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lunes, 17 de agosto de 2026

_- Por qué no se han podido encontrar los restos de García Lorca 90 años después de su ejecución en la Guerra Civil española

Federico García Lorca, retrato a los 20 años, sentado al lado de un piano, vestido de traje.

_- Federico García Lorca retratado a los 20 años.

Da igual el lugar de España en el que te encuentres: tienes una fosa común a menos de 50 kilómetros.

Hay alrededor de 6.000 en todo el territorio, según datos del gobierno español.

Más de 11.000 personas permanecen enterradas en ellas, sin identificar, ajusticiadas durante la guerra civil (1936-1939) que asoló al país europeo o durante la represión posterior del régimen de Francisco Franco.

Esas son las cifras del gobierno. Pero hay expertos que calculan que podrían ser entre 20.000 y 25.000 personas.

Entre todas esas fosas comunes, hay una en específico que se ha buscado durante décadas sin resultados. Es en la que yacen los restos del poeta y dramaturgo granadino Federico García Lorca, autor de obras como "Bodas de sangre", "La casa de Bernarda Alba"  "Yerma" " La zapatera prodigiosa" "Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores" o "El Romancero Gitano".

Este 18 de agosto se cumplen 90 años de su asesinato. Se cree que fue fusilado en un paraje entre los pueblos de Víznar y Alfacar, en la provincia de Granada, en el sur de España.

El régimen de Franco (1939-1975) prohibió hablar de este asesinato, y la figura y obra de Lorca sufrieron una fuerte censura durante décadas, sorteada de modo clandestino dentro de España.

En el exterior, los intelectuales exiliados, especialmente en México y Argentina, se encargaron de mantener vivo su recuerdo.

Con la llegada de la democracia, se reivindicó su nombre como símbolo de libertad

Traducida su obra a multitud de idiomas, interpretada, estudiada y celebrada en todo el mundo, España tiene una deuda pendiente con Lorca: lograr dar con sus huesos, con el lugar donde fue arrojado su cuerpo, posiblemente de madrugada, pocas semanas después de que empezara la guerra civil.

Pero hay varios elementos que hacen que esta búsqueda sea complicada.


Estatua de García Lorca en la plaza de Santa Ana de Madrid.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

Estatua de García Lorca en la plaza de Santa Ana de Madrid.

El contexto
Un mes antes del asesinato de García Lorca, el 17 y 18 de julio de 1936, se dio un intento de golpe de Estado por parte de fuerzas militares que se autodenominaron "nacionales". El objetivo era derrocar el gobierno del Frente Popular, una coalición de partidos de izquierda al frente de la Segunda República.

El sistema republicano se instauró en España después de que en las elecciones municipales de abril de 1931 se diera un apoyo mayoritario a los partidos republicanos y socialistas frente a los monárquicos.

"La República abre un montón de grietas en lo social, lo cultural y lo religioso. Quiso modernizar España y en ese contexto abrió heridas entre quienes no querían tanto avance y quienes creían que no se había avanzado lo suficiente", explica a BBC Mundo Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

Un monolito en memoria de las víctimas de la Guerra Civil, con la inscripción "Lorca eran todos" y la fecha 18-8-2002, se alza en un lugar donde se han hallado cinco fosas comunes y cerca del sitio donde, el 19 de noviembre de 2014, arqueólogos buscaban otra fosa en Alfacar, cerca de Granada (España).


Un monolito en memoria de las víctimas de la Guerra Civil, con la inscripción "Lorca eran todos" y la fecha 18-8-2002, se alza en un lugar donde se han hallado cinco fosas comunes y cerca del sitio donde, el 19 de noviembre de 2014, arqueólogos buscaban otra fosa en Alfacar, cerca de Granada (España).

Fuente de la imagen,Pablo Blazquez Dominguez/Getty Images


Pie de

En un Madrid en el que se escuchaba el ruido de sables, el clima violento se recrudeció con los asesinatos del teniente republicano José del Castillo el 12 de julio y del monárquico José Calvo Sotelo al día siguiente.

Lorca estaba esos días en la capital española y el 14 de julio decidió irse a su Granada natal, donde estaba su familia. Puede que porque pensaba que allí estaría más seguro.

Como relata Casanova, el golpe de Estado, aunque se dio con mucha violencia, no prosperó en toda España. "Fracasa donde hay una división de las fuerzas armadas y no es hasta mediados de agosto de 1936 que se sitúan los frentes y eso deriva en la guerra civil".

Pero, en el caso de Granada, "triunfa el golpe y no hay ninguna posibilidad de resistencia porque la gente no está armada".

Mapa de España ubicando a Granada.

 
Mapa de España ubicando a Granada.

Todas las papeletas

Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.
El crimen fue en Granada - Antonio Machado

En una frase que se ha hecho famosa, Lorca llegó a decir, con sorna, que él era "católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico".

El poeta, que provenía de una familia burguesa acomodada, se dedicó a una profesión liberal y se rodeó de un mundo vanguardista y surreal con genios como Luis Buñuel o Salvador Dalí. Nunca se afilió a ningún partido político, pero llevó el teatro a la España rural -con el objetivo de acercar la cultura al pueblo- con el proyecto La Barraca, impulsado por el ministro de Instrucción Pública, el republicano Fernando de los Ríos.

Sin olvidar su condición de homosexual, algo por lo que fue víctima de ataques en varias publicaciones tradicionalistas tiempo antes de que lo mataran.

"Era un conocido comprometido con la cultura y la educación. Lorca tenía todos los números para que lo mataran. Si cayeron miles de obreros, ¿Cómo no iban a hacerlo con gente como él?", remarca Casanova.

Federico García Lorca y Salvador Dalí, ambos de pie y vestidos de traje. 

Federico García Lorca y Salvador Dalí, ambos de pie y vestidos de traje.

Fuente de la imagen,Apic/Getty Images


Pie de fo

Lorca se rodeó del mundo vanguardista y surreal de genios como Luis Buñuel o Salvador Dalí (en la imagen).

El historiador asegura que es un mito que hubiera una lista negra con su nombre o el de otros intelectuales. "Cuando las armas sustituyen a las palabras, la atmósfera inclemente se lleva por medio a todo el mundo", apunta.

Y aunque hay quienes aseguran que México o Colombia ofrecieron a Lorca asilo, Casanova dice que no hay documentos que lo prueben, por lo que, lo más inteligente en esas primeras semanas, era buscar "alguien que te proteja o que te salve".

Después de que fueran a buscarlo varias veces a su finca de la Huerta de San Vicente, se refugió en casa de su amigo Luis Rosales.

La familia Rosales era cercana a la Falange, la agrupación fascista que luego fue el partido único durante el franquismo.

"Pensaba que al ser ellos falangistas, estaría más protegido", declaró Gerardo Rosales, sobrino de Luis, en una entrevista.

Allí duró una semana, hasta que Ramón Ruiz Alonso -ultraderechista y parte de las milicias que reprimieron a los republicanos en Granada-, obligó a Rosales a confesar y detuvo a Lorca.

"No tuvo más remedio que admitirlo, se estaba jugando la vida él también", añadió su sobrino.

Lorca con su madre en la finca de la Huerta de San Vicente.


Lorca con su madre en la finca de la Huerta de San Vicente.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

Pocos datos, muchas versiones

Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
Poeta en Nueva York - Federico García Lorca

A partir de ahí, las voces y versiones, como el tiempo transcurrido, han aumentado, porque registros hay pocos, pero los relatos -más o menos fiables-, son muchos.

Se sabe que lo mataron junto a dos banderilleros anarquistas, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, y un maestro republicano, Dióscoro Galindo. Se cree que posiblemente fue entre las 4 y las 5 de la madrugada del 17 al 18 de agosto y en un paraje en la sierra de Granada, entre las localidades de Víznar y Alfacar.

En 2007, bajo el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, se promulgó en España la Ley de Memoria Histórica con el objetivo de reconocer a las víctimas del franquismo, eliminar los símbolos de la dictadura y facilitar la búsqueda de fosas comunes.

En 2022, con Pedro Sánchez como presidente, llegó la Ley de Memoria Democrática, en la que se establece que la búsqueda de desaparecidos es competencia del Estado.

Mapa de España que muestra la sierra de Granada, con las localidades de Víznar y Alfacar, donde se cree que están la fosa de Federico García Lorca.


Mapa de España que muestra la sierra de Granada, con las localidades de Víznar y Alfacar, donde se cree que están la fosa de Federico García Lorca.
En 2008, el juez Baltasar Garzón ordenó abrir varias fosas, entre ellas algunas en las que se creía podían estar los restos de Lorca. Fue el primer intento de exhumación. Luego hubo otros dos más en 2013 y 2016.

El periodista y fotógrafo Santi Donaire estuvo durante 8 años asistiendo a las exhumaciones de la fosa de Paterna (Valencia), donde fueron fusiladas más de 2.200 personas tras la guerra civil.

De esa experiencia surgió su libro "Punto Ciego". Antes de eso, en 2015, estuvo en Granada durante los intentos de búsqueda de la fosa de Lorca y sus compañeros de infortunio.

Si en Paterna los trabajos fueron "sencillos", no fue así en Víznar y Alfacar.

Vista aérea de la fosa común donde se encontraron tres cadáveres, que se presume fueron asesinados en la guerra civil española el 6 de mayo de 2021 en Víznar, España. 

Fosa común en el barranco de Víznar, Granada, en la zona donde se cree que están los restos de Lorca.

Vista aérea de la fosa común donde se encontraron tres cadáveres, que se presume fueron asesinados en la guerra civil española el 6 de mayo de 2021 en Víznar, España.

Fuente de la imagen,Carlos Gil Andreu/Getty Images

 
Pie de

"A diferencia de Paterna, que es represión postbélica, se mata de modo sistemático, hay registros y se puede ver el recorrido de la persona hasta que es asesinada, cuando matan a Lorca es en el inicio del conflicto y no hay un sistema, no hay registros documentales", le cuenta a BBC Mundo.

Así, no hay documentos que certifiquen ni el lugar ni la hora precisos de la ejecución de Lorca. Solo están las versiones del boca a boca que con el paso del tiempo han quedado registradas, según distintos métodos, por los historiadores.

Una de las versiones es la que recoge periodista Agustín Penón en los años 60, que se basa en el testimonio del apodado como "Manolillo el comunista", que luego recogería el hispanista irlandés Ian Gibson. Otra es la del investigador granadino Federico Molina Fajardo.

En ambas, la fosa de García Lorca está dentro de la misma zona, entre Víznar y Alfacar, pero bien distantes. Se han hecho excavaciones en ambos puntos y no se han encontrado restos humanos.

Miguel Caballero, investigador del Instituto de Estudios Históricos del Sur de Madrid, participó en el último intento de encontrar los restos de Lorca en 2015.

Además, se ha centrado en el estudio de las últimas horas de vida del poeta siguiendo la estela de Molina Fajardo y haciendo uso de los pocos registros y documentos que hay disponibles.

Gran terreno excavado en mitad de la montaña. Se ven varias personas a lo lejos, con chalecos amarillos. 

Una de las excavaciones para encontrar la fosa de Lorca.


Gran terreno excavado en mitad de la montaña. Se ven varias personas a lo lejos, con chalecos amarillos.

Fuente de la imagen,MIGUEL CABALLERO

 

Pie de foto
Uno de los problemas, según Caballero, es que "no hay constatación documental que nos pueda decir dónde estaba" y, a su juicio, la tesis que recoge Penón "es la versión que la policía franquista le da para despistarlo".

Y la de Molina Fajardo, que, según él, "sí habló con las personas que habían participado en el asesinato", está incompleta.

En 2015 se hizo público un documento de dos folios mecanografiados con fecha de julio de 1965 -es decir, durante la dictadura de Franco-, que sitúa el fusilamiento del poeta en Víznar y su enterramiento a pocos kilómetros, en el paraje de Fuente Grande, añadiendo una nueva versión del lugar.

En el mismo documento se tacha a Lorca de "socialista, vinculado a Fernando de los Ríos, masón y tildado de prácticas de homosexualismo".

Para Caballero, "el crimen fue prioritariamente de componente familiar, y circunstancias como sus amistades y su homosexualidad lo agravaron, pero fueron rencillas personales con el padre". Y argumenta que parte de la gente involucrada en la muerte de Lorca tenía relación familiar en algún grado con él.

Otra de las versiones que apareció en estos años es que, poco después de su asesinato, el padre de García Lorca pagó una suma enorme de dinero para recuperar el cadáver y poder enterrarlo en otro lugar.

Según esta versión, el poeta fue enterrado en la finca de la Huerta de San Vicente propiedad de la familia García Lorca, cuyos miembros han negado rotundamente que esto sea cierto.

"Hay muchas elucubraciones. Cada año surge una invención nueva", señala Caballero.

García Lorca


García Lorca


Geología, familia y política

"Quiero dormir el sueño de las manzanas
alejarme del tumulto de los cementerios."
Diván del Tamarit – Federico García Lorca

A todo esto se añade cómo es el lugar en el que se supone está enterrado Lorca: además de tener que explorar en miles de metros cuadrados, se trata de una zona montañosa con muchos cambios en la orografía y alteraciones a lo largo de las décadas.

"Ha habido alteraciones. Primero agrícolas, ya que se han plantado y quitado olivos. Además, en los años 80 hubo una gran alteración para hacer una pista de motocross, cosa que me parece muy significativa", explica Santi Donaire.

Por eso, encontrar el terreno original de hace 90 años no es sencillo. Donaire detalla que en las excavaciones en las que él estuvo presente, se tuvo que retirar el equivalente a una piscina olímpica de tierra hasta alcanzar el suelo de 1936.

Francisco Carrión, profesor de la Universidad de Granada y director de la cátedra de Memoria Democrática Salvador Vila, participó en 2013 en la búsqueda de la fosa. Pero matiza que "no por buscar a García Lorca, sino al maestro Dióscoro Galindo, cuya nieta, Nieves Galindo, ha solicitado durante muchísimos años la búsqueda de su familiar".

Nieves Galindo llegó incluso a recurrir a los tribunales para poder encontrar los restos de su abuelo.

Para Carrión, esta empresa "no es que sea difícil, es que nos falta información y hay silencios muy prolongados, entre otros, los de los propios familiares" de Lorca.

La familia del poeta ha mantenido a lo largo de los años que no había necesidad de encontrar sus restos y han expresado su deseo de que no se saquen del lugar donde se cree fueron enterrados.

Federico García Lorca a los 21 años posando en una foto familiar con sus hermanos Concha, Francisco e Isabelita y su madre Vicenta Lorca. 

La familia de García Lorca cree que es mucho más simbólico que los restos del poeta estén mezclados con los de las demás víctimas.

Federico García Lorca a los 21 años posando en una foto familiar con sus hermanos Concha, Francisco e Isabelita y su madre Vicenta Lorca.

Fuente de la imagen,Mondadori via Getty Images

 

En una entrevista reciente con el medio español El Salto, Laura García-Lorca de los Ríos, quien es presidenta de la fundación que lleva el nombre del poeta, dijo que a la familia le parece que "simbólicamente es muchísimo más fuerte que los restos de Lorca estén mezclados con todas las demás víctimas (…) esa distinción entre los restos de víctimas no nos parece bien".

Pero también defendió que "que todas las familias que quieren buscar a sus familiares tengan el derecho y la ayuda para hacerlo. Por eso no hemos querido impedir ninguna de las excavaciones".

Para todos los entrevistados hay una capa más que suma tierra sobre la fosa de Lorca: la política.

Los temas relacionados con la dictadura, las propias leyes de memoria y la búsqueda de fosas reabren siempre un enconado debate en España entre las personas que dicen que "es mejor dejar las cosas como están" y aquellos que reivindican que buscar y reconocer a esas víctimas de la guerra civil y darles, como dice Carrión, "digna sepultura, es un acto de verdad, justicia y reparación".

"¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados".


Romance de la zapatera

En un cortijo de Córdoba / entre jarales y adelfas,
vivía un talabartero / con una talabartera.
Ella era mujer arisca, / él hombre de mucha paciencia,
ella giraba en los veinte / él pasaba de cincuenta.
¡Santo Dios, cómo reñían! / Miren ustedes la fiera,
burlando al débil marido / con los ojos y la lengua.

Cabellos de emperadora / tiene la talabartera,
y una carne como el agua / cristalina de Lucena.
Cuando movía sus faldas / en tiempo de primavera
olía toda su ropa / a limón y yerbabuena.
¡Ay, que limón, limón / de la limonera!
Qué apetitosa / talabartera!

Ved como la cortejaban / mocitos de gran presencia
en caballos relucientes / llenos de borlas de seda.
Gente cabal y garbosa / que pasaba por la puerta
haciendo brillar, alegre / las onzas de sus cadenas.
La conversación a todos / daba la talabartera
y ellos caracoleaban / sus jacas sobre las piedras.

Miradla hablando con uno / bien peinada y bien compuesta,
mientras el pobre marido / clava en el cuero / la lezna
Un lunes por la mañana / a eso de las once y media,
cuando el sol deja sin sombra / los juncos y madreselvas,
y van cayendo las verdes / hojas de las madroñeras,
regaba sus alhelíes / la arisca talabartera.

Llegó su amigo trotando / una jaca cordobesa
y le dijo entre suspiros:
Niña, si tu lo quisieras, / cenaríamos mañana
los dos solos / en tu mesa.
¿Y qué harás de mi marido? / -Tu marido no se entera.
¿Qué piensas hacer? /- Matarlo.

Es ágil. Quizás no puedas. / ¿Tienes revolver? -¡Mejor!
¡Tengo navaja barbera! / ¿Corta mucho? -Más que el frío.
Y no tiene ni una mella. /-¿No has mentido? -Le daré
diez puñaladas certeras / en esta disposición,
que me parece estupenda: / cuatro en la región lumbar,
una en la tetilla izquierda, / otra en semejante sitio

y dos en cada cadera. / ¿Lo matarás enseguida?
Esta noche cuando vuelva / con el cuero y con las crines
por la curva de la acequia.

Esposo viejo y decente / casado con joven tierna,
qué tunante caballista / roba tu amor en la puerta.

Federico García Lorca 

lunes, 30 de marzo de 2026

Cosas que decían aquellos personajes


Desde la distancia, después de tantos años, aquellos entrevistados suenan como una forma muy personal de hablar. Lo hacían con la propia voz. Sin imitar a nadie.
 
Allá por los inicios de los años ochenta del siglo pasado realicé una serie de entrevistas a ciertos personajes, políticos, escritores, artistas, que ya lo habían dado todo en la vida y se hallaban medio olvidados fuera del circuito debido a una edad que ya era provecta. Como no tenían que dar cuentas a nadie hablaban con la lengua muy suelta de hechos que habían conocido de primera mano. Uno de ellos era el periodista Luis Calvo, exdirector de Abc, que me contaba: “Una tarde llevaba de paseo en mi Rover descapotable a la cantante La Argentinita, amiga de García Lorca, y me decía que eso de los hombres ya había terminado para ella porque cuando veía a alguno, por muy guapo y joven que fuera, siempre se acordaba del sudor de la calva de su amante, el torero Ignacio Sánchez Mejías, aquella vez que estaba acatarrado y se le quitaban las ganas”.

Pedro Sainz Rodríguez, catedrático especialista en la literatura de los místicos españoles y ministro de Franco durante la guerra, decía: “No sé si sabe usted que yo en los años de la República dirigí la CIAP, una editora que implantó por primera vez el sistema de abrir una cuenta de crédito a los escritores. En aquel tiempo, si se quería ayudar indirectamente a un escritor se le daba un cargo, aunque fuera ficticio. Por ejemplo, el periodista Manuel Bueno fue nombrado nodriza de la inclusa y así afanaba un dinero extra. En mi editorial el escritor cobraba solo por escribir con la modalidad de unas cantidades entregadas a cuenta. Allí conocí a  Alberti y le publiqué Sobre los ángeles. Alberti era muy pedigüeño, siempre estaba pidiendo anticipos. Cuando lo veía entrar por la puerta ya sabía que venía a pedir. Yo le llamaba Villasandino, el poeta menesteroso del cancionero de Baena que elogiaba a los poderosos para recibir sus dádivas. “Señores, para el camino dad a Villasandino”.




Dámaso Alonso, escritor y académico, miembro de la Generación del 27, retratado en octubre de 1969. EFE

Dolores Ibárruri, Pasionaria, me contaba una vez mientras en aquel jardín derruido de la sierra unos amigos le guisábamos una paella: “A mí de joven me gastaba bailar el pasodoble España cañí o lo que fuera. En la plaza de mi pueblo había un kiosco de música y a su alrededor se montaba un baile los domingos por la tarde. Allí danzaba yo con todos los muchachos. Tuve un primer novio que se llamaba Miguel Echevarría, lo recuerdo perfectamente, un chico de Matamoros, ajustador metalúrgico, muy tímido, que venía atravesando los montes desde su pueblo los domingos a sacarme de paseo. Duró poco porque no hablaba nada. Si yo me callaba, él no hablaba. Un día le dije: ‘Ya no vengas más’. Yo entonces pertenecía al Apostolado de la Oración y llevaba un escapulario con el Corazón de Jesús aquí en el pecho”.


El escritor Ernesto Giménez Caballero, en enero de 1943. ARCHIVO DÍAZ CASARIEGO (EFE)
Ernesto Giménez Caballero, moviendo mucho las aspas de sus brazos como uno de los molinos del Quijote, me decía. “En la Nochebuena del año 1941 fui invitado a casa de  Goebbels, allí en Berlín. Antes de cenar yo le había regalado a Goebbels un capote de luces para que toreara a Churchill y en esto Goebbels tuvo que salir porque le había llamado Hitler. Me quedé solo con Magda, su mujer, en un saloncito donde ardía una chimenea. Allí le propuse la fórmula para llegar a un armisticio reanudando al mismo tiempo la dinastía hispanoaustriaca. Se trataba de casar a Hitler con una princesa española, que no era otra que Ernesto Giménez Caballero. Con los ojos humedecidos por la emoción, Magda tomó mis manos y me dijo: ‘No es posible, porque a Hitler durante la Gran Guerra en que era sargento le pegaron un balazo en los testículos y es impotente. Lo de Eva Braun no es más que un tapadillo para disimular”.

El gran poeta y director de la Real Academia Española Dámaso Alonso hablaba de los recuerdos de juventud. “Yo no hice amistad con ningún escritor famoso de entonces. Tenía mucha prevención. Al que traté más fue a Juan Ramón Jiménez. Le tenía mucha admiración, aunque era un hombre muy raro. Primero te recibía con simpatía, pero cuando uno destacaba un poco y empezaba a tomar fama enseguida lo apartaba de su amistad. Era muy mordaz. Por ejemplo, decía que al ir a sentarse un día en casa de Antonio Machado se encontró con que había un huevo frito en la silla.”



El historiador Ramón Carande, en marzo de 1983. EFE
Eran personajes que decían cosas sorprendentes con una libertad y solvencia que, desde la distancia, después de tantos años, suenan como una forma muy personal de hablar. Lo hacían con la propia voz. Sin imitar a nadie. Cada uno con su personalidad. No como hoy en que todo lo que oyes parece intercambiable. El historiador Ramón Carande tenía 95 años cuando le entrevisté. Ante unas famosas judías con chorizo en Casa Portal, que a él le sentaron bien y a mí me destrozaron el estómago, me dijo: “No he tomado una aspirina en toda mi vida y mire usted si soy viejo que he conocido a una persona que le dio la mano a Napoleón”.

Sobre la firma
Manuel Vicent

martes, 3 de marzo de 2026

Entrevista a la activista ecofeminista Yayo Herrero «Hay una burbuja cultural que nos hace pensar que podemos explotar la tierra de forma ilimitada»



Fuentes: El diario [Foto: La autora Yayo Herrero. Marta Jara]



La referente ecofeminista sostiene en su nuevo libro que “desmantelar pieza a pieza el monopolio de la verdad” es una de las tareas indispensables para hacerle frente a las emergencias del presente

Metamorfosis - Arcadia
Una cultura escapista. Unos seres que sueñan con no ser animales, no ser mortales, no ser terrestres, y con vivir flotando eternamente por encima y por fuera de los límites físicos. Es parte del retrato que Yayo Herrero (1965), referente ecofeminista, antropóloga e ingeniera técnica agrícola, realiza del pensamiento occidental en su nuevo ensayo Metamorfosis: Una revolución antropológica (Arcadia). Una forma de ver el mundo que nos está convirtiendo, señala, en “colaboracionistas con un proyecto de autodestrucción propia y de otros”.

“¿Qué es lo que hace que nuestro conocimiento no haya servido, no sirva, para ponernos a salvo? ¿Cómo es posible que una sociedad tan orgullosa de sí misma haya construido una forma de vivir en común que destruye lo que la mantiene viva?” se pregunta para proceder a sumar en la tarea ―colectiva― de dibujar un camino que nos ayude a volver a ser terrestres.

Una de las preguntas que lanza en el libro es: “¿Cómo es posible que una sociedad no reaccione ante una amenaza que sabe que existe?” ¿Cómo es posible?

El motivo, desde mi punto de vista, es el haber constituido ―sobre todo en Occidente― una cultura que yo he llamado “del extravío”, en la que las personas no acabamos de sentirnos parte de la trama de la vida de la que formamos parte. Carecemos de una cierta “humildad de especie”. Esto va acompañado de una falta de percepción de límites y de la convicción de que nuestro propio conocimiento y la tecnología lo va a poder resolver todo. Tanto es así que confiamos más en cosas como el dinero o la tecnología que en nuestra propia capacidad para integrarnos en esta trama.

¿Cuándo empezamos a convertirnos en seres que, de forma obsesiva, anteponen el jugar a ser dioses y rechazan la vulnerabilidad?

Es algo relativamente reciente. En el ensayo me he remontado al momento en el que se escribe el libro del Génesis y al pensamiento platónico. Se empieza, entonces, a relatar la llegada de los seres humanos a la Tierra como el fruto de un castigo, de un exilio. A partir de ahí, vamos creando una cultura, me refiero a la occidental, en donde el cuidado de la vida ha ido cayendo en un lugar de invisibilidad para sostener una fantasía de individualidad. La cultura patriarcal, desde mi punto de vista, es eso.

Hemos terminado mirando la Tierra y los cuidados desde la exterioridad, la superioridad, la instrumentalidad. Yo creo que una cultura que establece relaciones de control, de dominio y que ejerce violencia sobre aquello que le sostiene, es una cultura condenada antes o después al suicidio. Violentar lo que te sostiene es una muestra, creo yo, de poca inteligencia.

“Vivimos en una especie de burbuja cultural que nos hace pensar que podemos explotar la tierra de forma ilimitada, pese a que no es así, y donde las personas se sienten como seres individuales e independientes, pese a que no lo son”

Defiende que el sistema socioeconómico actual se podría explicar como una especie de “religión civil” basada en el sacrificio de la vida. ¿Cree que vivimos en una especie de fantasía, de delirio?

Desde mi punto de vista, sí. Ya en su momento Karl Polanyi decía que el capitalismo constituía una especie de fundamentalismo religioso que se sostiene sobre esa lógica del sacrificio. Nos hace pensar que todo merece ser sacrificado con tal de que la economía crezca. Vivimos en una especie de burbuja cultural que nos hace pensar que podemos explotar la tierra de forma ilimitada, pese a que no es así. Dentro de esta burbuja, además, las personas se sienten como seres individuales e independientes, pese a que no lo son.

La ciencia occidental se ha vendido a sí misma como la más elevada. ¿Qué críticas hace el pensamiento ecofeminista a esto?

La mayoría de autoras ecofeministas coincidimos en esa crítica a cómo se ha configurado el modelo de ciencia occidental. La crítica es a lo que hemos denominado “modernidad triunfante”. Es decir, el pensamiento moderno que triunfó al hacerse hegemónico y plasmarse en una buena parte de las aplicaciones tecnocientíficas o incluso las ciencias sociales. Esa “modernidad triunfante” imaginó el mundo y la naturaleza como inerte, y solamente imaginándola como algo muerto desarrolló la capacidad y la tecnología suficiente para matarla.

La mirada alternativa sugiere que nos haría falta una cierta humildad no solo de especie, sino también epistémica, que sirva para reconocer que muchos de los dibujos que hemos hecho de la realidad no describen la realidad misma, y que hay, además, otras formas de comprender el mundo extremadamente valiosas. Conocimientos que han resultado ser, en el extremo, tremendamente acertados. Estoy pensando, por ejemplo, en los conocimientos sobre la complejidad ecosistémica de muchos pueblos originarios.

“Creo que se está generando una percepción en una parte importante de la sociedad de una cierta ineficiencia de los progresismos para resolver problemas estructurales”

Explica que construir cualquier cosa exige saber y reconocer dónde estamos. ¿Cómo de importante es dejarse atravesar por el dolor que provoca el presente?

Reconocer la realidad de la que formamos parte es absolutamente esencial para poder cambiarla. No hay forma de poder atajar un momento de enfermedad, de desamor, sin reconocer la causa estructural, fundamental, que lo origina. Con esto no quiero decir que tengamos que ser seres dolientes: todo lo contrario. De hecho, yo soy una persona bastante disfrutona. Pero si el punto de partida es uno fantasioso, edulcorado, que elude cuáles son los grandes conflictos estructurales, resulta que las alternativas que acabaremos diseñando se podrán convertir también en monstruosas. Lejos de resolver los problemas, podrán llegar a incrementarlos.

Denuncia que las izquierdas no están asumiendo la transformación colosal que se necesita para afrontar retos como la crisis ecosocial.

En general, y sin dejar de reconocer el trabajo de políticos como Pablo Bustinduy o Sira Rego, creo que no la están asumiendo. En parte, creo que tiene que ver con que se ha interiorizado que las personas organizadas no vamos a ser capaces de generar proyectos políticos que acaben siendo emancipadores y de ponerle freno a la destrucción. No, al menos, sin hacer enormes concesiones (discursivas, políticas, económicas). Ahí hay un problema, porque creo que se está generando una percepción en una parte importante de la sociedad de una cierta ineficiencia de los progresismos para resolver problemas estructurales.

La política institucional ha hecho un esfuerzo enorme por disputar el relato. Sin embargo, creo que es imposible que las instituciones hagan los cambios necesarios para sostener vidas dignas y atajar la crisis ecológica si no hay una cierta masa crítica organizada que desee y esté activa para lograr esos cambios. En este sentido vamos a tener que pensar en cómo organizarnos ante instrumentos represivos que crecen en todos los lugares, como la Ley Mordaza.

¿La gente intuye que las soluciones a la policrisis que estamos atravesando no pueden ser tan simples?

Esto lo hemos apreciado en los procesos participativos del Foro de Transiciones, en donde reunimos a personas heterogéneas y que, en general, no forman parte del movimiento ecologista. La mayoría es muy consciente de que nos encontramos ante una situación de crisis profundísima. Cuando intentan aterrizarlo en sus realidades cotidianas, hablan de dolor, de miedo, de precariedad, de rabia… Hay muchas personas, sobre todo empobrecidas, que cuando les vienen a contar que es posible resolver estos problemas con algunos retoques, se muestran incrédulas, y a veces discursos que pretenden crear ilusión de una forma un poco simplificadora los ven incluso como ofensivos.

“Me pregunto si la República hubiera sido posible sin las misiones pedagógicas, o sin La Barraca de García Lorca”

¿Cómo podríamos ir acercándonos a ese horizonte de “metamorfosis antropológica”?

Con el concepto de “metamorfosis antropológica” lo que pretendo decir es que, frente a una especie de mutación distópica que estamos viviendo a la hora de atajar la crisis ecosocial, en la que se da a entender que “el único problema que hay es que sobra gente”, hay otra forma de poder abordar esto. Pero quiero dejar claro que no es una receta ni un programa electoral, sino que son una serie de objetivos que llevan sus propias metas y que podrían ser plasmados en políticas públicas.

Hablamos de la posibilidad de establecimiento de alianzas público-comunitarias como alternativa a las público-privadas. También es crucial la realización de un trabajo educativo. Hablo de esa educación que protagonizó el movimiento obrero o cualquier lucha política para salir adelante. Me pregunto si la República, por ejemplo, hubiera sido posible sin las misiones pedagógicas o sin La Barraca de García Lorca. Son procesos clave para aprender cosas como que somos seres sujetos a los límites físicos del planeta y capaces de cuidarnos. O que podemos construir economías que no tengan como principal prioridad la acumulación, sino la vida. Creo que el trabajo por debajo de disputa de hegemonía es crucial.

Hay quien repite que el control, el dominio, la violencia es inherente al ser humano y a cualquier forma de organización social compleja. ¿Esto es así?

Si hay una disciplina de conocimiento que esté en un momento de profunda revolución esa es la arqueología, y lo que muestra es que, lejos de venir de un pasado simplificado de “salvajismo y barbarie” y llegar a un futuro “esplendoroso” de progreso, en el pasado también hubo culturas que fueron extremadamente complejas.

Estamos hablando de ciudades de decenas de miles de habitantes en donde la evidencia permite decir que fueron sociedades sumamente organizadas, bien conectadas con el territorio en el que se insertaban, con fórmulas económicas diversas y complejas, y en las que no se aprecia una gran evidencia de desigualdad social y de jerarquía, ni tampoco hay rastro de violencia. Ello muestra que no solo funcionamos a partir de la violencia, del sometimiento y del control, sino también de la cooperación, del apoyo mutuo y de la simbiosis. 

sábado, 20 de diciembre de 2025

Cruzada contra la ignorancia

El 21,3% de los españoles creen que los años de la dictadura fueron “buenos” o “muy buenos”. El historiador Julián Casanova combate en las redes el negacionismo, pero está muy solo

Elegir a quienes gobiernan y criticarlos cuando te parezca o que te los impongan durante casi 40 años; dar un beso en la calle a tu pareja o que te envíen a la cárcel o al manicomio por homosexual, es decir, por “vago”, “maleante” y “peligroso”; ver películas, leer libros y periódicos sin censura o recibir únicamente contenidos mutilados por unas autoridades a las que les aterroriza cualquier cosa que haga pensar; divorciarte de tu maltratador o aguantar a su lado porque una comisaria moral llamada Elena Francis te ha recomendado que te pongas guapa para tu agresor —“Sea valiente, no descuide un solo instante su arreglo personal. Y cuando él llegue a casa, esté dispuesta a complacerlo en cuanto le pida...”—; que las noticias hablen de juicios con garantías y condenas de cárcel a quienes las merecen o que pedir libertad sea motivo suficiente para acabar preso o ejecutado frente a una tapia; condenar el asesinato, a los 38 años, de uno de los mejores poetas de todos los tiempos, Federico García Lorca, o aceptar que su ejecución nos privara de todos los versos que le quedaban por escribir porque “algo habría hecho”... Uno pensaría que si se les preguntase a los ciudadanos hoy qué preferirían de todas esas opciones, el 100% escogería las primeras. Sin embargo, el último barómetro del CIS ha arrojado un porcentaje sorprendente de españoles que opta por las segundas: un 21,3% cree que la dictadura franquista fue un periodo “bueno” o “muy bueno” para el país.

Tienen trabajo los sociólogos, los antropólogos, los politólogos, incluso quizá también los parapsicólogos, para explicar la querencia de un 21,3% de la población por la represión y la oscuridad. Para analizar por qué al 61% de los votantes de Vox les parece “peor” o “mucho peor” el actual régimen democrático que la dictadura franquista, esos expertos pueden remitirse a los discursos de los diputados de la extrema derecha que, desde los escaños que les han concedido unas elecciones libres, afirman que este es “el peor Gobierno en 80 años” —literalmente, un “con Franco vivíamos mejor”— y que se jactan en el hemiciclo de que, “gracias a las redes sociales, muchos jóvenes están descubriendo que la etapa posterior a la Guerra Civil no fue una etapa oscura, sino de progreso y reconciliación”. Para buscar una explicación al 35,4% de los votantes del PP que opinan que el franquismo fue “bueno” para España —4,5 puntos porcentuales más de los que creen que fue “malo”—, pueden explayarse sobre la estrategia del partido de Alberto Núñez Feijóo de imitar al competidor por la derecha: sus causas —el miedo a perder apoyo electoral— y sus consecuencias —someterse al ideario de Vox en cuestiones como el aborto, la inmigración o las políticas de memoria no ha aumentado la estimación de voto del PP, sino la de Vox—. Y, como ocurre con los problemas que alcanzan cierta magnitud, probablemente todos esos especialistas acaben apuntando en la misma dirección: la educación.

En el colectivo de quienes —después, naturalmente, de los represaliados por el franquismo—, tienen más motivos para sentirse ofendidos por esos porcentajes, los historiadores, algunos ya han tomado medidas. La encuesta no les pilla por sorpresa. Llevan años observando la expansión del virus del negacionismo, alertando de la influencia mediática y política de autores que replican tesis franquistas ante una sociedad que no ha sido suficientemente vacunada en la escuela. Algunos, como Julián Casanova, han emprendido su propia cruzada contra la ignorancia, incluida la más terca, la del sectarismo, armados con datos y fechas. El catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, quien el pasado febrero publicó una biografía de Franco, utiliza su cuenta de X (@casanovaHistory) para divulgar conocimiento y explicar, con rigor y un estilo ameno, “la dictadura en diez tuits” o “todo lo que debes saber sobre la Guerra Civil en siete vídeos”. Es una forma de contrarrestar, en democracia, 40 años de propaganda —“Aparecía en el NO-DO como caudillo militar, conductor del pueblo, deportista y abuelo venerable. Entre 1943 y 1975, los españoles pudieron verle en 375 ocasiones en actos propagandísticos; en 215 como jefe de Estado, y en 154 inaugurando pantanos y obras públicas”— y de proteger a los más jóvenes del bombardeo de desinformación que reciben en redes sociales como la propia X. Pero está muy solo, y los interesados en que el país viva entre tinieblas hacen demasiado ruido.

martes, 23 de septiembre de 2025

María San Miguel, actriz y dramaturga: “No entiendo cómo una democracia puede sostenerse con muertos bajo su tierra”

María San Miguel en Valladolid, el 22 de agosto de 2025.
La directora estrena ‘Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva’, en la que entra de lleno en la cuestión de la memoria histórica

María San Miguel (Valladolid, 1985) creció con la historia que contaba su abuela Arsenia que, con 14 años, tuvo que ir a recoger el cuerpo de su padre fusilado por las tropas franquistas. De las exhumaciones de los restos de las víctimas enterradas en las carreteras, entre ellos los de su tatarabuela, nació su interés por la memoria y los temas como dramaturga. Licenciada en periodismo y creadora de una trilogía teatral sobre el conflicto vasco con su compañía Proyecto 43-2, San Miguel llega al Teatro del Barrio de Madrid, el próximo 7 de septiembre, con su montaje Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva, en el que partiendo de los silencios en torno al poeta Federico García Lorca, asesinado hace ahora 89 años, entra de lleno en la cuestión de la memoria histórica. El proyecto, un encargo de la Diputación de Granada que se estrenó en el patio de la casa de Lorca en Valderrubio (Granada), tiene también formato podcast de cinco capítulos, para el que ha utilizado todo el material documental reunido.

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Pregunta. Con 17 años asistió a la exhumación de los restos de su tatarabuela. ¿Cómo vivió ese momento?
Respuesta. La historia de mi abuela Arsenia la conocía porque ella misma la contaba. Lo que no sabía es que a su propia abuela también la habían fusilado. Recuerdo ir con mis padres a un pinar, cerca de un pueblo de Valladolid y sentir una emoción tremenda al ver como apartaban la tierra y encontraban sus huesos. Fue algo muy impactante. Fue un momento clave, porque ahí nace mi interés por la memoria y por los temas para tratar como dramaturga.

P. ¿Cómo se vive el hecho de ser familiar de un desaparecido en una fosa común?
R. Lo vivo con incomprensión. Me pregunto cómo es posible vivir con normalidad en un país teniendo a tantos miles de desaparecidos y desaparecidas. No entiendo como una democracia puede sostenerse con muertos bajo su tierra.

Hacer teatro independiente en nuestro país es agotador. He vivido decepciones personales y profesionales muy grandes

P. ¿Y cómo ha influido su experiencia personal en su teatro?
R. Desde los 17 años he querido hablar de esto en un escenario, pero no se ha dado la ocasión hasta que la Diputación de Granada me invitó a acercarme al silencio que hay en Valderrubio en torno a Federico García Lorca. Estaba a punto de abandonar el teatro. Todos los fantasmas que viven bajo tierra me vinieron a salvar de ese momento que estaba viviendo, unido a que Federico está en la raíz de mi formación teatral y en mi manera de entender el teatro.

P. ¿Por qué quería dejar el teatro?
R. En los últimos años me han pasado muchas cosas, algunas personales, como la muerte de mi padre. Hacer teatro independiente en nuestro país es agotador. He vivido decepciones personales y profesionales muy grandes.

P. ¿Cómo cuáles?
R. No quiero abundar más en ello. Quizás algún día tomando un vino.

P. Se acaban de cumplir 89 años del asesinato de Lorca. ¿Hay todavía un manto de silencio sobre ello?
R. Hay silencio sobre el contexto y lo que realmente sucedió en este país con el golpe militar que fue un genocidio pensado. Este proyecto es una investigación del silencio en torno a su desaparición. Se sabe que fue asesinado, pero Lorca, como 114.000 personas más, es un desaparecido forzoso.

P. ¿A qué cree que se debe?
R. Al absoluto terror con el que los golpistas y luego la dictadura generó en la población y a toda la propaganda para extender el terror y el silencio. Para mí hay una pedagogía de la crueldad cuando asistes a una exhumación. Cuerpos arrojados de cualquier manera con lesiones en el cuerpo y tiros en la nuca.

Los hijos de las personas desaparecidas están muriendo. El duelo colectivo como país no se ha cerrado. Es un trauma que se hereda

P. ¿Ha sido Lorca un personaje instrumentalizado?
R. Hay cierto sector de la ultraderecha decidido a instrumentalizarlo, señalando que, por ejemplo, le gustaban los toros, pero sin contar por qué fue asesinado. Por otro lado, la izquierda siempre ha sido cobarde en reivindicar a nuestros muertos que, por otra parte, son de todos, seas de la ideología que seas.

P. La obra habla del profundo miedo y la represión que siguió al asesinato del poeta. ¿Cómo se traslada ese miedo al mundo de hoy?
R. Hay todavía mucho silencio. Yo he crecido con esa sensación en el discurso público de que no se podía hablar de determinados temas porque se removían ideas y temas como la guerra civil, que, por otra parte, se ha tratado muy poco tanto en el teatro como en el cine.

P. Después de tantos meses de inmersión en el universo de Lorca. ¿Qué sensaciones le deja?
R. La de ser una privilegiada. Uno de los mejores regalos de mi carrera ha sido el de trabajar con el equipo científico de la Universidad de Granada que trabaja en el barranco de Víznar. He descubierto a personas cuyo motor de vida es la pasión y el compromiso por Granada y los pueblos lorquianos.

P. Habla de Federico y no de Lorca. ¿Qué es para usted Federico?
R. Me refiero como Federico para traerlo a la tierra como representante de tantos miles de hombres y mujeres que siguen enterrados en cunetas y carreteras. Leo a Federico desde que aprendí a leer. Me ha marcado mucho no solo su obra, sino su visión política y teatral, su militancia política y sus ideas por llevar la cultura a todos los rincones de España con su compañía La Barraca.

P. La obra da pie a hablar de otras historias, de otras víctimas de la dictadura franquista. ¿Siguen olvidadas?
R. Sí, sobre todo siguen enterradas, literalmente, cosa que es gravísimo en una democracia.

P. Su trayectoria como dramaturga está centrada en la realidad. ¿Qué teatro busca?
R. El que tenga sentido hacer en este mundo que vivimos. En este espectáculo he pensado mucho cómo escribir y que contar para seguir despertando emociones y preguntas. Es muy complejo en un mundo de tantas imágenes, pero con tanta desesperanza, como el genocidio en Palestina, las políticas de Trump o el ascenso de la ultraderecha. Mi teatro piensa en los huecos, en las narrativas disidentes, en las historias que no tienen voz.

La Ley de Memoria Histórica está siendo devaluada en muchos ayuntamientos y comunidades gobernados por la derecha y la ultraderecha

P. La Ley de Memoria Histórica data del año 2007, con Zapatero como presidente del Gobierno. ¿Cree que llegó tarde?
R. Tardísimo. No puedo entender como en los gobiernos de Felipe González, con la mayoría absoluta de 1982 no empezaron a desenterrar a los muertos. Quizás ahora viendo en lo que se ha convertido Felipe González lo entiendo un poco más. Los hijos de las personas desaparecidas están muriendo. El duelo colectivo como país no se ha cerrado. Es un trauma que se hereda.

P. Esta ley está siendo devaluada en muchos ayuntamientos y comunidades gobernados por la derecha y la ultraderecha. ¿Qué siente ante ello?
R. Impotencia, dolor y muchísima rabia.

P. ¿Confía en que algún día se encuentren los restos de Federico García Lorca?
R. Lo que me gustaría realmente es que no dependiera de quien gobierna este país para exhumar a todas las víctimas, incluido Federico.

domingo, 29 de junio de 2025

Ediciones Altamarea publica El escriba sentado, una recopilación de artículos y ensayos del novelista catalán. Literatura y grandes autores: la lectura crítica de Vázquez Montalbán

Fuentes: Rebelión


Publicada en 1992, la Autobiografía del general Franco, del escritor y periodista Manuel Vázquez Montalbán (Barcelona, 1939-Bangkok, 2003), fue traducida a diferentes idiomas, como el italiano, francés, holandés y portugués; en el libro de 880 páginas, Vázquez Montalbán hace que el dictador se exprese con las siguientes palabras:

“Nací en El Ferrol, a las doce y media de la madrugada del 3 al 4 de diciembre de 1892, año del cuarto centenario del descubrimiento de América y de la unificación del territorio del estado español, mediante la conquista del reino árabe de Granada a cargo de los Reyes Católicos”.

En otro pasaje de la autobiografía, Franco Bahamonde pone de manifiesto sus ideas sobre la oposición política: “El espíritu antipatriótico disfrazado de antimilitarismo fue cultivado en España tanto por la masonería como por los movimientos de izquierda, muchas veces teledirigidos por la propia masonería hasta que apareció Moscú como centro de emisión de consignas desintegradoras de la civilización cristiana”.

El ensayista y poeta barcelonés, también gastrónomo, cultivó la novela negra, en la serie protagonizada por el detective Pepe Carvalho; por ejemplo en Tatuaje; La soledad del mánager; Asesinato en el comité central o Los pájaros de Bangkok.

Los mares del sur (1979) forma parte de la serie Carvalho; el detective privado ha de resolver el asesinato de un empresario influyente, Stuart Pedrell, a quien se le suponía de viaje por las islas de Polinesia; en conversación con su ayudante Biscuter, Pepe Carvalho explica cómo a los detectives se les considera el termómetro de la moral dominante; y que la sociedad se halla podrida, en parte por la falta de creencias.

Una perspectiva distinta es la que aporta El escriba sentado, libro editado por Altamarea en enero; se trata de una recopilación de artículos y ensayos de Manuel Vázquez Montalbán, sobre las obras y autores que marcaron –primero- su universo literario como lector; y después, el recorrido como escritor de narrativa y en los periódicos.

La editorial Altamarea destaca el estilo “analítico, ácido y sagaz” con el que el novelista aborda obras como El lazarillo de Tormes, autores como Dostoievski o -en el ámbito catalán- Juan Marsé, Josep Pla y el poeta Josep Maria de Sagarra; asimismo reflexiona en torno al dramaturgo Samuel Beckett, Franz Kafka, Alberto Moravia, Elias Canetti, Borges, Jonathan Swift, Agatha Christie, Shakespeare o Cervantes.

El escriba sentado incluye los artículos Diez años después de aquel Mayo florido; La pervertida sentimentalidad de Pío Baroja; 1984. La literatura del miedo; Sciascia y Sicilia o la metáfora de la postmodernidad; La saga de los Marx. La aventura ecuatorial de Juan Goytisolo y Juan García Hortelano: el mirón apasionado pero escéptico.

“Retengo de una nota de Caballero Bonald que la poesía de Benedetti refleja el amor como programación solidaria de la existencia y la historia como experiencia moral”, subraya Vázquez Montalbán en el texto Benedetti o el romanticismo ante el tercer milenio.

Y añade, sobre el escritor uruguayo: “Leer a Benedetti desde la simplificación de la escritura del compromiso es una de las muchas maneras de no leerle y, en los tiempos que corren, de situarlo más como caso de estudio antropológico que poético (…); todo escritor se compromete a través de lo que piensa, lo que escribe o lo que omite”.

Eduardo Mendoza ganó el Premio Cervantes en 2016, y este año el Premio Princesa de Asturias de las Letras; en 1978 publicó la novela El misterio de la cripta embrujada, en 1986 La ciudad de los prodigios y, antes, en 1976, otra de sus obras más relevantes: La verdad sobre el caso Savolta (ambientada en Barcelona -entre 1917 y 1919- en el contexto de las huelgas obreras y el pistolerismo empresarial).

En el artículo Algunas posibles verdades sobre la verdad sobre el caso Savolta, Vázquez Montalbán subraya que la obra representa “el primer manifiesto novelístico novísimo ratificado por la crítica con el premio anual. Este hecho, el fatídico 1975 y la circunstancia de que en aquellas fechas estuvieran acabando sus estudios universitarios buena parte de los hoy aún jóvenes catedráticos dominantes en la sociedad literaria española, otorgó un valor de referente exclusivo” a la novela.

Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial, en 1945, el filósofo parisino Jean-Paul Sartre ya tenía escrita su primera novela, La Náusea, de 1938; esta sensación de absurdo y angustia, a la que hacía referencia la narración, cobraba pleno sentido en la posguerra.

Vázquez Montalbán interpreta que no se trata de la náusea ante los horrores (“concretos”) de la contienda mundial, sino más bien de la congoja intelectual ante una evidencia objetiva: el sinsentido de la vida y de la historia.

En su reflexión sobre Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura en 1982, el autor de Yo maté a Kennedy y La rosa de Alejandría empieza con una analogía del escritor mexicano, Carlos Fuentes: Cien años de soledad es como el Don Quijote de la Mancha de la literatura latinoamericana.

“Que la falsedad del espontaneísmo de Cien años de soledad sea su mejor virtud técnica habla de la sabiduría literaria de un hombre capaz de escribir piezas tan maestras como Relato de un náufrago o El coronel no tiene quien le escriba”, valora Vázquez Montalbán.

En cuanto a Federico García Lorca, murió fusilado por el bando fascista (español) el 18 de agosto de 1936, en el camino de Viznar a Alfacar, en Granada; tenía entonces 38 años y como poeta -de la Generación del 27- había publicado Romancero Gitano y Llanto por Ignacio Sánchez Mejías; no menos importante fue su obra teatral: Bodas de sangre; Yerma y La casa de Bernarda Alba.

En El escriba sentado figura el siguiente comentario: “Su estatura (de Federico) creció una vez muerto hasta ocupar el horizonte del mundo y seguir allí como un retrato de la poesía”.

Además, “los profesionales de la literatura dicen que lo mejor de Federico fue Poeta en Nueva York (…); y en cuanto a su teatro, representó la última posibilidad de tragedia simbólica sobre la crueldad individual y colectiva de los españoles (…)”.