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martes, 23 de diciembre de 2025

Zohran Mamdani, Eugene V. Debs y un nuevo amanecer

Fuentes: Democracy Now!


El socialista demócrata Zohran Mamdani hizo historia esta semana al ganar la contienda para ser el próximo alcalde de la ciudad de Nueva York. Mamdani es la primera persona musulmana y la primera persona de ascendencia sudasiática en ser elegida para dirigir la ciudad más grande de Estados Unidos. Asimismo, con sus 34 años, es la persona más joven en ser elegida para ese cargo en más de un siglo. El meteórico ascenso de Mamdani, de legislador estatal poco conocido a protagonista el martes de una victoria sorprendente, ha conmocionado al Partido Demócrata. Con un equipo de campaña que contó con más de 100.000 voluntarios, una estrategia eficaz en redes sociales y una plataforma centrada en múltiples propuestas para hacer de Nueva York una ciudad más asequible, Zohran Mamdani construyó su camino hacia la victoria y venció al desacreditado exgobernador del estado de Nueva York Andrew Cuomo.

El martes a la noche, durante la fiesta de celebración de su victoria en el teatro Brooklyn Paramount, Mamdani fue recibido en el escenario por una multitud de simpatizantes eufóricos.

El alcalde electo inició su emotivo discurso citando a uno de los socialistas más célebres en la historia de Estados Unidos: “Puede que el sol se haya puesto sobre nuestra ciudad esta noche, pero, como dijo una vez Eugene Debs, ‘vislumbro el amanecer de un día mejor para la humanidad’”.

Eugene V. Debs nació de padres inmigrantes el 5 de noviembre de 1855. Comenzó a trabajar a los 14 años en los talleres ferroviarios y más tarde se convirtió en fogonero de ferrocarril, cuya tarea consistía en alimentar con carbón las locomotoras a vapor. El joven se afilió al sindicato de fogoneros ferroviarios y fue ascendiendo dentro de sus filas. Más adelante, formó el Sindicato Estadounidense de Ferrocarriles (ARU, por sus siglas en inglés), con el objetivo de organizar a todos los trabajadores del sector ferroviario, e incluir también en la organización, como era su deseo, a mujeres y trabajadores afroestadounidenses.

El Sindicato Estadounidense de Ferrocarriles emprendió una huelga contra la empresa Pullman Company, propiedad de George Pullman, quien construyó y operó una vasta flota de coches cama de lujo y obtuvo enormes ganancias, al tiempo que sometía a sus trabajadores a condiciones casi de servidumbre en la ciudad donde la empresa tenía su sede, Pullman, en el estado de Illinois. La huelga se extendió a todo el país y paralizó a la industria ferroviaria. El presidente de ese entonces, William Howard Taft, ordenó la intervención de las fuerzas armadas, una acción que sofocó violentamente la huelga y dejó un saldo de 30 trabajadores muertos. Como rostro público de la huelga, Eugene V. Debs fue llevado a juicio. Fue declarado culpable y sentenciado a seis meses de prisión en una cárcel de condado. Durante su reclusión, Debs se sumergió en la lectura y la escritura, forjando ideas cada vez más radicales hasta salir de prisión convertido en un ferviente socialista.

En 1900, se presentó como candidato a la presidencia por el Partido Socialista, la primera de sus cinco candidaturas presidenciales. En 1905, cofundó el sindicato Trabajadores Industriales del Mundo (IWW, por sus siglas en inglés), cuya meta era unificar a los trabajadores de todas las industrias en “un solo gran sindicato”. En su campaña presidencial de 1912, Debs cobró tanto impulso que candidatos del ‘establishment’, como Woodrow Wilson y Theodore Roosevelt, llegaron a temer que acabara conquistando la presidencia.

Cuando Estados Unidos ingresó en la Primera Guerra Mundial, una ola de fervor patriótico se extendió por todo el país. En 1917, el Congreso aprobó la Ley de Espionaje y, al año siguiente, la Ley de Sedición, que convirtió en delito pronunciarse en contra de la guerra. A pesar de ello, en un multitudinario mitin al aire libre celebrado en la ciudad de Canton, en el estado de Ohio, Debs condenó abiertamente la guerra. Aunque no se conservan registros sonoros de la voz de Debs, en 2009, el actor Tim Robbins recitó ese discurso de 1918 en una recreación en vivo de los textos históricos citados en “Voces de la otra historia de Estados Unidos”, obra del editor Anthony Arnove y del fallecido historiador Howard Zinn. En su discurso, Debs acusaba a los magnates de Wall Street de promover la guerra:

“Cada uno de estos conspiradores aristocráticos y aspirantes a asesinos afirma ser un archipatriota; cada uno de ellos insiste en que la guerra se libra para hacer del mundo un lugar seguro para la democracia. ¡Qué farsa! ¡Qué podredumbre! ¡Qué falsa pretensión! A lo largo de la historia, las guerras se han librado por la conquista y el saqueo”.

Debs fue arrestado, juzgado, declarado culpable y sentenciado a diez años de prisión. El discurso que Debs pronunció ante el tribunal el 18 de septiembre de 1918 es considerado uno de los más elocuentes del inglés moderno. Ese fue el discurso que citó Mamdani. Debs inició su alocución con las que quizás sean sus palabras más célebres (recreadas por el actor David Strathairn en otro de los encuentros de presentación en vivo de la obra “Voces de la otra historia de Estados Unidos”):

“Mientras haya una clase baja, yo formaré parte de ella; mientras haya un elemento criminal, yo seré parte de él; y mientras haya un alma en prisión, yo no seré libre”.

Debs cumplió tres años de su condena en una prisión federal y dirigió su última campaña presidencial, en 1920, desde su celda.

El alcalde electo de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, elige cuidadosamente sus palabras. Al evocar a Eugene Debs, no solo expresó sus convicciones como demócrata socialista, sino que también hizo un llamado a la acción. Al igual que Debs, Mamdani entiende, y su campaña así lo reflejó, que la lucha por la justicia exige una gran organización de masas.

El presidente Trump ha amenazado con suspender la financiación federal a la ciudad de Nueva York como castigo por elegir a Mamdani como alcalde. Al igual que hiciera en su tiempo el presidente Taft, el actual mandatario estadounidense ha desplegado las fuerzas armadas en varias ciudades de Estados Unidos y promete extender la medida a otras. En su discurso, Mamdani le respondió a Trump con un desafío:

“Para llegar a cualquiera de nosotros tendrá que pasar por encima de todos nosotros”. Y continuó: “Nueva York seguirá siendo una ciudad de inmigrantes, una ciudad construida por inmigrantes, impulsada por inmigrantes y, a partir de esta noche, dirigida por un inmigrante”.

© 2025 Amy Goodman

Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Fuente: 

lunes, 22 de diciembre de 2025

_- "Sube el volumen": el socialista demócrata Zohran Mamdani desafía a Trump tras obtener un histórico triunfo en las elecciones de Nueva York

Zohran Mamdani, electo alcalde de Nueva York, durante un evento en la noche electoral en el Teatro Paramount de Brooklyn, en el barrio de Brooklyn de Nueva York, EE. UU., el martes 4 de noviembre de 2025.  Fotógrafo: Adam Gray/Bloomberg vía Getty Images

_- Zohran Mamdani tras confirmarse su victoria este martes.

Zohran Mamdani, de 34 años, será el nuevo alcalde de la ciudad de Nueva York. 

 Con una plataforma claramente de izquierda, el autodenominado socialista demócrata nacido en Uganda se impuso este martes con holgura a sus dos contrincantes en la carrera hacia la alcaldía de la mayor urbe de Estados Unidos: el exgobernador del estado Andrew Cuomo, quien se postuló como independiente, y el candidato republicano Curtis Sliwa.

Con el 91% de los sufragios escrutados, Mamdani ha obtenido el 50,4% de los votos, frente al 41,6% de Cuomo y el 7,1% de Sliwa.

"El futuro está en nuestras manos. Amigos, hemos derrocado una dinastía política", dijo Mamdani en su primer discurso tras conocerse su triunfo, haciendo referencia al exgobernador Cuomo, cuyo padre también fue gobernador.

Siguió destacando a los distintos votantes que lo impulsaron, desde "la abuela mexicana", a los "propietarios de bodegas yemeníes", los "taxistas senegaleses", las "enfermeras uzbecas" hasta las "tías etíopes".

"Nueva York seguirá siendo una ciudad de inmigrantes, una ciudad construida por inmigrantes, impulsada por inmigrantes. Y a partir de esta noche, liderada por un inmigrante", subrayó, entre los vítores de sus seguidores en un evento organizado por su campaña en Brooklyn.

"Esta victoria es de ustedes. La democracia también. Y en este momento de oscuridad política, Nueva York será la luz", prometió.

También aprovechó para dirigirse directamente al presidente, Donald Trump, quien había pedido a los neoyorquinos que no votaran por el demócrata, a quien califica de "comunista", o que asumieran las consecuencias. Y amenazó así con recortar la financiación federal a la ciudad.

"Donald Trump, sé que me está viendo. Solo tengo cuatro palabras para usted: ¡suba el volumen!", clamó desde el atril el recién electo, dejando entrever que no dudará en dar la pelea.

"Para llegar a cualquiera de nosotros, tendrá que pasar por encima de todos nosotros", zanjó.

Trump, por su parte, no se ha referido directamente a la victoria de Mamdani. Pero media hora después de que el demócrata se proclamara ganador, con un mensaje en Truth Social atribuyó la derrota de los republicanos en distintas elecciones este martes al cierre de gobierno, que con 35 días se ha convertido en el más largo de la historia de la nación.

Mamdani, quien desde 2021 ha sido el miembro de la Asamblea Estatal de Nueva York, hizo de la accesibilidad económica el eje central de su campaña, prometiendo ampliar los programas sociales financiados con nuevos impuestos a las personas con mayores ingresos y a las grandes empresas.

Su candidatura suscitó críticas de líderes empresariales y demócratas centristas, algunos de los cuales no lo apoyaron, entre ellos el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer.

La de este martes ha sido la elección a la alcaldía de la ciudad de Nueva York con la participación más alta desde 1969. Según datos oficiales preliminares, más de 2 millones de personas han votado en esta jornada, frente al poco más de 1 millón que lo hizo en 2021.

Además de en la ciudad de Nueva York, este martes millones de estadounidenses acudieron a las urnas para elegir a gobernadores y alcaldes o aprobar leyes locales.

La primera jornada electoral tras la victoria de Donald Trump en las presidenciales de noviembre del año pasado, muchos la consideran una suerte de test de las políticas de su gobierno.

De momento, los resultados parecen favorecer a los demócratas. Las proyecciones indican que las elecciones a gobernador en Virginia y Nueva Jersey se impusieron las candidatas de ese partido, Abigail Spanberger y Mikie Sherrill respectivamente.

Asimismo, California aprobó la Proposición 50, un plan para redibujar los distritos de votación que contrarrestaría el nuevo mapa electoral en Texas impulsado por Trump de cara a los comicios de medio mandato de 2026.

Mamdani

Mamdani

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,
Mamdani lideró las encuestas durante meses gracias a un ejército de voluntarios que apoyó su candidatura.

Las propuestas de Mamdani
Con 34 años, Mamdani se convertirá en el alcalde de Nueva York más joven en un siglo y el primero musulmán.

Con una plataforma de izquierda, el demócrata ha prometido reformas que incluyen la congelación de los alquileres para un millón de inquilinos, la creación de 200.000 viviendas asequibles, cuidado infantil universal gratuito, autobuses públicos gratuitos y tiendas de comestibles de propiedad municipal.

"Esta es una ciudad donde una de cada cuatro personas vive en la pobreza, una ciudad donde 500.000 niños se van a dormir con hambre cada noche", le dijo a la BBC durante un evento en junio. "Y, en última instancia, es una ciudad que está en peligro de perder aquello que la hace tan especial".

Sus propuestas serían financiadas con impuestos más altos a las empresas y a las personas con mayores ingresos, aunque algunos críticos han puesto en duda que el plan pueda funcionar.

Además, algunos, incluso dentro de su propio partido, se han preguntado cómo un político sin experiencia ejecutiva podrá lidiar con una administración Trump hostil.

Su victoria también plantea un dilema para el aparato del Partido Demócrata, que se ha mostrado reacio a respaldarlo por considerarlo demasiado "radical".

Su adversario, el exgobernador de Nueva York Andrew Cuomo, que se presentó a la carrera por la alcaldía como independiente tras perder las primarias frente a Mamdani en junio, insistió en que su contrincante no tiene experiencia y que es demasiado radical para una ciudad con un presupuesto de US$115.000 millones y más de 300.000 trabajadores municipales.

Mamdani con su esposa en junio pasado.

Mamdani con su esposa en junio pasado.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

Mamdani con su esposa en junio pasado.

Nacido en Kampala, Uganda, Mamdani se trasladó a Nueva York con su familia cuando tenía 7 años y se hizo ciudadanos estadounidense en 2018.

Estudió en el Bronx High School of Science y más tarde se licenció en Estudios Africanos en el Bowdoin College, donde cofundó la sección universitaria de Estudiantes por la Justicia en Palestina.

Este millennial progresista ha abrazado sus raíces ugandesas e indias en una ciudad diversa.

Publicó un video de campaña íntegramente en urdu, mezclado con fragmentos de películas de Bollywood. En otro, hablaba en español.

Mamdani y su esposa, Rama Duwaji, artista siria de 27 años residente en Brooklyn, se conocieron en la aplicación de citas Hinge.

"Sabemos que presentarse en público como musulmán es también sacrificar la seguridad que a veces podemos encontrar en la sombra", dijo en un mitín esta primavera.

Su madre, Mira Nair, es una célebre directora de cine, y su padre, el profesor Mahmood Mamdani, enseña en la Universidad de Columbia. Ambos son exalumnos de Harvard y figuras clave en la formación del universo de ideas de Mamdani.

Antes de entrar en política, el ya alcalde electo trabajó como asesor de vivienda, ayudando a los propietarios de casas con bajos ingresos del barrio neoyorquino de Queens a luchar contra los desahucios.

Votantes emitiendo sus votos en un centro de votación dentro de la Escuela Secundaria de Artes Frank Sinatra en Astoria, Ciudad de Nueva York, Estados Unidos, el 4 de noviembre de 2025.

Votantes emitiendo sus votos en un centro de votación dentro de la Escuela Secundaria de Artes Frank Sinatra en Astoria, Ciudad de Nueva York, Estados Unidos, el 4 de noviembre de 2025. (Foto de Selcuk Acar/Anadolu vía Getty Images)

Fuente de la imagen,Anadolu vía Getty Images


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Este martes se ha roto el récord de participación en décadas en las elecciones para la alcaldía de Nueva York.

Mamdani se impone al 'establishment' demócrata

Análisis de Anthony Zurcher, corresponsal de BBC News en Norteamérica

Zohran Mamdani, el recién electo alcalde de la ciudad de Nueva York, destaca de muchas maneras. Será el alcalde más joven de la ciudad desde 1892, y el primer musulmán y la primera persona nacida en África en ocupar el cargo.

Ya solo eso hace su victoria frente al exgobernador Andrew Coumo y al candidato republicano Curtis Sliwa notable. Pero más allá de eso, representa el tipo de político que muchos de los que, dentro de su formación, se alinean más a la izquierda llevaban años buscando.

Es joven y carismático, con la comodidad en el uso de las redes sociales que caracteriza a su generación.

Su origen étnico refleja la diversidad de la base del Partido Demócrata.

No ha evitado enfrentamientos políticos y ha defendido con orgullo causas de la izquierda, desde el cuidado infantil gratuito, pasando por la ampliación del transporte público, a la intervención gubernamental en el sistema de libre mercado.

Ha demostrado la habilidad de centrarse en los temas económicos que son prioritarios para los votantes de clase trabajadora que se han alejado recientemente del Partido Demócrata, y lo ha hecho sin repudiar los principios culturales de la izquierda.

Al competir contra Cuomo -un exgobernador de Nueva York que es, a su vez, hijo de un gobernador- y derrotarlo, se ha impuesto al establishment demócrata al que muchos en la izquierda acusan de estar desconectado del partido y de la nación.

Reacciones
Trump no se ha referido directamente a la victoria de Mamdani, pero media hora después de que el demócrata se proclamara ganador en Nueva York, atribuyó la derrota de los republicanos en algunas de las citas en las urnas este martes al cierre de gobierno.

El cierre suma ya 35 días, el más largo de la historia de la nación, tras la incapacidad de los republicanos y demócratas para ponerse de acuerdo en prorrogar el presupuesto.

"La ausencia de Trump en la boleta electoral y el cierre del Estado fueron las dos razones por las que los republicanos perdieron las elecciones esta noche, según las encuestas", escribió el presidente en su red Truth Social.

De las filas republicanas, quien sí se refirió directamente al triunfo de Mamdani fue el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.

"Los demócratas en la ciudad de Nueva York han elegido a un verdadero extremista y marxista, y las consecuencias se sentirán en toda nuestra nación", ha escrito en su cuenta de la red social X. "La elección de Zohran Mamdani consolida la transformación del Partido Demócrata en un partido socialista radical de gran gobierno", agregó.

Mientras, el líder de la minoría en la Cámara, Hakeem Jeffries, quien no respaldó a Zohran Mamdani hasta avanzada la contienda, calificó los resultados de un veredicto sobre el costo de vida.

"Donald Trump y los republicanos no han hecho ni un maldito esfuerzo por reducir el alto costo de vida. Y los estadounidenses de clase trabajadora lo saben", escribió en X.

Asimismo, el expresidente Barack Obama acudió a la red social X para felicitar no solo a Mamdani, sino "a todos los candidatos demócratas que ganaron esta noche".

"Este es un recordatorio de que cuando nos unimos en torno a líderes fuertes y con visión de futuro que se preocupan por los temas que importan, podemos ganar", agregó.

"Todavía tenemos mucho trabajo por hacer, pero el futuro se ve un poco más prometedor".

El senador Bernie Sanders, un independiente de Vermont que creció en Brooklyn, se regocijó por la victoria de Mamdani en Nueva York.

Tras comenzar con un 1% en las encuestas, Mamdani "logró uno de los grandes giros políticos en la historia moderna de Estados Unidos", escribió en X Sanders, quien apoyó al socialista demócrata en las primarias de junio.

"PODEMOS crear un gobierno que represente a la clase trabajadora y no al 1%. Espero colaborar con Zohran mientras construye una ciudad que funcione para todos", agregó.

Jornada electoral clave
Además de la elección a la alcaldía de Nueva York, con decenas de votaciones estatales y locales por todo el país, Estados Unidos vivió este martes una jornada electoral crucial.

Dos de las contiendas más seguidas, además de la de la alcaldía de Nueva York, eran aquellas en las que se debía elegir a los gobernadores de Virginia y Nueva Jersey.

En Virginia, obtuvo una clara victoria la demócrata Abigail Spanberger, que se convertirá en la primera gobernadora mujer del estado.

En Nueva Jersey, los resultados preliminares también dan una victoria holgada a la candidata demócrata Mikie Sherrill.

En California, después de que los votantes le dieran luz verde a la Proposición 50, que reescribe los distritos electorales, su impulsor, el gobernador demócrata Gavin Newsom, no tardó en salir a celebrar.

"Nos mantuvimos firmes ante la imprudencia de Donald Trump... Después de provocar al oso, este oso rugió", dijo Newsom.

"¡Qué noche para el Partido Demócrata!", exclamó, añadiendo que su partido ya "no está a la defensiva, sino alerta".

Este es el primer test en las urnas tras la victoria de Trump en las presidenciales de noviembre del año pasado y de momento parece que los resultados favorecen a los demócratas. 

martes, 11 de noviembre de 2025

_- Por qué es importante la clase trabajadora

_- Fuentes: Sin permiso


Un espectro acecha a Occidente: el espectro de una clase trabajadora a la que se le ha cerrado el acceso a la política. A lo largo de decenas de años, seducidas por los cantos de sirena de la «tercera vía» de Bill Clinton, Tony Blair y Gerhard Schröder, las fuerzas de centroizquierda abandonaron el lenguaje de la lucha de clases. 

 Pero en su prisa por convertirse en respetables y demostrar que eran gestores más eficientes y justos del capitalismo, dejaron de hablar de explotación y optaron por ignorar el antagonismo inherente —incluso la violencia— de la relación entre el capital y el trabajo. Eliminaron por completo del discurso político las palabras, los gestos, la forma de ser y las aspiraciones de los trabajadores. Y luego denigraron a sus antiguos electores calificándolos de «deplorables».

Cuando la movilidad descendente y la insolvencia se apoderan de grandes zonas del interior, donde una clase trabajadora que antes se sentía orgullosa ahora se siente abandonada y de las que los partidos establecidos apartan la mirada, surge el anhelo de un nuevo proyecto de restauración de la dignidad, de un relato que enfrente a un «nosotros» colectivo contra un «ellos» poderoso. Hace una década, un narrador venenoso con un siglo de experiencia en llenar esos vacíos entró en uno nuevo: la extrema derecha xenófoba.

Los movimientos y líderes que los centristas tildaron torpemente de «populistas» no son quienes crearon ese anhelo, sino que simplemente lo explotaron con el cinismo de un monopolista experimentado que descubre un mercado sin explotar. Desde las zonas obreras del sur del Pireo, a un tiro de piedra de donde escribo estas líneas, hasta los antiguos suburbios «rojos» de París o Marsella, podemos ver cómo hay bloques de votantes que pasan de los partidos comunistas y socialdemócratas a aquellos creados por los herederos políticos de Mussolini y Hitler. Al igual que sus antecesores, estos camaleones políticos se presentan como los abanderados de una clase obrera marginada. Mientras tanto, en los Estados Unidos, los supremacistas blancos, los fundamentalistas cristianos, los señores tecnofeudales y los antiguos votantes demócratas ya hartos vibran juntos apasionadamente en una coalición que se ha hecho ya dos veces con la Casa Blanca.

La comparación a la que se están entregando muchos con el período de entreguerras puede llevarnos por mal camino si no tenemos cuidado, pero resulta pertinente. Y aunque la tendencia de la izquierda a tildar de fascistas a todos los oponentes conservadores o centristas resulta inexcusable, lo cierto es que el fascismo está ahora en el aire. ¿Cómo podría ser de otra manera? Cuando quedó abandonada la clase trabajadora en todo Occidente, resultó fácil devolverle su esperanza con la promesa de un renacimiento nacional basado en una ficticia Edad de Oro.

Una vez que mordieron el anzuelo, el siguiente paso fue desviar su ira de las fuerzas socioeconómicas que los habían llevado a la pobreza hacia una nebulosa conspiración: los «globalistas», el «Estado profundo» o algún complot dirigido por George Soros para «reemplazarlos» en su propio terruño. Aprovechando el entusiasmo así inspirado, los políticos de ultraderecha comienzan a apuntar contra las élites liberales, los banqueros, los extranjeros ricos en el extranjero y los extranjeros pobres en el país, personas a las que se puede retratar como usurpadores de la Edad de Oro y obstáculos para el renacimiento nacional.

Entonces (y sólo entonces) llega el rechazo de la lucha de clases, descartando la representación política de los intereses económicos de la clase trabajadora. La ira dirigida a los propietarios norteamericanos que cierran la fábrica local y la trasladan entera a Vietnam se redirige contra los trabajadores chinos. La furia dirigida al banco que embargó la casa familiar se convierte en odio hacia los abogados judíos, los médicos musulmanes y los jornaleros mexicanos. Cualquiera que les recuerde que el capital se acumula devorando, desplazando y, finalmente, deshaciéndose del trabajo de personas como ellos viene a ser tratado como traidor a la patria.

En la década de 2020, al igual que en la de 1920, la ultraderecha ha surgido a raíz de este proceso. No ocurrió de la noche a la mañana. El proceso de pérdida de las clases trabajadoras, inicialmente hacia la desesperanza y finalmente hacia la mentalidad fascista, comenzó con el fin de Bretton Woods en 1971. Pero, ¿qué es lo que desencadenó la transformación de la extrema derecha de un movimiento de protesta dentro de la política conservadora a una fuerza autónoma que toma el poder, arrasa sin pudor las instituciones liberales burguesas y se embarca en un proyecto de aniquilación del «bolchevismo cultural», término tan caro al corazón de Joseph Goebbels?

Hay dos acontecimientos que llaman la atención. En primer lugar, la crisis financiera mundial de 2008, el momento 1929 de nuestra generación, llevó a los centristas en el poder a imponer una dura austeridad a la clase trabajadora, al tiempo que extendían la solidaridad «socialista» patrocinada por el Estado a las grandes empresas. En segundo lugar, al igual que en los años 20 y 30, los centristas y los conservadores no fascistas temían y detestaban más a la izquierda democrática que a la derecha autoritaria.

La lección para la izquierda resulta dolorosamente clara. Centrarse exclusivamente en la identidad —en la raza y el género— mientras se ignora la realidad material de las clases constituye un error estratégico catastrófico. Significa desarmarse ante un enemigo que ha convertido en arma la historia misma a la que han renunciado los partidos de centroizquierda.

La tarea consiste en integrar las luchas vitales contra el racismo y el patriarcado en una crítica renovada y sólida del poder de clase. Debemos recuperar el vocabulario de la solidaridad y la explotación, demostrando que el verdadero enemigo de los trabajadores no es el inmigrante, sino el rentista, el señor tecnofeudal, el patrono monopsonista y el financiero que trata su futuro como un derivado sobre el que especular. Líderes nuevos como el candidato a la alcaldía de Nueva York, Zohran Mamdani, deben contribuir a encontrar una síntesis que se transmita a la totalidad de la persona.

La alternativa supone seguir siendo espectadores de nuestra propia tragedia política, viendo cómo se despacha a las personas olvidadas por la izquierda a luchar en una fantasía derechista de pureza nacional. La clase trabajadora es importante. Es hora de empezar a actuar en consecuencia.

Yanis Varoufakis. Exministro de Finanzas de Grecia, dirigente del partido MeRA25 y profesor de Economía en la Universidad de Atenas. Su último libro es “Tecnofeudalismo: El sigiloso sucesor del capitalismo” (Ed. Argentina, 2024).

Texto original: Project Syndicate, 1 de octubre de 2025

Traducción: Lucas Antón

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