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viernes, 14 de diciembre de 2018

A dos voces. Diálogo imaginario entre Paulo Freire y Roque Azcurraire (La Poderosa) a 50 años de Pedagogía del oprimido.

Mario Hernandez
Rebelión

IV Encuentro hacia una Pedagogía emancipadora en nuestra América. 17, 18 y 19 de setiembre 2018, Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, Buenos Aires, Argentina

Ernani María Fiori prologa la edición de Siglo XXI de Pedagogía del oprimido de Paulo Freire (1970) donde aprender a decir la palabra consiste en su método de alfabetización porque la práctica de la libertad solo encontrará adecuada expresión en una pedagogía en que el oprimido tenga condiciones de descubrirse y conquistarse, reflexivamente, como sujeto de su propio destino histórico. Alfabetizar es concienciar.

En el círculo de cultura, en rigor, no se enseña, se aprende con “reciprocidad de conciencias”; no hay profesor, sino un coordinador que tiene por función dar las informaciones solicitadas por los respectivos participantes y propiciar condiciones favorables a la dinámica del grupo, reduciendo al mínimo su intervención directa en el curso del diálogo.

El método Paulo Freire no enseña a repetir palabras ni se restringe a desarrollar la capacidad de pensarlas según las exigencias lógicas del discurso abstracto: simplemente coloca al alfabetizando en condiciones de poder replantearse críticamente las palabras de su mundo, para, en la oportunidad debida, saber y poder decir su palabra. Para asumir responsablemente su misión de hombre, ha de aprender a decir su palabra, porque, con ella, se constituye a sí mismo y a la comunión humana en que él se constituye, instaura el mundo en que él se humaniza, humanizándolo.

Con la palabra el hombre se hace hombre. Al decir su palabra, el hombre asume conscientemente su esencial condición humana. El método que le propicia ese aprendizaje abarca al hombre todo, y sus principios fundan toda la pedagogía, desde la alfabetización hasta los más altos niveles del quehacer universitario.

Paulo Freire no inventó al hombre; solo piensa y practica un método pedagógico que procura dar al hombre la oportunidad de redescubrirse mientras asume reflexivamente el propio proceso en que él se va descubriendo, manifestando y configurando: “método de concienciación”.

Leyendo el excelente prólogo de Ernani recordé una de mis primeras experiencias como docente de Sociales en el Bachillerato Popular “Darío Santillán” en el barrio de Barracas de la Ciudad de Buenos Aires. Desde aquellos días siempre les insisto a mis alumnos/as que allí no van a aprender matemáticas, lengua, historia, etc., sino que eso podrán hacerlo si siguen estudiando en la Universidad o un terciario y como los exámenes en esos ámbitos no son solo escritos sino también orales, tienen que aprender a expresarse frente a sus compañeros/as y los profesores/as. Generalmente obtengo resultados positivos. Pero en ese primer año tuve como alumno a Roque Azcurraire que se negaba a hacerlo y hoy, seis años después, es capaz de hablar ante centenares de personas en actos públicos.[1]

Dice Roque (RA): “Cuando empecé el Bachillerato “Darío Santillán” me costaba un montón hablar frente a mis compañeros y compañeras porque sentía que mi voz, mis palabras no valían, entonces me llevaba a no hablar porque sentía que lo que iba a decir iba a estar mal, entonces aunque la voz propia siempre la tuve, nunca me dieron lugar para poder hablar. Delante de mis compañeros y compañeras me costaba por miedo. Era parte de apropiarme de la voz propia y a lo largo del tiempo me fui dando cuenta lo importante que es la palabra en las personas, en cada uno de nosotros y nosotras, que tenemos algo para contar y que es importante hablar, apropiarse de la palabra y los contextos coyunturales y de lo que vivimos en nuestros barrios. Por eso creo que la voz de cada uno y una vale y principalmente mi voz; más allá de que siempre digo que me cuesta hablar cuando arranco no paro. Me pasó que cuando veníamos de Brasil (se refiere al encuentro de La Poderosa en ese país en julio 2018)

estábamos con un montón de periodistas y primero empecé a sudar, me costó arrancar, pero una vez que lo hice empecé a hablar de todo lo que sentí en el Foro, en el viaje, lo acompañado y emocionante que estuvo todo. Escuchando a compañeros y compañeras de otros países, también apropiándose y contando historias muy zarpadas que no son muy lejanas a nosotros.

La dificultad para hablar surgía claramente del lugar donde vivo. Vivo en una villa. También a muchos de mis vecinos les cuesta hablar porque sentimos que nuestras voces no se van a escuchar en ningún lado. Para qué hablar si es al pedo, a nadie le importa. Con el tiempo me fui dando cuenta que nuestra voz la tenemos que hacer valer nosotros, por eso hablo, digo, me expreso. Siempre con honestidad y mirando la realidad que vivimos.

La educación popular tuvo mucho que ver porque al estar con compañeras y compañeros que nos cedían la palabra y que todo el tiempo nos proponían que hablemos en el grupo, en las asambleas del Bachillerato y también entender que somos todos iguales, que no importa de qué país venimos, que somos todos hermanos y hermanas, eso también llevó a apropiarme de mi propia voz.

Ahora soy parte de una organización, La Poderosa. Fue gracias al Bachillerato y La Poderosa que fui aprendiendo un montón de cosas buenas y también aprendí a hablar a través de la fotografía que es lo que hago en La Poderosa.

laramente en La Poderosa como en el Bachillerato fui tomando conciencia que no estamos solos, que hay gente que nos escucha, que está para ayudar y para luchar juntos y esto de la voz propia, no sé si hablará bien o mal, pero mis compañeros y compañeras y muchas personas que no conozco me dicen que emociono hablando y gracias por enseñarles.

Creo que ellos son los que me dan fuerzas y ganas de hablar, de contar lo que pasa tanto en mi barrio como en otros”.

“Nadie libera a nadie, ni nadie se libera solo. Los hombres se liberan en comunión”

Paulo Freire (PF): ¿Quién mejor que los oprimidos se encontrará preparado para entender el significado terrible de la sociedad opresora?

¿Quién sentirá mejor que ellos los efectos de la opresión? ¿Quién más que ellos para ir comprendiendo la necesidad de la liberación? Liberación a la que no llegarán por casualidad, sino por la praxis de su búsqueda: por el conocimiento y reconocimiento de la necesidad de luchar por ella.

Nuestra preocupación, en este trabajo, es solo presentar algunos aspectos de lo que nos parece constituye lo que venimos llamando “la pedagogía del oprimido”, aquella que debe ser elaborada con él y no para él, en tanto hombres o pueblos en la lucha permanente por la recuperación de la humanidad. Pedagogía que haga de la opresión y sus causas el objeto de reflexión de los oprimidos, de lo que resultará el compromiso necesario para su lucha por la liberación, en la cual esta pedagogía se hará y rehará.

RA: Estando en La Poderosa nuestro principal objetivo como organización es la organización de todos los barrios. Nuestro objetivo es entender que todos y todas, no importa de dónde vengamos, tenemos los mismos derechos, tanto en Argentina como en otros países de América Latina. Por eso la idea también es ir replicando Poderosas en cada país de América Latina y que cada uno luche contra las injusticias que no solo pasan en nuestro país.

PF: Al defender el esfuerzo permanente de reflexión de los oprimidos sobre sus condiciones concretas, no estamos pretendiendo llevar a cabo un juego a nivel meramente intelectual. Por el contrario, estamos convencidos de que la reflexión si es verdadera reflexión conduce a la práctica.

Por otro lado, si el momento es ya de la acción, ésta se hará praxis auténtica si el saber que de ella resulte se hace objeto de reflexión crítica.

RA: Antes de empezar el Bachillerato mi vida estaba prácticamente perdida. Vivía todo el tiempo en consumo, no estaba en todo el día en mi casa, era llegar a mi casa e insultar a mi mamá, a mis hermanas y hermanos y hoy todo ese cariño que no les pude dar antes, se los doy en estos años que fui aprendiendo durante la militancia y todo el tiempo se los digo.

Todo el tiempo perdido, más allá que quisiera quedarme más tiempo porque no pude estar con ellos por el consumo, ellos saben que ahora estoy militando y si no estoy en mi casa y me voy por 3 o 4 días es porque estoy haciendo cosas para cambiar y mejorar esto. Para que no vuelva a pasar más con ningún pibe de ningún barrio de acá ni de América Latina lo que me pasó a mí.

Si tuviera que dar un mensaje a los pibes y pibas les diría que no caigan en el consumo, que entiendan que hay otras herramientas que son mejores que estar en consumo o estar haciendo nada o mirando la tele. La herramienta es el poder de la lucha que tenemos cada uno en las calles para reclamar nuestros derechos que nos pertenecen y nos quieren arrebatar. Con el gobierno que está hoy, nuestro país cada vez viene peor, censurando a medios, reprimiendo en las calles, comprando armas a EE UU. Justamente eso es lo que quieren, militarizar nuestros barrios y encerrarnos y prácticamente matarnos porque sabemos lo que viene después de militarizar.

Decirles que nadie está solo y estamos para dar una mano. Cada vez que veo a un pibe o piba consumiendo me pone mal porque me hace acordar a esos tiempos feos que he pasado. Me pone mal, pero les hablo aunque sé que en ese momento no me pueden responder porque el consumo lleva a eso. Que no caigan, que si necesitan una mano se acerquen a las organizaciones que estamos en los barrios para eso.

Sin embargo, concluye Paulo Freire este diálogo imaginario, el educador “bancario” no puede creer en nada de esto. Convivir, simpatizar, implican comunicarse, lo que la concepción que informa su práctica rechaza y teme.

No puede percibir que la vida humana solo tiene sentido en la comunicación, ni que el pensamiento del educador solo gana autenticidad en la autenticidad del pensar de los educandos, mediatizados ambos por la realidad y, por ende, en la intercomunicación.

Referencias bibliográficas

Freire, Paulo: Pedagogía del oprimido, Siglo XXI, Buenos Aires, 1970

Entrevista a Roque Azcurraire realizada por el autor el 2/8/2018 en la Villa 21-24, Barracas, Buenos Aires, Argentina

Nota:
[1] Intervención de Roque Azcurraire, fotógrafo de La Poderosa, en al acto en la Villa 21-24 de Barracas, zona sur de la Ciudad de Buenos Aires el 1º de junio de 2018, repudiando la represión de efectivos de la Prefectura en la que fue detenido junto a su cuñado:

“Quiero agradecerles a todos los compañeros y compañeras que están acá presentes. Contarles que a nosotros nos llevaron como si hubieran ido a buscar a un grupo de narcos, a los peores delincuentes de toda la historia. Entraron a nuestra casa, nos recagaron a palos, manosearon a mi hermana, se llevaron a mi otra hermana presa. Es terrible cómo actuaron y cómo nos torturaron en la garita a donde nos llevaron, teniéndonos incomunicados, sin saber qué iban a hacernos. Resignados, con miedo, sin saber qué hacer. Todo lo que nos hicieron no puede quedar así. Nos quisieron inventar causas de todo tipo, todas se las rebotaron. Estamos sobreseídos y vamos a lograr justicia y van a tener que dar explicaciones de por qué entraron a mi casa, por qué me llevaron por filmar, por qué manosearon a mi hermana, por qué nos torturaron. No va a quedar así, no nos vamos a callar nunca más y vamos a seguir luchando como lo hacemos todos los días. Les agradezco el apoyo, los abrazos y el acompañamiento. La verdad es que eso nos da energía para seguir luchando, para que dejen de pasar estas cosas y defender a cada pibe y cada piba de nuestros barrios. Gracias”.

lunes, 30 de enero de 2017

Elogio de la pedagogía. Pilar Lucía López y Agustín Moreno. Cuarto Poder

Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa. Paulo Freire



Cada cierto tiempo se levantan voces en contra de la pedagogía, como si ésta fuera la causa de los males que afectan a la educación. Hace poco, los exabruptos se lanzaron en Radio Nacional (RNE), pero no lo enlazaremos para no dar publicidad a los disparates. Los que lo hacen, suelen pontificar desde el alejamiento de la realidad docente, algo que no les da mucha autoridad. Esta conjura de los rancios tiene en común una nostalgia por tiempos pasados, cuando se seleccionaba al alumnado porque aún no se había socializado el derecho a la educación. También coinciden en no haber leído casi nada sobre pedagogía y psicología. Junto a la crítica a la “jerga de los pedagogos”, se culpabiliza al alumnado, pero se desresponsabiliza al poder político de los recortes, la LOMCE y del abandono de la educación pública.

Pero lo más clamoroso es la ausencia de toda base epistemológica para su crítica. No saben que en el siglo XXI los nuevos descubrimientos de la neurociencia y de la psicología coinciden con las teorías y metodologías que venían proponiendo los grandes pedagogos desde los siglos XIX y XX. Por ejemplo, que el centro del aprendizaje, neurológicamente hablando, es la emoción y la motivación que se desprende de ella para incorporar nuevos conocimientos. Que la educación debe ser integral y debe ayudar al desarrollo de las múltiples inteligencias que posee el ser humano. O que aprendemos en grupo con más facilidad; el clima ambiental de cooperación y respeto es esencial para construir aprendizajes permanentes.

Por eso, cuando se critica desde la ignorancia o la justificación de la incompetencia ante los nuevos retos, creemos que hay que reivindicar la pedagogía. ¿Se cuestionaría la competencia de un arquitecto para diseñar un edificio o de un músico para tocar un instrumento? Sería absurdo. Para no caer en charlatanerías y opiniones sin fundamento alguno, hay que ir a las fuentes y por tanto a la Historia. Muchas personas desconocen los logros que aportaron a la sociedad y sería una lástima que sus enseñanzas y metodologías se disolvieran en el maremágnum de debates vacíos. Sirva para ilustrar lo que decimos unos cuántos ejemplos:

Desde los ilustrados y la Revolución Francesa, la Historia de la Pedagogía tiene una larga trayectoria y siempre ha ido ligada a la lucha por los derechos sociales y a la extensión de la educación. Porque para Jean-Jacques Rousseau “ser ciudadano es estar educado”. Siglos más tarde, John Dewey defendía lo mismo en Estados Unidos en su obra “Democracia y Educación”.

Recordemos a María Montessori, en Italia, pionera de la educación emocional y del método científico en su Casa de Niños. A William Kilpatrick que siguió sus pasos en EEUU y hablaba, ya en 1914, de autoevaluación y aprendizaje por proyectos. A Ovide Decroly que aportaba los centros de interés como origen de un aprendizaje investigador. A Célestin Freinet y su pedagogía para la vida: activa, natural, abierta y cooperativa. A Jerome Bruner que defendía el aprendizaje por descubrimiento. Y todos y todas los que construyeron la Nueva Escuela que cuestionaba no solo los métodos sino la función de la escuela y los maestros en la sociedad. Sin olvidar a Paulo Freire y su “Pedagogía del oprimido”, donde afirma que “nadie educa a nadie, los hombres (personas) se educan en comunión”. El planteó un cambio de paradigma, no una innovación.

En España tuvimos excelentes ejemplos de pedagogos que incorporaron nuevas ideas y técnicas al triste y escaso panorama escolar existente en el siglo XIX. La Institución Libre de Enseñanza de Giner de los Ríos fue un intento de reforma científica desde primaria hasta la universidad (1876 a 1936). Por otro lado, la Escuela Moderna de Francisco Ferrer i Guardia (1901) proponía una enseñanza científica, racional y laica frente al oscurantismo del poder y la segregación por clases o por sexos. El breve período de la República fue una explosión de iniciativas para llevar y extender la cultura en las zonas más deprimidas. Las Misiones Pedagógicas aportaban la poesía, el teatro, la música, las bibliotecas y eran recibidas con asombro y entusiasmo por las clases más desfavorecidas.

¿Cuáles han sido las aportaciones a la humanidad en las que coincidieron todos los pedagogos importantes?:

Dar al niño y a la niña la categoría de persona y, por tanto, sujeto de derechos como cualquier adulto. Los niños dejan de ser un objeto (vasija) a rellenar de conocimientos.

La educación es un proceso continuo de formación y crecimiento a lo largo de toda la vida. Cada etapa debe tener sentido en sí misma, no como preparación a la siguiente.

Creer y potenciar las capacidades de aprendizaje que hay en cada niño y niña. (Sin esta creencia es muy difícil enseñar o educar). Aprender investigando y fomentando la curiosidad natural para descubrir el mundo. El proceso de aprendizaje debe basarse en la observación, experimentación y acción. La escuela debe ser activa en todo su sentido. La cooperación entre iguales y personas diversas favorece el aprendizaje y educa en bases sólidas para la buena convivencia. La tarea del profesor es poner a disposición del alumnado los conocimientos, técnicas e instrumentos más apropiados para que se pueda producir el aprendizaje.

Los grandes pedagogos siempre han sido revolucionarios en el sentido más profundo de este término de ir a la raíz, transformar la realidad (sociedad) para mejorarla, mediante la educación. Por eso, no se nos puede olvidar que fueron criticados y en ocasiones perseguidos desde el poder. Las falsas dicotomías de pedagogía y antipedagogía tienen mucho más que ver con dos modelos de sociedad que se enfrentan: uno, que cuestiona que todos puedan aprender y, otro, que postula que todos pueden aprender, cada cual a su manera. Son dos modelos de ver el mundo y en realidad es de eso de lo que se discute. No nos confundamos, es la tensión entre un modelo educativo neoliberal y otro democrático al servicio de toda la sociedad.

Pilar Lucía López es pedagoga y autora de “Silencio… se sueña” (EditoriaL SM), Agustín Moreno es profesor de Enseñanza Secundaria en Vallecas (Madrid) y autor del blog de cuartopoder.es ‘La espuma y la marea’.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/2017/01/14/elogio-la-pedagogia

Este artículo es una respuesta a otro: "Elogio de la crítica de la pedagogía" en el que su autor, Jesús García de las Bayonas Delgado, muestra una opinión distinta.

jueves, 30 de junio de 2016

Libros de Paulo Freire

Paulo Freire nació en Recife, Pernambuco, el 19 de septiembre de 1921 y murió el 2 de mayo de 1997. Fue considerado como un educador y experto en temas de educación, y por tanto uno de los teóricos más influyentes de la educación del siglo XX.

Se considera que Freire es uno de los representantes de la pedagogía crítica la cual “ha sido considerada en la actualidad como el nuevo camino de la pedagogía, una en la cual se invite a las dos partes involucradas a construir sociedad desde la conciencia de los problemas sociales que se viven a diario y que afectan de manera directa e indirecta a las aulas de clase”.

Paulo Freire consideraba que “se debe construir el conocimiento, desde las diferentes realidades que afectan a los dos sujetos políticos en acción, aprendiz y maestro”.

1.Pedagogía del Oprimido

2.Pedagogía de la Esperanza

domingo, 17 de abril de 2016

Crear consciencia sobre los hechos y las consecuencias. Métodos de reeducación en la adolescencia

Andrés López

No se puede decir que exista un único método para la reeducación de personas que han cometido infracciones penales o administrativas, o ni tan siquiera cuando el hecho no llega al alcance de contemplarse por las normas establecidas, pero representa una conducta incívica o desviada social por parte de sujetos en su minoría de edad. Ante estos casos, habría que tratar la situación con mucha cautela y establecer cauces de conexión entre el educador/a, e inclusive su madre, padre o tutores, en cualquiera que fuera el caso de ostentar la guarda y custodia del menor.

En primer lugar, hay que tener claro que no siempre un método genérico es el más eficaz, si tan siquiera es el que funciona por el hecho de que con otros menores ha funcionado anteriormente. Pues se parte de la base de que cada persona es un mundo, de hecho, su forma de ver el mundo, la realidad social, el papel que desencadena en el contexto participativo social, es muy idiosincrático. A veces, incluso sería necesario echarle un vistazo al contexto familiar, cultural y social donde se desenvuelve el adolescente y a partir de ahí, comprender porque se comporta una persona como lo hace; y es que nadie elige donde, con quien, cuando,… nacer.

De hecho, muchos profesionales buscan las raíces a través de historias de vidas y van más allá de lo que ven en el acto. Digamos que sería como ver un álbum de fotos que comprendería del presente al pasado, y deteniéndose en aquellos aspectos que pueden llegar a intuir que el adolescentes ha ido padeciendo cambios en su desarrollo evolutivo y que se puede observar a través de imágenes, vídeos, etc., Y que se determina en su forma de vestir, de expresarse a través de su imagen, e incluso de quienes se rodean en sus fotos y cómo se distinguen los distintos escenarios sociales. Aspectos que son muy importantes a la hora de considerar que método se debería aplicar con un menor en proceso de reeducación.

Incluso cada método debe responder al acto “desviado” que se comete o se participa en cualquiera de sus modalidades como actor. No es lo mismo el adolescente que decide no asistir a clase para estar con los colegas en un callejón, que el que consume bebidas alcohólicas con su grupo de amigos a escondidas de su padre o madre, o el que le quita las llaves del automóvil a su madre o padre y conduce. Digamos que son circunstancias distintas y por lo tanto, habría que utilizar métodos distintos. Aunque si bien es verdad, que la base de la educación social, tal y como lo estableció el educador Paulo Freire, es aprender a aprender, y para cuyo objetivo en la reeducación debe consistir en crear consciencia entre el hecho presumiblemente erróneo cometido, las consecuencias que pudieran determinar en un fatídico final, y sobre todo, la huella indeleble que podría marcarse en la vida del débil y hábil adolescente que por diferentes motivos le ha llevado a cometer una torpeza, bien imprudente, bien intencionada o bien inconsciente.

Así que el trabajo terapéutico del educador/a social o de otros profesionales de la educación, debe consistir en enseñar y tomar conciencia de que todo eso que un adolescente ignora debido a su falta de conocimiento racional, o bien ante su falta de personalidad para saber adoptar posturas más responsables, debe ser tratado con el más sensible respeto y dedicación. Pues esta fase del diagnostico requiere mucho más esfuerzo que en la aplicación del método en sí. Es decir, si somos capaces de reconocer el problema, sabremos llegar a tiempo y con mejor herramientas para evitar cualquier otra conducta desviada que pudiera llevar a cabo un adolescente.

Para ello, es muy importante reconocer el hecho, verlo desde una perspectiva comprensiva para que sea mejor llegar al adolescente, y utilizar el método adecuado para evitar en la medida de lo posible, que se repitan nuevos episodios. Por lo tanto, el educador/a social debe acercarse a la realidad del problema con don de enseñar y aprender, porque incluso un caso incívico conlleva detrás una serie de características que definen a una persona, es decir: “se nos conoce por nuestros actos”.
Andrés López, es antropólogo y educador social.

domingo, 26 de abril de 2015

Gabriel García Márquez, “Un País al alcance de los niños”

“Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética - y tal vez una estética - para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal. Que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar, de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas. Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. Por él, país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños”.

La «deshumanización» de la educación, es la consecuencia de la opresión, y afecta a los oprimidos y a quienes oprimen. “Los oprimidos, en reacción contra los opresores, a quienes idealizan, desean convertirse a su vez en opresores. Es una gran contradicción, que desafía al oprimido proponiéndole una nueva fórmula, transformarse en los restauradores de la libertad de ambos. De esta forma, debería nacer un hombre nuevo que supere la contradicción: ni opresor ni oprimido; un hombre liberándose, humanizándose”. (P. Freire)

lunes, 15 de septiembre de 2014

Las 20 máximas de Paulo Freire

1. Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho.

2. Una visión de la alfabetización que va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado.

3. Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos.

4. Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo.

5. Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando.

6. Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad.

7. Enseñar exige saber escuchar.

8. Nadie es, si se prohíbe que otros sean.

9. La Pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación.

10. No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión.

11. Decir la palabra verdadera es transformar al mundo.

12. Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa.

13. El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación.

14. El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas.

15. Solo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos.

16. Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre.

17. La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados "ignorantes" son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una "cultura del silencio"

18. Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra.

19. Defendemos el proceso revolucionario como una acción cultural dialogada conjuntamente con el acceso al poder en el esfuerzo serio y profundo de concientización.

20. La ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de la liberación permanente de la HUMANIZACION del hombre. No siempre es fácil sepultar a nuestros muertos... la presencia de la ausencia nos va volviendo más capaces... Nadie que sufra una pérdida sustancial continúa siendo el mismo de antes. La reivindicación es una exigencia de la vida.