miércoles, 25 de febrero de 2026

Cómo tomar un jugo de naranja al día puede ayudar al corazón

Mujer de perfil bebiendo un jugo de naranja

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Pie de foto,Muchas personas suelen beberlo como parte del desayuno

Aunque llevamos ya algunos años escuchando que es preferible desayunar fruta que jugo de naranja, porque esta bebida solo aporta azúcares libres que aumentan el riesgo de obesidad, no faltan estudios que le encuentran virtudes interesantes.

En concreto, una investigación reciente ha demostrado que el consumo regular de jugo de naranja puede influir en la actividad de miles de genes dentro de nuestras células inmunitarias.

Muchos de estos genes ayudan a controlar la presión arterial, calmar la inflamación y regular la forma en que el cuerpo procesa el azúcar, lo que contribuye a mejorar la salud cardíaca a largo plazo.

Los investigadores realizaron un seguimiento a adultos que bebieron 500 ml de jugo de naranja pasteurizado puro cada día durante dos meses. Después de 60 días, muchos genes asociados con la inflamación y la hipertensión arterial se habían vuelto menos activos.

Entre ellos, NAMPT, IL6, IL1B y NLRP3, que suelen ponerse en marcha cuando el cuerpo está sometido a estrés.

Otro gen conocido como SGK1, que afecta a la capacidad de los riñones para retener sodio (sal), también redujo su actividad.

Estos cambios coinciden con hallazgos previos que indican que beber jugo de naranja a diario puede reducir la presión arterial en adultos jóvenes.

El jugo reduce la inflamación y relaja los vasos sanguíneos

El hallazgo ofrece una posible explicación a por qué el jugo de naranja se ha relacionado con una mejor salud cardíaca en varios ensayos.

El nuevo trabajo muestra que, a la vez que eleva el azúcar en sangre, esta bebida cítrica desencadena pequeños cambios en los sistemas reguladores del cuerpo que reducen la inflamación y ayudan a relajar los vasos sanguíneos.

Tiene sentido si pensamos que los compuestos naturales de las naranjas, en particular la hesperidina, un flavonoide cítrico conocido por sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios, pueden influir en los procesos relacionados con la hipertensión arterial, el equilibrio del colesterol y la forma en que el cuerpo procesa el azúcar.

La respuesta varió en función del tamaño corporal: las personas con más peso tendían a mostrar mayores cambios en los genes implicados en el metabolismo de las grasas, mientras que los voluntarios más delgados mostraban efectos más fuertes sobre la inflamación.

Una revisión sistemática de ensayos controlados en la que participaron 639 personas de 15 estudios descubrió que el consumo regular de jugo de naranja reducía la resistencia a la insulina y los niveles de colesterol en sangre. La resistencia a la insulina es una característica clave de la prediabetes, y el colesterol alto es un factor de riesgo establecido para las enfermedades cardíacas.

Otro análisis centrado en adultos con sobrepeso y obesidad encontró pequeñas reducciones en la presión arterial sistólica y aumentos en las lipoproteínas de alta densidad (HDL), a menudo denominadas colesterol bueno, tras varias semanas de consumo diario de jugo de naranja.

Persona preparando un jugo de naranja.

Persona preparando un jugo de naranja.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,<
Prepararlo es muy sencillo.
Aunque estos cambios son modestos, incluso las mejoras leves en la presión arterial y el colesterol pueden marcar una diferencia significativa si se mantienen durante años.

A esto se le suma que, según una revisión reciente, el jugo de naranja influye en las vías relacionadas con el uso de energía, la comunicación entre las células y la inflamación. También puede afectar a la microbiota intestinal, que cada vez se considera más importante para la salud cardíaca.

Si nos decantamos por jugo de naranja sanguina, basta consumirlo durante un mes para que aumente el número de bacterias intestinales que producen ácidos grasos de cadena corta. Estos compuestos ayudan a mantener una presión arterial saludable y a reducir la inflamación.

Las personas con síndrome metabólico son las que más pueden salir ganando. Una investigacion con 68 participantes obesos demostró que el consumo diario de jugo de naranja mejoraba el funcionamiento del revestimiento de los vasos sanguíneos (función endotelial), esto es, la capacidad de los vasos sanguíneos para relajarse y dilatarse.

Y eso se asocia directamente con un menor riesgo de ataques cardíacos.

Algunos estudios contradictorios

Otro estudio, realizado con 129 trabajadores de una fábrica de jugo de naranja en Brasil, reveló concentraciones sanguíneas más bajas de apolipoproteína B, o apo-B, un marcador que refleja el número de partículas portadoras de colesterol relacionadas con el riesgo de sufrir un infarto.

Mujer leyendo la etiqueta de un jugo de naranja en un supermercado. Fuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,Si no quieres prepararlo, puedes comprarlo envasado. Sin embargo, un análisis más amplio de las concentraciones de grasas en sangre reveló que, aunque los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL) –colesterol malo– suelen descender, otras mediciones lipídicas, como los triglicéridos y el HDL, no varían significativamente.

En cualquier caso, parece que beber jugo de naranja no solo aporta azúcar: aunque la fruta entera sigue siendo la mejor opción debido a su fibra, un vaso diario de jugo de naranja puro podría tener efectos beneficiosos para la salud que se acumulan con el tiempo.

Estos incluyen aliviar la inflamación, favorecer un flujo sanguíneo más saludable y mejorar varios marcadores sanguíneos relacionados con la salud cardíaca a largo plazo.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia creative commons. Haz clic aquí para leer la versión original.

*David C. Gaze es profesor de Patología Química de la Universidad de Westminster, en Reino Unido.


martes, 24 de febrero de 2026

Agatha Christie y el miedo al comunismo



«La novela policíaca», afirmaba Bertolt Brecht, «al igual que el mundo mismo, la gobiernan los ingleses». 

Bueno, tenía razón en lo primero, pero los novelistas policíacos británicos de los años 20 y 30 —el periodo bautizado como Edad de Oro de la novela policíaca por John Strachey, compañero comunista de Brecht— podrían haber discrepado sobre quién gobernaba realmente el mundo. Sospechaban que había otro orden del día completamente distinto. «El oro bolchevique está entrando en este país con el propósito específico de provocar una revolución», afirma el señor Carter, un alto cargo de los servicios de seguridad en The Secret Adversary [El adversario secreto, también traducido como El misterioso señor Brown] (1922), de Agatha Christie.

Christie, fallecida hace cincuenta este mes, es reconocida internacionalmente como la Reina del Crimen. De hecho, está reconocida legalmente como tal: la frase ha sido registrada como marca comercial por sus herederos, y cualquiera que se anuncie con ese título probablemente reciba una carta de cese y desistimiento («sorprendentemente lamentable», dijo Val McDermid, cuando recibió la advertencia en 2022). Es la escritora de ficción más vendida del mundo (se estima que ha vendido entre dos mil y cuatro mil millones de libros) y una de las más adaptadas: prácticamente todas sus 66 novelas policíacas han llegado a la pantalla, al teatro o a la radio. La adaptación de Netflix de The Seven Dials Mystery [El misterio de las siete esferas] es sólo la última. Tradicionalmente, estas adaptaciones eran asuntos cordiales. Más recientemente, han intentado ser atrevidas, pero pocas han aprovechado el contenido político de los libros originales, en particular los de su juventud. Lo cual es una lástima, aunque solo sea porque, en una época en la que las teorías conspirativas vuelven a ser tristemente comunes, sería bueno recordar lo frecuentes —y lo erróneas— que eran hace un siglo.

En The Secret Adversary (1922), su segunda novela, una encantadora pareja de aficionados, Tommy y Tuppence, frustra una conspiración internacional para acabar con la civilización occidental. La novela se escribió en una época de agitación económica. En 1921 se produjo una grave recesión —«uno de los peores años de depresión desde la Revolución Industrial», según escribió The Economist— acompañada de una ola de huelgas: se perdió más del doble de días laborables por acciones sindicales que en cualquier año anterior. Más alarmante aún era el temor a que los exmilitares desempleados se inspirasen en las revoluciones de Rusia e Irlanda. Mientras tanto, los liberales se estaban viendo suplantados por el ascenso aparentemente inexorable del Partido Laborista.

En la historia de Christie, el Sr. Carter explica que, por desastroso que pudiera ser un gobierno laborista, ellos no eran el verdadero problema. Ni siquiera los comunistas. Hay alguien más atrás, en las sombras. «Los bolcheviques están detrás de los disturbios laboristas, pero este hombre está detrás de los bolcheviques». Nadie conoce su identidad. «Pero una cosa es segura: es el maestro criminal de esta época».

De manera similar, en The Big Four [Los cuatro grandes] (1927), Hércules Poirot lucha contra la conspiración que se esconde detrás de «los disturbios mundiales, los problemas laborales que acosan a todas las naciones y las revoluciones que estallan en algunas». Su alcance es global. «En Rusia, como sabes, había muchos indicios de que Lenin y Trotsky no eran más que marionetas cuyas acciones dictaba otra mente». Tal como dice Poirot: «Su objetivo es dominar el mundo».

Esto era algo característico de la ficción popular de la época. El héroe de suspense más importante de los años veinte era Bulldog Drummond, que luchaba contra su supervillano enemigo en una serie de novelas, obras de teatro y películas de Sapper (seudónimo de H. C. McNeile). Una vez más, hay una organización internacional que controla la política de izquierdas en Gran Bretaña. «Desde la guerra, vosotros, reptiles venenosos, habéis estado trabajando para provocar disturbios internos en este país», le dice Drummond a un diputado laborista en The Black Gang [La banda negra] (1922). «Ni uno de cada diez de entre vosotros cree en lo que predica: vuestra fuerza motriz es el dinero y vuestro propio progreso».

La idea de que el Partido Laborista era un compañero de viaje era algo común. Dorothy L. Sayers, otra escritora considerada reina del crimen, presentó en Clouds of Witness [Nube de testigos] (1926) el Club Soviético de Londres, donde hay mucho entusiasmo por la presencia del líder laborista, que «va a pronunciar un discurso sobre la conversión del Ejército y la Marina al comunismo».

Quizás este tema recurrente pueda verse como un intento de comprender la escala y el horror, por lo demás incomprensibles, de la Primera Guerra Mundial y su impacto social. Cuando las cosas habían ido tan mal, era necesario creer que podía haber una causa subyacente al descontento. «Detrás de todas las creencias del mundo, el cristianismo, el budismo, el Islam y el resto, se esconde una antigua adoración al diablo», argumenta el carismático villano de The Three Hostages [Tres rehenes] (1924), de John Buchan. Ahora que «la guerra había resquebrajado la fachada en todas partes, lo auténtico estaba saliendo a la luz», sobre todo en el auge del comunismo. Su intención es explotar el desorden moral para hacerse con el poder.

Fantasioso, por supuesto, incluso risible. Pero la idea de una mano oculta que manipula la política tuvo su impacto, preparando el terreno a los sucesos de la vida real. La caída del primer gobierno laborista en 1924 se desencadenó por las acusaciones sobre la influencia ejercida por el Partido Comunista de Gran Bretaña. En la campaña electoral posterior, el Daily Mail presentó las pruebas: una carta supuestamente enviada por Grigori Zinóviev, jefe ruso de la Internacional Comunista, en la que ordenaba al PCGB «agitar a las masas del proletariado británico». Se alegó que existía una clara cadena de mando. «Moscú da órdenes a los comunistas británicos», escribía el Mail, «y los comunistas británicos, a su vez, dan órdenes al gobierno socialista, que las obedece dócil y humildemente».

Era algo totalmente falso —y la carta misma de Zinóviev era una falsificación—, pero la sospecha de que existía algún tipo de influencia bolchevique ya estaba bien arraigada. La acusación de lealtad a una potencia extranjera era precisamente algo sobre lo que habían advertido las novelas de suspense de Agatha Christie y Sapper, y sus numerosos lectores reconocieron el peligro. El resultado fue que los votantes liberales desertaron en masa hacia los conservadores, decididos a mantener fuera a los socialistas, de modo que, aunque el Partido Laborista aumentó su porcentaje de votos, su número de diputados disminuyó. Se aprendió la lección y, cuando se produjo la huelga general de 1926, el Congreso de Sindicatos (TUC) se apresuró a negar cualquier influencia externa, comunicando a la prensa que un cheque enviado desde Moscú, «por varios miles de libras», se había devuelto sin cobrar.

A partir de entonces, la atención prestada a la subversión comunista se desvaneció un poco, fusionándose con una sospecha mucho más antigua en torno a Rusia. La novela A Man Lay Dead [Un hombre muerto] (1934), de Ngaio Marsh, presentaba una hermandad secreta rusa «de asombrosa antigüedad» que, en la época de Pedro el Grande, «practicaba diversos ritos indecentes y horribles, basados en una especie de monacato invertido». Más recientemente, se había convertido en una organización política prosoviética, aunque conservaba su afición por «las representaciones eróticas y las mutilaciones».

En The Devil Rides Out [La novia del diablo] (1934), Dennis Wheatley fue más allá e identificó al verdadero cerebro que había provocado la guerra. «El monje Rasputín era el genio malvado detrás de todo», explica nuestro héroe. «Era el mayor mago negro que el mundo había conocido a lo largo de los siglos. Fue él quien encontró una de las puertas por las que dejar salir a los cuatro jinetes para que se deleitaran en la sangre y la destrucción».

Sin embargo, en términos más generales, los detectives y los héroes de las novelas de suspense centraron su atención en otros temas. Tras el crac de Wall Street en 1929 y la consiguiente Depresión, se puso de moda en la novela negra la figura del financiero indiferente y el empresario rapaz. Estos parecían amenazas más acuciantes para el bienestar de la nación. La literatura popular era popular precisamente porque reflejaba los miedos y las preocupaciones de sus lectores.

En The Smart Detective [“Un detective listo”] (1933), de Leslie Charteris, Simon Templar (alias el Santo) recibe la visita de una mujer que trabaja para «Oppenheim, el dueño de los talleres clandestinos». Ella describe el sistema: «Trabajo con otras cincuenta chicas en un ático del East End. Trabajamos diez horas al día, seis días a la semana, cosiendo. Si eres hábil y rápida, puedes hacer dos piezas al día. Te pagan un chelín por pieza». Oppenheim, por el contrario, acaba de comprar una colección de esmeraldas por un cuarto de millón de libras. «Es una de esas cosas por las que a veces te dan ganas de hacerte comunista». Se pueden encontrar variaciones sobre este tema en obras como Death of a Banker [“Muerte de un banquero”] (1934), de Arthur Wynne; Death of the Board [“La muerte de la Junta”] (1937), de John Rhodes; There’s Trouble Brewing [“Está difícil destilarlo”] (1937), de Nicholas Blake, y Murder Pays No Dividends [“El asesinato no reparte dividendos”] (1938), de Gathorne Cookson.

Y en One, Two, Buckle My Shoe [La muerte visita al dentista] (1940), de Agatha Christie, en la que Alistair Blunt es el director de «la mayor entidad bancaria de Inglaterra». De él depende la estabilidad económica que ha mantenido al país libre en una época de dictadores. Es, según otro personaje, «la respuesta a sus Hitlers, Mussolinis y todos los demás», y Blunt tiende a estar de acuerdo: «He hecho algo por Inglaterra, señor Poirot. La he mantenido firme y solvente. Está libre de dictadores, del fascismo y del comunismo».

Pero esta es la Reina del Crimen en su madurez, y el mensaje es más sutil que en las primeras novelas de suspense conspirativas. Por muy sólida que sea su economía, Blunt es un asesino e intenta convencer a Poirot de que no se le puede hacer responsable. Si le detienen, afirma, «muchos malditos idiotas intentarían muchos experimentos muy costosos. Y eso sería el fin de la estabilidad, del sentido común, de la solvencia. De hecho, de esta Inglaterra nuestra tal y como la conocemos».

El destino del país está en juego, y le corresponde a Poirot reafirmar el principio esencial que sustenta a Christie y a la mayor parte de la Edad de Oro. «No me preocupan las naciones, monsieur», dice con severidad. «Me preocupan las vidas de los individuos particulares que tienen derecho a que no se les quite la vida». En última instancia, por supuesto, es esa humanidad, el valor del individuo, lo que ha garantizado la continua popularidad de Christie.

Alwyn Turner crítico cultural e historiador social británico, es profesor de la Universidad de Chichester. Como divulgador ha escrito sobre cine, moda, novela popular, rock & roll, política o bandas militares. Su libro más reciente es “The Last Post: Music, Remembrance and the Great War

Fuente: Unherd, 29 de enero de 2026 Temática: Cultura Literatura Traducción:Lucas Antón 

"Bebés vikingos": por qué el esperma danés domina el mercado de las donaciones

Un grupo de bebés en pañales gateando de derecha a izquierda, todos mirando algo fuera de cámara a la izquierda.


Hay hombres que están teniendo una gran cantidad de hijos por medio de la donación de esperma.

La BBC informó recientemente de un hombre cuyo esperma contenía una mutación genética que aumenta drásticamente el riesgo de cáncer en algunos de sus hijos.

Uno de los aspectos más sorprendentes de la investigación fue que el esperma del hombre se envió a 14 países y produjo al menos 197 hijos.

Esta revelación representa una visión poco común de la magnitud de la industria de la donación de esperma.

Este procedimiento permite a las mujeres ser madres cuando de otra manera no sería posible: si su pareja es infértil, tienen una relación del mismo sexo o crían solas a sus hijos.

Satisfacer esa necesidad se ha convertido en un gran negocio. Se estima que el mercado en Europa tendrá un valor de más de US$2.700 millones para 2033, siendo Dinamarca un importante exportador de esperma.

Entonces, ¿por qué algunos donantes de esperma engendran tantos hijos? ¿Qué hizo tan popular al esperma danés, o al llamado "esperma vikingo", y es necesario frenar la industria?

La calidad del esperma

Si eres hombre y estás leyendo esto, lamentamos informarte que la calidad de tu esperma probablemente no sea lo suficientemente buena como para ser donante: menos de cinco de cada 100 voluntarios lo consiguen.

Primero, debes producir suficientes espermatozoides en una muestra (es decir, tu recuento espermático). Luego, debes pasar controles sobre su movilidad y su forma o morfología.

También se analiza el esperma para garantizar que sobreviva a la congelación y el almacenamiento en un banco de esperma.

Podrías ser perfectamente fértil, tener seis hijos y aun así no ser apropiado para donar.

Representación gráfica de espermatozoides en rosa brillante sobre un fondo oscuro

Representación gráfica de espermatozoides en rosa brillante sobre un fondo oscuro

Fuente de la imagen,Getty Images


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Menos de cinco de cada 100 voluntarios logran donar esperma debido a que la calidad no es suficientemente buena.

Las normas varían alrededor del mundo, pero en Reino Unido también se requiere ser relativamente joven (entre 18 y 45 años), no padecer infecciones como el VIH ni la gonorrea, ni ser portador de mutaciones que puedan causar enfermedades genéticas como la fibrosis quística, la atrofia muscular espinal y la anemia de células falciformes.

En general, esto significa que el número de personas que finalmente se convierten en donantes de esperma es reducido. En Reino Unido, la mitad del esperma se importa.

Pero la biología implica que un pequeño número de donantes puede generar una gran cantidad de hijos.

Basta con un espermatozoide para fecundar un óvulo, pero hay decenas de millones de espermatozoides en cada eyaculación.

Los hombres acuden a la clínica una o dos veces por semana mientras donan, lo que puede durar meses.

Sarah Norcross, directora de la organización benéfica Progress Educational Trust, dedicada a la fertilidad y la genómica, afirmó que la escasez de esperma donado lo convierte en un bien preciado y que los bancos de esperma y las clínicas de fertilidad están maximizando el uso de los donantes disponibles para satisfacer la demanda.

Algunos espermatozoides son más populares

Profesor Allan Pacey

Profesor Allan Pacey

Fuente de la imagen,Allan Pacey


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Donar esperma es un proceso similar a la cruda realidad de las aplicaciones de citas, dice el profesor Allan Pacey 

De este pequeño grupo de donantes, el esperma de algunos hombres es simplemente más popular que el de otros.

Los donantes no se eligen al azar. Es un proceso similar a la cruda realidad de las apps de citas, donde algunos hombres consiguen muchas más parejas que otros.

Dependiendo del banco de esperma, puedes explorar fotos, escuchar su voz, descubrir a qué se dedican (¿ingeniero o artista?) y consultar su altura, peso y más.

"Si se llaman Sven, son rubios, miden 1,93 m, son atletas, tocan el violín y hablan siete idiomas, sabes que eso es mucho más atractivo que un donante como yo", dice el profesor Allan Pacey, experto en fertilidad masculina quien dirigía un banco de esperma en Sheffield, Inglaterra.

"En última instancia, la gente desliza el dedo a la izquierda y a la derecha cuando se trata de encontrar un donante compatible".

Cómo el esperma vikingo se apoderó del mundo

Dinamarca alberga algunos de los bancos de esperma más grandes del mundo y se ha ganado la reputación de producir "bebés vikingos".

Ole Schou, de 71 años, fundador del banco de esperma Cryos International, donde un solo vial de 0,5 ml de esperma cuesta entre US$117 (100 €) y más de US$1.175 (1000 €), afirma que la cultura en torno a la donación de esperma en Dinamarca es muy diferente a la de otros países.

"La población es como una gran familia", afirma. "Hay menos tabúes sobre estos temas y somos una población altruista; muchos donantes de esperma también donan sangre".

Ole Schou fundador de Cryos International 

Ole Schou fundador de Cryos International

Fuente de la imagen,Cryos International


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Ole Schou fundó Cryos International en 1987

Y eso, según Schou, ha permitido al país convertirse en "uno de los pocos exportadores de esperma".

Pero argumenta que el esperma danés también es popular debido a la genética.

Como le explicó a la BBC los genes daneses de "ojos azules y cabello rubio" son rasgos recesivos, lo que significa que deben provenir de ambos progenitores para aparecer en un hijo.

Como resultado, los rasgos de la madre, como el cabello oscuro, "podrían ser dominantes en el hijo resultante", explica Schou.

Afirma que la demanda de esperma de donantes proviene principalmente de "mujeres solteras, con un alto nivel educativo, de unos 30 años que se han centrado en sus carreras y han dejado la planificación familiar para muy tarde". Actualmente, representan el 60% de las solicitudes.

Esperma que cruza fronteras

Un aspecto de la investigación sobre donantes de esperma publicada a principios de diciembre fue cómo se recolectó el esperma de un hombre en el Banco Europeo de Esperma en Dinamarca y luego se envió a 67 clínicas de fertilidad en 14 países.

Los países tienen sus propias normas sobre cuántas veces se puede utilizar el esperma de un hombre.

A veces se vincula a un número total de hijos, otras se limita a un número determinado de madres (para que cada familia pueda tener tantos hijos emparentados como desee).

El argumento original en torno a estos límites era evitar que medio hermanos que desconocían su parentesco se conocieran, formaran relaciones y tuvieran hijos.

Pero nada impide que se utilice el esperma del mismo donante en Italia y España, y luego en los Países Bajos y Bélgica, siempre que se cumplan las normas de cada país.

Esto crea circunstancias en las que un donante de esperma puede engendrar legalmente un gran número de hijos. Aunque el hombre a menudo desconoce este hecho.

"Muchos receptores, y también donantes, desconocen que el esperma de un solo donante puede utilizarse legalmente en muchos países diferentes; este hecho debería explicarse mejor", afirma Sarah Norcross, quien argumenta que sería "sensato" reducir el número de hijos que un donante puede tener.

Muestras de esperma en un tanque del que sale humo de hielo seco.

Muestras de esperma en un tanque del que sale humo de hielo seco.

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El esperma se congela hasta que las familias lo necesiten.

En respuesta a la investigación sobre el donante de esperma que transmitió un gen que provocó cáncer en algunos de los 197 hijos que engendró, las autoridades belgas solicitaron a la Comisión Europea que establezca un registro europeo de donantes de esperma para supervisar el esperma que viaja a través de las fronteras.

El viceprimer ministro Frank Vandenbroucke afirmó que la industria era como el "salvaje oeste" y que "la misión inicial de ofrecer a las personas la posibilidad de formar una familia ha dado paso a un verdadero negocio de la fertilidad".

La Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología también propuso un límite de 50 familias por donante en toda la UE.

Este sistema permitiría que el esperma de un donante produjera más de 100 hijos si las familias deseaban dos o más bebés cada una.

Se ha expresado preocupación por el impacto en los niños concebidos mediante donación de esperma.

Algunos estarán contentos, otros pueden sentirse profundamente angustiados por el doble descubrimiento de haber sido creados con esperma de donante y ser uno de cientos de medio hermanos.

Lo mismo ocurre con los donantes, quienes a menudo desconocen la amplia distribución de su esperma.

Estos riesgos se ven amplificados por la fácil disponibilidad de pruebas de ascendencia de ADN y las redes sociales, donde las personas pueden buscar a sus hijos, hermanos o al donante.

En Reino Unido ya no existe el anonimato para los donantes de esperma y hay un proceso oficial mediante el cual los niños conocen la identidad de su padre biológico.

Ole Schou, de Cryos, argumenta que más restricciones a la donación de esperma simplemente llevarían a las familias a recurrir al mercado privado, totalmente desregulado.

El doctor John Appleby, especialista en ética médica de la Universidad de Lancaster, afirmó que las implicaciones de un uso tan amplio del esperma representan un vasto campo minado ético.

Explicó que existen cuestiones relacionadas con la identidad, la privacidad, el consentimiento, la dignidad y más, lo que lo convierte en un "ejercicio de equilibrio" entre necesidades contrapuestas.

El experto afirmó que la industria de la fertilidad tiene la "responsabilidad de controlar el número de veces que se utiliza un donante", pero acordar una normativa global sería sin duda "muy difícil".

Añadió que un registro mundial de donantes de esperma, que se ha sugerido, conlleva sus propios "desafíos éticos y legales". 

lunes, 23 de febrero de 2026

_- Febrero de 1936. Victoria del Frente Popular. ¿Qué alianzas para combatir a las derechas?

_- G. Buster, Daniel Raventós, Miguel Salas

Se cumplen 90 años de la victoria electoral del Frente Popular de Izquierdas (Front d’Esquerres en Catalunya y País Valencià) el 16 de febrero de 1936. Contra las expectativas, la coalición de las izquierdas republicanas y obreras derrotó a las derechas y sus amenazas autoritarias. La alegría se desbordó por las calles y sin esperar a la formación de las Cortes y el gobierno algunas manifestaciones se concentraron ante las prisiones y liberaron a los presos políticos. Más de 15.000 personas (otras fuentes hablan de 30.000) estaban encarceladas tras la insurrección de octubre de 1934 en Asturias y la rebelión catalana del mismo mes. Miles de obreros y campesinos habían sido despedidos por luchar por sus reivindicaciones. La Generalitat catalana había sido suspendida y su gobierno encarcelado. Igual que el dirigente de la izquierda republicana, Manuel Azaña y el presidente del PSOE y secretario general de la UGT, Largo Caballero. Acababa el llamado bienio negro (1933-1935) en el que las derechas habían echado para atrás las reformas iniciadas con el advenimiento de la república en 1931. La victoria desató un profundo proceso de movilizaciones sociales que abría la esperanza para resolver los problemas del histórico atraso español.

Desde su propuesta inicial, forzada por las políticas reaccionarias del Bienio Negro, la represión tras Octubre del 34 y una ley electoral que favorecía las mayorías, el Frente Popular de Izquierdas fue un terreno de confrontación entre dos visiones contrapuestas. La de Manuel Azaña, para el que el sujeto de las transformaciones debía ser la burguesía republicana progresista, y la de Largo Caballero, convencido de que solo la clase obrera era capaz de llevar a cabo las tareas de la revolución democrática. El bloque republicano pretendía construir su mayoría republicana sobre ambos pilares, pero con un gobierno exclusivamente suyo que, como mucho, integrase en algunas carteras al PSOE.

Pero el gobierno surgido de esas elecciones y los dos que le sucedieron en meses, enseguida frustraron esas esperanzas, ante las dificultades para aplicar el limitado programa electoral de la izquierda republicana. El historiador Manuel Tuñón de Lara escribe: “Azaña (presidente del gobierno) rehacía un gobierno en el que predominaban hombres de la pequeña burguesía y de la burguesía media republicanas” (La España del siglo XX). Mientras el gobierno predicaba la conciliación y contemporizaba con los militares, que la noche del 16 habían presionado para que se declarara el estado de sitio, evidente anticipo de lo que será el 18 de julio, las masas se movilizaban para resolver a su manera los graves problemas del país. Luis Portela, uno de los fundadores del Partido Comunista que había ingresado en el POUM de Madrid lo contó así: “Querían ir hacia delante, no se daban por satisfechos simplemente con que se pusiera en libertad a los presos políticos y se readmitiera a todos los que habían sido despedidos a resultas de la insurrección revolucionaria de octubre de 1934. Avanzaban instintivamente, no necesariamente para conquistar el poder o para crear soviets, sino para que prosiguiera la revolución que había empezado al proclamarse la república” (Recuérdalo tú y recuérdalo a otros, Ronald Fraser)

Por todo el país se inició un proceso de movilizaciones. El campo en primer lugar. El 25 de marzo se produjo una ocupación en masa de tierras en la provincia de Badajoz, en la que participaron unos sesenta mil jornaleros y arrendatarios. Hacia finales de la primavera, llegaron a estar en huelga al mismo tiempo por lo menos 100.000 trabajadores de la tierra. En las provincias con propiedades latifundistas se organizó la apropiación con el fin de instalar en ellas a miles de trabajadores agrícolas. Las ocupaciones y expropiaciones “debían acercarse al millón de hectáreas cuando estalló la Guerra Civil” (La España del siglo XX, Tuñón de Lara) Se redistribuyó mucha más tierra entre marzo y julio de 1936 que en los cinco años anteriores de la República. Además, ese proceso fue acompañado de un aumento de los jornales, que pasaron a ser de 11 a 13 pesetas diarias, aproximadamente el doble de 1935. El gobierno iba por detrás de los acontecimientos, a veces intentando impedirlos y otras limitándose a registrar lo que era un hecho, que los campesinos por sus propios medios imponían la reforma agraria.

El mismo impulso se produjo en la industria y el comercio. En abril se desarrolló una gran ola de huelgas exigiendo mejores salarios y cambios en las condiciones laborales, especialmente la reducción de la jornada de trabajo y el retiro con pensión a los 60 años. Se restableció la jornada semanal de 44 horas en la metalurgia y la construcción. Los metalúrgicos de Catalunya habían obtenido en 1934 la semana de 44 horas, pero en 1935 debían trabajar 48 horas por el mismo salario. Los ferroviarios exigían la vuelta a sus salarios de 1931-1933. Ante la amenaza de cierre patronal, en no pocas ocasiones los sindicatos se ofrecieron para hacerse cargo de ellas, como en los tranvías de Madrid. En mayo hubo una gran huelga de marineros con repercusiones internacionales, pues paralizó también a barcos que se hallaban en puertos extranjeros, logrando un gran triunfo en aumento salarial y reducción de horas de trabajo. Al final de la primavera se hallaban en huelga en Barcelona 60.000 empleados y empleadas del pequeño comercio. Se fueron incorporando sectores menos organizados y particularmente las mujeres, como la huelga de sastras y perfumistas en Madrid. En junio hubo una huelga general de la construcción de Madrid y sindicatos afines que movilizó a unos 110.000 trabajadores. Cálculos aproximados hablan de alrededor de un millón de huelguistas a finales de junio.

Dos personalidades nada proclives a la izquierda no tuvieron dudas sobre el momento histórico. Para el liberal Salvador de Madariaga: “El país había entrado en una fase claramente revolucionaria”. El historiador estadounidense Stanley G. Payne escribió: “Aquello no era todavía una revolución, pero se podría considerar como el comienzo de la misma”.

El Frente Popular
Era una época convulsa. En Italia gobernaban los fascistas. Hitler se había adueñado del poder en enero de 1933. Un levantamiento obrero en Austria fue derrotado en febrero de 1934. El futuro de Europa estaba en juego. Francia y España, con potentes sindicatos y partidos obreros, podían cambiar la tendencia.

El Frente Popular surge en esa encrucijada histórica. Después del tremendo fracaso de la política de división entre socialistas y comunistas en Alemania, la III Internacional, dirigida por Stalin, giró hacia una política de acuerdos entre los partidos obreros con partidos de la pequeña y mediana burguesía con el argumento de que lo importante era salvar la democracia frente al fascismo, pero evitar procesos revolucionarios que cuestionasen la hegemonía de los partidos democrático burgueses. La tendencia a la unidad, de un frente único obrero, se transformó en un acuerdo con partidos burgueses que ampliase los derechos sociales, pero respetase la propiedad privada a costa de concesiones de los partidos obreros.

Este giro estuvo determinado por la defensa de los intereses nacionales de la burocracia estalinista. Empieza con el pacto franco-soviético en mayo de 1935, en el que ambos países acuerdan asistencia mutua militar, y Stalin, a cambio, garantiza la paz social. En el mes de julio el VII Congreso de la III Internacional aprueba el giro hacia el frente popular. Pero esta política se acabará en agosto de 1939, cuando se firma el pacto entre Hitler y Stalin. Ya no se necesitan los frentes populares para derrotar al fascismo, la Alemania de Hitler es aliada de la URSS de Stalin.

Se forjó el lema de que la alternativa era fascismo o democracia, pero para aplastar al fascismo era necesario cambiar la sociedad capitalista que lo había engendrado. ¿Se podía defender la democracia manteniendo el capitalismo existente, en plena recesión económica y ascenso de la extrema derecha? Para mantener y desarrollar los derechos se necesita construir un mundo nuevo, avanzar hacia el socialismo.

En todos los países la tendencia a la unidad era un sentimiento generalizado, una condición para vencer al fascismo. En España se había expresado en la Alianza Obrera (acuerdo de las organizaciones obreras) que había impulsado la insurrección asturiana y la rebelión catalana de 1934. Una unidad que podía ampliarse a otras fuerzas políticas y sociales si las fuerzas obreras mayoritarias conservaban su dirección y objetivos. Por ejemplo, de una manera u otra las izquierdas y los sindicatos obreros apoyaban las exigencias campesinas contra los grandes latifundios, como defendían una república laica en la que la Iglesia no tuviera ni la presencia ni el poder que mantenía y sobre todo querían acabar con el peso del Ejército en la sociedad. Sobre esa base, y el reconocimiento nacional de Catalunya, País Vasco y Galicia, era posible un acuerdo con otras fuerzas sociales.

En julio de 1935 se formó el Frente Popular en Francia. En España fue en enero de 1936. El programa acordado era indiscutiblemente moderado en los términos impuestos por los republicanos liberales. No es buena idea un programa moderado para una época revolucionaria. En el pacto era más importante lo que se negaba que lo que se afirmaba. Dice el acuerdo que “los republicanos no aceptan el principio de la nacionalización de la tierra y su entrega gratuita a los campesinos […] los republicanos no aceptan el subsidio de paro solicitado por la representación obrera […] No aceptan los partidos republicanos las medidas de nacionalización de la Banca propuestas por los partidos obreros […] No aceptan los partidos republicanos el control obrero”.

Igual criterio se aplicó a la representación en las candidaturas. Mientras que las fuerzas obreras aportaban el voto de las masas trabajadoras, se permitió que los republicanos ocuparan el 56% de las candidaturas, el 36% para los socialistas y menos del 10% para el resto de fuerzas obreras, con el argumento de que un gobierno de la izquierda republicana necesita contar con una mayoría propia frente a sus aliados obreros. En un país polarizado, la victoria electoral, lograda también por el voto de muchos afiliados a la CNT anarco-sindicalista, significó un gran paso adelante y dio confianza al pueblo trabajador de que las cosas no podían quedarse en el mismo punto.

Como ya hemos relatado, los sucesivos gobiernos de la izquierda republicana fueron superados por la movilización social. Joaquín Maurín en un discurso en las Cortes el 16 de junio de 1936 denunció: “este Gobierno durante un tercio de año, durante una sexta parte, aproximadamente, de lo que es la vida normal de unas Cortes ordinarias, no ha hecho, no ya la sexta parte, ni la décima, ni la centésima parte de lo que contiene el programa del Frente Popular”.

La violencia durante esos meses, una guerra civil larvada que explotó con el golpe militar del 18 de julio de 1936, la sufrieron las izquierdas políticas y sindicales. Dos tercios de las víctimas mortales lo fueron por la represión de las fuerzas policiales, ya que las movilizaciones reivindicativas fueron reprimidas con dureza, y por los grupos fascistas que campaban a sus anchas. Siguió funcionando la censura, especialmente sobre las publicaciones obreras, a menudo se suspendieron las garantías constitucionales, no se tocó el poder de la Iglesia y los militares siguieron conspirando, se envió a algunos generales, como a Franco, fuera de Madrid, pero nada se hizo para depurar al Ejército.

Desde febrero hasta julio de 1936 los gobiernos de izquierda republicana del Frente Popular fueron incapaces de responder a las necesidades de las masas trabajadoras o de avanzar en las transformaciones necesarias de la revolución democrática o de adoptar las medidas defensivas necesarias frente al peligro fascista, monárquico y la sublevación militar. Lo que es peor, las izquierdas quedaron supeditadas a esos gobiernos. Así ni siquiera se podía defender la democracia, ni ser capaz de prever lo que se anunciaba, ni armar a las clases trabajadoras para defenderse. El golpe militar del 18 de julio sacó a la luz todas esas inconsecuencias. Fue la valentía de las clases trabajadoras, de los partidos y sindicatos obreros y campesinos quienes pararon los pies a militares y fascistas e iniciaron la revolución social. Debería haber servido para aplicar esas lecciones durante la guerra civil, pero tampoco fue así.

Francia y España
Para hacerse una idea de la importancia del momento histórico que podía haber cambiado la historia de Europa y del mundo, se ha tenido muy poco en cuenta el paralelismo entre la situación en Francia y España. El 6 de febrero de 1934 la extrema derecha organiza un motín en París intentando asaltar la Asamblea Nacional (emulando la marcha sobre Roma de Mussolini). Mueren 17 personas y hay más de 2.000 heridos. La respuesta es una huelga general el 12 de febrero. La jornada concluye con dos manifestaciones, la socialista y la comunista, que acabaron confluyendo al grito de “unidad”. En julio de 1935 se conforma el Frente Popular, que es un acuerdo “para realizar la unión entre la clase obrera y las ‘capas medias’” con el partido radical, un partido representante de la burguesía que había formado parte de diversos gobiernos durante la III República francesa. El 3 de mayo de 1936 gana las elecciones generales. La victoria electoral desencadena un impresionante movimiento huelguístico con ocupación de empresas. Empieza el 11 de mayo en Le Havre, el 13 es en Toulouse, el 14 en la región parisina. A comienzos de junio, 12.000 empresas están en huelga, muchas ocupadas, y se calcula que el número de huelguistas alcanza los dos millones. Para hacerse una idea del cambio producido, en la fábrica Renault la afiliación al sindicato CGT pasó de 700 a 25.000 afiliados. El 7 de junio el gobierno llega a un acuerdo con los sindicatos, los acuerdos de Matignon, por los que se consigue la semana de 40 horas, el derecho a sindicarse, aumentos salariales y vacaciones pagadas.

Es una victoria, pero el movimiento es tan amplio y potente que no se conforma y quiere avanzar más. Maurice Thorez, secretario del Partido Comunista francés, quiere cortar ese proceso y declara que “Hay que saber terminar una huelga cuando se ha obtenido satisfacción”. No sin gran esfuerzo se logra detener el movimiento, aunque a mediados de julio 600 fábricas siguen aún ocupadas.

Aunque los ritmos son diferentes y cada país tiene sus particularidades, durante unos meses en ambos países la revolución llamó a la puerta, pero el Frente Popular, instrumento defensivo subordinado a la hegemonía de los partidos democrático burgueses, fue incapaz de articularla, a pesar de su antifascismo declarado. Pero eso era imposible: o se avanzaba hacia cambios profundos contra el capitalismo o el fascismo acabaría imponiéndose. Cuando en España se inició el levantamiento fascista, el gobierno del Frente Popular francés ni siquiera quiso enviar armas y colaboró en la política de No Intervención, mientras que fascistas y nazis armaban a los franquistas. El resto de la historia es bien conocido.

El futuro
Conmemorar un acontecimiento histórico puede ser útil para aprender y debatir cómo afrontar un futuro que no está escrito. El avance de las derechas y las extremas derechas es una alerta cierta sobre los peligros que amenazan las libertades y las conquistas del movimiento obrero y no debería haber ninguna duda sobre la necesidad de acuerdos amplios, frentes únicos o frentes populares (lo importante no es el nombre sino el contenido).

Acuerdos que no sean solo electorales, sino que se basen en la movilización por abajo, que rehagan el tejido sindical, asociativo y popular y que puedan tener en cuenta la experiencia y el balance de otras etapas históricas, como aquí hemos señalado. Estamos en un momento defensivo frente a la oleada reaccionaria, pero una posición defensiva unitaria, clara y con perspectiva pueda convertirse en una palanca para dar un vuelco favorable a las clases trabajadoras. Las bases para tales acuerdos no son difíciles de plasmar, son las exigencias más claras y, nos atrevemos a decir, más decididamente democráticas: defensa de lo público, sanidad, educación; control por el pueblo y sus organizaciones; condiciones de vida digna, vivienda y condiciones materiales de existencia, como una renta básica universal e incondicional; derechos universales y democráticos para la gente y los pueblos; alternativa desde un punto de defensa de la república y del derecho de las naciones comprendidas en el Reino de España a la autodeterminación y solidaridad con otros pueblos.

Si crecen las derechas es porque no hay una respuesta positiva y están fracasando las condiciones de lo que hasta ahora existía. No funciona, porque como entonces (salvando todas las distancias) lo que está quebrándose son las bases de la democracia liberal tanto internacionalmente como en el Reino de España del régimen de 1978. No se trata de mirar el pasado, porque para mantener lo existente se necesita ofrecer una nueva perspectiva, sino de pensar, acordar y construir un futuro diferente a partir de articular políticamente a todos los sectores de la clase trabajadora divididos por las consecuencias de la crisis capitalista y la ofensiva reaccionaria.

Daniel Raventós,  G. Buster,  Miguel Salas,  son miembros del comité de redacción de Sin Permiso. Fuente:
www.sinpermiso.info, 15 de febrero de 2025
Temática:
Izquierda institucional
República española
Republicanismo

El eco del Frente Popular: ¿retórica parlamentaria o nuevo paradigma?

Por Lois Pérez Leira | 09/02/2026 | España
Fuentes: Rebelión

​La política actual parece haber entrado en un ciclo donde las palabras ya no solo describen la realidad, sino que intentan invocarla. Cuando Gabriel Rufián lanzó la piedra de un nuevo «Frente Popular» para frenar el avance de la extrema derecha, muchos lo interpretaron como un eslogan más de la factoría de comunicación parlamentaria. Sin embargo, el estruendo de esa piedra al caer ha revelado un fondo mucho más profundo: una corriente de opinión que, lejos de evaporarse, empieza a ganar adeptos en diversos sectores de la izquierda y el progresismo institucional.

​La «ilusión» a la que asistimos no nace del vacío. Se alimenta de un diagnóstico compartido por una base social que percibe las instituciones como asediadas por una ola reaccionaria global. Para este sector, la gestión administrativa ya no es suficiente; se demanda una trinchera ideológica. La propuesta ha dejado de ser una ocurrencia para convertirse en una expectativa real, una ventana que muchos ciudadanos —hartos de la ambivalencia— quieren atravesar para reencontrarse con una épica de resistencia y avance en derechos.

​Sin embargo, el éxito de una «bola de nieve» no se mide por lo rápido que rueda, sino por su capacidad para no desintegrarse al chocar con la realidad. El gran desafío de pasar de las palabras a los hechos reside en la capacidad de articular fuerzas políticas que, a menudo, se pierden en el matiz diferenciador. En el siglo XXI, un frente popular requiere la generosidad de siglas que deben decidir si priorizan su identidad particular o la supervivencia de un bloque de progreso sólido.

​Para que el «No pasarán» deje de ser un lema de movilización y se convierta en praxis política, la propuesta debe madurar hacia un programa de mínimos: blindaje de libertades civiles, políticas de vivienda ambiciosas y una estrategia que no solo hable a los ya convencidos. La ventana está abierta y la energía está ahí, pero la historia es implacable con las ilusiones que no se concretan. El liderazgo de este movimiento tiene ahora la responsabilidad de demostrar que esta iniciativa no es una táctica temporal, sino una estrategia para transformar el país.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

domingo, 22 de febrero de 2026

"No hay nada como el aburrimiento para escribir": la esquiva Agatha Christie en una inusual entrevista con la BBC

Retrato de Agatha Christie con sombrero.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,La escritora británica de misterio Agatha Christie (1891-1976), en una foto tomada en 1926, un año de éxito profesional y dolor personal.

Agatha Christie era brillante para ocultarse a plena vista. 

 Se presentaba como una señora mayor y afable con abrigo de piel, amante de la jardinería, la buena comida, la familia y los perros, pero tras esa apariencia amable se deleitaba tramando historias de envenenamientos, traiciones y sangre, éxitos de ventas.

Y ofrecía pocas pistas sobre el funcionamiento interno de su ingeniosa mente.

Christie era crónicamente tímida, pero en 1955 la convencieron para conceder una inusual entrevista en su apartamento de Londres para un reportaje de radio de la BBC.

En ella, reveló cómo una infancia poco convencional despertó su imaginación, por qué escribir obras de teatro era más fácil que escribir novelas y cómo podía terminar un libro en tres meses.

Nacida como Agatha Miller en una familia próspera en 1890, recibió principalmente educación en casa.

Cuando le preguntaron por qué se dedicó a escribir, Christie respondió: "Lo atribuyo a que nunca tuve una educación formal".

"Quizás sea mejor matizarlo admitiendo que finalmente fui a la escuela en París cuando tenía unos 16 años.

"Pero hasta entonces, aparte de que me enseñaron algo de aritmética, no había recibido ninguna lección digna de mención".

Christie describió su infancia como "gloriosamente ociosa", pero agregó que tenía un apetito voraz por la lectura.

"Empecé a inventar historias e interpretar los diferentes papeles. No hay nada como el aburrimiento para escribir. Así que, para cuando tenía 16 o 17 años, ya había escrito muchos cuentos y una novela larga y deprimente".

Contó que terminó de escribir su primera novela publicada a los 21 años. Tras varios rechazos, "El misterioso caso de Styles" se publicó en 1920, presentando su creación más famosa, Hércules Poirot.

Agatha Christie sentada escribiendo a máquina al lado de su biblioteca.

Agatha Christie sentada escribiendo a máquina al lado de su biblioteca.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,
Sólo cuando ya tenía las obras creadas en su mente, se sentaba a hacer la mano de obra: escribir. 

El método de envenenamiento que eligió para esta historia surgió directamente de su experiencia personal durante la Primera Guerra Mundial.

Mientras su primer marido, Archie Christie, estaba destinado en Francia, ella trabajaba en el frente interno como enfermera voluntaria en un hospital para soldados heridos.

Se convirtió en auxiliar de farmacia del hospital, lo que le permitió comprender los medicamentos y las toxinas.

En sus relatos, el veneno se utiliza en 41 asesinatos, intentos de asesinato y suicidios.

El misterio de Christie

La fórmula típica de Christie comienza con un círculo cerrado de sospechosos del mismo mundo social y un asesinato que genera pistas que conducen a una confrontación decisiva.

En el centro se encuentra un detective privado, como Poirot o la señorita Marple, que desentraña el misterio y revela la verdad al grupo en una dramática escena final.

Esta estructura, familiar pero infinitamente adaptable, es parte de lo que hace que la obra de Christie sea tan perdurable.

En 1926, publicó "El asesinato de Roger Ackroyd", un libro que consolidó su reputación profesional; ese mismo año, su vida personal se desmoronó.

Su querida madre falleció, y Archie confesó haberse enamorado de otra mujer, y le pidió el divorcio.

Lidiando con el dolor y el bloqueo creativo, Christie se convirtió en protagonista de un misterio.

Una fría noche de diciembre, su coche accidentado fue encontrado en un paraje desolado de Surrey, en equilibrio precario sobre una cantera.

La policía encontró su abrigo de piel y su permiso de conducir en el coche, pero no había rastro de ella.

Diario con foto de la novelista y de su hija.

Diario con foto de la novelista y de su hija.

Fuente de la imagen,Getty Images

 
Pie de foto,

"Sabuesos buscan a la novelista", dice el titular de un diario de la época, que acompañó la noticia con una foto de Agatha Christie y otra de su hija.

Se inició una de las mayores búsquedas de personas desaparecidas de la historia de Reino Unido.

La historia tenía todos los ingredientes para ser un éxito sensacionalista: la célebre novelista policiaca había desaparecido dejando un rastro de pistas tentadoras, la hija de 7 años abandonada y el apuesto esposo liado con una amante más joven.

Incluso el autor de Sherlock Holmes, Sir Arthur Conan Doyle, intervino, contratando a una vidente para que conectara con Agatha a través de uno de sus guantes.

Viajes por Medio Oriente

Diez días después, fue encontrada a 370 kilómetros del lugar del accidente, en un hotel de Harrogate, North Yorkshire.

Abundaban las teorías: ¿su desaparición se debió a la pérdida de memoria, a un intento calculado de avergonzar a su marido o incluso a una maniobra publicitaria?

Christie decidió no aclarar el misterio en su autobiografía, y se limitó a escribir: "Así, tras la enfermedad, llegaron la tristeza, la desesperación y el desamor. No hay necesidad de darle vueltas".

Igualmente práctica era cuando se trataba de los secretos de su estilo de trabajo, diciéndole a la BBC en 1955: "La decepcionante verdad es que no tengo mucho método".

"Escribo mis propios borradores en una máquina antigua y fiel que he tenido durante años, y me parece útil un dictáfono para cuentos cortos o para reformular un acto de una obra de teatro, pero no para la tarea más complicada de escribir una novela".

La pareja en medio de una extensa propiedad y la mansión que habitan.

La pareja en medio de una extensa propiedad y la mansión que habitan.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

La escritora y su esposo, el arqueólogo Max E. L. Mallowan, posan en 1946 en los terrenos de su casa, Greenway House, en Devonshire, Inglaterra.

En 1930, Christie se casó con Max Mallowan, un arqueólogo 14 años menor que ella, seis meses después de conocerlo durante un viaje a Irak.

Con su pasión compartida por las culturas antiguas, los viajes de la pareja por Medio Oriente inspiraron historias como "Muerte en el Nilo", publicada por primera vez en 1937.

Su recién descubierta felicidad pareció tener un profundo impacto en su obra: durante los 9 años siguientes, escribiría 17 novelas.

Para Christie, el mayor placer de escribir residía en idear sus ingeniosas tramas.

"Creo que el verdadero trabajo consiste en planificar el desarrollo de la historia y en preocupar hasta que todo esté pulido. Eso puede llevar mucho tiempo.

"Luego, cuando se tiene todo el material, por así decirlo, solo queda intentar encontrar tiempo para escribirlo.

"Tres meses me parece un tiempo muy razonable para completar un libro, si uno puede dedicarse a ello".

En un programa de radio de 1955, el empresario teatral Sir Peter Saunders, quien produjo su exitosa obra "La Ratonera", dijo que Christie tenía un don extraordinario para crear escenas e historias completamente formadas en su mente.

"Una vez le pregunté: '¿Qué tal va la nueva obra?'. 'Está terminada', me dijo. Pero cuando le pregunté si podía leerla, me respondió de forma encantadora: 'Oh, no la he escrito'. Desde su punto de vista, la obra, de principio a fin, había sido elaborada hasta el último detalle. Escribirla fue un mero trabajo físico".

Esta opinión fue respaldada por Sir Allan Lane, fundador de la editorial Penguin Books, quien afirmó que en 25 años de estrecha amistad jamás había "oído el clic de su máquina de escribir... a pesar de la asombrosa cantidad y calidad que producía constantemente".

Añadió que, "mientras Agatha Christie hacía múltiples cosas" -ya fuera organizar las tareas diarias del campamento en una expedición al desierto de Mesopotamia o bordar por las tardes-, "alguna nueva obra o novela se gestaba en su mente".

Aunque Christie creía que un libro podía terminarse en tres meses, decía que las obras de teatro se "escribían mejor rápidamente".

La obra más longeva

Exterior nocturno del anuncio luminoso del teatro que dice "La Ratonera, celebrando 70 años". 

Exterior nocturno del anuncio luminoso del teatro que dice "La Ratonera, celebrando 70 años".

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

En 2022, el Teatro St Martins, donde se representa la famosa novela policíaca de Agatha Christie "La Ratonera", celebró los 70 años en el escenario londinense.

Cuando la BBC transmitió la entrevista a Christie en 1955, tres de sus obras se representaban en el West End londinense.

"La Ratonera" ya batía récords de taquilla, tan solo tres años después de su estreno. La obra comenzó como una radionovela de la BBC titulada "Tres Ratones Ciegos", emitida en 1947 como parte de una noche de programas que celebraba el 80º cumpleaños de la reina María, bisabuela del rey Carlos III.

Escribir obras de teatro era "mucho más divertido que escribir libros", según Christie.

"No tienes que preocuparte por largas descripciones de lugares y personas, ni por decidir cómo distribuir el material. Y debes escribir muy rápido para mantener el tono y que la conversación fluya con naturalidad".

En 1973, Christie asistió a la celebración del 21º aniversario de "La Ratonera" en el Hotel Savoy de Londres.

También estuvo presente su protagonista original, Richard Attenborough, quien predijo que "podría seguir en cartelera otros 21 años".

Añadió: "No la compararía con la Catedral de San Pablo, pero sin duda los estadounidenses piensan que lo mejor que pueden hacer si vienen a Londres es ir a ver 'La Ratonera'".

Se convirtió en la obra de teatro de mayor duración en Reino Unido ya en 1957, y lo único que pudo frenarla fue la pandemia de covid-19 en 2020. En marzo de 2025, celebró su representación número 30.000 y sigue en cartelera hoy en día.

Attenborough también fue entrevistado en el programa de la BBC de 1955, y afirmó que Christie era "prácticamente la última persona del mundo que pensarías estaría relacionada con el crimen, la violencia o cualquier cosa escalofriante o dramática".

"No podíamos recoinciliar el hecho de que esta mujer tan tranquila, precisa y digna pudiera habernos puesto los pelos de punta y fascinado a gente de todo el mundo con su dominio del suspense y su talento para crear en el escenario y la pantalla una atmósfera de terror tan intensa".

Aunque la entrevista de Christie en la BBC nos da una visión fascinante de sus métodos de escritura (la falta de técnica rígida, la confianza en la imaginación, la alegría de tramar), el enigma de la mujer en sí sigue vivo.

Si quieres leer el artículo orginal en inglés, haz clic aquí

_- El cálculo diferencial de Newton y Leibniz. Derivadas e integrales. Explicación de Feiman.

_- El cálculo diferencial de Newton y Leibniz,

El cálculo diferencial, desarrollado por Newton y Leibniz, es una herramienta fundamental en la matemática que se centra en el estudio de las derivadas y sus aplicaciones. Ambos matemáticos hicieron contribuciones significativas al cálculo diferencial, aunque sus enfoques y notaciones eran diferentes. Newton introdujo el método de las diferencias finitas y el concepto de límite, mientras que Leibniz estableció la notación de diferencial y las reglas para el cálculo de derivadas. La fórmula fundamental del cálculo, que conecta el cálculo diferencial y el integral, es clave para el estudio de áreas bajo curvas y otros fenómenos. matematix.org +1

La controversia del cálculo, que se desarrolló entre Newton y Leibniz, fue una discusión sobre quién fue el primero en desarrollar el cálculo infinitesimal. Newton afirmaba que había comenzado a trabajar en su forma de cálculo en 1666, mientras que Leibniz sostenía que había comenzado en 1674. Esta disputa fue resuelta en 1711, y aunque Newton y Leibniz trabajaron de manera independiente, ambos son reconocidos por sus contribuciones al desarrollo del cálculo. Wikipedia

El cálculo diferencial es esencial para entender las leyes del movimiento de Newton, proporcionando herramientas matemáticas que permiten analizar cómo las fuerzas afectan el movimiento de los objetos. En el siglo XVII, el mundo se encontraba en un período de revolución científica, y el cálculo se convirtió en un componente crucial para describir y predecir fenómenos físicos. matematix.org +1

matematix.org
Aportaciones de Newton El cálculo diferencial, desarrollado en el siglo XVII por dos de los más grandes matemáticos de la historia, Sir Isaac Newton y Gottfried Wilhelm Leibniz, ha tenido un impacto monumental en la forma en que entendemos y resolvemos problemas matemáticos. Esta herramienta matemática se centra en el estudio de las derivadas, y sus aplicaciones han permitido a científicos e ingenieros abordar cuestiones que antes eran casi imposibles de resolver. Las aportaciones de Newton y Leibniz al cálculo diferencial han sido cruciales para el desarrollo de la física moderna, brindando un marco teórico que ha permitido explicar fenómenos naturales con una precisión sin precedentes. 

Matemáticas

Una de las innovaciones más significativas del cálculo es el teorema fundamental del cálculo, que establece una conexión vital entre las integrales y las derivadas. Esto no solo permite calcular áreas bajo curvas, sino que también relaciona dos aspectos diferentes del cálculo que son fundamentales para la comprensión de las tasas de cambio y el movimiento.

Contenido

1 Contexto histórico del desarrollo del cálculo
2 Contribuciones de Isaac Newton al cálculo diferencial
2.1 El enfoque de Newton respecto a la derivada
2.2 Aplicaciones de las contribuciones de Newton
3 Contribuciones de Gottfried Wilhelm Leibniz al cálculo diferencial
3.1 La notación de Leibniz
3.2 Aplicaciones y filosofía de Leibniz
4 Comparación de los enfoques de Newton y Leibniz
5 El teorema fundamental del cálculo: una conexión clave
6 Aplicaciones del cálculo diferencial en la física
7 Impacto de las aportaciones de Newton y Leibniz en otras disciplinas
8 Conclusiones: legado del cálculo en el conocimiento científico
9 Referencias y lecturas recomendadas

Contexto histórico del desarrollo del cálculo
Para entender las aportaciones de Newton y Leibniz al cálculo diferencial, es esencial situarlas en el contexto histórico de su tiempo. A finales del siglo XVII, Europa estaba experimentando un auge en la ciencia y la filosofía, conocido como la Revolución Científica. En este periodo, el pensamiento racional comenzó a sobresalir sobre el dogma, promoviendo un enfoque sistemático para entender la naturaleza. 

Ciencias

El surgimiento de la física como una disciplina experimental y matemática también impulsó la necesidad de un nuevo marco para la descripción y la predicción de fenómenos físicos. En este entorno, el trabajo en matemáticas se convirtió en un componente crucial. A medida que los científicos se adentraban en problemas de movimiento, cambiando y variando, era inevitable que surgiera una necesidad de un método que pudiera tratar el cambio continuo: el cálculo diferencial.

Contribuciones de Isaac Newton al cálculo diferencial
Las aportaciones de Newton al cálculo son fascinantes y complejas. Newton desarrolló su forma de cálculo a finales de la década de 1660 y la publicó más tarde en su obra seminal «Principia Mathematica» en 1687. Su enfoque se basa en la idea del fluido y la fluencia, conceptos que se relacionan con la noción de cambio variable en el tiempo. Propuso que las cantidades cambian a medida que el tiempo avanza, y que estas tasas de cambio podrían ser medidas mediante lo que él llamó «fluxiones». 

Matemáticas

Para Newton, el cálculo diferencial se centraba en entender cómo los cambios infinitesimales, a través de las fluxiones, podrían describir el movimiento de los cuerpos. Esta idea también formaba la base de su tratamiento de los problemas de velocidad y aceleración, lo que le permitió establecer las leyes del movimiento que reinventaron la física. En su obra, Newton desarrolla métodos para determinar la tasa de cambio de una cantidad en función del tiempo, sentando así las bases del cálculo diferencial.

El enfoque de Newton respecto a la derivada
Newton definió la derivada como la velocidad instantánea de cambio de una cantidad, lo que significa que si ‘y’ es una función de ‘x’, la derivada de ‘y’ respecto a ‘x’ es la fluxión de ‘y’ respecto a la fluxión de ‘x’. Este enfoque matizó enormemente el cálculo en su época, ya que miró hacia el movimiento continuo en lugar de los cambios discretos. Esta idea revolucionaria fue más allá de la mera formalidad matemática, otorgando un profundo significado físico a la derivada.

Aplicaciones de las contribuciones de Newton
Las aportaciones de Newton al cálculo tuvieron un impacto transformador en el campo de la física. Su uso de la derivada para describir leyes de movimiento, la gravedad, y otros fenómenos naturales, estableció un nuevo estándar metodológico. Por ejemplo, su ley de gravitación universal se puede expresar como una relación entre la fuerza, la masa y la aceleración, donde la aceleración se deriva de la segunda derivada de la posición respecto al tiempo. Esto no solo permitió resolver problemas físicos, sino que también abrió un mundo completamente nuevo de posibilidades para la exploración científica.

Contribuciones de Gottfried Wilhelm Leibniz al cálculo diferencial
Por su parte, Gottfried Wilhelm Leibniz abordó el cálculo desde una perspectiva diferente. Aunque trabajó de forma independiente, sus contribuciones contemporáneas al cálculo fueron igualmente significativas. Leibniz desarrolló su notación en la década de 1670, introduciendo el símbolo ‘d’ para diferencias infinitesimales, lo que proporcionó un enfoque más accesible y claro para el cálculo diferencial. En 1684, publicó su primer artículo sobre el tema, «Nova Methodus», en el que presentaba su sistema de cálculo.

La notación de Leibniz
La notación de Leibniz para la derivada, ‘dy/dx’, ha perdurado hasta nuestros días y se considera una de las mayores aportaciones al cálculo diferencial. Esta notación no solo era intuitiva, sino que permitía operar de forma más amigable con las derivadas y las integrales. La gran ventaja que proporcionó fue su capacidad para transformar operaciones matemáticas complicadas y presentar soluciones de una manera que fue entendible para muchos.

Aplicaciones y filosofía de Leibniz
A la par de Newton, Leibniz también aplicó sus ideas al estudio del movimiento y los cambios en la física. Sin embargo, su enfoque era más general y abstracto. En lugar de enfocarse solo en la naturaleza y el movimiento de los cuerpos, su filosofía extendía el cálculo a un contexto más amplio, sugiriendo que este tipo de razonamiento podía aplicarse a múltiples áreas, desde la geometría hasta la teoría de probabilidades. Leibniz fue un pensador que buscó conectar el cálculo diferencial con ideas filosóficas, mostrando el cálculo como un sistema que no solo resolvía problemas, sino que también facilitaba el pensamiento abstracto.

Comparación de los enfoques de Newton y Leibniz
A pesar de que ambos matemáticos desarrollaron un cálculo diferencial, sus enfoques eran notablemente diferentes. Newton se centró en la aplicación del cálculo a problemas de física, basando su metodología en la visualización del cambio en el tiempo a través de las fluxiones. Por otro lado, Leibniz formuló un sistema más simbólico y abstracto que facilitaba el uso del cálculo en diferentes contextos.

Matemáticas

La diferencia entre el enfoque físico de Newton y el formalismo de Leibniz también generó la famosa disputa entre los dos, lo que llevó a una competencia amarga que se conoce como la «controversia del cálculo». Aunque ambos desarrollaron el cálculo independientemente, sus métodos reflejan diferentes objetivos: Newton buscaba explicar el comportamiento de la naturaleza, mientras que Leibniz aspiraba a formalizar el cálculo como una disciplina matemática autónoma.

El teorema fundamental del cálculo: una conexión clave
Una de las innovaciones más significativas que surgieron de las aportaciones de Newton y Leibniz al cálculo diferencial fue el teorema fundamental del cálculo. Este teorema establece una conexión crucial entre las integrales y las derivadas, afirmando que la derivada de una integral determina la función original. Esta relación permite a los matemáticos y científicos calcular áreas bajo curvas y resolver problemas que involucran la acumulación de cantidades.

El teorema fundamental del cálculo proporciona las bases para técnicas que aún hoy se utilizan en muchas aplicaciones prácticas e teóricas. Usualmente se presenta en dos partes, donde la primera establece que si una función es continua en un intervalo cerrado, entonces su integral es una función diferenciable en el intervalo abierto, mientras que la segunda parte asegura que la derivada de la integral de una función retorna a la función misma. Este teorema es un ejemplo del ingenio de ambos matemáticos y su capacidad para unir conceptos que en un principio parecen separados.

Aplicaciones del cálculo diferencial en la física
Las aportaciones de Newton y Leibniz al cálculo han mostrado su utilidad fundamental en la física. La capacidad de visualizar y cuantificar el cambio mediante derivadas permite modelar fenómenos como la caída de objetos, la rotación de cuerpos celestes y el movimiento de fluidos. Las leyes de Newton sobre el movimiento se basan en el cálculo para describir cómo una fuerza actúa sobre un objeto para cambiar su estado de movimiento. Sin el cálculo diferencial, no podríamos entender adecuadamente conceptos de velocidad, aceleración y energía.

Además, el cálculo juega un papel crucial en la elaboración de teorías más complejas como la relatividad de Einstein y la mecánica cuántica, que requieren de una comprensión profunda de principios basados en el cálculo diferencial. Esto ha ampliado las fronteras de lo que sabemos en física y ha permitido una comprensión más completa del universo.

Impacto de las aportaciones de Newton y Leibniz en otras disciplinas
No se puede subestimar el impacto de las aportaciones de Newton y Leibniz al cálculo diferencial en disciplinas más allá de la física. Las matemáticas, la ingeniería, la economía y las ciencias computacionales, entre otras, han integrado el cálculo como herramienta clave. Desde el modelado de sistemas económicos hasta la simulación de fenómenos naturales, el cálculo diferencial brinda un lenguaje para describir cambios continuos y permite resolver problemas complejos.

Además, el cálculo se ha convertido en fundamental en el desarrollo de algoritmos en computación, transformación de datos y análisis estadísticos, así como en el avance de la inteligencia artificial. Estas aplicaciones han llevado el conocimiento científico a nuevas alturas y han ampliado nuestra capacidad para gestionar problemas cada vez más complejos en nuestro entorno.

Conclusiones: legado del cálculo en el conocimiento científico
El legado de las aportaciones de Newton y Leibniz al cálculo diferencial persiste en el núcleo de las matemáticas y las ciencias modernas. Su descubrimiento y desarrollo de los principios del cálculo cambiaron la forma en que los científicos y matemáticos piensan sobre el cambio y el movimiento. Gracias a su trabajo, hemos podido desentrañar muchos de los misterios del universo, remodelando nuestras comprensiones en física, ingeniería, economía, biología, y más.»

Matemáticas

El cálculo diferencial se estableció como un pilar crítico del conocimiento científico, y su influencia perdura en el mundo contemporáneo. En un sentido más amplio, el cálculo nos ha mostrado la belleza de las matemáticas y su facultad para describir el mundo que nos rodea, brindándonos herramientas para abordar nuevos enigmas a medida que surgen y desarrollarse en el campo de la ciencia.

Referencias y lecturas recomendadas

Weinberg, S. (1993). «The First Three Minutes». Basic Books.
Eves, H. (1990). «An Introduction to the History of Mathematics». New York: Holt, Rinehart, and Winston.
Apostol, T. (1967). «Calculus, Vol. I». Wiley & Sons.
Swokowski, E. (1983). «Calculus». PWS Publishing Company.
Struik, D.J. (1967). «A Concise History of Mathematics». Dover Publications.

Esta recopilación de referencias ayudará a aquellos interesados en profundizar más en las aportaciones de Newton al cálculo y el impacto de ambos matemáticos en la historia de las matemáticas y las ciencias. El estudio del cálculo sigue siendo una parte vital de la educación matemática y un campo en continua evolución, herencia del brillante trabajo original de Newton y Leibniz.

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