lunes, 9 de febrero de 2026

_- GUERRA CIVIL. La fundación de Aznar ataca a la izquierda tras la suspensión del foro sobre la Guerra Civil: “Nada más nocivo que el intento de volver a 1936″


_- El expresidente José María Anzar en un acto el pasado octubre. Mateo Lanzuela/Europa Press via Getty Images.

FAES rechaza que la presencia del expresidente fuera una “justificación del boicot” a las jornadas organizadas por Pérez Reverte en Sevilla.

FAES, la fundación del expresidente José María Aznar, ha difundido este martes un editorial en el que acusa a la izquierda de intentar “volver a 1936″ tras la suspensión del foro sobre la Guerra Civil que debía celebrarse esta semana en la Fundación Cajasol de Sevilla (Andalucía), y que finalmente se realizarán del 5 al 9 de octubre. FAES afea que se usara la presencia de Aznar como una “justificación del boicot” a las jornadas. El texto, titulado No a la guerra, sostiene que no hay “nada más nocivo para la concordia que el intento de volver a 1936 para rescatar con fines partidistas” el “último naufragio colectivo, como si durante noventa años el frente se hubiese congelado y hoy pudiera presentarse a competidores democráticos como herederos directos de los bandos en guerra”.

El editorial se publica un día después de que el escritor Arturo Pérez-Reverte responsabilizara a la “extrema izquierda” de la suspensión de las jornadas 1936: La guerra que todos perdimos. “Hubo una amenaza expresa en redes sociales de gente de extrema izquierda y de Podemos”, manifestó, señalando en concreto a Pablo Iglesias, a quien invitará al ciclo para que “en lugar de enviar bots y oleadas de escracheadores" se presente a “debatir y a discutir de una manera civilizada”.

Los organizadores también recordaron la polémica que generó que el escritor David Uclés (Úbeda, 36 años) —autor del superventas La península de las casas vacías (Siruela), novela basada en la Guerra Civil, y flamante premio Nadal con La ciudad de las luces muertas— anunciara su renuncia a asistir a las jornadas, entre otras razones, porque no quería compartir cartel con Aznar y con el ex secretario general de Vox Iván Espinosa de los Monteros.

Desde FAES, rechazan que la presencia de Aznar fuera una “justificación del boicot por aquellos que entienden el intercambio libre de opiniones como provocación intolerable”. A su juicio, ello evidencia que “en la España de hoy el sectarismo tronado que revienta espacios de diálogo es fruto de una cosecha sembrada a conciencia”.

La fundación insiste en lo que llama “sectarismo”, cuyo origen atribuye a cuando “una izquierda hasta entonces ‘institucional’ decidió impugnar la Transición” y “se puso a dinamitar el principio de que la verdad histórica no se legisla, decretando una Historia Oficial que arrojar al adversario”. “Se quiso sustituir el trabajo de los historiadores confundiendo Parlamento y Comunidad académica, para que la política reescribiese la historia; cuando su verdadero cometido consiste en garantizar que los historiadores debatan con libertad la interpretación y el alcance de los hechos que estudian”, añade.

En la misma línea, FAES critica por, a su juicio, “justificar su política memorial apelando a una necesidad de justicia reparadora”. Insiste en que “mucho antes de 2007 –fecha de la primera ley de memoria histórica– ya se habían reparado muchas cosas", en referencia a “la reconciliación nacional”, a la ley de amnistía de 1977 y a la Constitución “de consenso” de 1978, al tiempo que destaca también la labor de Aznar en sus dos Gobiernos.

Así las cosas, la fundación sostiene que “la guerra no se olvidó” y manifiesta que “lo que desde la Transición se quiso ‘echar al olvido’ –en expresión de Santos Juliá– fueron los motivos de agravio que pudieran servir para ‘actualizar’ odios y rencores entre españoles". “Nadie opuso impedimento alguno –no cabe– para que los descendientes y familiares de los asesinados en los dos bandos durante la guerra y en los primeros años de la dictadura recuperasen los restos de sus familiares. Ni para que, en esa tarea, pudieran contar con el apoyo económico del Estado", agrega.

En este sentido, FAES acusa en su editorial a “quienes impulsaron las nuevas políticas de memoria” de no tratar de “reparar derechos conculcados”, sino de “reparar el pasado” y “reescribirlo tal y como debiera haber sucedido en su imaginario”. A su juicio, ese “no es un propósito que debiera perseguir un gobernante responsable”. “Todavía peor es haberla querido comprometer por un bajo interés partidista: eso es literalmente imperdonable”, apunta.


LA GUERRA ESA, QUE DICEN, QUE PERDIMOS TODOS
2ª parte

Si uno lo analiza fríamente la cosa es demasiado simple. El ejército, garante de la integridad territorial del Estado y defensor, bajo juramento, de los ciudadanos que lo integran, decide que el gobierno, al que ha elegido libremente el pueblo, no es el que debería ser en función de su propio criterio y probablemente inducido por intereses arcanos. Bajo ese criterio, una parte importante de ese ejército, decide dar un golpe de Estado por la fuerza con la intención de tomar el poder e instaurar otro régimen de signo contrario más acorde a sus intereses, creencias y gustos. Al no conseguirlo, y viendo la oposición ciudadana a dicho golpe, decide que todo aquel que se oponga será detenido, encarcelado o fusilado sumariamente, sin acusación formal, ni cargos, ni juicio previo. Y ya de paso sacar al ejército afín a la calle e ir conquistando a cañonazos, plaza a plaza, todo el territorio nacional quitándose de en medio a todo el que se oponga.  Eso sí, buscando aliados afines dentro y fuera de las fronteras. Es decir, un ejército equipado y mantenido por los ciudadanos mediante sus impuestos, que en vez de protegerlos, que es su cometido, se dedica a encarcelarlos, hacerlos desaparecer o fusilarlos al alba, respondiendo a intereses particulares e ideológicos. En fin, resumido eso es lo que pasó. 

Pero déjenme decirles que un ejército así no lo integran soldados, sino principalmente suboficiales, oficiales, jefes y generales fanáticos, sicarios asesinos, que responden a apegos espurios, tendencias ideológicas conservadoras, e intereses oscuros que nada tienen que ver con la “Patria” y con su defensa. Son esos que dicen <<”Salvar a la patria”>> y que siempre lo hacen cuando nadie les ha pedido ayuda, excepto la oligarquía, la aristocracia, la nobleza, la banca, los latifundistas, los del clero, la burguesía, y los ilusos que creen que ese ejército, subvencionado por la derecha (Banca Marx, III Reich, fascismo italiano y compañía) les van a resolver sus problemas de habitabilidad, sustento, sanidad, educación y progreso.  En definitiva ese ejército sublevado es lo que era,  como quedó demostrado.

PERIODO 1939 - 1947
Los peores años de la dictadura fueron los ocho siguientes al finalizar la “Contienda”. Llamarla guerra es un eufemismo macabro para darle justificación al genocidio que se realizó en nuestro país ya que para que haya una guerra tiene que haber una declaración formal de la misma. En la guerra son combatientes y, a menudo, civiles colaterales; en el genocidio, los civiles son seleccionados por su identidad e ideología. La represión fue brutal dentro y fuera de nuestras fronteras. Se hicieron purgas meticulosas de ciudadano en ciudadano, barrio por barrio, pueblo por pueblo, ciudad por ciudad. Nadie escapaba al control del régimen. Se estimulaba y premiaba a los ciudadanos que delataban a sus vecinos aunque fuera sin pruebas, ya se era culpable antes del juicio.  Juicios farsa sin garantías procesales ecuánimes y sin ni siquiera defensa. Había prisa por purgar y se hacían juicios sumarísimos de hasta 20 personas a la vez. Eso da una idea de qué tipo de justicia se impartía en aquellos años y siempre juzgados por la justicia militar. Ya saben el dicho <<La justica militar es a la justicia lo que la música militar es a la música”>>

Pero no hubo sólo cientos de miles de desaparecidos forzosos entre hombres y mujeres, también estaba la desaparición forzada infantil. Niños robados a sus padres y familias para reasignarlos a familias adeptas al régimen franquista. En esos “secuestros” tuvo mucho que ver la Sacrosanta Iglesia Católica que colaboró con el régimen franquista para salvar a esas “criaturitas” de caer en las garras del diabólico comunismo, y que dicha práctica trascendió hasta la década de los 70-80. Acuérdense del caso de Sor María. Y ya que hablamos de la curia católica alineada con el régimen, también habría que hablar del papel que jugó la Iglesia durante y después de la guerra. Los casos flagrantes de delación a ciudadanos trasgrediendo el secreto de confesión. El cobro de sustanciosas “Dádivas”, en metálico o en propiedades por emitir informes de buena conducta cristiana para exonerar a presos, incluso se daban casos de exigencia de “Favores de cama” a las mujeres e hijas de los encarcelados. Nunca existió en el bando vencedor el sentimiento de reconciliación, ese que ahora tanto reivindican: lo que se quería era una cruel venganza; y cuanto más larga, mejor.

Y los golpistas se hartaron de venganza hasta empalagarse. Tan es así que tras de la “Contienda”, que no guerra, extendieron sus tentáculos incluso más allá de nuestras fronteras. A los republicanos huidos se les persiguió incluso fuera de España. Tras cruzar la frontera de los pirineos, huyendo de la represión franquista, los putos “Gabachos” les hicieron un recibimiento hostil y recluyeron en campos de “refugiados” a más de 550 mil españoles en condiciones infrahumanas. Campos que no eran campos, sino arenales vallados con alambre de espino en playas batidas por el viento, las olas y la humedad. Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien, Le Barcarès, Gurs, etc. Sin el menor tipo de consideración y de auxilio por parte de las autoridades francesas y pasando hambre, frio, enfermedades, plagas, etc.  muchos murieron en aquellos campos, algunos tuvieron  posibilidades y emigraron a América, se calcula que unos 50 mil. Otros (300 mil) viendo la falta de colaboración y la mala disposición de los gabachos, decidieron regresar a España con las consecuencias que ello podía reportar. Imaginen en qué condiciones estaban para preferir enfrentarse a una larga condena e incluso a la muerte. Por último cerca de 200 mil optaron por quedarse y subsistir buscando labores y trabajos en régimen de semiesclavitud, trabajando por poco más que el cobijo y la comida. Francia, la tierra de la “Grandeur” que se envanecía de ser la cuna de la <<”Liberté, Égalité, Fraternité”>>  no era más que un espejismo, un trampantojo, un bluf. Al final no eran mejores que los franquistas. Eran xenófobos, clasistas, ecpáticos e insolidarios. Pero no estaban lejos de sentir en sus propias carnes lo mismo que les pasó a los refugiados españoles.

Si para franceses las cosas se pusieron mal, imaginen como se pusieron para los españoles que se quedaron en el país galo. Seis meses después, el 1 de septiembre de 1939, al amigo austriaco de Franco, aquel del bigotito ridículo, le da por invadir Polonia y el 10 de mayo de 1940 los nazis atacan a Francia. En poco más de un mes, el 14 de junio, entran en Paris sin pegar un tiro.  El 22 de ese mismo mes firman el armisticio y se crea el conocido como “Gobierno de Vichy”, (Pronazi) a cuyo frente estaba el colaboracionista Mariscal Philippe Pétain ¿A dónde fue la “Grandeur française”, ese “Chauvinisme” tan francés? Con ese gobierno “Títere” a los españoles se les puso el tema “Muy crudo”. Los campos de refugiados pasaron a ser campos de concentración. El trabajo en semiesclavitud se convirtió en trabajo forzado, es decir en esclavitud a secas. 

Pétain mandó a Madrid, al palacio del Pardo, la lista de republicanos en sus campos de concentración con objeto de que Franco extraditara a aquellos españoles retenidos. Franco hizo una lista con los que le interesó y del resto, la inmensa mayoría, dijo <<”Estos no son españoles, hagan con ellos lo que quieran”>> Así que el gabacho colaboracionista se los entregó al “amiguito” de Franco, ya saben, aquel del bigotito ridículo, y este los terminó llevando al campo de concentración austriaco de Mauthausen-Gusen. Los nazis les pusieron en el uniforme de preso un triangulo invertido azul que significaba “Apátrida” con una ese mayúscula en el centro que significaba en alemán (Spanier). Allí fueron 7.533 españoles de los cuales sobrevivieron aproximadamente 2.000. También hubo españoles en otros campos de concentración como Dachau, Buchenwald, Ravensbrück (mujeres) y Sachsenhausen,  todos ellos en Alemania. 

Al resto se les dieron dos alternativas. Unirse a las Compañías de Trabajadores Extranjeros (CTE) o enrolarse en el ejército o en la Legión Extranjera Francesa. Algunos escaparon y se unieron a la resistencia francesa en la lucha contra los nazis. Cuando acabó la II Guerra Mundial en el 45 muchos españoles en el exilió habían pasado 9 años de calamidad en calamidad. No fue mejor el destino de los que no pudieron huir o que se quedaron. El régimen franquista estigmatizó a cualquiera que tuviera la más mínima relación con “Los rojos”. Esposas, hijos, padres, hermanos, y demás familia serían señalados y marginados de aquella sociedad nacional-catolicista en donde no se les daba tregua, ni cobijo, ni perdón. Una sociedad fanatizada y sometida por la superstición religiosa y el miedo a un régimen represor, asesino y vengativo. LA GUERRA ESA, QUE DICEN, QUE PERDIMOS TODOS 3ª parte En el 47 se cerró el último campo de concentración en Miranda de Ebro. Por un lado la Europa libre miraba de reojo lo que estaba pasando en España. Churchill criticaba con la boca pequeña a la dictadura española pero no veía con malos ojos que hubiera un régimen fascista. Eso era mejor a tener un sistema social-comunista en forma de república en la otra punta de Europa más allá del telón de acero. Por eso no apoyaron a la oposición antifranquista porque mayoritariamente era el Partido Comunista el mejor organizado y el único que mantenía una estructura capaz de iniciar una contraofensiva contra el franquismo como ocurrió en la invasión del valle de Arán en octubre del 44. Sin ningún apoyo por parte de los aliados, principalmente Francia (de nuevo abandonados por los gabachos) y Reino Unido aquella aventura duró escasamente una semana. Tampoco Moscú le puso muchas ganas a aquella especie de reconquista contra la dictadura. Y, de nuevo, los españoles, tanto los exiliados y represaliados quedamos compuestos y sin novia. Nos quedaban 40 años de represión, de totalitarismo, de injusticias, de miedo, de prepotencia y de ninguneo. PERIODO 1947 – 1975 Esos 28 años fueron la época más gris y anodina de la sociedad española. El pueblo no opinaba, o mejor dicho, no se le consultaba. En 1953 se instala la base Morón de la Frontera en la provincia de Sevilla; un acuerdo con los Yankees que se extiende 2 años después a la base de Rota en la provincia de Cádiz. Torrejón de Ardoz en Madrid y la base de Zaragoza. ¿Qué obtenía España de todo este despliegue militar? España obtenía ayuda económica y fin del aislamiento. El presidente Eisenhower de la “Democracia por antonomasia”, los EE. UU, blanqueaba la dictadura franquista con su visita a España en 1959. Los yankees tenían lo que querían y el régimen franquista recibía un espaldarazo importante a nivel internacional ¿Y qué pasaba con los españoles de a pie? Depende de en qué lado estuvieras. Los adeptos al régimen tenían buenos empleos, bien fuera en la administración o en empresas cercanas al poder. La masa “amorfa”, sumisa y obediente, cumplía con su labor de trabajar de sol a sol para “levantar” España y los domingos a santificar las fiestas y a dar hijos a la patria. Pero los disidentes, fichados y permanentemente vigilados, obtenían los peores trabajos, los más duros y menos remunerados. Cuando se acercaban efemérides como el 1º de mayo, el 14 de abril o se preparaba alguna huelga (Prohibidas) eran detenidos en previsión de altercados. Y según el humor con el que estuviera el “Gris” de turno, salían de la comisaría con algún ojo a la “funerala” o alguna costilla fisurada. El único quebradero de cabeza que tuvo el régimen fue la banda terrorista ETA que comenzó su andadura en 1959. La vida fue fluyendo. Llegó el tiempo de la emigración. Aquí sólo tenían trabajo bien remunerado los acólitos al régimen. El resto subsistía con interminables horas extras, otros trabajos adicionales, o chapuzas en fin de semana. Se vivía para trabajar. Se vivía de alquiler, a veces había familias que vivían alquilados en un cuarto y tenían derecho a cocina. Comprar un piso era el principal cometido de la familia y al que dedicaban una parte importante de sus escasos recursos. Las jornadas semanales eran de lunes a sábado y el domingo se libraba. Después llegó el sábado inglés, es decir solo por la mañana. No hubo vacaciones hasta muy entrados los 60-70. Tener una nevera, una lavadora o una televisión era un lujo que no todos podían permitirse y no hablemos de tener un utilitario. Así que más de dos millones de españolitos cruzaron la frontera y se fueron a buscase la vida a otros países. Vuelta a la vida de privaciones para poder mandar todo el dinero posible a la familia. Ese fue el gran motor de desarrollo en la España de los 60-70. Aquellas remesas de dinero hicieron que la economía fluyera y el consumo aumentara. El esfuerzo abnegado de aquellos emigrantes dio un serio espaldarazo al país, sin él hubiéramos tardado décadas en salir de aquella anodina vida se subsistencia monótona y entristecida. Los del régimen vivían en la arcadia feliz y ellos nunca quisieron que aquello cambiara ¿Para qué? Si para ellos todo funcionaba a las mil maravillas. ¿Con Franco se vivía mejor? Quien afirma semejante estupidez, o es un imbécil integral o era un “Estómago agradecido”. Cuando la flebitis se llevo por delante a “Patascortas” en 1975, todos pensamos que tocaba coger el tren de la libertad, que aquella pesadilla se había acabado y que la democracia en toda su plenitud formaría parte de nuestras vidas. El anhelo de todo eso durante 40 años nos había vuelto unos ilusos, unos crédulos. Nada más lejos de la realidad. Éramos como náufragos sumergidos mucho tiempo y que necesitaban desesperadamente una bocanada de aire, y cuando llegamos a la superficie el aire estaba lleno de humo. Había que tomar una decisión: ahogarnos en el agua o respirar aquel humo que nos haría toser y respirar con mucha dificultad. Es obvio que por supervivencia preferimos tragarnos el humo, pero con la esperanza de que con el tiempo se disiparía. A día de hoy 16/02/2026 el aire sigue contaminado, no tanto como entonces, pero sigue corrompido, todavía apesta a franquismo. LA GUERRA QUE SUFRIMOS TODOS Quizá la fase que mejor define lo que paso sea esta. Y no la dijo Pérez-Reverte, sino David Uclés. La mal llamada guerra la perdieron todos aquellos que defendían la legalidad y que se enfrentaron a los militares golpistas. Militares que habían jurado por su honor servir fielmente a la II República. Entre ellos el propio Franco. Dar un golpe de Estado es el delito más grave que puede cometer un militar: traicionar la patria a la que ha jurado lealtad, renunciando así al honor como valor moral. Por tanto, además de golpistas, fueron unos traidores y de paso afloró su verdadera personalidad de sádicos y vengativos asesinos, empezando por Franco y siguiendo por Mola, Queipo de Llano, Yagüe, Dávila, Varela, y otros más. Según el catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Castilla-La Mancha, Miguel Ángel Rodríguez Arias, <<” España es la única democracia que no ha realizado ninguna investigación sobre el terrorismo de Estado una vez acabada la dictadura”>> y así nos va. La clave es la represión brutal tras la contienda. Entre 1939 y 1946 al menos hubo 50 mil ejecuciones documentadas. A eso añádanle cerca de 30 mil niños robados. Los desaparecidos se estiman en entre 114 y 130 mil y todavía hay un gran número de fosas comunes sin exhumar. Hasta la primera ley de memoria histórica nadie se preocupo por ellas. Al régimen no le interesaba que se hablara de aquello. Se puso todo el esmero en ocultarlo. Era un tema tabú. Con seguridad sabían que aquello podría tener consecuencias graves pues se habían realizado entre 1945-46 en Núremberg los juicios contra las elites nazis y de los 23 acusados por crímenes contra la humanidad, todos fueron declarados culpables excepto uno. De ellos 13 fueron condenados a muerte, 3 a prisión perpetua, 3 se suicidaron antes, 2 fueron condenados a 20 años, uno a 10 años y otro ingresó en un manicomio de por vida. Visto aquello, el “cuñadísimo” de Franco, Serrano Suñer, se encargó personalmente de destruir todos los archivos referentes a todas las atrocidades que cometieron durante la contienda y en la larga posguerra. Algunas cosas se saben por archivos que se incautaron a los alemanes al final de la guerra. La conclusión es que ellos sabían perfectamente que habían cometido flagrantes delitos por eso no querían bajo ningún concepto abrir el baúl de los recuerdos y menos que se exhumaran fosas comunes que evidenciaran las atrocidades allí cometidas. “LA TRANSACCIÓN DEL 78” “Patascortas” ya se encargó de dejar a los suyos amparados bajo el paraguas de la “Transacción”. La jugada fue el “Enroque”. Mover al rey detrás de la torre fortificada. Es decir, el rey se protegía de un referéndum sobre el tipo de Estado y la torre fortificada (Por el ejército) protegía al rey de dicho referéndum. Nombrar a Suarez presidente de gobierno fue una estrategia urdida por el “Demérito” y el “Sanedrín” franquista que seguía en su puesto. Suarez provenía de la Falange Española de las JONS y era Ministro-Secretario general del Movimiento en el gobierno del “Orejas” Carlos Arias Navarro. Había que “Vestir la mona” para que no se le viera el rabo. Recuerden la confesión del ya difunto Adolfo Suarez en la entrevista con la periodista Victoria Prego en 1995 cuando reconoció que no se consultó sobre Monarquía o República porque sabían que iban a perder. Todavía hay por ahí seres unineuronales que afirman convencidos de que fue el “Demérito” quien “Trajo la democracia” ¡Joder, que país! No sólo no se realizó es plebiscito sobre Monarquita o República, sino que además, los “Padres putativos” de la Constitución, casi todos provenientes del régimen franquista, incluso con ministerios, en un alarde de cinismo absoluto y con mucho “recochineo” redactaron esto: Art1º-Apdo.2: "La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado" Un pueblo soberano amordazado y condenado al ostracismo político. Esto me recuerda la novela del excelente escritor Alejandro Dumas titulada ”El hombre de la máscara de hierro” y que fue llevada a la gran pantalla en 1998 con grandes actores, entre ellos DiCaprio, Malkovich, Irons, Depardieu, etc. Probablemente la hayan visto y algunos habrán leído la novela. Ya saben de qué va; de la apropiación de la corona por parte de un usurpador ilegítimo… a buen entendedor, pocas palabras bastan. Continuará...

Los sorprendentes beneficios que cantar tiene para la salud respaldados por la ciencia

Tres mujeres cantando y bailando

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Pie de foto,Cantar con otros puede ser más beneficioso que cantar solos.

Estamos en esa época del año en la que el aire empieza a vibrar con voces angelicales, o a resonar con algún que otro himno vigoroso, mientras los villancicos transmiten su indomable alegría festiva.

Pero estos cantores, se den cuenta o no, mientras llenan centros comerciales, estaciones de tren, residencias de ancianos y la calle de tu casa con canciones jubilosas, también están mejorando su salud.

Se ha descubierto que cantar, aporta una amplia gama de beneficios – que abarcan desde el cerebro hasta el corazón- para quienes lo practican, especialmente si lo hacen en grupo. Puede unir a las personas, preparar nuestro cuerpo para combatir enfermedades e incluso suprimir el dolor. Entonces, ¿valdría la pena alzar la voz para celebrar?

"Cantar es un acto cognitivo, físico, emocional y social", afirma Alex Street, investigador del Instituto de Investigación de Musicoterapia de Cambridge, quien estudia cómo la música puede ayudar a niños y adultos a recuperarse de lesiones cerebrales.

Los psicólogos llevan mucho tiempo maravillados de cómo las personas que cantan juntas pueden desarrollar un poderoso sentido de cohesión social, e incluso los vocalistas más reticentes se unen al cantar. Investigaciones han demostrado que personas completamente desconocidas pueden forjar vínculos inusualmente estrechos después de cantar juntas durante una hora.

Como era de esperar, cantar tiene claros beneficios físicos para los pulmones y el sistema respiratorio. Algunos investigadores han utilizado el canto para ayudar a personas con enfermedades pulmonares, por ejemplo.

Efectos mensurables

Grupo de personas cantando villancicos

Grupo de personas cantando villancicos

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Pie de foto,
En esta época del año, no faltan los coros navideños.

Pero cantar también produce otros efectos físicos mensurables. Se ha descubierto que mejora la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Incluso se ha visto que cantar en grupos o coros refuerza nuestra función inmunitaria de una forma que simplemente escuchar la misma música no puede.

Existen diferentes explicaciones para esto. Desde un punto de vista biológico, se cree que cantar activa el nervio vago, que está conectado directamente a las cuerdas vocales y los músculos de la parte posterior de la garganta. La exhalación prolongada y controlada que implica cantar también libera endorfinas asociadas con el placer, el bienestar y la supresión del dolor.

Cantar también activa una amplia red de neuronas en ambos hemisferios del cerebro, lo que provoca que se activen las regiones que gestionan el lenguaje, el movimiento y las emociones. Esto, combinado con el enfoque en la respiración que requiere el canto, lo convierte en un eficaz calmante del estrés.

"Las respuestas de bienestar se hacen evidentes en voces, expresiones faciales y posturas más vívidas", afirma Street.

Estos beneficios podrían tener raíces profundas. Algunos antropólogos creen que nuestros ancestros homínidos cantaban antes de poder hablar, utilizando vocalizaciones para imitar los sonidos de la naturaleza o expresar sentimientos.

Esto podría haber desempeñado un papel clave en el desarrollo de dinámicas sociales complejas, la expresión emocional y los rituales, y Street señala que no es casualidad que cantar forme parte de la vida de todos los seres humanos, tengan o no inclinación musical, señalando que nuestros cerebros y cuerpos están sintonizados desde el nacimiento para responder de forma positiva a las canciones.

"Se les cantan canciones de cuna a los niños y luego se cantan canciones en los funerales", explica. "Aprendemos las tablas de multiplicar cantando y el abecedario mediante la estructura rítmica y melódica".

Cantar en comunidad

Pero no todos los tipos de canto son igualmente beneficiosos. Cantar en grupo o coro, por ejemplo, promueve un mayor bienestar psicológico que cantar en solitario. Por esta razón, investigadores educativos han utilizado el canto como herramienta para promover la cooperación, el desarrollo del lenguaje y la regulación emocional en niños.

Los especialistas médicos también están recurriendo al canto para mejorar la calidad de vida de quienes sufren diferentes afecciones. Investigadores de todo el mundo han estudiado los efectos de unirse a coros comunitarios dedicados a sobrevivientes de cáncer y accidentes cerebrovasculares, personas con enfermedad de Parkinson y demencia, y sus cuidadores. Por ejemplo, cantar mejora la capacidad de articulación de los pacientes con Parkinson, algo con lo que se sabe que tienen dificultades a medida que la enfermedad progresa.

Personas mayores cantando

Personas mayores cantando

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Se ha demostrado que cantar ayuda a las personas con Parkinson.

Cantar también representa una forma de mejorar la salud general, ya que se ha demostrado que es un ejercicio subestimado, comparable a una caminata rápida. "Cantar es una actividad física y puede tener beneficios similares al ejercicio", afirma Adam Lewis, profesor asociado de fisioterapia respiratoria en la Universidad de Southampton, en Reino Unido.

Un estudio incluso sugirió que cantar, junto con diversos ejercicios vocales que realizan cantantes profesionales para perfeccionar el tono y el ritmo, es un ejercicio para el corazón y los pulmones comparable a caminar a un ritmo moderado en una cinta de correr.

Pero los investigadores también se interesan en destacar los beneficios, a menudo poco reconocidos, de participar grupos de canto para la psique de las personas que viven con enfermedades crónicas a largo plazo. Street explica que cantar permite a estas personas centrarse en lo que pueden hacer, en lugar de en lo que no pueden.

"De repente, se genera una sensación de igualdad en la sala, donde los cuidadores ya no son cuidadores, y los profesionales de la salud también cantan la misma canción de la misma manera", dice Street. "Y realmente no hay mucho más que logre eso".

Enfermedades respiratorias

Entre quienes han demostrado beneficiarse más del canto se encuentran las personas con enfermedades respiratorias crónicas, algo que se ha convertido en un importante foco de investigación para Keir Philip, profesor clínico de medicina respiratoria en el Imperial College de Londres. Philip advierte que cantar no curará estas enfermedades, pero puede servir como un enfoque holístico eficaz que complementa los tratamientos convencionales.

"Para algunas personas, vivir con disnea puede provocar que cambien su forma de respirar, volviéndola irregular e ineficiente", dice Philip.

"Algunos enfoques basados en el canto ayudan en esto en términos de los músculos utilizados, el ritmo y la profundidad [de la respiración], lo que puede ayudar a mejorar los síntomas".

Uno de sus estudios más destacados consistió en aplicar un programa de respiración desarrollado mediante el trabajo con cantantes profesionales de la Ópera Nacional Inglesa como parte de un ensayo controlado aleatorio en pacientes con covid-19 de larga duración. Durante seis semanas, los resultados mostraron que mejoró su calidad de vida y alivió algunos aspectos de sus dificultades respiratorias.

Grupo de gente cantando

Grupo de gente cantando

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Para las personas con enfermedades respiratorias, cantar puede ser muy útil.

Al mismo tiempo, cantar no está exento de riesgos para las personas con afecciones subyacentes. El canto en grupo se vinculó a un evento de superpropagación en las primeras etapas de la pandemia de covid-19, ya que cantar puede emitir grandes cantidades de virus en el aire.

"Si tienes una infección respiratoria, es mejor faltar esa semana al ensayo del coro para evitar poner en riesgo a otras personas", comenta Philip.

Pero quizás el beneficio más notable del canto es que parece contribuir a la autoreparación cerebral. Esto quedó ilustrado por la historia de la excongresista estadounidense Gabrielle Giffords, quien sobrevivió a un disparo en la cabeza durante un intento de asesinato en 2011.

A lo largo de muchos años, Giffords reaprendió a caminar, hablar, leer y escribir, gracias a terapeutas que utilizaban canciones de su infancia para ayudarla a recuperar la fluidez verbal.

Los investigadores han utilizado enfoques similares para ayudar a los supervivientes de un ictus a recuperar el habla, ya que cantar puede proporcionar las horas y horas de repetición necesarias para promover una nueva conectividad entre los dos hemisferios cerebrales, que a menudo se dañan tras un ictus agudo. También se cree que cantar mejora la neuroplasticidad del cerebro, lo que le permite reconectarse y crear nuevas redes neurológicas.

Joven cantando con un control remoto como micrófono

Joven cantando con un control remoto como micrófono

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No importa si cantas mal, lo importante es hacerlo. 

Hay teorías de que cantar también podría ayudar a las personas con deterioro cognitivo debido a la intensa exigencia que impone al cerebro, que requiere atención sostenida y estimula la búsqueda de palabras y la memoria verbal.

"Existe una creciente base de evidencia que respalda los beneficios cognitivos del canto en adultos mayores", afirma Teppo Särkämö, profesor de neuropsicología en la Universidad de Helsinki, Finlandia. "Sin embargo, aún sabemos poco sobre el potencial del canto para ralentizar o prevenir el deterioro cognitivo, ya que esto requeriría estudios a gran escala con años de seguimiento".

Para Street, toda la investigación que demuestra los poderosos efectos del canto, ya sea a nivel social o neuroquímico, subraya por qué es una parte tan universal de la vida humana. Sin embargo, una de sus preocupaciones es que, a medida que las personas pasan cada vez más tiempo conectadas a la tecnología en lugar de entre sí a través de actividades como cantar, relativamente pocas personas experimentan sus beneficios.

"Estamos descubriendo mucho, especialmente en la rehabilitación de lesiones cerebrales", afirma. Apenas están empezando a surgir estudios que demuestran que cantar puede tener estos efectos, incluso en personas con lesiones importantes. Es lógico que podamos beneficiarnos tanto, ya que el canto siempre ha desempeñado un papel fundamental en la conexión entre las comunidades.

Quizás sea una razón más para disfrutar el cantar villancicos alrededor del árbol de Navidad este año.

 *Este artículo fue publicado en BBC Future." Haz clic aquí si quieres leer la versión original en inglés.


domingo, 8 de febrero de 2026

Polémica David Uclés se retira de un evento sobre la Guerra Civil por la presencia de José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros

El coordinador del acto, Arturo Pérez-Reverte, responde en un comunicado que es “una imperdonable descortesía y un incumplimiento de su compromiso”.

El escritor David Uclés ha anunciado en un vídeo para redes sociales que no participará en el evento 1936: La guerra que perdimos todos, coordinado por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, dentro del festival Letras en Sevilla, que se celebra del 2 al 5 de febrero en la capital andaluza. Esta tarde, los organizadores del acto han respondido a Uclés en un duro comunicado.

El motivo de la decisión de Uclés es la presencia en el mismo cartel del expresidente del gobierno José María Aznar y el exsecretario general de Vox Iván Espinosa de los Monteros. “Vi que en el cartel, además de escritores o articulistas, figuraban políticos que han hecho zancadillas a valores democráticos y a medidas que nos conforman como una sociedad moderna y empática”, cuenta en conversación con este periódico el autor de La península de las casas vacías y flamante ganador del premio Nadal.
Antonio Maíllo, coordinador de Izquierda Unida, también ha cancelado su asistencia, según ha anunciado en un comunicado en redes sociales, por no estar de acuerdo en cómo se han difundido los actos: da la impresión, a su juicio, de que los participantes comparten la tesis del título.

A Alberto Ruiz-Gallardón, exministro de Justicia, también en el cartel, le afea Uclés sus políticas con respecto al aborto. A Aznar, la guerra de Irak, “que tuvo consecuencias desastrosas”. A Espinosa de los Monteros, su pasado en un partido, Vox, “que hoy está amenazando la democracia y la tranquilidad en nuestro país, ya sea proclamando arengas xenófobas que acaban en episodios como el de Torre Pacheco, ya sea censurando actos literarios —como me pasó a mí en tres ocasiones—, ya sea queriendo quitar leyes a favor del derecho al aborto o del matrimonio igualitario, que tanto nos han costado. Tantísimas cosas atroces... Lo más grave: tejer una trama en TikTok para convencer a los adolescentes de que les voten, metiéndoles en la cabeza el Cara al sol”.

Cartel del ciclo 'La guerra que perdimos todos' en el festival Letras en Sevilla. Uclés también tiene comentarios sobre el título del ciclo, que difunde la idea de que la guerra la perdieron todos los españoles, fueran del bando que fueran. “Creo que el título acertado hubiera sido la guerra que sufrimos todos, que es lo que yo defiendo en mi libro, donde trato la intrahistoria del conflicto. Pero no la perdimos todos. Ahí hay un matiz muy importante: la guerra la ganaron los mismos que la provocaron, y se lucraron de ella durante 40 años”, dice el escritor.

“Ese título hace flaco favor a la memoria histórica del país y a lo que realmente ocurrió. Además da la impresión de que todos los que figuran en el cartel comulgamos con esa idea, como abajofirmantes, y sé de primera mano que no es así”. Para Uclés estos asuntos son especialmente sensibles, dada la temática de la novela que le ha catapultado al estrellato literario en tiempo récord, con más de 300.000 ejemplares vendidos en 28 ediciones. Entre los otros participantes en los actos se encuentran el historiador Julián Casanova, el periodista Edu Galán, el cineasta Alejandro Amenábar, el ministro Félix Bolaños, la socióloga Zira Box, el escritor Paco Cerdá, el actor Juan Echanove o la presidenta del Consejo de Estado Carmen Calvo. Uclés también pone el ojo en la paridad: 27 hombres y solo 6 mujeres.

En los últimos tiempos, Uclés ha estado en el centro de la polémica, de varias polémicas, por lo que algunos consideran su sobreexposición en eventos y medios; por su abandono de la red social X al considerarla un “nido de fascistas”; por su cambio de editorial, de Siruela a Planeta, al ganar el premio Nadal; y hasta por su característica boina. De hecho, el propio Pérez-Reverte, que coordina el acto, se pronunció en una entrevista en Canal Sur Radio sobre este asunto: ”Me parece un chico muy interesante, Uclés. Es listo, además. Es muy listo. Da la imagen de chico de pueblo, con la boina. Me cae bien, me cae bien", dijo el creador de El capitán Alatriste, que además alabó su novela.

¿Por qué aceptó Uclés participar en el acto? Lo achaca a la gran cantidad de peticiones con que el equipo de prensa de la editorial, y él mismo (que parece tener el don de la ubicuidad), tienen que lidiar. No dedicaron la suficiente atención a la naturaleza del acto antes de enrolarse: “Ahí entono el mea culpa”, concluye Uclés.

Contestación y repulsa
Esta tarde, Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, Coordinadores de la XI Edición de Letras en Sevilla, han respondido a Uclés en un duro comunicado, en el que señalan que el anuncio de Uclés fue hecho público “sin avisar previamente a los organizadores del acto, que se han enterado por algunos medios informativos”. En ese comunicado advierten que la actitud de Uclés, “además de ser una imperdonable descortesía y un incumplimiento de su compromiso, es un síntoma siniestro, revelador, de lo que precisamente Letras en Sevilla pretende poner de manifiesto con esta su XI edición: el sectarismo y la ignorancia de David Uclés son un claro indicio de que hay sectores ideológicos en España que no desean debates ni razones, sino simplezas demagógicas, trincheras de odio y desprecio que hagan imposibles diálogos, acuerdos o reconciliaciones”.

Pérez-Reverte y Vigorra señalan que el éxito de público y la repercusión mediática de las jornadas “han sido siempre enormes, y una de las razones de ese éxito reside en que se trata de un foro de debates amplio, ecuánime, sin adscripción ideológica alguna, donde voces de diversas tendencias y sensibilidades han dialogado siempre en admirable armonía”.

“Sin pretenderlo, David Uclés, con su descortés y censurable arranque de última hora, —al que acaba de unirse a toda prisa y con descarado oportunismo Antonio Maillo (…)— confirma tristemente lo necesarias que son las jornadas (…), y lo profundas que son las heridas donde algunos parecen cómodamente instalados, como si las necesitaran abiertas para vivir en ella y de ellas”, señala el comunicado. “Confiamos en que los posibles lectores presentes o futuros de David Uclés tomen buena nota de todo esto”, termina la nota.

La de los organizadores no es la única reacción que ha desatado el mensaje de Uclés. La socióloga Zira Box, una de las ponentes, también ha anunciado su salida del acto. “Me bajo por diversas cosas, y una no menor es la presión que he sentido de los “míos” (lo digo sin victimismo, es descripción). La paradoja es que eso hace que autoinhiba mi voz; y no lo vivo como un triunfo ni un golpe de efecto, sino todo lo contrario", ha escrito en X. El director de ABC Cultural, Jesús García Calero, señala a Uclés también en X: “No cabe más impostura (...). Sabías quién participaba perfectamente”.

El cómico Edu Galán ha escrito contra Uclés en una columna de Zenda, la revista literaria impulsada por Pérez-Reverte. “No quiero investigar todos los carteles de las participaciones de Uclés, pero estoy seguro de que ha aparecido en listados mucho peores que este”, señala Galán. “Estos dos señores [Aznar y Espinosa de los Monteros] estoy seguro de que sienten el mismo rechazo por estar en un cartel con Uclés, y creo que se mantienen en él, principalmente, porque no van ni a coincidir con David Uclés o igual ni saben quién es David Uclés. Y lo más importante: se mantienen en él porque en una sociedad democrática y diversa, deben mantenerse en él”, le afea al autor de La península de las casas vacías.

Sobre la firma


LA GUERRA ESA, QUE DICEN, QUE PERDIMOS TODOS
2ª parte

Si uno lo analiza fríamente la cosa es demasiado simple. El ejército, garante de la integridad territorial del Estado y defensor, bajo juramento, de los ciudadanos que lo integran, decide que el gobierno, al que ha elegido libremente el pueblo, no es el que debería ser en función de su propio criterio y probablemente inducido por intereses arcanos. Bajo ese criterio, una parte importante de ese ejército, decide dar un golpe de Estado por la fuerza con la intención de tomar el poder e instaurar otro régimen de signo contrario más acorde a sus intereses, creencias y gustos. Al no conseguirlo, y viendo la oposición ciudadana a dicho golpe, decide que todo aquel que se oponga será detenido, encarcelado o fusilado sumariamente, sin acusación formal, ni cargos, ni juicio previo. Y ya de paso sacar al ejército afín a la calle e ir conquistando a cañonazos, plaza a plaza, todo el territorio nacional quitándose de en medio a todo el que se oponga.  Eso sí, buscando aliados afines dentro y fuera de las fronteras. Es decir, un ejército equipado y mantenido por los ciudadanos mediante sus impuestos, que en vez de protegerlos, que es su cometido, se dedica a encarcelarlos, hacerlos desaparecer o fusilarlos al alba, respondiendo a intereses particulares e ideológicos. En fin, resumido eso es lo que pasó. 

Pero déjenme decirles que un ejército así no lo integran soldados, sino principalmente suboficiales, oficiales, jefes y generales fanáticos, sicarios asesinos, que responden a apegos espurios, tendencias ideológicas conservadoras, e intereses oscuros que nada tienen que ver con la “Patria” y con su defensa. Son esos que dicen”Salvar a la patria; y que siempre lo hacen cuando nadie les ha pedido ayuda, excepto la oligarquía, la aristocracia, la nobleza, la banca, los latifundistas, los del clero, la burguesía, y los ilusos que creen que ese ejército, subvencionado por la derecha (Banca Marx, III Reich, fascismo italiano y compañía) les van a resolver sus problemas de habitabilidad, sustento, sanidad, educación y progreso. En definitiva ese ejército sublevado es lo que era, como quedó demostrado. PERIODO 1939 - 1947 Los peores años de la dictadura fueron los ocho siguientes al finalizar la “Contienda”. Llamarla guerra es un eufemismo macabro para darle justificación al genocidio que se realizó en nuestro país ya que para que haya una guerra tiene que haber una declaración formal de la misma. En la guerra son combatientes y, a menudo, civiles colaterales; en el genocidio, los civiles son seleccionados por su identidad e ideología. La represión fue brutal dentro y fuera de nuestras fronteras. Se hicieron purgas meticulosas de ciudadano en ciudadano, barrio por barrio, pueblo por pueblo, ciudad por ciudad. Nadie escapaba al control del régimen. Se estimulaba y premiaba a los ciudadanos que delataban a sus vecinos aunque fuera sin pruebas, ya se era culpable antes del juicio.  Juicios farsa sin garantías procesales ecuánimes y sin ni siquiera defensa. Había prisa por purgar y se hacían juicios sumarísimos de hasta 20 personas a la vez. Eso da una idea de qué tipo de justicia se impartía en aquellos años y siempre juzgados por la justicia militar. Ya saben el dicho La justica militar es a la justicia lo que la música militar es a la música” Pero no hubo sólo cientos de miles de desaparecidos forzosos entre hombres y mujeres, también estaba la desaparición forzada infantil. Niños robados a sus padres y familias para reasignarlos a familias adeptas al régimen franquista. En esos “secuestros” tuvo mucho que ver la Sacrosanta Iglesia Católica que colaboró con el régimen franquista para salvar a esas “criaturitas” de caer en las garras del diabólico comunismo, y que dicha práctica trascendió hasta la década de los 70-80. Acuérdense del caso de Sor María. Y ya que hablamos de la curia católica alineada con el régimen, también habría que hablar del papel que jugó la Iglesia durante y después de la guerra. Los casos flagrantes de delación a ciudadanos trasgrediendo el secreto de confesión. El cobro de sustanciosas “Dádivas”, en metálico o en propiedades por emitir informes de buena conducta cristiana para exonerar a presos, incluso se daban casos de exigencia de “Favores de cama” a las mujeres e hijas de los encarcelados. Nunca existió en el bando vencedor el sentimiento de reconciliación, ese que ahora tanto reivindican: lo que se quería era una cruel venganza; y cuanto más larga, mejor. Y los golpistas se hartaron de venganza hasta empalagarse. Tan es así que tras de la “Contienda”, que no guerra, extendieron sus tentáculos incluso más allá de nuestras fronteras. A los republicanos huidos se les persiguió incluso fuera de España. Tras cruzar la frontera de los pirineos, huyendo de la represión franquista, los putos “Gabachos” les hicieron un recibimiento hostil y recluyeron en campos de “refugiados” a más de 550 mil españoles en condiciones infrahumanas. Campos que no eran campos, sino arenales vallados con alambre de espino en playas batidas por el viento, las olas y la humedad. Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien, Le Barcarès, Gurs, etc. Sin el menor tipo de consideración y de auxilio por parte de las autoridades francesas y pasando hambre, frio, enfermedades, plagas, etc.  muchos murieron en aquellos campos, algunos tuvieron posibilidades y emigraron a América, se calcula que unos 50 mil. Otros (300 mil) viendo la falta de colaboración y la mala disposición de los gabachos, decidieron regresar a España con las consecuencias que ello podía reportar. Imaginen en qué condiciones estaban para preferir enfrentarse a una larga condena e incluso a la muerte. Por último cerca de 200 mil optaron por quedarse y subsistir buscando labores y trabajos en régimen de semiesclavitud, trabajando por poco más que el cobijo y la comida. Francia, la tierra de la “Grandeur” que se envanecía de ser la cuna de la ”Liberté, Égalité, Fraternité” no era más que un espejismo, un trampantojo, un bluf. Al final no eran mejores que los franquistas. Eran xenófobos, clasistas, ecpáticos e insolidarios. Pero no estaban lejos de sentir en sus propias carnes lo mismo que les pasó a los refugiados españoles. Si para franceses las cosas se pusieron mal, imaginen como se pusieron para los españoles que se quedaron en el país galo. Seis meses después, el 1 de septiembre de 1939, al amigo austriaco de Franco, aquel del bigotito ridículo, le da por invadir Polonia y el 10 de mayo de 1940 los nazis atacan a Francia. En poco más de un mes, el 14 de junio, entran en Paris sin pegar un tiro. El 22 de ese mismo mes firman el armisticio y se crea el conocido como “Gobierno de Vichy”, (Pronazi) a cuyo frente estaba el colaboracionista Mariscal Philippe Pétain ¿A dónde fue la “Grandeur française”, ese “Chauvinisme” tan francés? Con ese gobierno “Títere” a los españoles se les puso el tema “Muy crudo”. Los campos de refugiados pasaron a ser campos de concentración. El trabajo en semiesclavitud se convirtió en trabajo forzado, es decir en esclavitud a secas. Pétain mandó a Madrid, al palacio del Pardo, la lista de republicanos en sus campos de concentración con objeto de que Franco extraditara a aquellos españoles retenidos. Franco hizo una lista con los que le interesó y del resto, la inmensa mayoría, dijo ”Estos no son españoles, hagan con ellos lo que quieran” Así que el gabacho colaboracionista se los entregó al “amiguito” de Franco, ya saben, aquel del bigotito ridículo, y este los terminó llevando al campo de concentración austriaco de Mauthausen-Gusen. Los nazis les pusieron en el uniforme de preso un triangulo invertido azul que significaba “Apátrida” con una ese mayúscula en el centro que significaba en alemán (Spanier). Allí fueron 7.533 españoles de los cuales sobrevivieron aproximadamente 2.000. También hubo españoles en otros campos de concentración como Dachau, Buchenwald, Ravensbrück (mujeres) y Sachsenhausen, todos ellos en Alemania. Al resto se les dieron dos alternativas. Unirse a las Compañías de Trabajadores Extranjeros (CTE) o enrolarse en el ejército o en la Legión Extranjera Francesa. Algunos escaparon y se unieron a la resistencia francesa en la lucha contra los nazis. Cuando acabó la II Guerra Mundial en el 45 muchos españoles en el exilió habían pasado 9 años de calamidad en calamidad. No fue mejor el destino de los que no pudieron huir o que se quedaron. El régimen franquista estigmatizó a cualquiera que tuviera la más mínima relación con “Los rojos”. Esposas, hijos, padres, hermanos, y demás familia serían señalados y marginados de aquella sociedad nacional-catolicista en donde no se les daba tregua, ni cobijo, ni perdón. Una sociedad fanatizada y sometida por la superstición religiosa y el miedo a un régimen represor, asesino y vengativo. Continuará... Antonio Peña para mí LA GUERRA ESA, QUE DICEN, QUE PERDIMOS TODOS 3ª parte En el 47 se cerró el último campo de concentración en Miranda de Ebro. Por un lado la Europa libre miraba de reojo lo que estaba pasando en España. Churchill criticaba con la boca pequeña a la dictadura española pero no veía con malos ojos que hubiera un régimen fascista. Eso era mejor a tener un sistema social-comunista en forma de república en la otra punta de Europa más allá del telón de acero. Por eso no apoyaron a la oposición antifranquista porque mayoritariamente era el Partido Comunista el mejor organizado y el único que mantenía una estructura capaz de iniciar una contraofensiva contra el franquismo como ocurrió en la invasión del valle de Arán en octubre del 44. Sin ningún apoyo por parte de los aliados, principalmente Francia (de nuevo abandonados por los gabachos) y Reino Unido aquella aventura duró escasamente una semana. Tampoco Moscú le puso muchas ganas a aquella especie de reconquista contra la dictadura. Y, de nuevo, los españoles, tanto los exiliados y represaliados quedamos compuestos y sin novia. Nos quedaban 40 años de represión, de totalitarismo, de injusticias, de miedo, de prepotencia y de ninguneo. PERIODO 1947 – 1975 Esos 28 años fueron la época más gris y anodina de la sociedad española. El pueblo no opinaba, o mejor dicho, no se le consultaba. En 1953 se instala la base Morón de la Frontera en la provincia de Sevilla; un acuerdo con los Yankees que se extiende 2 años después a la base de Rota en la provincia de Cádiz. Torrejón de Ardoz en Madrid y la base de Zaragoza. ¿Qué obtenía España de todo este despliegue militar? España obtenía ayuda económica y fin del aislamiento. El presidente Eisenhower de la “Democracia por antonomasia”, los EE. UU, blanqueaba la dictadura franquista con su visita a España en 1959. Los yankees tenían lo que querían y el régimen franquista recibía un espaldarazo importante a nivel internacional ¿Y qué pasaba con los españoles de a pie? Depende de en qué lado estuvieras. Los adeptos al régimen tenían buenos empleos, bien fuera en la administración o en empresas cercanas al poder. La masa “amorfa”, sumisa y obediente, cumplía con su labor de trabajar de sol a sol para “levantar” España y los domingos a santificar las fiestas y a dar hijos a la patria. Pero los disidentes, fichados y permanentemente vigilados, obtenían los peores trabajos, los más duros y menos remunerados. Cuando se acercaban efemérides como el 1º de mayo, el 14 de abril o se preparaba alguna huelga (Prohibidas) eran detenidos en previsión de altercados. Y según el humor con el que estuviera el “Gris” de turno, salían de la comisaría con algún ojo a la “funerala” o alguna costilla fisurada. El único quebradero de cabeza que tuvo el régimen fue la banda terrorista ETA que comenzó su andadura en 1959. La vida fue fluyendo. Llegó el tiempo de la emigración. Aquí sólo tenían trabajo bien remunerado los acólitos al régimen. El resto subsistía con interminables horas extras, otros trabajos adicionales, o chapuzas en fin de semana. Se vivía para trabajar. Se vivía de alquiler, a veces había familias que vivían alquilados en un cuarto y tenían derecho a cocina. Comprar un piso era el principal cometido de la familia y al que dedicaban una parte importante de sus escasos recursos. Las jornadas semanales eran de lunes a sábado y el domingo se libraba. Después llegó el sábado inglés, es decir solo por la mañana. No hubo vacaciones hasta muy entrados los 60-70. Tener una nevera, una lavadora o una televisión era un lujo que no todos podían permitirse y no hablemos de tener un utilitario. Así que más de dos millones de españolitos cruzaron la frontera y se fueron a buscase la vida a otros países. Vuelta a la vida de privaciones para poder mandar todo el dinero posible a la familia. Ese fue el gran motor de desarrollo en la España de los 60-70. Aquellas remesas de dinero hicieron que la economía fluyera y el consumo aumentara. El esfuerzo abnegado de aquellos emigrantes dio un serio espaldarazo al país, sin él hubiéramos tardado décadas en salir de aquella anodina vida se subsistencia monótona y entristecida. Los del régimen vivían en la arcadia feliz y ellos nunca quisieron que aquello cambiara ¿Para qué? Si para ellos todo funcionaba a las mil maravillas. ¿Con Franco se vivía mejor? Quien afirma semejante estupidez, o es un imbécil integral o era un “Estómago agradecido”. Cuando la flebitis se llevo por delante a “Patascortas” en 1975, todos pensamos que tocaba coger el tren de la libertad, que aquella pesadilla se había acabado y que la democracia en toda su plenitud formaría parte de nuestras vidas. El anhelo de todo eso durante 40 años nos había vuelto unos ilusos, unos crédulos. Nada más lejos de la realidad. Éramos como náufragos sumergidos mucho tiempo y que necesitaban desesperadamente una bocanada de aire, y cuando llegamos a la superficie el aire estaba lleno de humo. Había que tomar una decisión: ahogarnos en el agua o respirar aquel humo que nos haría toser y respirar con mucha dificultad. Es obvio que por supervivencia preferimos tragarnos el humo, pero con la esperanza de que con el tiempo se disiparía. A día de hoy 16/02/2026 el aire sigue contaminado, no tanto como entonces, pero sigue corrompido, todavía apesta a franquismo. LA GUERRA QUE SUFRIMOS TODOS Quizá la fase que mejor define lo que paso sea esta. Y no la dijo Pérez-Reverte, sino David Uclés. La mal llamada guerra la perdieron todos aquellos que defendían la legalidad y que se enfrentaron a los militares golpistas. Militares que habían jurado por su honor servir fielmente a la II República. Entre ellos el propio Franco. Dar un golpe de Estado es el delito más grave que puede cometer un militar: traicionar la patria a la que ha jurado lealtad, renunciando así al honor como valor moral. Por tanto, además de golpistas, fueron unos traidores y de paso afloró su verdadera personalidad de sádicos y vengativos asesinos, empezando por Franco y siguiendo por Mola, Queipo de Llano, Yagüe, Dávila, Varela, y otros más. Según el catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Castilla-La Mancha, Miguel Ángel Rodríguez Arias, <<” España es la única democracia que no ha realizado ninguna investigación sobre el terrorismo de Estado una vez acabada la dictadura”>> y así nos va. La clave es la represión brutal tras la contienda. Entre 1939 y 1946 al menos hubo 50 mil ejecuciones documentadas. A eso añádanle cerca de 30 mil niños robados. Los desaparecidos se estiman en entre 114 y 130 mil y todavía hay un gran número de fosas comunes sin exhumar. Hasta la primera ley de memoria histórica nadie se preocupo por ellas. Al régimen no le interesaba que se hablara de aquello. Se puso todo el esmero en ocultarlo. Era un tema tabú. Con seguridad sabían que aquello podría tener consecuencias graves pues se habían realizado entre 1945-46 en Núremberg los juicios contra las elites nazis y de los 23 acusados por crímenes contra la humanidad, todos fueron declarados culpables excepto uno. De ellos 13 fueron condenados a muerte, 3 a prisión perpetua, 3 se suicidaron antes, 2 fueron condenados a 20 años, uno a 10 años y otro ingresó en un manicomio de por vida. Visto aquello, el “cuñadísimo” de Franco, Serrano Suñer, se encargó personalmente de destruir todos los archivos referentes a todas las atrocidades que cometieron durante la contienda y en la larga posguerra. Algunas cosas se saben por archivos que se incautaron a los alemanes al final de la guerra. La conclusión es que ellos sabían perfectamente que habían cometido flagrantes delitos por eso no querían bajo ningún concepto abrir el baúl de los recuerdos y menos que se exhumaran fosas comunes que evidenciaran las atrocidades allí cometidas. “LA TRANSACCIÓN DEL 78” “Patascortas” ya se encargó de dejar a los suyos amparados bajo el paraguas de la “Transacción”. La jugada fue el “Enroque”. Mover al rey detrás de la torre fortificada. Es decir, el rey se protegía de un referéndum sobre el tipo de Estado y la torre fortificada (Por el ejército) protegía al rey de dicho referéndum. Nombrar a Suarez presidente de gobierno fue una estrategia urdida por el “Demérito” y el “Sanedrín” franquista que seguía en su puesto. Suarez provenía de la Falange Española de las JONS y era Ministro-Secretario general del Movimiento en el gobierno del “Orejas” Carlos Arias Navarro. Había que “Vestir la mona” para que no se le viera el rabo. Recuerden la confesión del ya difunto Adolfo Suarez en la entrevista con la periodista Victoria Prego en 1995 cuando reconoció que no se consultó sobre Monarquía o República porque sabían que iban a perder. Todavía hay por ahí seres unineuronales que afirman convencidos de que fue el “Demérito” quien “Trajo la democracia” ¡Joder, que país! No sólo no se realizó es plebiscito sobre Monarquita o República, sino que además, los “Padres putativos” de la Constitución, casi todos provenientes del régimen franquista, incluso con ministerios, en un alarde de cinismo absoluto y con mucho “recochineo” redactaron esto: Art1º-Apdo.2: "La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado" Un pueblo soberano amordazado y condenado al ostracismo político. Esto me recuerda la novela del excelente escritor Alejandro Dumas titulada ”El hombre de la máscara de hierro” y que fue llevada a la gran pantalla en 1998 con grandes actores, entre ellos DiCaprio, Malkovich, Irons, Depardieu, etc. Probablemente la hayan visto y algunos habrán leído la novela. Ya saben de qué va; de la apropiación de la corona por parte de un usurpador ilegítimo… a buen entendedor, pocas palabras bastan. Continuará...

La inhumanidad de los dueños de esclavos de ayer y de hoy

Por Leonardo Boff | 04/02/2026 | Brasil, Racismo y opresión capitalista 

Fuentes: A Terra é Redonda (Brasil) [Imagen: Castigo a un esclavo en Brasil (hacia 1830), obra de Mauricio Rugendas]



La esclavitud brasileña no fue suave, más bien fue un proyecto de deshumanización metódica, en el cual la crueldad era pedagógica y la fe cristiana sirvió para legitimar el horror. 
 Traducido del portugués para Rebelión por Alfredo Iglesias Diéguez. 

 La palabra ‘esclavo’ deriva de slavus en latín, un nombre genérico para designar a los habitantes de Eslavia, la región balcánica situada al sur de Rusia y en las orillas del Mar Negro, gran proveedora de personas esclavas para todo el Mediterráneo. Eran blancos, rubios y con los ojos azules. Solo los turcos otomanos de Estambul importaron entre los años 1450 y 1700 unos 2,5 millones de esas personas blancas y esclavizadas.

En nuestra época, América fue la gran importadora de personas africanas que fueron esclavizadas. Entre los años 1500 y 1867 la cifra total es espantosa: 12.521.337 personas realizaron la travesía transatlántica, de los cuales 1.818.680 murieron en el camino y fueron arrojados por la borda. Brasil fue el campeón de la esclavitud. Ese único país importó, a partir de 1538, unos 4,9 millones de africanos que fueron esclavizados. De los 36.000 viajes transatlánticos, 14.910 estaban destinados a puertos brasileños.

Estas personas esclavizadas eran tratadas como mercancías, llamadas «piezas». Lo primero que hacía el comprador para «dejarlos bien domados y disciplinados» era castigarlos: «azótenlos, encadénenlos y pónganles grilletes». Los historiadores de la esclavitud brasileña se inventaron la leyenda de que la esclavitud brasileña era suave, cuando era muy cruel. Doy dos ejemplos aterradores:

El primero. El holandés, Dierick Ruiters, que en 1618 pasó por Río, ofrece la siguiente información: «Un hombre negro hambriento robó dos barras de azúcar. El amo, sabiendo esto, lo ató boca abajo a una tabla y ordenó a un hombre negro que le golpeara con un látigo de cuero; su cuerpo permaneció cabeza abajo, se abrió una llaga y los lugares que no habían sido dañados por el látigo fueron lacerados con un cuchillo; cuando terminó el castigo, otro hombre negro vertió una olla con vinagre y sal sobre sus heridas… Tuve que presenciar —informa el holandés— la transformación de un hombre en carne de buey salada; pero por si eso no hubiese sido suficiente, vertieron alquitrán derretido sobre sus heridas; le dejaron toda la noche, de rodillas, atado por el cuello a un bloque, como un miserable animal«[1]. Bajo tales castigos. La esperanza de vida de una persona esclavizada en 1872 era de 18,3 años.

El segundo, no menos aterrador, proviene del antropólogo Darcy Ribeiro, que describe la situación general de las personas esclavizadas: «Sin el amor de nadie, sin familia, sin sexo más que la masturbación, sin ninguna posible identificación con nadie –su capataz podría ser un hombre negro, sus compañeros en la desgracia, enemigos–, desaliñado y sucio, feo y apestoso, lastimado y enfermo, sin ningún placer ni orgullo por su cuerpo, la persona esclavizada vivía su rutina. Una rutina que consistía en sufrir cada día el castigo diario de azotes sueltos, para trabajar con atención y en tensión. Cada semana sufría un castigo preventivo y pedagógico, para no pensar en la fuga, y, cuando llamaba la atención, caía sobre él un castigo ejemplar: mutilaciones de dedos, perforación de pechos, quemaduras con fuego, que le rompieran los dientes a conciencia o latigazos en el cepo, por debajo de trescientos, para matar, cincuenta latigazos al día, para mantenerlo vivo. Si huía y era capturado, podía ser marcado con un hierro o quemado vivo a lo largo de varios días de agonía, en la boca del horno, o, de golpe, arrojado dentro para que ardiera como un palo aceitoso«[2].

El jesuita André João Antonil dijo: «para el esclavo se necesitan tres P, a saber: palo, pan y tela [N. del ed.: pano en por portugués]». Palo para pegarle, Pan para que no muera de hambre y Tela para ocultar sus vergüenzas. En general, la historia de las personas negras esclavizadas fue escrita por la mano blanca.

El amargo grito de Castro Alves en «Vozes d’Africa» siempre está de actualidad: «Oh Dios, ¿dónde estás que no respondes? ¿En qué mundo, en qué estrella te escondes / ¿Oculto en los cielos? Hace dos mil años te envié mi grito / que en vano, desde entonces, corre hacia el infinito… / ¿Dónde estás, Señor Dios?» ¡Cómo duele!

Jessé de Souza, en su obra, demostró que lo que los dueños de los esclavos hicieron a los negros, se transfirió a la mayoría de la actual clase dirigente, que lo transformó en forma de desprecio y odio hacia los negros actuales.

Hablo como teólogo: misteriosamente, Dios guardó silencio, como se mantuvo en silencio en el campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, lo que hizo que el papa Benedicto XVI, estando allí, se preguntara: «¿Dónde estaba Dios en aquellos días? ¿Por qué permaneció en silencio? ¿Cómo pudo permitir tanto mal?«

Y pensar que los cristianos eran los principales dueños de esclavos. La fe no les ayudó a ver en esas personas a hombres y mujeres hechas «a imagen y semejanza de Dios» y, mucho menos, a «hijos e hijas de Dios», nuestros hermanos y hermanas. ¿Cómo fue posible tanta crueldad en los sótanos de tortura y muerte bajo las distintas dictaduras militares de Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y El Salvador, cuyos dictadores se llamaban cristianos o católicos? Y el expresidente, condenado por un intento de golpe de Estado, Jair Bolsonaro, defendió públicamente la tortura como una forma de enfrentarse a los opositores.

Cuando la contradicción es tan grande que va más allá de cualquier racionalidad, que aquí encuentra su límite, simplemente permanecemos en silencio. Es el mysterium iniquitatis, el misterio de la iniquidad al que hasta hoy ningún filósofo, teólogo o pensador ha encontrado respuesta. Cristo en la cruz también clamó y sintió la «muerte» de Dios. Aun así, vale la pena apostar a que toda oscuridad junta no puede apagar una pequeña luz de bondad que brilla en la noche humana. Es nuestra esperanza contra toda esperanza.

Notas

[1] Cf. Laurentino Gomes. Escravidão, vol. I, 2019, p. 304.

[2] Darcy Ribeiro. O Povo Brasileiro, 1995, p. 119-120.

Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y escritor.

Fuente: https://aterraeredonda.com.br/a-desumanidade-dos-escravocratas/

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar la autoría, al traductor y Rebelión como fuente de la traducción.

Pollo Florentina

Chicken Florentine
Christopher Testani for The New York Times. Food Stylist: Simon Andrews

En esta receta para entre semana, pechugas de pollo perfectamente doradas se bañan en una cremosa salsa de espinacas que se prepara fácilmente, todo en una sola sartén. 

Lo mejor de esta receta es la salsa de vino blanco con mantequilla, enriquecida y espesada con un ingrediente secreto: queso crema. 

La salsa cubre bien las espinacas marchitas, aunque se pueden usar tomates secos, champiñones salteados o alcachofas enlatadas en lugar de las espinacas o además de ellas. 

Una guarnición de puré de patatas o patatas asadas completaría este plato a la perfección, pero un poco de pan crujiente para absorber hasta el último trocito es imprescindible.

Ingredientes

Rinde:
4 porciones
¼ taza de harina común
¼ taza de queso parmesano rallado, y más para servir
Sal y pimienta negra
4 pechugas de pollo finas, deshuesadas y sin piel (aprox. 450 g)
1 cucharada de aceite de oliva
4 cucharadas de mantequilla (con o sin sal)
1 chalota mediana, picada
2 dientes de ajo, picados
½ taza de vino blanco seco
½ taza de caldo de pollo
1 cucharadita de albahaca seca (o 1 cucharada de albahaca fresca picada)
1 cucharadita de orégano seco (o 1 cucharadita de orégano fresco picado)
½ taza de crema para batir
56 g de queso crema a temperatura ambiente
2 tazas de espinacas baby (aprox. 85 g)

Guía de sustitución de ingredientes
Información nutricional

Preparación

Paso 1

En un plato, mezcle la harina, el parmesano y 1 cucharadita de sal y pimienta. Reboce cada pechuga de pollo en la mezcla, cubriéndola uniformemente por ambos lados.

Paso 2

Caliente una sartén grande a fuego medio. Añada aceite de oliva y 2 cucharadas de mantequilla y derrítala. Añada el pollo y cocine hasta que esté dorado (pero no completamente cocido), unos 4 minutos por cada lado. Retire el pollo de la sartén y reserve.

Paso 3

Añada las 2 cucharadas de mantequilla restantes a la sartén y deje que se derrita. Añada la chalota, el ajo y una pizca de sal y cocine, removiendo hasta que la chalota se ablande y el ajo desprenda su aroma, unos 2 minutos.

Paso 4

Añada el vino, el caldo, la albahaca y el orégano, y remueva, raspando los restos dorados del fondo de la sartén, hasta que el líquido se haya reducido aproximadamente a la mitad, de 3 a 4 minutos. Añada la crema de leche y el queso crema y remueva, dejando que el queso crema se ablande y se derrita, hasta que se forme una salsa espesa, unos 6 minutos. Añade las espinacas baby y remueve hasta que se integren en la salsa cremosa y comiencen a ablandarse, aproximadamente 1 minuto.

Paso 5

Regresa las pechugas de pollo a la sartén y cocina a fuego lento hasta que el pollo esté bien cocido, de 4 a 5 minutos. Retira del fuego y sirve inmediatamente con parmesano recién rallado por encima.


https://cooking.nytimes.com/recipes/1026291-chicken-florentine

sábado, 7 de febrero de 2026

La política educativa y el desprecio por la evidencia.

Ignorar el conocimiento científico en educación es caro en términos de equidad y eficacia. Adoptarlo no limita la democracia, sino que la fortalece

En el debate educativo suelen destacar las posiciones arraigadas en la nostalgia. Nostalgia por una escuela de antaño que se suponía mejor agente de socialización y mejor en la transmisión del conocimiento. Se idealiza con facilidad un pasado que solo funcionó para unos pocos. Aquella escuela no era mejor: era más selectiva (e incluso más represiva). Quienes hoy la reivindican suelen haber sido sus beneficiarios, más por origen familiar que por méritos propios. La memoria selectiva incurre así en un sesgo peligroso: recordar únicamente lo que fue positivo para algunos genera la ilusión de una escuela idealizada, ignorando las barreras que excluían a buena parte del alumnado.

En esa nostalgia participan activamente los profetas del “currículum perdido”, convencidos de que la educación se ha extraviado por culpa de metodologías “blandas” o de un exceso de innovación. Según este relato, la escuela habría dejado de enseñar el conocimiento “de verdad”, relegando a un segundo plano las asignaturas tradicionales y un modelo de transmisión del saber unidireccional. Sin embargo, los datos del informe TALIS muestran que una mayoría abrumadora de los centros escolares en España utilizan metodologías tradicionales en el aula. El contraste entre el diagnóstico alarmista y la realidad es revelador y sitúa el registro del debate en las percepciones más que en los hechos.

Esta nostalgia suele acompañarse, paradójicamente, del desprecio sistemático por la evidencia. En casi ningún otro ámbito de las políticas públicas se desconfía tanto del conocimiento experto como en educación. La idea de que solo puede opinar quien está en el aula, o de que la experiencia práctica basta por sí sola, se ha convertido en un lugar común. Pero la práctica y la investigación educativas no son opuestas: son dimensiones complementarias del mismo esfuerzo por comprender y mejorar el sistema educativo. Sin investigación no hay perspectiva, y sin perspectiva la experiencia se agota en lo inmediato.

La fuerza de la combinación de nostalgia y el desprecio por la evidencia suelen condicionar más de lo que sería deseable las decisiones de política educativa, que demasiado a menudo tiende a orientarse más por la presión de los sectores con voz que por el análisis de resultados. La gestión de la gobernabilidad lleva a contentar a determinados grupos de interés con capacidad de condicionar el ritmo y el sentido de políticas y reformas. Sin embargo, el interés público no siempre coincide con el de los grupos organizados, y los sectores que más dependen del desarrollo de una buena política educativa —el alumnado con dificultades de aprendizaje o procedente de contextos sociales desfavorecidos— son precisamente quienes menos participan en el debate. Tómese como muestra de ello la apuesta por la jornada escolar continua, que responde claramente más a determinados intereses que a lo que aporta la investigación.

Por supuesto que en la producción de evidencia existen los grises. La investigación educativa, como la investigación social, está fuertemente condicionada por el contexto, y las metodologías de investigación no siempre permiten captar la causalidad con precisión. Es igualmente legítimo considerar que no toda la política educativa debe responder únicamente a la evidencia científica. La educación es también un ámbito de valores, de opciones ideológicas y de prioridades políticas legítimas: decidir qué enseñar, qué tipo de escuela queremos o cómo entendemos la igualdad son cuestiones que no se resuelven con datos. Pero ignorar la evidencia —o utilizarla solo cuando conviene— es una forma segura de perpetuar los errores. Las decisiones políticas pueden fundamentarse por supuesto en opciones políticas e ideológicas, pero hacerlo ignorando o tergiversando la evidencia aportada por la investigación revela falta de rigor e irresponsabilidad política. Es distinto tomar decisiones valorando criterios democráticos frente a ignorar sistemáticamente los resultados de la investigación: lo primero es legítimo, lo segundo es, cuanto menos, negligente.

La resistencia a la validez de la investigación en educación tiene raíces culturales profundas. En el imaginario colectivo, la educación es un terreno familiar: todos hemos ido a la escuela y todos nos sentimos autorizados a opinar. Esa experiencia compartida es valiosa, pero no suficiente para orientar políticas complejas. La educación es demasiado importante como para quedar atrapada entre la ideología y la experiencia inmediata. Requiere combinar la voz de quienes enseñan y aprenden con el saber de quienes analizan y evalúan. La tensión entre el saber cotidiano y la evidencia especializada es natural, pero solo puede resolverse mediante mecanismos que integren ambos terrenos: participación informada, evaluación rigurosa y transparencia en los resultados.

Escuchar a la comunidad educativa es indispensable. Pero escuchar solo a la comunidad educativa es insuficiente. Si aspiramos a una educación más justa y eficaz, debemos asumir que la evidencia no resta legitimidad democrática, sino que la refuerza. Porque las políticas basadas en conocimiento no sustituyen la deliberación: la hacen más informada. Integrar evidencia implica también evaluar sistemáticamente el impacto de las políticas, ajustar estrategias y rendir cuentas públicamente.

El reto de la política educativa no es menor: se enfrenta a tener que reconciliar las demandas de actores visibles con las necesidades de quienes no las pueden expresar, y combinar la experiencia práctica con el conocimiento científico. Ignorar la evidencia es caro en términos de equidad y eficacia; adoptarla no limita la democracia, sino que la fortalece, haciendo posible que la escuela cumpla su papel fundamental: ofrecer oportunidades reales de aprendizaje para todos, y no solo para unos pocos privilegiados.

Xavier Bonal es profesor de Sociología en la Universidad Autónoma de Barcelona.

El economista francés Gabriel Zucman defiende una tasa para las grandes fortunas en todos los países

El experto en desigualdad presenta en París el Observatorio Internacional de la Fiscalidad, que busca impulsar medidas para luchar contra la evasión fiscal, entre ellas el impuesto a los ricos.

El economista francés Gabriel Zucman ha puesto en el punto de mira a las grandes fortunas y corporaciones, no solo por sus estudios sobre evasión fiscal, sino por su propuesta de tasar con un 2% a los grandes patrimonios, algo que cree que debería aplicarse a nivel global, según ha defendido este jueves en la presentación del observatorio internacional de la fiscalidad (ITO, por sus siglas en inglés).

Zucman ya era director del Observatorio Fiscal Europeo, creado en 2021, que ha decidido ampliar el foco al considerar que la evasión fiscal y la baja imposición que tienen las multinacionales “trascienden las fronteras de la Unión Europea”. “No se trata solo de un cambio de nombre, sino de intensificar la lucha contra el fraude y elaborar propuestas para una fiscalidad más justa”, ha destacado durante el acto en París.

Esto pasa, según ha insistido, por crear una tasa para los patrimonios más elevados, no solo en Francia, donde su propuesta es apoyada por la izquierda, pero es rechazada por el resto de los partidos, sino en todos los países. “Hay una verdadera industria de evasión fiscal y esta es una de las razones por las que necesitamos mecanismos para corregirlo”, ha señalado en la presentación del observatorio, en el que participan una treintena de economistas y que tiene sede en la Paris School of Economics, en la capital francesa, donde también trabaja el equipo de Thomas Piketty, al mando del Observatorio Mundial de las Desigualdades y defensor también de una fiscalidad más equitativa.

El último informe del Observatorio Europeo de la Fiscalidad cifraba en más de un billón de dólares el dinero que las grandes corporaciones desvían a paraísos fiscales. Igual ocurre con los grandes patrimonios. “Cuando se es extremadamente rico, es mucho más fácil no pagar impuestos, pero si tenemos una tasa razonable, [las grandes fortunas] estarán obligadas a pagar un mínimo”, defiende el economista.

La mayor parte de la población se deja entre el 25% y el 50% de sus ingresos en impuestos, unos porcentajes a los que escapa el 0,001% de la población mundial más adinerada que controla tres veces más de riqueza que la mitad de la humanidad, según las últimas cifras del Observatorio sobre las Desigualdades de Piketty. Según Gabriel Zucman, estos megarricos pagan en impuestos un 2% de sus ingresos, que en realidad es “una tasa casi próxima a cero”, gracias a los instrumentos de optimización fiscal.

La tasa del 2% propuesta sobre los patrimonios superiores a los 100 millones permitiría recaudar 67.000 millones y asegurar que pagan “proporcionalmente con sus ingresos tantos impuestos como otras categorías”. Durante la presentación del Observatorio, Pierre Bachas, director del área de evasión fiscal, incidió en que con esta recaudación “se podría financiar la educación en muchos países” o las políticas de medio ambiente.

El economista francés cree que es cuestión de tiempo que esta tasa sobre las fortunas que él defiende se apruebe: “Estamos en el inicio de una reflexión sobre cuáles deberían ser las nuevas reglas de intercambio económico y de regulación. Nadie tiene todavía una respuesta clara, pero es precisamente eso lo que queremos aportar, propuestas en materia fiscal. El enfoque es muy distinto a como se han hecho las cosas hasta ahora. Las reglas del futuro deberán ser diferentes a las del pasado, aunque su implementación llevará tiempo”, ha dicho.

En Francia, la bautizada como tasa Zucman ha ocupado parte del debate presupuestario, pero la propuesta no se adoptó porque cuenta con la oposición de los partidos de centro y derecha, que son mayoría en la Asamblea. El economista galo se reúne este viernes con el ministro de Derechos Sociales de España, Pablo Bustinduy, para abordar la posibilidad de crear este impuesto en España. En declaraciones a la agencia Efe, Zucman defendió que “España debe adoptarlo”, al igual que el resto de países.

“La cuestión es cuál es el escenario actual, qué tipo de comercio y de estructuras fiscales tenemos hoy y qué nos dicen las señales actuales sobre la fiscalidad. Existe la idea de que se puede permitir que las empresas crezcan sin obligaciones claras. Pero esa etapa parece haber llegado a su fin”, explicó.