miércoles, 17 de diciembre de 2025

_- Cambios en la dieta podrían retrasar o mitigar el deterioro cognitivo en la vejez

_- Investigadores españoles descubren que determinadas composiciones de la microbiota están vinculadas a funciones cerebrales como la memoria, el lenguaje y la gestión de las emociones. Alfonso Torices

Un estudio realizado por especialistas del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha abierto un esperanzador abanico de posibilidades para combatir el deterioro cognitivo que acompaña, más tarde o más temprano, el proceso de envejecimiento humano.

El trabajo apunta a que diseñar e introducir cambios en la dieta y los hábitos nutricionales que fomentasen determinadas composiciones de la microbiota intestinal, de los microorganismos que viven en el tracto digestivo de cada persona, podrían mitigar o cuando menos ralentizar determinados deterioros de la actividad cerebral vinculadas al proceso de envejecimiento, como los que sufren la memoria, el uso del lenguaje o la capacidad de gestión de las emociones.

Este trabajo, que ha sido publicado por la revista científica Scientific Reports, tiene como primer autor a José Ignacio Serrano y está liderado por María Dolores del Castillo, ambos investigadores del Grupo de Modelado Computacional de la Inteligencia, del Centro de Automática y Robótica del CSIC. Sus conclusiones son el resultado de comparar la microbiota intestinal y la actividad cerebral espontánea mediante el electroencefalograma en reposo de 54 ciudadanos sanos y mayores de 55 años.

Durante esta investigación pionera, y a la vista de qué áreas cerebrales de cada individuo presentaban diferencias, se lograron dos primeras constataciones de partida. Por un lado, que la composición de la microbiota intestinal en sujetos sanos podría influir en la actividad del cerebro. Y que, a su vez, la actividad cerebral podría influir durante el envejecimiento en funciones clave, como la memoria, el lenguaje y la cognición social (reconocimiento de emociones, empatía, normas sociales y razonamiento moral). En conclusión, se determinó que no todas las microbiotas intestinales son iguales y que su composición afecta a la actividad cerebral incluso en ausencia de enfermedad.

Estrategias preventivas
La microbiota intestinal es el principal regulador del eje intestino-cerebro, pero hasta ahora se desconocía su influencia en la actividad cerebral. En este trabajo se sugiere que diferentes perfiles de microbiota en personas mayores de 55 años sanas se asocian con diferente actividad espontánea en las áreas corticales-mediales posteriores del cerebro, involucradas en funciones como la percepción, la memoria y el procesamiento de información interna. Esto se traduce en mayor predisposición de ciertos perfiles de composición de microorganismos intestinales a determinadas enfermedades o condiciones de salud pese a tener un microbioma sano.

Las áreas cerebrales ligadas a determinados perfiles de microbiota están vinculadas con la memoria, el lenguaje y el procesamiento emocional, por lo que el trabajo evidencia que los perfiles de microbiota intestinal no patológicos, pese a no constituir una enfermedad en sí, se relacionan con la actividad cerebral asociada a funciones cognitivas que suelen deteriorarse con la edad. En consecuencia, el equipo entiende que una modificación temprana de la composición de la microbiota, a través de cambios nutricionales, tendentes a conseguir los perfiles deseados, podría retrasar o mejorar el deterioro cognitivo relacionado con el paso de los años. 


martes, 16 de diciembre de 2025

Willard Libby, el científico que descubrió el carbono 14 y logró estimar la antigüedad de casi cualquier cosa

Retrato y firma de Willard Libby.

Fuente de la imagen,Getty Images/BBC

Pie de foto,


Lo encontraría en las aguas residuales. Willard Libby estaba seguro de que así sería.

A mediados de la década de 1940, el químico estadounidense se había fijado como objetivo encontrar en la naturaleza una forma radiactiva de carbono, el carbono 14 o radiocarbono.


Se había dado cuenta de era posible que esta forma de carbono dejara un rastro de lenta descomposición en plantas y animales muertos.

Eso significaba que se podría estimar cuándo habían muerto dependiendo de cuánto radiocarbono quedara en sus restos.

Pero antes tenía que demostrar que el carbono 14 estaba presente en la naturaleza en concentraciones que coincidieran con sus estimaciones.

Otros científicos solo habían detectado carbono 14 tras sintetizarlo en un laboratorio.

Libby dedujo que los seres vivos lo dejarían en sus excrementos, por lo que recurrió a las aguas residuales en su búsqueda. Para ser precisos, en las aguas residuales producidas por los habitantes de Baltimore.

Y encontró lo que buscaba.
Libby no lo sabía entonces, pero la idea de que usar radiocarbono para datar cosas tendría diversas utilidades.
 
Un montaje que muestra una rana montada en una vara de bambú en la mitad izquierda, y a la derecha la ilustración del esqueleto de una rana sobre un reloj de cuenta regresiva.

Fuente de la imagen,Getty Images/BBC

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Desde mediados del siglo XX, la datación por radiocarbono ha permitido confirmar la antigüedad de innumerables artefactos, ha ayudado a resolver casos de personas desaparecidas y ha enviado a prisión a traficantes de marfil.


La datación por radiocarbono incluso ha ayudado a los científicos a entender algunas complejidades del clima terrestre.

Es una de las claves que nos ayuda a desentrañar nuestro mundo.

Pero, ¿cómo surge el carbono 14?

Libby comprendió que se producía constantemente mediante rayos cósmicos que inciden en los átomos de nitrógeno de la atmósfera terrestre y modifican su estructura.

El átomo de carbono 14 resultante se combina rápidamente con el oxígeno para producir dióxido de carbono (CO2) radiactivo.

En la Tierra, las plantas absorben parte de ese CO2 radiactivo del aire a medida que crecen, al igual que los animales, incluidos los humanos, que las consumen.

Mientras una planta o un animal está vivo, repone constantemente sus reservas internas de carbono 14, pero al morir, ese proceso se detiene.

Dado que el radiocarbono se desintegra a un ritmo conocido, medir la cantidad restante en la materia orgánica indica su edad. Es como un reloj que empieza a correr en el momento en el que algo muere.

Estimaciones de materiales de hasta 50.000 años

Luego de detectar carbono 14 en el gas metano de las alcantarillas de Baltimore, Libby pasó a detectarlo en una cantidad de objetos diferentes y pudo calcular su antigüedad.

Por ejemplo, descubrió la edad de los Manuscritos del Mar Muerto (también conocidos como los Rollos de Qumrán) y del trozo de un barco que fue hallado en la tumba de Sesostris III, un rey egipcio que vivió hace casi 4.000 años.

"Es una locura", diría Libby más tarde sobre lo sorprendentes que eran sus investigaciones. "No se le puede decir a nadie que los rayos cósmicos escriben la historia de la humanidad. De ninguna manera. Así que lo mantuvimos en secreto".

Una vez que demostró que su método funcionaba, se lo hizo saber al mundo y en 1960 ganó el Premio Nobel de Química.

Su técnica funciona con material orgánico de hasta 50 000 años de antigüedad. En materiales más antiguos queda muy poco carbono 14.

La desintegración gradual del carbono 14 es lo que hace posible la datación por radiocarbono, pero eso también significa que solo se puede remontar hasta cierto punto.

Fragmento de los Manuscritos del Mar Muerto, que estuvieron entre los primeros elementos datados mediante carbono-14.

Fuente de la imagen,Getty Images/BBC

 

Pie de foto,

Los Manuscritos del Mar Muerto estuvieron entre los primeros elementos datados mediante carbono 14.
La datación por radiocarbono es ahora fundamental para comprender la historia de nuestro planeta.

"Ha sido fundamental para poner las cosas en orden, en cuanto a la posibilidad de comparar diferentes regiones en particular y comprender el ritmo del cambio", explica Rachel Wood, quien trabaja en uno de los laboratorios de datación por radiocarbono más prestigiosos del mundo, la Unidad de Aceleradores de Radiocarbono de Oxford.

Ella y sus colegas datan huesos humanos, carbón vegetal, conchas, semillas, cabello, algodón, pergamino y cerámica, pero también sustancias más extrañas.

"A veces datamos cosas realmente inusuales, como la orina fosilizada de murciélago", afirma.

El laboratorio utiliza un dispositivo llamado espectrómetro de masas con acelerador para cuantificar directamente los átomos de carbono 14 en una muestra.

Libby, en cambio, solo pudo medir la radiación emitida y, por lo tanto, inferir la cantidad de carbono 14 que contenía una muestra.

El acelerador también puede datar muestras diminutas, en algunos casos de un solo miligramo, mientras que Libby necesitaba mucho más material.

Zanjar controversias

Eliminar los contaminantes que contienen carbono puede llevar semanas, pero una vez hecho esto, el acelerador revela fácilmente la edad estimada de la muestra.

"Es emocionante poder ver los resultados de inmediato", afirma Wood.

La datación por radiocarbono ha zanjado algunas controversias de larga data.

Tomemos como ejemplo el esqueleto humano descubierto por el teólogo y geólogo William Buckland en Gales en 1823.

Buckland insistió en que no tenía más de 2.000 años y durante más de un siglo nadie pudo demostrar que estaba equivocado.

La datación por radiocarbono finalmente demostró que en realidad tenía entre 33.000 y 34.000 años, o sea, los restos humanos enterrados más antiguos conocidos en Reino Unido.

Restos humanos más recientes también han revelado sus secretos gracias a esta tecnología.

En 1975, una niña de 13 años llamada Laura Ann O'Malley fue reportada como desaparecida en Nueva York.

Se creía que los restos encontrados en el lecho de un río de California en la década de 1990 provenían de una tumba histórica, hasta que la datación por radiocarbono a principios de este año demostró que pertenecían a alguien nacido entre 1964 y 1967, quien probablemente falleció entre 1977 y 1984.

Esto coincidía con la cronología de la desaparición de O'Malley y un análisis de ADN luego confirmó que los restos eran suyos.

Los análisis forenses a menudo se basan en el método de "pulso de bomba" para la datación por radiocarbono, lo cual es posible gracias a los cientos de pruebas de armas nucleares atmosféricas que tuvieron lugar durante las décadas de 1950 y 1960.

Las explosiones expulsaron grandes cantidades adicionales de carbono 14 al aire, pero estos niveles artificialmente altos han ido disminuyendo desde entonces.

Así, al comparar las mediciones de carbono 14 con esa curva descendente, es posible datar materiales desde mediados del siglo XX en adelante con mucha precisión, con un margen de error de aproximadamente un año, en algunos casos.

"No conozco ninguna otra técnica que se acerque a esa precisión", afirma Sam Wasser, de la Universidad de Washington. "Es extraordinariamente útil".

Traficantes y falsificadores

Wasser ha analizado algunos resultados de datación por radiocarbono de muestras de marfil como parte de una serie de esfuerzos para combatir el comercio ilegal de vida silvestre.

Los datos pueden mostrar si los elefantes murieron antes o después de la prohibición de la venta de marfil de 1989, independientemente de lo que afirmen los traficantes.

Edouodji Emile N'Bouke fue encarcelado y condenado en Togo en 2014 gracias a esta evidencia.

Las pruebas de ADN revelaron el origen geográfico del marfil que traficaba y mediante la datación por radiocarbono se pudo demostrar exactamente cuándo se cazó a los elefantes.

Estas dos líneas de evidencia fueron "la prueba irrefutable, crucial para llevar a N'Bouke ante la justicia", declaró posteriormente el Departamento de Estado de EE.UU.

Hombre escribiendo una fecha en marfil.

Fuente de la imagen,Getty Images/BBC

 
Pie de foto,

Gracias a la datación por carbono 14, los científicos pueden determinar si el marfil ha sido extraído ilegalmente. 

Mediante la misma técnica se ha descubierto que obras de arte son en realidad falsificaciones.

Tomemos como ejemplo la pintura de una escena de pueblo que, según un falsificador, fue pintada en 1866.

La datación por radiocarbono confirmó que, en realidad, había sido pintada y envejecida artificialmente durante la década de 1980.

La datación por radiocarbono también ha arrojado luz sobre el cambio climático al ayudar a los científicos a comprender el efecto de las emisiones de combustibles fósiles en el clima de la Tierra.

Los estudios de glaciares y ecosistemas antiguos, por ejemplo, son mucho más precisos gracias a la tecnología de datación por radiocarbono.

Esta investigación ha servido de base para los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC en inglés), que en 2007 recibió el Premio Nobel de la Paz, junto con el ex vicepresidente estadounidense Al Gore, por su labor de difusión de información sobre el cambio climático.

"También es muy útil para quienes desean utilizar modelos climáticos para predecir cómo podría ser el clima en el futuro", afirma Tim Heaton, de la Universidad de Leeds.

Los científicos pueden utilizar registros de radiocarbono para establecer cómo cambió el clima de la Tierra a lo largo del tiempo y comparar los modelos climáticos con esos resultados, validando la precisión de los modelos.

Cada vez menos carbono 14

Pero hay otro reloj que avanza.

Los combustibles fósiles contienen grandes cantidades de carbono, pero no de carbono 14.

Los organismos que dieron origen al carbón, el gas natural y el petróleo murieron hace tanto tiempo que el carbono 14 que alguna vez contenían se descompuso hace mucho tiempo.

Esto significa que las emisiones de combustibles fósiles están diluyendo el carbono 14 en la atmósfera terrestre actual, lo que tiene un efecto directo en la cantidad de radiocarbono que llega a los seres vivos.

Heather Graven, del Imperial College de Londres, afirma que, en el caso de llegar al peor de los escenarios, con emisiones extremadamente altas a lo largo del próximo siglo, la precisión de la datación por radiocarbono podría desmoronarse.

"Algo que se ha producido recientemente tendrá la misma composición [de radiocarbono] que algo de unos 2.000 años de antigüedad", afirma.

La datación por radiocarbono no podría distinguirlos.

Humo que sale de chimeneas que queman carbón o combustibles fósiles

Fuente de la imagen,Getty Images/BBC


Pie de foto,
La quema de combustibles fósiles puede diluir la concentración de carbono 14 en la atmósfera.

Rachel Wood argumenta que estos problemas no surgirán pronto, pero Paula Reimer, profesora emérita de la Queen's University de Belfast, cree que las emisiones de combustibles fósiles sí perjudican la datación por radiocarbono y amenazan su precisión.

Reimer dedicó muchos años a aumentar la precisión de la datación por radiocarbono, realizando mediciones minuciosas del radiocarbono presente en los anillos de los árboles, por ejemplo, para revelar variaciones en los niveles atmosféricos de carbono 14 a lo largo de milenios.

Actualmente se dispone de curvas extremadamente precisas de los niveles de radiocarbono que datan de hace unos 14.000 años.

Sin embargo, las emisiones de combustibles fósiles podrían acabar con esta era de increíble precisión.

Este contenido fue creado como una coproducción entre Nobel Prize Outreach y la BBC. 

lunes, 15 de diciembre de 2025

_- Lecture de Paroles de Jacques Prévert. Les dessous des bibliothécaires

_- Un Podcast lecture d'extraits du plus célèbre recueil de poèmes de Jacques Prévert, Paroles. Amours, révolte, pacifisme, enfance ou anticléricalisme, voici les thèmes favoris de cet auteur prolixe





https://www.youtube.com/watch?v=_3EEDoKYbOU


domingo, 14 de diciembre de 2025

Sánchez arma un frente anti Trump y trata de reactivar a los progresistas

La alianza de España con Brasil y México y la presión para un mensaje duro de la UE busca unir a la izquierda y mostrar al líder de EE UU que buena parte del mundo no aceptará en silencio sus abusos

La política internacional vuelve a ser política española. Si después del parón veraniego de 2025 fue la invasión de Gaza la que movilizó a millones de españoles y agrietó a la derecha con posiciones diferentes sobre lo que Pedro Sánchez calificó abiertamente de “genocidio”, ahora, tras el parón navideño, es Venezuela la que agita en 2026 la conciencia de millones de españoles, divididos entre el rechazo generalizado a Nicolás Maduro y su régimen, que España no reconoce, y el espanto ante una intervención militar en un país extranjero que, según el propio Donald Trump, “no se veía desde la II Guerra Mundial”.

En este nuevo contexto internacional revuelto, Sánchez y José Manuel Albares, su canciller, han optado por una posición directa de rechazo a la invasión de EE UU, la más rotunda dentro de la UE, y están armando rápidamente un frente anti-Trump tanto en Latinoamérica, donde hay un profundo rechazo al intervencionismo de EE UU, como en Europa, donde las posiciones son más suaves. España y sus aliados tratan así de mostrar al líder de EE UU que buena parte del mundo no se quedará callado con sus atropellos a la legalidad internacional.

Sánchez y su equipo se han movido rápidamente, con llamadas del presidente a sus homólogos progresistas latinoamericanos y a distintos europeos, y de Albares a los ministros de Exteriores, para lograr comunicados conjuntos con sus aliados que den una señal clara. En el Gobierno temen que Trump, envalentonado, pase a siguientes objetivos declarados, como el control de Groenlandia, algo que afectaría directamente a la UE porque es territorio de Dinamarca.

Es imprescindible, en la visión del Ejecutivo español, que Trump entienda que no lo puede todo, que no es el emperador del mundo occidental, que hay vida más allá de los gobiernos que le aplauden como el del argentino Javier Milei, al que ayudó a ganar las últimas elecciones intermedias.

En Latinoamérica, Sánchez se ha unido de nuevo al brasileño Lula para liderar un frente anti-Trump con México, Colombia, Uruguay y el Chile aún dirigido por Gabriel Boric, que en breve dejará paso al ultraderechista José Antonio Kast. En el comunicado conjunto, estos países expresan su “profunda preocupación y rechazo” a la operación militar de Trump en Caracas y le exigen que no tome el control de sus recursos naturales.

En toda Latinoamérica corre el recuerdo de los años 70, con el apoyo de EE UU a varias dictaduras sangrientas en la región, y la doctrina Monroe, y se hace viral un vídeo de Salvador Allende rechazando esa idea que ahora reivindica Trump de que en este continente manda EE UU y nadie más. En Europa es más difícil llegar a ese lenguaje contra Trump que usan los latinoamericanos, pero al menos se logró que 26 de los 27 —Hungría juega siempre al lado de Trump—, Italia incluida, apelen abiertamente en un texto a la legalidad internacional y la carta de Naciones Unidas que EE UU claramente ha violado.

Mientras, desde la embajada española en Caracas y los distintos centros de información que tiene España llegan al Gobierno noticias de una cierta calma y de un aparente acuerdo entre EEUU y Delcy Rodríguez para controlar la situación y dejar fuera de momento a María Corina Machado, la líder de la oposición, algo que descoloca completamente al PP, que se ha volcado con ella.

El movimiento de Sánchez tiene un componente internacional claro, como referente de un mundo alternativo al de Trump y sus aliados, pero también una lectura nacional evidente. En la carta a la militancia de este domingo, Sánchez se muestra consciente de que hay un sentimiento generalizado de derrota en la izquierda, de llegada inevitable de la derecha en todo el mundo, también en España. Y trata de combatir esa sensación de brazos caídos, de rendición, con una llamada a unirse a todo el mundo progresista para intentar plantar cara a Trump y a la ola derechista en todo el planeta. De nuevo, como sucedió en septiembre, Sánchez intenta salir de un enorme desgaste del Gobierno por escándalos de corrupción concentrándose en la agenda internacional para consolidar su mensaje político más claro de los últimos años, el que le ayudó a movilizar a la izquierda en 2023 y le permitió seguir en La Moncloa: lo que está en juego, explica el presidente, es un mundo sin reglas, dominado por el lenguaje y las acciones bélicas de Trump, o una alternativa que defienda los grandes consensos establecidos después de la II Guerra Mundial.

Sánchez tiene así una posición clara y un mensaje para los progresistas desmovilizados: vale la pena seguir peleando. En septiembre de 2025 tuvo un cierto efecto y frenó la sangría de la izquierda en las encuestas. En enero de 2026 está por ver qué consecuencias internas tendrá este turbulento arranque del año.

Por cuatro esquinitas de nada

Una de las ventajas que tienen los congresos es todo lo que se aprende en los descansos, en los pasillos, en las entradas y salidas, en las comidas, en los paseos, en las conversaciones ante un café… Es un tipo de aprendizajes que no se programa, que no es jerárquico, que no procede de los discursos de los expertos y que nos llega a todos por igual...

Me gusta decir que todo lo aprendemos entre todos. Esa dicotomía entre enseñantes y aprendices se rompe fuera de los escenarios preparados para el desarrollo de las actividades por los organizadores del Congreso. La rigidez de los espacios (el conferenciante suele hablar desde un lugar elevado y distante), la alineación de los que escuchan mientras contemplan el cogote del que está delante, la distribución de los tiempos (una hora y media para el conferenciante y media hora para distribuir entre quinientos asistentes, a quienes se recomienda que formulen de forma breve la pregunta para que puedan intervenir otras personas, la carencia de imágenes e incluso de micrófono para hacerse oír y entender de quienes piden la palabra), el dinero que se paga a quien imparte la conferencia y el que se cobra al que escucha… imponen una dirección vertical y descendente a la circulación del conocimiento o de la experiencia. Hay uno que enseña y, supuestamente, otros que aprenden. En los tiempos y los espacios no formalizados el conocimiento circula en todas las direcciones.

Es más, cuando termina la disertación del experto se abre ‘un tiempo para preguntas’. Es decir, y ahora quienes no saben, formulan preguntas al único que sabe. No es verdad. Estoy seguro de que el experto tiene muchas preguntas y de que los asistentes tienen capacidad y conocimientos para dar respuestas. Por eso a mí me gusta más hablar de intervenciones. Puede haber preguntas, claro. Pero también discrepancias, sugerencias, aclaraciones, aportaciones y comentarios de los asistentes.

He dicho todo lo que precede porque acabo de participar en el Congreso Internacional de Educación para un mundo globalizado: sostenibilidad, inclusión y justicia social, organizado por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, celebrado los días 13 y 14 del presente mes de octubre. Y puedo dar fe de muchos aprendizajes que he realizado durante esos días en conversaciones con los docentes y con los estudiantes de Pedagogía. El conocimiento no solo circula de modo descendente. Me gusta decir que las personas inteligentes aprenden siempre y que las otras tratan de enseñar a todas horas. Los profesores tenemos muchas cosas que aprender y los alumnos tienen muchas cosas que enseñar. Mi primer libro (del año 1980) se titula así: ‘Yo te educo, tú me educas’. Creo que todos tendríamos que circular por la vida con la L de aprendices que llevan en el coche quienes están comenzando a conducir. A medida que vamos aprendiendo nos vamos dando cuenta de lo mucho que ignoramos. Nicolás de Cusa hablaba de la docta ignorancia. Los sabios suelen ser humildes y los ignorantes suelen ser petulantes.

Aprendí en el Congreso muchas cosas relacionadas con la experiencia de los docentes en sus aulas y en sus escuelas, con las inquietudes y los problemas de los directivos, con los vaivenes de la legislación educativa, con los problemas de la sociedad a los que debe dar respuesta la escuela… Y, lo que quiero subrayar, es que esos aprendizajes los han vivido y disfrutado todos los asistentes, muchas veces sin ser conscientes de ello.

Esos aprendizajes a los que me refiero suelen tener un componente práctico y otro emocional. Porque tienen mucho que ver con lo que el informante hace, con lo que vive y con lo que siente.

Una profesora de la etapa de Infantil (en la que suelen florecer las inquietudes más hermosas, los materiales más creativos, las relaciones más auténticas y los compromisos más exigentes) me habla de un cuento que de forma ingeniosa, clara y contundente habla de la necesidad de que la escuela se adapte a las necesidades de los niños y las niñas, en lugar de exigir precisamente lo contrario. He dado al artículo el título del cuento. ‘Por cuatro esquinitas de nada’. Un título que me gusta porque cautiva, expresa y atrae. Las ilustraciones son sencillas y elocuentes y las voces que hacen la narración son a la vez melodiosas y contundentes.

Voy a compartir con todos los lectores y lectoras ese cuento al que, tomando café, me remitió entre sonrisas la profesora de infantil y que, en su simplicidad y su belleza, explica muy bien la necesidad que tiene la escuela de tener en cuenta la diversidad de los alumnos y las alumnas. Una diversidad infinita que yo expreso diciendo que en la escuela hay dos tipos de alumnos. Solo dos: los inclasificables y los de difícil clasificación. El cuento no es de reciente publicación ni de difícil hallazgo pero tengo que reconocer que no tenía la menor idea de su existencia. Por lo que veo, algunas amigas ya hace tiempo que lo utilizan en sus clases.

El cuento se titula ‘Por cuatro esquinitas de nada’, título preciso y precioso, a mi juicio. El autor es Jérôme Ruillier y está editado en España por la Editorial Juventud. Se puede encontrar en cualquier buscador. Tiene un montaje hermoso de voces infantiles, efectos sonoros y música sugerente. Dice así:

Cuadradito juega con sus amigos.

¡Ring! Es hora de entrar en la Casa Grande.

Pero Cuadradito no puede entrar, no es redondo como la puerta.

Cuadradito está triste.

Le gustaría entrar en la Casa Grande.

Entonces se alarga, se tuerce, se pone boca abajo, se dobla…

Pero sigue sin poder entrar.

- ¡Sé redondo!, le dicen los Redonditos.

Cuadradito lo intenta con todas sus fuerzas.

- ¡Te lo tienes que creer!, dicen los Redonditos.

- Soy redondo, soy redondo, soy redondo, repite Cuadradito.

Pero no hay nada que hacer.

- ¿Qué podemos hacer? Cuadradito es diferente, nunca será redondo.

- Pues te tenemos que cortar las esquinas, dicen los Redonditos.

- ¡Oh, no! Me dolería mucho.

Los Redonditos se reúnen en la Casa Grande y hablan durante mucho, mucho tiempo hasta que descubren que no es Cuadradito el que tiene que cambiar ¡Es la puerta!

Entonces recortan cuatro esquinitas, cuatro esquinitas de nada que permiten a Cuadradito entrar en la Casa Grande junto a todos los Redonditos.

He reflexionado (y escrito artículos y libros) sobre esta exigencia de la escuela que es la atención a la innegable diversidad. Uno de ellos, publicado hace años por la Universidad Uniminuto de Bogotá, se titula ‘La gallina no es un águila defectuosa’. Cada vez me resulta más inquietante ese carácter homogeneizador que tienen las instituciones educativas: todos, todos a la vez, todos lo mismo, todos de la misma manera y todos en los mismos tiempos. Por supuesto: todos y todas con la misma evaluación.

Me imagino a los treinta o cuarenta pacientes que un médico de familia atiende en una mañana, esperando su llegada a causa del retraso que ha provocado un desafortunado accidente de tráfico del doctor. Imaginemos que, cuando llega, les pide silencio e inmovilidad para diagnosticarlos. Les observa brevemente e, inmediatamente, extiende una receta de lo que todos y cada uno tienen que tomar y de lo que todos y cada uno tienen que hacer para solucionar el problema de salud que padecen y para mejorar el funcionamiento de su organismo. ¿Qué sucedería? No es difícil imaginarlo. Uno tendría graves problemas por ser alérgico al producto recetado, a otro no le serviría para nada y a un tercero le podría venir bien por pura casualidad. Cuánta razón tiene mi amigo José Antonio Bravo al poner el siguiente el título a un pequeño libro: ‘Enseñar desde el cerebro del que aprende’.

También he propuesto, para reflexionar sobre el tema de la atención a la diversidad la historia de Procusto, un bandido del Ática que construyó en la casa un lecho de hierro. Salía por las calles y detenía a los viandantes, les invitaba a cenar en su casa. Después de la cena les tendía sobre el lecho. Ajustaba la cabeza del individuo a la cabecera de la cama de hierro, lo extendía a lo largo y, si le sobresalían los pies o las piernas se los cortaba. Si el invitado era más corto que la cama, lo descoyuntaba para que se ajustase a las dimensiones de la cama. Es decir, que en lugar de ajustar las camas al tamaño del individuo, ajustaba el individuo al tamaño de la cama. Me preguntaba al finalizar el texto si la escuela no sería como el lecho de Procusto: un lugar en el que en vez de acomodar el currículum al tamaño de los alumnos, acomoda a los alumnos a las exigencias del currículum. Procusto significa el que descoyunta y fue ajusticiado por el rey Teseo que le aplicó el mismo castigo que él infligía a sus víctimas.

Importante cuestión sobre la que reflexioné en otro pequeño libro titulado ‘El pato en la escuela o el valor de la diversidad’. Una cuestión que no solo exige actitudes y prácticas sensibles a los docentes sino políticas inteligentes y generosas a los políticos.

sábado, 13 de diciembre de 2025

_- Málaga, la ciudad que cautivó al viajero más grande de la historia, Ibn Battuta, tras recorrer África, Asia y Europa: "Es una de las capitales más hermosas"

_- El aventurero superó a Marco Polo con el recorrido más largo por el globo, con más de 120.000 kilómetros transitados

Mucha gente conoce la historia de Marco Polo, su figura y su viaje por el mundo, pero lo que la mayoría desconoce es que existió un personaje que le superó en cuanto al recorrido más largo y que se convirtió durante el siglo XIV en el viajero más grande del mundo tras recorrer 120.000 kilómetros por Asia, África y Europa: Ibn Battuta. Un trayecto de 20 años que le llevó por los rincones más inhóspitos del planeta y que le hizo descubrir la ciudad que le enamoró por encima de todas: Málaga.

Así lo expresó el propio Battuta en la obra 'La Rihla', en la que dictó al granadino Ibn Yuzayy por orden del sultán sus dos décadas de travesía por lo que en la actualidad son más de 40 países, y en la que señaló que Málaga era "una de las capitales más hermosas de Al-Ándalus, que aúna las ventajas de mar y tierra, y abunda en productos y frutos".

Tal y como explican los expertos en viajes de 'National Geographic', este hombre que a día de hoy sigue siendo uno de los viajeros más grandes de toda la historia de la humanidad nació en 1304 en Tánger y comenzó su viaje por el mundo como otros muchos musulmanes, de camino a La Meca, lo que le llevó a visitar Egipto, el mar Rojo y lo que hoy es Siria y Palestina. Tras llegar a La Meca, Battuta decidió no regresar a Tánger y continuar descubriendo otros territorios como los que en la actualidad son Irak, Persia y Kurdistán, hasta regresar de nuevo a La Meca.

Este viajero recorrió 120.000 kilómetros y llegó a Málaga, tierra de la que se enamoró Tras esto, decidió ampliar su recorrido por el mundo y viajar a Yemen y la costa africana hasta continuar hacia la India donde, tras ser puesto bajo sospecha del sultán, aceptó el encargo de ser embajador en China para continuar su viaje por el continente.

Pero, tras 20 años de viajes sin fin desentrañando los secretos del mundo, decidió volver a su tierra, Marruecos, donde se encontró con la dura noticia de que tanto su padre como su madre habían fallecido. Esto le hizo querer retomar la actividad que más alegrías le había dado para sobrellevar este complicado momento, viajar. Y para esta nueva gesta, decidió poner en su punto de mira Al-Ándalus.

Ibn Battuta, el mayor viajero de la historia, mostró su admiración por esta ciudad andaluza / Instituto Cervantes

"Llegué al país de Al-Ándalus, donde la soldada es copiosa para sus habitantes y donde se atesoran los premios para residentes o viajeros", señaló el viajero sobre este recorrido, que le llevó por Gibraltar para, seguidamente, seguir su camino hacia Ronda, que señaló como "un pueblito hermoso y fértil". Pero su principal descubrimiento fue en Málaga, que aseguró que era "una de las capitales más hermosas de Al-Ándalus".

Los aspectos de Málaga que enamoraron al viajero más grande del mundo De este territorio destacó su mezquita, "con patios de naranjos inmensos sin semejante", sus cerámicas locales, su mezcla de mar y montaña, su Alcazaba, el Castillo de Gibralfaro y sus calles históricas. Un territorio repleto de belleza y encanto que, a pesar de haberse transformado con el paso de los siglos, sigue manteniendo su esencia en su casco antiguo, su puerto y murallas, y la Catedral de Málaga, levantada sobre la gran mezquita.

Málaga tiene su propia 'Puerta del cielo': una escalera 'eterna' con 250 escalones en plena sierra para llegar a un impresionante mirador .Este es el barrio de Málaga que tiene su propio ‘Sacromonte granadino’: con casas cueva ocultas y excavadas en la roca. Este es el curioso motivo por el que la Catedral de Málaga está rodeada de cadenas: es por ley y no por decoración "Viajar te deja sin palabras y, después, te convierte en un narrador de historias", afirmó este viajero de sus gestas por el mundo, que le llevó a recorrer 120.000 kilómetros por África, Asia y Europa hasta encontrar su territorio soñado: Málaga.


viernes, 12 de diciembre de 2025

Adiós, Botones

Os presento a Botones. Botones era un precioso yorkshire. Durante dieciséis largos y veloces años, ha vivido bajo la amorosa tutela de Noe y de Fran, una pareja de adorables amigos ovetenses. Unos amigos que aman a los perros, que los cuidan, que los protegen. No solo a los seis con los que conviven sino a todos los perros del mundo, especialmente a los que no tienen casa, a los que están perdidos o abandonados o maltratados.

Pues bien, el día 16 del presente mes de octubre llegué a la ciudad de Oviedo procedente de Chile, después de un accidentado vuelo desde Madrid, a causa de una avería que los técnicos pudieron solucionar. Tenía que pronunciar a las seis de la tarde la conferencia de clausura del IV Congreso Internacional sobre empatía animal que organiza MASPAZ (Movimiento Asturiano por la Paz) con periodicidad anual. He acudido a las anteriores ediciones del Congreso que se han celebrado siempre a mediados del mes de octubre. Es una cita a la que no puedo faltar porque me convocan Fran y Noe, porque también participa Marga Malgorzata Zakrzewska, porque se celebra en Oviedo, porque tiene su sede en la Facultad de Formación del Profesorado y porque son protagonistas los perros. Esta vez acudí desde Santiago de Chile, a donde tenía que volver a los tres días. Pero vendría desde el fin del mundo. No porque tenga mucho que enseñar sino porque tengo mucho que aprender.

El título de la conferencia que figuraba en el programa era ‘La muerte de mi mascota’. Dos motivos me habían decidido por esa delicada cuestión. Uno, el que mi perra Miluca esté enfilando ya su undécimo cumpleaños, es decir que esté entrando en una fase próxima a su partida. Y otra, el anuncio de un libro de Julia Navarro titulado ‘Cuando ellos se van’. Un libro dedicado a la muerte de Argos, su pastor alemán, con el que compartió la casa y la vida durante catorce largos/cortos años. A través de ChatGPT he podido anticipar el contenido de este libro que se aproxima a las quinientas páginas y que, cuando salga a la luz dentro de unos días, leeré con emoción. Estoy seguro de que Julia no se dirigirá solo a la mente sino que interpelará el corazón de sus lectores y lectoras.

Asistí a la conferencia anterior que impartió mi amiga Marga, que llenó la sala de imágenes impactantes, de palabras sabias y sentidas y de numerosos perros acompañados por sus dueños o sus dueñas. Historias emotivas que me hicieron pensar en la buena suerte de algunos perros que han podido compartir la vida con personas sensibles y con la desgracia de muchos perros abandonados o maltratados por personas insensibles y crueles.

En el breve receso entre las dos conferencias que cerraban el Congreso, cuando Alberto Hidalgo Tuñón se preparaba para hacer mi presentación, llegó una noticia sobrecogedora: Botones, que estaba ingresado en un Hospital de Oviedo, atendido en sus últimos días, reclamaba la presencia de Noe y Fran para que asistieran a su último suspiro.

No tengo que explicar que los asistentes fueron testigos de las inevitables lágrimas que provocó la noticia de una despedida que todos sabemos que tiene que llegar pero que, cuando llega, abre un vacío que solo puede llenar el cúmulo de hermosos recuerdos.

La coincidencia no pudo ser más impactante. Después de un año de preparativos, cuando llega el momento de pronunciar la última conferencia sobre la muerte, los organizadores se tienen que ausentar porque la vida convierte en una dura y dolorosa realidad lo que allí se iba a explicar con imágenes y palabras dedicadas a reflexionar sobre esa ineluctable, definitiva, inexorable y única realidad que es la muerte. No recuerdo en qué país para hablar de la muerte se dice «no aparece por ninguna parte». Eso es lo que sucederá con Botones. Noe y Fran van a comprobar que Botones ya nunca aparecerá por ninguna parte. Ha llegado el momento de convertir el dolor en memoria.

Impartí mi conferencia con el corazón dividido entre lo que hacíamos en aquella sala y lo que pasaba en el Hospital en el que Noe y Fran despedían para siempre a su querido Botones. La conferencia tenía dos sedes, en una se hablaba con palabras y en la otra con lágrimas.

La muerte es un tabú. No hablamos de la muerte. Vivimos como si no tuviéramos que morir. Ni nosotros ni nuestros seres queridos. En el mes de abril del presente año participé en el Primer Congreso Internacional sobre Pedagogía de la muerte. Un grupo de profesores y profesoras de la Universidad Autónoma de Madrid, coordinado por el incansable profesor Agustín de la Herrán, viene investigando desde hace más de treinta años sobre este espinoso tema. Con las ponencias de aquel Congreso la prestigiosa editorial Routledge publicará un libro del que he tenido el honor de escribir el prólogo. Agustín de la Herrán y Mar Cortina publicaron hace años un libro titulado ‘La muerte y su didáctica. Manual para la Educación Infantil, Primaria y Secundaria’. Aunque la obra no se centra en la muerte de animales, hay muchas ideas que son perfectamente aplicables a la muerte de una mascota.

Las fases del duelo que, por supuesto, no todas las personas atraviesan con la misma secuencia, duración e intensidad, pasan por la negación inicial (no es cierto, no es posible, no es soportable), la rabia (por qué me pasa a mí, ahora precisamente, qué mala suerte…), la negociación (es ley de vida, no iba a durar eternamente…), la tristeza (qué pena, qué dolor…), y la aceptación (es así la vida, ya tenía muchos años, nadie es eternos...). No es necesario aclarar que esas etapas no tienen una separación rígida. Es importante hacer un duelo emocionalmente sano que no se tiña de dimensiones patológicas.

Conviene recurrir al carpe diem cuando tenemos al lado a las personas y a los animales que amamos. «Es cuando pierdes aquello que más amas cuando te das cuenta cuánto has desaprovechado el tiempo», dice Javier Castillo en su última novela ‘El susurro del fuego’, que acabo de leer.

Dije también en la conferencia que el humor es una buena forma de quitarle hierro a un momento tan decisivo de la vida como es la muerte. Timor mortis, morte peior (el temor de la muerte es peor que la muerte misma). Cuando nos reímos de algo, le quitamos hierro, eliminamos el miedo y reducimos el dolor. Los filósofos estadounidenses Daniel Martin Klein y Thomas Cathcart abordan con humor la muerte y el más allá en su libro ‘Heidegger y un hipopótamo van al cielo’. Tercer libro de la trilogía ‘Platón y un ornitorrinco entran en un bar’ y ‘Aristóteles y un armadillo van a la capital’.

He contado alguna vez que dos amigos, forofos empedernidos del fútbol, se preguntan un buen día si en el cielo habrá afición a este deporte. Les gustaría que hubiese competiciones, rivalidades, grandes partidos de fútbol. Piensan que, de no ser así, el cielo sería muy aburrido, del todo insoportable. Intrigados por esta decisiva cuestión deciden que, el primero que muera, se le aparezca al otro para informarle sobre este asunto capital. Pasan muchos años hasta que uno de los dos muere, ya muy mayor. Pasados unos días el fallecido se le aparece a su amigo.

-Vendrás a informarme de aquella inquietud que teníamos sobre el fútbol en el cielo. ¿Es así?

-Ciertamente.

-Cuéntame, por favor. Te estaba esperando con mucha ansiedad.

-Pues verás, tengo que darte dos noticias. Una es estupenda. En el cielo hay una afición al fútbol mayor que la que hay en la tierra. Hay competiciones, equipos rivales, verdadera pasión por el fútbol.

¿Y la otra noticia?

-Esa no es buena para ti porque tengo que informarte de que el próximo domingo tú juegas de titular.

Lo importante es la memoria, cargada de hermosos y entrañables recuerdos. Estoy seguro de que Botones ha dejado una estela imborrable en el corazón de mis amigos, a quienes tengo que recordar que más importante que lamentar lo ocurrido es alegrarse por la maravillosa vida que le regalaron a Botones y por las enormes alegrías que pudieron vivir en su compañía.

Quiero cerrar este artículo con el emocionante epitafio que Lord Bayron escribió en memoria de su perro Boatswain, con el que solo convivió cinco años. Fran y Noe tuvieron la fortuna de compartir una larga y feliz vida de dieciséis años con Botones. Gracias a la vida que os dio tanto, a vosotros y a él. Si tuviera que escribir un epitafio sobre las cenizas de Botones, yo diría: «Nunca sabré a ciencia cierta quién hizo más feliz a quién».

Estas son las hermosas palabras de Lord Bayron: «Cerca de este lugar están depositados los restos de alguien que poseía belleza sin vanidad, fuerza sin insolencia, valor sin ferocidad y todas las virtudes del hombre sin sus vicios. Este elogio, que sería un halago sin sentido si estuviera escrito sobre cenizas humanas, es solo un justo tributo a la memoria de Boatswain, un perro que nació en Terranova en mayo de 1803 y murió en Newstead el 18 de noviembre de 1808».

Adiós, Botones. Miguel Ángel Santos Guerra

jueves, 11 de diciembre de 2025

Una sentencia no respetable

Si el “cuadro probatorio sólido, coherente y concluyente” no permite tal identificación individualizada del autor del delito, es que tal cuadro no existe. Así de simple. No puede haber condena sin identificación inequívoca del delincuente — El Supremo ha cantado gordo

El pasado 27 de noviembre, en el artículo 'La condena del fiscal general: ¿dónde está el umbral de la prevaricación?', avancé que la sentencia que se dictara por la Sala Segunda del Tribunal Supremo tendría “fundamentos jurídicos”, pero no “fundamentación jurídica”. No había posibilidad de fundamentar jurídicamente una condena ante la inexistencia no ya de pruebas, sino de indicios inculpatorios que merezcan tal calificación.

Una vez conocida la sentencia, la falta de fundamentación jurídica de la condena salta a la vista. Seguimos sin saber por qué ha sido condenado Álvaro García Ortiz. En la sentencia se dice que hay un “cuadro probatorio sólido, coherente y concluyente”, que, sin embargo, no permite a los cinco magistrados que redactan la sentencia identificar quién y de qué manera ha cometido el delito.

De ahí que los cinco magistrados atribuyan el delito a “el Fiscal o alguien de su entorno”, desconociendo que en el derecho penal no se juzga “entornos”, sino personas. No delinque la Fiscalía, sino un determinado fiscal. Si el “cuadro probatorio sólido, coherente y concluyente” no permite tal identificación individualizada del autor del delito, es que tal cuadro no existe. Así de simple. No puede haber condena sin identificación inequívoca del delincuente. Y en la sentencia no la hay.

Esta es la razón por la que en el programa Mañaneros, el mismo día en que se hizo pública la sentencia, y habiéndola simplemente ojeado, afirmé que en la sentencia había “cantinfleo jurídico”, pero no argumentación jurídica.

Y digo cantinfleo, porque no de otra manera se pueden entender ni el aval que se proporciona a la decisión del juez instructor de allanar la sede de la Fiscalía General del Estado y la de Madrid con el clonado de toda la información disponible en todo tipo de dispositivos durante ocho meses, ni la valoración extraordinariamente positiva de los periodistas que comparecieron como testigos en el ejercicio del derecho a transmitir “información veraz”, incluyendo el derecho a no revelar sus fuentes, para a continuación negar valor alguno a sus declaraciones, justamente porque no se conocen sus fuentes. El cantinfleo llega a su máxima expresión en la valoración del testimonio del periodista de la Cadena SER Miguel Ángel Campos al que se considera receptor de la filtración por parte del propio fiscal general del Estado, a pesar de la negativa de ambos. Se acusa a Miguel Ángel Campos de faltar a la verdad, pero no se deduce testimonio para que pueda ser investigado y eventualmente condenado por haber cometido un delito de falso testimonio. Esa es la coherencia argumentativa de la sentencia.

El cantinfleo se prolonga de una manera particularmente hiriente en el fundamento dedicado al borrado del teléfono móvil del fiscal general del Estado, que es un asunto completamente irrelevante, ya que el derecho a la presunción de inocencia excluye que el acusado tenga que colaborar con la investigación. Solamente desde la presunción de culpabilidad se puede dar relevancia a dicho borrado. Todo lo que se contiene en ese fundamento jurídico supone un desconocimiento de lo que es el contenido y alcance de la presunción de inocencia, que va mucho más allá del principio in dubio pro reo. Pues “una vez consagrada constitucionalmente, la presunción de inocencia ha dejado de ser un principio general del derecho que ha de informar la actividad judicial (in dubio pro reo), para convertirse en un derecho fundamental que vincula a todos los poderes públicos y que es de aplicación inmediata (STC 31/1981). El fundamento jurídico es un alegato anticonstitucional, que descansa en considerar que no es el órgano juzgador el que tiene que demostrar la culpabilidad destruyendo la presunción de inocencia del acusado, sino que es este el que tiene que colaborar en dicha destrucción.

El cantinfleo concluye con el baile del principio acusatorio que se descarta inicialmente respecto de la nota informativa para desmentir el bulo puesto en circulación por Miguel Ángel Rodríguez, para dejarlo reducido al correo electrónico de 2 de febrero de 2024. En la página 121 de la sentencia se dice textualmente: “Pero solo la (filtración) del correo de 2 de febrero es la que es objeto de acusación”. Sin embargo, se volverá a la nota desmentidora del bulo con posterioridad. De ahí que el Abogado del Estado afirmara que no sabía de qué se acusaba a su defendido.

Hace también unos días afirmé que las sentencias no son en sí mismas “respetables”. Las hay que son respetables y las hay que no lo son. La mayoría suelen ser respetables. Pero algunas no lo son. En la historia hay ejemplos de todas ellas.

La respetabilidad de la sentencia se tiene que conseguir con la solvencia de la fundamentación jurídica. La sentencia tiene que ser susceptible de ser entendida y compartida por la opinión pública. De no ser así, la sentencia no solo puede, sino que debe ser criticada. Considero incluso que es una obligación para quienes nos hemos dedicado toda nuestra vida profesional a la enseñanza del Derecho, en mi caso del Derecho Constitucional. Siempre he considerado que mi tarea docente no tenía por qué circunscribirse al ámbito estrictamente académico, sino que podía e incluso debía proyectarse más allá. De ahí que, ya en los años sesenta del siglo pasado, empezara a colaborar en medios de comunicación, colaboración que iría ganando en intensidad creciente con el paso del tiempo hasta hoy mismo.

El Supremo ha cantado gordo
La condena del fiscal general del Estado se ha producido por una de las sentencias menos respetables de las que he estudiado. Confío en que así acabará siendo reconocido.

Javier Pérez Royo

Para estudiar y disfrutar del Manifiesto comunista

Manifiesto comunista
Fuentes: Rebelión [Imagen: Al faro de la Internacional comunista; el texto de la balsa en ruso dice: Karl Marx, trabajadores del mundo, uníos. Créditos: litografía de V. Spassky (1919), creada para conmemorar la celebración del I Congreso de la III Internacional]




Reseña de Un espectro recorre el mundo. Sobre el Manifiesto comunista (Akal, 2024; ed. orig. 2022), de China Miéville; traducción de Antonio A. Antón

Por Salvador López Arnal

«A mediados del siglo XIX, un pequeño grupo de réprobos, izquierdistas y perseguidos, declararon con grandilocuencia que no eran ellos sino sus enemigos, los grandes poderes de Europa, quienes sufrían el acoso de un fantasma. Así comienza el Manifiesto comunista». Con estas palabras abre esta magnífica y apasionante aproximación (de obligada lectura para lectores comunistas… y no comunistas) a uno de los escritos clásicos de la tradición marx-engelsiana.

Las coordenadas poliéticas de China Miéville (autor multipremiado –tres veces el Arthur C. Clarke, dos veces el British Fantasy Award, cuatro veces el Locus Award a la mejor novela fantástica–f de numerosas obras de ficción y no ficción, por ejemplo Octubre, La historia de la revolución rusa): «Al igual que los autores del Manifiesto, no creo que sea irrelevante la generalizada y masiva miseria del mundo, los insoportables listados de privaciones y depravaciones; y tampoco que todo ello carezca de conexión con el sistema económico que domina el actual orden de cosas». Tampoco cree CM que la pobreza de los pobres esté desconectada de la riqueza de los ricos «ni que la importancia de aquellos a los que se les ha arrebatado el poder no guarde relación con el poder de los poderosos».

El libro que tienes en tus manos, señala CM, «no pretende ser una evaluación exhaustiva del Manifiesto o sus argumentos» (aunque está muy cerca de ello en mi opinión). Está pensando como una introducción a «un texto indispensable, teniendo en mente el lector curioso y de mente abierta». No se presupone ningún conocimiento previo. Incluye resúmenes y Miéville cita muchas secciones del Manifiesto. El autor «ha intentando hacer que este libro, en la mayor medida posible, se mantenga en pie por sí solo, sin dejar de hacer honor al trabajo de académicos y activistas del que se nutre». Por esa razón el ensayo está lleno de ecos: «no dejar de citar, de nombrar, aunque sea de paso, y de decir lo que otros dijeron antes». Por si faltara algo, para lectores interesados en investigar la literatura al respecto (básicamente anglosajona), «en las notas he mencionado y profundizado en diversos debates, discusiones y referencias, a las que solo puedo aludir en el texto principal».

Un espectro recorre el mundo consta de una introducción, seis capítulos: 
1. Sobre el Manifiesto y la forma de manifiesto. 
2. El Manifiesto Comunista en su época. 
3. Un panorama general del Manifiesto. 
4. Evaluando el Manifiesto. 
5. Críticas del Manifiesto. 
6. El Manifiesto Comunista, hoy, 
el epílogo: «Un catecismo comunista (a partir de Engels)», y cinco anexos complementarios: el texto del Manifiesto del Partido comunista (en la edición original se da la traducción de Samuel Moore, con la cooperación de Engels, de 1888; en la edición castellana se da la traducción a nuestro idioma de Juanmari Madariaga publicada por la propia editorial en 2023, añadiendo la numeración especial de China Miéville y sus notas al pie) y los prefacios a la edición alemana de 1872, la rusa de 1882 y la alemana de 1883, más el prefacio de Engels (en solitario, Marx ya había fallecido) a la edición inglesa de 1888.

Sobre su contenido (p. 15): 
el primer capítulo es una breve nota sobre el propio formato de «manifiesto»; 
el 2º recrea el contexto histórico del MC y explora el lugar que ocupa el texto dentro del marco general del pensamiento de Marx y Engels; 
el 3º incluye una exposición abreviada del Manifiesto y los epílogos de mayor relevancia que acumuló con el paso del tiempo. 
En el 4º el autor desentraña algunas de las afirmaciones clave del MC, para evaluarlo en cuanto obra de historia, política, economía y ética (en nota: «estos no son todos los posibles enfoques… Por ejemplo, quedan pendientes debates de cierta importancia alrededor de la aproximación fascinante del Manifiesto a la cultura, aunque sea muy parcial y defectuosa»). El margen entre los capítulos 4º y 5º es poroso: «en general, el primero pretende explicar y evaluar las afirmaciones y conceptos centrales del MC, y abordar con relativa concisión las críticas como parte integral del mismo proceso, mientras que el foco del siguiente capítulo 
[el 5º] se sitúa más directamente sobre algunas de las críticas del documento que me parecen más importantes». 
El 6º sopesa el valor del MC en nuestra época febril, «para aplicar sus invectivas y exhortaciones a las crisis que afrontamos, cada vez más aceleradamente, y para preguntarnos qué es lo que debemos descartar y lo que podríamos tomar ahora del Manifiesto: es decir, si de algún modo puede servirnos de guía. Si sirvió de guía en algún momento».

El epílogo, «Un catecismo comunista (a partir de Engels)» (Miéville, afortunadamente, está años-luz alejado de cualquier desconsideración antiengelsiana), se estructura en tres preguntas con sus respectivas respuestas. Las preguntas: 
1. ¿Eres comunista? (Miéville responde con tres palabras: «Sí, somos comunistas»), 
2. ¿Cuál es el objetivo de los comunistas?. 
3. ¿Cómo deseáis lograr este objetivo?

De la fuerza literaria y política del autor este paso de su tercera respuesta es muy significativo: «Sí, cambiaremos el estado actual de cosas. No lo haremos en el sentido de que sea inevitable, sino que lo haremos en el sentido de que no es imposible; en el sentido de que es necesario, de que la apuesta y la lucha valen absolutamente la pena. En el sentido de que vivir con ese «Sí» ardiendo en lo más íntimo de tu ser, de forma simultánea, y con tanta fuerza, o finalmente más fuerte incluso, que el ardiente «No» de esa parte de odio necesario, es la única manera de acercarse a existir, y a vivir como un ser humano en un sistema tan repulsivo, monstruoso, inhumano y antihumano». Sí, concluye, cambiaremos el actual estado de cosas.

Material ideal para seminarios de aprendizaje, estudio y profundización. Un buen comentario de Naomi Klein: «Es emocionante acompañar a Miéville en su lidia –de buena fe crítica y compromiso incandescente– con un manifiesto que todavía nos llama a construir un mundo nuevo».

Sugerencia de lectura: empezar la lectura del ensayo leyendo el Manifiesto (con anotaciones), seguir luego por la explicación de China Miéville y finalizar con una nueva lectura del Manifiesto.

Leer con Miéville, ha señalado Ruth Wilson Gilmore, «agudiza nuestros sentidos hacia los movimientos internacionalistas contemporáneos desde abajo.» Tiene razón.

Nota final.- Una versión abreviada de esta reseña se publicó en El Viejo Topo, septiembre de 2025.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

_- Matemáticas ¿Por qué son tan importantes los números primos?

_- Los mejores matemáticos, desde Euclides, han investigado sobre ellos

Números primos
Los números naturales son aquellos que usamos para contar: 1, 2, 3, 4… Y un número primo es un número natural mayor que 1 que tiene únicamente dos divisores positivos, él mismo y el 1. Así que el 2 es un número primo porque solo puede dividirse por 2 y por 1 con un resultado exacto. También el 3 lo es por la misma razón. Pero el 4 no lo es porque puede dividirse por 1, por 2 y por 4. Existen infinitos números primos, según demostró el matemático griego Euclides.

Como dices en tu pregunta, son muy importantes. Y lo son desde distintos puntos de vista. El primero está centrado en las propias matemáticas porque estos números son la columna vertebral de muchas de las ramas de esta ciencia, por ejemplo, son fundamentales para la teoría de números.

Pero, además, son un buen ejemplo de cómo evolucionan las matemáticas. Inicialmente comenzaron a estudiarse con el único interés de aumentar el conocimiento. Es decir, los número primos no se investigaban para buscar aplicaciones sino simplemente por la curiosidad de comprenderlos mejor. Se investigó cuáles eran sus propiedades, si existe alguna fórmula para calcular números primos, cuántos números primos hay menores o iguales que un número dado, si hay algún patrón para identificarlos, como saber si un número natural grande es primo, etc. Los mejores matemáticos han investigado sobre ellos. Ya te he hablado de Euclides, al que se conoce como el padre de la geometría, pero también otros matemáticos griegos como Eratóstenes; y más recientemente, Pierre de Fermat, Leonhard Euler, Gottfried Leibniz, Sophie Germaine o Carl Friedrich Gauss, entre muchos otros. La hipótesis de Riemann, todavía sin demostrar, uno de los problemas del milenio del Instituto Clay de Matemáticas dotado con un millón de dólares para el que lo resuelva, está íntimamente relacionada con los números primos.

En la investigación básica, aquella que se hace para ampliar el conocimiento y no pensando en una aplicación inmediata, la mayoría de las veces, cuando ya tenemos ese saber, se encuentra alguna aplicación. Y eso que ocurre muchas veces en las matemáticas es lo que ha pasado con los números primos. Por ejemplo, gracias a ellos, hubo una gran revolución de la criptografía que es la ciencia que se encarga de cifrar o codificar los mensajes para hacerlos inaccesibles a usuarios no autorizados y que es clave para que internet y las aplicaciones que utilizamos funcionen correctamente. Así que nos encontramos con que las propiedades de los números primos nos han abierto el camino para tecnologías tan importantes como las de las comunicaciones, el correo o el comercio electrónicos, entre otras muchas.

Una de las propiedades clave de los números primos para estas aplicaciones es que no siguen un patrón. Parece que su distribución es impredecible, aleatoria. Por eso se utilizan programas para buscar nuevos números primos. En algunas de estas búsquedas, se pide la colaboración ciudadana, es decir, cualquier persona puede prestar su ordenador para que se utilice, juntos a otros miles o cientos de miles, en esa búsqueda.

El número primo con más dígitos que se ha encontrado hasta ahora tiene más de 41 millones de dígitos y se halló gracias a uno de estos programas de colaboración ciudadana en los que participan personas voluntarias de todos los países.

Hay algunas otras cuestiones relacionadas con los números primos que son realmente interesantes. Por ejemplo, yo trabajo con modelos de poblaciones. Y resulta que en el estudio de poblaciones aparecen números primos en ciertos ciclos de insectos. Existen algunas cigarras que tienen ciclos vitales de 13 o 17 años, dos números primos. Estos insectos están bajo tierra y cada cierto tiempo, esos 13 o 17 años, emergen a la superficie durante unos pocos días para reproducirse. La explicación que se ha dado es que esto les da una ventaja evolutiva, así lo defendió el paleontólogo Stephen Jay Gould en su trabajo Of Bamboos, Cicadas, and the Economy of Adam Smith. Si sus ciclos vitales fueran de números no primos, 6, 8, 10…, coincidirían con muchos más de sus depredadores que tienen ciclos cortos y regulares.

Y hay una cosa divertida relacionada con las croquetas. Parece que los números primos han llegado hasta el marketing. Muchas veces cuando pides una tapa de croquetas te ponen un número primo, generalmente 5, porque la mayoría de las veces ese número primo no puede dividirse entre las personas que las han pedido (excepto si en ese caso son 1 o 5), lo que obliga a pedir otra tapa más. Otra opción, claro está, es repartirlas con diplomacia, pero así se pierde un poco la emoción del pequeño dilema matemático del aperitivo.

Victoria Otero Espinar es catedrática de Análisis Matemático en el Departamento de Estadística, Análisis Matemático y Optimización de la Universidade de Santiago de Compostela e investigadora del Centro de Investigación y Tecnología Matemática de Galicia (CITMAga), también es presidenta de la Real Sociedad Matemática Española.

Coordinación y redacción: Victoria Toro.

Pregunta enviada vía email por Carla Gómez Inaraja.

Las científicas responden es un consultorio científico semanal, patrocinado por el programa L’Oréal-Unesco ‘For Women in Science’ y por Bristol Myers Squibb, que contesta a las dudas de los lectores sobre ciencia y tecnología. Son científicas y tecnólogas, socias de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas), las que responden a esas dudas. Envía tus preguntas a nosotrasrespondemos@gmail.com o por X #nosotrasrespondemos.

martes, 9 de diciembre de 2025

_- Estudio de mujer que vivió 117 años revela algo fascinante

_- La dualidad entre juventud y vejez extrema en una misma persona desafía lo que sabemos sobre longevidad.

La superanciana española Maria Branyas, que batió el récord mundial de vivir 117 años, tenía características biológicas asociadas a una longevidad saludable, como un buen microbioma, pero a la vez presentaba señales de envejecimiento extremo.

Son las principales conclusiones de un estudio del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, publicado este miércoles (24.09.2025) en la revista Cell Reports Medicine.

El estudio más exhaustivo sobre supercentenarios
El nuevo estudio –liderado por el jefe del grupo de Epigenética del cáncer del Instituto, Manel Esteller– incluye el análisis completo de las muestras obtenidas de Maria Branyas antes de fallecer y constituye el estudio más exhaustivo hasta la fecha sobre una supercentenaria.

Branyas, nacida en San Francisco (EE. UU.) en 1907 y fallecida en Olot (Gerona, noreste de España) en 2024, es por ahora la persona más longeva del mundo, gracias a una salud de hierro que ni siquiera el covid pudo derribar.

La excepcionalidad del caso llamó la atención de Esteller, que se propuso analizar qué características diferenciales tenía su cuerpo para prácticamente no enfermar nunca, pues no tuvo ni cánceres ni demencia u otras patologías graves propias del envejecimiento.

Branyas y su familia accedieron a que el equipo de Esteller recogiera muestras de la superanciana, como saliva, sangre y orina, para dilucidar el porqué de su longeva vida.

Los investigadores del Instituto Josep Carreras analizaron muestras de sangre, saliva y orina de la supercentenaria española. 

Longevidad saludable vs. envejecimiento extremo
Tras analizar las muestras, los investigadores han concluido que quienes alcanzan edades supercentenarias no lo logran por un retraso general del envejecimiento, sino, en palabras de Esteller, gracias a una "fascinante dualidad: la presencia simultánea de señales de vejez extrema y de longevidad saludable".

En este sentido, el equipo observó que Branyas presentaba características genéticas asociadas a la neuroprotección (que evitan la demencia) y la cardioprotección (que preservan el correcto funcionamiento cardiovascular).

También tenía un microbioma muy joven, como el de una niña, dominado por bifidobacterias beneficiosas, así como una edad biológica inferior en diecisiete años a la cronológica, según conclusiones parciales del estudio que ya se dieron a conocer el pasado marzo.

Pero a la vez, el equipo investigador detectó signos inequívocos de envejecimiento, como telómeros muy cortos (son los extremos de los cromosomas, que se acortan con la edad), un sistema inmunitario proinflamatorio y una población envejecida de linfocitos B (células del sistema inmunitario que se forman a partir de las células madre en la médula ósea).

María Branyas aparece como una niña de cuatro años (tercera desde la izquierda, vestida de blanco) junto a su familia en Nueva Orleans en 1911, antes de trasladarse a España. María Branyas aparece como una niña de cuatro años (tercera desde la izquierda, vestida de blanco) junto a su familia en Nueva Orleans en 1911, antes de trasladarse a España.

Implicaciones científicas del caso Branyas
Como Branyas no tuvo patologías graves, este estudio permite distinguir claramente entre envejecimiento y enfermedad.

El caso de Branyas ofrece una visión global de los efectos del envejecimiento sobre el organismo que podrían ser útiles para buscar formas de contrarrestarlos, según los investigadores.

En este sentido, con esta información, científicos de todo el mundo podrán comprender mejor el proceso natural de hacerse mayor y plantear estrategias para abordarlo específicamente, del mismo modo que se trataría una enfermedad.

Dado que el envejecimiento del sistema sanguíneo se asocia estrechamente con una mayor incidencia de cánceres hematológicos, como la leucemia y los síndromes mielodisplásicos, los resultados de este estudio sobre supercentenarios también podrían ofrecer valiosas pistas para profundizar en la comprensión de estas enfermedades, según Esteller.

Pere Aragonès, expresidente de la Generalitat de Cataluña, visitó a María Branyas en la residencia de Olot donde vivía la persona más longeva del mundo antes de fallecer a los 117 años.Pere Aragonès, expresidente de la Generalitat de Cataluña, visitó a María Branyas en la residencia de Olot donde vivía la persona más longeva del mundo antes de fallecer a los 117 años.

Pere Aragonès, expresidente de la Generalitat de Cataluña, visitó a María Branyas en la residencia de Olot donde vivía la persona más longeva del mundo antes de fallecer a los 117 años.Imagen: Govern/Europapress/dpa/picture alliance 

Factores de estilo de vida y longevidad 
En cuanto al estilo de vida, el equipo investigador destaca que elementos como una alimentación saludable, una red de relaciones estimulante y diversa y la ausencia de hábitos tóxicos podrían explicar la larga vida de Branyas.

En todo caso, los investigadores consideran que, con los datos obtenidos, es prematuro poder vincular las características biológicas de Branyas a estos hábitos concretos.

FEW (EFE, Cell Reports Medicine)

Y, según contaba la propia familia en redes sociales, había un detalle curioso: María tomaba cada día tres yogures de la marca La Fageda, una cooperativa catalana sin ánimo de lucro, hace 3 días. Dicha cooperativa que hace una labor encomiable, no solo cuida y trata bien a sus trabajadores sino a sus vacas, a las que cría en libertad y alimenta con hierba fresca siempre que puede... los animales a cambio dan una leche de primera calidad.