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sábado, 4 de abril de 2020

Por qué a veces debes dejar a una pareja que amas, y cómo se hace.

El amor no siempre puede con todo, y romper no es traumático por necesidad

JARA ATIENZA
16 MAR 2020 -

Tu relación va viento en popa, el amor es inagotable, te sientes invencible y la vida es maravillosa… hasta que una llamada de teléfono desata la tormenta. Te ofrecen una oferta de trabajo en el extranjero; "la oportunidad de mi vida", te dices, emocionado. Pero cuando compartes la buena nueva con tu pareja llega el primer golpe: su vida está aquí y no se plantea abandonar la ciudad. Tras el shock inicial comienza el segundo asalto, arbitrado por el desasosiego. ¿Qué va a pasar con mi relación? ¿Resistirá la distancia? ¿Será mejor dejarlo? Al final, son distintas versiones de un mismo planteamiento: ¿y si el amor no puede con todo?


A mature South Philippine dwarf kingfisher.Credit...Miguel David De Leon/Robert S. Kennedy Bird Conservancy

Resulta confuso, pero lo cierto es que hay situaciones que acaban provocando que dos personas rompan aunque se amen. Para Delfina Ramos, psicóloga y sexóloga del hospital HLA Mediterráneo, a veces la ruptura no solo es inevitable, sino que es necesaria: "Hay circunstancias que van desgastando la relación muy lentamente; cortar a tiempo, antes de que se vuelva dañina, puede ser la mejor manera de seguir manteniendo un vínculo con la otra persona, aunque sea de amistad". Y no hay que esperar a que lleguen las discusiones, basta con que exista un tira y afloja constante.

Si no se comparten expectativas, el camino se parte en dos
Ponía Antoine de Saint-Exúpery en boca de su principito que el amor no consiste en mirarse el uno al otro, sino en mirar los dos en la misma dirección. La afirmación tiene matices, pero "si las expectativas o los proyectos vitales en los que se encuentra cada uno son incompatibles, es frecuente que una relación aparentemente fructífera se acabe", afirma Neus Córdoba, psicóloga especialista en pareja y familia, y directora de la clínica Instituto Klein.

Uno de los proyectos que ponen de manifiesto más diferencias es el de pasar de ser una pareja a una familia de tres, una decisión en la que puede haber diferencias importantes. Un ejemplo de manual, sacado de la cultura televisiva de los noventa, es el de las parejas más prometedoras de la icónica serie Friends: Mónica y Richard. Salvaron una diferencia de edad de 20 años y el hecho de que él era amigo del padre de ella, pero cuando hablaron de tener hijos se abrió una brecha insuperable.

En cuanto a las expectativas, una de las más problemáticas está en la alcoba. "La conexión sexual es tan importante hoy en día que, si algo falla, es frecuente que una pareja que se quiere se plantee romper", explica Córdoba. "Ya no hablamos de incompatibilidad en la práctica, sino de diferencias de libido", matiza la experta, quien reconoce que es uno de los conflictos más frecuentes que se tratan en las consultas. Al inicio de una relación el deseo y la actividad sexual suelen ser mayores, y van disminuyendo con el tiempo. El problema viene cuando uno piensa que se van a mantener siempre igual intensos porque, cuando la pasión disminuye, aumentan las discrepancias.

Los cuatro pasos de la ruptura
No todo son proyectos o expectativas. Otro de los factores a tener en cuenta es que, al contrario de lo que se suele pensar, una relación no siempre es cosa de dos. Para Córdoba, la presión social influye tanto en una ruptura como las costumbres sexuales. "Cuando tus amigos o tu familia no aceptan a la otra persona, te ves obligado a elegir entre la relación y la red social, y muchas veces lo segundo se sitúa por encima del amor", cuenta. Sí, aquellos que te quieren a veces pueden estar saboteando tu relación.

Según el psicólogo Miguel Hierro, las diferencias socioeconómicas también acostumbran a ser un factor determinante. "Que uno tenga un estatus social más alto, venga de una familia con más recursos o de una fuerte tradición religiosa puede generar que el entorno condene la relación, y que uno de ellos acabe por ser más fiel a su grupo de origen o de amigos que a su amor", detalla.

¿Romper significa que ya no le quieres? Ni sí ni no. Lo que está claro para Hierro es que hay un choque de prioridades. Están los que ponen primero el amor y quienes colocan el trabajo, el dinero, el poder o la familia por encima. En todo caso, actuar bajo una motivación egoísta puede tener una justificación: "Si sientes que tu relación es perjudicial de alguna manera no tiene sentido que continúes con ella", recuerda el especialista. ¿Pero cómo dejar a la persona a la que quieres para que sea lo menos traumático posible para los dos? Y si tú eres la parte perjudicada, ¿cómo se supera una ruptura cuando el amor perdura?

Asegúrate de que es realmente lo que quieres
Los especialistas coinciden en que el primer paso es hacer algo de introspección. ¿Tengo motivos de peso? A veces, serenarse y buscar una perspectiva lo más objetiva posible ayuda a aclarar las ideas. Para Hierro, imaginarnos cómo sería nuestra vida sin la otra persona puede darnos algunas respuestas. Pero de nada sirve si bloqueamos las emociones o no somos honestos con nosotros mismos… y con el otro.

Dialogar siempre es lo primero
Hay que quemar cartuchos antes de romper. Discutir las posibles concesiones puede convertirse en el último chaleco salvavidas. Eso sí, el acuerdo puede no llegar. En esos casos, "lo mejor es tratar de romper sin resentimientos y decir: no hemos llegado a una solución común, pero el amor siempre ha estado ahí y con eso me quedo", aconseja Neus Córdoba.

Negociar los términos de la ruptura
Una vez tomada la decisión de que conviene poner punto final, llega quizá la parte más complicada: pactar los términos de la ruptura. Alcanzar un acuerdo no es sencillo y tampoco existe una receta mágica. Es más, los expertos difieren sobre si es recomendable dejarse de verse por un tiempo o seguir manteniendo el contacto: uno puede convertirse en un apoyo para esos momentos o desaparecer y dejar que la expareja pase su periodo de duelo. El problema viene cuando se da un duelo ambiguo, en el que hay una "ausencia presente". Este término se refiere, por ejemplo, a cuando tu pareja ya no está contigo pero te sigue llegando información (por ejemplo, a través de amigos comunes) que le hace seguir estando presente de alguna manera. En estos casos, tratar de cortar el vínculo en ambientes como las redes sociales, al menos al principio del duelo, suele dar mejor resultado que intentar ignorar la ausencia presente.

Aceptar el cambio
Sobre todo cuando todavía están los buenos sentimientos de por medio, es común afrontar la ruptura como un fracaso. Es un error. Para Córdoba, la mejor manera de superar esta situación consiste en "abandonar esa metáfora bélica y traumática asociada a las rupturas y ver la situación como un cambio en la vida". Delfina Ramos va un paso más allá: "Es bueno cerrar una relación reconociendo qué es lo que ha aportado el otro y pudiendo agradecérselo. De lo contrario, nos llenaríamos de una energía psíquica que no nos dejaría cerrar del todo la relación y, seguramente, tampoco empezar una nueva", señala.

https://elpais.com/elpais/2020/03/16/buenavida/1584340360_096221.html

sábado, 14 de diciembre de 2013

Educar es crear vínculos. Encuentro del Pricipito con el Zorro. ¿Qué es domesticar?

El Pricipito, A. Saint Exupery

XXI
Entonces apareció el zorro:
-¡Buenos días! -dijo el zorro.
-¡Buenos días! -respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vío nada.
-Estoy aquí, bajo el manzano -díjo la voz.
-¿Quién eres tú? -preguntó el principito-. ¡Qué bonito eres!
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
-¡Ah, perdón! -dijo el principito.

Pero después de una breve reflexión, añadió:
-¿Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?
-Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa "domesticar"?
-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
-No -díjo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa crear vínculos... "
-¿Crear vínculos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada.
Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...

http://dessinemoiunmouton.org/

petitsprinces.com

fasej.org

lesailesdupetitprince.fr

lepetitmonde.com

lepetitprince.asso.fr


Igor Shamraev, asociación rusa ayuda a niños en dificultades.

viernes, 7 de junio de 2013

El Principito, Valentín Fuster y su libro, "El círculo de la motivación".

Es una cuestión de disciplina —me decía más tarde el Principito—.
Cuando por la mañana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta.
Hay que dedicarse regularmente a arrancar los baobabs, cuando se les distingue de los rosales, a los cuales se parecen mucho cuando son pequeñitos.
Es un trabajo muy fastidioso pero muy fácil.

«Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos»

«Te haces responsable para siempre de lo que has domesticado»

«El tiempo que perdiste con tu rosa hace que tu rosa sea tan importante»

«Esta es la caja. El cordero que quieres está dentro». Imaginación es lo que se necesita para ver lo que hay dentro, la caja es una alusión a la imaginación que los adultos ya no suelen usar.

Los baobabs: son los problemas, hay que solucionarlos antes que sean demasiado complicados, es la moraleja que nos deja el autor, cuando nos alerta: «¡Niños, atención a los baobabs!». Los niños somos nosotros. Hay que tener disciplina, cuidado, estar atento siempre para diferenciar lo bueno de lo malo y actuar en consecuencia.

Los volcanes: tareas comunes del día a día, no son un problema como los baobabs, son simplemente cosas que hay que hacer para que todo vaya bien, y hay que hacerlo aunque no nos guste, aquí se vuelve a hacer hincapié en la disciplina.

El zorro personaje medular de la historia, quien le hace ver al principito la esencia, pero también las dificultades y costos de la amistad.

XI

El segundo planeta estaba habitado por un vanidoso:

-¡Ah! ¡Ah! ¡Un admirador viene a visitarme! -Gritó el vanidoso al divisar a lo lejos al principito.

Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
-¡Buenos días! -dijo el principito-. ¡Qué sombrero tan raro tiene!
-Es para saludar a los que me aclaman -respondió el vanidoso. Desgraciadamente nunca pasa nadie por aquí.
-¿Ah, sí? -preguntó sin comprender el principito.
-Golpea tus manos una contra otra -le aconsejó el vanidoso.
El principito aplaudió y el vanidoso le saludó modestamente levantando el sombrero.

"Esto parece más divertido que la visita al rey", se dijo para sí el principito, que continuó aplaudiendo mientras el vanidoso volvía a saludarle quitándose el sombrero.

A los cinco minutos el principito se cansó con la monotonía de aquel juego.

-¿Qué hay que hacer para que el sombrero se caiga? -preguntó el principito.

Pero el vanidoso no le oyó. Los vanidosos sólo oyen las alabanzas.

-¿Tú me admiras mucho, verdad? -preguntó el vanidoso al principito.

-¿Qué significa admirar?

-Admirar significa reconocer que yo soy el hombre más bello, el mejor vestido, el más rico y el más inteligente del planeta.
-¡Si tú estás solo en tu planeta!
-¡Hazme ese favor, admírame de todas maneras!
-¡Bueno! Te admiro -dijo el principito encogiéndose de hombros-, pero ¿para qué te sirve?
Y el principito se marchó.

"Decididamente, las personas mayores son muy extrañas", se decía para sí el principito durante su viaje.
Antoine de Saint-Exupéry, El Principito
Leer aquí El Principito

Una introducción al libro de Fuster aquí.

jueves, 10 de febrero de 2011

El Principito

A LÉON WERTH
Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una excusa seria: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona mayor puede entender todo, hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene mucha necesidad de ser consolada. Si todas estas excusas no son suficientes, quiero dedicar este libro al niño que este señor ha sido. Todas las personas mayores fueron primero niños. (Pero pocas lo recuerdan). Corrijo entonces mi dedicatoria:
A LÉON WERTH CUANDO ERA NIÑO

Leer más aquí.
Aquí el original en francés: Le Petit Prince.
Aquí en inglés: The Little Prince.
Aquí en portugués: O Pequeno Príncipe.
Aquí en alemán: Der Kleine Prinz.

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