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viernes, 1 de junio de 2018

WALTER ISAACSON. “Es importante que no tengamos miedo a la tecnología”. El biógrafo de Steve Jobs y Albert Einstein se centra en su último libro en el origen de la era digital a través de sus múltiples visionarios.

Nueva York 30 OCT 2015 - 14:28 CET

Walter Isaacson (Nueva Orleans, 20 de mayo de 1952) es más que un biógrafo en serie. Se atreve con los grandes genios, como Steve Jobs y Albert Einstein. El presidente del The Aspen Institute y antiguo director ejecutivo de Time publica ahora Los Innovadores (Debate), en la que echa un vistazo al origen de la era digital a través de sus múltiples visionarios, de sus talentos y de sus habilidades, de sus éxitos y de sus fracasos. En su trabajo se remonta hasta 1843, cuando Lady Lovelace describió la esencia de los ordenadores modernos. La única hija legítima del poeta Lord Byron supo ver que estas “hermosas máquinas” no tenían que limitarse a manipular números. También afirmó que ningún ordenador sería capaz de pensar.

Un siglo después, surgieron las primeras computadoras. Luego llegó la revolución de Internet. Cuando va a las conferencias y ferias tecnológicas, Isaacson trata siempre de mirar a la gente que está detrás de los productos, para entender lo que está por venir. La innovación real, comenta en esta entrevista, la logran los que son capaces de estar en el punto de unión entre humanidades y tecnología. Por eso el futuro, afirma, estará en manos de las personas que sean capaces de crear esa simbiosis hombre-computador y de la manera más simple.

Pregunta. La tecnología es algo que se da por asumido. ¿Pero entienden las nuevas generaciones las máquinas que usan?
Respuesta. Hay que enseñar matemáticas de una manera diferente, para que se enfoque más en cosas como la lógica y algoritmos, que son claves para la programación, y estadísticas, más que en cálculo. Pero también sería bueno volver a los días en que el usuario podía abrir los dispositivos electrónicos y fisgonear entre los circuitos, en lugar de estar sellados hasta el punto de no llegar a la batería.

P. Es como si se renunciara a poder arreglarlas.
R. Eso es fundamental. Nos estamos viendo alienados por una tecnología que cada vez parece más misteriosa. Por eso escribí este libro, para que se entienda que la tecnología está creada por gente normal. Son personas que entendieron cómo interruptores que se apagaban y encendían creaban un circuito para hacer lógica. Es importante que no tengamos miedo a la tecnología.

P. El origen de la Era Digital lo personifica en Ada, condesa de Lovelace. ¿Por qué?
R. Entendió que era importante conectar el arte a la tecnología, para así poder amar a la vez la poesía y las máquinas. Con su amigo Charles Babbage mostró cómo con tarjetas perforadas se podía programar calculadoras numéricas para hacer fotos, música y palabras, no únicamente números.

P. Las referencias al vínculo que debe haber entre belleza e ingeniería son constantes en su libro. Leonardo Da Vinci hizo eso mucho antes que Ada Byron.
R. Es la persona por excelencia que supo conectar arte con ingeniería y ciencia. Espero que mi próximo libro sea sobre él.

P. ¿Se puede ser visionario sin ser un genio?
R. Hay poca gente realmente inteligente. Muchos de los protagonistas de la era digital son personas normales. Lo que hay que saber es ser creativo, imaginativo. Hay que ser capaz de pensar diferente, como dijo Steve Jobs. Pero también se necesita saber crear equipos de personas. Unos son buenos teniendo ideas, otros ejecutándolas. Se puede ser un innovador independientemente de la personalidad que uno tenga. No hay una fórmula única.

P. ¿Y no es también estar en el momento y el lugar adecuado?
R. Cierto. Pero siempre es el buen momento para ser creativo.

P. Usted explica que innovación es un término que se usa con exceso. ¿Pero muy a menudo se confunde con invención?
R. Ser innovador no significa que siempre haya que ir inventando cosas. Significa que hay que hacer las cosas de otra manera, para crear una conexión con la gente.

P. Las mujeres fueron claves en el origen de la era digital, pero aparecen en la historia con un papel secundario. ¿Por qué?
R. No creo que haya diferencias entre hombres y mujeres a la hora de hacer cálculos matemáticos o de crear máquinas. El problema es que en los inicios los hombres pensaron que las máquinas eran más importantes que los programas y se equivocaron. La historia tampoco ha creado modelos a seguir de mujeres innovadoras. Por eso debemos reconocer el trabajo de Ada Byron o el de programadoras como Grace Hopper, para que inspire a más mujeres a introducirse en la tecnología.

P. La implicación militar fue esencial en el desarrollo de las primeras computadoras y de internet. ¿Debería recuperarse esa colaboración para dar el próximo salto?
R. Es importante que los gobiernos sean socios plenos y financien la investigación científica de base en las universidades. Ayudó a crear cosas como los microchips. No se trata de que participen en la creación de un nuevo producto, sino de preparar la tierra de cultivo para que germine la innovación futura.

P. ¿Cree que las empresas maduras tienen miedo a innovar?
R. Lo que creo es que las compañías que están dispuestas a comerse sus propios productos son las que innovan mejor. Apple creó el iPhone sabiendo que acabaría con el negocio del iPod; estaba dispuesto a canibalizarlo para poder crear algo nuevo.

P. IBM y HP fueron pioneras. Ahora llevan años tratando de transformarse. ¿Tan rápido va la tecnología que no siguen el paso?
R. El gran problema es que las grandes compañías no innovan bien, porque no quieren ir contra sus propios productos.

P. ¿Son imposibles de gestionar?
R. En la era actual, hay que ser ágiles. Ser pequeñas te da esa ventaja. Es mejor que tratar de ser un conglomerado.

P. ¿Cuál es su opinión sobre las patentes? Elon Musk ofrece las suyas para acelerar el coche eléctrico. En el extremo están Apple y Samsung peleándose por un diseño.
R. La tensión entre esos dos modelos ayuda a crear la dinámica para innovar. Por eso no creo que todo deba estar completamente abierto o cerrado. Sí pienso que las reglas deben evolucionar, para permitir sistemas más abiertos en lugar de patentarlo todo.

P. Da por hecho que la colaboración entre el hombre y la máquina está ganando a la idea de la inteligencia artificial.
R. Es la gran historia de la era digital. Combinar la capacidad de las máquinas con el juicio humano es más exitoso que crear máquinas que puedan pensar sin humanos.

P. ¿Habrá entonces una conexión física?
R. Claro. De alguna manera la está habiendo con los relojes y las gafas interactivas. Algún día los dispositivos electrónicos estarán dentro de nuestro cuerpo. Ya tenemos marcapasos.

P. ¿Cuál será la próxima disrupción tecnológica?
R. La banca y espero que suceda pronto. El sistema actual no permite hacer pequeñas transacciones con facilidad y deja a mucha gente al margen. Bitcoin es el inicio de esta disrupción. Espero que Apple u otra compañía encuentre la manera de esquivar a la banca tradicional y utilice pequeños pagos con monedas digitales.

sábado, 14 de abril de 2018

El empleo no peligra; tu sueldo sí. Un informe concluye que la automatización no reduce el número total de trabajos, pero sí los salarios. La revolución de los algoritmos acelerará aún más los cambios

Van a acabar los robots, los superordenadores y los algoritmos con el trabajo? ¿Estamos a punto de entrar en un mundo postindustrial en el que el empleo será una rara avisa la que solo tendrán acceso un grupo de privilegiados? Son estas preguntas cada vez más habituales a la vista de la revolución tecnológica que amenaza con sustituir a las personas por máquinas. Pero, en contra de la muy extendida idea de que la era del empleo está llegando a su fin, un estudio reciente concluye que la automatización no reduce el número de puestos de trabajo. Más bien al contrario, ayuda a que aumente. El problema es que la creciente tecnificación también contribuye a la depauperación de la clase media.

En el artículo con el sugerente título Robocalypse now. ¿Supone la mayor productividad una amenaza para el empleo?, David Autor, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (el famoso MIT) y Anna Salomons, de la Universidad de Utrecht, analizan lo ocurrido en 19 países en los últimos 35 años. Aunque el texto se refiere solo al pasado, los autores creen que sus conclusiones son válidas también para el futuro inmediato.

El empleo no peligra; tu sueldo sí


No hay ninguna razón que nos haga pensar que esta tendencia va a cambiar en los próximos años. La nueva revolución tecnológica no va a impedir la creación de nuevos empleos. Y va a seguir situando la desigualdad como uno de los grandes retos de la sociedad”, asegura Salomons, una de las autoras, desde Boston en una conversación vía Skype.

Esta profesora responsable del seminario de Empleo y Desigualdad en la Universidad de Utrecht cree que uno de los principales hallazgos de su trabajo es desmontar el mito de una sociedad con desempleo masivo, un temor que le parece “infundado”. “Esto es algo que muchos economistas ya intuían, pero nosotros lo hemos demostrado con datos”, añade.

Los autores no niegan el fuerte impacto del progreso en el empleo y admiten que los aumentos de productividad fruto de los avances tecnológicos sí ayudan a destruir empleo en determinados sectores: básicamente, aquellos a los que la automatización afecta directamente. Pero, aunque en estas industrias se produzcan pérdidas netas de trabajos, los ahorros económicos frutos de la mayor productividad facilitan la creación de puestos en otros sectores. Esta recolocación, sin embargo, suele ser con sueldos más bajos.

Así, los autores calculan que si en 1970 las rentas laborales suponían un 66,2% de la tarta de los ingresos totales; en 2007 este porcentaje había disminuido al 62,7%. El proceso de pérdida de riqueza de los trabajadores continúa a marchas forzadas; y además se agravó a partir de este siglo.

Esteban Moro, profesor de Matemáticas en la Carlos III de Madrid y en el MediaLab del MIT, insiste en diferenciar la tecnificación de las últimas décadas, protagonizada por los robots, con la actual segunda oleada de automatización, basada en algoritmos e inteligencia artificial. “Esta revolución es muchísimo más rápida. Y no tiene por qué tener los mismos efectos sobre el empleo y los salarios que la anterior. El riesgo es que los cambios sean de tal velocidad que no dé tiempo al mercado laboral a adaptarse para formar trabajadores con las capacidades necesarias”, explica.

Pero lo que sí tiene todos los visos de continuar es lo que Moro define como “vaciamiento de las clases medidas”, un proceso de polarización en el que una gran mayoría de trabajadores se ven abocados a salarios cada vez más bajos; y una minoría de mano de obra superespecializada con habilidades adaptadas a los nuevos tiempos que aspira a una porción creciente de las rentas.

Este investigador español forma parte del grupo creado por el MIT para analizar el futuro del trabajo, donde expertos de distintos ámbitos estudian el efecto que la última revolución tecnológica tendrá en aspectos como los movimientos migratorios entre zonas con industrias en declive —zonas eminentemente rurales o con industrias tradicionales— y florecientes ciudades como San Francisco, con oferta de trabajo adaptada a las nuevas necesidades.

Dos líneas de pensamiento
En los últimos años han surgido dos líneas de pensamiento entre los investigadores en tecnología y empleo. Los primeros defienden la llegada de una especie de Armagedón laboral, una sociedad que será incapaz de emplear a amplísimas capas de la población. De ahí surgen iniciativas como la renta básica universal, la idea de que, ya que la mayoría de personas va a estar desempleada, el Estado debe asegurarse de que tengan lo necesario para llevar una vida digna. Y la necesidad de que los nuevos instrumentos de la mecanización incorporen parte de las cargas que lastran la contratación de personas, con medidas como los impuestos a los robots.

La segunda idea-fuerza es la de que es imposible predecir qué pasará en el futuro, pero que así como los cajeros automáticos no acabaron con las oficinas bancarias; los avances tecnológicos harán que algunos empleos desaparezcan o se reduzcan al mínimo, pero se crearán otros que ahora es imposible siquiera imaginar. Y el saldo final puede incluso ser positivo. Es en este bando del debate en el que se sitúa el trabajo de los profesores Autor y Salomons.

Carl Benedkit Frey, codirector del Programa de Tecnología y Empleo de la Martin School de Oxford y una de las personas que más saben en el mundo sobre este asunto, opta también por la segunda opción. “El principal riesgo de la tecnificación no es el desempleo masivo, sino el empobrecimiento de las clases medias, tendencia que ya empezó hace tiempo y que puede continuar en los próximos años”, concluye.

LOS PERDEDORES DEL GRAN SALTO TECNOLÓGICO
Puestos como los de ascensoristas o lavadores de coches han desaparecido prácticamente por completo del paisaje de las ciudades. Al tiempo que estos se desvanecían, surgían otros que hasta hace poco nadie se imaginaba. Así, expertos como Carl Benedikt Frey, de la Martin School de Oxford, creen que el proceso volverá a repetirse una vez más en la revolución que estamos viviendo.

“Pese a que no crea que vaya a haber un desempleo masivo a largo plazo, no hay duda de que algunos trabajadores sí se han visto perjudicados por el avance de la tecnología”, explica. Frey se fija especialmente en las ciudades manufactureras de EE UU que han asistido a un empeoramiento de las condiciones sociales, con crecientes tasas de mortalidad entre hombres adultos y dificultades cada vez mayores para la movilidad social. “La mayor preocupación ahora son esas capas de población que sufren una peor situación por culpa del progreso de estos años. Son los perdedores de la automatización”, añade.

El español Esteban Moro cree que el nuevo mundo de los algoritmos dañará sobre todo a aquellas profesiones basadas en tareas repetitivas que las máquinas pueden hacer casi al instante. Pero también podrán resolver labores cada vez más complicadas como traducciones, lecturas de textos jurídicos o de imágenes médicas. “La gran pregunta es qué pasará con esas habilidades que los humanos han aprendido tras invertir mucho tiempo y esfuerzo”, asegura el profesor en el MediaLab del MIT.

https://elpais.com/economia/2018/03/31/actualidad/1522517546_838136.html?rel=lom

martes, 2 de febrero de 2016

La industria tecnológica fomenta el interés de las jóvenes por las STEM

Parece que la industria tecnológica se ha convertido en ‘cosa de hombres’. Y es que en España, las mujeres representan tan sólo el 18% de los profesionales de la industria TIC y sólo un 19% de estos trabajadores tiene a una mujer como jefa.

STEMA menor escala, en el instituto, sólo el 8% de las niñas de 15 años sueñan con estudiar Informática, en comparación con la opinión de los niños que alcanza casi el 25%, según datos del Foro Económico Mundial. Además, en los países pertenecientes a la OCDE, sólo 1 de cada 5 graduados en Informática y Telecomunicaciones son mujeres, mientras que en España, el 75% de las chicas abandonan esta carrera hacia otros sectores.

Brecha de género
Microsoft 2 Con la intención de promover el interés de las jóvenes por las STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés), Microsoft ha liderado la iniciativa #MakeWhatsNext (‘Construyendo el Futuro’). El evento, que tuvo lugar la semana pasada en Madrid, se realizó a la vez en 27 países europeos, coincidiendo con la celebración en todo el mundo del Girls in ICT Day.

El congreso contó con la presencia de Pilar López, presidenta de Microsoft Ibérica, que señaló la importancia de “facilitar la formación tecnológica a las jóvenes en las primeras etapas escolares, lo que ayudaría a despertar su interés por la Ciencia y la Tecnología. El reto al que nos enfrentamos es encontrar la manera de hacer más atractivo su estudio en el aula. Y es que si cambias la forma de ver el mundo, cambias el mundo”, añadía.

STEM#MakeWhatsNext en España
Más de 200 jóvenes estudiantes de ESO, Bachillerato y grados universitarios tuvieron la oportunidad de conocer a mujeres referentes del sector, pertenecientes a compañías como Panda Security, Lenovo, Linkedin o BBVA, quienes compartieron su pasión por la Ciencia y demostraron cómo ésta cambia el mundo. Para mantener esta labor en el tiempo, han creado una plataforma on line que funcionará durante los próximos meses, con el objetivo de seguir compartiendo este conocimiento.

http://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/la-industria-tecnologica-fomenta-interes-las-jovenes-las-stem/35572.html

jueves, 23 de julio de 2015

Los problemas de salud causados por los celulares y cómo evitarlos BBC Mundo

El móvil se ha convertido en el compañero inseparable de muchas personas, pero lo que no sabe mucha gente es que su uso excesivo puede causar problemas de salud.

Lea también: El uso de los celulares y el creciente estrés por estar siempre conectados

Si sientes dolores de cabeza constantes, tienes un cuero cabelludo muy sensible o una molestia detrás de un ojo, el causante puede ser el mal uso de los teléfonos inteligentes.

Los expertos dicen que son cada vez más comunes los casos de dolores de cabeza relacionados con las tensiones en el cuello provocados por mala postura a la hora de mirar la pantalla del celular.

En inglés, esta condición se conoce como Text neck (la traducción literal sería algo así como "cuello de texto").
Según la fisioterapeuta Priya Dasoju también puede causar dolores en el brazo y el hombro.

Neuralgia occipital
"Lo que estamos viendo es una cefalea (dolores y molestias localizadas en cualquier parte de la cabeza) de origen cervical", dijo.
Según Dasaju el problema proviene de inclinar la cabeza para mirar la pantalla y esto crea una presión intensa en las partes delantera y trasera del cuello.
Este problema puede empeorar y, en algunos casos, puede conducir a una condición conocida como neuralgia occipital.

Es una condición neurológica donde los nervios occipitales -que van desde la parte superior de la médula espinal hasta el cuero cabelludo- se inflaman o dañan. Se puede confundir con dolores de cabeza o migrañas.
"Alrededor del 30% de nuestros pacientes tiene neuralgia occipital", dijo la osteópata Lola Phillips.
"La persona tiende a tener este problema cuando utiliza tabletas, ordenadores portátiles o teléfonos inteligentes. Comienza a sentir tensión en la parte frontal del cuello y debilidad en la espalda", dijo.
El dolor puede ser intenso, como una "quemazón" en el cuello, y comienza en la base de la cabeza, y se extiende a través de la parte superior del cuero cabelludo.
En general, los dolores comienzan en la parte posterior de la cabeza, en el nervio occipital, pero a veces se sienten en la parte delantera, por encima de los ojos.

Adam Clark comenzó a experimentar dolores de cabeza hace unos meses.
"Es como el dolor de una fuerte resaca. Sientes que te palpita la cabeza", dijo.
"Es como si alguien me hubiera golpeado en la cabeza con un tubo de acero enviando rayos de dolores punzantes al cráneo", añadió.
Es posible sentir dolor en un lado de la cabeza o en ambos, e incluso detrás de los ojos al mover el cuello.
El consejo para curar el problema es cambiar la postura cada hora y no abusar del móvil.
"Quién lo padece debe adoptar distintas posturas al utilizar el teléfono. Sentarse derecho, por ejemplo, y levantar el teléfono o utilizar un soporte para que se quede en una posición más apropiada", explicó la osteópata Lola Phillips.
"Se necesita más disciplina a la hora de usar el teléfono", reiteró.


Tratamiento
El tratamiento incluye la corrección de la postura, masajes y drogas anti-inflamatorias, pero en algunos casos es necesario tomar medidas más drásticas.
Los médicos también pueden recetar relajantes musculares y antidepresivos.

A Adam Clark tuvieron que inyectarle un cóctel de esteroides y otro de relajantes musculares.
"Me dolió mucho. Creo que el doctor me dio casi 20 inyecciones separadas, al final pensé que iba a desmayarse".
"El médico me dijo que me sentiría mejor en un día", dice.
No obstante, los expertos dicen que la prevención es la mejor opción.
Reducir el uso de los teléfonos inteligentes o situarlos cerca del nivel del ojo son buenas estrategias para evitar el problema. "Tratar de no mantener la misma postura durante mucho tiempo", dijo Priya Dasoju.
"Poner un recordatorio en el teléfono para asegurarte de que no estás en la misma posición durante muchos minutos consecutivos".
Los médicos aseguran que las condiciones causadas por el uso excesivo de los teléfonos inteligentes son dolorosas pero no son muy graves.
BBC.