miércoles, 11 de febrero de 2026

Omelet Mousseline de puerros


Omelet Mousseline
Francesco Tonelli for The


Esta tortilla es más esponjosa y ligera que la clásica. Utiliza la técnica de Auguste Escoffier: batir las claras de huevo e incorporar las yemas con movimientos envolventes. Un poco de nata para montar enriquece la tortilla, lo que la convierte en una excelente opción para una última capa de azúcar glas o un relleno de mermelada. Servida dulce o salada, es un plato etéreo que se deshace en la boca.



Ingredientes
Rinde:
1 porción
3 huevos grandes, claras y yemas separadas
1 cucharada de crema para batir
Una pizca grande de sal marina fina, al gusto
Pimienta negra recién molida, al gusto
1 cucharada de mantequilla sin sal

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Información nutricional
Preparación
Paso 1
Con una batidora eléctrica, bata las claras de huevo hasta que formen picos firmes. Mientras tanto, en un tazón grande, bata las yemas con la crema para batir, la sal y la pimienta. Incorpore ¼ de las claras a punto de nieve a las yemas. Incorpore suavemente las claras restantes en dos partes.

Paso 2
Coloque una sartén de 20 a 23 cm (preferiblemente antiadherente o, si no, de acero al carbono bien curado) a fuego alto. Derrita la mantequilla hasta que deje de burbujear.

Paso 3
Vierta la mezcla de huevo y reduzca el fuego a medio. Con una espátula, extienda la mezcla de huevo para cubrir toda la sartén y cocine hasta que cuaje en el fondo. Esto toma solo unos segundos. Use una espátula para doblar el huevo sobre sí mismo en tres partes. Incline la sartén y un plato para servir juntos, y voltee la tortilla sobre el plato.

Ramp Omelet

Ahora mismo, mi combinación favorita es la de puerros y huevos, una combinación especialmente satisfactoria. Con un poco de mantequilla, los puerros dan lugar a unos huevos revueltos estelares y, sin mucho más esfuerzo, a una espectacular tortilla de queso.

Ingredientes
Rinde:
2 porciones
4 huevos grandes
Sal y pimienta
2 cucharadas de mantequilla
½ taza de puerros picados
1 onza de queso Gruyère rallado

Preparación

Paso 1. 
Romper los huevos sazonar con sal y pimienta y batir  

Paso 2
Calentar una sartén para omelette a fuego medio y añadir la mantequilla. Cuando empiece a chisporrotear, añadir los puerros y cocinar durante unos 30 segundos, hasta que se ablanden. Verter los huevos y remover para incorporar los puerros. A medida que los huevos empiecen a cuajar, incline la sartén y levante los bordes del omelette para que los huevos crudos se asienten en el fondo. Cocine durante un minuto como máximo y luego espolvoree el queso sobre los huevos.

Paso 3
Con una espátula, doble el omelette en tres partes. Colóquelo en una fuente con la costura hacia abajo. Sirva inmediatamente.

Mi boeuf bourguignon clásico francés, buey al vino.

Beef Bourguignon
Christopher Testani for The New York Times
Total Time
2½ hours, plus marinating
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Mi boeuf bourguignon clásico 

Al igual que el coq au vin, su plato hermano de la región francesa de Borgoña, el boeuf bourguignon es un guiso de carne cocinado a fuego lento en un vino tinto intenso, acompañado de cebollas perla, champiñones y tocino crujiente en cubos. Use un buen vino, algo sencillo pero fácil de beber. Marca la diferencia en el resultado final. Como todos los guisos de carne, es mejor prepararlo con uno o dos días de antelación; no saltee los champiñones ni las cebollas hasta justo antes de servir. Esta receta forma parte de "Los nuevos imprescindibles de la cocina francesa", una guía de platos imprescindibles que todo cocinero moderno debería dominar. 


Rinde: 4 a 6 porciones 
1.4 kg de carne de res deshuesada para guisar, cortada en cubos de 5 cm y secada con papel absorbente 
2¼ cucharaditas de sal kosher, más al gusto 
½ cucharadita de pimienta negra recién molida 
140 g de lardones, panceta o tocino, en cubos (aprox. 30 ml) 
1 cebolla, finamente picada 
1 zanahoria grande, en rodajas 
2 dientes de ajo, picados 
1 cucharadita de pasta de tomate 
2 cucharadas de harina para todo uso 
1 botella de vino tinto de 1750 ml 
1 hoja de laurel grande 
1 ramita grande de tomillo 
225 g de cebollas perla, peladas (aprox. 12 a 15 cebollas) 
225 g de champiñones cremini, cortados por la mitad si son grandes (aprox. 110 ml) 
1 cucharada de aceite de oliva virgen extra 
Una pizca de azúcar 
Perejil de hoja plana picado, para decorar 

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Información nutricional 

Preparación 

Prepara la receta con nosotros 

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Paso 1 
Sazona la carne con 2 cucharaditas de sal y ½ cucharadita de pimienta. Deja reposar al menos 30 minutos a temperatura ambiente o refrigera hasta por 24 horas. 

Paso 2 
En una olla grande de hierro fundido o una olla de fondo grueso con tapa hermética, cocina los lardones a fuego medio-bajo hasta que la grasa se haya derretido y los lardones estén dorados y crujientes, aproximadamente de 10 a 15 minutos. Con una espumadera, transfiere la carne a un plato forrado con papel absorbente. Reserva la grasa en la olla. 

Paso 3 
Precalienta el horno a 175 °C. Sube el fuego a medio-alto y cocina hasta que la grasa empiece a humear. Coloca la mitad de los cubos de carne en una sola capa en la olla, dejando espacio entre los trozos. Cocina hasta que estén bien dorados por todos lados, de 10 a 15 minutos; transfiere los trozos a un plato a medida que se doren. Repita con el resto de la carne. 

Paso 4 
Reduzca el fuego, si es necesario, para evitar que se queme. Incorpore la cebolla, la zanahoria y el ¼ de cucharadita de sal restante y cocine hasta que estén blandas, unos 10 minutos, revolviendo ocasionalmente. 

Paso 5 
Incorpore el ajo y la pasta de tomate y cocine durante 1 minuto. Incorpore la harina, cocine durante 1 minuto y luego agregue el vino, la hoja de laurel y el tomillo, raspando los restos dorados del fondo de la olla. Vuelva a colocar la carne dorada y la mitad de los lardones cocidos en la olla, tape y transfiera al horno. Cocine hasta que la carne esté muy tierna, aproximadamente una hora y media, volteando la carne a la mitad de la cocción. 

Paso 6 
Mientras tanto, en una sartén grande a fuego alto, combine las cebollas perla, los champiñones, ¼ de taza de agua, el aceite de oliva y una pizca de sal, pimienta y azúcar. Deje hervir a fuego lento, luego tape y reduzca el fuego a medio, cocinando durante 15 minutos. Destape, suba el fuego a alto y cocine, revolviendo con frecuencia, hasta que las verduras estén bien doradas, de 5 a 7 minutos. 

Paso 7 
Para servir, esparza la cebolla, los champiñones y el resto de los tocinos cocidos sobre el guiso y espolvoree con perejil.

Coq au vin, pollo al vino, clásico francés

Coq au Vin
Christopher Testani for The New York Times. Food Stylist: Simon Andrews.
Total Time
2½ hours, plus marinating
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El coq au vin es un guiso francés clásico en el que el pollo se cocina lentamente en vino tinto y un poco de brandy para obtener una salsa exquisita, llena de carne tierna, crujientes trocitos de tocino, champiñones y cebollitas de perla. Las recetas tradicionales requieren un pollo entero troceado, pero usar solo carne oscura da como resultado un plato especialmente suculento sin el riesgo de que la carne blanca se cocine demasiado. Sin embargo, si prefiere sustituirlo por un ave entera troceada, simplemente añada las pechugas en los últimos 30 minutos de cocción a fuego lento. Si prefiere omitir los crutones como guarnición, puede hacerlo, pero aportan un delicioso toque crujiente y mantecoso junto con la carne y las verduras tiernas y cocidas a fuego lento. Esta receta forma parte de "Los nuevos imprescindibles de la cocina francesa", una guía de platos imprescindibles que todo cocinero moderno debería dominar.

Ingredientes

Rinde: 4 porciones 

1,4 kg de muslos y contramuslos de pollo 
2½ cucharaditas de sal kosher, más al gusto 
½ cucharadita de pimienta negra recién molida, más al gusto 
3 tazas de vino tinto fuerte, preferiblemente de Borgoña 
1 hoja de laurel 
1 cucharadita de hojas de tomillo fresco picadas 
113 g de lardones, panceta o tocino, cortados en cubos de 6 mm (aproximadamente 1 taza) 
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, más al gusto 
1 cebolla grande, cortada en cubos 
1 zanahoria grande, pelada y cortada en cubos 
225 g de champiñones blancos o marrones, cortados por la mitad si son grandes, y luego en rodajas (aproximadamente 4 tazas) 
2 dientes de ajo, picados 
1 cucharadita de pasta de tomate 
1 cucharada de harina común 
2 cucharadas de brandy 
3 cucharadas de mantequilla sin sal 
225 g de cebollas perla peladas (aproximadamente de 12 a 15 cebollas) 
Una pizca Azúcar 
2 rebanadas de pan blanco, cortadas en triángulos, sin corteza 
¼ taza de perejil picado, más para servir 

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Guía de sustitución de ingredientes 


Preparación 

Paso 1 
Sazonar el pollo con 2¼ cucharaditas de sal y ½ cucharadita de pimienta. 
En un tazón grande, mezclar el pollo, el vino, la hoja de laurel y el tomillo. Tapar y refrigerar durante al menos 2 horas o, mejor aún, toda la noche. 

Paso 2 
En una olla grande de hierro fundido o una olla de fondo grueso con tapa hermética, cocinar los lardones a fuego medio-bajo hasta que la grasa se haya derretido y los lardones estén dorados y crujientes, de 10 a 15 minutos. Con una espumadera, transferir los lardones a un plato forrado con papel absorbente, dejando la grasa derretida en la olla. 

Paso 3 
Retirar el pollo del vino y reservar la marinada. Secar bien los trozos de pollo con papel absorbente. Calienta la grasa de lardón a fuego medio hasta que esté a punto de humear. Si es necesario, añade el pollo en una sola capa y cocina hasta que esté bien dorado, de 3 a 5 minutos por lado. (Añade aceite si la olla se ve un poco seca). Pasa el pollo a un plato mientras se dora. 

Paso 4 
Añade la cebolla picada, la zanahoria, la mitad de los champiñones y el ¼ de cucharadita de sal restante a la olla. Cocina hasta que las verduras estén ligeramente doradas, unos 8 minutos, removiendo los restos dorados de la olla y ajustando el fuego si es necesario para evitar que se quemen. 

Paso 5 
Incorpora el ajo y la pasta de tomate y cocina durante 1 minuto. Luego, incorpora la harina y cocina durante un minuto más. Retira del fuego, aparta las verduras a un lado de la olla, vierte el brandy en el lado vacío y enciéndelo con una cerilla. (Si te da miedo encenderlo, simplemente reduce el brandy durante 1 minuto). Una vez que se apague el fuego, agrega la marinada reservada, deja que hierva y reduce el fuego a la mitad (a 1½ tazas), aproximadamente 12 minutos. Retira la espuma que se forme en la superficie. 

Paso 6 
Agrega el pollo, los jugos acumulados y la mitad de los tocinos cocidos a la olla. Tapa y cocina a fuego lento durante 1 hora, dándoles la vuelta a la mitad. Destapa la olla y cocina a fuego lento durante 15 minutos para que espese. Prueba y agrega sal y pi   mienta, si es necesario. 

Paso 7 
Mientras tanto, derrite 1 cucharada de mantequilla y 2 cucharadas de aceite en una sartén antiadherente o grande a fuego medio-alto. Agrega las cebollas perla, una pizca de azúcar y sal al gusto. Tapa, reduce el fuego a bajo y cocina durante 15 minutos, moviendo la sartén con frecuencia para que las cebollas se muevan. Destapa, aparta las cebollas a un lado de la sartén, agrega los champiñones restantes y sube el fuego a medio-alto. Continúe cocinando hasta que se doren, removiendo los champiñones con frecuencia y removiendo la cebolla con cuidado de vez en cuando, de 5 a 8 minutos. Retire la cebolla y los champiñones de la sartén y séquela bien. 

Paso 8 
En la misma sartén, derrita 2 cucharadas de mantequilla y 1 cucharada de aceite a fuego medio hasta que burbujee. Agregue el pan y tuéstelo por todos lados hasta que esté dorado, aproximadamente 2 minutos por lado. (Ajuste el fuego si es necesario para evitar que se queme). Retire de la sartén y espolvoree con sal. 

Paso 9 
Para servir, sumerja los crutones en la salsa de vino y luego cúbralos con perejil. Agregue las cebollas perla, los champiñones y la mitad restante de los lardones cocidos a la olla. Rocíe con la salsa de vino, espolvoree con perejil y sirva con los crutones por encima. 

martes, 10 de febrero de 2026

¿Cómo hacen nuevos amigos los adultos? Esto dicen los expertos.

Ilustración de dos amigos varones conversando en un banco del parque al atardecer.
Credit...Holly Stapleton

Conocer nuevas personas y mantener los vínculos en la edad adulta es difícil. Aquí tienes por dónde empezar.

Cuando se trata de la amistad en Estados Unidos, el panorama es bastante desolador. Alrededor de uno de cada seis estadounidenses dice sentirse solo o aislado de quienes le rodean todo o casi todo el tiempo. En 1990, solo el 3 por ciento de los estadounidenses dijeron que no tenían amigos íntimos. Tres décadas después, el 12 por ciento decía lo mismo.

Es comprensible. Hacer nuevos amigos en la edad adulta es difícil. Los “terceros lugares” donde la gente va a pasar el rato y conectar están desapareciendo. La pandemia hizo que muchos amigos perdieran el contacto.

Aun así, quienes estudian y facilitan amistades para ganarse la vida creen que con esfuerzo —y un poco de estrategia— es posible fomentar el tipo de vínculos platónicos fuertes y vigorizantes que tantos de nosotros anhelamos.

Preguntamos a varios de ellos cuáles son los potenciadores de la amistad en los que se apoyan en sus propias vidas. Esto es lo que nos recomendaron.

Practica la amistad ‘agresiva’
Podría decirse, y discutirse, que la parte más difícil de la amistad entre adultos es simplemente encontrar tiempo para salir. Por eso, a menudo es necesario que una persona tome la iniciativa, con constancia y sin disculparse ni avergonzarse, dijo Richard Reeves, presidente del Instituto Estadounidense para Niños y Hombres, un grupo de reflexión, y autor de Hombres.

Tiene un buen amigo que practica lo que él ha llamado “amistad agresiva”. Llama, envía mensajes de texto y organiza planes, y no le preocupa ser un poco gruñón, dijo Reeves.

Liv Schreiber, fundadora de Camp Social, un campamento de verano para mujeres adultas, hizo eco de esta idea. “Mi mantra es: ‘No esperes, toma la iniciativa’”, dijo. Ella suele terminar las citas de amigos pidiéndoles que saquen sus calendarios y organicen otro plan.

¿Otra forma sencilla de practicar la amistad agresiva? Siempre que pienses en un amigo, llámalo, dijo Jaimie Krems, directora del Centro de Investigación de la Amistad de la UCLA. Ella lo hace aunque solo disponga de cinco minutos, y aunque se sienta como algo totalmente inesperado.

“En lugar de pensar: ‘Oh, debería llamarlos’ y ponerlo en mi lista de tareas pendientes, lo hago”, dijo Krems.

Adapta tus planes
Según los expertos, es más probable que la mayoría de nosotros demos prioridad a la amistad —y llevemos a cabo los planes para conectar— cuando pasar tiempo juntos nos resulta divertido o reparador. Y eso es diferente para cada persona. Por eso Danielle Bayard Jackson, entrenadora de amistades, envía cada cierto tiempo una encuesta por correo electrónico a una decena de amigos para preguntarles cómo les gustaría relacionarse.

Algunas de las preguntas son abiertas y prácticas, como: ¿Cuándo sueles estar disponible para pasar tiempo juntos? Otras son más profundas, como ¿Qué estás celebrando en tu vida en este momento?

También pregunta qué preferirían hacer juntos: ¿Tomar una copa de vino? ¿Hacer algo aventurero? ¿Pasar tiempo junto con los niños?

Puede que el ejercicio no funcione para todo el mundo —y no es un consejo que suela dar a sus clientes—, pero ha descubierto que recopilar algunos datos ayuda a mantener sus amistades a flote.

Tanto si decides encuestar a tus amigos como si no, pensar detenidamente en cómo pasas el tiempo con ellos es una buena idea. Reeves señaló que los hombres, en particular, pueden beneficiarse mucho de realizar actividades “hombro a hombro” con sus amigos, en lugar de cara a cara.

Las actividades y las instituciones pueden ofrecer estructura y andamiaje para la amistad masculina, dijo. Reeves señaló, por ejemplo, que tiene varios amigos varones que se ofrecen voluntarios para entrenar a los equipos deportivos de sus hijos: es una forma de retribuir, pero también es una manera de mantener la conexión con otros padres que están ayudando.

“En realidad no vamos a pescar. No vamos a hacer un viaje por carretera. No vamos a jugar al golf”, dijo. “Lo que realmente estamos haciendo es invertir y comprometernos con nuestras amistades. Pero necesitamos el envoltorio”.

Sé un poco necesitado
A veces puede resultar incómodo, pero pedir ayuda puede ser un verdadero incentivo para la conexión, dijo Krems.

“Pensamos que pedir ayuda a nuestros amigos los agobiará. Eso es totalmente falso”, dijo. “Piensa en la alegría que sentiríamos si nuestro amigo nos pidiera ayuda y pudiéramos hacerlo”.

Puede ser cualquier cosa, desde recomendaciones personales (¿un médico? ¿un libro favorito?) hasta apoyo práctico.

Kim Evensen, fundador de Brothers, una organización sin ánimo de lucro centrada en la amistad masculina, admitió que los chicos y hombres con los que trabaja a veces se resisten al consejo de ser más vulnerables con sus amigos. Pero los anima a preguntarse: ¿Alguno de mis amigos tiene una carga —o pasa por una experiencia vital— de la que no se siente cómodo contándome?

“Me di cuenta de que si quiero tener amistades que me hagan más sano y fuerte como hombre”, dijo, “tengo que establecer una norma distinta de la que la cultura que me rodea establece como norma”.

Encaja la amistad en tus rutinas actuales
Una gran ventaja que tienen los niños sobre los adultos es que sus amigos están profundamente integrados en su vida cotidiana a través de la escuela y las actividades extraescolares, dijo Eileen Kennedy-Moore, psicóloga de Princeton, Nueva Jersey, y autora de Kid Confidence: Help Your Child Make Friends, Build Resilience, and Develop Real Self-Esteem.

Ese contacto constante es un ingrediente crucial para la amistad, dijo.

Así que en lugar de esperar “el momento mágico” para conectar con los amigos, Kennedy-Moore busca formas de entretejer la amistad en sus planes establecidos. Eso puede implicar pedirle a un amigo que te acompañe a recoger a los niños al colegio o a una clase en el gimnasio.

“Una amiga me llamó una vez como a las 8 p. m. y me dijo: ‘Voy a Target, ¿qué tal si te recojo dentro de 10 minutos?’”, dijo. “Y fue encantador”.

Schreiber también es creativa a la hora de dar prioridad a sus vínculos platónicos, y advierte que “una de las formas más rápidas de que mueran las amistades en la edad adulta es esperar a una producción completa”. Por eso suele acompañar a una de sus mejores amigas mientras camina al trabajo. A menudo es un momento especial de su semana, dijo.

Únete, de la forma correcta
“A menudo oímos el consejo: ‘¡Únete a un club!’”, dijo Janice McCabe, profesora asociada de Sociología en el Dartmouth College y autora del libro Making, Keeping, and Losing Friends. (Hacer, mantener y perder amigos)

A veces funciona, dijo, y a veces no.

La investigación de McCabe ha descubierto que es mucho más probable que la gente haga amigos si se une a un club relacionado con un cambio de identidad.

Por eso un grupo de madres primerizas es especialmente poderoso, porque las demás personas que lo forman también están pasando por esa transición, dijo. “Se trata de encontrar el momento y el lugar adecuados en esos entornos”.

Maria Avgitidis, casamentera afincada en Nueva York y autora de Ask a Matchmaker, ha descubierto que buscar en tu propia comunidad es un buen punto de partida. Ha observado que el Centro Comunitario Judío de su localidad tiene clases de cocina semanales y anima a sus clientes para que acudan, porque así ven regularmente a las mismas 10 o más personas, “y una de ellas se convertirá en un amigo que te invitará a una parrillada”.

Prepárate para ser un amigo comprometido
Mucha gente tiene la idea de que los amigos deben caer en una conversación fácil y fluida entre ellos —y, por supuesto, a veces es así —, dijo McCabe. Pero cree que dedicar un poco de tiempo a planificar de qué podría hablar con sus amigos ha mejorado la calidad de sus encuentros y, en última instancia, ha reforzado sus contactos.

Antes de ver o hablar con un amigo, dijo McCabe, piensa: ¿Hay algo en particular de lo que quieras hablar? ¿Hay algo que tu amigo dijo en tu última conversación que quieras asegurarte de comentar esta vez?

Jackson dijo que tiene una ficha pegada en su despacho con una lista de amigos con los que quiere pasar tiempo o ponerse en contacto. Es un recordatorio sencillo pero eficaz para ser una amiga comprometida, dijo.

Cuando ve el nombre de alguien de la lista y piensa: “Ah, sí, es una buena amiga. Me cae muy bien”, se pregunta: “¿Qué hago al respecto?”.

​​Catherine Pearson es reportera del Times, donde escribe sobre familias y relaciones.

Carmen Conesa: “Soy más de amantes y amores que de parejas”




Carmen Conesa, sin filtros.Be
La actriz, cantante, bailarina y pintora, con 40 años en escena, estrena ‘El jardín de los cerezos’ inmediatamente después de ‘Cabaret’. Considera su cuerpo un instrumento de trabajo: “Lo cuido como un ‘stradivarius”

Una, más o menos coetánea de la entrevistada, tiene una cierta idea de Carmen Conesa, aunque, como a otras actrices de su edad, haga tiempo que no la vea en pantalla en papeles de protagonista. Una mujer alta y espigada al modo de las bailarinas, con una melena de rizos rubios volando al viento, aunque no haga viento. Y es esa misma estampa, con el tamiz de los años en la voz y en el rostro, la que se materializa en el atrio del teatro Fernán Gómez de Madrid, donde ultima los ensayos de El jardín de los cerezos, el clásico de Chéjov, y donde hemos quedado para charlar sin prisas. Antes, ofrece su cutis sin retoques al fotógrafo sin ponerle media pega, a diferencia de otras celebridades más jóvenes y menos prestigiosas. No le hace falta. Hipnotiza a la cámara.

Muchos la recuerdan como una de Las chicas de hoy en día, una serie de 1991 que solo duró un año en antena. ¿Por qué cree que sucede?

Me halaga, claro. Fue un momento en que llegaban este tipo de series a la televisión española. Una sitcom de 25 minutos, rodada en cine, en un tiempo en que se veían series tipo Cañas y barro. De la mano de Fernando Colomo, aparecieron estas chicas que llegan a la gran ciudad queriendo ser actrices, y fue un golpe de viento fresco. La siento casi como autobiográfica. Nuria Rocamora, mi personaje, era una catalana llegando a Madrid y queriéndose comer el mundo, y yo acababa de llegar de pasar un año en Nueva York, con una beca del Comité Hispanoamericano, y quería zampármelo todo.

¿Se la pone cuando anda baja de ánimo? La serie, digo.

No, tengo tan buen recuerdo que no quiero estropearlo. Para mí, es un sueño que existió. Nunca revisito nada del pasado, tampoco esas fotos que te manda el móvil cuando menos te lo esperas. El pasado nos coloca en un punto melancólico que no me gusta. Dicen que la gente con depresión mira demasiado al pasado, y la gente con ansiedad, al futuro. Lo único que existe es el ahora.

¿No hace planes?

No, ahora estoy hablando contigo e intento disfrutar de este momento. La vida ya te da las suficientes vueltas como para creer que puedes controlar algo.

Bueno, para encadenar un proyecto con otro, como usted, algo de planificación debe de haber.

Bueno, hay épocas y épocas, pero sí. Tengo 65 años, soy mayor, estoy en edad de jubilación, pero no pienso retirarme: si no me ofrecen cosas, ya las hago yo.

¿Cómo se ve a sí misma y cómo cree que la ven los demás?

Si no tuviéramos espejos, seríamos todos simplemente personas, sin edad. Ni señora, ni viejecita, ni abuela, ni mamá ni adolescente. Me gusta mucho lo que dicen los argentinos: los mayores son personas “grandes”, no viejas, y también en catalán: aquesta persona es gran. Es exactamente eso: las personas, a partir de los 50, 60, 70, están en camino de convertirse en muy grandes. Si tu salud te acompaña. En esa etapa de la vida que nos hacen creer que es un tobogán hacia abajo, justamente, estás comenzando una nueva vida. Estoy leyendo Filosofía de la longevidad, de Pascal Bruckner, y es maravilloso.

Tiene una hija de 23 años. ¿Cómo es verse a una misma a través de ella?

Tenemos mucho que aprender de los jóvenes, de los adolescentes, de los niños, que todavía no están envenenados por el mundo. Hay que escucharlos mucho. En la vida hay que aprender como si fuéramos a vivir siempre y vivir como si fuéramos a morir mañana. Y con los jóvenes vamos a tener que entendernos, porque vamos a vivir muchos años, no queremos, legítimamente, retirarnos de nuestro sitio y somos el tapón para que ellos ocupen el suyo. Vivir ese reajuste es mi único propósito de futuro.

¿Qué cosas la nutren como creadora?

La capacidad de ilusionarme y sorprenderme, la capacidad de incomodarme, en el sentido de sacarme de mi zona de confort. En este oficio, la comodidad es la muerte. Entonces, hay que estar siempre incómodo. La incomodidad provoca la acción, la creatividad, la revolución. Así que, cuando estoy fantásticamente bien, me complico la vida.

¿No le gusta estar bien?

Es que yo siempre estoy bien. Ese es mi lema. Yo decido ser feliz. La felicidad es una decisión.

Eso queda muy bonito en los libros de autoayuda, pero luego la vida te golpea.

Podemos estar pasándolo mal, con una enfermedad, un duelo, una mala racha, pero la actitud con que la afrontas es cosa tuya. También depende de lo que tú entiendas por felicidad. Para mí la felicidad es poder comer cada día y no pasar frío. Entonces, cuando me preguntan cómo estoy, siempre digo que muy bien, porque nadie a mi alrededor está malito, me encuentro bien de salud, tengo para comer y no paso frío. Si tienes a alguien que te quiera, mejor, pero no necesito a nadie que me quiera, porque quiero a mucha gente. He querido y me han querido mucho, tengo amor de sobra. El afortunado es el que ama, no el que es amado.

¿Qué duele más, dejar o que te dejen?

Es complicado. Si te dejan porque no te aman duele mucho, pero tienes que entender que es mejor para él y, si lo amas de verdad, entender que se vaya con otra persona o que no quiera estar contigo. Ese es el amor de verdad.

Actúa, baila, pinta, dirige. ¿La artista nace o se hace?

Es difícil. Por ejemplo, yo toco el piano y la guitarra y, hace dos años, quise aprender a tocar el saxo, porque era un reto. Tienes que tener algo, lo que sea. Yo creo que hay algo innato en todos, que es el talento. Todos tenemos un alma de artista, y luego hay gente más diestra y gente más torpe.

¿Qué importancia le da a su cuerpo como instrumento de trabajo?

Es bonito eso, porque yo creo que es exactamente eso: un instrumento, y lo cuido como un stradivarius. Si quieres que suene afinado y bonito, tienes que afinarlo, cuidarlo, mimarlo, cambiarle las cuerdas. La naturaleza me ha regalado este instrumento, quiero que me dure lo máximo posible, que me dé felicidad y a las personas de alrededor, inspirar a la gente en el escenario. Entonces, lo cuido, y lo llevo al lutier: los médicos, los coaches, el gimnasio, los profesores de baile. Para que este instrumento no se deteriore tanto, porque todos vamos hacia eso.

¿Hacia dónde? ¿Qué nota en el stradivarius?

Cada día me levanto y me duele algo nuevo. Hoy, por ejemplo, me dolía muchísimo la espalda, pero tienes que aprender a decir: vale, tengo que bregar con esto y no dejar que eso me pare, sino seguir moviéndome. Y la cabeza, igual. Cuando no tengo textos que aprenderme, porque estoy pintando o preparando una exposición, me aprendo poesías de Miguel Hernández, de Machado, de Lope de Vega, como entrenamiento.

¿Como quien hace sudokus?

También hago sudokus. Me encantan los juegos. Y las matemáticas. Ahora estoy estudiando física cuántica, y creo que está relacionada con el mundo del espectáculo: creo que la energía del público modifica la manera de actuar de los actores, y la de los actores, modifica la del público. Por eso, entre otras cosas, no hay dos funciones ni dos públicos iguales.

¿Usted sabe cuándo ha estado cumbre en escena?

Es que yo siento que casi siempre estoy cumbre, en el sentido de que salgo siempre con muchísima ilusión, creo que cada espectador se merece la mejor función, que hagas tu trabajo lo mejor que puedas y, para mí, ese es un acto de profesionalidad y de amor. Cuando me dicen si estoy cansada, siempre digo que más duro es bajar a la mina.

Autoestima no le falta.

Verás: yo fui la nena de mi familia. Mis padres me tuvieron muy mayores. Él era albañil, pero, cuando yo nací, había montado una pequeña empresa y ya éramos una familia, digamos, burguesa. Me mimaban y me apoyaban en todo, eran mis mayores fans. Entonces, tengo la autoestima muy alta. Luego, las patadas de la vida te vienen solas, pero esa base sustentada de que todo es posible, la llevo puesta.



En El jardín de los cerezos interpreta a una aristócrata rusa que se resiste a cambiar su modo de vida. ¿Cómo de vigente está ese arquetipo en estos tiempos de incertidumbre?

Los protagonistas son personas habituadas al privilegio a las que no habían educado en el cambio. Pero cambios ha habido siempre. Igual que ahora, ellos procrastinan los cambios, esa palabra que ahora se usa tanto, pero cuyo significado se ha practicado toda la vida.

¿Qué cree que define a su generación de actrices y actores?

Somos los testigos de los verdaderamente grandes y el puente con los jóvenes. Hemos trabajado con auténticos mitos: Amparo Rivelles, Concha Velasco, María Luisa Ponte y tantas y tantos que no enseñaban nada a nadie, sino que simplemente aprendías respirando el mismo aire que ellos, y eso no tiene precio.

¿Y usted, tiene la impresión de ser una clásica para los jóvenes?

No, soy una señora grande que sabe de teatro. Me da mucho pudor decir que soy una diva, no lo voy a decir nunca. Lo que sí te digo es que sé reconocer cuando algún joven vale para esto; reconozco la raza cuando la veo. Ahí hay una parte de la soberbia del actor y, si la vences, puedes aprender mucho de ellos.

Me ha impresionado que no le pida al fotógrafo disimular sus arrugas. ¿Siente, como muchas mujeres, presión por renovar el barniz del stradivarius?

En mi caso, es más autopresión, quizá porque en teatro no trabajo con gente que tenga la cara más o menos estirada. La presión me la pongo yo, y decir que no quiero hacerlo es una decisión, como la de la felicidad. Claro que empiezo a tener complejos, pero quiero poder tener orgullo de mis arrugas, tengo que amarlas, como los pliegues de mi tripa. Que esa es otra, de repente tienes un novio y tienes que enseñarlos.

De eso nunca se habla.

Ni de la sequedad, ni de la menopausia, ni de la gravedad. Evidentemente, a esta edad, te da más pudor todo. Yo tengo un amor en Argentina, que viene de vez en cuando, o voy yo, pero no un compañero fijo. Tiendo a tener amantes, he tenido muchas parejas y algún marido. Soy más de tener amantes y amores que parejas. Hace como ocho años que me separé de la última fija, con la que pasé 10 años muy felices, pero ahora creo que lo mejor es vivir separados y juntarse cuando te apetezca. Para vivir, prefiero la soledad. Si es con mi hija, yo feliz, pero creo que tienes que crecer tú sola y acabar con ese concepto de la pareja para toda la vida y tener que morirme con él. Lo importante es no necesitar a un hombre o a una mujer. Necesitar a alguien no es bueno. Aquello de que te dicen: “Te necesito”. Pues no: fatal, fatal, fatal. No me necesites. Tú a tu vida, yo a la mía, y nos encontramos en el camino.

UNA MUJER DE HOY EN DÍA
Carmen Conesa (Barcelona, 65 años), saltó a la fama como coprotagonista, junto a Diana Peñalver, de Las chicas de hoy en día, una serie dirigida por Fernando Colomo a principios de los noventa, que aún triunfa en la plataforma de RTVE. Desde entonces, su nombre es presencia habitual en montajes teatrales, musicales y dramáticos. Su formación como actriz, bailarina, música y pintora le da herramientas para defenderse en todos ellos. Pero su mejor instrumento, dice, es su cuerpo.
El País

lunes, 9 de febrero de 2026

GUERRA CIVIL. La fundación de Aznar ataca a la izquierda tras la suspensión del foro sobre la Guerra Civil: “Nada más nocivo que el intento de volver a 1936″


El expresidente José María Anzar en un acto el pasado octubre. Mateo Lanzuela/Europa Press via Getty Images.

FAES rechaza que la presencia del expresidente fuera una “justificación del boicot” a las jornadas organizadas por Pérez Reverte en Sevilla.

FAES, la fundación del expresidente José María Aznar, ha difundido este martes un editorial en el que acusa a la izquierda de intentar “volver a 1936″ tras la suspensión del foro sobre la Guerra Civil que debía celebrarse esta semana en la Fundación Cajasol de Sevilla (Andalucía), y que finalmente se realizarán del 5 al 9 de octubre. FAES afea que se usara la presencia de Aznar como una “justificación del boicot” a las jornadas. El texto, titulado No a la guerra, sostiene que no hay “nada más nocivo para la concordia que el intento de volver a 1936 para rescatar con fines partidistas” el “último naufragio colectivo, como si durante noventa años el frente se hubiese congelado y hoy pudiera presentarse a competidores democráticos como herederos directos de los bandos en guerra”.

El editorial se publica un día después de que el escritor Arturo Pérez-Reverte responsabilizara a la “extrema izquierda” de la suspensión de las jornadas 1936: La guerra que todos perdimos. “Hubo una amenaza expresa en redes sociales de gente de extrema izquierda y de Podemos”, manifestó, señalando en concreto a Pablo Iglesias, a quien invitará al ciclo para que “en lugar de enviar bots y oleadas de escracheadores" se presente a “debatir y a discutir de una manera civilizada”.

Los organizadores también recordaron la polémica que generó que el escritor David Uclés (Úbeda, 36 años) —autor del superventas La península de las casas vacías (Siruela), novela basada en la Guerra Civil, y flamante premio Nadal con La ciudad de las luces muertas— anunciara su renuncia a asistir a las jornadas, entre otras razones, porque no quería compartir cartel con Aznar y con el ex secretario general de Vox Iván Espinosa de los Monteros.

Desde FAES, rechazan que la presencia de Aznar fuera una “justificación del boicot por aquellos que entienden el intercambio libre de opiniones como provocación intolerable”. A su juicio, ello evidencia que “en la España de hoy el sectarismo tronado que revienta espacios de diálogo es fruto de una cosecha sembrada a conciencia”.

La fundación insiste en lo que llama “sectarismo”, cuyo origen atribuye a cuando “una izquierda hasta entonces ‘institucional’ decidió impugnar la Transición” y “se puso a dinamitar el principio de que la verdad histórica no se legisla, decretando una Historia Oficial que arrojar al adversario”. “Se quiso sustituir el trabajo de los historiadores confundiendo Parlamento y Comunidad académica, para que la política reescribiese la historia; cuando su verdadero cometido consiste en garantizar que los historiadores debatan con libertad la interpretación y el alcance de los hechos que estudian”, añade.

En la misma línea, FAES critica por, a su juicio, “justificar su política memorial apelando a una necesidad de justicia reparadora”. Insiste en que “mucho antes de 2007 –fecha de la primera ley de memoria histórica– ya se habían reparado muchas cosas", en referencia a “la reconciliación nacional”, a la ley de amnistía de 1977 y a la Constitución “de consenso” de 1978, al tiempo que destaca también la labor de Aznar en sus dos Gobiernos.

Así las cosas, la fundación sostiene que “la guerra no se olvidó” y manifiesta que “lo que desde la Transición se quiso ‘echar al olvido’ –en expresión de Santos Juliá– fueron los motivos de agravio que pudieran servir para ‘actualizar’ odios y rencores entre españoles". “Nadie opuso impedimento alguno –no cabe– para que los descendientes y familiares de los asesinados en los dos bandos durante la guerra y en los primeros años de la dictadura recuperasen los restos de sus familiares. Ni para que, en esa tarea, pudieran contar con el apoyo económico del Estado", agrega.

En este sentido, FAES acusa en su editorial a “quienes impulsaron las nuevas políticas de memoria” de no tratar de “reparar derechos conculcados”, sino de “reparar el pasado” y “reescribirlo tal y como debiera haber sucedido en su imaginario”. A su juicio, ese “no es un propósito que debiera perseguir un gobernante responsable”. “Todavía peor es haberla querido comprometer por un bajo interés partidista: eso es literalmente imperdonable”, apunta.

Los sorprendentes beneficios que cantar tiene para la salud respaldados por la ciencia

Tres mujeres cantando y bailando

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Cantar con otros puede ser más beneficioso que cantar solos.

Estamos en esa época del año en la que el aire empieza a vibrar con voces angelicales, o a resonar con algún que otro himno vigoroso, mientras los villancicos transmiten su indomable alegría festiva.

Pero estos cantores, se den cuenta o no, mientras llenan centros comerciales, estaciones de tren, residencias de ancianos y la calle de tu casa con canciones jubilosas, también están mejorando su salud.

Se ha descubierto que cantar, aporta una amplia gama de beneficios – que abarcan desde el cerebro hasta el corazón- para quienes lo practican, especialmente si lo hacen en grupo. Puede unir a las personas, preparar nuestro cuerpo para combatir enfermedades e incluso suprimir el dolor. Entonces, ¿valdría la pena alzar la voz para celebrar?

"Cantar es un acto cognitivo, físico, emocional y social", afirma Alex Street, investigador del Instituto de Investigación de Musicoterapia de Cambridge, quien estudia cómo la música puede ayudar a niños y adultos a recuperarse de lesiones cerebrales.

Los psicólogos llevan mucho tiempo maravillados de cómo las personas que cantan juntas pueden desarrollar un poderoso sentido de cohesión social, e incluso los vocalistas más reticentes se unen al cantar. Investigaciones han demostrado que personas completamente desconocidas pueden forjar vínculos inusualmente estrechos después de cantar juntas durante una hora.

Como era de esperar, cantar tiene claros beneficios físicos para los pulmones y el sistema respiratorio. Algunos investigadores han utilizado el canto para ayudar a personas con enfermedades pulmonares, por ejemplo.

Efectos mensurables

Grupo de personas cantando villancicos

Grupo de personas cantando villancicos

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En esta época del año, no faltan los coros navideños.

Pero cantar también produce otros efectos físicos mensurables. Se ha descubierto que mejora la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Incluso se ha visto que cantar en grupos o coros refuerza nuestra función inmunitaria de una forma que simplemente escuchar la misma música no puede.

Existen diferentes explicaciones para esto. Desde un punto de vista biológico, se cree que cantar activa el nervio vago, que está conectado directamente a las cuerdas vocales y los músculos de la parte posterior de la garganta. La exhalación prolongada y controlada que implica cantar también libera endorfinas asociadas con el placer, el bienestar y la supresión del dolor.

Cantar también activa una amplia red de neuronas en ambos hemisferios del cerebro, lo que provoca que se activen las regiones que gestionan el lenguaje, el movimiento y las emociones. Esto, combinado con el enfoque en la respiración que requiere el canto, lo convierte en un eficaz calmante del estrés.

"Las respuestas de bienestar se hacen evidentes en voces, expresiones faciales y posturas más vívidas", afirma Street.

Estos beneficios podrían tener raíces profundas. Algunos antropólogos creen que nuestros ancestros homínidos cantaban antes de poder hablar, utilizando vocalizaciones para imitar los sonidos de la naturaleza o expresar sentimientos.

Esto podría haber desempeñado un papel clave en el desarrollo de dinámicas sociales complejas, la expresión emocional y los rituales, y Street señala que no es casualidad que cantar forme parte de la vida de todos los seres humanos, tengan o no inclinación musical, señalando que nuestros cerebros y cuerpos están sintonizados desde el nacimiento para responder de forma positiva a las canciones.

"Se les cantan canciones de cuna a los niños y luego se cantan canciones en los funerales", explica. "Aprendemos las tablas de multiplicar cantando y el abecedario mediante la estructura rítmica y melódica".

Cantar en comunidad

Pero no todos los tipos de canto son igualmente beneficiosos. Cantar en grupo o coro, por ejemplo, promueve un mayor bienestar psicológico que cantar en solitario. Por esta razón, investigadores educativos han utilizado el canto como herramienta para promover la cooperación, el desarrollo del lenguaje y la regulación emocional en niños.

Los especialistas médicos también están recurriendo al canto para mejorar la calidad de vida de quienes sufren diferentes afecciones. Investigadores de todo el mundo han estudiado los efectos de unirse a coros comunitarios dedicados a sobrevivientes de cáncer y accidentes cerebrovasculares, personas con enfermedad de Parkinson y demencia, y sus cuidadores. Por ejemplo, cantar mejora la capacidad de articulación de los pacientes con Parkinson, algo con lo que se sabe que tienen dificultades a medida que la enfermedad progresa.

Personas mayores cantando

Personas mayores cantando

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Se ha demostrado que cantar ayuda a las personas con Parkinson.

Cantar también representa una forma de mejorar la salud general, ya que se ha demostrado que es un ejercicio subestimado, comparable a una caminata rápida. "Cantar es una actividad física y puede tener beneficios similares al ejercicio", afirma Adam Lewis, profesor asociado de fisioterapia respiratoria en la Universidad de Southampton, en Reino Unido.

Un estudio incluso sugirió que cantar, junto con diversos ejercicios vocales que realizan cantantes profesionales para perfeccionar el tono y el ritmo, es un ejercicio para el corazón y los pulmones comparable a caminar a un ritmo moderado en una cinta de correr.

Pero los investigadores también se interesan en destacar los beneficios, a menudo poco reconocidos, de participar grupos de canto para la psique de las personas que viven con enfermedades crónicas a largo plazo. Street explica que cantar permite a estas personas centrarse en lo que pueden hacer, en lugar de en lo que no pueden.

"De repente, se genera una sensación de igualdad en la sala, donde los cuidadores ya no son cuidadores, y los profesionales de la salud también cantan la misma canción de la misma manera", dice Street. "Y realmente no hay mucho más que logre eso".

Enfermedades respiratorias

Entre quienes han demostrado beneficiarse más del canto se encuentran las personas con enfermedades respiratorias crónicas, algo que se ha convertido en un importante foco de investigación para Keir Philip, profesor clínico de medicina respiratoria en el Imperial College de Londres. Philip advierte que cantar no curará estas enfermedades, pero puede servir como un enfoque holístico eficaz que complementa los tratamientos convencionales.

"Para algunas personas, vivir con disnea puede provocar que cambien su forma de respirar, volviéndola irregular e ineficiente", dice Philip.

"Algunos enfoques basados en el canto ayudan en esto en términos de los músculos utilizados, el ritmo y la profundidad [de la respiración], lo que puede ayudar a mejorar los síntomas".

Uno de sus estudios más destacados consistió en aplicar un programa de respiración desarrollado mediante el trabajo con cantantes profesionales de la Ópera Nacional Inglesa como parte de un ensayo controlado aleatorio en pacientes con covid-19 de larga duración. Durante seis semanas, los resultados mostraron que mejoró su calidad de vida y alivió algunos aspectos de sus dificultades respiratorias.

Grupo de gente cantando

Grupo de gente cantando

Fuente de la imagen,Getty Images



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Para las personas con enfermedades respiratorias, cantar puede ser muy útil.

Al mismo tiempo, cantar no está exento de riesgos para las personas con afecciones subyacentes. El canto en grupo se vinculó a un evento de superpropagación en las primeras etapas de la pandemia de covid-19, ya que cantar puede emitir grandes cantidades de virus en el aire.

"Si tienes una infección respiratoria, es mejor faltar esa semana al ensayo del coro para evitar poner en riesgo a otras personas", comenta Philip.

Pero quizás el beneficio más notable del canto es que parece contribuir a la autoreparación cerebral. Esto quedó ilustrado por la historia de la excongresista estadounidense Gabrielle Giffords, quien sobrevivió a un disparo en la cabeza durante un intento de asesinato en 2011.

A lo largo de muchos años, Giffords reaprendió a caminar, hablar, leer y escribir, gracias a terapeutas que utilizaban canciones de su infancia para ayudarla a recuperar la fluidez verbal.

Los investigadores han utilizado enfoques similares para ayudar a los supervivientes de un ictus a recuperar el habla, ya que cantar puede proporcionar las horas y horas de repetición necesarias para promover una nueva conectividad entre los dos hemisferios cerebrales, que a menudo se dañan tras un ictus agudo. También se cree que cantar mejora la neuroplasticidad del cerebro, lo que le permite reconectarse y crear nuevas redes neurológicas.

Joven cantando con un control remoto como micrófono

Joven cantando con un control remoto como micrófono

Fuente de la imagen,Getty Images

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No importa si cantas mal, lo importante es hacerlo. 

Hay teorías de que cantar también podría ayudar a las personas con deterioro cognitivo debido a la intensa exigencia que impone al cerebro, que requiere atención sostenida y estimula la búsqueda de palabras y la memoria verbal.

"Existe una creciente base de evidencia que respalda los beneficios cognitivos del canto en adultos mayores", afirma Teppo Särkämö, profesor de neuropsicología en la Universidad de Helsinki, Finlandia. "Sin embargo, aún sabemos poco sobre el potencial del canto para ralentizar o prevenir el deterioro cognitivo, ya que esto requeriría estudios a gran escala con años de seguimiento".

Para Street, toda la investigación que demuestra los poderosos efectos del canto, ya sea a nivel social o neuroquímico, subraya por qué es una parte tan universal de la vida humana. Sin embargo, una de sus preocupaciones es que, a medida que las personas pasan cada vez más tiempo conectadas a la tecnología en lugar de entre sí a través de actividades como cantar, relativamente pocas personas experimentan sus beneficios.

"Estamos descubriendo mucho, especialmente en la rehabilitación de lesiones cerebrales", afirma. Apenas están empezando a surgir estudios que demuestran que cantar puede tener estos efectos, incluso en personas con lesiones importantes. Es lógico que podamos beneficiarnos tanto, ya que el canto siempre ha desempeñado un papel fundamental en la conexión entre las comunidades.

Quizás sea una razón más para disfrutar el cantar villancicos alrededor del árbol de Navidad este año.

 *Este artículo fue publicado en BBC Future." Haz clic aquí si quieres leer la versión original en inglés.


domingo, 8 de febrero de 2026

Polémica David Uclés se retira de un evento sobre la Guerra Civil por la presencia de José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros

El coordinador del acto, Arturo Pérez-Reverte, responde en un comunicado que es “una imperdonable descortesía y un incumplimiento de su compromiso”.

El escritor David Uclés ha anunciado en un vídeo para redes sociales que no participará en el evento 1936: La guerra que perdimos todos, coordinado por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, dentro del festival Letras en Sevilla, que se celebra del 2 al 5 de febrero en la capital andaluza. Esta tarde, los organizadores del acto han respondido a Uclés en un duro comunicado.

El motivo de la decisión de Uclés es la presencia en el mismo cartel del expresidente del gobierno José María Aznar y el exsecretario general de Vox Iván Espinosa de los Monteros. “Vi que en el cartel, además de escritores o articulistas, figuraban políticos que han hecho zancadillas a valores democráticos y a medidas que nos conforman como una sociedad moderna y empática”, cuenta en conversación con este periódico el autor de La península de las casas vacías y flamante ganador del premio Nadal.
Antonio Maíllo, coordinador de Izquierda Unida, también ha cancelado su asistencia, según ha anunciado en un comunicado en redes sociales, por no estar de acuerdo en cómo se han difundido los actos: da la impresión, a su juicio, de que los participantes comparten la tesis del título.

A Alberto Ruiz-Gallardón, exministro de Justicia, también en el cartel, le afea Uclés sus políticas con respecto al aborto. A Aznar, la guerra de Irak, “que tuvo consecuencias desastrosas”. A Espinosa de los Monteros, su pasado en un partido, Vox, “que hoy está amenazando la democracia y la tranquilidad en nuestro país, ya sea proclamando arengas xenófobas que acaban en episodios como el de Torre Pacheco, ya sea censurando actos literarios —como me pasó a mí en tres ocasiones—, ya sea queriendo quitar leyes a favor del derecho al aborto o del matrimonio igualitario, que tanto nos han costado. Tantísimas cosas atroces... Lo más grave: tejer una trama en TikTok para convencer a los adolescentes de que les voten, metiéndoles en la cabeza el Cara al sol”.

Cartel del ciclo 'La guerra que perdimos todos' en el festival Letras en Sevilla. Uclés también tiene comentarios sobre el título del ciclo, que difunde la idea de que la guerra la perdieron todos los españoles, fueran del bando que fueran. “Creo que el título acertado hubiera sido la guerra que sufrimos todos, que es lo que yo defiendo en mi libro, donde trato la intrahistoria del conflicto. Pero no la perdimos todos. Ahí hay un matiz muy importante: la guerra la ganaron los mismos que la provocaron, y se lucraron de ella durante 40 años”, dice el escritor.

“Ese título hace flaco favor a la memoria histórica del país y a lo que realmente ocurrió. Además da la impresión de que todos los que figuran en el cartel comulgamos con esa idea, como abajofirmantes, y sé de primera mano que no es así”. Para Uclés estos asuntos son especialmente sensibles, dada la temática de la novela que le ha catapultado al estrellato literario en tiempo récord, con más de 300.000 ejemplares vendidos en 28 ediciones. Entre los otros participantes en los actos se encuentran el historiador Julián Casanova, el periodista Edu Galán, el cineasta Alejandro Amenábar, el ministro Félix Bolaños, la socióloga Zira Box, el escritor Paco Cerdá, el actor Juan Echanove o la presidenta del Consejo de Estado Carmen Calvo. Uclés también pone el ojo en la paridad: 27 hombres y solo 6 mujeres.

En los últimos tiempos, Uclés ha estado en el centro de la polémica, de varias polémicas, por lo que algunos consideran su sobreexposición en eventos y medios; por su abandono de la red social X al considerarla un “nido de fascistas”; por su cambio de editorial, de Siruela a Planeta, al ganar el premio Nadal; y hasta por su característica boina. De hecho, el propio Pérez-Reverte, que coordina el acto, se pronunció en una entrevista en Canal Sur Radio sobre este asunto: ”Me parece un chico muy interesante, Uclés. Es listo, además. Es muy listo. Da la imagen de chico de pueblo, con la boina. Me cae bien, me cae bien", dijo el creador de El capitán Alatriste, que además alabó su novela.

¿Por qué aceptó Uclés participar en el acto? Lo achaca a la gran cantidad de peticiones con que el equipo de prensa de la editorial, y él mismo (que parece tener el don de la ubicuidad), tienen que lidiar. No dedicaron la suficiente atención a la naturaleza del acto antes de enrolarse: “Ahí entono el mea culpa”, concluye Uclés.

Contestación y repulsa
Esta tarde, Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, Coordinadores de la XI Edición de Letras en Sevilla, han respondido a Uclés en un duro comunicado, en el que señalan que el anuncio de Uclés fue hecho público “sin avisar previamente a los organizadores del acto, que se han enterado por algunos medios informativos”. En ese comunicado advierten que la actitud de Uclés, “además de ser una imperdonable descortesía y un incumplimiento de su compromiso, es un síntoma siniestro, revelador, de lo que precisamente Letras en Sevilla pretende poner de manifiesto con esta su XI edición: el sectarismo y la ignorancia de David Uclés son un claro indicio de que hay sectores ideológicos en España que no desean debates ni razones, sino simplezas demagógicas, trincheras de odio y desprecio que hagan imposibles diálogos, acuerdos o reconciliaciones”.

Pérez-Reverte y Vigorra señalan que el éxito de público y la repercusión mediática de las jornadas “han sido siempre enormes, y una de las razones de ese éxito reside en que se trata de un foro de debates amplio, ecuánime, sin adscripción ideológica alguna, donde voces de diversas tendencias y sensibilidades han dialogado siempre en admirable armonía”.

“Sin pretenderlo, David Uclés, con su descortés y censurable arranque de última hora, —al que acaba de unirse a toda prisa y con descarado oportunismo Antonio Maillo (…)— confirma tristemente lo necesarias que son las jornadas (…), y lo profundas que son las heridas donde algunos parecen cómodamente instalados, como si las necesitaran abiertas para vivir en ella y de ellas”, señala el comunicado. “Confiamos en que los posibles lectores presentes o futuros de David Uclés tomen buena nota de todo esto”, termina la nota.

La de los organizadores no es la única reacción que ha desatado el mensaje de Uclés. La socióloga Zira Box, una de las ponentes, también ha anunciado su salida del acto. “Me bajo por diversas cosas, y una no menor es la presión que he sentido de los “míos” (lo digo sin victimismo, es descripción). La paradoja es que eso hace que autoinhiba mi voz; y no lo vivo como un triunfo ni un golpe de efecto, sino todo lo contrario", ha escrito en X. El director de ABC Cultural, Jesús García Calero, señala a Uclés también en X: “No cabe más impostura (...). Sabías quién participaba perfectamente”.

El cómico Edu Galán ha escrito contra Uclés en una columna de Zenda, la revista literaria impulsada por Pérez-Reverte. “No quiero investigar todos los carteles de las participaciones de Uclés, pero estoy seguro de que ha aparecido en listados mucho peores que este”, señala Galán. “Estos dos señores [Aznar y Espinosa de los Monteros] estoy seguro de que sienten el mismo rechazo por estar en un cartel con Uclés, y creo que se mantienen en él, principalmente, porque no van ni a coincidir con David Uclés o igual ni saben quién es David Uclés. Y lo más importante: se mantienen en él porque en una sociedad democrática y diversa, deben mantenerse en él”, le afea al autor de La península de las casas vacías.

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