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lunes, 6 de agosto de 2018

Ana de Miguel: "Los hombres de izquierdas no pueden estar a favor de la prostitución y los vientres de alquiler"

Laura Martínez
www.eldiario.es

La filósofa feminista, discípula de Celia Amorós, participó en el foro de pensamiento Avivament y ofrece una lectura con perspectiva de los filósofos clásicos.

"Los hombres de izquierdas no pueden estar a favor de la prostitución y de los vientres de alquiler si defienden un mundo en el que todo no se puede comprar y vender". Así respondía Ana de Miguel a la primera pregunta posterior a su intervención en el foro de pensamiento Avivament de este viernes en Valencia y de un plumazo recordaba que el feminismo, si no cuestiona las estructuras de poder, sirve de poco.

Ana de Miguel no necesita presentación. Pero, para los recién llegados, un resumen: filósofa y feminista consagrada, discípula de Amelia Valcárcel y Celia Amorós, profesora de Filosofía Moral y Política en la Universidad Rey Juan Carlos, ha escrito la bibliografía básica para hacer una introducción al feminismo radical. Entre su obra destaca Como leer a John Stuart Mill, Alejandra Kollontai y Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección. Junto a la valenciana Celia Amorós, ha editado los tres volúmenes de Teoría feminista. De la Ilustración a la globalización, una actualización de la historia del pensamiento feminista.

Considera que en el feminismo la teoría es crucial, que ayuda a ver un sistema casi invisible. Y, tomando esta lección de sus maestras, que la mirada se construye, que el conocimiento es crucial. "En España hemos tenido maestras que nos hicieron darnos cuenta -a las feministas militantes- de la importancia del conocimiento", narraba la filósofa.

Basta leer el título de sus libros para saber cuál es la perspectiva de De Miguel. Un feminismo sin medias tintas, abolicionista y que busca la emancipación de la mujer cortando los problemas de raíz. "No transformaremos la sociedad si nos quedamos en la condena. Hay que conocer las causas para erradicar la violencia", exponía ante un auditorio repleto de mujeres -y algún hombre- atentas. Para la filósofa, estos deberían preguntarse cómo históricamente "nos han hecho eso a las mujeres". Y por "eso" se refería a las prácticas de dominación patriarcal.

Ana de Miguel plantea que el patriarcado no nace en las religiones monoteistas, ni en la modernidad, ni en el medievo. Sus orígenes se remontan a los anteriores de la filosofía, ya que, por ejemplo, Aristóteles ya organizó su pensamiento viciado, reduciendo a las mujeres a simples "vasijas" con las que concebir.

Así, pasando por San Agustín y Nietzsche, hace un repaso por las principales aportaciones a la filosofía, para llegar a concluir que "los grandes filósofos han engendrado la desigualdad" y se debe "hacer un ajuste de cuentas con esta filosofía" en las aulas. La académica no se refiere a dejar de impartir estos autores, si no a explicar a los alumnos "que hay dos verdades: una para los hombres y otra para las mujeres", en referencia al planteamiento de su papel en el mundo que hacen los autores.

Sobre esta idea de la doble verdad ha escrito bastante las últimas semanas, especialmente después del 8M, donde destaca la presencia masculina. "Nuestra sociedad enseña que tenemos que ser iguales, los chicos vienen a las manifestaciones, pero luego aprenden que la mujer es un ser que debe hacer su vida más agradable -dice citando a Russeau- y eso lo aprenden con lo relacionado con el sexo. Saben que no pueden pegar y humillar a una mujer, que no pueden llamarla guarra, puta o zorra, y en el porno eso es lo más flojo que encuentran", relata de Miguel.

Además, considera, la prostitución indica que no deben poner límites al deseo; "pueden encontrar mujeres de todas las razas, con todos los rasgos y a todos los precios... Solo hay que traer un poco de dinero en el bolsillo", explicaba indignada. Y esto, concluía, "es consecuencia del neoliberalismo más destructor" en una sociedad en la que todo se puede comprar y vender. Hasta las personas. Sobre las reivindicaciones del cuerpo y la mercantilización de algunas corrientes feministas, la filósofa tiene claro que no hay que caer en esa trampa.

Las feministas desde los años sesenta "lucharon por dejar de ser un cuerpo y ahora otras vienen con teorías del cuerpo no normativo, que no hace falta ya ni que pienses para ser transgresora", ironizaba. "No es cuestión de cuerpos, somos personas (...) hemos pasado del 'mi cuerpo es mío' a 'es mi mercancía", lamentaba.

Por último, retomaba el tema de la libertad sexual como excusa para defender la prostitución y hacer de cortina de humo respecto a problemas como la precariedad laboral y la inseguridad económica. "Nos hacen pensar que la libertad es la sexual, acostarte con quien quieras y hacer una orgía, nadie cree ya que la libre elección sea por ejemplo ver en qué trabajo te sientes más realizado". En lugar de eso, "tenemos a chicas discutiendo ver si es bueno para el feminismo o no ir con minifalda".

Fuente:

https://www.eldiario.es/cv/femilenial/Ana-Miguel_6_779782026.html

martes, 22 de mayo de 2018

“Las formas modernas de esclavitud tienen sus raíces en la dominación del Imperio español sobre los indígenas”. Entrevista a Andrés Reséndez, historiador.

CTXT (Contexto y Acción)


En su libro The Other Slavery, Reséndez, mexicano afincado en California, desgrana la historia de la esclavitud, sus raíces económicas desde el desembarco de Colón en La Española en 1492

Estados Unidos abolió por ley la esclavitud en 1865, con la aprobación de la decimotercera enmienda constitucional. Lo hizo tras una guerra civil en la que las oligarquías sureñas pelearon hasta la extenuación por el mantenimiento del trabajo forzoso. Pero, según detalla el historiador Andrés Reséndez, hubo en el continente americano otra esclavitud, taciturna y olvidada, que precedió a la de los negros traídos de África, y sobrevivió con mucho a la abolición de la misma: la de los indígenas americanos a manos de los colonos españoles. En su libro The Other Slavery, Reséndez, mexicano afincado en California, desgrana la historia de la esclavitud, sus raíces económicas desde el desembarco de Colón en La Española en 1492, y la sorprendente pugna que desató entre los intereses empresariales de todo el Imperio, desde Chile a Filipinas, y una Corona incapaz de hacer valer su autoridad ante estos. Reséndez, nominado por su trabajo al prestigioso Premio Nacional del Libro, rescata del silencio las vidas de cinco millones de esclavos en su propia tierra, las triquiñuelas legales que permitieron cuatrocientos años de sometimiento, y el inacabable mercado que los devoró.

Uno de los aspectos más interesantes que plantea es la cuestión de la visibilidad. Cuando uno habla de esclavitud en América, se piensa siempre en los esclavos africanos. Pero como demuestra su libro, la presencia de esclavos indígenas no es algo anecdótico. Habla de cinco millones de esclavos, desde el desembarco de Colón hasta el siglo XIX. ¿A qué se debe esa invisibilidad?

Bueno, esa es una muy buena pregunta. Por un lado, se debe a la documentación. En el caso de los africanos tenemos documentos muy buenos, primero porque la esclavitud de africanos era legal, y segundo, porque tienen que cruzar el Atlántico, por lo que se puede consultar toda la documentación portuaria. En el caso de los nativos americanos, tenemos menciones más o menos vagas sobre expediciones para traer a esclavos. A pesar de que no tenemos una documentación exacta, sabemos que éste fenómeno ocurrió en todas partes de la actual América Latina y que se mantuvo esto desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, como mencionas. El segundo problema es quizá la dispersión. Muchos de los esclavos africanos iban a plantaciones muy visibles, donde había concentraciones importantes. En el caso de los esclavos indios hay una dispersión muy notable. Cuando pones todas las regiones en un listado, te das cuenta de la magnitud del fenómeno.

Por seguir con esa comparación, usted señala que los nativos americanos sufrieron una merma en su población incluso mayor en términos relativos que los africanos durante el período de la esclavitud. La historia oficial a ambos lados del Atlántico culpa de esa merma a las enfermedades que portaban los europeos. ¿Es eso cierto?

La respuesta contundente a esa pregunta es probable que nunca la vayamos a saber. De entrada, porque no sabemos exactamente cuál es el número de nativos americanos que había en 1492. Pero lo que sí podemos ver es la dinámica poblacional en las primeras tierras colonizadas por los españoles. Y conocemos el trabajo de demógrafos como Massimo Livi Bacci, quien estudia sobre todo la viruela, que es la que supuestamente mata a un mayor número de indígenas. Y sin embargo, la viruela no llegó inmediatamente al nuevo mundo porque el viaje desde España hasta el Caribe en el siglo XVI tardaba cuatro o cinco semanas. Alguien que hubiera sido infectado se hubiera muerto en tránsito. Las primeras menciones innegables de viruela son de 1518, veintiséis años después de la llegada de Colón. Y sin embargo, antes de 1518 tenemos indicios muy claros de que la población de la isla Española va en franco declive y no lo podemos atribuir a la viruela. La documentación que tenemos es muy clara en el sentido de que las guerras iniciales, la falta de comida y la explotación en las minas de oro fueron responsables de esa merma inicial, antes de que tengamos indicios de viruela. Es un caso importante para entender los otros factores, los humanos, que llevaron a la despoblación en este caso del Caribe.

En el libro cuenta que la colonización elevó a la práctica a lo que ahora entenderíamos como tráfico de seres humanos ¿Con qué se encontraron los conquistadores y qué prácticas desarrollaron?

Antes de la llegada de los españoles, había prácticas de esclavitud en toda América. Estas prácticas se daban en patrones culturales muy circunscritos a distintas regiones. Por ejemplo, en el centro de México lo que tenemos son cautivos que eran sacrificados en las pirámides, como bien sabes. En la zona del actual Nueva York tenemos prácticas de traer cautivos de grupos vecinos para reemplazar a los muertos del propio grupo o para vengarse en caso de guerras. En el Pacífico noreste, lo que tenemos son prácticas de dar cautivos para finalizar matrimonios entre familias de élite de los grupos nativos. Con la llegada de los españoles estas prácticas especializadas se fueron uniformizando, monetizando y comercializando, en un proceso que llevó su tiempo.

Sorprende de su relato el ansia por la esclavización que acompañó el proyecto colonizador desde el principio, incluyendo al propio Colón. ¿Qué se encontró Colón en el Caribe, en particular, y cómo reaccionó a su hallazgo?

Lo que me parece interesante de Colón es, primero, que había visitado San Jorge de la Mina, el dominio portugués en el Golfo de Guinea, un enclave importantísimo desde donde se embarcaban esclavos de África. Colón tenía esa experiencia previa. Y cuando descubrió estas nuevas tierras de América eso fue lo primero que propuso a los reyes españoles como forma de sustentar este proyecto. Hay numerosas cartas que explican que trata de ir más allá con este proyecto, y lo justifica apoyándose en algunas ideas de la época, en el sentido de que las gentes que vivían en las zonas cálidas eran más inteligentes y podrían ser muy adecuados como esclavos.

Usted describe que Colón veía su proyecto como un negocio, y que le pareció que una de las mejores maneras de sacarle beneficio era aprehender esclavos y venderlos.

Exactamente, y esto en el contexto de haber encontrado un poco de oro, pero no demasiado, y de no haber encontrado especias, que era lo que estaba buscando desde el principio. Era una manera de mantener viva su esperanza en el proyecto.

Y, sin embargo, Colón se encontró con dos obstáculos para su proyecto esclavista: por un lado la riqueza natural del propio Caribe, en el sentido de que hacía falta gente, indígenas, para extraer y explotar esas riquezas. Y, por otro, la oposición de la Corona española. ¿En qué se basaba esa oposición? Y, si era tal, ¿cómo pudo persistir la esclavitud en América, contra la voluntad de la más alta esfera del Imperio?

La esclavitud era una institución bien establecida en Europa, especialmente en la Europa Mediterránea, desde antes de las conquistas en América. Se vendían esclavos de las Islas Canarias, de África, de la zona del Mediterráneo del este. Y sin embargo, para que estos fueran legítimamente esclavizados, había que demostrar que eran enemigos del cristianismo y de las coronas europeas. Entonces, en el caso por ejemplo de los africanos, muchos de ellos profesaban el Islam, y era muy fácil demostrar que eran enemigos del cristianismo. En el caso de los indígenas, que eran paganos, esto era más difícil de demostrar y desde luego, demostrar que estaban haciendo una guerra contra España era imposible, porque, bueno [ríe], la realidad era la contraria. En términos legales, era mucho más difícil justificar la esclavitud de los indígenas que la de los africanos. Por otro lado, tenemos figuras extraordinarias, como la Reina Isabel, que desde el principio se opuso. Hubo distintos matices y distintos niveles de oposición a la esclavitud de indígenas, y esto fue variando con el tiempo.

Esa resistencia llevó, en primer término, a una prohibición explícita de la esclavitud, al menos sobre el papel. Pero luego las reglas se fueron relajando, incluyéndose excepciones. ¿Qué consecuencias tuvo ese régimen variable en la manera en la que se desarrolló la esclavitud en América?

Efectivamente, la esclavitud fue permitida en ciertas circunstancias, a principios del siglo XVI. Por ejemplo, en el caso de esclavos que habían sido esclavizados por otros indígenas y que eran vendidos a los españoles, o los que eran caníbales, o los que habían sido obtenidos en “guerras justas”, era legal conseguir y mantenerlos como esclavos. Las excepciones a la regla hicieron que básicamente la prohibición no tuviera mucho efecto, y llevaron a la promulgación de las nuevas leyes que en 1542 prohibieron absolutamente la esclavización de indígenas. Esta era una iniciativa de la Corona muy loable, y muy ambiciosa, pero al mismo tiempo era imposible de hacerlo en el nuevo mundo, porque todos los negocios y toda la actividad económica dependían de la labor de los indígenas. Entonces, la esclavitud de indígenas se volvió clandestina, y se utilizaron eufemismos y todo tipo de fórmulas para mantener la esclavitud de los indios... Sin llamarlo esclavitud.

Otro personaje importante en el relato es Hernán Cortés, a quien describe como un hombre vigoroso, decidido a desarrollar un proyecto basado en la esclavitud. ¿Cuál fue su papel?

Hernán Cortés es efectivamente una figura increíble en términos de su ambición y su vigor, en especial en su actividad económica. Por ejemplo, es uno de los pioneros en el desarrollo de la industria minera en México. Está en mejor posición que nadie para llevar a cabo estos negocios, porque tiene las encomiendas más grandes. Entonces obtiene todo tipo de alimentos de sus indios encomendados, lo cual le permite alimentar a trabajadores. Y los trabajadores que busca para estas minas son esclavos, tanto indígenas como negros, así como algunos trabajadores asalariados. En ese momento, en la década de 1520, 1530, las minas se venden con esclavos, y él es uno de los principales compradores de minas, y se convierte también en uno de los principales dueños de esclavos indios, quizá el mayor de la Nueva España.

El sistema de esclavitud que describe, ya a mediados del siglo XVI, es complejo, con diferentes escalafones, empezando por el rey. Sitúa a un hombre llamado Luis Carvajal en el centro de ese esquema. ¿Quién era y qué papel cumplió? ¿Cómo se fue abriendo camino en ese sistema?

Luis Carvajal de la Cueva es una figura interesantísima, porque formó parte de un sindicato esclavista en la costa oeste de África primero, y de ahí se transfirió a la costa del Golfo de México. Ahí se enfrentaron, en los comienzos de la guerra Chichimeca, grupos del norte de México y los colonos europeos. Desde su origen, surge un debate teológico y moral sobre la forma en que se puede llevar a cabo esta guerra y cuáles van a ser sus límites. La Corona española había prohibido la esclavitud de indios, y surge entonces un sistema donde se da la esclavitud de facto, con castigos, con crímenes… Y Carvajal es un hombre versado en estas lides, que se entrenó en África en esto, y que lleva esta tecnología al norte de México, convirtiéndose en un gran traficante de esclavos.

Al tiempo que se producía esa explosión de la minería, basada en la esclavitud, se dio una suerte de tira y afloja entre la Corona española y los esclavistas, en el que entraron en juego prácticas lobistas que nos recuerdan al presente. ¿En qué se manifestó y a quiénes enfrentó esa disputa? ¿Y cómo es posible que la Corona, insisto, no pudiera hacer valer sus postulados respecto de la prohibición de la esclavitud?

Es muy interesante. La disputa de la que hablas nos deja muy claros los límites del poder de la Corona española en el Nuevo Mundo. Los bandos son muy claros: Felipe IV, por sus escrúpulos morales, inicia una cruzada anti esclavista a lo largo de las Américas y hasta Filipinas. Fue sucedido por su esposa la Reina Mariana y por su hijo Carlos II, El Hechizado.Los tres estaban muy interesados en tratar de mejorar la situación de los indígenas. En contra de ellos tenemos a todos los beneficiarios del trabajo de los indios, en el Nuevo Mundo. Y como bien señalas, hubo distintas trayectorias, en algunos casos, por ejemplo en el Caribe, lo que encontramos es que los oficiales españoles, básicamente, acatan las órdenes que vienen de Madrid, y soportan todas las críticas locales de los que han sido despojados de sus esclavos indios. En otros casos, como en el del norte de México, especialmente en la zona de Sinaloa, tenemos unos oficiales de la corona inicialmente dispuestos a pelear pero que, finalmente, son derrotados por los intereses esclavistas. Y en otros casos, como en el caso de Chile y Filipinas, el peso relativo de los intereses esclavistas es tal que los edictos de la Corona son rechazados muy rápidamente, y las liberaciones de esclavos son muy escasas, si es que las hubo.

Esos intereses esclavistas, ¿tenían a los esclavos para trabajar en las minas? ¿O en sus propias casas?¿Por qué eran tan poderosos?

En todo. En algunos lugares habían minas y los usaban en las minas, muchos de los esclavos los usaban en sus propias casas, en haciendas productoras agrícolas. En el caso de Chile, por ejemplo, a principios del siglo XVII hubo una revuelta por la cual la Corona hizo una excepción y permitió la esclavización de indios por su carácter hostil. Durante gran parte del siglo, la esclavización de indios fue legal y en ese sentido lo que tenemos es toda una serie de mecanismos que vinculan íntimamente al gobierno de Chile con estos intereses esclavistas. De ahí que la oposición a liberar a los esclavos sea mayor que en otras partes.

Según avanza en el tiempo, el libro va trasladando el foco del Sur y el centro de América hacia el Norte ¿Cómo se fue expandiendo la esclavitud, hasta llegar a los actuales Estados Unidos?

Estas minas de plata nunca llegaron hasta lo que ahora es el suroeste de los Estados Unidos. Pero la necesidad de trabajadores en estas minas llevó a los esclavistas a meterse en Nuevo México, a irse hasta California, a irse hasta Texas. También se dio el fenómeno contrario. En el caso de Nuevo México tenemos comerciantes locales que no han encontrado plata y la única manera en la que pueden comerciar con las regiones más ricas, que están al sur, es vendiendo, bien esclavos que ellos mismos llevan a vender a Parral, o bien productos que son hechos con mano de obra esclava. Entonces, por ejemplo, llevan textiles desde Nuevo México hasta Parral, y los hacen con trabajadores indígenas que han capturado en la zona y tienen en talleres. Más allá de la crueldad de ciertos individuos, lo que me parece más importante resaltar es que la razón por la que ellos podían hacer esto es porque había un mercado para todos estos esclavos. Lograban asentarse en zonas donde los indios se congregaban, por ser ricas en términos de pescado y de aves. En el momento en que pueden controlar esa zona, pueden explotar a esta población.

Otra trama en su relato es la historia de los Comanches y cómo la introducción de los caballos y las armas de fuego en su cultura permitió que se convirtieran ellos también en esclavistas en Nuevo México. ¿Hasta qué punto la apertura del mercado esclavista y las tecnologías europeas facilitaron que los indígenas esclavizasen a otros indígenas?

Muy buena pregunta. Como habíamos dicho, había esclavitud antes de la llegada de los españoles y con esta, algunos indígenas se convirtieron en aliados de los españoles y algunos de ellos participaron en las actividades esclavistas desde el principio, pero siempre subordinados al poder militar español, que tenía caballos y armas de fuego. Cuando estos grupos lograron hacerse con caballos y armas, empezaron a cobrar más fuerza y se hicieron proveedores independientes de esclavos. Es el caso de los Comanches y los Yutas, que básicamente se vuelven depredadores de otros grupos que tienen menos acceso a estos caballos y a estas armas de fuego. Y así es como crean un modo de vida, digamos.

También habla, a través del trabajo de un periodista de investigación estadounidense, de la expansión de la esclavitud en las últimas décadas del siglo XIX en México, mucho después de conseguirse la independencia. ¿Qué descubrió ese periodista?

Se llama John Kenneth Turner, y es un periodista muy ingenioso que va a Yucatán cuando se está viviendo un momento de crisis económica. Haciéndose pasar por un inversionista norteamericano, va a las plantaciones de Neken, de los Yucatecos, le abren las puertas y le platican sobre el sistema de las plantaciones, le enseñan a comprar trabajadores Mayas y en algunos casos indios Yaquis, que han sido traídos desde un extremo del país hasta el otro. Hay esclavos que vienen desde Corea. Y bueno, le dicen que por ese precio puede obligarlos a trabajar, que no pueden salir de su plantación porque están endeudados. Además les daban una cartilla con la fotografía de ese trabajador, así que en caso de que huyera, simplemente, llevaban esta cartilla a las autoridades, que perseguirán al trabajador fugado y se lo regresaban. Se trata de un sistema de esclavización en todo menos en nombre.

En el oeste americano, la esclavitud la lanzaron primero, según cuenta, los rancheros mexicanos, pero luego fue expandida por los estadounidenses hasta la frontera de California. Cuenta también que convivía en el tiempo con la de los negros en el Sur. ¿Qué particularidades tenía cada esclavitud?

La demografía de las dos esclavitudes es bien distinta. En conjunto, los esclavos africanos en su mayoría son adultos y hombres y varones. En el caso de los esclavos indios, en su mayoría son mujeres y niños. En algunas de estas minas había esclavos negros, había esclavos indígenas, había trabajadores, o sea, asalariados indígenas, todos ellos coexistiendo en el mismo lugar. En California, México prohibió la esclavitud de africanos en 1828, entonces para los años treintas o cuarentas no había esclavos. Por lo menos legalmente no se podía tener esclavos africanos; pero sí se podían tener estos peones indígenas, y muchos de los inmigrantes americanos, angloamericanos que llegan a California adoptan este sistema de peonaje que aprendieron de los rancheros mexicanos o que introdujeron ellos mismos. En el caso del sur de Estados Unidos es muy interesante porque, después de la guerra civil, al prohibir la esclavitud en el Sur, los poseedores de esclavos del sur trataron de introducir los mecanismos que se habían introducido en México o en el resto de América Latina durante siglos, que era criminalizar actividades, como por ejemplo la vagancia y de esta manera mantener el control sobre la población afroamericana.

Es de sobra conocido el final de la esclavitud de los negros en América, con el movimiento abolicionista primero y la guerra civil americana después. ¿Cómo terminó el régimen de esclavitud para los indígenas? ¿Qué tumbó a un sistema que, según describe, tuvo en contra desde su origen intereses poderosos, empezando por la propia Corona española?

Sencillamente, decayó hasta casi cero a fines del siglo XIX, principios del siglo XX, por razones económicas. Pero en realidad nunca desapareció. De alguna manera las formas contemporáneas de esclavización y de tráfico tienen sus raíces en este tipo de esclavitud que experimentaron los indios durante cuatrocientos años. Más que hacia la esclavitud de africanos que, de alguna manera es excepcional en el sentido de que hoy por hoy la esclavitud está prohibida, hay que buscarle vueltas a la ley de la misma manera que la prohibición que hizo la Corona en el siglo XVI: hizo que los esclavistas le buscaran la vuelta a la ley. Esa es la conclusión un tanto apabullante de mi libro: esos son los antecedentes del tipo de esclavitud que ha perdurado hasta la fecha.

Fuente:
http://ctxt.es/es/20180404/Politica/18811/Andres-Resendez-entrevista-esclavitud-indigenas-americanos.htm

sábado, 9 de septiembre de 2017

Los ‘héroes’ esclavistas del callejero francés. El debate en EE UU sobre las estatuas confederadas salta a Francia, donde aún se honra el pasado colonial.

Es una calle discreta y anodina, de no más de 200 metros, en el distrito XII de París. Hay una lavandería, una agencia bancaria, un concesionario de Peugeot y un hotel de tres estrellas. Si no fuese por el nombre, pasaría desapercibida. Porque la calle, y la estación de metro vecina, llevan el nombre de Jacques François Dugommier (1738-1794), propietario de esclavos en la isla de Guadalupe y "ferviente esclavista, jamás arrepentido", como ha explicado el historiador Marcel Dorigny, coautor del Atlas de las esclavitudes, desde la Antigüedad a nuestros días

El callejero, como las estatuas, es el reflejo de un país, el espejo en el que se proyecta su historia, sus valores, sus traumas. El debate no es exclusivo de Francia. En España, ley de la memoria histórica  ordenó en 2007 la retirada de símbolos y monumentos públicos de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura franquista. Y en Estados Unidos, la retirada de símbolos y estatuas dedicados a personalidades de la Confederación —los estados secesionistas y esclavistas del Sur que lucharon contra la Unión en la Guerra Civil americana, entre 1861 y 1865— ha topado con la reacción, en ocasiones violenta, de partidarios de mantenerlos.

El diario Libération ahondó esta semana en el debate con una portada que proclamaba: "Esclavitud: Francia también tiene sus fantasmas". En un editorial, su director, Laurent Joffrin, señalaba la hipocresía que consiste en mirar la paja en el ojo ajeno, el de los Estados Unidos de Trump, sin ver la viga en el propio, el de los episodios turbios de la historia nacional. "Fue un talentoso general americano quien defendió un gobierno esclavista: por todos los Estados Unidos se derriban las estatuas de Robert E. Lee", escribe Joffrin. "Fue un brillante general francés cuyo gobierno restableció el esclavismo en 1802: nadie sueña con derribar las estatuas de Napoleón Bonaparte".

"La opinión [pública] francesa lleva 15 días apasionándose con las estatuas de esclavistas en Estados Unidos, pero ignora que en Francia nosotros tenemos lo mismo, en peor", dice Louis Georges Tin, presidente del Consejo representativo de las asociaciones negras de Francia (CRAN). "¿Qué país es más racista? ¿El que lo debate? ¿O aquel en el que no hay ningún debate, en el que todo el mundo encuentra normal celebrar a estos personajes?"

Tin cita el caso de Jean-Baptiste Colbert, que fue ministro de Finanzas de Luis XIV y está considerado el inspirador del dirigismo económico que todavía hoy rige las políticas del país. Colbert también fue el artífice del Código negroque en 1685 reguló la esclavitud en las colonias francesas, y, como recuerda Tin, fundó la Compañía francesa de las Indias Orientales. "Y, sin embargo, hay una estatua de Colbert en la Asamblea Nacional. Proclamamos la libertad, la igualdad y la fraternidad, pero celebramos a alguien que era enemigo de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad, alguien que simplemente cometió un crimen contra la humanidad".

Francia ha cambiado su callejero en otros momentos de su historia. "El nombre de las calles tiene un valor simbólico muy fuerte", dice el historiador Jean-Claude Bouvier. "Es importante sustituir los que dan una imagen vergonzosa del país. Se ha hecho en repetidas ocasiones".

Bouvier explica que, tras la ocupación nazi, el régimen colaboracionista de Vichy eliminó nombres asociados al republicanismo, como Jaurès, Hugo o Zola. "Fue una verdadera depuración toponímica", resume Bouvier, profesor de la Universidad de Provenza y autor del libro Los nombres de calle explican la ciudad. Al terminar la guerra, se recuperaron los nombres antiguos y algunas calles y avenidas se rebautizaron con héroes de la resistencia. Quedaron calles con el nombre del mariscal Pétain, héroe de la Primera Guerra Mundial y jefe del Estado francés colaboracionista. La última despareció en 2013.

Otro episodio traumático en la historia reciente, la guerra de Argelia, también provoca controversia. En los últimos años varios alcaldes del ultraderechista Frente Nacional han cambiado nombres de calles que conmemoraban los acuerdos de paz que llevaron a la independencia de Argelia y lo han sustituido por el de militares golpistas por su disconformidad con la descolonización, o por fechas que conmemoran matanzas contra franceses.

La idea de borrar a figuras históricas como Colbert del relato nacional no está en la agenda, pero en el mismo París se han retirado nombres de calles, como la rue Richepanse, un general asociado a la represión sanguinaria de esclavos en Guadalupe a finales del siglo XVIII. Se rebautizó como calle del Chevalier-de-Saint-Georges, el Mozart negroun músico de la misma época que era hijo de una esclava. Y, en los puertos de la costa Atlántica de donde partían las naves que participaban en el comercio de esclavos, han surgido iniciativas para retirar los nombres de las calles dedicadas a los negreros locales, y honrar a los esclavos que se rebelaron.

En Burdeos, Karfa Diallo, presidente de la asociación Mémoires  & Partages, propugna una tercera vía entre la supresión de los viejos símbolos y su mantenimiento: añadir paneles explicativos junto a las calles con nombres de negreros; ofrecer contexto en vez de suprimir. "Burdeos era el primer puerto colonial de Francia, la ciudad que más se enriqueció con el esclavismo. Hay entre 15 y 20 calles que honran a estos personajes", dice Diallo. "Desbautizar una calle o desmontar una estatua borra la memoria. Nuestro objetivo no es borrar la memoria, sino preservarla".

https://elpais.com/internacional/2017/08/26/actualidad/1503749312_468166.html

domingo, 19 de julio de 2015

Thomas Sankara, el expresidente de Alto Volta (Hoy Burkina Faso) que fue asesinado. Discurso pronunciado ante la OEA en Addis Abbeba,

"Un frente unido contra la deuda" discurso de Thomas Sankara en Addis Abbeba.

El 29 de julio de 1987
http://www.informationclearinghouse.info/article42335.htm

Señor presidente:
Hemos escuchado y aplaudido a la primera ministra de Noruega cuando intervino aquí mismo. Dijo, ella que es europea, que toda la deuda no puede ser reembolsada. Yo quisiera simplemente completar y decir que la deuda no puede ser reembolsada. La deuda no puede ser reembolsada porque, en primer lugar, si no pagamos, los prestamistas no se van a morir. Estemos seguros de esto. En cambio, si pagamos, somos nosotros los que vamos a morir. Estemos seguros igualmente de ello. Los que nos han conducido al endeudamiento han jugado como en un casino. Mientras ellos ganaban no había debate. Ahora que pierden en el juego, nos exigen el reembolso. Y se habla de crisis. No, señor presidente, ellos jugaron, ellos perdieron, es la regla del juego. Y la vida continúa. [Aplausos]

Nosotros no podemos reembolsar la deuda porque no tenemos nada que pagar. No podemos reembolsar la deuda porque no somos responsables de ella. No podemos pagar la deuda porque, al contrario, nos deben lo que las mayores riquezas nunca podrán pagar, esto es, la deuda de sangre. Es nuestra la sangre que ha sido derramada.

Se habla del Plan Marshall, que rehizo la Europa económica. Pero no se habla del Plan Africano que ha permitido a Europa hacer frente a las hordas hitlerianas cuando sus economías estaban amenazadas, su estabilidad estaba amenazada. ¿Quién ha salvado a Europa? Fue África. Se habla poco de esto. Se habla tan poco que no podemos, nosotros, ser cómplices de ese silencio ingrato. Si los otros no pueden cantar nuestros elogios, nosotros tenemos al menos el deber de decir que nuestros padres fueron valientes y que nuestros ex combatientes salvaron Europa y finalmente permitieron al mundo desembarazarse del nazismo.

La deuda es también la consecuencia de los enfrentamientos. Cuando hoy nos hablan de crisis económica, se olvidan de decirnos que la crisis no llegó de forma súbita. La crisis existe de siempre y se irá agravando cada vez que las masas populares sean más conscientes de sus derechos frente a sus explotadores.

Actualmente hay crisis porque las masas rechazan que las riquezas se concentren en las manos de unos pocos. Hay crisis porque unos pocos depositan en los bancos en el exterior, unas sumas colosales que serían suficientes para desarrollar África. Hay crisis porque frente a estas riquezas individuales que se pueden nombrar, las masas populares se niegan a vivir en los ghetos y los barrios bajos. Hay crisis porque por doquier los pueblos se niegan a ser Soweto frente a Johannesburgo. Hay lucha y la exacerbación de esta lucha produce inquietud a los que retienen el poder financiero.

Nos piden ahora que seamos cómplices de la búsqueda de un equilibrio. Equilibrio a favor de los que tienen el poder financiero. Equilibrio en detrimento de nuestras masas populares. ¡No! Nosotros no podemos ser cómplices. ¡No! Nosotros no podemos acompañar a los que chupan la sangre de nuestros pueblos y viven del sudor de nuestros pueblos. Nosotros no podemos acompañarlos en sus maniobras asesinas.

Señor presidente:
Oímos que hablan de clubs —Club de Roma, Club de París, Club de cualquier lado—. Oímos que hablan del Grupo de los Cinco, de los Siete, del Grupo de los Diez, tal vez del Grupo de los Cien. ¿Qué más puedo decir? Es normal que nosotros tengamos también nuestro club y nuestro grupo. Hagamos que desde hoy Addis Abeba sea igualmente la sede, el centro de donde partirá el soplo nuevo del Club de Addis Abeba. Tenemos el deber de crear hoy el Frente Unido de Addis Abeba contra la deuda. Sólo de este modo podremos decir hoy que negándonos a pagar no venimos con intenciones belicosas sino, al contrario, en una actitud fraternal para decir lo que es.

Además, las masas populares de Europa no se oponen a las masas populares de África. Los que quieren explotar a África son los mismos que explotan a Europa. Tenemos un enemigo común. Por ello, nuestro Club de Addis Abeba tendrá que decir igualmente a unos y a otros que la deuda no se pagará. Cuando nosotros decimos que la deuda no se ha de pagar no significa que estamos contra la moral, la dignidad, el respeto a la palabra. Nosotros consideramos que no tenemos la misma moral que los otros. Entre el rico y el pobre no hay la misma moral. La Biblia, el Corán, no pueden servir de la misma manera a quien explota al pueblo y al que es explotado. Tendrá que haber dos ediciones de la Biblia y dos ediciones del Corán. [Aplausos]

Nosotros no podemos aceptar su moral. No podemos aceptar que nos hablen de dignidad. No podemos aceptar que nos hablen del mérito de los que pagan y de la pérdida de confianza en los que no pagarán. Al contrario, nosotros debemos decir que hoy es normal que se prefiera reconocer que los ladrones más grandes son los más ricos. Un pobre, cuando roba no comete más que un hurto, apenas un pecadillo para sobrevivir y por necesidad. Los ricos, son ellos los que roban al fisco, a las aduanas. Son ellos los que explotan al pueblo.

Señor presidente:
Mi propuesta no tiende sólo a provocar o a hacer un espectáculo. Quiero decir lo que cada uno de nosotros piensa y desea. ¿Quién, aquí, no desea que la deuda sea simple y llanamente anulada? El que no lo desee puede retirarse, tomar su avión y dirigirse directamente al Banco Mundial a pagar. [Aplausos]

No querría que se tomara la declaración de Burkina Faso como si proviniera de parte de jóvenes inmaduros, sin experiencia. Pero tampoco querría que se piense que sólo los revolucionarios pueden hablar de este modo. Querría que se admita que es simplemente objetividad y obligación. Puedo citar los ejemplos de aquellos que han dicho que no se pague la deuda, tanto revolucionarios como no revolucionarios, tanto jóvenes como viejos. Citaré, por ejemplo a Fidel Castro. Ya dijo que no hay que pagar. Aunque no tiene mi edad, es un revolucionario. También François Mitterrand ha dicho que los países africanos no pueden pagar, que los países pobres no pueden pagar.

Citaré a la primera ministra de Noruega. No sé su edad y no quisiera preguntársela. [Risas y aplausos] Así mismo querría citar al presidente Félix Houphouët-Boygny. No tiene mi edad. Sin embargo ha declarado oficial y públicamente que, al menos en lo que concierne a su país, no se podrá pagar la deuda. Y eso que Costa de Marfil esta clasificada como uno de los países más desahogados del África francófona. Por eso, por otra parte, es normal que pague aquí una contribución mayor. [Aplausos]

Señor presidente:
No se trata por lo tanto de una provocación. Yo querría que con sensatez nos propusieran soluciones. Querría que nuestra conferencia adoptara la necesidad de decir con claridad que no podemos pagar la deuda. No con un espíritu belicoso, belicista. Esto es para evitar que nos hagamos asesinar aisladamente. Si Burkina Faso, solo, se negara a pagar la deuda, ¡yo no estaré presente en la próxima conferencia! En cambio, con el apoyo de todos, que mucho necesito, [Aplausos] con el apoyo de todos podríamos evitar pagar. Y evitando el pago podríamos dedicar nuestros magros recursos a nuestro desarrollo.

Querría terminar diciendo que podemos tranquilizar a los países, a los que decimos que no vamos a pagar la deuda, advirtiéndoles que lo que ahorremos no se irá en gastos de prestigio. No queremos más de eso. Lo que se ahorre irá al desarrollo. En particular, evitaremos endeudarnos para armarnos, porque un país africano que compre armas no puede hacerlo más que contra otro país africano. ¿Qué país africano puede armarse para protegerse de la bomba nuclear? Ningún país es capaz de hacerlo. Desde los más equipados a los menos equipados. Cada vez que un país africano compra un arma, es contra un africano. No contra un europeo. No contra un país asiático. En consecuencia, en el impulso de la resolución sobre la cuestión de la deuda debemos también encontrar una solución al problema del armamento. Yo soy militar y llevo un arma. Pero, señor presidente, querría que nos desarmemos. Porque yo llevo el único arma que poseo. Otros han ocultado las armas que tienen. [Risas y aplausos] Entonces, queridos hermanos, con el apoyo de todos, podremos hacer la paz entre nosotros. Igualmente podremos utilizar las inmensas potencialidades de África para desarrollarla, porque nuestro suelo y nuestro subsuelo son ricos.

Tenemos lo suficiente y tenemos un mercado inmenso, muy vasto, de norte a sur, de este a oeste. Tenemos la suficiente capacidad intelectual para crear o al menos tomar la ciencia y la tecnología allí donde podamos encontrarlas. Señor presidente: Actuemos de manera que pongamos a punto este Frente Unido de Addis Abeba contra la deuda. De manera que sea a partir de Addis Abeba que decidamos limitar la carrera armamentista entre países débiles y pobres. Los garrotes y los machetes que compramos son inútiles.

Actuemos de modo que el mercado africano sea un mercado de los africanos. Producir en África, transformar en África y consumir en África. Produzcamos lo que necesitamos y consumamos lo que producimos en lugar de importarlo. Burkina Faso vino a exponer aquí la cotonada, producida en Burkina Faso, tejida en Burkina Faso, cosida en Burkina Faso para vestir a los burkinabés. Mi delegación y yo mismo somos vestidos por nuestros tejedores, nuestros campesinos. No hay ni un solo hilo que provenga de Europa o de América. [Aplausos] No organizo un desfile de moda sino simplemente quiero decir que debemos aceptar vivir como africanos. Es la única manera de vivir libre y de vivir con dignidad.
Gracias, señor presidente.
¡Patria o muerte, venceremos! [Largos aplausos]

Thomas Sankara fue asesinado el 15 de octubre de 2007.
Fuente: Tomás Sankara, «Oser inventer l’avenir», la parole de Sankara, presentado por David Gakunzi, Pathfinder/L’Harmattan, París, 1999.

http://thomassankara.net/spip.php?article134
Lumumba y Almilca Cabral

sábado, 30 de mayo de 2015

“Debemos liberarnos de la modernidad”. Entrevista a Sadri Khiari con ocasión de los 10 años del Partie des Indigènes de la République

Azzédine Benabdellah/Amia Moucharik/Selim Nadi
Les Indigènes de la Republique

Breve introducción del traductor
La vida de los inmigrantes negros y árabes en Francia no es nada fácil. Víctimas del racismo, del desprecio, de la indiferencia de las instituciones, de la explotación y de la marginación, se han organizado políticamente. Primero en el MIR (Mouvement des Indigènes de la République) y después en el PIR (Partie des Indigènes de la République), que acaba de cumplir 10 años de vida. Sadri Khiari uno de los referentes del PIR, es entrevistado aquí por Azzédine Benabdellah, Samia Moucharik y Selim Nadi, del periódico Les Indigènes de la Republique.

–Según tú, ¿cuáles son los principales aportes del MIR y el PIR?
–Lo primero que podría decir es que para una organización originada en la inmigración, que tiene la pretensión de desempeñar un papel político a escala nacional, ya es importante durar 10 años; que son 10 años de actividades prácticas y continuas elaboraciones. Quizás sería presuntuoso decir algo más que eso; en el plano político, el PIR ha abierto una nueva continuidad en la historia de las luchas de la inmigración que de momento está en sus primeras etapas. Una nueva continuidad cuya expresión ha sido la revuelta de noviembre de 2005. Es la primera expresión de algo más que unas reivindicaciones. Es un movimiento político que plantea, por un lado, la cuestión del poder indígena integrando en una dinámica autónoma a los diferentes sectores de la población indígena, y por otro, vinculándolos con las luchas de descolonización, y no solo en términos de solidaridad sino también en el marco de una aproximación estratégica articulada. El PIR actúa ciertamente para satisfacer las reivindicaciones más urgentes de la población indígena, incluso si apuntan a una gestión integracionista. No obstante, se esfuerza por atraerla al seno de una alternativa global de la civilización dominante, es decir, la modernidad colonial. El PIR no tiene como única ambición la conquista de la legalidad individual; el Partido dice “el mundo dominado por los blancos está podrido; nosotros trabajamos por el surgimiento de un nuevo mundo”. Todo eso no podríamos haberlo concebido sin haber empezado por la crítica del carácter colonial de la república [francesa] y sin haber actualizado las relaciones raciales e imperiales de poder sobre las que ella descansa. Esta lectura le permite al PIR aportar respuestas innovadoras en las que, en todo caso, trazar cursos de acción inéditos que no son la simple repetición de los problemáticos derechos del hombre tal como se piensan habitualmente en la izquierda. No me avergüenza nada decir que aunque hoy día el PIR sea una organización pequeña sin grandes medios de militancia y si mañana por una razón u otra hubiera de desaparecer... muy bien, en Francia aún queda la fuerza del futuro de las poblaciones no blancas. El PIR, lo recuerdo, apareció y se desarrolló en un contexto de estabilización en el nivel de las terceras generaciones, que no solo están encerradas en los barrios de chabolas, las ciudades de tránsito o en las fábricas. Estas generaciones permanecen sobre todo confinadas en lasbanlieues* pero su extensión en todas las esferas de la sociedad no está en duda. El PIR es una fuerza que expresa esos cambios. Sin duda es por eso que a menudo somos acusados de no ser otra cosa que una organización de “pequeños burgueses” salidos de la inmigración, impacientes por trepar más alto en la pirámide social. Entonces, en pocas palabras, pienso que en los años que vienen el campo político indígena será compartido por el integracionismo en sus diferentes expresiones, sin duda durante mucho tiempo todavía mayoritario, y una o varias fuerzas indígenas descolonizadoras que se apoyarán en parte sobre el aporte del PIR y estarán en continua expansión. Es por eso que digo que el PIR es el futuro. Entonces se verá que su aporte no puede reducirse a su participación en tal o cual batalla, tal o cual combate, que ya no está en el orden de lo intelectual sino que es exactamente el pensamiento en la práctica, que transforma el orden de la real. Para terminar con esta cuestión, agrego que, como en una línea de puntos, las reflexiones del PIR y otros movimientos descolonizadores del mundo bosquejan una línea saludable, fecunda, para los mismos blancos, si al fin se deciden a abandonar esta modernidad que les degrada y les desfigura. Digo que la izquierda radical debería seguirnos con más atención. Eso le haría bien.

–¿Ha sido útil a la organización el pasar de un movimiento a un partido? ¿Por qué?
–Cuando se está oprimido, la modestia es contrarrevolucionaria. Asimismo, prefiero comenzar diciendo que el pasaje del movimiento al partido ha sido útil al conjunto de los no blancos de Francia. Me parece que a partir del momento en que un grupo de indígenas planta su bandera en suelo francés y dice “a partir de ahora, esta tierra también es mía”, debemos formar parte del Estado en nombre de nosotros mismos; he aquí nuestra alternativa global, que nada tiene que ver con el derecho sino con la descolonización. Se ha dado un paso decisivo que permite y anuncia otros pasos en el mismo sentido. Cuando decidimos formar un partido, esa necesidad de acción política ya se hacía sentir pero que esa necesidad se exprese como grupo de presión o con listas electorales..., todavía estamos en una óptica de presiones, de reivindicaciones, de integración y no de poder ni de alternativa. Por otra parte, por eso es cierto que en el momento en que fundamos el PIR, no pudimos atraer a multitudes de militantes y que seguimos siendo incapaces de eso, aunque nuestra audiencia e influencia se extiendan progresivamente. Mientras tanto, estoy convencido de que hay acciones que solo tienen eficacia futura si son prematuras. Es el caso de la fundación del PIR. Desde el punto de vista de nuestra dinámica interna, la transformación del MIR en PIR ha tenido esa ventaja, inmensa a mis ojos, de obligarnos a pensar, a empezar a pensar para ser más exacto, de manera no estrictamente protestativa y reivindicativa. Tampoco puede uno estar toda la vida repitiendo “Los negros y los musulmanes son hermosos”; es necesario pensar en un poder “negro” o “musulmán”, o mejor un “poder indígena” que llegue a ser realidad y actúe relacionándose con las fuerzas nacionales y dentro de las instituciones, ¡de ningún modo dentro de una “vivienda oficial de bajo alquiler” (HLM, por sus siglas en francés)! Así, nosotros aprendemos a pensar sobre la conquista del poder y, consecuentemente, la combinación autonomía/alianza de una manera muy diferente...
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viernes, 29 de mayo de 2015

El colectivo Anemoi en el 70 aniversario de la victoria sobre el nazismo en París

En estos tiempos de incertidumbre y confusión, de ascenso de viejos y nuevos fascismos, el recuerdo de nuestros héroes -la Memoria Histórica- es el mejor modo de luchar contra la amnesia que quieren imponernos las fuerzas de la reacción y de la equidistancia, de mostrar el camino esforzado y valeroso que siguieron nuestros mayores en su lucha contra la agresión nazi-fascista.

Hubo víctimas y verdugos. La Shoah fue uno de los hechos más terribles de la barbarie nazi en el siglo pasado. Seis millones de judíos murieron deportados en los guetos y en los campos de exterminio. También lo fue el olvido... países abandonados a su suerte por las potencias occidentales, pueblos ibéricos que continuaron bajo el yugo de dos feroces dictaduras fascistas apoyadas por el llamado "mundo libre".

El dictador Francisco Franco, que destruyó militarmente la II República española y hundió a nuestro país en un mar de sangre, lo fue ante la pasividad de las potencias occidentales. Después envió sus tropas -la llamada División Azul- en apoyo de Adolf Hitler para reforzar su frente del Este. Franco no solo murió en la cama, torturando y matando hasta el final, sino que muchos años antes había recibido el "espaldarazo" de uno de los pretendidos artífices de la victoria: el general estadounidense Eisenhower. Como contrapartida el "amigo americano" instaló bases militares extranjeras en nuestro territorio desde las que hoy se agrede a otros pueblos con la complicidad del régimen borbónico.

En los actos convocados para la conmemoración del 70 aniversario de la victoria sobre el nazismo tuve el honor de acudir invitado por el "Mouvement Contre le Racisme et pour l'Amitié entre les Peuples" MRAP como representante de los "Amis des Républicains Espagnols de la Région Parisienne" ARE RP y del Colectivo Anemoi.

Entre las personalidades asistentes al acto se encontraba Claire Role-Tanguy, Secretaria General de ACER e hija del legendario Coronel Enri Rol-Tanguy, dirigente de la Resistencia en Francia, ante quien se rindió el general alemán general Dietrich Von Choltitz en el París ocupado. Anteriormente fue oficial de las Brigadas Internacionales en la España republicana, herido en combate en el frente del Ebro. En el inolvidable film ¿Arde París? su papel fue interpretado por Bruno Cremer. En él se rememora la rebelión de París dirigida por la Resistencia, en la que también combatían republicanos españoles en la clandestinidad. Pocos días después llegaba “La Nueve” -perteneciente a la división blindada del general Leclrerc- en apoyo de la Resistencia, liberando Paris. Los blindados de La Nueve, con nombres tan sugerentes como 'Madrid', 'Guernica' o 'Guadalajara' iban tripulados por combatientes republicanos españoles.

Tuve el honor de posar junto a Claire Role-Tanguy (en el centro de la foto) y Rosa Sánchez, miembro de ARE RP, durante la ceremonia en las que ambas depositaron conjuntamente flores ante la placa conmemorativa de La Nueve al borde del Sena.

A continuación transcribo la traducción en castellano de mi intervención durante el acto:

Queridas amigas y amigos:
Tengo el honor de tomar hoy la palabra para honrar a los combatientes de La Nueve que junto a sus compañeros de la Resistencia francesa contribuyeron a la liberación. Lo hago en nombre de los "Amis des Républicains Espagnols en région parsienne" y también del Colectivo Anemoi del que soy miembro. Agradezco a nuestros amigos del MRAP su invitación a este acto y a nuestros amigos de la ACER su presencia.

El Colectivo Anemoi, heredero histórico de los combatientes republicanos españoles, agrupa a militares en activo, en la reserva o retirados, que luchan activamente por la recuperación de los valores destruidos en mi país por la agresión nazi-fascista. Lo hacemos junto a un creciente movimiento de emancipación de los pueblos de España que también luchan por esa misma recuperación.

Parte de esa tarea de regeneración histórica es la investigación y condena de los crímenes del franquismo. Sin ello las pretendidas libertades democráticas españolas son simplemente una burla a todo lo que honramos hoy en este día.

El régimen monárquico de Juan Carlos I y de Felipe VI se está oponiendo al cumplimiento de las órdenes de búsqueda, captura y extradición cursadas por la Juez argentina Servini contra un grupo de presuntos criminales franquistas. La Juez se fundamenta en el principio de Justicia Universal. Esta obstrucción del régimen borbónico a la Justicia era de esperar. Tanto Juan Carlos I como su hijo Felipe VI son herederos y beneficiarios directos del golpe militar de 1936 contra la Republica española. Fue la primera fase de la agresión nazifascista contra los pueblos de Europa que derivó en la Segunda Guerra Mundial. La reciente invitación del rey a los actos de homenaje a la Nueve es un oxímoron, un esperpento histórico que nos avergüenza e indigna a todos los republicanos españoles. Corresponde a una estrategia mediática de manipulación cuyo fin es la consolidación de una monarquía fiel reflejo de la corrupción del sistema.

Deseo recordar en este acto, en el que honramos a los heroicos combatientes de La Nueve y de la Resistencia francesa, a su Coronel Rol-Tanguy, que también combatió en las Brigadas Internacionales en la Guerra de España, y cuya hija Claire nos honra hoy con su presencia. Tampoco puedo dejar de mencionar a Daniel Serrano, entrañable combatiente republicano, decano de nuestro grupo de amigos, y a tantos otros que no pudieron estar hoy con nosotros.

Sirva también este acto para alertar a todos los demócratas sobre el creciente riesgo de una nueva Guerra Mundial que podría derivar en un holocausto de proporciones definitivas: la aniquilación de nuestra especie. Estados Unidos y la OTAN atizan un peligroso conflicto en Ucrania, intentando arrastrar a la Unión Europea a un suicida enfrentamiento con Rusia. No olvidemos nunca que los pueblos eslavos pagaron el más alto tributo en vidas humanas que hizo posible la victoria que hoy celebramos.

Finalizo mi breve intervención honrando la memoria de todos los combatientes que lucharon heroicamente junto a sus compañeros franceses contra el nazismo. Son nuestro ejemplo.

¡Viva la fraternidad entre los pueblos!

¡No pasaran!

París, 8 de mayo de 2015
Manuel Ruiz Robles

Nota:
Apoyaron el acto las siguientes organizaciones:

MRAP, ACDA (Agir pour le Changement et la Démocratie en Algérie), ACER (Amis des Combattants en Espagne Républicaine), ADTF (Association Démocratique des Tunisiens en France, AMF (Association des Marocains en France), APCV (association de promotion des cultures et du voyage), ARE de la RP (Amis des Républicains Espagnols de la région parisienne), Colectivo Anemoi, ATF (Association des tunisiens en France) et associations affiliées en Ile de France (Espace Farabi, IDEAL92, ATF-75), ATMF, (Association des Travailleurs Marocains en France), Femmes Plurielles, FETAF, (Fédération des Travailleurs Africains en France), FTCR (Fédération des Tunisiens pour une Citoyenneté des Deux Rives), IDD (Immigration, Développement, Démocratie) et d'autres associations du FALDI (Forum des Associations des Luttes Démocratiques de l'Immigration), Manifeste des Libertés, UTIT (Union des Travailleurs Immigrés Tunisiens), REMCC (Réseau Euro-Maghrébin Citoyenneté et Culture), Sortir du Colonialisme.

Manuel Ruiz Robles es Capitán de Navío de la Armada (r)
En twitter: @colectivoanemoi

domingo, 3 de mayo de 2015

40 años de la caída de Saigón. Con la toma de la capital de Vietnam del Sur, se cerró un conflicto de tres décadas.

Michael Herr, el reportero estadounidense que revolucionó el periodismo de guerra con sus despachos desde Vietnam, escribió: "Hace mucho que allí no había un país, solo una guerra". La caída de Saigón, el 30 de abril de 1975, representó el final de un prolongado conflicto –tres décadas– que costó millones de muertos y causó gigantescos daños en un país sobre el que cayeron cuatro millones de toneladas de bombas y 75 millones de litros de un herbicida, el agente naranja, que causó todo tipo de enfermedades y deformaciones (las secuelas siguen afectando a miles de niños). La guerra empezó al final de la colonización francesa en 1946, con la división entre Vietnam del Sur y del Vietnam del Norte, y acabó hace 40 años, cuando el Vietcong -la guerrilla comunista del Vietnam del Norte- tomó Saigón.

Pese a los acuerdos de París de 1973, el conflicto continuó hasta la primavera de 1975, cuando las tropas del Vietcong tomaron Vietnam del Sur. La caída de Saigón, que se convirtió en Ho Chi Minh City, será recordaba siempre por la caótica evacuación de las embajadas con helicópteros. La ciudad está ya muy tocada por la guerra. Así la describe Herr en Despachos de guerra durante la ofensiva del Tet, en 1968: “Una ciudad desolada cuyas largas avenidas contenían únicamente deshechos, papeles arrastrados por el viento, montoncitos diferenciados de excremento humano y flores muertas y los armazones de los fuegos artificiales ya quemados del Nuevo Año Lunar”.

Otro periodista que cubrió el conflicto, el gran reportero Manu Leguineche, escribió: “Al cruzar por las calles de Saigón se me agolpaban en la cabeza los recuerdos de una década que ahora tocaba a su fin en medio de un vergonzoso repliegue de las fuerzas sudistas. Saigón había sido para mí la Disneylandia de los 20 años”. El gran reportero español, fallecido en 2014, describe una ciudad surrealista, con un viejo cartel en francés en su hotel en el que se ruega silencio a la hora de la siesta y un restaurante vasco Aterbea, con camareros vestidos de pelotaris. Hoy, la ciudad rebosa energía, negocios, afán de crecimiento económico.

La guerra de Indochina entre Francia y la entonces guerrilla nacionalista del Vietminh terminó en 1954, con el desastre francés en la batalla de Dien Bien Phu. Casi de manera inmediata comenzó primero un conflicto civil, que luego se convirtió, con la paulatina entrada de los estadounidenses, en la guerra de Vietnam. “Era imposible encontrar dos personas que estuvieran de acuerdo en cuándo empezó”, escribe Michael Herr. Cuando, en julio de 1964, se produjo el incidente del golfo de Tonkim —un supuesto ataque del Vietcong contra la patrulla estadounidense Maddox—, la presencia de EE UU ya era muy fuerte.

Oficialmente, como relata Leguineche en su libro La guerra de todos nosotros, la primera baja mortal norteamericana se produjo el 22 de diciembre de 1961, a 40 kilómetros de la capital. Se llamaba James Thomas Davis y tenía 28 años. Cuando cayó Saigón, EE UU había perdido 58.000 soldados –la mayoría de reemplazo, pues entonces existía el servicio militar– y 303.704 heridos. Millones de civiles habían muerto.

El conflicto de Vietnam fue la primera guerra televisada, durante la que el conflicto entró en el cuarto de estar de los estadounidenses. También está asociada a una serie de imágenes que forman parte de la historia del siglo XX: la instantánea de Eddie Adams, de AP, en la que el jefe de la policía de Saigón, el general Loan, dispara en la cabeza a un guerrillero del Vietcong durante la ofensiva del Tet y la fotografía de Nick Ut de Kim Phuc, la niña que corría desnuda, con sus ropas devoradas por las llamas del Napalm, en la carretera número 1, cerca de Trang Bang, el 8 de junio de 1972.

Las fotografías de los soldados destrozados física y moralmente por el combate durante la batalla de Hué de Philip Jones Philips y Don McCullin provocaron también una profunda huella en la sociedad estadounidense. En sus memorias, McCullin escribe aquella batalla de la ofensiva del Tet: “En los días peores, creo que nadie esperaba salir vivo de ahí”. Michael Herr habla de soldados que llevaban escrito en el casco: "¿Por qué yo?". Los marines se habían inventado una canción titulada: “Tenemos que salir vivos de aquí aunque sea lo último que hagamos en la vida”.

La investigación de Seymour M. Hersh sobre la matanza de My Lai, el asesinato de decenas de civiles en una aldea vietnamita por soldados de EE UU en marzo de 1968, también supuso un mazazo para la estrategia bélica de Washington. Tuvieron que pasar otros siete años desde aquella ofensiva que cambió el curso de la guerra —aunque la perdió el Vietcong, demostró su enorme poder de combate— para que el último helicóptero despegase desde el techo de la embajada de EE UU en Saigón, hace ahora 40 años, y acabase la guerra interminable.

Más sobre la caída de Saigón: Artículo de Jean Bricmont, profesor de Física en la U. de Lovaina y autor de El Imperialismo Humanitario: El uso de los derechos humanos para vender la guerra.
 https://docs.google.com/document/d/1U4qvHwAw9niVir_A44YMrelYK9PKl04ZE-K4hqf7DHM/edit?usp=sharing

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sábado, 31 de agosto de 2013

La prostitución, un análisis anticapitalista

Reseña del libro "La prostitución" de Beatriz Gimeno,
Ángela Solano. La Hiedra.
La prostitución Beatriz Gimeno.
Edicions Bellaterra, 2011.   304 pgs, 22€

La prostitución, un análisis anticapitalista
Despenalizar o no regular en absoluto, ese suele ser el centro del debate. Gimeno abarca el tema ahondando en el auténtico significado de la prostitución, qué la origina y cuál es su función hoy día.

Abarcar el tema de la prostitución y hacerlo desde una postura verdaderamente feminista no es tan sencillo como puede parecer. Prueba de ello son los enconados debates que se dan entre abolicionistas y regulacionistas. Beatriz Gimeno, licenciada en Filología semítica y archivística y activista del movimiento feminista y LGTB, analiza en su libro La prostitución toda esta problemática, enfrentando y cuestionando ambas posturas para tratar de establecer una propuesta de mínimos que pueda ser compartida por ambas como punto de partida.

Plusvalía de género y estigma social
Para Gimeno, la clave reside en las relaciones que se establecen entre hombres y mujeres a través de la prostitución, lo que impide considerar el sexo como una mercancía más, ya que posee unos significados simbólicos concretos. La prostitución hunde sus raíces en las dicotomías de género y sus desigualdades, en la división sexual del trabajo y la normatividad del heterosexismo, pero también es una cuestión de clase, en la que las personas inmigrantes suelen padecer una mayor vulnerabilidad. Según Gimeno, estos son los ejes que vertebran la prostitución; para ella no se trata de comprar sexo, sino de comprar poder y simular una fantasía de dominación que reafirma la masculinidad hegemónica. A este concepto lo llama “plusvalía de género”.

Muchas dirán que la prostitución no es un problema de género porque también hay prostitutos, pero esta división sexual del trabajo donde ellas son aquello que ellos desean no es reversible. Aunque las mujeres sean usuarias de prostitución, no compran plusvalía de género, ya que no reafirman su feminidad mediante el sexo.

Gimeno también habla del “estigma social” que recae sobre las mujeres que practican la prostitución, ya que muchas feministas piensan que esa es la raíz del problema y por eso piden la consideración de la prostitución como un trabajo más. Quienes así lo hacen caerían en dos contradicciones. La primera es que cualquier legitimación de la prostitución no solo no debilita el estigma sino que lo refuerza y lo extiende a todas las mujeres. El estigma existe porque es necesario para que exista la prostitución, ya que como hemos dicho no se vende sexo sino devaluación femenina y plusvalía de género masculina.

Regulación: legitimación del sexismo
Para la autora, la segunda contradicción que se comete al defender la legalización nos remite a la teoría de que los derechos sólo se obtienen por medio del trabajo, lo que solo es un argumento válido para los neoliberales. Según Gimeno, la regulación de la prostitución sólo beneficia a los empresarios del sexo. Su razonamiento se basa en que con la regulación se divide a las mujeres en legales e ilegales, empeorando la situación de las más desfavorecidas y la de todas en general. En una sociedad globalizada con una oferta casi ilimitada las condiciones de trabajo siempre son malas, pero la autora ignora por ejemplo las conquistas que pueden alcanzarse mediante la organización de las prostitutas empleando herramientas como los sindicatos. Por otro lado, la regulación de cualquier mercado en condiciones capitalistas sirve para naturalizar y aumentar la oferta. Allí donde la prostitución tiene cierta legitimación o visibilidad social, la industria del sexo se presenta como un mundo de glamour, como sucede en Italia con las velinas de Berlusconi.

Gimeno insiste en que regular sería un gran retroceso en la lucha feminista porque implica legitimar moral y socialmente, y legitimar la prostitución es legitimar el sexismo, reforzar el discurso y las actitudes machistas y el concepto de masculinidad tradicional. Mediante la regulación lo que se controla es a las propias mujeres, sus comportamientos, sus cuerpos, su salud y su sexualidad. A cambio, como en cualquier regulación laboral en el capitalismo, se ofrecen unos derechos supeditados a los intereses de terceros, derechos que son escasos y que podrían conseguirse de otra forma.

La solución que Gimeno propone es hacer frente a la desigualdad de género estructural sin olvidar los derechos y la dignidad de estas mujeres. Debemos adoptar medidas sociales para ayudarlas y buscar la penalización de quienes se lucren con la prostitución ajena, trabar alianzas (por ejemplo entre abolicionistas y antitrafiquistas) pero sin dejar de cuestionar los roles de género y deslegitimar su demanda, influyendo en la socialización incluso desde la escuela, mediante currículos sobre sexualidad. El anticapitalismo, inseparable del feminismo, es una vez más nuestra mejor herramienta para lograrlo.
Ángela Solano es militante de En lucha / En lluita.
Fuente: http://enlucha.wordpress.com/2013/05/28/beatriz-gimeno-la-prostitucion/

Noticia aparecida hoy en el Periódico Extremadura: 20 denuncias por prostitución entre julio y agosto. 31/08/13
LA POLICIA Local ha tramitado durante los meses de junio a agosto 20 denuncias por ejercer la prostitución en la calle. La mayoría de ellas se establecieron contra un número reducido de prostitutas, según explicó la Polícia Local. Las últimas denuncias se efectuaron el jueves en el entorno de la avenida de Joaquín Costa, junto a la denominada carretera de Circunvalación, una zona donde hace años ejercen la prostitución cerca de 30 mujeres. La Policía Local realiza un seguimiento especial durante el periodo estival para evitar que regrese la prostitución en masa debido a la crisis económica. EFE
Notas:
¿Las denuncias sólo a ellas? ¿Se reconoce la causa, la llamada crisis económica, y se quiere solucionar con multas? ¿Si tuviesen el dinero de las multas se expondrían a prostituirse? ¿En qué mundo estamos? Lo que se pretende es simplemente ocultar la realidad social y continuar sin proponer ninguna solución real. Ni, aún menos, abordar el problema de la pobreza y el paro como principal causa.

domingo, 12 de mayo de 2013

La lengua de los amos

Joaquín Rodríguez Burgos

Uno de los adiestramientos básicos que todo esclavo debía superar era el del manejo mínimo del idioma de su amo para poder así cumplir las órdenes de éste y sus capataces con un nivel de competencia aceptable. Junto con la lengua llegaban también valores culturales e ideológicos. Hoy en día, en que la esclavitud ha sido sustituida por el trabajo asalariado, no nos encontramos ante un panorama muy disímil. La diferencia fundamental quizá radique en que los explotadores, la burguesía, extienden o tienden a extender su área de influencia a todo el planeta, pues el sistema capitalista es expansivo de por sí, y con ella la lengua que ha adaptado como propia: el inglés, el idioma de los dos grandes y últimos imperios capitalistas, el británico y el estadunidense. Por su parte, las burguesías locales ligadas al sistema capitalista imperial, fieles cumplidores de los designios de sus jefes, han ido implantando poco a poco su enseñanza en los sistemas educativos en diferentes grados y ritmos; en paralelo, la presencia social de la lengua inglesa, su socialización, se ha ido extendiendo a diversos y cada vez más numerosos ámbitos, fundamentalmente en el campo de la industria cultural y comunicativa. A salvo, y no del todo, quedaron en su momento los países socialistas y algún que otro capitalista con ciertas peculiaridades que aplicaron políticas educativas y culturales protectoras del idioma propio. Entre estos últimos se hallaba España, gobernada por una élite reaccionaria cuyo nacionalismo extremo era una seña de identidad irrenunciable y para la que la protección de la lengua castellana suponía, al menos sobre el papel, una de sus políticas identificativas, protección que se encarnó no sólo frente a la que se estaba convirtiendo en la lengua del imperio, sino también en diversas ofensivas contra el uso social de las lenguas españolas minoritarias i.

Muerto el general Franco y reformado el sistema político nacido en 1936, la burguesía española modifica las estrategias de dominación cultural para adaptarlas a los nuevos planes liberalizadores del capitalismo español, herederos y continuadores de aquellos nacidos de los tecnócratas franquistas del Opus: la inserción plena y sin traba del sistema productivo capitalista propio al internacional, inserción que suponía reconocer para España una función subordinada y cuasi-periférica. Para ello, se profundiza la liberalización a todos los niveles, proceso aún más intenso si cabe hoy en día; las fronteras se abren al capital foráneo y con la entrada de España en la Comunidad Europea se ofrece a bajo precio la industria nacional y los servicios públicos al capital multinacional, en un proceso de abandono de la soberanía económica cuya evidencia se muestra crudamente en la crisis actual. A este proceso le acompaña la dinámica lingüístico-cultural, reflejando en este ámbito el puesto supeditado que en el plano económico y político le corresponde a España, encaramándose a la cúspide de la preeminencia la cultura yanqui y la lengua inglesa, integrando así al país en el proyecto de uniformización cultural y lingüística consustancial a la imposición uniformadora económica, política e ideológica. Este allanamiento cultural cumple un objetivo bien claro: optimizar la explotación y con ello, la obtención de plusvalía y el incremento de la tasa de ganancia de la burguesía. Es imprescindible subrayar que en el concepto de uniformización cultural debemos integrar la ideológica y sociológica, hablar de cultura en el sentido más fuerte y amplio de la palabra; y para ello el idioma imperial es un instrumento imprescindible. Las burguesías de las diversas periferias, y la española entre ellas, se adhieren e impulsan, por su propio interés, y en la medida que les corresponde dentro de la escala jerárquica en la que están insertas, este proyecto uniformizador, y han adoptado, en buena lógica, el idioma inglés como herramienta propia.

En un artículo anterior, titulado ‘El proceso de "aculturación" del Estado español’, publicado en “Rebelión” ii ya mentaba la utilidad que tiene el aprendizaje del idioma imperial para la burguesía. Decía entonces “que los ejércitos culturales del imperialismo desarrollan su última ofensiva, concretada en convertir en pocas generaciones (¿dos, tres, cuatro?) a la mayoría de la población española (y de todos los pueblos de Europa occidental) en bilingüe, o por lo menos en conocedora de lo que llamaré el “inglés imperial”, más que una lengua, el rudimento de una lengua lo bastante comprensible como para que el dominador capitalista y burgués (local o foráneo), que hace tiempo adoptó como lengua propia internacional de dominación de clase, pueda comunicarse con la clase trabajadora de todo occidente con mayor facilidad y a un coste mucho menor./ De esta manera puede inocular sus valores de clase de forma más lubricada y además establecer de modo más eficaz una relación jerárquica directa y excluyente entre los diferentes pueblos y el centro del poder capitalista, privándoles no sólo del conocimiento de la propia cultura, sino también del resto de las culturas sometidas a este mismo proceso. Haciendo un paralelismo histórico, las “grandes” culturas europeas están viviendo a nivel internacional un proceso similar de aculturación al que se llevó a cabo (con mayor o menor éxito) con las pequeñas culturas del viejo continente (vasca, catalana, occitana, irlandesa, bretona…) cuando la burguesía capitalista edificó sus “estados-naciones” como unidades de explotación económica y de clase y necesitaron (o creyeron necesitar) una uniformidad completa, incluyendo la cultural y lingüística.” Ahora tocaría edificar, o seguir edificando, después de la desaparición de la URSS, no el estado nación, sino el imperio capitalista global o planetario, por lo que le correspondería, siguiendo el paralelismo con el anterior proceso, una lengua y una cultura unificadoras.

Este proceso de imposición de ellas es, de momento, incontestable, y como en todo proceso de dominación cultural e ideológica, el objeto de la explotación, en este caso la masa asalariada, ha adoptado en diferente grado los valores ideológicos y culturales del dominador. Así, son los trabajadores mismos, o una parte importante de ellos, fundamentalmente los situados en la escala social más cercana a la pequeña burguesía (y por supuesto y sobre todo los componentes de esta última), arrebatados por coloridos anhelos de alcanzar un estrato superior que les permita a ellos y a sus vástagos un bienestar material, un escalón de cierto mando y una ilusión de independencia dentro de la jerarquía social, los que están aplaudiendo este proceso, al que se suman con entusiasmo. Esta adhesión la ha conseguido la burguesía merced a diversas, incesantes e invisibles ofensivas ideológicas a través de sus medios de control social (prensa, cine, televisión, industria cultural, etc.), utilizando un argumentario falaz pero simple y eficaz, repetido hasta la saciedad, presentado en unos envoltorios edulcorados, simpáticos, sin posibilidad aparente de ser refutados.

Los argumentos y estrategias dialécticos son sencillos. El primero es identificar a todos los niveles el comprensible y enriquecedor ansia cultural de conocer uno o varios idiomas ajenos, con la premiosidad, cuando no la obligatoriedad, de conocer fundamentalmente un único idioma: el inglés. Este paso es muy importante porque esta falsa equiparación condiciona, si no determina, la interpretación engañosa del resto de los razonamientos. Así, se llega incluso por parte de los medios de control social y de los propios gobiernos burgueses a desdeñar y descartar el estudio de otros idiomas, máxime si no son de un país del centro capitalista. Siguiendo su senda razonadora, que ya ha partido en falso, se nos obliga a proseguir hasta su segunda premisa, que intenta presentar el desconocimiento de una lengua extranjera (que ya ha sido identificada, merced a la tergiversación anteriormente señalada, con el idioma del emperador) como un signo de desdoro cultural y de atraso educativo, no sólo a nivel individual sino también (y quizá sobre todo) a nivel colectivo, social. Estrechando más el cerco, el discurso ataca con un tercer argumento, presentando el estudio de esa lengua como una necesidad, por no decir inexcusabilidad, para conseguir un trabajo, o al menos para encontrar un buen trabajo; el cuarto es comparativo y se dirige a cotejar, siempre para desdoro, en este caso de los españoles, el nivel de competencia de idiomas extranjeros (reitero, a pesar de poder parecer repetitivo, que se intenta identificar el conocimiento de idiomas con el conocimiento de inglés), con el nivel en otros países europeos. Hay otros muchos alegatos pero los principales suelen ser estos.

A pesar de que puedan parecer incontestables, creo sin embargo que no lo son. Comenzando por el trastrueque del estudio de un idioma ajeno (¿por qué obligatoriamente extranjero?) por el del inglés no hace falta extenderse demasiado, pues ya he insistido anteriormente. Este sencillo trile, combinado con los otros juicios, trabaja para echar en cara el desconocimiento del inglés a todo aquel que rechace el estudio de otro idioma distinto del materno, ya que, efectivamente, no es fácil mantener, en un mundo ampliamente interconectado, la inconveniencia de una segunda lengua. Pero es tan simple la táctica que se ha convertido en transparente y creo muy necesario incidir en romper esa identificación, no sólo por mentirosa y deformante, sino porque interesa dejar claro que, una vez quebrada, se debe defender e impulsar el conocimiento de uno o más idiomas no maternos, incluido por supuesto el inglés (por no mencionar los idiomas nacionales minoritarios y el que un día pudo haber sido el código de comunicación internacional de la clase trabajadora: el esperanto).

Siguiendo con el ideario burgués, lo que es un poco menos defendible es que la ignorancia de un segundo instrumento de comunicación lingüística sea un signo de incultura o de retraso educacional. A veces, más bien, puede ocurrir lo contrario, como bien podrían certificar algunos profesores de los colegios bilingües madrileños. Así, por ejemplo, la Asociación de Profesores de Filosofía de Madrid tiene publicado un breve pero acertado análisis en el que se incide en la mala formación recibida por los alumnos de estos programas. Por un lado, el texto informa de la poca preparación de los profesores “bilingües” para dar las materias asignadas, pues no cumplen ningún requisito pedagógico para ser seleccionados, salvo el manejo del idioma en cuestión. Por otro, continúa el artículo, los conocimientos de inglés de los niños no son suficientes para entender una clase dada en ese idioma, por lo que no queda más remedio que bajar los contenidos curriculares de las materias, descendiendo con ello el nivel cultural, “hasta aspectos ínfimos”, según este colectivo. “Así, los alumnos que vayan a estos centros recibirán necesariamente menos contenidos, pues el instrumento para los mismos será más deficitario por su bajo conocimiento frente al español. Sin embargo, y esto es la clave, saldrán sin duda sabiendo más inglés, un saber instrumental”. Ese saber instrumental es precisamente el que interesa a la burguesía pues su objetivo no es más que dotar a las clases trabajadores de una herramienta de comunicación útil a la generación de plusvalía. Siguiendo la línea argumental del artículo diremos que al capitalismo no le interesa un modelo educativo que prime la formación integral de la persona sino uno que ofrezca al sistema productivo mano de obra (mejor o peor) preparada iii.

En cuanto a lo que concierne al ámbito laboral no hay más que girar la cabeza 360º y observar el triste panorama español de hoy en día: una tasa de más del 27% de paro y una de más del 50% entre los más jóvenes, precisamente la población con más conocimientos de inglés que ha habido en los últimos años. Imaginemos que todos esos millones de jóvenes, y no tan jóvenes, hablaran perfectamente inglés; ¿se acabaría así el desempleo? Respóndanse ustedes mismos. Y a la contra. ¿Es que el 73% de la población activa que hoy trabaja sabe inglés? Pregúntense a ustedes mismos y a los que les rodean, a los que tienen trabajo y a los que no: amigos, conocidos, familiares, compañeros… Evidentemente el idioma inglés es necesario para muchos trabajos, pero sólo para una minoría de ellos. Satisfaciendo a los amigos de los datos y citas me remitiré a la encuesta elaborada por la Dirección General de Educación y Cultura de la Unión Europea titulada “Los europeos y las lenguas: una encuesta especial de Eurobarómetro“, en que se establece que el principal uso de los segundos idiomas tiene lugar durante las vacaciones en países extranjeros, no en el mundo laboral. Esto ocurre tanto para el inglés, como para el francés, el alemán, el castellano y el italiano. Pero en lo que concierne al inglés, su segundo uso es la visión de películas, el tercero la navegación por internet y sólo en cuarto lugar las conversaciones en el trabajoiv. Que es más necesario el inglés que cualquier otro idioma, en términos generales, es una evidencia innegable, entre otras razones por lo que se está exponiendo en este artículo, pero que hay sectores en que otros idiomas son más necesarios es otra evidencia, idiomas cuyo estudio no suele ser fomentado, ni siquiera contemplado, por los medios de control social burguesesv, en una estrategia de ocultamiento afín a este proyecto uniformador.

Y en cuanto a la última maniobra, comparar los niveles de conocimiento de idiomas entre los países, para impulsar/azuzar a los rezagados a alcanzar el nivel “ideal” (de inglés, por supuesto), es casi hasta infantil, si no estuviera basada igualmente en cierta deformación y ocultación de la realidad. En lo que atañe a España son continuas las referencias de la prensa flagelando a la sociedad española por sus bajos conocimientos de idiomas foráneos, comparándola para ello con los países cuyos porcentajes son mayores, o con la media de la Unión Europea. Pero constatamos que según una encuesta reciente, del año 2012, la diferencia existente entre las capacidades y conocimientos lingüísticos de los españoles y los de los europeos es bastante pequeña. El 54 % de los comunitarios son capaces de mantener una conversación al menos en un idioma extranjero frente al 46% de los españoles. Y el 18% de éstos al menos con dos idiomas, frente al 25% de los europeos vi. Pero no solamente esto, es que este mismo estudio revela que en los últimos años el conocimiento de idiomas ha disminuido en un buen número de países europeos, entre los cuales no figura España, pero sí otros como Bélgica, Hungría, Polonia o Portugal vii. En todo caso, esa táctica del latigazo no demuestra más que el ansia que aflora en los escribas del capital para que el pueblo trabajador español presente sus tareas aplicadamente al día ante el amo angloparlante.

Mas a pesar de ello, sirviéndose y justificándose en esta tenaz y eficaz campaña, siguen con sus esfuerzos para inculcar en las conciencias obreras el instrumento comunicativo que han adoptado como suyo sus explotadores: expansión de los colegios bilingües, aumento de las horas de clase del idioma inglés, a veces en detrimento de las lenguas minoritarias españolas, uso abusivo e innecesario de anglicismos en los medios de comunicación y académicos, tanto de palabras como de locuciones, que tienen como efecto directo el empobrecimiento de vocabulario y expresión tanto del hablante como de la propia lengua castellana (y del resto de las lenguas españolas), carencia de traducciones en mensajes televisivos, cinematográficos viii o publicitarios, largas citas en inglés sin traducción en estudios académicos y universitarios, programas y canales de televisión “educativos” de aprendizaje del idioma inglés, mensajes en ese idioma en la megafonía de los trenes de cercanías, fragmentos o secciones en periódicos escritos en inglés… Todo ello unido con otro fenómeno tan o más importante, a saber: el olvido, desconocimiento, desinterés, desdén, cuando no simple rechazo de ciertas manifestaciones de la cultura propia, particularmente las relacionadas de alguna manera con el idioma: música, folclore, cine, literatura, etc., acompañados de una ponderación y sobreestimación de la tradición estético-cultural estadunidense ix.

Lamentablemente la respuesta a esta estrategia parece no ser prioritaria entre los grupos que luchan en estos momentos en el seno del debilitado movimiento obrero. De igual manera han caído en el olvido tanto la necesidad de teorizar sobre cuestiones culturales como las aportaciones del que quizá haya sido el más importante lidiador en esta plaza, el pensador marxista Antonio Gramsci, cuyas teorías deberían ser recuperadas y adaptadas a las necesidades actuales de la lucha. En cualquiera de los casos es manifiesto que la cultura, y la lengua dentro de ella, siempre ha sido elegida por el burgués como un campo de pugna privilegiado mientras que sus oponentes no siempre lo han considerado así. Por tanto, defiendo la urgente obligación de hacer frente a la ofensiva burguesa en el ámbito cultural y lingüístico, transitando el camino del reforzamiento de las tradiciones culturales propias (lo cual no significa desdeñar por supuesto influencias ajenas, incluida la estadunidense), y de la recuperación de las teorías culturales anticapitalistas y antiimperialistas, sin desdeñar propuestas pretéritas como la del movimiento esperantista, que impulsó en su día un medio de comunicación internacional entre las clases trabajadoras, respetuoso hacia las culturas y las lenguas de todo el mundo.

Notas:
i Este papel “protector” frente a los idiomas extranjeros, y en particular frente al inglés, tuvo lugar principalmente en la etapa más “falangista” del régimen. Con la derrota del Eje y el consiguiente arrinconamiento político del fascismo, la llegada de los opusdeístas liberales y la firma de los tratados hispano-yanquis, la impermeabilidad a la influencia de la lengua inglesa comenzó a resquebrajarse.

ii http://www.rebelion.org/noticia.php?id=150437

iii Mesa García, P.: “Centros educativos bilingües (No, I don´t)”. El artículo, que no tiene desperdicio, aborda además el aspecto socio-ideológico del problema cuando sostiene que el idioma inglés ha servido para reforzar la doble y discriminadora vía del sistema educativo español, intentando “asimilar” los colegios públicos bilingües a la vía “privilegiada” de la educación concertada y dejar la pública “monolingüe” para las clases trabajadoras más pobres, a las que se las destina a mano de obra de menor cualificación y precio. Ver http://www.profesoresfilosofia.es/articulo2.htm.

iv Esta encuesta fue realizada en el año 2000 y publicada un año después. Está accesible en internet en la siguiente dirección: http://ec.europa.eu/education/languages/archive/policy/consult/ebs_es.pdf

v Un ejemplo: según un despacho de Europa Press de 1 de febrero de 2013 el rumano fue el idioma más demandado (y con él sus intérpretes) en los juzgados de la Comunidad Autónoma de Madrid durante el segundo semestre de 2012, según la empresa que provee de traductores e intérpretes a esta Administración. El segundo, el árabe y el tercero el chino mandarín. Sólo en cuarto lugar aparecía el inglés como idioma solicitado para ser traducido en la Administración Madrileña de justicia.

vi http://ec.europa.eu/languages/documents/eurobarometer/e386-factsheets-es_en.pdf. Este enlace conduce a unas tablas del Eurobarómetro referido en la nota siguiente.

vii “Eurobarómetro especial nº 386. Los europeos y sus lenguas-RESUMEN”, publicado por la Comisión Europea en junio de 2012: http://ec.europa.eu/languages/documents/eurobarometer/e386summary_es.pdf

viii Desde hace años los distribuidores cinematográficos ya ni se molestan en traducir los títulos ingleses de un gran número de películas estrenadas en España. Lo que se ahorran en cartelería y promoción engrosa sus bolsillos. De igual manera, desde la implantación de la Televisión Digital Terrestre, muchos títulos de programas de televisión (la inmensa mayoría provenientes de EE.UU.), tampoco son traducidos, ante el silencio más absoluto de los dóciles espectadores.

ix Capítulo aparte merecería el deslumbramiento, por no decir papanatismo, de buena parte de la “crítica”, o mejor dicho del gacetillerismo, cultural de este país hacia todo lo proveniente de los EE.UU. y de su órbita anglosajona; papanatismo que, unido al desdén hacia buena parte de las tradiciones culturales españolas e hispanoamericanas, ha dado como resultado un proceso de sustitución en el imaginario colectivo de la tradición propia por otra ajena, cuyas claves íntimas y profundas se es incapaz de entender, interpretar, sentir, comunicar ni reproducir. Ciertos estudiosos, de manera aislada y hasta tímida, ya han comenzado a interesarse por este fenómeno del desprecio de la crítica hacia la cultura propia, cuya causa y consecuencia es el desconocimiento de la misma. Esta multiplicadora combinación de desprecio-rechazo a lo hispano con sobreestimación deslumbrada de lo anglosajón que se ha dado en la intelectualidad más “chic”, es decir la más, no por casualidad, influyente, ha sido, como no podía ser de otra manera, comunicada a la mayoría de la sociedad española, tanto a su fracción más desarmada cultural y educacional, las clases más proletarizadas, como a las aristocracias obreras y a la pequeña burguesía, cuyos miembros, en una buena parte y sobre todo en las generaciones más jóvenes, pueden tatarear las melodías de un Porter o un Lloyd Webber, pero no las de un Vives o un Solozábal, las canciones de los hermanos Everly o de los Ramones, pero no las de Joaquín Díaz, Oskorri o Sánchez Ferlosio, conocer cada detalle de la película “La guerra de las galaxias” o de cualquiera de las de la serie de “Harry Potter”, pero no los de “Surcos”, “Amanecer en Puerta Oscura” o “El mundo sigue”. En el mismo paquete de inserción de la cultura yanqui en el imaginario mental hispano se encuentran las referencias históricas. Así, un adolescente sabrá con cierto nivel de detalle avatares biográficos básicos de un Lincoln o un Kennedy, pero se quedará un tanto pasmado al mencionarle a Pi y Margall, Juan Negrín o a Juan Peiró. A este respecto no sobra recordar que no es inocente ideológicamente la elección de los referentes culturales yanquis impulsados por la burguesía. Ella nos azotará con Michel Jackson y nos privará de Paul Robeson, nos intentará convencer de las virtudes de un Spielberg pero tratará de ocultarnos la perseguida obra de un Biberman.