada telefónica para pedir rescate?

"Las llamadas de secuestros son muy interesantes porque podemos determinar de dónde es la persona que ha secuestrado", dice Queralt.

"Hay veces que no es la voz propia del secuestrador sino la voz que aparece detrás de la grabación, alguien que pasa y que permite saber dónde transcurre esa llamada", detalla. 

 Un secuestrador con un teléfono en la mano.

Un secuestrador con un teléfono en la mano.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,
Los lingüistas forenses coinciden en que en una llamada o una nota de secuestro hay muchos elementos para analizar. 

 Del mismo modo, Queralt explica cuál es el análisis de un lingüista forense de una cuenta de red social.

"Por ejemplo, una persona puede tener predilección por escribir
tuits muy cortos y sin puntuación. Pero podemos tener otros tuits que son más largos y donde sí hay puntuación. Esta sería una de las variables que analizaremos", agrega.

"En general lo que hacemos es dar una lectura general y profunda del texto. Y después empezamos a analizar las distintas marcas que vamos observando. Primero nos fijaremos en el léxico, después en la estructura sintáctica, en la pragmática, tipografía, etc.", resume. 

Las mentiras 

"Hay cosas que se pueden fingir y otras no", dice Queralt. Para la especialista, hay elementos superficiales, como el uso de determinados emojis, o que una persona utiliza siempre dos signos de exclamación al final de una oración, lo cual es algo que es fácil de notar. 

Dedo de mujer con emojis.

Dedo de mujer con emojis.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,----
El uso repetitivo de determinados emojis se puede fingir, pero otras variables de la forma en que escribimos no, dicen los especialistas. 

Pero hay otras variables "más internas en el lenguaje, que forman parte, por ejemplo, de la estructura sintáctica, que es como una persona ordena las categorías gramaticales dentro de la oración. Y en esto la gente no se fija", dice

Ella cita el ejemplo de una persona que siempre use el adjetivo delante del nombre o los adverbios de tiempo al final de una frase.

Santana añade que "si hay material lingüístico suficiente para analizar, por más que una persona intente esconder su identidad en una nota o en cualquier mensaje falso, muchos de
los rasgos lingüísticos son inconscientes y al final acaban apareciendo aunque uno quiera disfrazar su manera de escribir o hablar".

"Detectives de la lengua" 

La lingüística forense no solo está presente en el ámbito judicial.

"También te convocan para la investigación policial que no siempre llega a juicio. Como por ejemplo, en un caso de ciberdelito, en los que hay varios candidatos y podemos decir cuáles son los más probables", describe Queralt. 

"A veces nos llaman los detectives de la lengua", asegura.

Pero hay otra área en la que los lingüistas forenses están ganando terreno: en la investigación privada. 

"En el ámbito privado nos convocan más para saber si alguien tiene un amante", dice Queralt que tiene su estudio en Barcelona. 

 Lupa y texto.

Lupa y texto.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,
"A veces nos llaman los detectives de la lengua", dice la lingüista forense Sheila Queralt.

 "Nos traen las conversaciones de Whatsapp o los correos electrónicos y preguntan quién es el sospechoso. 

Y hay una alta posibilidad que haya un amante. Después se llevan la pericia, pero si rompen la relación, no lo sé", cuenta.

"Nosotros no analizamos el contenido de los mensajes, sino si esa persona que aparece es alguien que ellos conocen. Por ejemplo, si el cliente sospecha que el amante es el profesor de inglés o la profesora de paddle. Tenemos mensajes de esas personas entonces hacemos una comparación para determinar si es ella/él o no", describe.

¿Qué son los "verbos comodín", para qué sirven y por qué algunos lingüistas recomiendan no abusar de ellos? Y como en toda ciencia, los lingüistas forenses se encargan de aclarar que se pueden equivocar. 

"Claro que hay un margen de error. Nunca decimos sí o no, categórico. Si no que lo que decimos es que hay una alta probabilidad porque la lengua es variable. Uno no habla igual que cuando te pones a correr y te persigue un perro, o si estás enojado, o estas enfermo", detalla Queralt.

"Pero cuando llegamos a una alta probabilidad en la medición de variables suele ser bastante efectivo", dice.

Aunque Santana Lario aclara, por su parte, que
"un análisis de un lingüista forense nuca puede ser nunca tan fiable como un análisis de ADN". 

martes, 13 de agosto de 2024

Mogens Herman Hansen (1940-2024), historiador de la democracia ateniense

El término “democracia” surgió en la ciudad-Estado clásica de Atenas para designar el poder ejercido por la gente del común, en aquel entonces hombres que no eran esclavos. Desde el siglo VI a. C. aproximadamente, los funcionarios eran elegidos por sorteo y quedaban subordinados a una asamblea de ciudadanos que tomaba las decisiones.

Los autores que escribían sobre este proceso solían describirlo en términos teóricos. Pero el historiador danés Mogens Herman Hansen, fallecido a los 83 años tras una corta enfermedad, transformó la comprensión del funcionamiento de la democracia ateniense al abordarlo empíricamente, a través de una serie de preguntas sencillas.

Lo hizo desde dos puntos de vista: práctico y constitucional. En primer lugar, se fijó en las limitaciones físicas, preguntándose cuántos hombres cabían en el Pnyx, la colina del centro de Atenas que albergaba la asamblea, en sus diferentes configuraciones; cuánto duraban las sesiones; cuánto duraban los discursos; cómo votaba la asamblea; con qué frecuencia se reunía; cómo afirmaban los líderes su autoridad y establecían la continuidad de la política; y de qué clases sociales procedían.

Hansen estableció las prácticas reales de la asamblea democrática directa, la naturaleza del liderazgo ejercido por las distintas clases de oradores y generales en ausencia de cualquier forma de estructuras políticas partidistas, y la importancia del estado de ánimo y la retórica en las opiniones de la asamblea de masas. Respondió a muchas de estas preguntas por analogía con las únicas formas institucionales modernas de democracia directa que han sobrevivido, las asambleas locales, o Landsgemeinde, de Suiza, en la mayoría de las cuales las mujeres no empezaron a votar hasta 1972.

Su segunda idea se basaba en el hecho de que las interpretaciones anteriores de la democracia ateniense habían ignorado cómo había cambiado a raíz de la derrota de Atenas en la guerra del Peloponeso contra Esparta y las reformas constitucionales que se iniciaron en el año 403 a.C.

Se había pasado de un sistema en el que la asamblea era soberana a otro que se regía por la distinción entre leyes (nomoi), que eran permanentes, y decisiones (psephismata), que debían adoptarse de conformidad con las leyes y podían impugnarse ante los tribunales si no lo eran.

Las pruebas de Hansen procedían de discursos de asambleas existentes en el siglo IV, y el libro resultante se tituló La democracia ateniense en la época de Demóstenes (1991) [edición en castellano, Capitán Swing, Madrid, 2022]. En él contrastaba el periodo en el que el estadista Demóstenes utilizaba su oratoria para persuadir a la asamblea en asuntos como la amenaza de invasión de Macedonia con la democracia del siglo V de Pericles, de la que poco se podía saber. En su obra posterior, Hansen analizó de forma empírica semejante las tradiciones, diferencias y similitudes entre la democracia antigua y la moderna, y en A Comparative Study of Thirty City-State Cultures [Estudio comparativo de las culturas de 36 ciudades estado] (2000) investigó los rasgos comunes de la cultura de las ciudades-estado desde la antigua Mesopotamia hasta el Magreb -el norte de África occidental y central- y el estrecho de Malaca.

Su último gran trabajo fue An Inventory of Archaic and Classical Poleis [Inventario de poleis arcaicas y clásicas] (2004), siendo poleis el plural de polis, la ciudad-estado. Hansen organizó un equipo internacional para crear un enorme nomenclátor en el que se enumeraban las 1.035 ciudades-estado griegas conocidas del mundo clásico, con todas sus instituciones sociales; fue el resultado de diez años de conferencias internacionales patrocinadas por la Fundación Nacional Danesa de Investigación, y estableció definitivamente la concepción de la polis.

El proyecto también arrojó un hallazgo inadvertido y curioso: como le recordé a Hansen en una celebración de la finalización del libro en Copenhague, a diferencia del Copenhague moderno o de la antigua Roma, parece que las ciudades griegas no contaban ni con bares ni con burdeles.

Nacido en el barrio de Frederiksberg en Copenhague, Mogens era hijo de Gudrun Heslet, traductora, y Herman Hansen, ingeniero. Asistió a las escuelas Øregård y Østre Borgerdyd; inconformista desde la infancia, enfurecía a sus profesores con trucos como falsificar sus firmas con toda profesionalidad.

En la Universidad de Copenhague estudió Griego Antiguo e Historia, y se licenció en 1967. Al año siguiente fue nombrado profesor de griego. En 1975 empezó a publicar artículos y fue nombrado miembro de la Real Academia Danesa, el Deutsches Archäologisches Institut y la Academia Británica. Aunque recibió otras distinciones nacionales e internacionales, no solicitó el ascenso a catedrático y siguió almorzando todas las semanas con sus alumnos.

Hansen relató cómo, una vez concluidas sus principales publicaciones, "volví a mi puesto de griego clásico en la universidad y, en consecuencia, a la nómina de la universidad. Tenía 63 años y esperaba seguir siete años más en la universidad. Sin embargo, inmediatamente me ordenaron acudir a una reunión con el profesorado, que me preguntó si quería jubilarme de una vez. Respondí, un poco decepcionado, que aceptaría si me substituía algún joven especialista académico de 40 años. Pero ese no era el plan. El plan era suprimir el puesto. ‘En ese caso, me quedo’, dije. Y me quedé hasta 2010".

Despreciaba totalmente las jerarquías y animaba las conferencias internacionales con su contagioso entusiasmo, su forma de tocar la flauta, sus espontáneos epigramas y sus obsequios de extraño pescado azul ahumado.

En su juventud sufrió un accidente de coche. Su prometida murió y él tuvo que pasar varios meses hospitalizado. Le ayudó a recuperarse la médica Birgitte Holt, que también era música y filóloga nórdica. Posteriormente se casaron; ella murió en 2021, y a él le sobrevive su hijo Toke.

Mogens Herman historiador, nacido el 20 de agosto de 1940 y fallecido el 22 de junio de 2024.

Oswyn Murray distinguido especialista en el mundo clásico, es miembro del Balliol College de la Universidad de Oxford y uno de los editores conjuntos de “The Oxford History of the Classical World”.

Fuente:

The Guardian, 8 de julio de 2023