_-Conforme se acerca a los noventa años, la bibliografía de Noam Chomsky continúa creciendo. Afortunadamente para la izquierda internacional, también sigue ofreciendo entrevistas.
A principios de este mes, menos de una semana antes de su octogésimo octavo cumpleaños, Chomsky se sentaba a conversar en su despacho de Cambridge, Massachusetts. Entrevistado por Vaios Triantafyllou, un estudiante de posgrado de la Universidad de Pensilvania, Chomsky habló de todo, desde el socialismo, la naturaleza humana y Adam Smith hasta el presidente electo de EE. UU. (La transcripción se ha resumido y editado para facilitar su comprensión).
Conforme Donald Trump completa la designación de su gabinete, Chomsky reconoce que el futuro podría depararnos intolerancia y culpabilización. Sin embargo, la decisión sigue dependiendo de nosotros: “Que logren su propósito”, opina Chomsky sobre la táctica de divide y vencerás, “depende de la resistencia que oponga gente como usted”.
¿Cómo deberían plantear los socialistas la relación entre las reformas que humanicen el actual sistema de producción (como propuso Sanders) y el objetivo a largo plazo de erradicar totalmente el capitalismo?
Para empezar, deberíamos reconocer que, al igual que la mayoría de los términos del discurso político, el socialismo prácticamente ha perdido su significado. El socialismo antes significaba algo. Si retrocedemos en el tiempo, fundamentalmente significaba el control de la producción por parte de los productores, la eliminación del trabajo asalariado, la democratización de todas las esferas de la vida: la producción, el comercio, la educación, los medios de comunicación, la autogestión obrera en las fábricas, el control comunitario de las comunidades, etcétera. Eso fue en su momento el socialismo.
Sin embargo, hace un siglo que dejó de significar todo eso. A decir verdad, los que se denominaban países socialistas eran los sistemas más antisocialistas del mundo. Los trabajadores tenían más derechos en Estados Unidos e Inglaterra que en Rusia, y no sé por qué se siguió llamando socialismo.
Por lo que respecta a Bernie Sanders, es una persona honesta y decente, y yo le di mi apoyo. Lo que él entiende como socialismo es el progresismo del New Deal. En realidad, sus políticas no habrían sorprendido mucho al general Eisenhower. El hecho de que a esto se le llame revolución política es un indicio de hasta qué punto el espectro político ha virado hacia la derecha, principalmente en los últimos treinta años, desde que comenzaron a instituirse los programas neoliberales. Lo que él pedía era el restablecimiento de algo similar al progresismo del New Deal, lo cual es muy positivo.
Respondiendo a su pregunta, creo que lo que deberíamos cuestionarnos es si la gente preocupada por los seres humanos, por sus vidas y preocupaciones, debería tratar de humanizar el sistema de producción actual utilizando los medios que usted describe. La respuesta es por supuesto que sí, mejoraría la vida de la gente.
¿Deberían fijarse el objetivo a largo plazo de erradicar totalmente la estructura económica capitalista?
Así lo creo. El capitalismo ha obtenido sus logros, pero se basa en supuestos bastante despiadados, supuestos antihumanos. La idea misma de que debe haber una clase de personas que dan órdenes en virtud de la riqueza que poseen y otra ingente clase de personas que reciben órdenes y las acatan debido a que carecen de acceso a la riqueza y el poder es sencillamente inaceptable.
De modo que por supuesto que debería erradicarse. Sin embargo, no se trata de alternativas, son cosas que hay que hacer conjuntamente.
Uno de los principales argumentos empleados en contra del socialismo es que la naturaleza humana es egoísta y competitiva por definición y, por consiguiente, únicamente propicia el capitalismo. ¿Cómo respondería a esto?
Tenga en cuenta que el capitalismo es una etapa minúscula de la sociedad humana. En realidad nunca tuvimos capitalismo, siempre hemos tenido alguna que otra variante de capitalismo de Estado. La razón es que el capitalismo se autodestruiría en un periquete. De este modo, la clase empresarial siempre ha reclamado una fuerte intervención estatal para proteger a la sociedad del efecto destructivo de las tendencias del mercado. A menudo es el mundo empresarial el que lleva la delantera porque no quiere que se acabe todo.
De manera que hemos tenido alguna que otra variante de capitalismo de Estado durante un periodo de tiempo brevísimo en la historia de la humanidad, lo cual, en esencia, no nos dice nada sobre la naturaleza humana.
Si se observan las sociedades e interacciones humanas, hay de todo. Hay egoísmo, hay altruismo, hay compasión.
Tomemos a Adam Smith, el santo patrón del capitalismo. ¿Qué opinaba? Opinaba que el principal instinto humano era la compasión. De hecho, echémosle un vistazo al término “mano invisible”. Fijémonos en el uso real que hacía de la expresión. En realidad no es difícil deducirlo porque solo la empleó dos veces con un sentido relevante, una vez en cada uno de sus dos libros principales.
En uno de sus libros más importantes, La riqueza de las naciones, la expresión aparece una vez, y lo hace en lo que constituye una crítica a la globalización neoliberal. Lo que afirma es que si en Inglaterra los fabricantes y comerciantes invirtieran en el extranjero e importaran productos del extranjero, se beneficiarían, pero sería perjudicial para Inglaterra. Sin embargo, su compromiso hacia su país les basta, de modo que es improbable que lo hagan y, por lo tanto, gracias a una mano invisible, Inglaterra se salvará del impacto de lo que llamamos globalización neoliberal. Este es uno de los usos.
El otro empleo está en el otro de sus libros más importantes, La teoría de los sentimientos morales (que la gente no lee mucho, pero que para él era su libro más importante). En este libro es igualitario: creía en la igualdad de resultados, no de oportunidades. Es una figura de la Ilustración, precapitalista.
Plantea lo siguiente: supongamos que estamos en Inglaterra, y un terrateniente posee la mayoría de las tierras mientras hay personas que no tienen nada para subsistir. Dice que no importaría mucho porque el rico terrateniente, en virtud de su solidaridad con otras personas, distribuiría los recursos entre ellos, de modo que, gracias a una mano invisible, acabaríamos viviendo en una sociedad bastante igualitaria. Este es su concepto de la naturaleza humana.
La gente a cuyas clases asistes y cuyos libros lees no emplea así la expresión “mano invisible”. Esto demuestra una diferencia de doctrina, no sobre la naturaleza humana. En realidad, lo que sabemos es que en la naturaleza humana existen todas estas posibilidades.
¿Cree que es necesario esbozar propuestas concretas para lograr un futuro sistema socialista mediante la creación de una alternativa sólida que atraiga a la mayoría de la gente?
Creo que la gente está interesada en auténticos objetivos socialistas (que no son los que se suele llamar socialismo) a largo plazo. Deberían sopesar detenidamente el modo en que debería funcionar esa sociedad ideada, y no muy pormenorizadamente, porque las cosas se deben aprender a través de la experimentación y, ni por asomo, tenemos suficientes conocimientos para diseñar sociedades concienzudamente. Sin embargo, se podrían elaborar unas pautas generales, y se pueden tratar muchos de los problemas específicos.
Esa debería ser parte de la concienciación popular de la gente. Así podría llevarse a cabo una transición al socialismo, en el momento en que entra a formar parte de la sensibilización, concienciación y aspiraciones de la inmensa mayoría de la población.
Veamos, por ejemplo, uno de los logros más importantes en este sentido, quizá el más importante de todos: la revolución anarquista que tuvo lugar en España en 1936. Se habían necesitado décadas de preparación para ello: en educación, en activismo y esfuerzos —en ocasiones repelidos—; sin embargo, llegado el momento del ataque fascista, la gente tenía en la mente cómo quería que se organizara la sociedad.
También lo hemos visto de otras formas. Pensemos, por ejemplo, en la reconstrucción de Europa tras la Segunda Guerra Mundial. En verdad, ésta tuvo consecuencias devastadoras en la mayor parte de Europa, pero realmente no tardaron mucho en reconstruir democracias capitalistas porque estaba en las mentes de la gente.
Otros lugares del mundo quedaron prácticamente devastados y no lo lograron. No tenían los conceptos en su mente. Buena parte depende de la concienciación humana.
Syriza llegó al poder alegando un compromiso con el socialismo. Sin embargo, acabaron colaborando con la Unión Europea y no dimitieron ni siquiera después de que les obligaran a aplicar medidas de austeridad.
¿Cómo cree que podemos evitar un resultado similar en el futuro?
Creo que la verdadera tragedia de Grecia —aparte de la severidad de la burocracia europea, la burocracia de Bruselas y de las entidades bancarias del Norte, que fue verdaderamente salvaje— es que la crisis griega no debió estallar. Se pudo haber solucionado bastante fácilmente en un primer momento.
Pero ocurrió y Syriza llegó al poder con un compromiso declarado de combatirla. De hecho, en realidad convocaron un referéndum que horrorizó a Europa: la idea de que a la gente se le permitiera tomar una decisión sobre algo que afecta a su destino tan solo es un anatema para las élites europeas: cómo es posible que se permita la democracia (incluso en el país en el que se creó).
Como consecuencia de este acto delictivo de preguntarle a la gente lo que quiere, Grecia recibió un castigo mayor. Las exigencias de la Troika se endurecieron muchísimo a causa del referéndum. Temían que se produjera un efecto dominó: si prestamos atención a los deseos de la gente, otros podrían tener la misma idea y la plaga de la democracia podría extenderse de verdad, de modo que debemos matarla de raíz de inmediato.
Entonces Syriza sucumbió y desde ese momento han hecho las cosas de un modo que, en mi opinión, son inaceptables.
Me pregunta cómo debería responder la gente: creando algo mejor. No es fácil, especialmente cuando se está aislado. Grecia a solas está en una posición muy vulnerable. Si los griegos hubieran logrado el apoyo de la izquierda progresista y las fuerzas populares del resto de Europa, podrían haber sido capaces de resistirse a las exigencias de la Troika.
¿Qué opina del sistema que creó Castro en Cuba tras la revolución?
En realidad no sabemos los verdaderos objetivos que tenía Castro. Se vio limitado drásticamente desde el primer momento por el duro y cruel ataque de la gran potencia reinante.
Debemos recordar que, literalmente, en los meses posteriores a su toma de posesión, los aviones procedentes de Florida empezaban a bombardear Cuba. En un año, la Administración de Eisenhower, secreta pero formalmente, determinó derrocar al gobierno. Después llegó la invasión de Bahía de Cochinos. La Administración de Kennedy estaba enfurecida por el fracaso de la invasión, e inmediatamente lanzó una guerra terrorista de gran magnitud, una guerra económica que se endureció con los años.
Es bastante sorprendente que Cuba sobreviviera bajo esas condiciones. Es una pequeña isla mar adentro frente a una enorme superpotencia que trata de destruirla, y obviamente había dependido de Estados Unidos para sobrevivir durante toda su historia reciente. Sin embargo, de alguna manera, sobrevivieron. Es cierto que era una dictadura: mucha brutalidad, muchos prisioneros políticos, mucha gente asesinada.
Hay que recordar que el ataque de EE.UU. a Cuba se presentó ideológicamente como algo necesario para defendernos de Rusia. En cuanto Rusia desapareció, el ataque se endureció. Apenas se hizo ningún comentario sobre ello, pero indica que las alegaciones previas eran una absoluta mentira, como sin duda eran.
Si examinamos los documentos internos de EE.UU., explican muy claramente cuál era la amenaza de Cuba. A principios de la década de 1960, el Ministerio de Asuntos Exteriores describía la amenaza de Cuba como el victorioso desafío de Castro a la política de EE. UU., volviendo a la doctrina Monroe. La doctrina Monroe presentaba la solicitud —no pudieron ejecutarlo en su momento, se quedó en una solicitud— de dominar el hemisferio oeste, y Castro estaba logrando desafiarles.
Eso es intolerable. Es como si alguien dijera: vamos a ejercer la democracia en Grecia, y como simplemente no podemos tolerarlo, tenemos que destruir la amenaza de raíz. Nadie desafía con éxito al amo del hemisferio, en realidad del mundo, de ahí la brutalidad.
Sin embargo, las reacciones fueron ambivalentes. Hubo logros como la sanidad, la alfabetización, etcétera.
La internacionalidad fue increíble. Por alguna razón Nelson Mandela fue a Cuba a elogiar a Castro y a dar las gracias al pueblo cubano en cuanto salió de la cárcel. Es una reacción del tercer mundo, y lo comprenden.
Cuba desempeñó un papel importantísimo en la liberación de África y la abolición del apartheid —enviaron médicos y profesores a los lugares más pobres del mundo: a Haití, a Pakistán tras el terremoto, a casi a todas partes. La internacionalidad es, sencillamente, impresionante. No creo que haya habido nada similar en la historia.
Los avances en materia de salud fueron extraordinarios. Las estadísticas de salud en Cuba eran casi como las de Estados Unidos, y solo hay que mirar las diferencias de riqueza y poder.
Por otra parte, había una cruel dictadura. De modo que había las dos cosas.
¿Una transición al socialismo? Es imposible hablar de este tema. Las condiciones lo impidieron y no sabemos si había voluntad de hacerlo.
En los últimos años, en EE.UU., han surgido varios movimientos sociales que critican la forma actual de organización social y económica. No obstante, la mayoría de ellos se han unido en contra de un enemigo común, en lugar de unirse en torno a una idea común.
¿Qué deberíamos pensar acerca de la situación de los movimientos sociales y de su capacidad de unirse?
Analicemos, por ejemplo, el movimiento Occupy; no era un movimiento, era una táctica. No puedes estar sentado en un parque cerca de Wall Street eternamente. No puedes hacerlo más allá de unos meses.
Fue una táctica que no predije. Si alguien me hubiera preguntado entonces, habría dicho: no lo hagas.
Sin embargo, fue un gran éxito, un éxito enorme, tuvo una gran repercusión en el pensamiento de la gente, en la acción popular. El concepto general de concentración de la riqueza (un 1 % y un 99 %) estaba allí, por supuesto, en el pensamiento de la gente, pero adquirió protagonismo —incluso en los medios de comunicación (en el Wall Street Journal, por ejemplo)— y dio lugar a muchas formas de activismo, estimuló a la gente, etcétera. Pero no era un movimiento.
La izquierda, en general, está muy atomizada. Vivimos en sociedades extremadamente atomizadas. La gente está prácticamente sola: existes tú con tu iPad.
Los focos principales de organización, como el movimiento obrero, han quedado gravemente debilitados, en Estados Unidos muy gravemente, por la política. No ha sucedido como un huracán. Las políticas se han diseñado para minar la organización de la clase trabajadora, y la razón no es solo que los sindicatos luchen por los derechos de los trabajadores, sino que también tienen un efecto democratizador. Se trata de instituciones en las que personas sin poder pueden reunirse, apoyarse unas a otras, aprender acerca del mundo, poner a prueba sus ideas, iniciar programas —y eso es peligroso. Es como un referéndum en Grecia. Permitirlo es peligroso.
Deberíamos recordar que durante la Segunda Guerra Mundial y la Gran Depresión, hubo un aumento significativo de la democracia popular, radical por todo el mundo. Adoptó diferentes formas, pero estaba ahí, en todas partes.
En Grecia fue la revolución griega, y había que aplastarla. En países como Grecia, fue aplastada con violencia. En países como Italia, donde las fuerzas estadounidenses y británicas entraron en 1943, fue aplastada atacando y aniquilando a los partisanos antialemanes y restableciendo el orden tradicional. En países como Estados Unidos no se aplastó con violencia —el poder capitalista no tiene esa capacidad— pero, desde principios de la década de 1940, se realizaron enormes esfuerzos para tratar de socavar y aniquilar el movimiento obrero. Y continuó.
Repuntó repentinamente bajo el mandato de Reagan, y volvió a repuntar de nuevo con Clinton y, a estas alturas, el movimiento obrero es sumamente débil (en otros países ha adoptado diferentes formas). Sin embargo, era una de las instituciones que permitía a la gente reunirse a fin de colaborar entre sí y recibir apoyo mutuo, y otras también han quedado prácticamente diezmadas.
¿Qué podemos esperar de Donald Trump? ¿Su ascenso constituye un motivo para redefinir y unificar un movimiento socialista en torno a una idea común en Estados Unidos?
La respuesta a esa pregunta depende básicamente de usted y de su amigos. Definitivamente depende del modo en que reaccione la gente, especialmente los jóvenes. Hay muchas oportunidades, y hay que aprovecharlas. No es, en modo alguno, inevitable.
Pensemos en lo que probablemente ocurra. Trump es tremendamente imprevisible. Desconoce sus planes. Sin embargo, lo que podría ocurrir, por ejemplo, un posible escenario es el siguiente: mucha gente que votó a Trump, gente de clase trabajadora, había votado a Obama en 2008. Se dejaron seducir por eslóganes como “esperanza” y “cambio”. No obtuvieron esperanza, no obtuvieron cambios, se desilusionaron.
En esta ocasión han votado a otro candidato que aboga por la esperanza y el cambio, que ha prometido hacer toda clase de cosas increíbles. Y no las va a hacer. De modo que cabe preguntarse qué ocurrirá en un par de años, cuando no haya cumplido sus promesas y esos mismos electores potenciales estén desilusionados.
Muy probablemente, el poder hará lo que suele hacer en dichas circunstancias: tratar de culpabilizar a los más vulnerables diciendo: “Sí, no tenéis lo que prometimos, y el motivo son esas personas despreciables: los mexicanos, los negros, los inmigrantes sirios, los que engañan al sistema de bienestar social. Ellos son los que lo están destrozando todo. Vayamos tras ellos. Los gais son los culpables”.
Podría ocurrir. Ha sucedido una y otra vez en la historia con unas consecuencias bastante desagradables. Y que logren su propósito depende de la resistencia que oponga gente como usted. La respuesta a esta pregunta debería estar dirigida a usted, no a mí.
Traducción de Paloma Farré.
Socialism in an Age of Reaction. Jacobin.
Fuente: http://ctxt.es/es/20170125/Politica/10781/chomsky-izquierda-sanders-capitalismo-trump.htm
martes, 31 de enero de 2017
lunes, 30 de enero de 2017
Elogio de la pedagogía. Pilar Lucía López y Agustín Moreno. Cuarto Poder
Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa. Paulo Freire
Cada cierto tiempo se levantan voces en contra de la pedagogía, como si ésta fuera la causa de los males que afectan a la educación. Hace poco, los exabruptos se lanzaron en Radio Nacional (RNE), pero no lo enlazaremos para no dar publicidad a los disparates. Los que lo hacen, suelen pontificar desde el alejamiento de la realidad docente, algo que no les da mucha autoridad. Esta conjura de los rancios tiene en común una nostalgia por tiempos pasados, cuando se seleccionaba al alumnado porque aún no se había socializado el derecho a la educación. También coinciden en no haber leído casi nada sobre pedagogía y psicología. Junto a la crítica a la “jerga de los pedagogos”, se culpabiliza al alumnado, pero se desresponsabiliza al poder político de los recortes, la LOMCE y del abandono de la educación pública.
Pero lo más clamoroso es la ausencia de toda base epistemológica para su crítica. No saben que en el siglo XXI los nuevos descubrimientos de la neurociencia y de la psicología coinciden con las teorías y metodologías que venían proponiendo los grandes pedagogos desde los siglos XIX y XX. Por ejemplo, que el centro del aprendizaje, neurológicamente hablando, es la emoción y la motivación que se desprende de ella para incorporar nuevos conocimientos. Que la educación debe ser integral y debe ayudar al desarrollo de las múltiples inteligencias que posee el ser humano. O que aprendemos en grupo con más facilidad; el clima ambiental de cooperación y respeto es esencial para construir aprendizajes permanentes.
Por eso, cuando se critica desde la ignorancia o la justificación de la incompetencia ante los nuevos retos, creemos que hay que reivindicar la pedagogía. ¿Se cuestionaría la competencia de un arquitecto para diseñar un edificio o de un músico para tocar un instrumento? Sería absurdo. Para no caer en charlatanerías y opiniones sin fundamento alguno, hay que ir a las fuentes y por tanto a la Historia. Muchas personas desconocen los logros que aportaron a la sociedad y sería una lástima que sus enseñanzas y metodologías se disolvieran en el maremágnum de debates vacíos. Sirva para ilustrar lo que decimos unos cuántos ejemplos:
Desde los ilustrados y la Revolución Francesa, la Historia de la Pedagogía tiene una larga trayectoria y siempre ha ido ligada a la lucha por los derechos sociales y a la extensión de la educación. Porque para Jean-Jacques Rousseau “ser ciudadano es estar educado”. Siglos más tarde, John Dewey defendía lo mismo en Estados Unidos en su obra “Democracia y Educación”.
Recordemos a María Montessori, en Italia, pionera de la educación emocional y del método científico en su Casa de Niños. A William Kilpatrick que siguió sus pasos en EEUU y hablaba, ya en 1914, de autoevaluación y aprendizaje por proyectos. A Ovide Decroly que aportaba los centros de interés como origen de un aprendizaje investigador. A Célestin Freinet y su pedagogía para la vida: activa, natural, abierta y cooperativa. A Jerome Bruner que defendía el aprendizaje por descubrimiento. Y todos y todas los que construyeron la Nueva Escuela que cuestionaba no solo los métodos sino la función de la escuela y los maestros en la sociedad. Sin olvidar a Paulo Freire y su “Pedagogía del oprimido”, donde afirma que “nadie educa a nadie, los hombres (personas) se educan en comunión”. El planteó un cambio de paradigma, no una innovación.
En España tuvimos excelentes ejemplos de pedagogos que incorporaron nuevas ideas y técnicas al triste y escaso panorama escolar existente en el siglo XIX. La Institución Libre de Enseñanza de Giner de los Ríos fue un intento de reforma científica desde primaria hasta la universidad (1876 a 1936). Por otro lado, la Escuela Moderna de Francisco Ferrer i Guardia (1901) proponía una enseñanza científica, racional y laica frente al oscurantismo del poder y la segregación por clases o por sexos. El breve período de la República fue una explosión de iniciativas para llevar y extender la cultura en las zonas más deprimidas. Las Misiones Pedagógicas aportaban la poesía, el teatro, la música, las bibliotecas y eran recibidas con asombro y entusiasmo por las clases más desfavorecidas.
¿Cuáles han sido las aportaciones a la humanidad en las que coincidieron todos los pedagogos importantes?:
Dar al niño y a la niña la categoría de persona y, por tanto, sujeto de derechos como cualquier adulto. Los niños dejan de ser un objeto (vasija) a rellenar de conocimientos.
La educación es un proceso continuo de formación y crecimiento a lo largo de toda la vida. Cada etapa debe tener sentido en sí misma, no como preparación a la siguiente.
Creer y potenciar las capacidades de aprendizaje que hay en cada niño y niña. (Sin esta creencia es muy difícil enseñar o educar). Aprender investigando y fomentando la curiosidad natural para descubrir el mundo. El proceso de aprendizaje debe basarse en la observación, experimentación y acción. La escuela debe ser activa en todo su sentido. La cooperación entre iguales y personas diversas favorece el aprendizaje y educa en bases sólidas para la buena convivencia. La tarea del profesor es poner a disposición del alumnado los conocimientos, técnicas e instrumentos más apropiados para que se pueda producir el aprendizaje.
Los grandes pedagogos siempre han sido revolucionarios en el sentido más profundo de este término de ir a la raíz, transformar la realidad (sociedad) para mejorarla, mediante la educación. Por eso, no se nos puede olvidar que fueron criticados y en ocasiones perseguidos desde el poder. Las falsas dicotomías de pedagogía y antipedagogía tienen mucho más que ver con dos modelos de sociedad que se enfrentan: uno, que cuestiona que todos puedan aprender y, otro, que postula que todos pueden aprender, cada cual a su manera. Son dos modelos de ver el mundo y en realidad es de eso de lo que se discute. No nos confundamos, es la tensión entre un modelo educativo neoliberal y otro democrático al servicio de toda la sociedad.
Pilar Lucía López es pedagoga y autora de “Silencio… se sueña” (EditoriaL SM), Agustín Moreno es profesor de Enseñanza Secundaria en Vallecas (Madrid) y autor del blog de cuartopoder.es ‘La espuma y la marea’.
Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/2017/01/14/elogio-la-pedagogia
Este artículo es una respuesta a otro: "Elogio de la crítica de la pedagogía" en el que su autor, Jesús García de las Bayonas Delgado, muestra una opinión distinta.
Cada cierto tiempo se levantan voces en contra de la pedagogía, como si ésta fuera la causa de los males que afectan a la educación. Hace poco, los exabruptos se lanzaron en Radio Nacional (RNE), pero no lo enlazaremos para no dar publicidad a los disparates. Los que lo hacen, suelen pontificar desde el alejamiento de la realidad docente, algo que no les da mucha autoridad. Esta conjura de los rancios tiene en común una nostalgia por tiempos pasados, cuando se seleccionaba al alumnado porque aún no se había socializado el derecho a la educación. También coinciden en no haber leído casi nada sobre pedagogía y psicología. Junto a la crítica a la “jerga de los pedagogos”, se culpabiliza al alumnado, pero se desresponsabiliza al poder político de los recortes, la LOMCE y del abandono de la educación pública.
Pero lo más clamoroso es la ausencia de toda base epistemológica para su crítica. No saben que en el siglo XXI los nuevos descubrimientos de la neurociencia y de la psicología coinciden con las teorías y metodologías que venían proponiendo los grandes pedagogos desde los siglos XIX y XX. Por ejemplo, que el centro del aprendizaje, neurológicamente hablando, es la emoción y la motivación que se desprende de ella para incorporar nuevos conocimientos. Que la educación debe ser integral y debe ayudar al desarrollo de las múltiples inteligencias que posee el ser humano. O que aprendemos en grupo con más facilidad; el clima ambiental de cooperación y respeto es esencial para construir aprendizajes permanentes.
Por eso, cuando se critica desde la ignorancia o la justificación de la incompetencia ante los nuevos retos, creemos que hay que reivindicar la pedagogía. ¿Se cuestionaría la competencia de un arquitecto para diseñar un edificio o de un músico para tocar un instrumento? Sería absurdo. Para no caer en charlatanerías y opiniones sin fundamento alguno, hay que ir a las fuentes y por tanto a la Historia. Muchas personas desconocen los logros que aportaron a la sociedad y sería una lástima que sus enseñanzas y metodologías se disolvieran en el maremágnum de debates vacíos. Sirva para ilustrar lo que decimos unos cuántos ejemplos:
Desde los ilustrados y la Revolución Francesa, la Historia de la Pedagogía tiene una larga trayectoria y siempre ha ido ligada a la lucha por los derechos sociales y a la extensión de la educación. Porque para Jean-Jacques Rousseau “ser ciudadano es estar educado”. Siglos más tarde, John Dewey defendía lo mismo en Estados Unidos en su obra “Democracia y Educación”.
Recordemos a María Montessori, en Italia, pionera de la educación emocional y del método científico en su Casa de Niños. A William Kilpatrick que siguió sus pasos en EEUU y hablaba, ya en 1914, de autoevaluación y aprendizaje por proyectos. A Ovide Decroly que aportaba los centros de interés como origen de un aprendizaje investigador. A Célestin Freinet y su pedagogía para la vida: activa, natural, abierta y cooperativa. A Jerome Bruner que defendía el aprendizaje por descubrimiento. Y todos y todas los que construyeron la Nueva Escuela que cuestionaba no solo los métodos sino la función de la escuela y los maestros en la sociedad. Sin olvidar a Paulo Freire y su “Pedagogía del oprimido”, donde afirma que “nadie educa a nadie, los hombres (personas) se educan en comunión”. El planteó un cambio de paradigma, no una innovación.
En España tuvimos excelentes ejemplos de pedagogos que incorporaron nuevas ideas y técnicas al triste y escaso panorama escolar existente en el siglo XIX. La Institución Libre de Enseñanza de Giner de los Ríos fue un intento de reforma científica desde primaria hasta la universidad (1876 a 1936). Por otro lado, la Escuela Moderna de Francisco Ferrer i Guardia (1901) proponía una enseñanza científica, racional y laica frente al oscurantismo del poder y la segregación por clases o por sexos. El breve período de la República fue una explosión de iniciativas para llevar y extender la cultura en las zonas más deprimidas. Las Misiones Pedagógicas aportaban la poesía, el teatro, la música, las bibliotecas y eran recibidas con asombro y entusiasmo por las clases más desfavorecidas.
¿Cuáles han sido las aportaciones a la humanidad en las que coincidieron todos los pedagogos importantes?:
Dar al niño y a la niña la categoría de persona y, por tanto, sujeto de derechos como cualquier adulto. Los niños dejan de ser un objeto (vasija) a rellenar de conocimientos.
La educación es un proceso continuo de formación y crecimiento a lo largo de toda la vida. Cada etapa debe tener sentido en sí misma, no como preparación a la siguiente.
Creer y potenciar las capacidades de aprendizaje que hay en cada niño y niña. (Sin esta creencia es muy difícil enseñar o educar). Aprender investigando y fomentando la curiosidad natural para descubrir el mundo. El proceso de aprendizaje debe basarse en la observación, experimentación y acción. La escuela debe ser activa en todo su sentido. La cooperación entre iguales y personas diversas favorece el aprendizaje y educa en bases sólidas para la buena convivencia. La tarea del profesor es poner a disposición del alumnado los conocimientos, técnicas e instrumentos más apropiados para que se pueda producir el aprendizaje.
Los grandes pedagogos siempre han sido revolucionarios en el sentido más profundo de este término de ir a la raíz, transformar la realidad (sociedad) para mejorarla, mediante la educación. Por eso, no se nos puede olvidar que fueron criticados y en ocasiones perseguidos desde el poder. Las falsas dicotomías de pedagogía y antipedagogía tienen mucho más que ver con dos modelos de sociedad que se enfrentan: uno, que cuestiona que todos puedan aprender y, otro, que postula que todos pueden aprender, cada cual a su manera. Son dos modelos de ver el mundo y en realidad es de eso de lo que se discute. No nos confundamos, es la tensión entre un modelo educativo neoliberal y otro democrático al servicio de toda la sociedad.
Pilar Lucía López es pedagoga y autora de “Silencio… se sueña” (EditoriaL SM), Agustín Moreno es profesor de Enseñanza Secundaria en Vallecas (Madrid) y autor del blog de cuartopoder.es ‘La espuma y la marea’.
Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/2017/01/14/elogio-la-pedagogia
Este artículo es una respuesta a otro: "Elogio de la crítica de la pedagogía" en el que su autor, Jesús García de las Bayonas Delgado, muestra una opinión distinta.
¿Capitalismo o tecnofeudalismo? ¿Capitalismo productivo y/o capitalismo rentista?
Aunque aún no lo sabemos con certeza, es posible que el capitalismo esté mutando una vez más: pasando de un capitalismo neoliberal, caracterizado por la desregulación y el deterioro de las condiciones laborales, pero que sigue dentro del marco del Estado de derecho, a un capitalismo libertariano que asesta un golpe fatal a toda regulación monetaria, presupuestaria y social, y que pone en tela de juicio el Estado de derecho.
De tal manera que la concentración de poderes y riqueza en manos de un puñado de grandes multinacionales, tanto las de las Big Tech [grandes tecnológicas] como las de las plataformas, les permite sacar el máximo partido de las nuevas técnicas basadas en la inteligencia artificial. Para ellas, lo que está en juego es importante, ya que, a pesar de la generalización de la informática en todas las empresas y de la expansión de la robótica en los grandes sectores industriales, el aumento de la productividad laboral no ha dejado de erosionarse en las últimas cuatro décadas, hasta el punto de reducirse casi a cero, lo que amenaza las condiciones de rentabilidad del capital [1].
¿Tecnofeudalismo?
En este contexto, ha surgido un debate teórico sobre si el capitalismo de plataformas se ha convertido en un capitalismo rentista, es decir, un sistema en el que el origen de los beneficios capitalistas reside en la renta en lugar de provenir de la extorsión de la plusvalía a la fuerza de trabajo en el sistema productivo. En el fondo, se trata de saber si la fuerza de trabajo sigue siendo o no la fuente del valor, como teorizó Marx; es decir, si el capitalismo sigue siendo capitalismo o si se está transformando en tecnofeudalismo.
El economista Cédric Durand propuso este último concepto para mostrar la transformación del capitalismo actual [2]. “El auge de lo digital alimenta, dice, una gigantesca economía de renta, no porque la información sea la nueva fuente de valor, sino porque el control de la información y el conocimiento, es decir, la monopolización intelectual, se ha convertido en el medio más poderoso para captar valor”[3]. Por analogía con las relaciones sociales feudales de la Edad Media, Cédric Durand interpreta las transformaciones que está experimentando el capitalismo actual como un nuevo feudalismo, precisamente debido al fenómeno de captación de valor, que permite el dominio de lo digital, en forma de renta. Y, siguiendo más la línea de Veblen que la de Marx, remacha la idea: las plataformas se distinguen menos por la creación que por la captación de valor. Y, en una obra más reciente, ironiza sobre la ideología del ciberespacio, según la cual “esta revolución tecnológica servirá de cura de rejuvenecimiento al capitalismo, en un momento en que este último aún no se ha recuperado del todo de la crisis de los años setenta” [4].
Como era de esperar, la discusión teórica sobre esta interpretación no se ha hecho esperar. La crítica más dura contra el concepto de tecnofeudalismo ha venido de Evgeny Morozov en una traducción al francés de un artículo en inglés [5]. Comparando la idea con “el gato de Schrödinger”, que puede estar vivo y muerto al mismo tiempo, el capitalismo sería a la vez capitalismo y feudalismo. ¿Cuáles son los argumentos de la crítica?
Sin rentas no hay beneficios, sin beneficios no hay plusvalía
Es un hecho que los gigantes de la Big Tech realizan inversiones gigantescas que ascienden a cientos e, incluso, a miles de millones de dólares, y participan en un gran movimiento de concentración y participaciones cruzadas entre ellos. Estas inversiones se realizan principalmente en infraestructuras materiales para albergar o alojar los centros de datos que servirán de base para los programas de inteligencia artificial. En otras palabras, el capitalismo de plataformas no se construye en el aire, en las nubes, sino en la tierra. Y, evidentemente, funciona con una cantidad de metales raros, agua y energía sin precedentes, en crecimiento exponencial. Esto significa que los activos inmateriales o intangibles (datos, algoritmos y patentes) no tienen ninguna capacidad productiva sin los activos materiales, muy tangibles, que los sustentan.
De ello se derivan dos consecuencias teóricas. Contrariamente a una idea muy extendida, la producción de valor no recae en los usuarios y usuarias de las aplicaciones de Internet, cuyos frutos de su trabajo se apropian Google, Meta y Amazon mediante la recopilación de los datos que dejan como rastro de su paso. Sino que quienes lo generan son, precisamente, los ejércitos de peones que trabajan en condiciones de sobreexplotación en las minas de metales raros, en las fábricas de producción de teléfonos inteligentes, tabletas y ordenadores, y en los enormes almacenes de Amazon.
La acumulación de capital que se está preparando y que comienza a materializarse no tiene nada que ver con una lógica feudal, afirma Evgeny Morozov, sino con una lógica propiamente capitalista; y yo añadiría: con una lógica capitalista de lo más tradicional que se apoya en técnicas revolucionarias. A Evgeny Morozov no le cuesta entonces rechazar las afirmaciones de Yanis Varoufakis, para quien el capitalismo habría matado al capitalismo a través de la nube [6]. Esto sería así porque los capitalistas de antaño, que solo explotaban a sus empleados, ahora se ven obligados a pasar por el aro de los capitalistas digitales para tener acceso al firmamento de la nube. Por lo tanto, los primeros siempre tienen que vender mercancías para obtener beneficios, mientras que los segundos solo tienen que captar rentas de los primeros. ¿Mediante qué subterfugio?: reteniendo la atención de los internautas para luego almacenar datos sobre ellos y utilizarlos como soporte para nuevas solicitudes. “Así nace la nueva fuerza extractiva cloudalista [a través de la nube], como la apoda Varoufakis, que convierte a cualquiera que toque una pantalla en un siervo digital y reduce a los pequeños empresarios y empresarias a vasallos que deben pagar la renta. La máquina se autoalimenta: acumulación de datos, modificaciones de comportamientos, concentración de poderes, aumento de la renta, perfeccionamiento de los algoritmos. En este movimiento perpetuo de extracción, nosotros somos el combustible y el producto” [7].
Ahora bien, ¿se trata realmente y únicamente de una renta? Como se ha dicho, los capitales invertidos en la organización capitalista digital se entrecruzan y sus propietarios se compran entre sí los servicios producidos: “cuando Netflix le paga [a Amazon] su factura anual –estimada en mil millones de dólares–, no está pagando un tributo feudal, sino comprando la maquinaria digital indispensable para su funcionamiento” [8].
Por lo tanto, no hay que equivocarse: sí hay producción de mercancías que se venden, por lo tanto, producción de valor. Que este valor se reparta luego entre los competidores, en función de las relaciones de fuerza que establecen entre ellos, no es más que una característica del propio capitalismo y no un resurgimiento de un modo de producción anterior. No hay duda alguna de que el poder de algunos grupos como Amazon se basa en un conjunto industrial que representa una enorme masa de capital fijo. Y en el gigante Amazon trabajan cerca de un millón y medio de empleados en todo el mundo.
No hay plusvalía sin explotación
Son innumerables los intentos de superar la teoría de la explotación de la fuerza de trabajo de Marx y, más allá de ello, la del valor. Lo más sorprendente es que a menudo provienen de antiguos marxistas o de quienes aún se consideran como tales. Entre los más recientes, cabe destacar el del filósofo Emmanuel Renault [9], para quien se trata de articular las relaciones sociales de clase, género y raza en una visión interseccional capaz de dar cuerpo a una convergencia de las luchas contra las diferentes dominaciones e injusticias. Según él, este proyecto pasa por rechazar la teoría del valor de Marx y por la sustitución del concepto, tal y como se definió en el marco de esta teoría del valor, por la experiencia de la explotación. Si bien es cierto que, estratégicamente, las luchas políticas deben abarcar este conjunto de dominaciones, no está demostrado que para ello sea necesario abandonar el concepto de explotación. Emmanuel Renault se encuentra entonces desprovisto de toda teoría del beneficio.
Por su parte, el economista y filósofo Ulysse Lojkine [10] también ha cuestionado el concepto de explotación e incluso el de clases antagónicas entre explotadores y explotados. Su argumento es que lo que importa no es la posición en las relaciones de producción, sino el nivel de ingresos que cada uno obtiene de su trabajo, lo que permite juzgar si recibe más o menos de lo que ha producido. Al fin y al cabo, el desglose contable del tiempo de trabajo podría considerarse una buena descripción de la realidad de la explotación. Pero oculta lo esencial, es decir, el origen del beneficio, ya que la teoría del valor ha sido desterrada. Así, escribe el autor, “el capitalismo contemporáneo es, por tanto, un capitalismo comercial que, cada vez más, sitúa los beneficios en unidades económicas distintas de aquellas en las que trabajan las y los asalariados, o al menos las y los asalariados ejecutivos. Esto también es consecuencia de la dimensión financiera del capitalismo contemporáneo. (…) La explotación capitalista es irreductiblemente transversal a las diferentes escalas, entre la producción y la circulación, entre la relación salarial y la relación comercial” [11].
Sin ninguna duda, se puede decir que los fenómenos de subcontratación son evidentes, al igual que los de dominación dentro de la clase capitalista. Pero la simple yuxtaposición de los diferentes ingresos capitalistas (beneficio industrial, beneficio comercial, interés, renta) no permite situar su origen, que es siempre la extracción de la plusvalía sobre la fuerza de trabajo, pero que solo puede salir de lo invisible gracias a la teoría del valor como representante del trabajo social validado. Además, al razonar en términos de intercambio de trabajo, se pierde de vista que el capitalista no compra el trabajo del proletario, ni su producto, sino su fuerza de trabajo. Por lo tanto, adiós al valor, adiós a la fuerza de trabajo, adiós a la plusvalía; ¡demasiados obstáculos para forjar una teoría de la explotación!
Sin embargo, Ulysse Lojkine no está lejos de abandonar su propia tesis cuando escribe: “Los recursos rentables representan una de las palancas utilizadas por el capital en posición dominante para controlar las unidades de producción subordinadas y extraerles valor” [12]. Aquí nos acercamos mucho a lo que explica Cédric Durand sobre las plataformas que se distinguen menos por la creación que por la captación de valor. Extraer valor o captar valor significa que este se produce en algún lugar. Ulysse Lojkine tiene sin duda razón al distinguir, siguiendo a Marx, “la forma comercial, financiera o rentista de la explotación capitalista” [13]; es decir, las distintas formas que adopta el beneficio: el industrial, el comercial, el interés, la renta. Pero, en definitiva, todas ellas provienen del trabajo explotado y, en el capitalismo, del trabajo asalariado. El argumento empleado por Ulysse Lojkine, que pretende ser lógico, según el cual estas formas pueden existir sin la relación salarial [14], es una obviedad: evidentemente, ha habido otros modos de producción distintos del capitalismo en los que reinaba la explotación del trabajo (¡del trabajo!).
Así pues, volvemos al concepto de tecnofeudalismo o capitalismo rentista. Cédric Durand cuestiona la similitud entre las inversiones en este capitalismo y las del capitalismo industrial clásico. La razón sería que los capitalistas de las grandes tecnológicas buscan controlar la recopilación de información y su uso precisamente para captar valor, mientras que los industriales buscan aumentar la productividad. El argumento sería válido si las justificaciones de la IA no se centraran precisamente en las esperanzas de una mayor productividad. La defensa de la tesis de Lojkine por parte de Antoine Salles-Papou [15] hace hincapié en la organización de la producción que fundamenta el poder y el dominio de los grandes de la Big Tech y que justificaría que se distingan las formas de explotación comercial, financiera y rentista que “no se derivarían de la explotación salarial” [16]. Pero la pregunta central sigue siendo: ¿dónde y quién produce este valor capturado? [17].
En el epílogo que escribe al libro de Ulysse Lojkine, Cédric Durand, tras elogiar a este último por haber intentado articular la explotación y la coordinación, se distancia sutilmente de él al abandonar la producción: “Dar a la cuestión de la coordinación el lugar positivo y normativo que merece no implica minimizar la singularidad del momento de la producción, ya sea a nivel antropológico y ecológico, o a nivel de la dinámica macroeconómica. Unir ambos exige, siguiendo a Lojkine, desenredar hasta el final el hilo de la explotación” [18].
No hay teoría de la explotación sin teoría del valor
En un texto de blog muy detallado, Frédéric Lordon [19] emprende una crítica conjunta de la estrategia política de La France insoumise y del concepto de tecnofeudalismo. En cuanto al primer punto, es bastante probable que esta estrategia suponga una dilución del concepto de clases sociales en beneficio del pueblo, lo que hace aún más invisibles a las clases populares [20]. Frédéric Lordon subraya que la dificultad de acceder a las redes (incluidas las redes de servicios públicos) no significa “la desaparición de la clase obrera”, ni que disminuiría la importancia de “la primera red de desgracia [que] es la división del trabajo cuando es retomada, captada, por las relaciones sociales del capitalismo. El capitalismo como modo de producción es la captura, el reclutamiento, de la división del trabajo para los fines del capital. Es la división del trabajo fundida en las relaciones sociales del capital. Y es a partir de esta captura que el capitalismo se apodera de toda la sociedad para someterla a su modo de reproducción”.
En cuanto al segundo punto, Frédéric Lordon aprueba ampliamente la crítica de Morozov mencionada anteriormente. Y añade: “Por una paradoja totalmente inesperada, la nueva doctrina de LFI se encuentra, de forma totalmente involuntaria, reproduciendo a su manera el gesto ideológico más característico del neoliberalismo, que había sido borrar la figura del productor en beneficio de la del consumidor. Aquí, finalmente, es la figura de la persona usuaria (de las redes) la que se convierte implícitamente (?) en la nueva referencia. El productor sigue sin reaparecer…”. Más adelante: “En el pueblo de las redes, el productor ha desaparecido y, con él, la lucha contra la propiedad lucrativa”.
¿Qué impide adherirse plenamente a la crítica de Frédéric Lordon, tan bien elaborada en muchos aspectos? Desde mi punto de vista, es, incluso en él, la evanescencia, incluso la desaparición de toda teoría del valor, que ya he señalado [21]. En resumen, alineándose con Spinoza, para quien “es el deseo lo que da valor a las cosas, y no el valor lo que designa las cosas al deseo” [22], Frédéric Lordon no puede evitar acercarse a uno de los temas neoclásicos más repetidos. ¿En qué medida el hecho de señalar el deseo humano que empuja a buscar valor obligaría a ignorar las condiciones sociotécnicas de producción del objeto del deseo? Y ahí radica la paradoja de Frédéric Lordon: en nuestra opinión, tiene razón al reprochar a los defensores del tecnofeudalismo la separación que establecen entre las formas de captación del valor y la producción del mismo, pero su adhesión a la idea de que hay que sacar el valor de su sentido económico para darle un alcance “transversal, capaz de atravesar todos los órdenes de valores” [23], va en contra de la validez de su crítica al tecnofeudalismo [24].
Finalmente, es bastante notorio que el análisis del capitalismo contemporáneo obligue a replantearse las categorías fundamentales del modo de producción capitalista, ya que este, fiel a su propia lógica, aspira a expandirse cada vez más y superar así sus contradicciones. Pero este cuestionamiento puede ir en direcciones totalmente opuestas: o bien alejándose de las categorías forjadas por Marx, o al menos ahogando el valor en una nebulosa idealista, o bien refundándolo sobre su base: el trabajo socialmente validado, cuyo fruto es objeto de una lucha casi a muerte entre las fracciones del capital, más allá incluso de la lucha contra el trabajo vivo, congénita al sistema, podríamos decir.
Una paradoja, una más, si no una contradicción, sobre el valor que atraviesa a los pensadores contemporáneos que se refieren, de cerca o de lejos, a Marx. Incluso aquellos que pretenden llevar a cabo una Wertkritik [critica del valor] sostienen que el capital busca relanzar su rentabilidad mediante la multiplicación del capital ficticio: “Junto al capital-dinero inicial se encuentra el capital ficticio como su reflejo autonomizado. Como crédito concedido a un capitalista en funciones, los 100 000 de euros arrancados al letargo no aumentan en modo alguno el stock de capital del conjunto de la sociedad en solo 100 000 euros, sino inmediatamente en 200 000 euros” [25].
¿La última palabra la tiene Marx? ”Con el desarrollo del capital que devenga interés y del sistema de crédito, cualquier capital parece duplicarse, y por momentos triplicarse en virtud de la diferente manera en que ese mismo capital, o incluso la misma exigencia de deuda aparece en diferentes manos bajo formas diferente La mayor parte de este capital dinerario es puramente ficticio” [26]. Esta advertencia es útil si se quieren forjar nuevas categorías sobre la renta, el tecnofeudalismo o los espejismos de la inteligencia artificial. En resumen, la renta existe, pero no existiría sin la producción de valor por parte de la fuerza de trabajo. El capitalismo rentista no es nada sin el capitalismo productivo.
Notas:
[1] Para el análisis de esta evolución, puedes leer Dominique Plihon, Les capitalismes contemporains, París, La Découverte, Repères, 2025; y Fondation Copernic, Que faire de l’IA? Entre risque et opportunité pour la transformation sociale et écologique, Vulaines-sur-Seine, Éd. du Croquant, 2025. Para una reseña de estos dos libros, véase Jean-Marie Harribey, “Le(s) capitalisme(s) sur fond de révolution technique à base d’IA”, Les Possibles, n.º 43, otoño de 2025. Véase también Daniel Bachet, “Les marchés réorientés : plateformes, intelligence artificielle et capitalisme algorithmique”, Les Possibles, n.º 40, verano de 2024.
[2] Cédric Durand, Techno-féodalisme, Critique de l’économie numérique (Zones, 2020) Para una reseña, véase Jean-Marie Harribey, “Lectures : Où va le capitalisme ? Sur les livres de Cédric Durand et de Robert Boyer”, Blog Alternatives économiques, 15 de noviembre de 2020.
[3] Cédric Durand, Techno-féodalisme, op. cit., p. 173.
[4] Cédric Durand, Faut-il se passer du numérique pour sauver la planète?, París, Éd. Amsterdam, 2025, p. 24.
[5] Evgeny Morozov, “Controverses sur le techno-féodalisme, Le numérique nous ramène-t-il au Moyen Âge?”, Le Monde diplomatique, agosto de 2025.
[6] Yanis Varoufakis, Les nouveaux serfs de l’économie, París, LLL, 2024.
[7] Evgeny Morozov, op. cit.
[8] Ibid.
[9] Emmanuel Renault, Abolir l’exploitation, Expériences, théories, stratégies, París, La Découverte, 2023. Reseña en Jean-Marie Harribey, “Du travail et de l’exploitation, À propos du livre d’Emmanuel Renault”, Les Possibles, n.º 39, primavera de 2024.
[10] Ulysse Lojkine, Le fil invisible du capital, Déchiffrer les mécanismes de l’exploitation, París, La Découverte, 2025. Se han publicado varias reseñas de este libro. En particular: Simon Verdun, “La critique de l’exploitation peut-elle se passer de la théorie marxiste de la valeur ? Sur le livre d’Ulysse Lojkine”, Contretemps, 25 de septiembre de 2025; Suscribo plenamente la crítica de Simon Verdun, con dos matices: 1) la resolución de la famosa transformación del valor en precio de producción no se limita a la teoría del valor-trabajo de sistema único (SS-LTV, Single-system labour theory of value) ni a la interpretación temporal de sistema único (TSSI, Temporal single-system interpretation); véanse, en particular, los trabajos de Vincent Laure van Bambeke y Norbert Ankri y Païkan Marcaggi (reseña en https://harribey.u-bordeaux.fr/travaux/valeur/recension-laure-van-bambeke.pdf); 2) Simon Verdun sigue aferrado a la versión tradicional del trabajo improductivo de valor en el sector monetario no comercial; del mismo modo, Ulysse Lojkine cree que los derechos sociales se financian mediante “impuestos sobre un sector mercantil capitalista” (p. 223-224) (véase J.-M. Harribey, “Dans les services monétaires non marchands, le travail est productif de valeur”, La Nouvelle Revue du travail, n.º 15, 2019) . Jacques Bidet ha realizado otra reseña del libro de Ulysse Lojkine, “Une ambitieuse alternative au Capital, Sur le livre d’Ulysse Lojkine”, Contretemps, 17 de octubre de 2025.
[11] Ulysse Lojkine, op. cit., pp. 11 y 15.
[12] Ibid., p. 152, el subrayado es mío.
[13] Ibid., p. 166.
[14] Ibid., p. 166.
[15] Antoine Salles-Papou, “La France insoumise est-elle anticapitaliste ? Réponse à Frédéric Lordon”, Contretemps, 11 de noviembre de 2025.
[16] Ibid.
[17] En los albores del capitalismo neoliberal, planteaba el problema de la siguiente manera: “La financiarisation du capitalisme et la captation de la valeur”, en Jean Claude Delaunay (director), Le capitalisme contemporain, Questions de fond, París, L’Harmattan, 2001, pp. 67-111.
[18] Cédric Durand, “La revanche de la coordination”, en Ulysse Lojkine, op. cit., p. 248.
[19] Frédéric Lordon, “La France insoumise est-elle anticapitaliste?” Blog Le Monde diplomatique, 3 de octubre de 2025.
[20] Jean-Marie Harribey, “L’invisibilisation des classes populaires”, Les Possibles, n.º 38, invierno de 2024.
[21] Jean-Marie Harribey, “Note de lecture du livre de Frédéric Lordon, Capitalisme, désir et servitude, Marx et Spinoza: Marx et Spinoza, le mariage de l’année?”, La Revue de la régulation, n.º 9, 1er semestre de 2011; “Le communisme en marche, Sur le dialogue entre Bernard Friot et Frédéric Lordon”, Contretemps, 19 de enero de 2022. Véase también Valentin Soubise, “La condition anarchique et les affects de Frédéric Lordon peuvent-ils donner une théorie de la valeur?”, Les Possibles, n.º 21, verano de 2019.
[22] Frédéric Lordon, La condition anarchique, Affects et institutions de la valeur, París, Seuil, 2018, p. 22.
[23] Ibid., p. 12.
[24] He intentado hacer una crítica del valor reducido a los valores en En quête de valeur(s), Vulaines-sur-Seine, Éd. du Croquant, 2024.
[25] Ernest Lohoff y Norbert Trenkle, La grande dévalorisation, Pourquoi la spéculation et la dette de l’État ne sont pas la cause de la crise (Albi, Éd. Crise & critique, 2024, p. 187. Reseña de este libro en Jean-Marie Harribey, “Le capital fictif est vraiment fictif, Sur le livre d’Ernest Lohoff et Norbert Trenkle, La grande dévalorisation”, Contretemps, 13 de junio de 2025.
[26] Karl Marx, El Capital, tomo III, vol. 7, Madrid: Siglo XXI, pp. 605-606.
Texto original: Al’Encontre
Traducción: viento sur
De tal manera que la concentración de poderes y riqueza en manos de un puñado de grandes multinacionales, tanto las de las Big Tech [grandes tecnológicas] como las de las plataformas, les permite sacar el máximo partido de las nuevas técnicas basadas en la inteligencia artificial. Para ellas, lo que está en juego es importante, ya que, a pesar de la generalización de la informática en todas las empresas y de la expansión de la robótica en los grandes sectores industriales, el aumento de la productividad laboral no ha dejado de erosionarse en las últimas cuatro décadas, hasta el punto de reducirse casi a cero, lo que amenaza las condiciones de rentabilidad del capital [1].
¿Tecnofeudalismo?
En este contexto, ha surgido un debate teórico sobre si el capitalismo de plataformas se ha convertido en un capitalismo rentista, es decir, un sistema en el que el origen de los beneficios capitalistas reside en la renta en lugar de provenir de la extorsión de la plusvalía a la fuerza de trabajo en el sistema productivo. En el fondo, se trata de saber si la fuerza de trabajo sigue siendo o no la fuente del valor, como teorizó Marx; es decir, si el capitalismo sigue siendo capitalismo o si se está transformando en tecnofeudalismo.
El economista Cédric Durand propuso este último concepto para mostrar la transformación del capitalismo actual [2]. “El auge de lo digital alimenta, dice, una gigantesca economía de renta, no porque la información sea la nueva fuente de valor, sino porque el control de la información y el conocimiento, es decir, la monopolización intelectual, se ha convertido en el medio más poderoso para captar valor”[3]. Por analogía con las relaciones sociales feudales de la Edad Media, Cédric Durand interpreta las transformaciones que está experimentando el capitalismo actual como un nuevo feudalismo, precisamente debido al fenómeno de captación de valor, que permite el dominio de lo digital, en forma de renta. Y, siguiendo más la línea de Veblen que la de Marx, remacha la idea: las plataformas se distinguen menos por la creación que por la captación de valor. Y, en una obra más reciente, ironiza sobre la ideología del ciberespacio, según la cual “esta revolución tecnológica servirá de cura de rejuvenecimiento al capitalismo, en un momento en que este último aún no se ha recuperado del todo de la crisis de los años setenta” [4].
Como era de esperar, la discusión teórica sobre esta interpretación no se ha hecho esperar. La crítica más dura contra el concepto de tecnofeudalismo ha venido de Evgeny Morozov en una traducción al francés de un artículo en inglés [5]. Comparando la idea con “el gato de Schrödinger”, que puede estar vivo y muerto al mismo tiempo, el capitalismo sería a la vez capitalismo y feudalismo. ¿Cuáles son los argumentos de la crítica?
Sin rentas no hay beneficios, sin beneficios no hay plusvalía
Es un hecho que los gigantes de la Big Tech realizan inversiones gigantescas que ascienden a cientos e, incluso, a miles de millones de dólares, y participan en un gran movimiento de concentración y participaciones cruzadas entre ellos. Estas inversiones se realizan principalmente en infraestructuras materiales para albergar o alojar los centros de datos que servirán de base para los programas de inteligencia artificial. En otras palabras, el capitalismo de plataformas no se construye en el aire, en las nubes, sino en la tierra. Y, evidentemente, funciona con una cantidad de metales raros, agua y energía sin precedentes, en crecimiento exponencial. Esto significa que los activos inmateriales o intangibles (datos, algoritmos y patentes) no tienen ninguna capacidad productiva sin los activos materiales, muy tangibles, que los sustentan.
De ello se derivan dos consecuencias teóricas. Contrariamente a una idea muy extendida, la producción de valor no recae en los usuarios y usuarias de las aplicaciones de Internet, cuyos frutos de su trabajo se apropian Google, Meta y Amazon mediante la recopilación de los datos que dejan como rastro de su paso. Sino que quienes lo generan son, precisamente, los ejércitos de peones que trabajan en condiciones de sobreexplotación en las minas de metales raros, en las fábricas de producción de teléfonos inteligentes, tabletas y ordenadores, y en los enormes almacenes de Amazon.
La acumulación de capital que se está preparando y que comienza a materializarse no tiene nada que ver con una lógica feudal, afirma Evgeny Morozov, sino con una lógica propiamente capitalista; y yo añadiría: con una lógica capitalista de lo más tradicional que se apoya en técnicas revolucionarias. A Evgeny Morozov no le cuesta entonces rechazar las afirmaciones de Yanis Varoufakis, para quien el capitalismo habría matado al capitalismo a través de la nube [6]. Esto sería así porque los capitalistas de antaño, que solo explotaban a sus empleados, ahora se ven obligados a pasar por el aro de los capitalistas digitales para tener acceso al firmamento de la nube. Por lo tanto, los primeros siempre tienen que vender mercancías para obtener beneficios, mientras que los segundos solo tienen que captar rentas de los primeros. ¿Mediante qué subterfugio?: reteniendo la atención de los internautas para luego almacenar datos sobre ellos y utilizarlos como soporte para nuevas solicitudes. “Así nace la nueva fuerza extractiva cloudalista [a través de la nube], como la apoda Varoufakis, que convierte a cualquiera que toque una pantalla en un siervo digital y reduce a los pequeños empresarios y empresarias a vasallos que deben pagar la renta. La máquina se autoalimenta: acumulación de datos, modificaciones de comportamientos, concentración de poderes, aumento de la renta, perfeccionamiento de los algoritmos. En este movimiento perpetuo de extracción, nosotros somos el combustible y el producto” [7].
Ahora bien, ¿se trata realmente y únicamente de una renta? Como se ha dicho, los capitales invertidos en la organización capitalista digital se entrecruzan y sus propietarios se compran entre sí los servicios producidos: “cuando Netflix le paga [a Amazon] su factura anual –estimada en mil millones de dólares–, no está pagando un tributo feudal, sino comprando la maquinaria digital indispensable para su funcionamiento” [8].
Por lo tanto, no hay que equivocarse: sí hay producción de mercancías que se venden, por lo tanto, producción de valor. Que este valor se reparta luego entre los competidores, en función de las relaciones de fuerza que establecen entre ellos, no es más que una característica del propio capitalismo y no un resurgimiento de un modo de producción anterior. No hay duda alguna de que el poder de algunos grupos como Amazon se basa en un conjunto industrial que representa una enorme masa de capital fijo. Y en el gigante Amazon trabajan cerca de un millón y medio de empleados en todo el mundo.
No hay plusvalía sin explotación
Son innumerables los intentos de superar la teoría de la explotación de la fuerza de trabajo de Marx y, más allá de ello, la del valor. Lo más sorprendente es que a menudo provienen de antiguos marxistas o de quienes aún se consideran como tales. Entre los más recientes, cabe destacar el del filósofo Emmanuel Renault [9], para quien se trata de articular las relaciones sociales de clase, género y raza en una visión interseccional capaz de dar cuerpo a una convergencia de las luchas contra las diferentes dominaciones e injusticias. Según él, este proyecto pasa por rechazar la teoría del valor de Marx y por la sustitución del concepto, tal y como se definió en el marco de esta teoría del valor, por la experiencia de la explotación. Si bien es cierto que, estratégicamente, las luchas políticas deben abarcar este conjunto de dominaciones, no está demostrado que para ello sea necesario abandonar el concepto de explotación. Emmanuel Renault se encuentra entonces desprovisto de toda teoría del beneficio.
Por su parte, el economista y filósofo Ulysse Lojkine [10] también ha cuestionado el concepto de explotación e incluso el de clases antagónicas entre explotadores y explotados. Su argumento es que lo que importa no es la posición en las relaciones de producción, sino el nivel de ingresos que cada uno obtiene de su trabajo, lo que permite juzgar si recibe más o menos de lo que ha producido. Al fin y al cabo, el desglose contable del tiempo de trabajo podría considerarse una buena descripción de la realidad de la explotación. Pero oculta lo esencial, es decir, el origen del beneficio, ya que la teoría del valor ha sido desterrada. Así, escribe el autor, “el capitalismo contemporáneo es, por tanto, un capitalismo comercial que, cada vez más, sitúa los beneficios en unidades económicas distintas de aquellas en las que trabajan las y los asalariados, o al menos las y los asalariados ejecutivos. Esto también es consecuencia de la dimensión financiera del capitalismo contemporáneo. (…) La explotación capitalista es irreductiblemente transversal a las diferentes escalas, entre la producción y la circulación, entre la relación salarial y la relación comercial” [11].
Sin ninguna duda, se puede decir que los fenómenos de subcontratación son evidentes, al igual que los de dominación dentro de la clase capitalista. Pero la simple yuxtaposición de los diferentes ingresos capitalistas (beneficio industrial, beneficio comercial, interés, renta) no permite situar su origen, que es siempre la extracción de la plusvalía sobre la fuerza de trabajo, pero que solo puede salir de lo invisible gracias a la teoría del valor como representante del trabajo social validado. Además, al razonar en términos de intercambio de trabajo, se pierde de vista que el capitalista no compra el trabajo del proletario, ni su producto, sino su fuerza de trabajo. Por lo tanto, adiós al valor, adiós a la fuerza de trabajo, adiós a la plusvalía; ¡demasiados obstáculos para forjar una teoría de la explotación!
Sin embargo, Ulysse Lojkine no está lejos de abandonar su propia tesis cuando escribe: “Los recursos rentables representan una de las palancas utilizadas por el capital en posición dominante para controlar las unidades de producción subordinadas y extraerles valor” [12]. Aquí nos acercamos mucho a lo que explica Cédric Durand sobre las plataformas que se distinguen menos por la creación que por la captación de valor. Extraer valor o captar valor significa que este se produce en algún lugar. Ulysse Lojkine tiene sin duda razón al distinguir, siguiendo a Marx, “la forma comercial, financiera o rentista de la explotación capitalista” [13]; es decir, las distintas formas que adopta el beneficio: el industrial, el comercial, el interés, la renta. Pero, en definitiva, todas ellas provienen del trabajo explotado y, en el capitalismo, del trabajo asalariado. El argumento empleado por Ulysse Lojkine, que pretende ser lógico, según el cual estas formas pueden existir sin la relación salarial [14], es una obviedad: evidentemente, ha habido otros modos de producción distintos del capitalismo en los que reinaba la explotación del trabajo (¡del trabajo!).
Así pues, volvemos al concepto de tecnofeudalismo o capitalismo rentista. Cédric Durand cuestiona la similitud entre las inversiones en este capitalismo y las del capitalismo industrial clásico. La razón sería que los capitalistas de las grandes tecnológicas buscan controlar la recopilación de información y su uso precisamente para captar valor, mientras que los industriales buscan aumentar la productividad. El argumento sería válido si las justificaciones de la IA no se centraran precisamente en las esperanzas de una mayor productividad. La defensa de la tesis de Lojkine por parte de Antoine Salles-Papou [15] hace hincapié en la organización de la producción que fundamenta el poder y el dominio de los grandes de la Big Tech y que justificaría que se distingan las formas de explotación comercial, financiera y rentista que “no se derivarían de la explotación salarial” [16]. Pero la pregunta central sigue siendo: ¿dónde y quién produce este valor capturado? [17].
En el epílogo que escribe al libro de Ulysse Lojkine, Cédric Durand, tras elogiar a este último por haber intentado articular la explotación y la coordinación, se distancia sutilmente de él al abandonar la producción: “Dar a la cuestión de la coordinación el lugar positivo y normativo que merece no implica minimizar la singularidad del momento de la producción, ya sea a nivel antropológico y ecológico, o a nivel de la dinámica macroeconómica. Unir ambos exige, siguiendo a Lojkine, desenredar hasta el final el hilo de la explotación” [18].
No hay teoría de la explotación sin teoría del valor
En un texto de blog muy detallado, Frédéric Lordon [19] emprende una crítica conjunta de la estrategia política de La France insoumise y del concepto de tecnofeudalismo. En cuanto al primer punto, es bastante probable que esta estrategia suponga una dilución del concepto de clases sociales en beneficio del pueblo, lo que hace aún más invisibles a las clases populares [20]. Frédéric Lordon subraya que la dificultad de acceder a las redes (incluidas las redes de servicios públicos) no significa “la desaparición de la clase obrera”, ni que disminuiría la importancia de “la primera red de desgracia [que] es la división del trabajo cuando es retomada, captada, por las relaciones sociales del capitalismo. El capitalismo como modo de producción es la captura, el reclutamiento, de la división del trabajo para los fines del capital. Es la división del trabajo fundida en las relaciones sociales del capital. Y es a partir de esta captura que el capitalismo se apodera de toda la sociedad para someterla a su modo de reproducción”.
En cuanto al segundo punto, Frédéric Lordon aprueba ampliamente la crítica de Morozov mencionada anteriormente. Y añade: “Por una paradoja totalmente inesperada, la nueva doctrina de LFI se encuentra, de forma totalmente involuntaria, reproduciendo a su manera el gesto ideológico más característico del neoliberalismo, que había sido borrar la figura del productor en beneficio de la del consumidor. Aquí, finalmente, es la figura de la persona usuaria (de las redes) la que se convierte implícitamente (?) en la nueva referencia. El productor sigue sin reaparecer…”. Más adelante: “En el pueblo de las redes, el productor ha desaparecido y, con él, la lucha contra la propiedad lucrativa”.
¿Qué impide adherirse plenamente a la crítica de Frédéric Lordon, tan bien elaborada en muchos aspectos? Desde mi punto de vista, es, incluso en él, la evanescencia, incluso la desaparición de toda teoría del valor, que ya he señalado [21]. En resumen, alineándose con Spinoza, para quien “es el deseo lo que da valor a las cosas, y no el valor lo que designa las cosas al deseo” [22], Frédéric Lordon no puede evitar acercarse a uno de los temas neoclásicos más repetidos. ¿En qué medida el hecho de señalar el deseo humano que empuja a buscar valor obligaría a ignorar las condiciones sociotécnicas de producción del objeto del deseo? Y ahí radica la paradoja de Frédéric Lordon: en nuestra opinión, tiene razón al reprochar a los defensores del tecnofeudalismo la separación que establecen entre las formas de captación del valor y la producción del mismo, pero su adhesión a la idea de que hay que sacar el valor de su sentido económico para darle un alcance “transversal, capaz de atravesar todos los órdenes de valores” [23], va en contra de la validez de su crítica al tecnofeudalismo [24].
Finalmente, es bastante notorio que el análisis del capitalismo contemporáneo obligue a replantearse las categorías fundamentales del modo de producción capitalista, ya que este, fiel a su propia lógica, aspira a expandirse cada vez más y superar así sus contradicciones. Pero este cuestionamiento puede ir en direcciones totalmente opuestas: o bien alejándose de las categorías forjadas por Marx, o al menos ahogando el valor en una nebulosa idealista, o bien refundándolo sobre su base: el trabajo socialmente validado, cuyo fruto es objeto de una lucha casi a muerte entre las fracciones del capital, más allá incluso de la lucha contra el trabajo vivo, congénita al sistema, podríamos decir.
Una paradoja, una más, si no una contradicción, sobre el valor que atraviesa a los pensadores contemporáneos que se refieren, de cerca o de lejos, a Marx. Incluso aquellos que pretenden llevar a cabo una Wertkritik [critica del valor] sostienen que el capital busca relanzar su rentabilidad mediante la multiplicación del capital ficticio: “Junto al capital-dinero inicial se encuentra el capital ficticio como su reflejo autonomizado. Como crédito concedido a un capitalista en funciones, los 100 000 de euros arrancados al letargo no aumentan en modo alguno el stock de capital del conjunto de la sociedad en solo 100 000 euros, sino inmediatamente en 200 000 euros” [25].
¿La última palabra la tiene Marx? ”Con el desarrollo del capital que devenga interés y del sistema de crédito, cualquier capital parece duplicarse, y por momentos triplicarse en virtud de la diferente manera en que ese mismo capital, o incluso la misma exigencia de deuda aparece en diferentes manos bajo formas diferente La mayor parte de este capital dinerario es puramente ficticio” [26]. Esta advertencia es útil si se quieren forjar nuevas categorías sobre la renta, el tecnofeudalismo o los espejismos de la inteligencia artificial. En resumen, la renta existe, pero no existiría sin la producción de valor por parte de la fuerza de trabajo. El capitalismo rentista no es nada sin el capitalismo productivo.
Notas:
[1] Para el análisis de esta evolución, puedes leer Dominique Plihon, Les capitalismes contemporains, París, La Découverte, Repères, 2025; y Fondation Copernic, Que faire de l’IA? Entre risque et opportunité pour la transformation sociale et écologique, Vulaines-sur-Seine, Éd. du Croquant, 2025. Para una reseña de estos dos libros, véase Jean-Marie Harribey, “Le(s) capitalisme(s) sur fond de révolution technique à base d’IA”, Les Possibles, n.º 43, otoño de 2025. Véase también Daniel Bachet, “Les marchés réorientés : plateformes, intelligence artificielle et capitalisme algorithmique”, Les Possibles, n.º 40, verano de 2024.
[2] Cédric Durand, Techno-féodalisme, Critique de l’économie numérique (Zones, 2020) Para una reseña, véase Jean-Marie Harribey, “Lectures : Où va le capitalisme ? Sur les livres de Cédric Durand et de Robert Boyer”, Blog Alternatives économiques, 15 de noviembre de 2020.
[3] Cédric Durand, Techno-féodalisme, op. cit., p. 173.
[4] Cédric Durand, Faut-il se passer du numérique pour sauver la planète?, París, Éd. Amsterdam, 2025, p. 24.
[5] Evgeny Morozov, “Controverses sur le techno-féodalisme, Le numérique nous ramène-t-il au Moyen Âge?”, Le Monde diplomatique, agosto de 2025.
[6] Yanis Varoufakis, Les nouveaux serfs de l’économie, París, LLL, 2024.
[7] Evgeny Morozov, op. cit.
[8] Ibid.
[9] Emmanuel Renault, Abolir l’exploitation, Expériences, théories, stratégies, París, La Découverte, 2023. Reseña en Jean-Marie Harribey, “Du travail et de l’exploitation, À propos du livre d’Emmanuel Renault”, Les Possibles, n.º 39, primavera de 2024.
[10] Ulysse Lojkine, Le fil invisible du capital, Déchiffrer les mécanismes de l’exploitation, París, La Découverte, 2025. Se han publicado varias reseñas de este libro. En particular: Simon Verdun, “La critique de l’exploitation peut-elle se passer de la théorie marxiste de la valeur ? Sur le livre d’Ulysse Lojkine”, Contretemps, 25 de septiembre de 2025; Suscribo plenamente la crítica de Simon Verdun, con dos matices: 1) la resolución de la famosa transformación del valor en precio de producción no se limita a la teoría del valor-trabajo de sistema único (SS-LTV, Single-system labour theory of value) ni a la interpretación temporal de sistema único (TSSI, Temporal single-system interpretation); véanse, en particular, los trabajos de Vincent Laure van Bambeke y Norbert Ankri y Païkan Marcaggi (reseña en https://harribey.u-bordeaux.fr/travaux/valeur/recension-laure-van-bambeke.pdf); 2) Simon Verdun sigue aferrado a la versión tradicional del trabajo improductivo de valor en el sector monetario no comercial; del mismo modo, Ulysse Lojkine cree que los derechos sociales se financian mediante “impuestos sobre un sector mercantil capitalista” (p. 223-224) (véase J.-M. Harribey, “Dans les services monétaires non marchands, le travail est productif de valeur”, La Nouvelle Revue du travail, n.º 15, 2019) . Jacques Bidet ha realizado otra reseña del libro de Ulysse Lojkine, “Une ambitieuse alternative au Capital, Sur le livre d’Ulysse Lojkine”, Contretemps, 17 de octubre de 2025.
[11] Ulysse Lojkine, op. cit., pp. 11 y 15.
[12] Ibid., p. 152, el subrayado es mío.
[13] Ibid., p. 166.
[14] Ibid., p. 166.
[15] Antoine Salles-Papou, “La France insoumise est-elle anticapitaliste ? Réponse à Frédéric Lordon”, Contretemps, 11 de noviembre de 2025.
[16] Ibid.
[17] En los albores del capitalismo neoliberal, planteaba el problema de la siguiente manera: “La financiarisation du capitalisme et la captation de la valeur”, en Jean Claude Delaunay (director), Le capitalisme contemporain, Questions de fond, París, L’Harmattan, 2001, pp. 67-111.
[18] Cédric Durand, “La revanche de la coordination”, en Ulysse Lojkine, op. cit., p. 248.
[19] Frédéric Lordon, “La France insoumise est-elle anticapitaliste?” Blog Le Monde diplomatique, 3 de octubre de 2025.
[20] Jean-Marie Harribey, “L’invisibilisation des classes populaires”, Les Possibles, n.º 38, invierno de 2024.
[21] Jean-Marie Harribey, “Note de lecture du livre de Frédéric Lordon, Capitalisme, désir et servitude, Marx et Spinoza: Marx et Spinoza, le mariage de l’année?”, La Revue de la régulation, n.º 9, 1er semestre de 2011; “Le communisme en marche, Sur le dialogue entre Bernard Friot et Frédéric Lordon”, Contretemps, 19 de enero de 2022. Véase también Valentin Soubise, “La condition anarchique et les affects de Frédéric Lordon peuvent-ils donner une théorie de la valeur?”, Les Possibles, n.º 21, verano de 2019.
[22] Frédéric Lordon, La condition anarchique, Affects et institutions de la valeur, París, Seuil, 2018, p. 22.
[23] Ibid., p. 12.
[24] He intentado hacer una crítica del valor reducido a los valores en En quête de valeur(s), Vulaines-sur-Seine, Éd. du Croquant, 2024.
[25] Ernest Lohoff y Norbert Trenkle, La grande dévalorisation, Pourquoi la spéculation et la dette de l’État ne sont pas la cause de la crise (Albi, Éd. Crise & critique, 2024, p. 187. Reseña de este libro en Jean-Marie Harribey, “Le capital fictif est vraiment fictif, Sur le livre d’Ernest Lohoff et Norbert Trenkle, La grande dévalorisation”, Contretemps, 13 de junio de 2025.
[26] Karl Marx, El Capital, tomo III, vol. 7, Madrid: Siglo XXI, pp. 605-606.
Texto original: Al’Encontre
Traducción: viento sur
Fuente:
domingo, 29 de enero de 2017
Poema de Rumi, místico turco del siglo XII
Poème de Rûmi, mystique turc du XIIè siècle,transmis aux humains en octobre 2014
Beauté terrestre, ton Manteau s’illumine. Voici
l’humanité enfin dévoilée.
Beauté terrestre, nul ne peut t’ignorer. Ta gloire se
révèle, l’oubli oublié.
Beauté terrestre, je te rends grâce. Je me vois en
toi, tu te vois en moi.
Danse de la Vie, Danse unique, Danse de l’unique
Bien-Aimé…
Beauté terrestre, l’univers entier se retrouve à tes
côtés afin d’assister à cette nouvelle naissance.
Beauté terrestre, je pose mes mots mot à mot,
sortant du Silence, élevant ta gloire tout en
restant Silence…
Je suis Rûmi. Je viens vous apporter mes
bénédictions.
Amis en humanité, le temps est à la légèreté, le
temps est hors du temps.
Rien ne pourra être trouvé que vous ne soyez déjà.
Rien n’est plus beau, rien n’est plus joyeux que le
retour à votre éternité.
Allez gaiement votre chemin, car
Allez gaiement votre chemin, car tous les chemins
mènent à l’Un.
Je suis Rûmi, et je viens danser la mort qui est
également danser la Vie…afin de renaître là ou
nulle naissance ne peut être.
Prenons un temps en le Silence afin d’accueillir la
Vérité…
(silence)
Avec courage, restez droit
Avec amour, soyez souple…
La légèreté guidera vos pas
(silence)
Amis en humanité, je salue en chacun d’entre vous
la Beauté terrestre, la Beauté céleste, l’Un, le BienAimé.
Recevez tout mon Amour.
Ephémère violence, je te dissous !
Ephémère tristesse, avec tout mon Amour, je te
dissous !
Ephémère souffrance de l’humanité, éphémère
souffrance en ma personne, je te dissous !
Ephémères peurs qui viennent faire chanceler ce
corps, je vous dissous !
Ephémère beauté déployée sur ce monde, je te
dissous !
Ephémère plaisir, éphémère joie, laissez-moi vous
dissoudre !
Ephémère vastitude des océans, je te dissous…
Ephémères danses de chacune de mes cellules, je
vous dissous…
Ephémère grandeur de l’univers, je te dissous…
Et là, Bien-Aimé, source de toute éphémère, en toi
je me dissous…
Merci, Bien-Aimé, de m’accueillir en ton sein, et là
en l’Eternité retrouvée, je laisse se déployer la
Tranquillité, la Grâce du Bien-Aimé…
Bien-aimé en humanité, rejoins la Danse de
l’Eternité. Oublie l’éphémère, qui ne peut durer.
Laisse là les vieux habits de ton humanité.
Tu as construit beaucoup, que cela soit au sein de
la matière, ou plus encore au sein des pensées et
des concepts.
Laisse l’éphémère se dissoudre afin qu’émerge le
Joyau en le centre du Centre…
Dissoudre soi-même et les autres afin de les réunir
en l’Un, dissoudre l’intérieur et l’extérieur afin de
n’avoir plus qu’une seule Demeure…
Bien-Aimé en humanité, se fondre en le Silence,
telle est mon invitation que je viens te porter.
Bien-Aimé en humanité, je te salue. Mon nom fut
Rûmi, et je viens chanter ton Eternité.
poema de Rumi, místico turco del siglo XII, transmitida a los seres humanos antes de octubre de 2014
Tu belleza capa terrestre brilla, aquí está
finalmente dio a conocer a la humanidad.
tierra de belleza, nadie puede ignorar que tu gloria
revela el olvido olvidado.
Bella tierra, le agradezco. Me veo en ti
tú te ves en mí.
Danza de la Vida, danza única, la única danza
Amado ...
tierra de belleza, todo el universo se refleja en su
lado para asistir a este nuevo nacimiento.
la belleza de la Tierra, puse mis palabras textualmente,
De vuelta del silencio, mientras que el aumento de su gloria
El silencio que queda ...
Soy Rumi. Sólo te doy mis
bendiciones.
Amigos humanidad, el tiempo es ligero,
El tiempo es eterno.
Nada se puede encontrar que ya está.
Nada es más hermoso, no hay nada más placentero que el
regreso a su eternidad.
Ir alegremente en su camino, porque
Ir alegremente en su camino, ya que todos los caminos
conducen a la Unidad.
Rumi soy, y acabo la danza de la muerte que es
también bailar la vida ... para renacer allí o
hay nacimiento puede ser.
Vamos a tomar un tiempo en silencio para dar cabida a la
La verdad ...
(Silencio)
Con coraje, manténgase a la derecha
Con amor, se flexible ...
guía la luz sobre sus pasos
(Silencio)
amigos de la humanidad, os saludo a todos ustedes
Belleza Celestial Belleza tierra, el Uno, el Amado.
Recibe todo mi amor.
Violencia efímera, voy a disolverte!
tristeza efímera, con todo mi amor, yo te quiero
disuelta!
sufrimiento efímero de la humanidad, efímero
dolor en mi persona, voy a disolverte!
Pueden volar los temores que vienen a escalonarse
en la carne, lo que disuelve!
Efímera belleza desplegada en este mundo, la haré
disolver!
placer efímero, fugaz alegría, me dejó
disolver!
inmensidad efímera de los océanos, voy a disolverlos ...
Los efímeros bailes cada uno de mi celda,
Usted sea disuelto ...
efímera grandeza del universo, te disuelve ...
Y allí, Amado, fuente de todo lo efímero, en ti
y disuelto ...
Gracias, Amado, por recibirme en tu seno, y haber
encontrado en la Eternidad, dejo que despliegue.
La tranquilidad, la gracia del Amado ...
Amado en la humanidad, unido a la danza
de la Eternidad. Olvídese de lo efímero, que no puede durar.
Abandone la ropa vieja de su humanidad.
Usted construyó muchos, ya sea en
cuestión, o incluso en los pensamientos y
conceptos.
Deja lo efímero disolver el fin emerge
Joya en el centro del centro ...
Disolverse y otros para reunir
en A, disolver el interior y el exterior de
tener sólo una casa ...
Amado en la humanidad, se funden en el Silencio,
esta es mi invitación acabo te cargué.
Amado en la humanidad, yo te saludo. Mi nombre era
Rumi, y acabo de cantar su Eternidad.
Beauté terrestre, ton Manteau s’illumine. Voici
l’humanité enfin dévoilée.
Beauté terrestre, nul ne peut t’ignorer. Ta gloire se
révèle, l’oubli oublié.
Beauté terrestre, je te rends grâce. Je me vois en
toi, tu te vois en moi.
Danse de la Vie, Danse unique, Danse de l’unique
Bien-Aimé…
Beauté terrestre, l’univers entier se retrouve à tes
côtés afin d’assister à cette nouvelle naissance.
Beauté terrestre, je pose mes mots mot à mot,
sortant du Silence, élevant ta gloire tout en
restant Silence…
Je suis Rûmi. Je viens vous apporter mes
bénédictions.
Amis en humanité, le temps est à la légèreté, le
temps est hors du temps.
Rien ne pourra être trouvé que vous ne soyez déjà.
Rien n’est plus beau, rien n’est plus joyeux que le
retour à votre éternité.
Allez gaiement votre chemin, car
Allez gaiement votre chemin, car tous les chemins
mènent à l’Un.
Je suis Rûmi, et je viens danser la mort qui est
également danser la Vie…afin de renaître là ou
nulle naissance ne peut être.
Prenons un temps en le Silence afin d’accueillir la
Vérité…
(silence)
Avec courage, restez droit
Avec amour, soyez souple…
La légèreté guidera vos pas
(silence)
Amis en humanité, je salue en chacun d’entre vous
la Beauté terrestre, la Beauté céleste, l’Un, le BienAimé.
Recevez tout mon Amour.
Ephémère violence, je te dissous !
Ephémère tristesse, avec tout mon Amour, je te
dissous !
Ephémère souffrance de l’humanité, éphémère
souffrance en ma personne, je te dissous !
Ephémères peurs qui viennent faire chanceler ce
corps, je vous dissous !
Ephémère beauté déployée sur ce monde, je te
dissous !
Ephémère plaisir, éphémère joie, laissez-moi vous
dissoudre !
Ephémère vastitude des océans, je te dissous…
Ephémères danses de chacune de mes cellules, je
vous dissous…
Ephémère grandeur de l’univers, je te dissous…
Et là, Bien-Aimé, source de toute éphémère, en toi
je me dissous…
Merci, Bien-Aimé, de m’accueillir en ton sein, et là
en l’Eternité retrouvée, je laisse se déployer la
Tranquillité, la Grâce du Bien-Aimé…
Bien-aimé en humanité, rejoins la Danse de
l’Eternité. Oublie l’éphémère, qui ne peut durer.
Laisse là les vieux habits de ton humanité.
Tu as construit beaucoup, que cela soit au sein de
la matière, ou plus encore au sein des pensées et
des concepts.
Laisse l’éphémère se dissoudre afin qu’émerge le
Joyau en le centre du Centre…
Dissoudre soi-même et les autres afin de les réunir
en l’Un, dissoudre l’intérieur et l’extérieur afin de
n’avoir plus qu’une seule Demeure…
Bien-Aimé en humanité, se fondre en le Silence,
telle est mon invitation que je viens te porter.
Bien-Aimé en humanité, je te salue. Mon nom fut
Rûmi, et je viens chanter ton Eternité.
poema de Rumi, místico turco del siglo XII, transmitida a los seres humanos antes de octubre de 2014
Tu belleza capa terrestre brilla, aquí está
finalmente dio a conocer a la humanidad.
tierra de belleza, nadie puede ignorar que tu gloria
revela el olvido olvidado.
Bella tierra, le agradezco. Me veo en ti
tú te ves en mí.
Danza de la Vida, danza única, la única danza
Amado ...
tierra de belleza, todo el universo se refleja en su
lado para asistir a este nuevo nacimiento.
la belleza de la Tierra, puse mis palabras textualmente,
De vuelta del silencio, mientras que el aumento de su gloria
El silencio que queda ...
Soy Rumi. Sólo te doy mis
bendiciones.
Amigos humanidad, el tiempo es ligero,
El tiempo es eterno.
Nada se puede encontrar que ya está.
Nada es más hermoso, no hay nada más placentero que el
regreso a su eternidad.
Ir alegremente en su camino, porque
Ir alegremente en su camino, ya que todos los caminos
conducen a la Unidad.
Rumi soy, y acabo la danza de la muerte que es
también bailar la vida ... para renacer allí o
hay nacimiento puede ser.
Vamos a tomar un tiempo en silencio para dar cabida a la
La verdad ...
(Silencio)
Con coraje, manténgase a la derecha
Con amor, se flexible ...
guía la luz sobre sus pasos
(Silencio)
amigos de la humanidad, os saludo a todos ustedes
Belleza Celestial Belleza tierra, el Uno, el Amado.
Recibe todo mi amor.
Violencia efímera, voy a disolverte!
tristeza efímera, con todo mi amor, yo te quiero
disuelta!
sufrimiento efímero de la humanidad, efímero
dolor en mi persona, voy a disolverte!
Pueden volar los temores que vienen a escalonarse
en la carne, lo que disuelve!
Efímera belleza desplegada en este mundo, la haré
disolver!
placer efímero, fugaz alegría, me dejó
disolver!
inmensidad efímera de los océanos, voy a disolverlos ...
Los efímeros bailes cada uno de mi celda,
Usted sea disuelto ...
efímera grandeza del universo, te disuelve ...
Y allí, Amado, fuente de todo lo efímero, en ti
y disuelto ...
Gracias, Amado, por recibirme en tu seno, y haber
encontrado en la Eternidad, dejo que despliegue.
La tranquilidad, la gracia del Amado ...
Amado en la humanidad, unido a la danza
de la Eternidad. Olvídese de lo efímero, que no puede durar.
Abandone la ropa vieja de su humanidad.
Usted construyó muchos, ya sea en
cuestión, o incluso en los pensamientos y
conceptos.
Deja lo efímero disolver el fin emerge
Joya en el centro del centro ...
Disolverse y otros para reunir
en A, disolver el interior y el exterior de
tener sólo una casa ...
Amado en la humanidad, se funden en el Silencio,
esta es mi invitación acabo te cargué.
Amado en la humanidad, yo te saludo. Mi nombre era
Rumi, y acabo de cantar su Eternidad.
sábado, 28 de enero de 2017
Contra los olvidos que nos hacen culpables, las víctimas del Holocausto y Montserrat Roig. Ayer día 27, instituido por la ONU, se conmemoró el día del sufrimiento por el Holocausto.
eldiario.es
Montserrat Roig (1946-1991) fue una de las primeras personas en querer recopilar y hacer presente la memoria y la historia del Holocausto. Los catalanes en los campos nazis, su monumental obra por la extensión y por su capacidad de ser un monumento que recuerda a las personas que lo sufrieron se publicó en 1977 .
"El olvido es culpable". Montserrat Roig pensó y escribió sobre el olvido de la historia que nos hace culpables. ¿Podemos ser culpables, responsables, de lo no vivido? Si no lo hemos protagonizado, si no estábamos, ¿cómo poder tener responsabilidades? Para Roig podemos ser culpables no sólo del olvido de lo vivido, también del olvido de lo no vivido. Tenemos la responsabilidad de recordar, hacer presente, aquello no vivido. Tenemos una responsabilidad con el pasado en el presente y en el futuro. Las personas que no participaron en el Holocausto no pueden ser responsables de la ejecución de aquellos actos, pero, a su juicio, serán responsables si no quieren conocer que pasó.
En 2005 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución que rechaza toda negación, parcial o total del Holocausto como hecho histórico. La resolución también establece el 27 de enero, fecha de liberación de campos de exterminio nazis, como Día Internacional de Conmemoración Anual en memoria de las víctimas del Holocausto e insta a los Estados miembros a que elaboren programas educativos que formen a las generaciones futuras en las enseñanzas del Holocausto con el objetivo de prevenir actos de genocidio en el futuro.
Montserrat Roig (1946-1991) fue una de las primeras personas en querer recoger y hacer presente la memoria y la historia del Holocausto. Los catalanes en los campos nazis, su monumental obra por la extensión y por su capacidad de ser un monumento que recuerda a las personas que lo sufrieron, se publicaría en 1977. Pero es mucho más que un libro para recordar. Es un libro para conocer una parte de nuestra historia en nuestra doble condición de catalanes y miembros de la especie humana. Es un libro elaborado durante unos años, cuando ya hacía casi 30 años del final de la guerra y de la liberación de los campos de exterminio, en que muchas personas en diferentes países, nuestro incluido, negaban el Holocausto, negaban sus responsabilidades, o hacían posible el olvido.
Convendría recomendar la lectura de Los catalanes en los campos nazis, que todavía hoy nos cuenta mucha historia que no conocemos. Y convendría no perder de vista la lucha contra el olvido. Una recopilación de materiales, principalmente artículos, publicado por la Amical de Mauthausen y otros campos de concentración en 2001. Allí encontraremos las intervenciones de Roig entre 1972 y 1991, la mayoría escritas en la década de los setenta en publicaciones de ámbito catalán o español, en contra de esta manipulación de la historia y del olvido. Podemos pensar que la lucha contra la manipulación de la historia seguramente se ha ganado. Hoy es residual el negacionismo del Holocausto. Pero otra cosa será el olvido, la falta de conocimiento de aquellos hechos en la actualidad.
¿Qué hacer para evitar el olvido? ¿Qué hacer para difundir su conocimiento? Montserrat Roig lo tenía claro: "Hay que contar con las escuelas, con los medios de comunicación. Hay que contar con la televisión. Y no solo con programas minoritarios. Hay que ver a los deportados, a nuestros deportados, hablar en la televisión. Hay que volver a vivir lo que fue el nazismo para enterrarlo definitivamente. Vivirlo con la memoria, con las palabras. Para que sepamos que no es un fenómenos históricos superación. Que las cámaras de gas, el universo concentracionario nazi, no son fruto de una mente obscenamente loca, sino de una planificación largamente calculada. Hay que saber hasta qué punto fue cómplice el capital alemán". Así lo planteaba en un artículo en Destino en marzo de 1979.
Este planteamiento sigue siendo vigente y necesario hoy. Roig hacía un reflexión que quizá no tenemos bastante presente, en el caso del Holocausto y en otros. Decía, la memoria no se puede limitar a las personas deportadas. La memoria no podemos limitarla a las personas que sufrieron aquellos hechos. La lucha contra el olvido debe tener muy presente a las personas protagonistas del dolor que generaron estos hechos históricos.
Pero tampoco podemos olvidar que tenemos que trabajar con las personas que no lo vivieron, con las personas que vendrán y no tendrán ocasión de tratar con la que vivió la historia. Hay que pensar en cómo generar conocimiento por el presente y el futuro que nos permita evitar el olvido. Hay que pensar cómo hacerlo más allá de actos de homenaje necesarios. Hay que pensar en proyectos no efímeros de largo recorrido.
Quizás alguien pensará y por qué no pasar página, olvidar y pensar sólo en lo que está por venir. Así se ha construido, principalmente, nuestra sociedad. Pensamos, por ejemplo, que medio millón de republicanos españoles se exiliaron en Francia al final de la Guerra Civil. Con la invasión nazi, unos 10.000 fueron deportados a campos de concentración y tuvieron que sufrir trabajos forzados, humillaciones, torturas, hambre y muerte. ¿Qué presencia han tenido en nuestra sociedad? John Berger, que se marchó hace pocos días pero siempre será, quizá nos diría que si hablamos de la II Guerra Mundial no olvidemos los actos terroristas que son el lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki cuando Japón ya estaba dispuesto a negociar y a punto de admitir la derrota. Hoy las torturas y los asesinatos cometidos durante el franquismo quedan impunes en una sociedad que se quiere democrática.
Para Roig había diferentes motivos para luchar contra el olvido. Uno fundamental es que el fascismo que hizo posible el Holocausto ella lo seguía viendo en la sociedad de su tiempo. El fascismo estaba en la casa y en la calle, convertido en sexismo, racismo, clasismo... ¿Sigue siendo así hoy? ¿Hemos derrotado el fascismo? ¿Nos hemos enfrentado? ¿Conocemos y explicamos lo que pasó? ¿Son la impunidad y el olvido los precio a pagar para poder optar a la actual democracia? ¿O no habrá democracia posible sin el triunfo contra el olvido y la impunidad?
Fuente:
http://www.eldiario.es/catalunya/opinions/culpables-victimas-Holocausto-Montserrat-Roig_6_605849435.html
Entrevista a Miguel Ángel Santos Guerra.
Hoy tengo la suerte de poder entrevistar a una de esas referencias imprescindibles de la pedagogía en España: Miguel Ángel Santos Guerra. Catedrático emérito de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Málaga, es también un autor prolífico con más de 60 libros como autor y/o coordinador. Por ejemplo: “Las feromonas de la manzana. El valor educativo de la dirección escolar. Editorial Homo Sapiens, 2014″, “La escuela sin muros. Editorial Aljibe, 2013”, o “La pedagogía contra Frankenstein. Editorial Grao, 2008”. Escribe el blog: “El Adarve” en La Opinión de Málaga, donde hay publicados, hasta el momento, 565 artículos y donde cada sábado se incluye uno nuevo, siendo una presencia constante en la educación española desde hace décadas.
Conscientemente de tener un interlocutor envidiable en la amplitud de su conocimiento sobre el hecho educativo, he intentado que varias temáticas fueran las protagonistas de la entrevista: la dirección escolar, la organización escolar, la función de la escuela del s. XXI, la importancia y naturaleza de la docencia en nuestra sociedad del conocimiento, el paradigma del aprendizaje por competencias, el currículo, la política educativa, y las claves de la educación en nuestra actualidad.
He disfrutado en la elaboración de este diálogo con Miguel Ángel Santos Guerra (¿hay alguna pasión sin alegría?), y espero que puedan aprender como lo he hecho con este autor imprescindible de la pedagogía española. Gracias por haber atendido nuestra petición con tanta amabilidad.
Sin más, les dejo con sus respuestas: Miguel Ángel Santos Guerra en una entrevista para el Magazine INED21.
1. En su obra: “Las feromonas de la manzana. El valor educativo de la dirección escolar” (Editorial Homo Sapiens, 2014), contrapone dos tipos de dirección escolar, y los ejemplifica con una lista verbos-acción que aclara muy bien su reflexión. Consciente de esta tarea: ¿podría explicar ambos tipos de dirección escolar para nuestros lectores? ¿Cree que ha de cambiarse la formación que tienen las potenciales y actuales directivas escolares?
Creo que es hegemónica la idea de que la escuela es una empresa y de que el director de la misma debe ser un buen gerente. Por eso pensé en un libro contrahegemónico. Un libro en el que pudiera resaltar el valor educativo de la dirección, el elemento pedagógico. Es lapidario el título del libro de Christian Laval: “La escuela no es una empresa”. Ni sus objetivos son los mismos que los de la escuela, ni sus materiales tienen mucho que ver (en cualquier empresa el mejor profesional es el que mejor manipula los materiales, en la escuela es quien mejor los libera), ni la naturaleza de la autoridad es la misma. El título del libro – Las feromonas de la manzana- tiene un explícito sentido metafórico. Las manzanas tienen unas feromonas tales que, si se mete en una bolsa frutas verdes y una manzana, las frutas verdes maduran por la influencia beneficiosa de esas feromonas. Una influencia persistente, callada y beneficiosa. De hecho, la palabra española autoridad proviene del verbo latino auctor, augere, que significa hacer crecer.
Frente a ese director que hace crecer a los demás, que ayuda a que la comunidad se desarrolle, se encuentra el director que manda, que controla, que exige y que, en muchas ocasiones despide toxinas. El perro controla el rebaño, pero el rebaño no le sigue.
Defiendo la idea de un director (o directora, que ese es un tema que abordo en el libro “El harén pedagógico”) que sea “primus inter pares”, que coordine el equipo, que de ejemplo, que motive, que ayude, que haga viable la innovación. Un director que se sienta parte de la comunidad más que del poder. Y que promueva las funciones pedagógicamente ricas (estimular, promover, impulsar…), más que las funciones pedagógicamente pobres (controlar, hacer burocracia, representar, sancionar…).
El director debe estar bien preparado. Las funciones que tiene que desempeñar son de extraordinaria complejidad, en una institución heterónoma, de tecnología problemática y sometida a una enorme presión social y, además, inmersa en una cultura neoliberal que contradice casi todos los presupuestos de la educación. La escuela es hoy una institución que tiene que avanzar contracorriente. Es más fácil dejarse llevar, pero solo a los peces muertos los arrastra la corriente.
Cuando hablo de directo/a me refiero al equipo directivo y, más ampliamente, a un liderazgo compartido o distribuido, que hace que todos los miembros de la comunidad estén permanentemente invitados a pensar, a opinar, a decidir y a actuar en el diseño, desarrollo y evaluación del proyecto educativo.
La formación que tiene que poseer el director no es solo de carácter técnico sino que tiene que estar referida a dimensiones vinculadas a la sociología, a la psicología y a la pedagogía. No me gusta lo que está sucediendo en algunas de nuestras comunidades que han encomendado la formación de directores y directoras a empresas que no están especializadas en educación.
2. Muchas veces pasa inadvertida la importancia de la organización escolar, en la consecución de los objetivos educativos. Desde esa afirmación: ¿por qué es importante una buena organización escolar en la dinámica educativa? ¿Nos podría poner un ejemplo de cómo condiciona en la realidad de un colegio o instituto?
La organización de la escuela (como explico en mis obras “Cadenas y sueños”, “Entre bastidores” y d“La luz del prisma”) es muy importante por dos motivos. En primer lugar desde un punto de vista instrumental, como vehículo del curriculum.
No se suele tener en cuenta esta importancia cuando se legisla. Se diseña un curriculum basado en las más avanzadas teorías de la psicología el aprendizaje, pero no se piensa que ha de ser desarrollado en el marco organizativo de una institución. Hace tiempo escribí un breve artículo sobre esta cuestión. Lo titulé “Un coche en los riscos”. Decía allí, utilizando el valor de la metáfora que, en ocasiones, nos ocupamos en diseñar un coche de línea aerodinámica, motor potente y altísima velocidad, sin tener en cuenta dónde va a circular. Si colocásemos ese vehículo maravilloso en los riscos de una montaña, el coche acabaría destruido, el conductor desesperado y apenas si podría desplazarse unos metros.
En segundo lugar la organización es importante porque en ella se instala una parte importante del curriculum oculto. Los espacios, los itinerarios, el mobiliario, los tiempos, el poder… encierran importantes contenidos de aprendizaje. Unos aprendizajes que se producen de forma subrepticia, omnímoda y persistente. Por eso son tan eficaces, aunque no sean explícitos y pretendidos.
Pondré alguno ejemplos:
Si hay baños para el profesorado con papel higiénico, toalla y jabón (y una lleve en la puerta) y los baños del alumnado no disponen de los mismos imprescindibles materiales, se aprende que hay personas con diferente dignidad, aunque se diga otra cosa en las clases de ética.
Si los espacios de las personas que tienen poder son más grandes, bonitos y cómodos que los de las personas que no tienen poder en la escuela, se aprende que el poder no está para servir a los demás sino para servirse de ellos.
Si las mesas están alineadas en el aula, sin que los alumnos y alumnas puedan verse las caras, se está aprendiendo que unos de otros nada pueden aprender y que solo es posible hacerlo del que está delante de la clase.
Si los espacios de recreo están ocupados por los chicos para jugar al fútbol y las chicas tienen que entretenerse hablando en corrillos, se aprende que las mujeres tienen un lugar secundario en la sociedad.
Todo habla en la escuela. Basta prestar atención para escuchar. Y todo lo que habla en la escuela dice cosas cargadas de significado. Hay que aplicar el sentido crítico para poder entenderlo.
3. Recuerdo la lectura sugerente de una obra suya con un nombre ilustrativo: “La escuela que aprende” (Ediciones Morata, 2006). Además de la función clásica de enseñar, y para que nuestros lectores puedan hacerse una idea:
¿qué significa e implica una escuela que aprende en el s. XXI?
La escuela suele ser estudiada y entendida como una institución que enseña. Pocas veces se la contempla como una institución que tiene que aprender.
¿Por qué tienen que aprender la escuela?
Por un principio de La escuela tiene que saber si se están consiguiendo aquellos objetivos que se ha propuesto. Se me asemejan las escuelas a barcos navegando en alta mar, con la tripulación extenuada en labores diversas, sumida en un enorme ajetreo. Pero, cuando alguien pregunta hacia dónde va el barco, nadie sabe responder. Sería tremendo que no hubiese rumbo, que el barco estuviera dado vueltas en círculos concéntricos o dirigiéndose al abismo. No hay viento favorable para un barco que va a la deriva. Dicho de manera más lapidaria: no hay nada más estúpido que lanzarse con la mayor eficacia en la dirección equivocada. Y esto puede suceder. Si queremos que salgan alumnos con espíritu crítico, debemos ver si es así o si salen adocenados. Si queremos que amen el conocimiento, debemos comprobar que es así o, por el contrario, si lo aborrecen. Si queremos que salgan solidarios, tenemos que cerciorarnos de lo hemos conseguido o si salen competitivos en insolidarios.
Por un principio de responsabilidad. No da igual lo que se hace en las escuelas. De lo que pase en las aulas va a depender la vida de los alumnos y alumnas. De algunos quirófanos salen, a veces, cadáveres. También de las aulas. Lo que pasa es que los cadáveres que salen de las aulas son psicológicos. Se distinguen de los físicos por cuatro características: no huelen, se mueven hablan y hasta se ríen.
Por un principio de profesionalidad. Para ser mejores profesionales, es preciso reflexionar con rigor sobre la práctica. De esa forma se puede comprender y mejorar lo que se hace. La mejora profesional se consigue a través de la investigación que hace el profesional sobre su práctica.
Por un principio de perfectibilidad. La mejora de la escuela no se consigue sobre todo a base de prescripciones. Se consigue a través de la indagación de los profesionales sobre el quehacer de la institución.
Por un principio de colegialidad: hablamos de la escuela como la unidad funcional de diseño, desarrollo, innovación y evaluación del currículum. La colegialidad exige una planificación de la mejora a través del trabajo compartido. Aprender juntos.
Por un principio de ejemplaridad. Una institución que no es capaz de aprender no puede enseñar a que los demás aprendan. Una institución cerrada a la autocrítica y a la crítica, instalada en la comodidad y la rutina, no puede trasmitir el deseo de aprender.
Por un principio de felicidad. Un conjunto de profesionales comprometidos, deseosos de aprender, decididos a mejorar, son más felices que los que se abandonan a la pereza y al individualismo.
¿Qué tiene que aprender la escuela?
Son muchas las cosas que la escuela tiene que aprender. Y lo ha de hacer de forma continua, no de una vez para siempre.
La escuela tiene que aprender que aparecen nuevas funciones en sus cometidos y que otras cambian. Son nuevas funciones las que exige haber entrado en la era digital. Hay otras que cambian. Cuando solo la escuela tenia el conocimiento, era importante seleccionarlo y transmitirlo con Hoy el conocimiento está disperso en muchos lugares. La nueva función de la escuela es enseñar a buscarlos y facilitar criterios para discernir cuándo el conocimiento es riguroso y cuándo está adulterados por intereses religiosos, políticos o economico. El contexto ...
Tiene que conocer el contexto donde está situada. Un triple contexto. El contexto neoliberal que se sustenta sobre unos ejes que contradicen los presupuestos de la educación: individualismo, competitividad, obsesión por la eficacia, relativismo moral, privatización de bienes y servicios, olvido de los desfavorecidos… El contexto digital, que presenta el conocimiento en nuevas y multiplicadas formas. Contexto que, por otra parte, modifica las relaciones ente las personas, propiciando la relación a través de máscaras diversas. Contexto lleno de potencialidades educativas y de peligros nuevos. El contexto institucional que hace peculiar en cada momento la vida de la institución. La escuela es una institución llena de prescripciones, de tal forma que algunos la han llamado institución paralítica, ya que no se mueve sin las andaderas legales.
Tiene que conocer la configuración psicológica de los alumnos, es decir sus intereses aficiones, motivos, expectativas. Decía un pedagogo italiano: “Para enseñar latín a John, más importante que conocer latín es conocer a John”.
Tiene que aprender que cada ámbito del conocimiento se desarrolla y se diversifica sin cesar. Se investiga, se crea, se inventa… Todos los ámbitos del saber crecen y se multiplican sin cesar.
Los saberes pedagógicos crecen de manera exponencial. Los profesionales de la escuela tienen que saber que no se es maestro de una vez para siempre. Como sucede con los médicos. Nadie puede anquilosarse en la práctica si no quiere estar abocado al fracaso.
¿Cómo lo puede aprender?
Voy a plantear una propuesta simplificada, a través de diez verbos que se encadenan ente sí.
1. Interrogarse. Si este verbo no se conjuga, no es posible iniciar el proceso de mejora. Si no se formulan preguntas, no habrá forma de buscar respuestas. Hay que poner en tela de juicio las prácticas, hacerse preguntas sobre ella. Hay que dudar. Ya sé que la duda es un estado incómodo. A algunos no les deja dormir. Lo que pasa es que si la duda es un estado incómodo, podríamos afirmar que la certeza es un estado intelectualmente ridículo. Repetir lo que se hace sin formular la menor pregunta es el mejor modo de asentarse en las limitaciones y los errores.
Téngase en cuenta que existe la lógica de autoservicio, es decir, un mecanismo intelectual que consiste en que hacemos hablar a la realidad para que nos de la razón. Un profesor que tiene un inusitado nivel de fracaso hará hablar a la realidad para que le de la razón con el fin de seguir haciendo lo que hace. Y dirá que la causa de ese fracaso es que siempre le tocan a él los peores alumnos, que tienen un nivel insuficiente y que no muestran el necesario interés ni hacen el esfuerzo suficiente.
2. Compartir. Hemos de hacer preguntas sobre la propia práctica y hemos de compartirlas con otros docentes. Porque, en definitiva, el curriculum ha de ser colegiado y no individualista. De lo que se trata es de formar personas y profesionales competentes a través de un proyecto compartido.
El individualismo es una lacra en un proyecto tan complejo como la formación de personas y de ciudadanos. Remar en la misma dirección es una exigencia sine qua non si se quiere avanzar en una buena dirección.
3. Investigar. La contestación a las preguntas no se hace mediante suposiciones, sino con el rigor de la investigación. Habitualmente los profesores investigamos sobre las materias de nuestra especialidad, pero pocas veces lo hacemos sobre la docencia.
Hablo de una investigación sobre la prácticas, encaminada a comprenderla y a mejorarla. Hablo de investigación en la acción (action research). Es la que hacen los profesionales sobre sus propias prácticas con el fin de comprenderlas y transformarlas en su racionalidad y en su justicia.
4. Comprender. La respuesta a las preguntas genera comprensión. Cuando murió Laurence Stenhouse, profesor de la Universidad de Norwich (de un cáncer cuyo diagnóstico nunca aceptó porque decía que tenía que hacer todavía muchas cosas por la educación de su país) los alumnos plantaron en el campos un arbolito con una placa en su pie: “Son los profesores quienes, a fin de cuentas, van a transformar el mundo de la enseñanza, comprendiéndolo”.
Comprender lo que sucede es el único modo de poder mejorarlo. Esa comprensión tiene su origen en la investigación compartida sobre la práctica.
5. Decidir. Se comprende para intervenir no para estar entretenidos comprendiendo, no para quedarse impasibles después de haber comprendido.
Así es, a mi juicio. Los profesores son los protagonistas de la transformación. Y la van conseguir a través de procesos rigurosos de indagación conducentes a la comprensión de la realidad.
6. Escribir. Al plasmar en un escrito el pensamiento caótico y errático que solemos tener sobre la práctica, debemos someterlo a la disciplina de la redacción. Para escribir, necesitamos ordenar el pensamiento y plasmarlo según una estructura. Para escribir tenemos que argumentar y pasar de unas partes a otras mediante razonamientos concatenados.
Por eso la escritura ayuda a comprender la práctica. Por eso sería aconsejable que, con más frecuencia, nos sometiésemos al ejercicio de la escritura, a la narración de las prácticas docentes y a la redacción de informes sobre investigación acerca de la práctica.
7. Difundir. Si se difunden los informes de investigación, la comunidad encontrará un motivo de estímulo importante. Algunos pensarán que no están solos en el empeño de hacer bien lo que tienen que hacer, que hay otras personas con el mismo compromiso. La profesora inglesa Joan Dean dice que si los profesores compartiésemos las cosas buenas que hacemos tendríamos una fuente inagotable de estímulo y de optimismo. Somos más dados a compartir los males que nos aquejan.
8. Debatir. Es importante generar una plataforma de discusión acerca de la enseñanza, de su sentido, de su éxito y de su fracaso. La difusión de los informes de estas investigaciones constituye un interesante vehículo para establecer esa discusión. A través del análisis de los procesos y de los resultados podremos establecer las iniciativas que tendríamos que emprender para mejorar lo que estamos haciendo.
9. Comprometerse. Pienso que el conocimiento ha de generar compromiso. Esta es una profesión que no depende exclusivamente de cuánto se sabe sino de cómo se es. El compromiso con la enseñanza hace que nos preocupemos por la calidad del aprendizaje y nos insta a mejorar nuestra acción.
Comprometerse con la institución y con la tarea exige clarividencia y valentía. Exige saber cuál es el sentido de nuestra actividad y, a su vez, compartir un proyecto colegiado y sentirnos responsables de aquello que hacemos.
10. Exigir. Las condiciones en las que hoy nos encontramos no son las mejores imaginables. No debemos asistir impasibles al deterioro de las condiciones de la buena enseñanza.
Para exigir con eficacia hace falta unidad, perseverancia, valentía, optimismo y creatividad. Lo que llamo “poner una vaca púrpura en las cosas”, es decir, algo extraordinario, algo llamativo.
¿Qué dificultades obstaculizan el aprendizaje de la escuela?
Hay dificultades institucionales como la rutina, las malas condiciones, los jefes tóxicos, la fagocitosis de los innovadores, la burocracia, las malas experiencias…
Otras que son de carácter actitudinal: pesimismo, fatalismo, desaliento ante las dificultades o los fracasos, cansancio, pereza, individualismo…
Las dificultades solo desalientan a los malos profesionales. Hay un arte maravilloso en la vida y en la profesión, que es el que consiste en transformar dos signos menos en un signo más.
4. En esta sociedad del conocimiento,...
Seguir leyendo aquí.
Fuente: Magazine INED21.
Conscientemente de tener un interlocutor envidiable en la amplitud de su conocimiento sobre el hecho educativo, he intentado que varias temáticas fueran las protagonistas de la entrevista: la dirección escolar, la organización escolar, la función de la escuela del s. XXI, la importancia y naturaleza de la docencia en nuestra sociedad del conocimiento, el paradigma del aprendizaje por competencias, el currículo, la política educativa, y las claves de la educación en nuestra actualidad.
He disfrutado en la elaboración de este diálogo con Miguel Ángel Santos Guerra (¿hay alguna pasión sin alegría?), y espero que puedan aprender como lo he hecho con este autor imprescindible de la pedagogía española. Gracias por haber atendido nuestra petición con tanta amabilidad.
Sin más, les dejo con sus respuestas: Miguel Ángel Santos Guerra en una entrevista para el Magazine INED21.
1. En su obra: “Las feromonas de la manzana. El valor educativo de la dirección escolar” (Editorial Homo Sapiens, 2014), contrapone dos tipos de dirección escolar, y los ejemplifica con una lista verbos-acción que aclara muy bien su reflexión. Consciente de esta tarea: ¿podría explicar ambos tipos de dirección escolar para nuestros lectores? ¿Cree que ha de cambiarse la formación que tienen las potenciales y actuales directivas escolares?
Creo que es hegemónica la idea de que la escuela es una empresa y de que el director de la misma debe ser un buen gerente. Por eso pensé en un libro contrahegemónico. Un libro en el que pudiera resaltar el valor educativo de la dirección, el elemento pedagógico. Es lapidario el título del libro de Christian Laval: “La escuela no es una empresa”. Ni sus objetivos son los mismos que los de la escuela, ni sus materiales tienen mucho que ver (en cualquier empresa el mejor profesional es el que mejor manipula los materiales, en la escuela es quien mejor los libera), ni la naturaleza de la autoridad es la misma. El título del libro – Las feromonas de la manzana- tiene un explícito sentido metafórico. Las manzanas tienen unas feromonas tales que, si se mete en una bolsa frutas verdes y una manzana, las frutas verdes maduran por la influencia beneficiosa de esas feromonas. Una influencia persistente, callada y beneficiosa. De hecho, la palabra española autoridad proviene del verbo latino auctor, augere, que significa hacer crecer.
Frente a ese director que hace crecer a los demás, que ayuda a que la comunidad se desarrolle, se encuentra el director que manda, que controla, que exige y que, en muchas ocasiones despide toxinas. El perro controla el rebaño, pero el rebaño no le sigue.
Defiendo la idea de un director (o directora, que ese es un tema que abordo en el libro “El harén pedagógico”) que sea “primus inter pares”, que coordine el equipo, que de ejemplo, que motive, que ayude, que haga viable la innovación. Un director que se sienta parte de la comunidad más que del poder. Y que promueva las funciones pedagógicamente ricas (estimular, promover, impulsar…), más que las funciones pedagógicamente pobres (controlar, hacer burocracia, representar, sancionar…).
El director debe estar bien preparado. Las funciones que tiene que desempeñar son de extraordinaria complejidad, en una institución heterónoma, de tecnología problemática y sometida a una enorme presión social y, además, inmersa en una cultura neoliberal que contradice casi todos los presupuestos de la educación. La escuela es hoy una institución que tiene que avanzar contracorriente. Es más fácil dejarse llevar, pero solo a los peces muertos los arrastra la corriente.
Cuando hablo de directo/a me refiero al equipo directivo y, más ampliamente, a un liderazgo compartido o distribuido, que hace que todos los miembros de la comunidad estén permanentemente invitados a pensar, a opinar, a decidir y a actuar en el diseño, desarrollo y evaluación del proyecto educativo.
La formación que tiene que poseer el director no es solo de carácter técnico sino que tiene que estar referida a dimensiones vinculadas a la sociología, a la psicología y a la pedagogía. No me gusta lo que está sucediendo en algunas de nuestras comunidades que han encomendado la formación de directores y directoras a empresas que no están especializadas en educación.
2. Muchas veces pasa inadvertida la importancia de la organización escolar, en la consecución de los objetivos educativos. Desde esa afirmación: ¿por qué es importante una buena organización escolar en la dinámica educativa? ¿Nos podría poner un ejemplo de cómo condiciona en la realidad de un colegio o instituto?
La organización de la escuela (como explico en mis obras “Cadenas y sueños”, “Entre bastidores” y d“La luz del prisma”) es muy importante por dos motivos. En primer lugar desde un punto de vista instrumental, como vehículo del curriculum.
No se suele tener en cuenta esta importancia cuando se legisla. Se diseña un curriculum basado en las más avanzadas teorías de la psicología el aprendizaje, pero no se piensa que ha de ser desarrollado en el marco organizativo de una institución. Hace tiempo escribí un breve artículo sobre esta cuestión. Lo titulé “Un coche en los riscos”. Decía allí, utilizando el valor de la metáfora que, en ocasiones, nos ocupamos en diseñar un coche de línea aerodinámica, motor potente y altísima velocidad, sin tener en cuenta dónde va a circular. Si colocásemos ese vehículo maravilloso en los riscos de una montaña, el coche acabaría destruido, el conductor desesperado y apenas si podría desplazarse unos metros.
En segundo lugar la organización es importante porque en ella se instala una parte importante del curriculum oculto. Los espacios, los itinerarios, el mobiliario, los tiempos, el poder… encierran importantes contenidos de aprendizaje. Unos aprendizajes que se producen de forma subrepticia, omnímoda y persistente. Por eso son tan eficaces, aunque no sean explícitos y pretendidos.
Pondré alguno ejemplos:
Si hay baños para el profesorado con papel higiénico, toalla y jabón (y una lleve en la puerta) y los baños del alumnado no disponen de los mismos imprescindibles materiales, se aprende que hay personas con diferente dignidad, aunque se diga otra cosa en las clases de ética.
Si los espacios de las personas que tienen poder son más grandes, bonitos y cómodos que los de las personas que no tienen poder en la escuela, se aprende que el poder no está para servir a los demás sino para servirse de ellos.
Si las mesas están alineadas en el aula, sin que los alumnos y alumnas puedan verse las caras, se está aprendiendo que unos de otros nada pueden aprender y que solo es posible hacerlo del que está delante de la clase.
Si los espacios de recreo están ocupados por los chicos para jugar al fútbol y las chicas tienen que entretenerse hablando en corrillos, se aprende que las mujeres tienen un lugar secundario en la sociedad.
Todo habla en la escuela. Basta prestar atención para escuchar. Y todo lo que habla en la escuela dice cosas cargadas de significado. Hay que aplicar el sentido crítico para poder entenderlo.
3. Recuerdo la lectura sugerente de una obra suya con un nombre ilustrativo: “La escuela que aprende” (Ediciones Morata, 2006). Además de la función clásica de enseñar, y para que nuestros lectores puedan hacerse una idea:
¿qué significa e implica una escuela que aprende en el s. XXI?
La escuela suele ser estudiada y entendida como una institución que enseña. Pocas veces se la contempla como una institución que tiene que aprender.
¿Por qué tienen que aprender la escuela?
Por un principio de La escuela tiene que saber si se están consiguiendo aquellos objetivos que se ha propuesto. Se me asemejan las escuelas a barcos navegando en alta mar, con la tripulación extenuada en labores diversas, sumida en un enorme ajetreo. Pero, cuando alguien pregunta hacia dónde va el barco, nadie sabe responder. Sería tremendo que no hubiese rumbo, que el barco estuviera dado vueltas en círculos concéntricos o dirigiéndose al abismo. No hay viento favorable para un barco que va a la deriva. Dicho de manera más lapidaria: no hay nada más estúpido que lanzarse con la mayor eficacia en la dirección equivocada. Y esto puede suceder. Si queremos que salgan alumnos con espíritu crítico, debemos ver si es así o si salen adocenados. Si queremos que amen el conocimiento, debemos comprobar que es así o, por el contrario, si lo aborrecen. Si queremos que salgan solidarios, tenemos que cerciorarnos de lo hemos conseguido o si salen competitivos en insolidarios.
Por un principio de responsabilidad. No da igual lo que se hace en las escuelas. De lo que pase en las aulas va a depender la vida de los alumnos y alumnas. De algunos quirófanos salen, a veces, cadáveres. También de las aulas. Lo que pasa es que los cadáveres que salen de las aulas son psicológicos. Se distinguen de los físicos por cuatro características: no huelen, se mueven hablan y hasta se ríen.
Por un principio de profesionalidad. Para ser mejores profesionales, es preciso reflexionar con rigor sobre la práctica. De esa forma se puede comprender y mejorar lo que se hace. La mejora profesional se consigue a través de la investigación que hace el profesional sobre su práctica.
Por un principio de perfectibilidad. La mejora de la escuela no se consigue sobre todo a base de prescripciones. Se consigue a través de la indagación de los profesionales sobre el quehacer de la institución.
Por un principio de colegialidad: hablamos de la escuela como la unidad funcional de diseño, desarrollo, innovación y evaluación del currículum. La colegialidad exige una planificación de la mejora a través del trabajo compartido. Aprender juntos.
Por un principio de ejemplaridad. Una institución que no es capaz de aprender no puede enseñar a que los demás aprendan. Una institución cerrada a la autocrítica y a la crítica, instalada en la comodidad y la rutina, no puede trasmitir el deseo de aprender.
Por un principio de felicidad. Un conjunto de profesionales comprometidos, deseosos de aprender, decididos a mejorar, son más felices que los que se abandonan a la pereza y al individualismo.
¿Qué tiene que aprender la escuela?
Son muchas las cosas que la escuela tiene que aprender. Y lo ha de hacer de forma continua, no de una vez para siempre.
La escuela tiene que aprender que aparecen nuevas funciones en sus cometidos y que otras cambian. Son nuevas funciones las que exige haber entrado en la era digital. Hay otras que cambian. Cuando solo la escuela tenia el conocimiento, era importante seleccionarlo y transmitirlo con Hoy el conocimiento está disperso en muchos lugares. La nueva función de la escuela es enseñar a buscarlos y facilitar criterios para discernir cuándo el conocimiento es riguroso y cuándo está adulterados por intereses religiosos, políticos o economico. El contexto ...
Tiene que conocer el contexto donde está situada. Un triple contexto. El contexto neoliberal que se sustenta sobre unos ejes que contradicen los presupuestos de la educación: individualismo, competitividad, obsesión por la eficacia, relativismo moral, privatización de bienes y servicios, olvido de los desfavorecidos… El contexto digital, que presenta el conocimiento en nuevas y multiplicadas formas. Contexto que, por otra parte, modifica las relaciones ente las personas, propiciando la relación a través de máscaras diversas. Contexto lleno de potencialidades educativas y de peligros nuevos. El contexto institucional que hace peculiar en cada momento la vida de la institución. La escuela es una institución llena de prescripciones, de tal forma que algunos la han llamado institución paralítica, ya que no se mueve sin las andaderas legales.
Tiene que conocer la configuración psicológica de los alumnos, es decir sus intereses aficiones, motivos, expectativas. Decía un pedagogo italiano: “Para enseñar latín a John, más importante que conocer latín es conocer a John”.
Tiene que aprender que cada ámbito del conocimiento se desarrolla y se diversifica sin cesar. Se investiga, se crea, se inventa… Todos los ámbitos del saber crecen y se multiplican sin cesar.
Los saberes pedagógicos crecen de manera exponencial. Los profesionales de la escuela tienen que saber que no se es maestro de una vez para siempre. Como sucede con los médicos. Nadie puede anquilosarse en la práctica si no quiere estar abocado al fracaso.
¿Cómo lo puede aprender?
Voy a plantear una propuesta simplificada, a través de diez verbos que se encadenan ente sí.
1. Interrogarse. Si este verbo no se conjuga, no es posible iniciar el proceso de mejora. Si no se formulan preguntas, no habrá forma de buscar respuestas. Hay que poner en tela de juicio las prácticas, hacerse preguntas sobre ella. Hay que dudar. Ya sé que la duda es un estado incómodo. A algunos no les deja dormir. Lo que pasa es que si la duda es un estado incómodo, podríamos afirmar que la certeza es un estado intelectualmente ridículo. Repetir lo que se hace sin formular la menor pregunta es el mejor modo de asentarse en las limitaciones y los errores.
Téngase en cuenta que existe la lógica de autoservicio, es decir, un mecanismo intelectual que consiste en que hacemos hablar a la realidad para que nos de la razón. Un profesor que tiene un inusitado nivel de fracaso hará hablar a la realidad para que le de la razón con el fin de seguir haciendo lo que hace. Y dirá que la causa de ese fracaso es que siempre le tocan a él los peores alumnos, que tienen un nivel insuficiente y que no muestran el necesario interés ni hacen el esfuerzo suficiente.
2. Compartir. Hemos de hacer preguntas sobre la propia práctica y hemos de compartirlas con otros docentes. Porque, en definitiva, el curriculum ha de ser colegiado y no individualista. De lo que se trata es de formar personas y profesionales competentes a través de un proyecto compartido.
El individualismo es una lacra en un proyecto tan complejo como la formación de personas y de ciudadanos. Remar en la misma dirección es una exigencia sine qua non si se quiere avanzar en una buena dirección.
3. Investigar. La contestación a las preguntas no se hace mediante suposiciones, sino con el rigor de la investigación. Habitualmente los profesores investigamos sobre las materias de nuestra especialidad, pero pocas veces lo hacemos sobre la docencia.
Hablo de una investigación sobre la prácticas, encaminada a comprenderla y a mejorarla. Hablo de investigación en la acción (action research). Es la que hacen los profesionales sobre sus propias prácticas con el fin de comprenderlas y transformarlas en su racionalidad y en su justicia.
4. Comprender. La respuesta a las preguntas genera comprensión. Cuando murió Laurence Stenhouse, profesor de la Universidad de Norwich (de un cáncer cuyo diagnóstico nunca aceptó porque decía que tenía que hacer todavía muchas cosas por la educación de su país) los alumnos plantaron en el campos un arbolito con una placa en su pie: “Son los profesores quienes, a fin de cuentas, van a transformar el mundo de la enseñanza, comprendiéndolo”.
Comprender lo que sucede es el único modo de poder mejorarlo. Esa comprensión tiene su origen en la investigación compartida sobre la práctica.
5. Decidir. Se comprende para intervenir no para estar entretenidos comprendiendo, no para quedarse impasibles después de haber comprendido.
Así es, a mi juicio. Los profesores son los protagonistas de la transformación. Y la van conseguir a través de procesos rigurosos de indagación conducentes a la comprensión de la realidad.
6. Escribir. Al plasmar en un escrito el pensamiento caótico y errático que solemos tener sobre la práctica, debemos someterlo a la disciplina de la redacción. Para escribir, necesitamos ordenar el pensamiento y plasmarlo según una estructura. Para escribir tenemos que argumentar y pasar de unas partes a otras mediante razonamientos concatenados.
Por eso la escritura ayuda a comprender la práctica. Por eso sería aconsejable que, con más frecuencia, nos sometiésemos al ejercicio de la escritura, a la narración de las prácticas docentes y a la redacción de informes sobre investigación acerca de la práctica.
7. Difundir. Si se difunden los informes de investigación, la comunidad encontrará un motivo de estímulo importante. Algunos pensarán que no están solos en el empeño de hacer bien lo que tienen que hacer, que hay otras personas con el mismo compromiso. La profesora inglesa Joan Dean dice que si los profesores compartiésemos las cosas buenas que hacemos tendríamos una fuente inagotable de estímulo y de optimismo. Somos más dados a compartir los males que nos aquejan.
8. Debatir. Es importante generar una plataforma de discusión acerca de la enseñanza, de su sentido, de su éxito y de su fracaso. La difusión de los informes de estas investigaciones constituye un interesante vehículo para establecer esa discusión. A través del análisis de los procesos y de los resultados podremos establecer las iniciativas que tendríamos que emprender para mejorar lo que estamos haciendo.
9. Comprometerse. Pienso que el conocimiento ha de generar compromiso. Esta es una profesión que no depende exclusivamente de cuánto se sabe sino de cómo se es. El compromiso con la enseñanza hace que nos preocupemos por la calidad del aprendizaje y nos insta a mejorar nuestra acción.
Comprometerse con la institución y con la tarea exige clarividencia y valentía. Exige saber cuál es el sentido de nuestra actividad y, a su vez, compartir un proyecto colegiado y sentirnos responsables de aquello que hacemos.
10. Exigir. Las condiciones en las que hoy nos encontramos no son las mejores imaginables. No debemos asistir impasibles al deterioro de las condiciones de la buena enseñanza.
Para exigir con eficacia hace falta unidad, perseverancia, valentía, optimismo y creatividad. Lo que llamo “poner una vaca púrpura en las cosas”, es decir, algo extraordinario, algo llamativo.
¿Qué dificultades obstaculizan el aprendizaje de la escuela?
Hay dificultades institucionales como la rutina, las malas condiciones, los jefes tóxicos, la fagocitosis de los innovadores, la burocracia, las malas experiencias…
Otras que son de carácter actitudinal: pesimismo, fatalismo, desaliento ante las dificultades o los fracasos, cansancio, pereza, individualismo…
Las dificultades solo desalientan a los malos profesionales. Hay un arte maravilloso en la vida y en la profesión, que es el que consiste en transformar dos signos menos en un signo más.
4. En esta sociedad del conocimiento,...
Seguir leyendo aquí.
Fuente: Magazine INED21.
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El Adarve. Miguel Ángel Santos Guerra,
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escuela que aprende,
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Pedagogía
viernes, 27 de enero de 2017
El vínculo entre la crianza de los hijos y el liderazgo
Tony Schwartz
El domingo por la mañana, mi nieto de 18 meses, Jonah, estaba preparado para ser el portador del anillo en la boda de su tía. Era una orden difícil de cumplir para un niño, caminar por el pasillo llevando un anillo con éxito, sobre todo porque la ceremonia estaba programada para comenzar una hora más tarde de la siesta que de costumbre echaba Jonah por la mañana. Podía ocurrir que lo viéramos deshecho.
Cuando comenzó la procesión de la boda, Jonah estaba en ella, pero estaba en los brazos de su padre bajando por el pasillo, Phil, y junto a su madre, Kate. Jonah es un niño inquieto, alegre y social, pero la combinación de fatiga y una gran multitud desafió a sus limitados recursos.
Me vinieron dos pensamientos. Uno era lo vulnerable y necesitado de seguridad y tranquilidad que un niño puede sentir en cualquier momento. El otro era que Jonah lo encontró en esta ocasión en los brazos de su padre.
La escena también me hizo pensar en una de las demandas no negociables de Paul Ryan cuando los republicanos lo estaban convenciendo para ser el presidente de la Cámara. "No puedo y no voy a renunciar a mi familia", dijo, refiriéndose a su esposa y sus tres hijos, de 13, 11 y 10 años. Como congresista, el Sr. Ryan viaja regularmente a Wisconsin para fines de semana de tres días. "Es su forma de oxígenarse estar aquí con su familia", dijo su esposa, Janna.
Se cumplieron las demandas del Sr. Ryan y fue elegido portavoz de la Cámara esta semana. No tengo ni idea de cuánto tiempo pasa con sus hijos, pero creo profundamente - y un creciente cuerpo de investigaciones confirma - que cuanto más tiempo y atención obtengan los niños de sus padres, mejor estarán en la vida.
El Sr. Ryan negoció bien para él y su familia, pero desafortunadamente, no para el resto de nosotros.
El nuevo poderoso orador no apoya la legislación que podría hacer más fácil para que los padres que trabajan tomen un mejor cuidado de sus niños. El mejor ejemplo es el proyecto de ley de Licencia Familiar y de Seguro Médico, que proporcionaría hasta 12 semanas de permiso pagado para que los empleados cuidaran a los recién nacidos o abordaran problemas médicos serios en la familia. El Sr. Ryan es el presidente del Comité de Medios y Vías de la Cámara de Representantes, que aún no ha adoptado la medida.
Estados Unidos es uno de los tres únicos países del mundo que no conceden licencia para mujeres después del parto manteniendo la paga (los otros dos son Papua Nueva Guinea y Surinam). Un número mucho menor de países impone una semana o dos de permiso de paternidad sin paga para los nuevos padres. Estados Unidos no está entre ellos.
¿Cuál es el incentivo para que las empresas intervengan donde nuestro gobierno está cayendo tan lamentablemente corto de miras?
El argumento en favor de la sociedad es claro y de sentido común. Para bien o para mal, nuestros hijos (y nietos) son nuestro futuro. Gracias al trabajo de investigadores como John Bowlby y Mary Ainsworth, sabemos mucho acerca de lo crítico que es para cada uno de nosotros construir un nivel básico de confianza y un apego seguro con nuestros cuidadores primarios a principios de nuestras vidas.
Cuanto más confiados los niños reciben el amor, la comodidad, el apoyo y el alivio de sus cuidadores primarios, aún más comúnmente sus madres, más seguros, saludables y eficaces se convierten en sus vidas.
Mi nieto Jonah recibe una cantidad extraordinaria de amor y atención de sus cuatro abuelos, que viven cerca, y visiblemente lo llena de deleite. Sin embargo, cuando se trata de la comodidad y la tranquilidad, si está molesto, Jonah casi invariablemente se vuelve a su madre o padre.
Aquí es donde la intersección entre el trabajo y la vida familiar comienza a ser más interesante. Por un lado, la investigación sugiere que los padres que trabajan y reciben una licencia remunerada cuando sus hijos nacen tienden a construir mejores vínculos con ellos a través del tiempo. No es sorprendente que los niños también se sientan mejor en la vida cuando crecen con dos padres involucrados.
Por otra parte, como informó The New York Times la semana pasada, una nueva investigación muestra que los niños luchan por cualquier desventaja temprana más que las chicas, y sobre todo por la ausencia de un padre involucrado. Las razones son complejas, pero una explicación probable es la ausencia de un modelo masculino.
En los hogares en los que los padres trabajan largas horas y asumen responsabilidades familiares limitadas, eso se convierte en la norma para sus hijos. De hecho, la mayoría de las mujeres siguen asumiendo la responsabilidad principal de criar a sus hijos. Como Robin J. Ely de Harvard Business School ha encontrado, muchos hombres a menudo se sienten obligados a sacrificar a sus familias para avanzar en su carrera, mientras que muchas mujeres se sienten obligadas a renunciar o recortar sus carreras para cuidar de sus hijos.
Las empresas sufren las malas decisiones de los padres tomadas por ambos sexos.
Los hombres, a quienes no se les permite ni se les anima a tomar el permiso parental, terminan privados del primer nivel de vínculo que les puede ayudar a convertirse en mejores padres al construir más capacidad para cuidar, empatía, vulnerabilidad, sintonía y conexión emocional.
Coincidentemente, estas son cualidades cada vez más críticas para los líderes que operan en una economía global altamente conectada. No es una sorpresa que las mujeres, que son alentadas a cultivar esas cualidades desde temprano en sus vidas, son constantemente calificadas por sus empleados como mejores líderes que los hombres.
Mi hija Emily vive en Amsterdam y está embarazada. Tanto ella como su esposo, Omri, están comprometidos a compartir la responsabilidad de ser padres. Han decidido seguir viviendo en los Países Bajos, en parte porque las políticas gubernamentales son mucho más favorables a la familia que en los Estados Unidos. Pero un factor aún mayor en su decisión es que la cultura de los Países Bajos apoya firmemente un verdadero equilibrio entre la familia y el trabajo para hombres y mujeres.
Estoy convencido de que hará que Emily y Omri - y cualquier otra persona con esa oportunidad - sean ambos mejores.
Tony Schwartz es el director ejecutivo de The Energy Project y el autor, más recientemente, de "La forma en que estamos trabajando no está funcionando". Twitter: @tonyschwartz
https://www.nytimes.com/2015/10/31/business/dealbook/the-link-between-parenting-and-leadership.html?rref=collection%2Fcolumn%2Flife-at-work&action=click&contentCollection=dealbook®ion=stream&module=stream_unit&version=latest&contentPlacement=2&pgtype=collection
El domingo por la mañana, mi nieto de 18 meses, Jonah, estaba preparado para ser el portador del anillo en la boda de su tía. Era una orden difícil de cumplir para un niño, caminar por el pasillo llevando un anillo con éxito, sobre todo porque la ceremonia estaba programada para comenzar una hora más tarde de la siesta que de costumbre echaba Jonah por la mañana. Podía ocurrir que lo viéramos deshecho.
Cuando comenzó la procesión de la boda, Jonah estaba en ella, pero estaba en los brazos de su padre bajando por el pasillo, Phil, y junto a su madre, Kate. Jonah es un niño inquieto, alegre y social, pero la combinación de fatiga y una gran multitud desafió a sus limitados recursos.
Me vinieron dos pensamientos. Uno era lo vulnerable y necesitado de seguridad y tranquilidad que un niño puede sentir en cualquier momento. El otro era que Jonah lo encontró en esta ocasión en los brazos de su padre.
La escena también me hizo pensar en una de las demandas no negociables de Paul Ryan cuando los republicanos lo estaban convenciendo para ser el presidente de la Cámara. "No puedo y no voy a renunciar a mi familia", dijo, refiriéndose a su esposa y sus tres hijos, de 13, 11 y 10 años. Como congresista, el Sr. Ryan viaja regularmente a Wisconsin para fines de semana de tres días. "Es su forma de oxígenarse estar aquí con su familia", dijo su esposa, Janna.
Se cumplieron las demandas del Sr. Ryan y fue elegido portavoz de la Cámara esta semana. No tengo ni idea de cuánto tiempo pasa con sus hijos, pero creo profundamente - y un creciente cuerpo de investigaciones confirma - que cuanto más tiempo y atención obtengan los niños de sus padres, mejor estarán en la vida.
El Sr. Ryan negoció bien para él y su familia, pero desafortunadamente, no para el resto de nosotros.
El nuevo poderoso orador no apoya la legislación que podría hacer más fácil para que los padres que trabajan tomen un mejor cuidado de sus niños. El mejor ejemplo es el proyecto de ley de Licencia Familiar y de Seguro Médico, que proporcionaría hasta 12 semanas de permiso pagado para que los empleados cuidaran a los recién nacidos o abordaran problemas médicos serios en la familia. El Sr. Ryan es el presidente del Comité de Medios y Vías de la Cámara de Representantes, que aún no ha adoptado la medida.
Estados Unidos es uno de los tres únicos países del mundo que no conceden licencia para mujeres después del parto manteniendo la paga (los otros dos son Papua Nueva Guinea y Surinam). Un número mucho menor de países impone una semana o dos de permiso de paternidad sin paga para los nuevos padres. Estados Unidos no está entre ellos.
¿Cuál es el incentivo para que las empresas intervengan donde nuestro gobierno está cayendo tan lamentablemente corto de miras?
El argumento en favor de la sociedad es claro y de sentido común. Para bien o para mal, nuestros hijos (y nietos) son nuestro futuro. Gracias al trabajo de investigadores como John Bowlby y Mary Ainsworth, sabemos mucho acerca de lo crítico que es para cada uno de nosotros construir un nivel básico de confianza y un apego seguro con nuestros cuidadores primarios a principios de nuestras vidas.
Cuanto más confiados los niños reciben el amor, la comodidad, el apoyo y el alivio de sus cuidadores primarios, aún más comúnmente sus madres, más seguros, saludables y eficaces se convierten en sus vidas.
Mi nieto Jonah recibe una cantidad extraordinaria de amor y atención de sus cuatro abuelos, que viven cerca, y visiblemente lo llena de deleite. Sin embargo, cuando se trata de la comodidad y la tranquilidad, si está molesto, Jonah casi invariablemente se vuelve a su madre o padre.
Aquí es donde la intersección entre el trabajo y la vida familiar comienza a ser más interesante. Por un lado, la investigación sugiere que los padres que trabajan y reciben una licencia remunerada cuando sus hijos nacen tienden a construir mejores vínculos con ellos a través del tiempo. No es sorprendente que los niños también se sientan mejor en la vida cuando crecen con dos padres involucrados.
Por otra parte, como informó The New York Times la semana pasada, una nueva investigación muestra que los niños luchan por cualquier desventaja temprana más que las chicas, y sobre todo por la ausencia de un padre involucrado. Las razones son complejas, pero una explicación probable es la ausencia de un modelo masculino.
En los hogares en los que los padres trabajan largas horas y asumen responsabilidades familiares limitadas, eso se convierte en la norma para sus hijos. De hecho, la mayoría de las mujeres siguen asumiendo la responsabilidad principal de criar a sus hijos. Como Robin J. Ely de Harvard Business School ha encontrado, muchos hombres a menudo se sienten obligados a sacrificar a sus familias para avanzar en su carrera, mientras que muchas mujeres se sienten obligadas a renunciar o recortar sus carreras para cuidar de sus hijos.
Las empresas sufren las malas decisiones de los padres tomadas por ambos sexos.
Los hombres, a quienes no se les permite ni se les anima a tomar el permiso parental, terminan privados del primer nivel de vínculo que les puede ayudar a convertirse en mejores padres al construir más capacidad para cuidar, empatía, vulnerabilidad, sintonía y conexión emocional.
Coincidentemente, estas son cualidades cada vez más críticas para los líderes que operan en una economía global altamente conectada. No es una sorpresa que las mujeres, que son alentadas a cultivar esas cualidades desde temprano en sus vidas, son constantemente calificadas por sus empleados como mejores líderes que los hombres.
Mi hija Emily vive en Amsterdam y está embarazada. Tanto ella como su esposo, Omri, están comprometidos a compartir la responsabilidad de ser padres. Han decidido seguir viviendo en los Países Bajos, en parte porque las políticas gubernamentales son mucho más favorables a la familia que en los Estados Unidos. Pero un factor aún mayor en su decisión es que la cultura de los Países Bajos apoya firmemente un verdadero equilibrio entre la familia y el trabajo para hombres y mujeres.
Estoy convencido de que hará que Emily y Omri - y cualquier otra persona con esa oportunidad - sean ambos mejores.
Tony Schwartz es el director ejecutivo de The Energy Project y el autor, más recientemente, de "La forma en que estamos trabajando no está funcionando". Twitter: @tonyschwartz
https://www.nytimes.com/2015/10/31/business/dealbook/the-link-between-parenting-and-leadership.html?rref=collection%2Fcolumn%2Flife-at-work&action=click&contentCollection=dealbook®ion=stream&module=stream_unit&version=latest&contentPlacement=2&pgtype=collection
jueves, 26 de enero de 2017
“He comprendido que repetir curso no es la solución”. El ministro de Educación promete revisar las ayudas para los alumnos más rezagados que el PP ha recortado más del 90%
Cuando el actual ministro de Educación, Cultura y Deporte asumió el cargo en el verano de 2015 confesó que no conocía su cartera: "Estudio por las noches". Año y medio después, Íñigo Méndez de Vigo (Tetuán, 1956), lamenta que le criticaran "mucho" por aquellas palabras."Alguien dijo que aquí había que venir sabido, alguien importante en el Congreso de los Diputados", explica este abogado y profesor, que milita en el PP desde 1989. "Sé más que entonces, pero todavía estoy aprendiendo". Durante este tiempo, ha tenido que enmendar algunas de las medidas más polémicas que heredó de su predecesor, José Ignacio Wert. España es uno de los países con una tasa de repetidores más alta de la OCDE, que ha alertado a España por este asunto. Méndez de Vigo coge el guante y asume que los alumnos rezagados necesitan ayuda de la Administración, aunque fue su Gobierno el que retiró los programas de apoyo. Entre sus misiones, cerrar un pacto de Estado por la educación inédito en España. La subcomisión que debe acordarlo acaba de echar a andar. La entrevista con EL PAÍS tuvo lugar el pasado jueves 19 de enero. Estas son las preguntas centradas en su faceta de titular de la cartera de Educación (puede consultar aquí la parte centrada en su labor como portavoz).
Pregunta. El PP fue el único partido que se descolgó del anterior intento de un pacto educativo que encabezó el PSOE y el que ha aprobado leyes educativas en solitario. ¿Se ven en condiciones de encabezar un pacto que aglutine a todos?
Respuesta. Tenemos esa obligación siendo Gobierno, nos hemos comprometido en el acuerdo de investidura con Ciudadanos y es uno de los grandes pactos de Estado que ha propuesto el presidente del Gobierno. Creo que tenemos la experiencia acumulada de estos años. Hay acuerdo en temas importantes como que hay que bajar las cifras de abandono temprano o la mejora de la calidad educativa. Yo veo que hay ganas. Ya cerramos un acuerdo con el aplazamiento de las evaluaciones de la LOMCE [Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa]... seguir leyendo
http://politica.elpais.com/politica/2017/01/21/actualidad/1485019009_488311.html?rel=lom
Pregunta. El PP fue el único partido que se descolgó del anterior intento de un pacto educativo que encabezó el PSOE y el que ha aprobado leyes educativas en solitario. ¿Se ven en condiciones de encabezar un pacto que aglutine a todos?
Respuesta. Tenemos esa obligación siendo Gobierno, nos hemos comprometido en el acuerdo de investidura con Ciudadanos y es uno de los grandes pactos de Estado que ha propuesto el presidente del Gobierno. Creo que tenemos la experiencia acumulada de estos años. Hay acuerdo en temas importantes como que hay que bajar las cifras de abandono temprano o la mejora de la calidad educativa. Yo veo que hay ganas. Ya cerramos un acuerdo con el aplazamiento de las evaluaciones de la LOMCE [Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa]... seguir leyendo
http://politica.elpais.com/politica/2017/01/21/actualidad/1485019009_488311.html?rel=lom
_--"Mi visión del mundo" por Albert Einstein.
_-Curiosa es nuestra situación de hijos de la Tierra. Estamos por una breve visita y no sabemos con qué fin, aunque a veces creemos presentirlo. Ante la vida cotidiana no es necesario reflexionar demasiado: estamos para los demás. Ante todo para aquellos de cuya sonrisa y bienestar depende nuestra felicidad; pero también para tantos desconocidos a cuyo destino nos vincula una simpatía.
Pienso mil veces al día que mi vida externa e interna se basa en el trabajo de otros hombres, vivos o muertos. Siento que debo esforzarme por dar en la misma medida en que he recibido y sigo recibiendo. Me siento inclinado a la sobriedad, oprimido muchas veces por la impresión de necesitar del trabajo de los otros. Pues no me parece que las diferencias de clase puedan justificarse: en última instancia reposan en la fuerza. Y creo que una vida exterior modesta y sin pretensiones es buena para todos en cuerpo y alma.
No creo en absoluto en la libertad del hombre en un sentido filosófico. Actuamos bajo presiones externas y por necesidades internas. La frase de Schopenhauer: “Un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiera”, me bastó desde la juventud. Me ha servido de consuelo, tanto al ver como al sufrir las durezas de la vida, y ha sido para mí una fuente inagotable de tolerancia. Ha aliviado ese sentido de responsabilidad que tantas veces puede volverse demasiado en serio, ni a mí mismo ni a los demás. Así, pues, veo la vida con humor.
No tiene sentido preocuparse por el sentido de la existencia propia o ajena desde un punto de vista objetivo. Es cierto que cada hombre tiene ideales que lo orientan. En cuanto a eso, nunca creí que la satisfacción o la felicidad fueran fines absolutos. Es un principio ético que suelo llamar el “Ideal de la Piara ”.
Los ideales que iluminaron y colmaron mi vida desde siempre son: bondad, belleza y verdad. La vida me habría parecido vacía sin la sensación de participar de las opiniones de muchos, sin concentrarme en objetivos siempre inalcanzables tanto en el arte como en la investigación científica. Las banales metas de propiedad, éxito exterior y lujo me parecieron despreciables desde la juventud.
Hay una contradicción entre mi pasión por la justicia social, por la consecución de un compromiso social, y mi completa carencia de necesidad de compañía, de hombres o de comunicaciones humanas. Soy un auténtico solitario. Nunca pertenecí del todo al Estado, a la Patria , al círculo de amigos, ni aun a la familia más cercana. Si siempre fui extraño a esos círculos es porque la necesidad de soledad ha ido creciendo con los años.
El que haya un límite en la compenetración con el prójimo se descubre con la experiencia. Aceptarlo es perder parte de la inocencia, de la despreocupación. Pero en cambio otorga independencia frente a opiniones, costumbres y juicios ajenos, y la capacidad de rechazar un equilibrio que se funde sobre bases tan inestables.
Mi ideal político es la democracia. El individuo debe ser respetado en tanto persona. Nadie debería recibir un culto idolátrico. (Siempre me ha parecido una ironía del destino el haber suscitado tanta admiración y respeto inmerecidos. Comprendo que surgen del afán por comprender el par de conceptos que encontré, con mis escasas fuerzas, al cabo de trabajos incesantes. Pero es un afán que muchos no podrán colmar.)
Sé, claro está, que para alcanzar cualquier objetivo hace falta alguien que piense y que disponga. Un responsable. Pero de todos modos hay que buscar la forma de no imponer a dirigentes. Deben ser elegidos.Los sistemas autocráticos y opresivos degeneraron muy pronto. Pues la violencia atrae a individuos de escasa moral, y es ley de la vida el que a tiranos geniales sucedan verdaderos canallas.
Por eso estuve siempre contra sistemas como los que hoy priman en Italia y Rusia. No debe atribuirse el descrédito de los sistemas democráticos vigentes en la Europa actual a algún fallo en los principios de la democracia, sino a la poca estabilidad de sus gobiernos y al carácter impersonal de las elecciones. Me parece que la solución está en lo que hicieron los Estados Unidos: un presidente elegido por tiempo suficientemente largo, y dotado de los poderes necesarios para asumir toda la responsabilidad. Valoro en cambio en nuestra concepción del funcionamiento de un Estado, la creciente protección del individuo en caso de enfermedad o de necesidad materiales.
Para hablar con propiedad, el Estado no puede ser lo más importante: lo que es el individuo creador, sensible. La personalidad. Sólo de él sale la creación de lo noble, de lo sublime. Lo masivo permanece indiferente al pensamiento y al sentir.
Con esto paso a hablar del peor engendro que haya salido del espíritu de las masas: el ejército al que odio. Que alguien sea capaz de desfilar muy campante al son de una marcha basta para que merezca todo mi desprecio; pues ha recibido cerebro por error: le basta con la médula espinal. Habría que hacer desaparecer lo antes posible a esa mancha de la civilización. Cómo detesto las hazañas de sus mandos, los actos de violencia sin sentido, y el dichoso patriotismo. Qué cínicas, qué despreciables me parecen las guerras. ¡Antes dejarme cortar en pedazos que tomar parte en una acción tan vil!
A pesar de lo cual tengo tan buena opinión de la humanidad, que creo que este fantasma se hubiera desvanecido hace mucho tiempo si no fuera por la corrupción sistemática a que es sometido el recto sentido de los pueblos a través de la escuela y de la prensa, por obra de personas y de instituciones interesadas económica y políticamente en la guerra.
El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir. Es la sensación fundamental, la cuna del arte y de la ciencia verdaderos. Quien no lo conoce, quien no puede asombrarse y maravillarse, está muerto. Sus ojos se han extinguido. Esta experiencia de lo misterioso –aunque mezclada de temor– ha generado también la religión. Pero la verdadera religiosidad es saber de esa Existencia impenetrable para nosotros, saber que hay manifestaciones de la Razón más profunda y de la Belleza más resplandeciente sólo asequibles en su forma más elemental para el intelecto.
En ese sentido, y sólo en ése, pertenezco a los hombres profundamente religiosos. Un Dios que recompense y castigue a seres creados por él mismo, que, en otras palabras, tenga una voluntad semejante a la nuestra, me resulta imposible de imaginar. Tampoco quiero ni puedo pensar que el individuo sobreviva a su muerte corporal, que las almas débiles alimentan esos pensamientos por miedo, o por un ridículo egoísmo. A mí me basta con el misterio de la eternidad de la Vida, con el presentimiento y la conciencia de la construcción prodigiosa de lo existente, con la honesta aspiración de comprender hasta la mínima parte de razón que podamos discernir en la obra de la naturaleza.
Fuente: Mis creencias. http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/bmn/mis_creencias.pdf
Pienso mil veces al día que mi vida externa e interna se basa en el trabajo de otros hombres, vivos o muertos. Siento que debo esforzarme por dar en la misma medida en que he recibido y sigo recibiendo. Me siento inclinado a la sobriedad, oprimido muchas veces por la impresión de necesitar del trabajo de los otros. Pues no me parece que las diferencias de clase puedan justificarse: en última instancia reposan en la fuerza. Y creo que una vida exterior modesta y sin pretensiones es buena para todos en cuerpo y alma.
No creo en absoluto en la libertad del hombre en un sentido filosófico. Actuamos bajo presiones externas y por necesidades internas. La frase de Schopenhauer: “Un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiera”, me bastó desde la juventud. Me ha servido de consuelo, tanto al ver como al sufrir las durezas de la vida, y ha sido para mí una fuente inagotable de tolerancia. Ha aliviado ese sentido de responsabilidad que tantas veces puede volverse demasiado en serio, ni a mí mismo ni a los demás. Así, pues, veo la vida con humor.
No tiene sentido preocuparse por el sentido de la existencia propia o ajena desde un punto de vista objetivo. Es cierto que cada hombre tiene ideales que lo orientan. En cuanto a eso, nunca creí que la satisfacción o la felicidad fueran fines absolutos. Es un principio ético que suelo llamar el “Ideal de la Piara ”.
Los ideales que iluminaron y colmaron mi vida desde siempre son: bondad, belleza y verdad. La vida me habría parecido vacía sin la sensación de participar de las opiniones de muchos, sin concentrarme en objetivos siempre inalcanzables tanto en el arte como en la investigación científica. Las banales metas de propiedad, éxito exterior y lujo me parecieron despreciables desde la juventud.
Hay una contradicción entre mi pasión por la justicia social, por la consecución de un compromiso social, y mi completa carencia de necesidad de compañía, de hombres o de comunicaciones humanas. Soy un auténtico solitario. Nunca pertenecí del todo al Estado, a la Patria , al círculo de amigos, ni aun a la familia más cercana. Si siempre fui extraño a esos círculos es porque la necesidad de soledad ha ido creciendo con los años.
El que haya un límite en la compenetración con el prójimo se descubre con la experiencia. Aceptarlo es perder parte de la inocencia, de la despreocupación. Pero en cambio otorga independencia frente a opiniones, costumbres y juicios ajenos, y la capacidad de rechazar un equilibrio que se funde sobre bases tan inestables.
Mi ideal político es la democracia. El individuo debe ser respetado en tanto persona. Nadie debería recibir un culto idolátrico. (Siempre me ha parecido una ironía del destino el haber suscitado tanta admiración y respeto inmerecidos. Comprendo que surgen del afán por comprender el par de conceptos que encontré, con mis escasas fuerzas, al cabo de trabajos incesantes. Pero es un afán que muchos no podrán colmar.)
Sé, claro está, que para alcanzar cualquier objetivo hace falta alguien que piense y que disponga. Un responsable. Pero de todos modos hay que buscar la forma de no imponer a dirigentes. Deben ser elegidos.Los sistemas autocráticos y opresivos degeneraron muy pronto. Pues la violencia atrae a individuos de escasa moral, y es ley de la vida el que a tiranos geniales sucedan verdaderos canallas.
Por eso estuve siempre contra sistemas como los que hoy priman en Italia y Rusia. No debe atribuirse el descrédito de los sistemas democráticos vigentes en la Europa actual a algún fallo en los principios de la democracia, sino a la poca estabilidad de sus gobiernos y al carácter impersonal de las elecciones. Me parece que la solución está en lo que hicieron los Estados Unidos: un presidente elegido por tiempo suficientemente largo, y dotado de los poderes necesarios para asumir toda la responsabilidad. Valoro en cambio en nuestra concepción del funcionamiento de un Estado, la creciente protección del individuo en caso de enfermedad o de necesidad materiales.
Para hablar con propiedad, el Estado no puede ser lo más importante: lo que es el individuo creador, sensible. La personalidad. Sólo de él sale la creación de lo noble, de lo sublime. Lo masivo permanece indiferente al pensamiento y al sentir.
Con esto paso a hablar del peor engendro que haya salido del espíritu de las masas: el ejército al que odio. Que alguien sea capaz de desfilar muy campante al son de una marcha basta para que merezca todo mi desprecio; pues ha recibido cerebro por error: le basta con la médula espinal. Habría que hacer desaparecer lo antes posible a esa mancha de la civilización. Cómo detesto las hazañas de sus mandos, los actos de violencia sin sentido, y el dichoso patriotismo. Qué cínicas, qué despreciables me parecen las guerras. ¡Antes dejarme cortar en pedazos que tomar parte en una acción tan vil!
A pesar de lo cual tengo tan buena opinión de la humanidad, que creo que este fantasma se hubiera desvanecido hace mucho tiempo si no fuera por la corrupción sistemática a que es sometido el recto sentido de los pueblos a través de la escuela y de la prensa, por obra de personas y de instituciones interesadas económica y políticamente en la guerra.
El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir. Es la sensación fundamental, la cuna del arte y de la ciencia verdaderos. Quien no lo conoce, quien no puede asombrarse y maravillarse, está muerto. Sus ojos se han extinguido. Esta experiencia de lo misterioso –aunque mezclada de temor– ha generado también la religión. Pero la verdadera religiosidad es saber de esa Existencia impenetrable para nosotros, saber que hay manifestaciones de la Razón más profunda y de la Belleza más resplandeciente sólo asequibles en su forma más elemental para el intelecto.
En ese sentido, y sólo en ése, pertenezco a los hombres profundamente religiosos. Un Dios que recompense y castigue a seres creados por él mismo, que, en otras palabras, tenga una voluntad semejante a la nuestra, me resulta imposible de imaginar. Tampoco quiero ni puedo pensar que el individuo sobreviva a su muerte corporal, que las almas débiles alimentan esos pensamientos por miedo, o por un ridículo egoísmo. A mí me basta con el misterio de la eternidad de la Vida, con el presentimiento y la conciencia de la construcción prodigiosa de lo existente, con la honesta aspiración de comprender hasta la mínima parte de razón que podamos discernir en la obra de la naturaleza.
Fuente: Mis creencias. http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/bmn/mis_creencias.pdf
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