martes, 10 de marzo de 2026

Ni el más fuerte ni el más apto: la compasión resultó ser nuestra verdadera ventaja evolutiva

Hoy sabemos que la diversidad genética es, precisamente, la clave para la supervivencia de nuestra especie. Pero la sombra de la pureza racial sigue pesando en políticas sociales y económicas

Francis Galton, primo de Charles Darwin, fue el primero que propuso que las teorías darwinistas debían aplicarse a la especie humana. Acuñó el término “eugenesia” en 1883. Consistía en hacer todas las acciones necesarias para mejorar las cualidades raciales de la especie humana. Si se podía mejorar el ganado mediante la cría selectiva, lo mismo debía hacerse con la especie humana, impidiendo la reproducción de los menos aptos, según criterios intelectuales o psicológicos. Darwin siempre fue muy crítico con estas ideas. En su obra El origen del hombre (1871) reconoce que en la sociedad moderna se permite la supervivencia de personas con enfermedades o discapacidades hereditarias, pero la compasión también era un producto evolutivo y no debía ser ignorada.

El camino abierto por Galton fue seguido por otros autores, como Herbert Spencer, filósofo británico que acuñó la expresión “supervivencia del más apto” y que fue uno de los primeros en aplicar la lógica de la evolución a la economía y la organización social. Para Spencer, el libre mercado era el mejor campo de batalla para que los individuos compitieran y “triunfaran” los mejores. Así, acuñó el término de darwinismo social. Las políticas eugenésicas se aplicaron en forma de esterilizaciones forzadas que se practicaron en diferentes países europeos y americanos durante los siglos XIX y XX. El darwinismo social de Spencer se convirtió en un potente argumento político, utilizado para derogar políticas sociales y justificar el capitalismo más desregulado. Esto también influyó en el pensamiento colonialista y racista que veía a ciertas poblaciones como inferiores o “menos evolucionadas”. En su forma más extrema, se convirtió en el sustrato ideológico de las políticas de pureza racial del Tercer Reich, con las consecuencias conocidas por todos.

El pequeño detalle que olvidan los que apoyan estas políticas es que el darwinismo social es a la teoría darwinista de la evolución lo que la astrología a la astronomía. Pura pseudociencia. Para empezar, parte de diferentes falacias argumentales. La primera es que el que propugna la teoría siempre se reserva el derecho de decidir qué criterios deben seguirse para seleccionar quién se considera apto y quién no. Curiosamente, ellos siempre se encuentran en el grupo de los aptos. Otro problema es que parece que no han entendido cómo funciona la evolución biológica. Que una especie se adapte mejor no quiere decir que sea una especie superior, sino que ha tenido la característica adecuada en el lugar adecuado y en el momento adecuado. En muchos casos esta mejor adaptación es pan para hoy y hambre para mañana.

Es muy frecuente que una especie que triunfa en un determinado ecosistema, cuando aparece un cambio mínimo, su ventaja se convierta en desventaja y sea la primera en extinguirse. Hoy sabemos que la diversidad genética aumenta la capacidad de supervivencia de cualquier especie porque siempre tienes más caracteres en el acervo genético y nunca sabes cuál vas a necesitar. No olvidemos que el azar juega un papel importante en la evolución. Aplicar políticas eugenésicas y de darwinismo social en un contexto determinado no llevará a una raza mejorada, sino probablemente a una raza endogámica con poca variabilidad genética incapaz de adaptarse a nuevas condiciones. La aplicación de políticas eugenésicas llevaría a la acumulación de enfermedades genéticas, como sucede en las poblaciones con poca variabilidad.

Y la estocada definitiva es el error de partida de considerar que la especie humana es como una especie animal más. Esto no es cierto. Gracias al desarrollo de la cultura y la tecnología, la especie humana ha adquirido la capacidad de cambiar el entorno en su propio beneficio y ya no está sujeta a las leyes de la selección natural. El Homo sapiens, una especie africana que vivía en la sabana, ha sido capaz de colonizar todos los ecosistemas. Este es el verdadero triunfo. Superar el marco de la selección natural. No tener que correr delante de los leones te permite pararte a pensar e inventar la rueda. Que tu tribu no te deje abandonado cuando tienes una enfermedad como la esclerosis múltiple te permite descubrir la radiación de Hawking y entender cómo funciona el universo. Como dijo Darwin, la compasión y el cuidar unos de otros es el verdadero triunfo de la especie humana, y lo que nos permite sobrevivir.

El argumento de los más productivos
— La base científica del darwinismo social ha sido ampliamente desacreditada, pero su influencia sigue muy presente. Es fácil encontrar sus postulados en algunas doctrinas económicas ultraliberales que presentan el mercado como una selva donde solo sobreviven los “más productivos”, o en políticas donde las ayudas sociales son vistas como algo “antinatural”.

— Cuando se sugieren políticas que discriminan a determinados grupos bajo la excusa de “estar menos preparados”, vemos el rostro de Galton y Spencer. Incluso en libros de autoayuda que utilizan argumentos de “biología del éxito” que reciclan los tópicos del darwinismo social.

Cuatro descubrimientos científicos que cambiaron radicalmente el mundo en el que vivimos | BBC Mundo

 

Martin Kamen y Sam Ruben, descubrieron el carbono 14

Einstein explicó (1905) el origen del efecto foto eléctrico.

Heinrich Hertz alrededor de 1890, descubridor del efecto fotoeléctrico.

lunes, 9 de marzo de 2026

PENSIONES. Así quedan las pensiones mínimas, máximas y no contributivas en 2026, según el nuevo decreto publicado en el BOE

Las cuantías son las mismas que en el aprobado en diciembre y que rechazó la mayoría del Congreso en enero por ir mezcladas con otras medidas

El Boletín Oficial del Estado (BOE) de este miércoles recoge dos decretos aprobados en el Consejo de Ministros de ayer relacionados con la protección social. Las medidas contenidas en los mismos iban juntas en uno solo en el BOE del 24 de diciembre, pero el rechazo del Congreso a la convalidación de esa iniciativa el 27 de enero ha rectificado la acción del Gobierno. Esta vez, el Ejecutivo plantea las medidas por separado para, al menos, salvar las relacionadas con la Seguridad Social, especialmente el incremento de las pensiones.

En esa materia, el decreto es un calco del anterior. Estas son las principales medidas que contiene y las cuantías de las pensiones mínimas, máximas y no contributivas en 2026, coincidentes con las que ya recogía el anterior decreto.

Pensiones mínimas contributivas

El tope de ingresos para la aplicación de cuantías mínimas de pensión es de 9.442 euros al año sin cónyuge a cargo y de 11.013 con cónyuge a cargo.

Euros al año
Tabla con 4 columnas y 16 filas.

Clase de pensión Con cónyuge a cargo Sin cónyuge: unidad económica unipersonal Con cónyuge no a cargo

Jubilación

Titular con 65 años 17.592,00 13.107,00 12.442,00
Titular menor de 65 años 17.592,00 12.263,00 11.591,00
Titular con 65 años y procedente de gran incapacidad 26.386,00 19.660,00 18.662,00
Incapacidad permanente

Gran incapacidad 26.386,00 19.660,00 18.662,00
Absoluta 17.592,00 13.107,00 12.442,00
Total: Titular con 65 años 17.592,00 13.107,00 12.442,00
Total: Titular con entre 60 y 64 años 17.592,00 12.263,00 11.591,00
Total: Derivada de enfermedad común menor de 60 años 9.663,00 9.663,00 9.580,00
Parcial del régimen de accidentes de trabajo: Titular con 65 años 17.592,00 13.107,00 12.442,00

Viudedad

Titular con cargas familiares 17.592,00
Titular con 65 años o con discapacidad en grado igual o superior al 65% 13.107,00
Titular con edad entre 60 y 64 años 12.263,00
Titular con menos de 60 años 9.932,00
Fuente : Boletín Oficial del Estado / EL PAÍS

Tabla con 2 columnas y 13 filas.

Clase de pensión Euros al año

Orfandad

Por beneficiario 4.011
Por beneficiario menor de 18 años con una discapacidad en grado igual o superior al 65% 7.882

En la orfandad absoluta el mínimo se incrementará en 9.931,60 euros/año distribuidos, en su caso, entre los beneficiarios

Prestación de orfandad
Un beneficiario 11.603
Varios beneficiarios: a repartir entre número de beneficiarios 19.560
En favor de familiares
Por beneficiario 4.011
Si no existe viudo ni huérfano pensionistas
Un solo beneficiario con sesenta y cinco años 9.684
Un solo beneficiario menor de sesenta y cinco años. 9.127
Varios beneficiarios: El mínimo asignado a cada uno de ellos se incrementará en el importe que resulte de prorratear 5.920,60 euros/año entre el número de beneficiarios
Fuente : Boletín Oficial del Estado / EL PAÍS

La pensiones mínimas son las cuantías más bajas mensuales de las prestaciones contributivas, las que se generan por la aportación en cotizaciones a lo largo de la vida laboral. Cuando un pensionista no llega a ese mínimo, una vez calculada qué prestación le correspondería, se activan los conocidos como complementos a mínimos, también determinados por las circunstancias del beneficiario. Según los últimos datos de la Seguridad Social hay 2,11 millones de pensiones complementadas a mínimos en España.

Pensión no contributiva
Esta prestación está pensada para los mayores que no han cotizado lo suficiente a la Seguridad Social a lo largo de su vida y que carecen de recursos suficientes. Se elevan un 11,4% respecto a 2025. La Seguridad Social abona 471.000 prestaciones de carácter no contributivo, seis de cada diez a mujeres.

Según establece el Gobierno, las pensiones no contributivas del sistema de la Seguridad Social de incapacidad y jubilación tendrán un importe anual de 8.803,2 euros en 2026 (629 euros al mes en 14 pagas, 64 euros más al mes que en 2025).

Esta cuantía se ve complementado por distintas circunstancias familiares, detalladas en el BOE. Por ejemplo, en el supuesto de hijo menor de dieciocho años y de menor a cargo en régimen de acogimiento familiar permanente o guarda con fines de adopción con un grado de discapacidad igual o superior al 33%, será en cómputo anual de 1.000 euros.

Pensión máxima
El BOE establece que, “hasta que se apruebe la Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2026″, el límite máximo de las pensiones públicas será de 3.359,6 euros mensuales o 47.034,4 euros anuales. Es un incremento del 2,815%, algo superior al 2,7% que aplica por norma general al sistema por la evolución de los precios en los últimos 12 meses.

El incremento, que solo aplica a los nuevos pensionistas, es superior por el recargo en las cotizaciones de los salarios más altos, cuyo principal objetivo es el refuerzo de los ingresos del sistema ante la presión creciente del envejecimiento poblacional.

El resto de pensiones
Por norma general, las pensiones crecen un 2,7%, en línea con la evolución de los precios en el último año para no perder poder adquisitivo. La pensión media actual se sitúa en 1.363 al mes, un 4,5% más que el año anterior.

Estas cantidades ya se abonaron en enero y volverán a darse en febrero, a la espera de una nueva convalidación que previsiblemente apoyará la mayoría del Congreso.

Sube la base máxima y el MEI
El decreto ley establece la base máxima de cotización de 2026 en 5.101,2 euros mensuales, un 3,9% más que en 2025 (4.909,5). También se eleva la cotización correspondiente al Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que da un paso más en la senda pactada por Gobierno y sindicatos y llega a los 0,9 puntos porcentuales (dos décimas más que en 2025). Este es uno de los recargos en las cotizaciones ideado para reforzar los ingresos del sistema de pensiones. De esos 0,9 puntos, 0,75 quedan a cargo de la empresa y 0,15 del empleado.

En la misma línea, sube la cuota de solidaridad que aplica a los salarios más altos. El Gobierno establece que en 2026 llegue al 1,15% en la parte de la retribución comprendida entre 5.101 euros y 5.611 (0,96% a cargo de la empresa y el 0,19% a cargo del empleado); el 1,25% a la parte comprendida entre 5.611 euros y 7.652 euros (1,04% a cargo de la empresa y el 0,21% del trabajador); y el 1,46% a la parte de la nómina que supere los 7.651,80 euros (1,22% a cargo de la empresa y 0,24% a cargo del empleado).

Cuotas de autónomos
El decreto ley prorroga las cuotas de los autónomos a la Seguridad Social. Ante la falta de acuerdo con los agentes sociales y mucho menos con los grupos parlamentarios, el ministerio de Elma Saiz mantiene las tarifas de 2025 en 2026.

Sin declaración de la renta para parados
Las personas en paro que perciben prestaciones no tendrán que presentar la declaración de la renta el año que viene. Esta obligación se aprobó en 2024 y se había retrasado hasta 2026, pero quedó descartada en el decreto del 24 de diciembre. Su falta de convalidación puso en duda este precepto, que vuele ahora al BOE.

Según explica el Gobierno en el texto, la intención de la norma era dotarse de “una fuente adicional de información”, pero considera necesaria la supresión por la carga administrativa extra que supone para los parados, entre otros motivos. “No resulta adecuada”, indica el Ejecutivo.

Sin prórroga del SMI
El Ministerio de Trabajo ha decidido no incorporar la prórroga del salario mínimo interprofesional de 2025, medida que sí incluía el anterior decreto, porque considera que la nueva cuantía está a la vuelta de la esquina, ya acordada con los sindicatos en 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas. Según los planes de Trabajo, se aprobará en dos semanas y se aplicará en las empresas de forma retroactiva desde el 1 de enero.

Así lo explicó este martes el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, quien también precisó de que, mientras llega la aprobación definitiva del SMI, “la Dirección General de Trabajo ha emitido ha emitido una circular interpretativa para dar tranquilidad, recordando (a las empresas) que la función de suelo salarial del salario mínimo no puede desaparecer en ningún caso como consecuencia de la no convalidación del real decreto ley”.

El País.

La socialdemocracia sueca murió con Olof Palme

El asesinato de Olof Palme, líder más importante de la socialdemocracia sueca, ocurrido el 28 de febrero de 1986 en pleno centro de Estocolmo, sigue siendo una gran incógnita. Es uno de los crímenes más desconcertantes de la historia contemporánea europea. Hace 40 años a las 23:21 de la noche, mientras caminaba con su esposa Lisbet después de salir de un cine ubicado en la calle Sveavägen, un hombre se acercó por detrás y le disparó un tiro en la espalda con un revólver Magnum .357. Palme murió minutos después en el hospital.

El autor huyó a pie por las calles nevadas y subió 89 gradas para perderse en otra calle, sin dejar rastro alguno. El no saber quién asesinó a Olof Palme, ha causado un trauma nacional que no cicatriza la herida. Cada 28 de febrero de cada año revive la pregunta en los medios de comunicación suecos: ¿quién es el asesino?, ¿por qué el sistema falló tan estrepitosamente? Y así, el fantasma de Palme continúa rondando por las calles de Estocolmo año tras año. Para muchos jóvenes, la figura de Palme es algo ambiguo que pertenece al pasado, y que alguna vez escucharon hablar de su persona. En cambio, las personas mayores no se olvidan de ese disparo mortal de aquel viernes de un crudo invierno. La investigación policial se vio empañada por fallos, escándalos y discusiones que no llevaron a un buen puerto. En un reciente artículo publicado en el periódico «Expressen», Joakim Palme, el hijo mayor del primer ministro asesinado criticó el trabajo deficiente de la Policía.

El caso Palme ha inspirado a escribir novelas negras, libros, artículos, series, documentales y debates interminables. Muchos suecos han dedicado gran parte de su vida a teorías alternativas sobre: la extrema derecha sueca, los servicios secretos sudafricanos (por el apoyo de Palme al ANC), la CIA (por su crítica a Vietnam), la policía de seguridad (Säpo) o incluso conspiraciones en la sociedad sueca. Se ha desatado una cierta desconfianza hacia las instituciones judiciales y policiales. Muchos ven en el manejo del caso no solo incompetencia, sino un posible encubrimiento. Una teoría reveladora apareció a principios del año 2013 en el periódico sueco «Noticias del Día» (Dagens Nyheter). La exfuncionaria de alto rango de la ONU y la UE, Inga-Britt Ahlenius, escribió sugiriendo que la red secreta «Stay Behind» podría haber estado involucrada en la muerte de Palme.

Cabe señalar que muchas personas consideraban a Palme como un político de gran envergadura tanto en su propio país como en el extranjero. Pero también es cierto que mucha gente le odiaba, le ofendía y le acusaba de ser traidor a la clase burguesa y a su patria. En la actualidad, existen individuos que siguen arrojando un odio póstumo desbordante. Pero digan lo digan, Palme dejó herencias inolvidables, entre otras: reformas en el sistema educativo, la posibilidad de préstamos del Estado para los estudiantes que quieran seguir una carrera universitaria, subsidios para la vivienda, subsidios para los niños y niñas menores de 18 años. Dejó bien claras las ideas de igualdad entre sexos. El cuidado de los ancianos y de los minusválidos alcanzó altos niveles gracias a sus ideas de solidaridad. El derecho a quedarse en casa con sueldo pagado para cuidar a los hijos, ya sea por parte de la madre o del padre, también es obra de él. Además, puso el nombre de Suecia en el mapa del mundo, como si se tratara de una estrella pacificadora en medio de la Guerra Fría. Fue él quien diseñó la política exterior de este país nórdico desde la década de los 60 hasta mediados de los años 80. Criticó los bombardeos norteamericanos contra Vietnam, comparándolos con la de los nazis. Jugó un papel importante, como mediador, en el conflicto bélico entre Irán e Irak. Apoyó firmemente a los movimientos de liberación en los países del Sur Global.

Su brillante pensamiento pacifista fue plasmado en conceptos de seguridad que están definidos por la Comisión Independiente sobre el Desarme y la Seguridad (Comisión Palme). Su preocupación por la seguridad internacional y el desarme, lo llevó por diferentes países del mundo a exponer sus juicios sobre este tema. Decía que no se alcanza la paz atemorizando al enemigo con poderío bélico, porque este hecho no lleva sino a una escalada con armas nucleares. El informe Palme afirma: «En su búsqueda de seguridad, las naciones deben esforzarse por alcanzar objetivos más ambiciosos que la estabilidad militar. La meta del sistema actual, en el que la seguridad se basa en los armamentos, no se puede mantener indefinida».

La Comisión Palme apuntaba a que los enemigos políticos e ideológicos se sentarán a la mesa de negociaciones para trabajar juntos, y evitar una guerra nuclear. Es decir, se pretendía crear un corredor libre de armas nucleares en Europa Central. Se exigía a las potencias a terminar con las pruebas de armas nucleares. Se deseaba una zona libre de armas químicas, pero también el desarme de armas convencionales en el Sur Global.

Los historiadores Daniele Ganser de la Universidad de Basel (Suiza) y Mats Deland de la Universidad de Uppsala (Suecia) han investigado sobre el Movimiento de Resistencia Secreta en Suecia. Y sus planteamientos los han publicado en la revista sobre Inteligencia, Propaganda y Estudios de Seguridad (Jornal, Intelligence, Propaganda and Security Studies). Los Movimientos de Resistencia Secreta (Stay Behind Movements) eran grupos paramilitares no democráticos y controlados por la OTAN. El objetivo principal era combatir al comunismo, y defender el país en el cual operaban en caso de ser invadidos por la ex Unión Soviética. Suecia siempre «ejerciendo una doble moral». A pesar de su neutralidad, formó parte de esta red que actuaba entre los dos bloques antagónicos. El periodista Mikael Holmström ha escrito varios artículos acerca de los contactos de Suecia con las potencias de Occidente en plena Guerra Fría. Según sus investigaciones, existía un gran interés de que Suecia tuviera un poderoso Ejército capaz de defender la parte Norte de Escandinavia. Pero también existían acuerdos, completamente secretos, de que Occidente se comprometía a defender a Suecia inmediatamente de ser atacada.

En realidad, los pueblos y las naciones del mundo quieren vivir en paz sin Ejércitos alienados, ni gobiernos empeñados en armarse hasta los dientes. La Paz Mundial debe ser prioridad en la agenda de cada país. Y el poder en las relaciones internacionales debe descansar en los principios de respeto, de justicia y de imparcialidad para evitar cualquier conflicto bélico. En consecuencia, los conceptos planteados por la Comisión Palme, siguen vigentes porque sirven para frenar la proliferación de armas nucleares y para alcanzar el equilibrio. Pero, sobre todo, sirven para lograr la paz mundial; tan anhelada en estos tiempos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

domingo, 8 de marzo de 2026

5 reglas de las aerolíneas que te convendría conocer


An illustration features a calendar with images of various travel destinations: a beach, New York City, mountain ranges, et cetera. Just above the calendar is a paper airplane made out of a dollar bill. Inside it are three tourists, one in a ski hat, another in a sun hat, another wearing a pink jacket. They carry skis, suitcases and other travel gear.
Credit...Kyle Ellings
Las normas que rigen los viajes aéreos pueden ser complejas y a veces disparatadas. Descubre algunas que hicieron tropezar a los lectores en 2025.


Estimados lectores,
Acabemos el año 2025 con una historia hipotética de terrible suerte al viajar.

De camino de Nueva York a Londres y París con tu pareja, alguien te roba la bolsa del compartimento superior. La compañía aérea te pide disculpas, pero no se hace responsable de los equipajes de mano. Te encoges de hombros y acabas divirtiéndote tanto en Inglaterra que prolongas tu estancia, te saltas el vuelo a París y te vas allá en tren unos días más tarde. Pero cuando te preparas para salir de París, te das cuenta de que tu vuelo de vuelta a Nueva York ya no aparece en la aplicación de la compañía aérea. Cuando llamas, la aerolínea te dice que ha cancelado tu vuelo porque no te presentaste al tramo intermedio de tu itinerario. Así que compras nuevos boletos, pero en el estrés de la situación transpones tu segundo nombre y el de tu pareja, y cuando llegan al aeropuerto, no los dejan registrarse. Ahora tienes que cambiar los boletos por otros aún más caros de última hora. De vuelta a casa, acabas por convencer a la aerolínea para que te conceda un crédito por el vuelo original anulado, válido durante un año. Nueve meses después, intentas reservar un nuevo viaje y descubres que el crédito ha caducado.

Entonces nos escribes a esta sección para quejarte.

Te respondo con malas noticias: las normas que rigen los viajes aéreos pueden ser complejas y a veces disparatadas, pero la compañía aérea no incumplió ninguna de ellas.

He aquí cinco de esas normas (y una regla general). Puedes discrepar con ellas cuando quieras, pero si las vas a ignorar que sea por tu cuenta y riesgo.

Omite un tramo, pierde el resto
Si un pasajero no se presenta a un vuelo, en muchos casos la mayoría de las compañías aéreas anulan instantáneamente el resto del viaje para liberar espacio a otros viajeros. Y una vez que esos vuelos desaparecen, según informan los lectores, los trabajadores de servicio de atención al cliente dicen que no pueden recuperarlos, al menos no por el mismo precio.

Es una norma que plausiblemente podría defenderse, aplicada de forma a menudo draconiana. Por ejemplo, Stephen, de Connecticut, quien me escribió después de que él y su compañero de viaje perdieron el primer tramo de su viaje redondo en Emirates (de Nueva York a Delhi vía Dubai) porque confundieron a. m. y p. m. Acabaron pagando más de 3000 dólares extra para volver a reservar todo el itinerario (y pasar la noche en un hotel).

Emirates no respondió a mis peticiones de comentarios, pero sospecho que la compañía aérea podría alegar que solo seguía las normas.

En lugar de cancelar, ¿no podrían las compañías simplemente enviar un correo electrónico o un mensaje de texto a los que no se presentan y decirles: “Hola, nos hemos dado cuenta de que has perdido tu vuelo. Haz clic en ‘Sí’ para conservar los trayectos restantes, o en ‘No’ para cancelar el resto del itinerario”?

Mientras eso sucede, llama a la compañía aérea en cuanto sepas que vas a perder el trayecto y pide que conserven el resto del viaje. (Un saludo a Virgin Atlantic, que, a diferencia de otras compañías aéreas que he consultado, otorga explícitamente a los pasajeros dos horas para llamar después de perder un vuelo).

Vigila tus pertenencias
Cuando Virginia, de Washington, de 92 años, me escribió en enero para decirme que su saco Ralph Lauren de 180 dólares había desaparecido después de que una azafata de American Airlines se ofreció a colgarlo, pensé que teníamos un caso clarísimo. ¡Justicia para el saco de Virginia! Pero Andrea Koos, una vocera de la compañía aérea, amablemente me transmitió sus normas al respecto, que son muy claras: como la mayoría de las aerolíneas, American no se hace responsable de “artículos que usted lleva en el avión”. En cambio, es un asunto policial.

En este caso, American reembolsó a Virginia en marzo, pero eso es lo que consiguen la presión mediática y una víctima comprensiva. (Lamentablemente, Virginia murió en mayo, según me dijo su yerno el mes pasado). Si pierdes un artículo de tu equipaje de mano, informa a un miembro de la tripulación o —si te das cuenta después de desembarcar— a la policía del aeropuerto. Y espera que tu seguro de viaje, de vivienda o de alquiler lo cubra.

Registre bien tu nombre
Nuestros nombres son lo primero que aprendemos a escribir, y sin embargo, muchos lectores se las arreglan para equivocarse cuando compran un boleto de avión. Así que asegúrate de que tu nombre coincide con el del documento de identidad que utilizarás para volar. (No pasa nada si aparecen varios nombres juntos, pero aparte de eso, generalmente deben coincidir con precisión).

Como suele ocurrir, las cosas se complican si no reservas directamente con la compañía aérea. Gary, de Nueva York, reservó vuelos a través de American Express para él y su pareja, Michael, para volar de Newark a Atenas en Emirates, pero puso “Mike” como nombre de su pareja. En el aeropuerto, me dijo Gary, una representante de Emirates dijo que podría haber hecho el pequeño cambio si él hubiera reservado directamente, pero que en este caso tenía que hacerlo la agencia de viajes. American Express no pudo o no quiso, y la pareja gastó 7000 dólares más para volver a reservar en el último minuto.

Recibí una queja ligeramente distinta de Michael, de Fairfield, Connecticut, quien descubrió mucho antes de un vuelo en Lufthansa que, de algún modo, su reserva de Amex tenía el segundo nombre incorrecto para uno de sus hijos. En este caso, Amex lo intentó, pero la política de Lufthansa permite a las agencias de viajes hacer cambios solo por erratas o apodos, no por segundos nombres completamente distintos.

“Hay ocasiones en que se puede cambiar el nombre de una reserva, si la compañía aérea lo permite”, escribió en un comunicado Emily Vicker, vocera de Amex. “Si se permite un cambio, colaboraremos con la aerolínea en consecuencia”.

Hazte un favor y comprueba tu nombre en cuanto te llegue el correo electrónico de la reserva. Si hay un error, anula y vuelve a reservar en 24 horas, lo cual la legislación estadounidense permite sin penalización, siempre que falten más de siete días para tu vuelo.

Cuando un año dura ocho meses
Si tienes que anular un billete no reembolsable, las compañías aéreas a veces te ofrecen crédito de vuelo, normalmente válido durante un año.

El problema es que algunas aerolíneas empiezan a contar el tiempo retroactivamente desde la fecha en que reservaste el billete. Young Ju, de East Syracuse, Nueva York, fue una de las muchas personas que escribieron sobre el tema, al quejarse de que su crédito de Air Canada caducaba menos de ocho meses después de su vuelo.

Me imaginé que probablemente había alguna oscura razón corporativa para esta norma, y la aerolínea no me decepcionó.

En un correo electrónico, Peter Fitzpatrick, vocero de la aerolínea, señaló que Air Canada no es la única que aplica esta norma —lo cual es verdad— y explicó: “Los billetes son un contrato que conlleva obligaciones para ambas partes y, como tales, son finitos, por lo que necesitamos una fecha de finalización clara, y esa fecha se establece en el momento de la compra”.

Consejo adicional: si tú o un miembro de tu familia enferma o se lesiona en los días previos a un vuelo, puedes recibir un crédito de vuelo o un reembolso. Aunque algunas compañías aéreas lo ofrecen por política o por cortesía, no hay ninguna norma que obligue a ello. Esta situación es precisamente para lo que sirve el seguro de viaje.

Puede que necesites una nota del médico
La mayoría de las compañías aéreas tienen normas bastante similares. Pero hay casos atípicos, y uno de los más extraños es el de Turkish Airlines. Los pasajeros con enfermedad de Parkinson tenían que presentar una carta de “apto para volar” de un médico. La política no mencionaba ninguna otra enfermedad, y ninguna otra compañía aérea que yo haya podido encontrar tenía una norma específica para esa enfermedad. (Algunas compañías aéreas sí exigen esas cartas a las pasajeras que están con embarazos muy avanzados, lo cual, por supuesto, no es una enfermedad).

Judy, de Chapel Hill, Carolina del Norte, no conocía la norma cuando su marido, Carl, reveló que tenía Parkinson al registrarse para un vuelo nacional en Turquía y fue remitido a un médico del aeropuerto, quien le cobró unos 400 dólares por una carta de última hora. La BBC informó de un caso similar de un periodista, Mark Mardell, quien no pudo registrarse para un vuelo de Estambul a Londres por el mismo motivo. Mardell me escribió en un correo electrónico que también le dijeron que podía acudir a un médico del aeropuerto, pero pensó que era una estafa.

La semana pasada, la aerolínea dijo en un correo electrónico que había eliminado el requisito, y añadió que le “entristecía profundamente” que la política “para garantizar la seguridad de nuestros pasajeros durante el vuelo” fuera “percibida de esta manera”. La aerolínea también ha reembolsado a Judy y Carl unos 400 dólares (en liras turcas) por la visita al médico.

No confíes en su palabra
Por último, no es tanto una norma como una regla general: las promesas verbales no valen nada. Jean, de Berkeley, California, me escribió con una historia trágica muy típica. Su viaje de San Francisco a Syracuse, Nueva York, en United fue cancelado por problemas mecánicos, y un trabajador de United no pudo encontrar la forma de llevarla a Syracuse en otros vuelos de United. Jean encontró para ella, su pareja y su hijo asientos en un vuelo de JetBlue para el mismo día por algo menos de 3000 dólares en total y pidió a la trabajadora que lo reservara. No quiso hacerlo —en Estados Unidos, las compañías aéreas pueden, pero no están obligadas, a reservarte en otras compañías— y le aseguró a Jean (tres veces, según dijo) que United le devolvería el costo del vuelo original y la compensaría por la diferencia.

He leído suficientes historias de este tipo (en las que están implicadas muchas compañías aéreas diferentes) como para saber lo que iba a ocurrir a continuación. United reembolsó los 656 dólares del costo total de los tres billetes, como le exige la ley, pero no la diferencia de más de 2000 dólares.

“¿Debería haberlo hecho por escrito? ¿Haberla grabado?”, escribió Jean. Pero dudo que la trabajadora hubiera estado de acuerdo con alguno de los dos planes, ya que los empleados de primera línea no suelen estar autorizados a hacer ese tipo de promesas.

Charlie Hobart, un portavoz de United, me dijo en un correo electrónico que si el episodio ocurrió como dijo Jean, la trabajadora estaba mal informada. “Nuestros agentes comprenden nuestras políticas y trabajan para apoyar a los clientes cuando sus planes de viaje se ven alterados”, dijo.

El domingo pasado, pensé en Jean cuando hacía cola en el mostrador de atención al cliente de Air France después de que mi esposa y yo perdimos nuestra conexión en París de camino a casa desde Marrakech, Marruecos. La trabajadora, tranquila y profesional, dijo que si no podía reservarnos un vuelo para el mismo día, podríamos solicitar el reembolso de los gastos de hotel.

Pero no llegó a prometernos el reembolso, y supe por qué. Nuestro itinerario pasaba por la Unión Europea, pero no empezaba ni terminaba allí, lo que significaba que probablemente no se aplicaría la ley europea que obliga a las compañías aéreas a pagar un hotel si se pierde una conexión.

Nos puso en el último vuelo del día, lo cual es bueno porque hay una regla que no necesitas que te diga: las habitaciones de hotel de última hora en París no son baratas.

Si necesitas consejo por un plan de viaje que salió mal, envía un correo electrónico a TrippedUp@nytimes.com.

Sigue a New York Times Travel en Instagram y suscríbete a nuestro boletín Travel Dispatch para recibir consejos de expertos sobre cómo viajar de forma más inteligente e inspiración para tus próximas vacaciones. ¿Sueñas con una escapada en el futuro o simplemente viajas desde tu sillón? Echa un vistazo a nuestros 52 lugares a los que ir en 2025.



Cómo viajar con solo un artículo personalLas tarifas aéreas más baratas vienen con restricciones más estrictas, sobre todo en términos de equipaje. Estos consejos te ayudarán a empacar menos. 

El suicidio moral de la Unión Europea

Ayer escribí un artículo en el que, entre otras cosas, dije:

Ayuda igualmente a que se produzcan crímenes, violaciones graves del derecho internacional humanitario y violencia sin cesar el que la defensa de los derechos humanos, del imperio de la ley y de la paz se asuma selectivamente. Como algo que se activa sólo cuando el agresor es nuestro adversario.

Si se invoca el derecho internacional, ha de hacerse siempre; si se condena el autoritarismo, ha de condenarse en todas sus manifestaciones; si reclamamos dignidad humana, no podemos hacerlo sólo en función del pasaporte de las víctimas. Si defendemos a un pueblo, hagámoslo sea quien sea el que lo reprime, domina o humilla.

Pocas horas después y tras una reunión extraordinaria de los ministros de exteriores de la Unión Europea, la Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, pidió en un comunicado a Irán que se abstenga de realizar ataques militares indiscriminados y calificó de inexcusables los ataques iraníes y la violación de la soberanía de varios países de la región. No hizo mención alguna a la intervención y bombardeos de Estados Unidos e Israel. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tampoco se refirió ni condenó la intervención inicial.

Si a los actuales dirigentes de la Unión Europea (con muy pocas salvedades, como la del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez) les quedaba algo de dignidad, la han perdido ya por completo.

Al utilizar el derecho internacional como una herramienta táctica y no como un principio universal y al recurrir a la legalidad de forma selectiva Europa pierde toda la autoridad moral que pudiera tener. Cuando lo usa como arma arrojadiza contra los adversarios, mientras guarda silencio cómplice ante sus aliados que lo quebrantan, la Unión Europea no está defendiendo un orden internacional basado en reglas, como tantas veces se dice, sino en lo que en cada momento interesa a sus alianzas y estrategias de poder.

Los dirigentes europeos han legitimado el cinismo global que permite que unos pocos actores puedan establecer unilateralmente las condiciones con que mueven sus fichas para jugar siempre sucio.

Habíamos soñado con que la Europa de nuestro tiempo se construiría hacia el interior y proyectándose al exterior sobre los principios de defensa del derecho, la multilateralidad y la dignidad humana. Ahora, ella misma muestra sin disimulo que son otros y que los aplica en función de quién actúe, con relativismo cobarde e inmoral

Europa ha preferido situarse del lado de quienes reducen el orden internacional a una arquitectura de poder en la que unos pocos deciden unilateralmente qué reglas rigen y cuándo dejan de regir.

En esta nueva crisis de Oriente Medio no hay un único responsable, sino al menos tres actores cuya conducta merece un mismo e inequívoco reproche: el régimen iraní que oprime y asesina a su pueblo y desestabiliza el orden mundial; el Gobierno israelí por su constante e inhumana vulneración de las leyes y los derechos humanos y la Administración estadounidense que se permite intervenir militarmente sin ni siquiera respetar las suyas propias ni las del derecho internacional.

La Unión Europea no sólo comete así un auténtico suicidio moral que la deja desnuda ante el mundo, huérfana de razón y autoridad, sino que destruye el fundamento mismo del proyecto que dice representar.

Fuente: https://juantorreslopez.com/el-suicidio-moral-de-la-union-europea/

sábado, 7 de marzo de 2026

Graham Greene, el opio de Indochina

Fowler, el cínico y descreído reportero de El americano impasible, sabía que “los recuerdos felices son los peores”, y Greene reconoció que durante los años de Indochina el opio era su recuerdo más feliz. Indochina lo atrapó, aunque se interesó también por muchos otros países: desde su primer viaje en 1954, siempre estuvo preocupado por Haití y los haitianos, un país gobernado por el siniestro Duvalier, cuya dictadura condenó, impresionado por la miseria y las atrocidades de papá Doc. Se interesó también por la Cuba de Batista, cuando ya Fidel Castro combatía en las montañas, y por El Salvador, Panamá, y ayudó económicamente en Nicaragua a los sandinistas en la lucha contra Somoza. Y por el México de El poder y la gloria, o la Sierra Leona de El revés de la trama.

Todas esos viajes y los reportajes y libros que alimentaron están documentados. Norman Sherry, que murió no hace mucho (en 2024) tras haber dedicado años a investigar la vida de Graham Greene, nos dejó tres volúmenes con ello; el primero, entre 1904 y 1939, el segundo, de 1939 hasta 1955, y el tercero desde 1955 hasta la muerte del escritor en 1991. Por lo visto, el primer volumen de Sherry, el único que Greene pudo leer antes de morir, no le gustó. También disponemos de la biografía escrita por Michael Shelden (que también investigó a Orwell), y de las conversaciones de su viuda, Yvonne Cloetta, con Marie-Françoise Allain, (hija de Yves Allain, amigo de Greene y miembro de la resistencia contra los nazis en Borgoña). Además, Shirley Hazzard publicó Greene en Capri aprovechando que conoció al escritor en esa isla italiana, para trazar un personaje desagradable y feroz. Greene también escribió una especie de autobiografía en un par de libros, Una forma de vida y Formas de escapar.

Era un hombre peculiar, maltratado por sus compañeros escolares, reservado y melancólico, que parecía albergar en su interior varias personalidades, era católico pero frecuentaba los burdeles, como hizo en Londres, Nápoles o en La Habana, y obstinado viajero, no dejó de ir a misa cada domingo de su vida, y se sentía atraído por las sombras, por la clandestinidad, los secretos, el anonimato; sufría escribiendo pero se refugiaba en su casa de Capri para hacerlo. La fugaz militancia de Greene en el Partido Comunista británico, y su conversión al catolicismo siendo joven, la dedicación a la literatura y el espionaje, el prolífico trabajo como reportero en numerosos países, y su simpatía por la izquierda, delimitan un personaje singular, capaz incluso de interpretar a un fugaz vendedor de seguros en la película de Truffaut, La noche americana. Greene estuvo casado hasta su muerte con Vivien Dayrell-Browning, aunque solo vivieron juntos durante una década; conoció a Dorothy Glover en la primavera de 1939 y se fue a vivir con ella, mientras su familia permanecía en el campo. Ya había viajado por Liberia, algo que hizo posible su libro Viaje sin mapas. Durante la Segunda Guerra Mundial, Greene se veía con Kim Philby, y con Glover actuó a veces como bombero del vecindario. Tras la guerra, siguieron viviendo juntos hasta el verano de 1948, cuando fue a vivir cerca de Catherine Walston, a quien había conocido el año anterior. Después, Greene intimó con Yvonne Cloetta en África, en el Camerún de 1959: era una mujer francesa veinte años menor que él, casada y que tenía dos hijos, con la que compartió su vida más de treinta años, los últimos del escritor, casi siempre habitando en distintos techos. Debía tener algo de Pyle, su americano impasible, que miraba a las mujeres “como si nunca hubiera visto ninguna”.

Su trabajo en el MI6, el servicio secreto británico, no fue circunstancial: ingresó durante la Segunda Guerra Mundial, vivió durante un par de años en Sierra Leona en una misión de espionaje, pero renunció en mayo de 1944. Aunque Cloetta limita la pertenencia de Greene al MI6 a los años de la guerra, según su biógrafo Norman Sherry estuvo enviando informes al servicio secreto durante toda su vida, algo que sustenta la idea de un constante doble juego (aunque tal vez Sherry se basase en los frecuentes encuentros de Greene con espías británicos, en activo o retirados, que vivían en la Costa Azul) con su interés por la traición como recurso humano y por una lealtad resbaladiza y confusa que aparece con frecuencia en sus libros. Greene deslizó una dedicatoria en un ejemplar de El americano impasible que regaló a Yves Allain en 1959 (siete años antes de su asesinato), firmando “Graham, el viejo espía de Indochina”. De hecho, Greene siguió manteniendo contactos con el MI6 y facilitaba información conseguida durante sus viajes. No podemos saber si recibía ingresos por ello. Le gustaban Conrad, Stevenson, Henry James; y su relación con Chaplin, cuya amistad fue tan importante para ambos, choca con su pelea en los periódicos con Anthony Burgess, que terminó con el aprecio que se tuvieron. También admiró a Fidel Castro, con quien se reunió junto con García Márquez, y le interesó la figura de Omar Torrijos, a quien conoció en 1974 y de quien puso una fotografía en su casa de Vevey; como mantuvo una gran amistad con Herbert Read y con Evelyn Waugh; y los encuentros con Ho Chi Minh, Fidel Castro, Torrijos, Gorbachov o los dirigentes sandinistas, muestran la relevancia mundial que alcanzó.

Y la guerra civil española es el telón de fondo de su novela El agente confidencial, que publicó en 1939, aunque la acción transcurre en Gran Bretaña. Para Greene, España estaba presente también en la compañía del sacerdote gallego Leopoldo Durán, con quien viajó por la península ibérica y que le sirvió de modelo para Monseñor Quijote. África le atraía mucho, aunque en uno de sus viajes, con su prima Barbara, contrajo unas fiebres en Liberia que casi lo mataron. Años después de Sierra Leona, Greene estuvo varias semanas en una leprosería en el Congo belga, y visitó otros lazaretos cuando preparaba materiales para su libro Un caso agotado, inmerso en una etapa de depresión y apatía. También le interesó América Latina, e Indochina, claro: tal vez El americano impasible sea su mejor novela.

Estuvo en Moscú en 1957, con su hijo, y volvió en 1961, y en septiembre de 1986, como muestra esa fotografía de Greene y Cloetta en Moscú cuando se reunieron con la esposa de Kim Philby. Philby, que murió dos años después, era amigo suyo y había sido su superior en el servicio de espionaje británico, y sus memorias fueron publicadas con un prólogo de Greene. Pese a ello, entregó las cartas que había recibido de Philby al Foreign Office. Greene regresó a Moscú al año siguiente para participar en una conferencia, y entonces conoció a Gorbachov. Es significativo que, contrario como era a ser entrevistado en televisión (y eso que su hermano Hugh fue director general de la BBC en los años sesenta), la única vez que aceptó hacerlo fue en la Unión Soviética. Tal vez lo explique que, en esos años ochenta, Greene confiaba en un acercamiento entre un comunismo más moderado y un catolicismo preocupado por la vida terrenal. En El poder y la gloria, que publicó en 1940, Greene muestra a las víctimas, católicos, y en El americano impasible, que publicó quince años después, evita mostrar simpatía por los vietnamitas pero también por los franceses; después, expresó su condena de las atrocidades estadounidenses en Vietnam y mantuvo una constante denuncia de la guerra impuesta por Washington.
 
Tenía simpatías por la Unión Soviética y por el comunismo, aunque criticó la intervención en Checoslovaquia de 1968, y fue amigo de Václav Havel, pero es probable que a Greene no le hubiera gustado la evolución posterior del dramaturgo checo con su defensa de la OTAN y de las matanzas estadounidenses, como hizo Havel en la guerra de Iraq y con su apoyo a George Bush. Greene también mantuvo diferencias con Moscú sobre el encarcelamiento de Anatoli Scharanski, un supuesto disidente soviético y defensor de los derechos humanos que posteriormente adoptó en Israel el nombre de Natán Sharanski, llegó a ministro de Ariel Sharón y apoyó las colonias israelíes en Gaza, los asesinatos de dirigentes palestinos y el robo de tierras en la Franja, en Cisjordania y en todos los territorios usurpados. Aunque no podemos saberlo, es muy probable que Greene hubiese condenado su actitud.

Greene solía escribir cada jornada unos mil caracteres, apenas medio folio, y vendió veinte millones de ejemplares de sus libros. Siempre depresivo, establecido en Antibes desde los años sesenta, encargaba camisas de seda en Malasia para que se las enviaran a Europa, aunque no era un hombre atildado. Dejó su dinero, medio millón de dólares, a su viuda, Vivien, y sus dos hijos. Tuvo siempre en la memoria el olor de África, las víctimas de América Latina, el húmedo monzón de la Indochina colonial y el aroma inigualable del opio en las largas pipas de bambú.

* * *

Cuando terminó la guerra en Europa, muchos de los franceses que Greene conocía fueron enviados al Camerún. Él viajó a Malasia en noviembre de 1950, donde su hermano Hugh era el responsable del MI6. El escritor trabajaba entonces para la revista Life y viajó por Indochina entre 1951 y 1955. No fue al sudeste asiático por casualidad: el cónsul británico en Hanói era Arthur Geoffrey Trevor-Wilson, también espía del MI6, amigo de Greene desde la guerra, y fue a visitarlo. Allí conoció, en enero de 1951, al general Jean de Lattre de Tassigny, comandante de las tropas coloniales francesas, quien después lo acusó de ser un espía. Lattre, cuya agonía en París aparece en El americano impasible, facilitó a Greene un avión con el que pudo sobrevolar el país, en una guerra en la que había guerrilleros comunistas del Viet Minh con el agua hasta el cuello en los arrozales, legionarios franceses, marroquíes, senegaleses, alemanes y agentes de la CIA y a donde pronto llegaron los militares norteamericanos. Conoció entonces la importancia de Trinh Minh Thé, jefe de Estado mayor del ejército del Cao Dai, una secta religiosa que mezclaba el cristianismo, budismo y confucianismo, que Greene descubrió con sorpresa. En una carta a su hermano Hugh, Greene escribió que los sectarios “tienen un Papa, mujeres cardenales, y sus santos son Cristo, Buda, Mahoma, Víctor Hugo y Auguste Comte”. “Son dos millones y tienen un ejército privado que ahora apoya a los franceses.”

Volvió a Inglaterra, pero regresó a Vietnam en octubre de 1951. La tensión en todo el territorio era constante, y hasta los restaurantes tenían rejas de hierro para protegerse de la guerra, con ejércitos privados que cambiaban de bando con facilidad. Y Greene conocía lo que Trevor-Wilson estaba haciendo. En una carta que envió a Catherine Walston le dijo que había hablado con el productor de cine Alexander Korda (también antiguo agente del MI6), a quien el servicio secreto quería proponerle un trabajo. Es probable que tras esa propuesta estuviera la promoción de la “solución católica” para Vietnam, que estaba considerando Estados Unidos y examinaba Londres. Las autoridades coloniales francesas desconfiaban de la actividad de los diplomáticos y espías británicos, y la policía del Corps Expéditionnaire Français en Extrême-Orient, CEFEO, con autoridad en los protectorados de Camboya, Laos, Tonkín, Cochinchina y Annam, controlaba los movimientos de Greene, de quien recelaban: el general Lattre le preguntó directamente si era miembro del MI6: las frecuentes reuniones del escritor con espías y su búsqueda de informaciones daban pábulo a la sospecha.

Indochina atrapó a Greene. Su amigo Evelyn Waugh señaló que a Greene le atraía el “inquietante inframundo de chismes, espionaje, soborno, violencia y traición”. El país de los arrozales dorados, de las mujeres vietnamitas con pantalones de seda, los cafés del puerto de Saigón, las noches del casino Grand Monde en Cholón, el mayor del mundo, con sus paredes amarillas, sus croupiers y guardaespaldas, donde Greene hace que se conozcan el cínico Fowler y la delicada Fuong en El americano impasible, y donde se jugaban fortunas, pero también se bailaba en la gran sala y se escuchaba a la orquesta con músicos de smoking blanco y pajarita, donde se comerciaba con la prostitución, las drogas, el contrabando de oro, las falsificaciones, el mercado negro de dólares, en medio del peligro y la emoción del estallido de las granadas en Saigón y en los canales del Mekong, de los patrullajes de las tropas francesas tras los guerrilleros del Viet Minh, de los chismorreos de periodistas y espías, de las chicas en bicicleta por la calle Catinat, del ruido seco de las mesas donde se jugaba al Mah-Jong. Todo lo cautivó.

Greene se alojaba en el hotel Continental de la calle Catinat de Saigón, en la habitación 214, justo en la esquina del edificio, desde donde podía ver a los conductores esperando o durmiendo en sus rickshaw, junto a la acera. Toda esa vida del Vietnam colonial aparece en El americano impasible. Fowler, el protagonista, vive también en la calle Catinat, la actual Đồng Khởi que ya ha olvidado al mariscal del que procedía su nombre francés, tiene un ayudante hindú llamado Domínguez para hacer sus trabajos de reportero, y va a beber cerveza a la terraza del Continental, como tantas veces hizo Greene. En ese escenario de las calles de Saigón, Greene señala la ambigüedad ética más perversa presentada con el rostro de la inocencia, como hace con Pyle, el americano impasible. Pyle (su hombre tranquilo, inocente, seguro de las razones morales de su país y de su empeño por la democracia y la libertad) entrega los explosivos plásticos a quienes realizarán las acciones terroristas y achacarlas después a los comunistas: Pyle, aunque él se crea un hombre justo, es la inocencia perversa, la mentira de la propaganda, el horror de Langley, el anuncio de la sangre con que el Pentágono ahogará poco después a toda Indochina.

La novela de Greene se convirtió en un libro imprescindible para todos los periodistas destinados a Vietnam y a Indochina. “Acostarse con una anamita es como acostarse con un pájaro; gorjean y cantan sobre la almohada” escribió en El americano impasible. Entonces, llamaban anamitas a la gente de Vietnam, un país regado por los monzones que quedaba a treinta horas de vuelo de Europa, donde Greene recorría los fumaderos de opio y los burdeles. Junto a la plaza Lam Sơn estaba el café Pavilion, en la esquina de la calle Lê Lợi y la calle Nguyên Huê, hoy junto a Nhà hát Thành, el teatro municipal de la ciudad Ho Chi Minh, y muy cerca de donde ahora está la estatua del tío Ho. Allí se congregaban los intelectuales, políticos, diplomáticos, periodistas, mercenarios, espías del viejo Saigón, que tomaban café en el ambiente del lujo francés, comían en los restaurantes Brodard y La Pagodel, en el Majestic y el Grand Hotel, y conspiraban, mientras se jugaba a los dados en las calles de Saigón y los paracaidistas franceses recorrían los canales, y algunos obispos velaban armas al frente de sus ejércitos privados, y las moscas se arremolinaban en los cadáveres abandonados en el agua, entre el olor de la cordita y el napalm lanzados por los aviones franceses.

Los personajes que articulan la novela son Thomas Fowler, el periodista británico que frecuenta fumaderos de opio, cínico, aunque no puede evitar el llanto cuando pierde a su amante vietnamita, y Alden Pyle, el americano tranquilo, de la legación estadounidense. Pyle es un agente de la CIA que trabaja en la construcción de un bloque político que se sitúe entre los franceses y los comunistas, incluso recurriendo al terrorismo, como el atentado de la plaza Garnier, Lê Lợi, que narra Greene y que abre los ojos a Fowler: el general Trinh Minh Thé, a quien apoyan los norteamericanos, fue el autor de la matanza de la que después acusaron a los comunistas. Greene se basó en un suceso real: un atentado en enero de 1952, y describe a su Fowler conmovido por la visión de la mujer sentada en el suelo que tapa con su sombrero de paja el cadáver de su pequeño muerto por la detonación. La CIA no había dejado nada al azar: además de avisar con antelación a los suyos para que se alejasen de la plaza, el fotógrafo de Life estaba esperando el estallido de la bomba en un lugar resguardado para tomar después fotografías. Tras la explosión captó una de un conductor muerto, sentado en su rickshaw: la bomba le había arrancado las piernas. La fotografía fue publicada en Estados Unidos achacando el atentado a los comunistas, y difundida también en el sudeste asiático; en Manila llevaba por título «la obra de Ho Chi Minh».

Después, seguirían múltiples atentados con bombas instaladas en bicicletas, preparadas por los servicios secretos estadounidenses y sus cómplices de Saigón. En esos años en que Greene está en Vietnam, los hombres de Trinh Minh Thé hicieron numerosos atentados terroristas para culpar a los comunistas. Asesores militares de Estados Unidos, como Edward Landsdale, pactaron con Trinh Minh Thé el apoyo al primer ministro Ngô Đình Diệm, que después se convirtió en presidente del régimen títere de Vietnam del sur. Landsdale, que ya había estado en Filipinas organizando las matanzas contra la guerrilla comunista, era un tipo siniestro, agente de la CIA, asesor de los franceses en Vietnam, reclutador de asesinos y mercenarios para llevarlos a Vietnam a combatir a las fuerzas del Viet Minh.

Francia se retiró de Indochina en 1955, tras la derrota de Dien Bien Phu, y dejó a Estados Unidos el camino libre para levantar un estado títere en el sur de Vietnam, incumpliendo el compromiso de convocar elecciones en julio de 1956 porque hubieran dado la victoria a los comunistas. Entonces, tras la salida de los franceses, Greene preparó una compleja operación para entrar en contacto con Ho Chi Minh en Hanói y entregarle una carta. En la entrevista, Ho Chi Minh le dio a Greene una película, que ha desaparecido. Greene, como se aprecia en su novela, desconfiaba de los propósitos estadounidenses. A partir de 1954, con los franceses derrotados, Estados Unidos hizo que el gobierno fantoche de Ngô Đình Diệm lanzase una ofensiva feroz, con matanzas en Chí Thạnh, Mỏ Cày, Bình Thạnh, Ngân Sơn, Châu Đốc y Cu Chi (donde existían los túneles de la guerrilla). Washington no le agradeció a Ngô sus servicios: fue asesinado en noviembre de 1963 durante el golpe de Estado organizado por la CIA. La Legación norteamericana estaba en Saigón en el 39 de Hàm Nghi, un edificio amarillo que albergó a los diplomáticos y espías estadounidenses de 1950 a 1967, hasta que el atentado con un coche bomba en 1965, los llevó a instalar la embajada en el bulevar Thống Nhất (hoy, Lê Duẩn): ese es el lugar de Saigón (ahora, ciudad Ho Chi Minh) que en abril de 1975 fue el escenario de la derrota y de la retirada final de Estados Unidos, con sus hombres y los colaboracionistas colgando de los patines de aterrizaje de los helicópteros para llevarlos a los barcos anclados en alta mar.

* * *

A Green le gustaba recordar los años de Indochina, el peligro de la vida en Vietnam. Es en el puente de Dakow donde aparece ahogado el cuerpo de Pyle, el americano impasible; la vida transcurría entre Đông Khởi, el bulevar Lê Lợi, el fumadero de opio de la rue d’Ormay, la calle Nguyễn Huệ, y el fascinante barrio chino de Cholón, que había visto a la pequeña Marguerite Duras esperando a su amante veinte años atrás. Es probable que Greene estuviera caminando durante años en el filo de la navaja, atrapado entre su vieja camaradería con los miembros del MI6 y sus inclinaciones políticas, y que no dejase nunca de colaborar con el servicio secreto británico, como Somerset Maugham y Compton Mackenzie. Su amistad con Maurice Oldfield, que fue el jefe del MI6 en los años setenta, así parece indicarlo: es difícil pensar que no compartieran confidencias, chismorreos, informaciones, análisis. Es probable también que el MI6 desconfiara de Greene pero valorase sus opiniones.

Con Philby había sido amigos desde la Segunda Guerra Mundial. Greene era un hombre de izquierda y Philby era comunista, y su huida a la Unión Soviética no rompió su amistad. Amigos en la distancia durante tantos años, el viejo sueño de Philby se cumplió en Moscú: “Tener a Graham Greene sentado frente a mí y, entre los dos, una botella de vino.” No se despidieron en una estación, pero no importaba. En el cuaderno que alimentaba Yvonne Cloetta, el carnet rouge, Greene escribió: “Es en las estaciones de ferrocarril donde te das cuenta de las personas que aman. Siempre son las últimas que quedan en los andenes, despidiéndose con sus pañuelos blancos cuando arranca el tren que se lleva a sus seres queridos.”

Por Higinio Polo
Fuentes: El viejo topo

viernes, 6 de marzo de 2026

_- Así se hacen las moscovitas: las galletas de chocolate y almendra de Oviedo que conquistan el mundo (y la cesta de Navidad de Inditex)

Moscovitas: galletas de chocolate y almendra de Oviedo
La receta data de finales de los años 20 del siglo pasado, cuando fue creada por un pastelero asturiano. Actualmente, elaboran 20 millones de unidades al año, que se venden en ocho países fuera de España

Moscovitas: galletas de chocolate y almendra de Oviedo.

Las Moscovitas De Rialto Las moscovitas fueron creadas por un pastelero asturiano y se elaboran siguiendo una receta que se mantiene intacta desde los años veinte del siglo pasado.

Sara Castaña

Las moscovitas no se pueden copiar. “No es fácil”, advierte Francisco Gayoso (Oviedo, 50 años), refiriéndose al producto estrella de la confitería Rialto: una fina pasta de almendra bañada en chocolate. La casa —bautizada así por el famoso puente de Venecia y la corona de la R de Royalty— fue fundada por su abuelo en pleno centro de Oviedo y hoy la dirige él, al frente desde 2008.

Tras estudiar Económicas y Empresariales, y después de que su padre le animara a continuar el negocio familiar iniciado por su bisabuelo en 1926, en Luarca, Gayoso se marcó un objetivo claro: llevar las moscovitas por el mundo. El primer paso llegó hace 20 años, cuando abrieron un pequeño despacho en la calle Núñez de Balboa, en Madrid, a petición de clientes que ya conocían el producto. “Lo abrió mi padre, con buena visión. Mucha gente nos las pedía y fue un acierto”, recuerda.

El siguiente salto lo dio él: colocar las moscovitas en unos 400 puntos de venta y tiendas de productos selectos fuera de Asturias. También sacó la producción del obrador histórico y la trasladó al polígono de Argame, en Morcín. “Necesitábamos espacio. La confitería ya no daba abasto”, explica, sentado en una mesa de Rialto, en plena hora punta del café de media tarde. Con el traslado se llevó a siete pasteleros y confirmó lo que intuía: el recorrido era enorme. “Vamos a ampliar con otro obrador. En total serán unos 2.000 metros cuadrados”, señala. La inversión supera los dos millones de euros. El crecimiento se mide también en empleo. “Cuando tomé las riendas del negocio éramos responsables de 16 familias; hoy somos 132. Si mi padre, que falleció hace dos años, viera estas cifras, caería para atrás”, dice. En el obrador trabajan actualmente 80 personas y está previsto incorporar otras tantas con la nueva ampliación.

En 2024 elaboraron manualmente, una a una, 18 millones de moscovitas. Este año esperan cerrar en torno a los 20 millones. Y en 2026, coincidiendo con el centenario de Rialto, reforzarán su expansión internacional. Hoy ya venden en República Dominicana, Filipinas, Países Bajos, Estados Unidos, Alemania, Francia, Portugal y Reino Unido.

La facturación de Rialto en 2024 alcanzó los 12 millones de euros, con las moscovitas representando el 50%. “Esperamos mejorar esta cifra este año. Los últimos meses son los más fuertes, por la venta a particulares y a empresas que nos incluyen en sus regalos de Navidad”, explica Gayoso. Entre esos clientes figuran compañías cotizadas y fondos de inversión con sede en Londres.

Entrada a la sala de trabajo del obrador de Rialto en Argame (Morcín, Asturias), donde se elaboran las moscovitas. Sara Castaño

Una de ellas es Inditex. En 2015, según relata, recibieron la visita de un responsable llegado de Arteixo (A Coruña) que encargó 60.000 bolsas —con diez pastas cada una— para la cesta navideña de sus empleados. Desde entonces, el pedido se repite cada año. “No sabemos cómo llegaron a conocernos, pero para nosotros es un orgullo: llegamos a 60.000 hogares”.

Aunque existe cierta leyenda sobre la receta y los ingredientes de las moscovitas, aquí no hay trampa ni cartón. Incluso circuló la historia de un niño de la guerra que regresó a Asturias desde la Unión Soviética con una matrioska que contenía un escrito con la receta. Por el 80º aniversario de la casa, prepararon una muñeca rusa con el cuento novelado del niño y la receta. De ahí puede que surgiera esta historia rusa. Lo que le consta a la familia, que no tiene documentado el origen, es que la galleta nació a finales de la década de los años veinte del siglo pasado. Desde entonces se ha mantenido igual. “Así como no me voy a atrever a cambiar ni una columna de este salón, igual ha ocurrido con la receta. Es la misma elaboración y la manera de hacerlo”, afirma Gayoso, que, en aras de la transparencia, permite a EL PAÍS entrar y fotografiar las entrañas del obrador, a pocos kilómetros de Oviedo, bordeado por el río Caudal.

Elaboran cuatro variedades: la clásica con chocolate con leche (el 80% de la producción), las de chocolate blanco y negro, y otra sin gluten. Todas se elaboran con chocolate belga, del que consumen 120 toneladas al año, y con almendra Marcona de cosecheros del Mediterráneo, de la que usan 100 toneladas anuales. “Nos peleamos con los turroneros; es una almendra pura porque no está modificada genéticamente y la trituramos nosotros mismos en el obrador”, explica Gayoso. El secreto, asegura, está en la calidad de la materia prima y en la elaboración artesanal. La receta también lleva nata líquida y azúcar. Nada más.

En el obrador, abierto de 5 de la mañana hasta las 23 horas, en dos turnos de trabajo, la mayoría son mujeres, aunque también hay hombres. Todos van uniformados y llevan la cabeza cubierta con una balaclava —una especie de pasamontañas que cubre la cabeza, el cuello y el rostro, dejando al descubierto solo los ojos—. Las manos van sin guantes. Haciendo la base de la pasta, con nata y azúcar, se encuentra Arcadio Cadaviego, de 25 años, que lleva cuatro años y medio elaborando con gran precisión moscovitas. No es tarea sencilla. “Tienes que poner la medida exacta para que la galleta no se desborde y quede con la forma perfecta. Requiere de mucha concentración”, afirma este joven, que llegó a este oficio después de estudiar Informática, y que al día puede elaborar 30.000 unidades. “Hoy puede que se hagan en total unas 120.000”.

Más tiempo, una década, lleva Borja Terón, de 32 años, procedente del Gremio de Artesanos del Principado de Asturias, elaborando las masas de nata, azúcar y almendra, y el dosificado de este emblema dulce de Oviedo. “Parece un trabajo fácil, pero no lo es. Hay que estar muy pendiente de todo porque esto es artesanal, lo hacemos manualmente”, explica. La sala está en silencio.

En una mesa, varias mujeres se afanan a buen ritmo cubriendo solo por un lado la pasta tostada con un baño de chocolate líquido. Una de ellas es María Fernández, con 12 años de oficio en la casa. “Cuando la masa se ha enfriado es cuando la bañamos en chocolate atemperado. Es importante que no esté frío y, para eso, vamos añadiendo frío para que esté a unos 29 grados”, afirma, mientras va pasando la espátula a la galleta —es importante pasarla una sola vez para que la cubierta quede lisa—. “En este trabajo no se puede perder la concentración ni el tiempo”, concluye. Y advierten que las moscovitas no llevan ni conservantes ni estabilizantes; por eso, la caducidad del producto es de tres meses. Del diseño del envoltorio y de la puesta en escena, como la bolsa que hace las veces de tienda en la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid, se ocupa la esposa de Gayoso, Ana Fernández. Todo sigue quedando en casa.

jueves, 5 de marzo de 2026

Camino de santiago. El ladrón y el falsario: los jefes de la Iglesia que convirtieron Santiago en el otro Jerusalén

Nuevos trabajos inciden en las figuras de Diego Gelmírez y Pedro Marcio como claves en la campaña propagandística que hizo del apóstol el patrón de España, a lomos de un caballo blanco en una batalla que, según los historiadores, tampoco existió. 


Todas las guerras crean sus hitos y sus mitos y adornan la leyenda de sus héroes. Es una forma eficaz de despertar y enardecer el sentimiento patriótico, de reforzar la causa por la que se lucha, aunque esta no sea, muchas veces, más que el interés particular de unos líderes. Así, según el mito, hacia mediados del siglo IX cayeron en el campo de batalla de la localidad riojana de Clavijo “70.000 sarracenos” y los cristianos se libraron, de una vez por todas, de la obligación de entregarles cada año cien doncellas. Y todo gracias a la fe de un rey, Ramiro I, que la noche antes soñó con la visita del Apóstol Santiago. A la jornada siguiente el santo se presentó vestido de blanco, sobre un caballo blanco, cortando cabezas de infieles. La intervención del apóstol en esa contienda, repetida en cientos de imágenes, apuntalada a través de la escritura y el arte en el imaginario colectivo, acabó justificando un impuesto que toda España tuvo que pagar durante más de medio milenio a la Iglesia Compostelana.

El llamado Voto de Santiago, instituido como un eterno agradecimiento de los cristianos al apóstol por su protección, fue aumentando a medida que se reconquistaban territorios y potenciado por monarcas como los Reyes Católicos. Y pese a la oposición creciente de los campesinos a pagar una renta de la que se beneficiaban los canónigos, el hospital real de Santiago o la capilla de música, no fue abolido hasta las Cortes de Cádiz en 1812 y luego todavía perduró un par de décadas, hasta después de la muerte de Fernando VII.

Con ese torrente económico, el cabildo pudo pagar holgadamente el Pórtico de la Gloria, el Coro Pétreo del Maestro Mateo y cuantas riquezas engalanaron con el mejor arte de vanguardia la Catedral de Santiago desde el siglo XII. Pero todo, según la mayoría de los historiadores modernos, fue un invento. Clavijo no habría sido una batalla, sino un relato mitificado e hiperbólico que mezclaba las crónicas de otros choques bélicos. Y esa historia del Santiago Matamoros habría nacido de la impagable imaginación de un canónigo y cardenal del siglo XII: Pedro Marcio.
Santiago Matamoros que culmina la fachada del Pazo de Raxoi, sede del Ayuntamiento compostelano y de la presidencia de la Xunta.
Marcio ha pasado a la historia como autor de la que hoy se considera una de las grandes falsificaciones de la Iglesia, el diploma del Privilegio de los votos, que él justificó como una copia de un supuesto cartulario del siglo IX que recogía la voluntad del rey astur Ramiro I, aquel que habría soñado con un Santiago guerrero a caballo. Además de la profunda investigación del Voto de Santiago llevada a cabo, a lo largo de su carrera, por Ofelia Rey (Premio Nacional de Historia 2022), varios autores tocan este asunto en sus últimas obras. De forma tangencial, lo hace Rocío Sánchez Ameijeiras en su libro Conversaciones en la Catedral (Ediciones Universidad Salamanca, 2025), acerca de las innovadoras sepulturas del Panteón Real de Santiago (con sus monarcas en tres dimensiones y dormidos) y sus conexiones con los mausoleos aristocráticos del norte de Francia. Y también lo aborda José Miguel Andrade Cernadas, recién distinguido con el premio de la Crítica de Galicia por su ensayo As peregrinacións a Compostela: mito, historia e falsidades (Xeráis, 2024). Ambos son catedráticos de la Facultad de Historia en la Universidade de Santiago (USC). El caso de la construcción, a través de los manuscritos medievales, del relato del Santiago guerrero y sus consecuencias políticas fue tratado además en una reciente jornada, organizada por el Consello da Cultura Galega y coordinada por el investigador del arte Francisco Prado-Vilar, en la isla de San Simón (Redondela, Pontevedra): El pergamino iluminado: Arte, música y tecnología en el estudio del Códice Medieval.

“Las falsificaciones de documentos eran bastante habituales” en la Edad Media, explica Andrade. Eran los panfletos fake de la época, aunque no todos con consecuencias tan secularmente largas y sustanciosas como el Voto. “Ya contase con algún fundamento diplomático anterior —como argumentó Fernando López Alsina—, ya fuera una invención radical de Pedro Marcio, del documento falso se esperaba obtener buenas rentas”, describe en su libro Sánchez Ameijeiras, y es que “en señal de agradecimiento por el auxilio de Santiago en la batalla, obligaba al pago anual de una medida de trigo y vino por yugada a la basílica apostólica por toda Hispania”. Este pago en especie —la obligación de entregar al cabildo compostelano trigo y vino por cada superficie de tierra que fuese capaz de arar una yunta de bueyes en un día—, se fue transformando y monetizando con el tiempo.

La palabra usada para referirse a los hechos que llevaron al descubrimiento del presunto sepulcro de Santiago el Mayor en Galicia entre el 820 y el 830 es “inventio”, que en latín significa “invención” o “hallazgo”. Ahí nació el relato, la tradición, del prodigioso enterramiento del apóstol arribado en una barca de piedra por el que hoy sigue llegando a Compostela un río de peregrinos: 520.000 en lo que va de año, 291.000 extranjeros. Tres centurias después de la inventio, fraguaba la “reelaboración caballeresca y marcial de la figura del apóstol” muerto en Jerusalén en el 44 después de Cristo, “definitivamente consagrada con la redacción del espurio Privilegio de los votos” por Marcio, señala la especialista en arte medieval. La asociación de Santiago con un monarca en guerra contra los musulmanes “cristalizaría” además (unos 20 años después del documento de Marcio) “en la fundación de la Orden de Caballería de Santiago en 1170, promovida por Fernando II”, pero apoyada por el arzobispado, que consiguió que el papa Celestino III reconociese el voto dos años más tarde.

El pío ladrón

Camino de Santiago, Dentro de su producción literaria, a Marcio también se le atribuye la autoría del tercer libro de la Historia Compostelana, una obra promovida en la primera mitad del siglo XII por el primer arzobispo de Santiago, Diego Gelmírez, de nuevo con fines propagandísticos de su gobierno de la sede apostólica, que se convirtió desde entonces en una meta de peregrinación a la altura de Jerusalén y Roma.

Y es en esa misma obra, la Historia Compostelana —aunque en el capítulo I, 15— donde aparece el relato triunfal de uno de los robos más rocambolescos, aplaudido y bautizado ya en su momento en Galicia como Pío Latrocinio, y dirigido personalmente por el propio arzobispo Gelmírez, un personaje de profunda huella histórica, hoy con calle en las principales urbes gallegas. “Braga, diciembre de 1102. En el transcurso de una aparentemente inocente visita pastoral a las posesiones que la iglesia compostelana tenía en la zona norte de Portugal, Diego Gelmírez se hacía con un importante número de reliquias, despojando a aquellas tierras de sus celestiales protectores”, resume Rafael Fandiño en los Cuadernos de Estudios Gallegos (CSIC, 2017). El suceso fue “calificado de robo”, dice, en Portugal, pero en la crónica dictada por el arzobispo gallego aquel había sido un hurto piadoso, con la intención de engrandecer el prestigio de Santiago y salvar los restos de los mártires San Fructuoso, San Cucufate, San Silvestre y Santa Susana del abandono y la ruina en la que se hallaban los templos de Braga.

El Pío Latrocinio, objeto del documental del mismo nombre del realizador compostelano Fernando Cortizo (2024), es una peripecia digna de cine que también aborda José Miguel Andrade en su ensayo premiado. El historiador recalca que el fenómeno de las peregrinaciones, más vivo que nunca en el presente, está cuajado de mentiras, empezando por “la más grande”, la atribución de unos restos humanos antiguos —de un esqueleto decapitado— a un apóstol que probablemente jamás llegó a España ni fue trasladado por sus discípulos, como cuenta la leyenda, una vez muerto, desde el puerto de Jaffa (Israel).

El autor explica que, pese a que la creencia prendió enseguida, ningún papa se atrevió a confirmar la autenticidad de los huesos de la catedral gallega hasta el siglo XIX, un momento en el que todas estas cuestiones milagrosas estaban en entredicho y el suculento Voto de Santiago se había erradicado. El fenómeno jacobeo se había desinflado, pero en unas excavaciones aparecieron unos restos perdidos. Tres profesores de la USC fueron llamados por el arzobispo en 1879 para analizarlos. Concluyeron que pertenecían a tres individuos muy antiguos. El 1 de noviembre de 1884, el papa León XIII publicó la bula Deus Omnipotens, en la que confirmaba la autenticidad de esos huesos como los del apóstol Santiago y sus dos discípulos, Teodoro y Atanasio. “Quedan, con el decreto pontificio, superadas para siempre jamás antiguas cavilaciones”, zanjaba el telegrama enviado a Galicia por el cardenal Domingo Bartolini, prefecto de la Congregación de Ritos. 

miércoles, 4 de marzo de 2026

EDUCACIÓN. El declive del rendimiento de los estudiantes en España: qué frena su mejora según el creador de PISA y otros expertos

Los resultados españoles caen o permanecen estancados en las principales evaluaciones internacionales y nacionales desde hace una década. Varios especialistas educativos analizan las causas.

¿Está empeorando el rendimiento educativo de los estudiantes? 
Andreas Schleicher, creador del Informe PISA, la mayor evaluación internacional, que en su última edición examinó a 690.000 alumnos en 81 países, cree que sí. “Observamos un declive en el rendimiento de los estudiantes en muchos países, también en España, aunque en su caso la tendencia es menos pronunciada que la media de la OCDE (la organización, formada principalmente por países ricos, que organiza las pruebas de PISA)”, responde a EL PAÍS. Otros expertos en educación, como Miquel Àngel Alegre, director de proyectos de la Fundació Bofill, y José Saturnino Martínez, director de la Agencia Canaria de Evaluación Educativa, son, para el caso de España, menos rotundos. Pero admiten que, al menos, está sucediendo algo que no estaba en el guion a principios de siglo: “Se invierte más por estudiante. Hay un mayor acceso a la cultura. Los progenitores están más formados. Hay más gente que ha ido a la educación infantil. Hace 20 años estábamos absolutamente convencidos de que habría una mejora importante para estas fechas, pero la realidad nos contradice, porque en general hay más bien estancamiento”, resume Martínez.

Sin ser dramáticas, las grandes evaluaciones educativas reflejan bajadas en el rendimiento. En PISA, que examina a estudiantes de 15 años, los resultados de España y la OCDE caen desde 2015 en matemáticas, ciencia y lectura. Lo mismo sucede con las pruebas PIRLS y TIMSS, organizadas por la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo, que mide las mismas tres competencias en alumnado de primaria. Hay un descenso en la habilidad lectora que mide la prueba PIAAC, que realiza la OCDE, para la población de edad de 16 a 24 años entre los años 2012 y 2023, aunque es pequeña y hay que tomarla con precaución por la dificultad de comparar las dos oleadas. Y los resultados de otro tipo de exámenes, como los que se realizan para acceder a las carreras de Magisterio en Baleares y Cataluña, o las evaluaciones de competencias que realizan algunas comunidades autónomas españolas también muestran, en general, caídas o estancamiento. Una tendencia que afecta a buena parte de los países occidentales.

El debate sobre si el nivel de los estudiantes está cayendo es delicado y se mezcla con frecuencia con posturas ideológicas. En España, una parte de quienes opinan que sí lo achaca a los cambios metodológicos de los últimos años, y alaba la escuela de los años ochenta, olvidando que por entonces una cuarta parte de los estudiantes no completaba la EGB, equivalente en años de escolarización al actual segundo curso de la ESO. La causa del descenso o estancamiento de los resultados parece, en todo caso, más compleja y multifactorial. Los docentes y otros especialistas educativos consultados para este artículo mencionan entre ellos el uso intensivo de los teléfonos móviles y las redes, cambios en los modelos de crianza, precarización de las clases medias, incremento de estudiantes procedentes de países menos desarrollados, y (relacionado con lo anterior) aumento de la pobreza infantil, así como la creciente distancia que muchos chavales perciben entre lo que se les enseña en la escuela y su realidad fuera del centro educativo. Ana Franch es directora del instituto público Serrà d’Espadà en Onda, Castellón, enseña Historia desde hace 23 años, y no tiene “una visión idealizada del pasado

Las evaluaciones, nacionales o internacionales, están hechas para obtener resultados. Es difícil, admite Andreas Schleicher, saber qué factores influyen en los cambios que detectan. Los cuestionarios que en pruebas como PISA acompañan a los ejercicios, sí permiten, sin embargo, apuntar algunas causas. “Lo que vemos claramente en PISA es que los estudiantes que usan el móvil por ocio en la escuela tienen, en promedio, niveles significativamente más bajos de rendimiento académico. Los propios alumnos dicen que se distraen con los móviles. Y los que lo hacen más tienden también a considerarse menos felices y capaces de manejar las emociones. Así que, a pesar de que la naturaleza causal no esté clara, tenemos razones para pensar que el consumo elevado de contenidos digitales es parte del problema que observamos en el rendimiento. Y que la distracción digital no es solo un inconveniente, sino que parece tener una asociación tangible con los resultados de aprendizaje”.

El sociólogo Miquel Àngel Alegre cree que no hay motivo para dramatizar. “La idea de que España va fatal en educación no es cierta. Los datos no reflejan ninguna debacle. La cuestión es, vigilemos las posibles caídas, como la que hemos tenido en la última edición de PISA (en la que nadie discute que influyó la pandemia). Y, sobre todo, veamos por qué no vamos a mejor”. Alegre menciona tres tipos de posibles “topes” a la mejora del rendimiento. Uno tiene que ver con el contexto. Dentro de él menciona, como Schleicher, la “pantallización” de los estudiantes, el cambio que está provocando en cómo se relacionan entre sí y con el conocimiento, y la influencia que ello tiene en el grado de autoridad que conceden al profesorado y a la institución escolar. Y también incluye, como Schleicher, los cambios en los patrones de crianza; PISA ha detectado, por ejemplo, una reducción de la implicación de los padres en la educación de sus hijos.

Un reto mayor
Un segundo tope, prosigue Alegre, está relacionado con una composición de las aulas “más retadora” que en el pasado. “Que uno de cada tres menores esté en riesgo de pobreza o exclusión social (según el indicador AROPE, la tasa ha pasado del 29,9% en 2018 al 34,7% en 2024) es muy fuerte. Es difícil mover hacia arriba los resultados con esa dificultad de partida”, afirma. Julia García, directora del colegio público San Antonio Abad de Cartagena, en Murcia, ha visto en los 32 años que lleva siendo maestra cómo ha ido conformándose una escuela mucho más diversa que cuando ella empezó a trabajar. “Casi todo el alumnado era, por entonces, del mismo estrato social. Ahora tenemos estudiantes que desconocen el idioma. Niños que reciben un estímulo cultural en casa y otros cuyos padres se pasan el día trabajando para salir adelante y no les queda tiempo para dedicarse a sus hijos. Y también alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, que antes no estaban en la escuela ordinaria, y que necesitan una atención más personalizada”.

El tercero y último de los frenos a la mejora del rendimiento educativo reside, añade Alegre, en el propio “proceso” escolar. Y está vinculado a cómo funcionan los centros educativos, al diseño del currículo (es decir, a qué y cómo se enseña) y a su evaluación, que, pese al ruido en torno a la Lomloe, apenas ha empezado a cambiar; a la formación que recibe el profesorado, y qué conocimientos y habilidades se les exige tener a través del modelo de oposiciones.

El padre del Informe PISA afirma que los datos de la prueba que dirige también “sugieren que los sistemas escolares tienen que hacer más para que el aprendizaje sea más relevante, más atractivo e interesante para los jóvenes”. “El mayor desafío para la educación puede no ser solo su ineficiencia, sobre la que se ha escrito mucho, sino que los entornos de aprendizaje en la escuela se están volviendo obsoletos, al menos a los ojos de los estudiantes. Si un supermercado viera que 19 de cada 100 clientes se van sin comprar, haría cambios en su inventario y su propuesta de ventas. Pero parece que tenemos dificultades para hacer lo mismo en el sistema escolar, donde tendemos a educar a los jóvenes para nuestro pasado, en lugar de para su futuro”.

martes, 3 de marzo de 2026

Entrevista a la activista ecofeminista Yayo Herrero «Hay una burbuja cultural que nos hace pensar que podemos explotar la tierra de forma ilimitada»



Fuentes: El diario [Foto: La autora Yayo Herrero. Marta Jara]



La referente ecofeminista sostiene en su nuevo libro que “desmantelar pieza a pieza el monopolio de la verdad” es una de las tareas indispensables para hacerle frente a las emergencias del presente

Metamorfosis - Arcadia
Una cultura escapista. Unos seres que sueñan con no ser animales, no ser mortales, no ser terrestres, y con vivir flotando eternamente por encima y por fuera de los límites físicos. Es parte del retrato que Yayo Herrero (1965), referente ecofeminista, antropóloga e ingeniera técnica agrícola, realiza del pensamiento occidental en su nuevo ensayo Metamorfosis: Una revolución antropológica (Arcadia). Una forma de ver el mundo que nos está convirtiendo, señala, en “colaboracionistas con un proyecto de autodestrucción propia y de otros”.

“¿Qué es lo que hace que nuestro conocimiento no haya servido, no sirva, para ponernos a salvo? ¿Cómo es posible que una sociedad tan orgullosa de sí misma haya construido una forma de vivir en común que destruye lo que la mantiene viva?” se pregunta para proceder a sumar en la tarea ―colectiva― de dibujar un camino que nos ayude a volver a ser terrestres.

Una de las preguntas que lanza en el libro es: “¿Cómo es posible que una sociedad no reaccione ante una amenaza que sabe que existe?” ¿Cómo es posible?

El motivo, desde mi punto de vista, es el haber constituido ―sobre todo en Occidente― una cultura que yo he llamado “del extravío”, en la que las personas no acabamos de sentirnos parte de la trama de la vida de la que formamos parte. Carecemos de una cierta “humildad de especie”. Esto va acompañado de una falta de percepción de límites y de la convicción de que nuestro propio conocimiento y la tecnología lo va a poder resolver todo. Tanto es así que confiamos más en cosas como el dinero o la tecnología que en nuestra propia capacidad para integrarnos en esta trama.

¿Cuándo empezamos a convertirnos en seres que, de forma obsesiva, anteponen el jugar a ser dioses y rechazan la vulnerabilidad?

Es algo relativamente reciente. En el ensayo me he remontado al momento en el que se escribe el libro del Génesis y al pensamiento platónico. Se empieza, entonces, a relatar la llegada de los seres humanos a la Tierra como el fruto de un castigo, de un exilio. A partir de ahí, vamos creando una cultura, me refiero a la occidental, en donde el cuidado de la vida ha ido cayendo en un lugar de invisibilidad para sostener una fantasía de individualidad. La cultura patriarcal, desde mi punto de vista, es eso.

Hemos terminado mirando la Tierra y los cuidados desde la exterioridad, la superioridad, la instrumentalidad. Yo creo que una cultura que establece relaciones de control, de dominio y que ejerce violencia sobre aquello que le sostiene, es una cultura condenada antes o después al suicidio. Violentar lo que te sostiene es una muestra, creo yo, de poca inteligencia.

“Vivimos en una especie de burbuja cultural que nos hace pensar que podemos explotar la tierra de forma ilimitada, pese a que no es así, y donde las personas se sienten como seres individuales e independientes, pese a que no lo son”

Defiende que el sistema socioeconómico actual se podría explicar como una especie de “religión civil” basada en el sacrificio de la vida. ¿Cree que vivimos en una especie de fantasía, de delirio?

Desde mi punto de vista, sí. Ya en su momento Karl Polanyi decía que el capitalismo constituía una especie de fundamentalismo religioso que se sostiene sobre esa lógica del sacrificio. Nos hace pensar que todo merece ser sacrificado con tal de que la economía crezca. Vivimos en una especie de burbuja cultural que nos hace pensar que podemos explotar la tierra de forma ilimitada, pese a que no es así. Dentro de esta burbuja, además, las personas se sienten como seres individuales e independientes, pese a que no lo son.

La ciencia occidental se ha vendido a sí misma como la más elevada. ¿Qué críticas hace el pensamiento ecofeminista a esto?

La mayoría de autoras ecofeministas coincidimos en esa crítica a cómo se ha configurado el modelo de ciencia occidental. La crítica es a lo que hemos denominado “modernidad triunfante”. Es decir, el pensamiento moderno que triunfó al hacerse hegemónico y plasmarse en una buena parte de las aplicaciones tecnocientíficas o incluso las ciencias sociales. Esa “modernidad triunfante” imaginó el mundo y la naturaleza como inerte, y solamente imaginándola como algo muerto desarrolló la capacidad y la tecnología suficiente para matarla.

La mirada alternativa sugiere que nos haría falta una cierta humildad no solo de especie, sino también epistémica, que sirva para reconocer que muchos de los dibujos que hemos hecho de la realidad no describen la realidad misma, y que hay, además, otras formas de comprender el mundo extremadamente valiosas. Conocimientos que han resultado ser, en el extremo, tremendamente acertados. Estoy pensando, por ejemplo, en los conocimientos sobre la complejidad ecosistémica de muchos pueblos originarios.

“Creo que se está generando una percepción en una parte importante de la sociedad de una cierta ineficiencia de los progresismos para resolver problemas estructurales”

Explica que construir cualquier cosa exige saber y reconocer dónde estamos. ¿Cómo de importante es dejarse atravesar por el dolor que provoca el presente?

Reconocer la realidad de la que formamos parte es absolutamente esencial para poder cambiarla. No hay forma de poder atajar un momento de enfermedad, de desamor, sin reconocer la causa estructural, fundamental, que lo origina. Con esto no quiero decir que tengamos que ser seres dolientes: todo lo contrario. De hecho, yo soy una persona bastante disfrutona. Pero si el punto de partida es uno fantasioso, edulcorado, que elude cuáles son los grandes conflictos estructurales, resulta que las alternativas que acabaremos diseñando se podrán convertir también en monstruosas. Lejos de resolver los problemas, podrán llegar a incrementarlos.

Denuncia que las izquierdas no están asumiendo la transformación colosal que se necesita para afrontar retos como la crisis ecosocial.

En general, y sin dejar de reconocer el trabajo de políticos como Pablo Bustinduy o Sira Rego, creo que no la están asumiendo. En parte, creo que tiene que ver con que se ha interiorizado que las personas organizadas no vamos a ser capaces de generar proyectos políticos que acaben siendo emancipadores y de ponerle freno a la destrucción. No, al menos, sin hacer enormes concesiones (discursivas, políticas, económicas). Ahí hay un problema, porque creo que se está generando una percepción en una parte importante de la sociedad de una cierta ineficiencia de los progresismos para resolver problemas estructurales.

La política institucional ha hecho un esfuerzo enorme por disputar el relato. Sin embargo, creo que es imposible que las instituciones hagan los cambios necesarios para sostener vidas dignas y atajar la crisis ecológica si no hay una cierta masa crítica organizada que desee y esté activa para lograr esos cambios. En este sentido vamos a tener que pensar en cómo organizarnos ante instrumentos represivos que crecen en todos los lugares, como la Ley Mordaza.

¿La gente intuye que las soluciones a la policrisis que estamos atravesando no pueden ser tan simples?

Esto lo hemos apreciado en los procesos participativos del Foro de Transiciones, en donde reunimos a personas heterogéneas y que, en general, no forman parte del movimiento ecologista. La mayoría es muy consciente de que nos encontramos ante una situación de crisis profundísima. Cuando intentan aterrizarlo en sus realidades cotidianas, hablan de dolor, de miedo, de precariedad, de rabia… Hay muchas personas, sobre todo empobrecidas, que cuando les vienen a contar que es posible resolver estos problemas con algunos retoques, se muestran incrédulas, y a veces discursos que pretenden crear ilusión de una forma un poco simplificadora los ven incluso como ofensivos.

“Me pregunto si la República hubiera sido posible sin las misiones pedagógicas, o sin La Barraca de García Lorca”

¿Cómo podríamos ir acercándonos a ese horizonte de “metamorfosis antropológica”?

Con el concepto de “metamorfosis antropológica” lo que pretendo decir es que, frente a una especie de mutación distópica que estamos viviendo a la hora de atajar la crisis ecosocial, en la que se da a entender que “el único problema que hay es que sobra gente”, hay otra forma de poder abordar esto. Pero quiero dejar claro que no es una receta ni un programa electoral, sino que son una serie de objetivos que llevan sus propias metas y que podrían ser plasmados en políticas públicas.

Hablamos de la posibilidad de establecimiento de alianzas público-comunitarias como alternativa a las público-privadas. También es crucial la realización de un trabajo educativo. Hablo de esa educación que protagonizó el movimiento obrero o cualquier lucha política para salir adelante. Me pregunto si la República, por ejemplo, hubiera sido posible sin las misiones pedagógicas o sin La Barraca de García Lorca. Son procesos clave para aprender cosas como que somos seres sujetos a los límites físicos del planeta y capaces de cuidarnos. O que podemos construir economías que no tengan como principal prioridad la acumulación, sino la vida. Creo que el trabajo por debajo de disputa de hegemonía es crucial.

Hay quien repite que el control, el dominio, la violencia es inherente al ser humano y a cualquier forma de organización social compleja. ¿Esto es así?

Si hay una disciplina de conocimiento que esté en un momento de profunda revolución esa es la arqueología, y lo que muestra es que, lejos de venir de un pasado simplificado de “salvajismo y barbarie” y llegar a un futuro “esplendoroso” de progreso, en el pasado también hubo culturas que fueron extremadamente complejas.

Estamos hablando de ciudades de decenas de miles de habitantes en donde la evidencia permite decir que fueron sociedades sumamente organizadas, bien conectadas con el territorio en el que se insertaban, con fórmulas económicas diversas y complejas, y en las que no se aprecia una gran evidencia de desigualdad social y de jerarquía, ni tampoco hay rastro de violencia. Ello muestra que no solo funcionamos a partir de la violencia, del sometimiento y del control, sino también de la cooperación, del apoyo mutuo y de la simbiosis.