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viernes, 11 de octubre de 2019

_- "No estés triste", lo peor que se le puede decir a alguien que sí lo está. Saber manejar esta emoción básica puede ayudarnos a mejorar, y una buena ayuda de los demás es muy valiosa

_- ANDRÉS MASA
8 OCT 2019

Nada es casual. Al menos no en el trabajo de la evolución, que hace que todo lo que no ayude a sobrevivir acabe desapareciendo, olvidado, mutado, suprimido sin piedad y, solo quizá, recuperado en un futuro favorable. La tristeza es un buen ejemplo. Esta emoción, que dibuja una precisa y universal expresión facial que cualquier ser humano reconoce al instante, no ha sobrevivido al paso de milenios por casualidad. La tristeza, que también se manifiesta en aspectos como la postura corporal y el tono de la voz, es una llamada de socorro, un mecanismo para reclamar apoyo social notablemente efectivo. Pero la manera en la que nos aproximamos a las personas tristes ya no depende del negociado de la evolución, eso es cosa nuestra, y ahí empiezan los problemas. Algunos son muy fáciles de detectar en el lenguaje. En este código cristalizan frases como "no estés triste", una expresión muy común y una de las peores cosas que se le puede decir a una persona que sí lo está.

No es que debiéramos decir todo lo contrario, pero es poco probable volver a pronunciar esas palabras sin sentir el pellizco del remordimiento después de saber lo bueno que es estar triste cuando la emoción es de una intensidad, frecuencia y duración moderadas. Tras un episodio estresante muy fuerte o una pérdida importante, la tristeza alimenta una conducta ventajosa: encerrarte en casa, a cobijo bajo el edredón, pegajoso porque no quieres tener contacto ni con el jabón de la ducha, puede resultar deprimente a los ojos humanos, pero el sistema inmune no podría pedir nada mejor para recobrar fuerzas.

Además, "es un momento muy bueno para reflexionar acerca de los posibles errores que has podido cometer, de qué manera eres corresponsable de lo que ha ocurrido", explica la psicóloga especialista en ansiedad y estrés Cristina Wood. La tristeza puede marcar un camino para mejorar cuando uno pierde un trabajo o rompe una relación, por ejemplo. "En ese sentido, la tristeza nos ayuda", subraya Wood. También puede aparecer cuando lo que se pierde es la salud, o la juventud, casos en los que debería servir para fijarnos en las cosas buenas que aún nos quedan. Si la experimentamos con ánimo positivo, la tristeza puede ayudarnos a ser más felices; quien no ha experimentado nunca una gran tristeza difícilmente puede sentir una alegría de la misma intensidad. No estropeemos el momento con frases que solo refuerzan el malestar.

Un involuntario empujón hacia la culpa
Si hay algo que hay que evitar es decirle a una persona triste qué debe hacer. Y entre todas las órdenes que hay que evitar, la de "no estés triste" está entre las más dañinas. "La frase produce más presión, le produce estrés a la persona", explica la doctora del centro clínico Área Humana. Además, "uno tiene derecho a estar triste, le están faltando al respeto si se lo dicen, y eso enfada, frustra y puede generar más desesperanza", enumera la psicóloga.

La reacción puede ser muy fuerte y desagradable, y quizá empujar hacia un sufrimiento mayor que tiene su origen en una de las abundantes falacias perniciosas que circula sobre la felicidad, la de que uno no es feliz, sino que lo será en el futuro. Según esta idea, podemos contar con ser bendecidos con la mayor dicha un vez hemos cumplido objetivos como terminar la carrera, pagarse una casa, llamar la atención de una pareja ideal, casarse con esa pareja ideal, que la unión fructifique en niños sanos y alegres... En este contexto, el mensaje de "no estás triste" parece ser el de que, si lo estás a pesar de tener todo lo que has deseado, es por tu culpa. El poder de las palabras empuja, en este caso, hacia una culpabilidad innecesaria.

Eso sí, conviene ser comprensivos con quien lanza el afilado dardo del "no estés triste". "No toleramos que una persona que queremos sufra", y por eso la frase sale tan fácilmente, explica la psicóloga. "Si veo a mi hija llorar, a mí me duele, y por eso se lo digo", añade. Pero lo que debería hacer como madre, o como amiga, en otros casos, "es aprender a tolerar que es normal y que se pasará, y que se va a pasar antes si uno ayuda a las personas a ser un poco más positivas".

Instrucciones para no decir 'no estés triste' nunca más
Si quieres aprender a tratarte bien a ti mismo y a los demás, piensa en tu infancia. Seguro que en alguno de los rincones de tu memoria encuentras situaciones como esta: llegas triste porque te has peleado con tu mejor amigo y a tu padre no se le ocurre otra cosa que aplicar una fórmula del tipo "ya harás más amigos", un "no estés triste" en toda regla y un error de manual. En su lugar, Wood aconseja comenzar por normalizar la tristeza en la casa. "Es muy bueno decirles a los niños cuándo estamos tristes, en seguida dicen que te van a ayudar. Es muy bonito comunicar eso, y además es enseñarles inteligencia emocional", comenta. Luego, ante una situación puntual, lo mejor es sustituir el "no estés triste" por una estrategia más elaborada y eficaz que vale para todas las edades.

Lo primero es permitir expresar la emoción y lo que ha pasado, una tarea en la que los abrazos son de gran ayuda. También es útil mostrar empatía hacia la persona y hacer que se sienta comprendida, incluso cuando uno no es capaz de ponerse en su lugar. Lo deseable es hacerle comprender que no rechazas su tristeza, contándole alguna historia personal, por ejemplo, o admitiendo directamente que no alcanzas a comprender su dolor pero que te das cuenta de que debe de ser muy importante. Una vez la conexión está funcionando, es muy importante preguntar a la persona triste qué piensa hacer o en que le puede uno ayudar. Eso sí, las propuestas deben tener forma de pregunta.

Luego hay que transmitir confianza, hacer ver que puede conseguir superar la tristeza, dar ánimos. "Si dice que no sabe si podrá hacerlo es bueno preguntarle las tres cosas más difíciles que ha hecho en su vida, te puedes agarrar a eso y decirle que si las ha conseguido es que también puede lograr el nuevo objetivo, que es cuestión de entrenarlo", concluye Wood. Así, dice la psicóloga, no solo se sale de la tristeza, sino que se abandona la emoción con mayor fuerza para ser feliz. No se trata exclusivamente de un favor que se hace a los demás, la manera de hablarse a uno mismo también es fundamental.

Cambia el lenguaje y transformarás el mundo
Somos parlanchines por naturaleza. Hasta la persona más reservada y silenciosa del mundo no se calla nunca. Eso sí, habla en una voz tan baja que solo ella la oye. Es el autodiálogo interno que todos tenemos, un carrusel de ideas que nunca se detiene. Si se instala en él un mensaje materialista de que uno tiene todo lo que puede desear y que, por lo tanto, debería ser feliz para siempre, el efecto del "no estés triste" corroe por dentro. Si se le hace demasiado caso, uno acaba metiéndose en un bucle de malestar en el que se viste de víctima y verdugo. De la misma manera que hay que tener empatía con las otras personas a la hora de ofrecerles ayuda, en estos casos uno tiene que llevar a cabo la difícil tarea de empatizar con uno mismo. "Si te pones a buscar, por supuesto que tienes motivos para estar triste, pero tienes que ayudarte a comprender por qué lo estás", dice Wood.

Las personas más autoexigentes, los perfeccionistas que siempre quieren ir más allá, cegados por la idea irreal de que pueden llegar a una meta que, en realidad, no existe, son quienes tienen una relación más estrecha con la tristeza. También poseen menos capacidad de corregir las frases perjudiciales de su diálogo interior. "Muchísima gente no se da cuenta de cómo se habla. Es un problema de educación, por frases que nos han dicho nuestros padres, o por la propia personalidad: si tu autodiálogo interno está plagado de exigencias, eso lleva, tarde o temprano, a la tristeza". Los perfeccionistas lo tienen más difícil para corregir el rumbo de esa conversación permanente, pero pueden conseguirlo de la misma manera que el resto de las personas.

Hay que cambiar el vocabulario y sustituir el "tengo que" por un "me gustaría", "preferiría", "me apetece"... "No es lo mismo decir 'tengo que ir al gimnasio porque he engordado' que 'me apetece ir al gimnasio porque quiero cuidarme", asegura la especialista. Es lo que los psicólogos llaman autoinstrucciones positivas, que pueden conseguir que uno esté más contento, más animado y que se encuentre mejor físicamente. "Todos podemos entrenar eso, pero lo primero es ser consciente, mucha gente ni es consciente de cómo se habla y está siempre comparándose con los demás", olvidando que, por mucho que a veces lo parezca, especialmente en las redes sociales, nadie es perfecto.

sábado, 5 de enero de 2019

_- Fallece la madre. NEGRO SOBRE BLANCO [AURELIANO SÁINZ].

_- Aureliano Sáinz | Fallece la madre

NEGRO SOBRE BLANCO [AURELIANO SÁINZ]

Cierro con este tercer artículo el análisis de las emociones y los sentimientos de los escolares cuando fallece uno de sus progenitores.

Comencé con el estudio del fallecimiento paterno; posteriormente, abordé la importancia que tienen los abuelos y abuelas en el apoyo que pueden ofrecer a los más pequeños en situaciones tan dramáticas; y finalizo con este trabajo a partir de una selección de dibujos recogidos en el ámbito escolar.

Todo lo que indiqué de modo genérico en las dos entregas anteriores se puede aplicar a este tercer caso. De todos modos, hay que reconocer que el fallecimiento de la madre supone un dolor añadido, dado que las madres han sido y son el soporte emocional de la familia, aunque, paso a paso, el hombre como padre va asumiendo también esta faceta de atenciones y cariño que, tiempo atrás, parecía exclusivamente femenina.

Por otro lado, tengo que apuntar que los dibujos o respuestas gráficas de los escolares ante los problemas que pueden vivir son muy diversas, por lo que lo razonable es que veamos algunos casos de niños y niñas de distintas edades que perdieron a su madre para que entendamos cómo plasman la familia en esas circunstancias y el significado que puede extraerse de las escenas que han realizado.

Cuando son muy pequeños, hasta los dos años, aproximadamente, la ausencia por fallecimiento de un padre o una madre no se suele interiorizar como una pérdida emocional, puesto que la memoria a largo plazo en estas edades no incorpora ninguna imagen vivenciada que les sirva de recuerdo en edades posteriores.

Hemos de tener en cuenta que las imágenes y los recuerdos más lejanos de nuestra infancia llegan hasta los cuatro años y, en casos excepcionales, a los tres años, coincidiendo con el momento en el que dejan de trazar garabatos y pasan a realizar figuras, aunque sea en la modalidad de lo que los investigadores en el arte infantil denominamos como “renacuajos”.

Sirve como ejemplo de la falta de recuerdo de la imagen materna la ilustración de portada de este artículo, dibujo que se debe a una chica que tenía 11 años cuando lo realizó en la clase. Según nos indicó la profesora, su madre había fallecido en accidente de tráfico cuando solo contaba con dos años, es decir, una edad en la que no puede evocar mental y emocionalmente a su madre ahora que es una preadolescente. Esta es la razón por la que no la representa dentro del dibujo de la familia, ya que no tiene imágenes productos de vivencias archivadas en su mente, a pesar de las fotografías que posteriormente haya visto de ella.

Como puede apreciarse, solo aparecen sus abuelos paternos, su padre y ella misma, siendo la figura del abuelo la más grande de las cuatro, ya que lo considera como el más relevante y con mayor autoridad dentro del grupo familiar. Por otro lado, vemos que su abuela y su abuelo son los dos primeros en ser dibujados, lo que es indicio del apoyo moral y emocional que les han ofrecido tanto a ella como a su padre en esta dura situación.

Hemos de tener en cuenta que su padre, ante la situación tan dramática de la pérdida de su mujer en un accidente, optó por irse a vivir con sus padres, para que le ayudaran a sobrellevar este trance tan duro, al tiempo que pudieran colaborar en el cuidado de la niña. Y es que un hecho tan imprevisto conmociona duramente, pues, a diferencia de una enfermedad grave que, en cierto modo prepara para la pérdida, un accidente de carretera supone una ruptura tajante en la propia vida y en las de quienes rodean a la persona fallecida.

A diferencia de la muerte por accidente, como la que hemos indicado, en ocasiones, el fallecimiento acaba siendo el resultado de una travesía de dolor, tras haber sobrellevado una larga y penosa enfermedad. Es lo que le aconteció a la madre de la niña del dibujo precedente. La autora, que contaba con 6 años en el momento de realizarlo, sabía que su madre padecía de cáncer, por lo que, de algún modo, plasmó la situación de soledad, angustia e inseguridad en la que se encontraban tanto ella como su hermana. Tristemente, a los pocos días de realizar el dibujo en la clase su madre falleció.

A pesar de que su padre y su madre intentaban alejarlas del entorno de tristeza y dolor en el que ambos estaban inmersos, lo cierto es que, inevitablemente, a sus hijas les alcanzaba el ambiente de pesar que se respiraba en la casa. Esto la niña, autora del dibujo, lo expresa en la escena creada, ya que se representa en una montaña junto a su hermana y, en otra próxima y separada, a su padre y a su madre, como si vivieran en dos mundos distintos.

Las cuatro figuras son muy pequeñas, como si todos tuvieran poca importancia. Además, a su padre y a su madre los dibuja sobre unas líneas puntiagudas, que, aunque representan la naturaleza, connotan inseguridad y dolor, pues se apoyan sobre formas punzantes, reflejo del padecimiento que la pequeña observaba en ellos.

Una situación parecida a la descrita es la que vivió la autora del dibujo que acabamos de ver, una niña de 5 años que dibujó a su familia al poco de fallecer su madre. De igual modo, fue su propia maestra la que nos explicó la situación por la que atravesaba la pequeña.

En este caso, fue su abuela la que asumió la responsabilidad de cuidarlas, tanto a ella como a su hermana, ya que a su padre lo veía poco por razones de trabajo, según nos apuntó la profesora de la clase. Esta situación da lugar a que dibuje, en primer lugar, a su abuela, como el personaje más significativo para ella. En segundo lugar, a sí misma, de un tamaño muy grande, si la comparamos con el resto de las figuras. Su madre en tercer lugar; siguiéndole su hermana mayor. Acaba con la figura del padre, pues, tal como he indicado, el contacto con sus hijas es escaso.

Lógicamente, una niña tan pequeña no puede interiorizar emocionalmente, de ningún modo, que su madre ha fallecido y desaparecido para no volver nunca más. Esto escapa a su comprensión, por lo que lo más probable es que durante algunos años la siga dibujando, hasta que, a pesar del dolor, interiorice que ya no está con ellos, que se ha ido para siempre.

Para que entendamos lo que he explicado anteriormente, referido a que la imagen de la madre fallecida continúa presente durante algunos años en los dibujos de niños y niñas, traigo el realizado por una niña de 8 años, que se encontraba en tercer curso de Primaria, y que, tras perder a su madre, vive con su padre y sus abuelos.

Como podemos ver en la escena que realizó de su familia, la autora se representa la primera del grupo. Le sigue su madre, que aparece como si todavía la tuviera a su lado y, de algún modo, contara con ella. Continúa con su padre, expresando con ello la unión que emocionalmente existe entre su padre y su madre.

Cierra el grupo familiar con su abuela y su abuelo, que, como estamos viendo en estos artículos, son dos grandes figuras de apoyo en situaciones tan duras y dramáticas. Como detalle de la escena, tengo que apuntar que el trazado de una parte del edificio es manifestación de que todos viven juntos en el mismo piso.

Tal como apuntaba al principio del trabajo, cada niño o niña expresa la pérdida de un familiar directo desde su propia situación, desde su propia perspectiva emocional, aunque, lógicamente, ellos no son conscientes de lo que manifiestan en sus dibujos, pues son sentimientos profundos que no comprenden el alcance que tienen.

Así, en el caso de esta niña que cuenta también 8 años, inicialmente, se representó a sí misma y, tras ella, únicamente, al padre. No obstante, comenzó a trazar la figura de su madre, pero dudó un poco y acabó borrándola. Sin embargo, en el lado derecho dibuja un par de montañas nevadas en sus cumbres, al tiempo que, en medio de los picos, una nube va descargando copos de nieve. Esto simbólicamente expresa la frialdad que siente ante la pérdida de la madre, ya que la pareja que formaba con su padre se ha transformado en una realidad en la que la soledad y la ausencia de calor están presentes.

Cierro este breve recorrido por los dibujos de escolares que perdieron a su madre con el de un chico de 10 años que se encontraba en quinto curso de Primaria. Por la información recibida, la madre había fallecido recientemente, lo que da lugar a que no aparezca representada en la lámina.

Llama la atención su bajo nivel gráfico, puesto que el esquema que utiliza para las tres figuras se corresponde con la de un niño de 5 años, y, a pesar de que la Educación Artística está muy relegada en el campo educativo, tengo que apuntar que el dibujo de los escolares evoluciona independientemente de que se trabaje poco en el aula. Puedo imaginar que su atraso no solo sea dentro de Plástica, sino que se corresponda con un nivel general y que afecta a otros aprendizajes.

Desde el punto de vista emocional, las tres figuras –hermano, padre y él mismo– se encuentran separadas, sin contacto entre ellas, expresando el aislamiento y la soledad que se refleja en el dibujo. Por otro lado, no incorpora ninguna otra figura o elemento, reforzando con ello el sentimiento de desconexión con el mundo que le rodea.

De este modo, podemos comprobar que en los dos últimos dibujos que hemos visto no aparece ningún abuelo o abuela, que son un gran apoyo emocional para que los pequeños puedan superar situaciones tan dramáticas como es la pérdida de la madre.

3.11.18 Aureliano Sáinz |
Fallece el padre (I)

NEGRO SOBRE BLANCO [AURELIANO SÁINZ]

Cuando se aborda el desarrollo psicológico y emocional de niños y niñas se suele acudir a conocidos autores de la psicología evolutiva, caso de Jean Piaget,
para comprender las características que presentan en determinadas edades. Esto que en principio es correcto desde el punto de vista teórico, en cambio, hay que ajustarlo ante ciertas situaciones reales dado que sus postulados presentan algunas limitaciones.

Así, en estudios evolutivos como el de Piaget no se aborda el contexto social ni el familiar en los que viven esos niños o niñas, cuestiones de gran relevancia, pues ambos contextos pueden ser determinantes en sus desarrollos psicológicos y emocionales. Por otro lado, tampoco se tienen en cuenta situaciones inesperadas que truncan el equilibrio familiar en el que se vivía hasta la aparición de ese hecho imprevisto e indeseado.

Una de esas situaciones no esperadas es el fallecimiento del padre o de la madre, circunstancia profundamente dolorosa que marca emocionalmente a todo el grupo familiar, y de modo muy especial a los más pequeños, ya que, por un lado, son los más frágiles y, también, porque están asomando a un mundo complejo en el que necesitan la seguridad y el cariño que le proporcionan los mayores para ir creciendo con una base de autoestima que les afiance a medida que se va creciendo.

No tengo conocimiento de publicaciones o estudios rigurosos que se hayan realizado sobre este tema, puesto que se suele evitar hablarles de la muerte por el miedo que puede provocarles. Sin embargo, el propio Jean Piaget sostenía que hacia los 7 o los 8 años el niño comienza a preguntarse por qué se mueren las personas, dado que hasta entonces este tipo de pregunta no entraba en su mente. Pero muy diferente es que se haga esta pregunta y se le dé alguna respuesta que le sea tranquilizadora y otra muy distinta es que viva el fallecimiento de uno de sus progenitores.

La defunción de un familiar y la repercusión que tiene en los escolares, de alguna forma, lo he abordado en anteriores artículos. En esta ocasión quisiera ampliarlos, tomando inicialmente como base algunos dibujos recientes de escolares cuyos padres ya habían fallecido cuando realizaron el dibujo de la familia que se les había propuesto en el aula. En próximos artículos continuaré con esta temática en la que abordaré también el de la madre.

Dada la importancia y la delicadeza con la que hay que tratar el tema, una vez realizado el trabajo en el horario de Plástica, el profesor o la profesora de la clase nos proporcionó privadamente algunos datos de quienes habían hecho el dibujo para que sirviera de ayuda con el fin de comprender con mayor precisión el sentido de la escena que habían plasmado.

Debo apuntar que cada dibujo tiene un sentido individual, pues, como veremos, cada niño o niña interioriza esta situación dramática de forma muy personal, de modo que refleja los sentimientos que le embargan y que dependen del género, del carácter que se tenga, de la edad, del tipo de creencias que haya en la familia, etcétera.

Este primer trabajo lo hacemos con aquellos dibujos de los escolares en los que aparecía representada también la figura paterna de dos formas: como si fuera un miembro más de la familia y estuviera presente entre ellos o como si se encontrara en el cielo.

Son dos maneras que tienen los pequeños de no admitir la irreversibilidad de la muerte: por un lado, dándole vida a través de sus dibujos o imaginando que hay otro mundo en el que ahora se encuentran y desde el cual pueden seguir viéndoles.

La primera forma la podemos comprobar en el dibujo que ha servido de ilustración principal del artículo, y que corresponde a una chica de 13 años que se encontraba en sexto curso de Primaria cuando lo realizó. El proceso que siguió fue el siguiente: comenzó dibujando a su madre, para pasar dibujarse a sí misma; en tercer lugar lo hace con su padre, que ocupa el centro de la lámina, continúa con su hermano mayor, al que llama “tate”, y cierra la escena con los dos pajaritos que tiene como mascotas. Como detalle, indica la edad de cada uno de ellos.

Observando el grupo, se podría pensar que el padre es el personaje vivo más relevante y por el que la autora siente un gran amor; sin embargo, el padre había fallecido hacía cinco años, cuando ella contaba con ocho. La escena nos indica que la imagen paterna pervive tan intensamente en la autora que lo representa como si todavía estuviera presente y al que le es posible mostrar el cariño con el dibujo de un corazón. La autora sabe que su padre ya no existe, pero, tras las explicaciones que había dado su madre, siente que vive en su corazón, que siempre la acompañará porque ha recibido lo mejor de la figura paterna.

Esta respuesta de amor y de deseo de vida hacia el padre fallecido también lo encontramos en otras ocasiones, cuando la familia, en medio del dolor y la tristeza, ha procurado amortiguar ese impacto en los hijos, de modo que se busca que su recuerdo perviva y que sea lo más grato posible. Es lo que deducimos en el de esta niña de 9 años, cuyo padre había fallecido unos años atrás.

Como podemos comprobar, representa a la familia en la playa, disfrutando del sol al lado del mar. En la realización de la escena, comienza con el trazado de sus abuelos, para pasar a su hermana y su madre, cerrando con el de su padre y el de ella misma. Por otro lado, sus dos mascotas corretean por la playa.

La imagen del padre pervive de manera tan intensa en la niña que lo dibuja como si todavía formara parte real de la familia. Pero, para que ello se produzca, conviene apuntar que en estos casos los abuelos y otros familiares juegan un papel de gran relevancia en el apoyo emocional que prestan a los más pequeños.

En el caso de dibujos de niños es posible encontrar escenas en las que el padre todavía es representado como si fuera un miembro más de la familia, pero, a diferencia de las niñas, ellos no incorporan corazones o elementos visuales que simbolicen el amor que les pudieran expresar. Ellos interiorizan la pérdida, sin que expresen gráficamente los sentimientos de una manera tan explícita. Esto quizá se deba al hecho cultural de que los varones tienen que mostrarse fuertes en los momentos difíciles, sin que las lágrimas asomen a sus rostros.

Esto lo podemos apreciar en el dibujo anterior, de un chico de 11 años que se encontraba terminando Primaria. Como podemos comprobar, comienza por la izquierda trazando a su madre; pasa a dibujar a su padre, duda y borra el rostro, como si no estuviera seguro de si debía incorporarlo; finalmente, se decide a hacerlo; posteriormente, se traza a sí mismo, con una figura frágil y pequeña; y cierra el grupo familiar con el trazado de su hermano mayor. En conjunto, apreciamos la fuerte soledad que siente el autor por la distancia que ha dejado entre las figuras, así como por el trazado de los brazos de todas ellas hacia abajo y sin proximidad afectiva y por la pequeñez de las mismas, como si no tuvieran importancia.

En este cuarto dibujo, con el que cierro este tema, se vuelve a manifestar la idea de que el padre no ha muerto realmente, puesto que se encuentra en el cielo. La escena se debe a una niña de 11 años, de sexto curso de Primaria. Como podemos observar, la autora representa a su padre fallecido sobre una nube y delante de un gran sol. Alrededor del rostro de la figura paterna le ha trazado un conjunto de líneas, que junto a las manos unidas y la vestimenta que porta, evocan la idea de santidad.

Es, pues, una manifestación de la religiosidad de la familia, que le ayuda a ella y a su hermana a sobrellevar el dolor por la pérdida del padre. Por otro lado, y tal como vemos, todas las figuras femeninas que componen ahora su familia, y en la que ha incluido a su ‘tita’, están cogidas de la mano, como expresión de la unión en la adversidad, al tiempo que incluye corazones que flotan entre las figuras como representación del amor que siente en el grupo.

10.11.18
Aureliano Sáinz |

El apoyo de los abuelos

NEGRO SOBRE BLANCO [AURELIANO SÁINZ]

En el artículo anterior abordaba la cuestión del fallecimiento del padre y la repercusión emocional que tenía en los hijos. Este tipo de tema, tal como decía, no se solía estudiar por parte de los psicólogos evolutivos, puesto que implicaba penetrar en un ámbito bastante complejo como son los sentimientos y las emociones de los menores.

Hay que reconocer, por otro lado, que las fórmulas que habitualmente se utilizan para investigar ciertos aspectos del ser humano, como son los cuestionarios, no sirven para entender lo que sienten los escolares cuando fallece el padre o la madre. Sin embargo, el dibujo libre realizado en la clase se muestra como un excelente medio para conocer qué piensan y qué sienten ante los hechos luctuosos que han acontecido en la familia.

Como empezamos a ver, las respuestas gráficas son muy distintas en función de las edades, del género, de las creencias que se tengan dentro de la familia y, de modo significativo, del apoyo emocional que puedan recibir en esos momentos.

Y dentro de ese apoyo, juegan un papel muy relevante las figuras de los abuelos o de las abuelas, en caso de que vivan y se encuentren físicamente cercanos. Su importancia ya la comenté en el artículo titulado Abuelos en la familia y, de nuevo, abordamos el significado que poseen los mayores en circunstancias como el fallecimiento de uno de los progenitores.

De entrada, tengo que decir que es frecuente en los dibujos de los escolares que han perdido a su padre o a su madre el que incluyan las figuras de sus abuelos o abuelas, ya que son un gran soporte emocional por la experiencia que han acumulado a lo largo de sus vidas y porque saben que en esos momentos los necesitan de modo muy especial.

Esto lo podemos ver en el dibujo de portada, realizado por una niña de 10 años que, tiempo atrás, había perdido a su padre. El grupo, que se inicia con su madre, continua con la figura que la representa a ella misma, pasa a su hermana mayor y cierra con la figura de su abuela materna, quien, a pesar de no vivir en su domicilio, la incorpora como parte esencial de la familia. Se encuentra, pues, en una familia formada por cuatro miembros del género femenino, dado que el padre ya no existía en la misma a la hora de realizar el trabajo.

Tengo que apuntar que, desde edades tempranas, niños y niñas sienten la presencia de sus abuelos y abuelas como personas relevantes en sus vidas. Ese sentimiento es algo distinto al que manifiestan hacia los padres, puesto que, aparte de ser sus progenitores, estos sí tienen la responsabilidad directa de su educación, con todas las exigencias que ello conlleva; mientras que los abuelos ejercen un papel con un carácter más afectivo, una vez que en su momento llevaron adelante el empeño y las exigencias de su cometido como padres.

Para que entendamos que la ausencia de un abuelo por fallecimiento es algo que no pasa de ninguna manera desapercibida, presento el dibujo de Manu, un niño de 4 años cuyo abuelo había fallecido recientemente. Al pequeño, ante las preguntas que hacía, se le indicó que su abuelo estaba en el cielo, por lo que emocionalmente se le aleja del dolor que supone esa pérdida.

Cuando entregó el trabajo, nos manifestó que quien estaba arriba era su abuelo; debajo y en la izquierda se encontraba él; y en la derecha su padre, que es la figura más grande. Al preguntarle dónde se encontraba su madre, no nos respondió al tiempo que se encogía de hombros, por lo que no volvimos a insistirle.

El dibujo que acabamos de ver corresponde a Rafa, un niño de 8 años que perdió a su padre cuando era muy pequeño. Puesto que su profesora ya sabía su situación familiar, al preguntarle por su padre nos dijo que no se acordaba de él, a pesar de que había visto fotos en casa. Este olvido es comprensible, puesto que hasta que no se cumplen tres o cuatro años los recuerdos no se afianzan con claridad en la mente de los pequeños.

La figura paterna la sustituye por la de su abuelo, que ha sido el primero en ser dibujado, lo que es indicio de la importancia que tiene para él. Por otro lado, el que continúe con la de su abuela es también manifestación de que se encuentra arropado afectivamente por quienes son sus ascendientes. Llama un poco la atención que la tercera figura sea la de su mascota, una gallina apodada ‘Chispita’. En cuarto lugar, dibuja a su madre. Cierra el grupo con el trazado de sí mismo.

Quisiera apuntar que se nos olvidó preguntarle qué quería decir con el azulejo que se había dibujado en el brazo y que lo numera con el 6. Si tenemos en cuenta el singular mundo emocional de los pequeños, esto se nos queda como algo un tanto enigmático.

Si avanzamos en edad, nos encontramos con el trabajo de una niña de 9 años de cuarto curso de Primaria. Cuando en la clase se les planteó el dibujo de la familia se dio la circunstancia de que su padre había fallecido recientemente; no obstante, la autora no tuvo ningún problema en realizar el trabajo.

Como podemos observar, a su padre no lo representa; a diferencia de otros casos que lo suelen hacer cuando todavía tienen muy presente el fallecimiento. Por otro lado, tampoco acude a interpretaciones religiosas, puesto que en la familia no le han indicado que se encuentre en el cielo o sitio simbólico similar. Sin embargo, ahí se encuentran su abuelo y su abuela, cada uno en un extremo del grupo, como signo de arropamiento a su madre, a su hermana y a ella misma, que se traza en el centro del grupo.

Si entendemos que las respuestas emocionales que se dan en situaciones luctuosas son muy personales, es posible comprender el significado del dibujo anterior, de un chico de 11 años cuyo padre había fallecido en un accidente laboral unos años antes.

En el dibujo, vemos que es el mismo el primero que se dibuja, como reflejo de cierta importancia que se atribuye. Al lado, se encuentra su padre, como si aún viviera, con la mano extendida hacia su madre, que es la tercera en aparecer. La cuarta es su abuela, que la ubica a su lado, como señal de protección; entre ambos está su perro. Lo más curioso de todo es que por encima de ellos traza a una quinta figura, Miguel, que resulta ser la nueva pareja de su madre. Y lo apunto como hecho curioso, dado que todavía permanece en su mundo emocional el recuerdo de su padre muy unido al de su madre.

Un modo de compensar el sentimiento de soledad e indefensión ante la vida que aparece en momentos críticos, como puede ser el fallecimiento de uno de los progenitores o la separación de ellos, es la realización de una composición en la que aparezcan muchos familiares para sentirse arropado creyendo que los tiene todos a su alrededor.

Es lo que acontece en el dibujo de esta chica de 11 años cuyo padre había fallecido recientemente. Observando la escena, comprobamos que traza doce personajes de la familia –madre, abuela, tíos, tías, primos y primas– junto a tres de sus mascotas –dos pájaros y un gato–. A pesar de tantas figuras, entre las que se encuentra su abuela materna, ella misma no se dibuja, lo que es indicio de baja autoestima y de inseguridad. Esto nos lleva a pensar que el fallecimiento de su padre la dejó en una situación de la que todavía no se había recuperado, a pesar de sentirse rodeada por muchos familiares.

domingo, 13 de agosto de 2017

_- Cómo ser un adulto resiliente



_- Gran parte de las investigaciones científicas sobre la resiliencia —nuestra capacidad de recuperarnos de la adversidad— se ha enfocado en cómo desarrollar esta en los niños. Sin embargo, ¿qué hay de los adultos?


Si bien la resiliencia es una habilidad fundamental para un desarrollo saludable en la niñez, la ciencia demuestra que los adultos también pueden tomar acciones para impulsarla; a menudo es cuando más la necesitamos. La adultez puede traer consigo todo tipo de factores que causan estrés, incluyendo un divorcio, la muerte de alguno de los padres, reveses profesionales y preocupación ante la jubilación, pero muchos de nosotros no cultivamos las habilidades para enfrentar tales adversidades, como se requiere para superar estos retos.

La buena noticia es que algunas de las cualidades de una edad más avanzada, como una mejor capacidad para regular las emociones, la perspectiva obtenida a partir de las experiencias de vida y la preocupación por las generaciones futuras, pueden darles a las personas mayores una ventaja sobre las más jóvenes en cuanto al desarrollo de la resiliencia, dijo Adam Grant, profesor de Administración y Psicología de la Facultad Wharton de la Universidad de Pensilvania.

“Hay un conjunto de comportamientos que se pueden aprender de manera natural y que contribuyen a la resiliencia”, dijo Grant, quien escribió junto con Sheryl Sandberg, la directora de operaciones para Facebook, el libro Option B: Facing Adversity, Building Resilience and Finding Joy. “Esas son las conductas hacia las que gravitamos cada vez más conforme vamos creciendo”.

El año pasado, Dennis Charney, un investigador de la resiliencia y decano de la Facultad de Medicina Icahn del Hospital Monte Sinaí, en la ciudad de Nueva York, salía de una tienda de alimentos cuando recibió un balazo de un exempleado insatisfecho. Charney pasó cinco días en terapia intensiva y tuvo una recuperación difícil. “Después de 25 años de estudiar la resiliencia, yo mismo tuve que ser resiliente”, dijo Charney, coautor del libro Resilience: The Science of Mastering Life’s Greatest Challenges. “Es bueno estar preparado de antemano, pero una vez impactado por un trauma no es demasiado tarde para cultivar la capacidad de salir adelante de manera resiliente”.

Los científicos que estudian el estrés y la resiliencia dicen que es importante pensar en esta última como si fuera un músculo emocional, el cual puede fortalecerse en cualquier momento. Aunque es útil desarrollar la resiliencia antes de que se presente una crisis pequeña o grande, también hay pasos activos que podemos tomar durante y después de las crisis para acelerar la recuperación emocional.

Estas son algunas de las formas en las que puedes cultivar la resiliencia en la adultez:

• Practica el optimismo.
El optimismo es en parte heredado y en parte aprendido. Así que, si naciste en una familia de pesimistas, de cualquier forma puedes encontrar a tu optimista interior.

Ser optimista no significa ignorar la realidad de una situación difícil. Después de la pérdida de un empleo, por ejemplo, mucha gente se siente derrotada y piensa: “Nunca me recuperaré de esto”. Un optimista reconocerá el reto, pero con más esperanza, y dirá: “Esto será difícil, pero es una oportunidad de replantearme mis objetivos de vida y conseguir un trabajo que realmente me haga feliz”.

Aun cuando suene trivial, tener pensamientos positivos y rodearte de gente positiva en verdad ayuda. Steven Southwick, profesor de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Yale y coautor del libro de Charney, señala que el optimismo, al igual que el pesimismo, puede ser contagioso. Así que su consejo es: “Júntate con personas optimistas”.

• Reescribe tu historia.
Cuando Charney estaba recuperándose del balazo, sabía que su vida había cambiado para siempre, pero reestructuró la situación, enfocándose en la oportunidad que le presentaba ese duro golpe. “Una vez que eres víctima de un trauma, eso se queda contigo”, dijo. “Pero yo sabía que podía ser un modelo. Tengo a miles de estudiantes que observan mi recuperación. Esto me da la oportunidad de usar lo que he aprendido”.

Ha sido demostrado en un estudio tras otro que podemos beneficiarnos de cambiar el discurso personal que moldea nuestra forma de ver el mundo y a nosotros mismos. En estudios sobre escritura expresiva, obtuvieron mejores calificaciones los estudiantes universitarios a los que se les enseñó a reformular sus conflictos como una oportunidad de crecimiento, y fue menos probable que abandonaran sus estudios. Una investigación realizada en Harvard encontró que las personas que consideraban el estrés como un combustible para un mejor desempeño obtenían mejores resultados en sus exámenes y manejaban mejor el estrés –desde el punto de vista fisiológico– que aquellos a quienes se les había enseñado a ignorarlo.

“Se trata de aprender a reconocer la historia explicativa que tiendes a usar para tu vida”, dijo Southwick. “Observa lo que te dices a ti mismo y cuestiónalo. No es fácil. Requiere práctica”.

• No te lo tomes personal.
Tenemos la tendencia de culparnos por las adversidades de la vida y rumiar acerca de lo que podríamos haber hecho diferente. En su momento, una situación difícil parece no tener fin. Para fortalecer tu resiliencia, recuerda que incluso si cometiste un error, con toda seguridad hubo varios factores que contribuyeron al problema; cambia tu enfoque hacia los próximos pasos a seguir.

“Decirte a ti mismo que una situación no es personal, que no lo abarca todo ni es permanente, puede ser extremadamente útil”, dijo Grant. “Casi no hay fracasos que sean completamente personales”.

• Recuerda tus recuperaciones.
En tiempos difíciles, a menudo recordamos que otras personas —como los refugiados de guerras o un amigo con cáncer— la han pasado peor. Aunque esto pueda ser cierto, obtendrás un mayor impulso resiliente si te recuerdas a ti mismo los retos que tú ya has superado personalmente.

“Es más fácil identificarte con quien eras antes que con alguien de otro país”, dijo Grant. “Recuerda y di: ‘Ya pasé por algo peor en el pasado. Esto no es lo más horrible que he enfrentado o enfrentaré. Sé que puedo lidiar con esto’”.

Sallie Krawcheck, antigua ejecutiva de Wall Street, dijo que después de un despido bastante público, se recordó a sí misma lo afortunada que era de tener una familia sana y un colchón financiero. Aunque nunca ha estudiado la resiliencia, cree que algunos retos que enfrentó a temprana edad —como el que la molestaran en la secundaria (“Fue brutal”, dijo) o pasar por un divorcio doloroso— la ayudaron a recuperarse también en el ámbito profesional. “Simplemente creo en los resurgimientos”, dijo Krawcheck, quien recientemente fundó Ellevest, una plataforma de inversión en línea para mujeres. “Considero estos reveses como parte de un viaje y no un fracaso que pueda terminar con mi carrera. No había nada que pudieran hacerme en Wall Street que fuera tan malo como la secundaria”.

• Apoya a otros.
Los estudios sobre resiliencia muestran que las personas son más resilientes cuando cuentan con redes sólidas de apoyo de amigos y familiares que les puedan ayudar a enfrentar las crisis. Sin embargo, puedes obtener un impulso resiliente aún mayor cuando tú das el apoyo.

En un estudio sobre resiliencia psicológica realizado en 2017 entre veteranos del Ejército de Estados Unidos, quienes tenían niveles más altos de gratitud, altruismo y sentido de propósito también presentaban mayores habilidades de resiliencia.

“Cualquier manera en la que puedas acercarte a otros y ayudarlos es una forma de salir de ti mismo, lo que constituye una forma importante de aumentar tu propia fuerza”, dijo Southwick. “Una parte de la resiliencia es asumir la responsabilidad de tu vida y de crear una vida que consideres significativa y con propósito. No tiene que ser una misión elevada: puede ser tu familia. Mientras aquello en lo que participes tenga sentido para ti, eso puede impulsarte a superar todo tipo de adversidades”.

• Descansa del estrés.
Los tiempos de estrés manejable representan una oportunidad de cultivar tu resiliencia. “Debes cambiar la manera en que piensas el estrés”, dijo Jack Groppel, cofundador del Johnson &  Johnson Performance Institute, que hace poco comenzó a ofrecer un curso de resiliencia. “Debes invitar al estrés a tu vida. Un ser humano necesita estrés; el cuerpo y la mente quieren estrés”.

La clave, dijo Groppel, es reconocer que nunca eliminarás el estrés de tu vida. Por lo tanto, hay que crear oportunidades frecuentes para que el cuerpo se recupere de este, al igual que harías para dejar descansar a tus músculos entre repeticiones de levantamiento de pesas. Tomar una caminata a modo de descanso, dedicarle cinco minutos a meditar o ir a almorzar con alguna amistad son maneras de darles a tu cuerpo y a tu mente un descanso del estrés.

“El estrés es el estímulo para el crecimiento, y la recuperación es cuando el crecimiento ocurre”, dijo Groppel. “Así es como desarrollamos el músculo de la resiliencia”.

• Sal de tu zona de confort.
La resiliencia no solo proviene de las experiencias negativas. Puedes cultivar tu resiliencia poniéndote en situaciones desafiantes. Groppel está planeando escalar el monte Kilimanjaro con su hijo, por ejemplo. Así que toma unas vacaciones intrépidas o corre un triatlón. Comparte tus habilidades poéticas secretas con extraños en un evento de lectura de poesía.

“Hay algo biológico en ello”, dijo Charney. “Tus sistemas para regular la hormona del estrés se harán menos reactivos al estrés para que puedas manejarlo mejor. Vive tu vida de manera que adquieras las habilidades que te permitan manejarlo”.

https://www.nytimes.com/es/2017/07/31/resiliencia-edad-avanzada/?smid=fb-espanol&smtyp=cur

Más aquí.

jueves, 20 de julio de 2017

_- La escritura que sana. Psiconeuroinmunología: la intrigante manera en que escribir ayuda a sanar el cuerpo. Claudia Hammond, BBC Future

_- En 1986, el profesor de psicología, James Pennebaker, hizo un descubrimiento extraordinario. Algo que inspiraría a una generación de investigadores a realizar cientos de estudios.

Pennebaker pidió a un grupo de estudiantes que pasaran 15 minutos escribiendo sobre los principales traumas en sus vidas o, si no habían sufrido alguno, sobre sus momentos más difíciles.
Les dijo que no se cohibieran y que colocaran sus pensamientos más profundos, incluyendo aquellos que jamás habían compartido.

Durante cuatro sesiones realizó el mismo ejercicio.
No fue una experiencia fácil. Uno de cada 20 estudiantes terminaba llorando. Pero cuando les preguntó si querían detenerse, ninguno lo hizo.
En paralelo, Pennebaker realizó el mismo experimento con un grupo control y les pidió que escribieran sobre temas neutros, como un árbol o sus dormitorios.
Luego esperó durante seis meses, registrando cuántas veces iban sus estudiantes al centro médico.
El día que completó el análisis de estos resultados, salió del laboratorio y caminó hasta el auto donde lo esperaba un amigo, y le dijo que había descubierto algo grande.

Letras sanadoras
Para asombro de Pennebaker, los estudiantes que habían escrito sobre sus secretos más profundos, habían visitado con menos frecuencia el centro de salud, en comparación con los otros. La diferencia era impresionante.

Desde entonces, en el campo de la psiconeuroinmunología ha explorado los vínculos entre lo que se conoce como escritura expresiva y el funcionamiento del sistema inmunológico.

Investigadores han evaluado el efecto de esta escritura en todo tipo de condiciones físicas, desde asma y artritis, hasta cáncer y migrañas.
Por ejemplo, en un reducido experimento realizado en Kansas (Estados Unidos), se descubrió que, meses después que mujeres con cáncer de seno realizaran ejercicios de escritura expresiva, experimentaron menos síntomas problemáticos y necesitaron menos citas médicas.
El objetivo del estudio no era evaluar la evolución del paciente en el largo plazo, y sus autores no sugieren que el cáncer puede ser atacado de esta manera.
Sin embargo, algunos aspectos de la enfermedad en estas mujeres mejoraron en el corto plazo, en comparaciones con aquellas que no realizaron escritura expresiva.
Pese a estos resultados, la escritura expresiva no es infalible.
Un análisis realizado por Joanne Fratarolli, de la Universidad de California Riverside, mostró un balance general poco significativo.
En todo caso, siendo una intervención que es gratuita y beneficiosa, bien vale la pena.

Curación de heridas
Y aunque algunas investigaciones han obtenido resultados desalentadores, hay áreas donde los hallazgos son consistentes, en especial en la curación de las heridas.
En estos experimentos, los corajudos voluntarios realizan algo de escritura expresiva. Unos días después, les aplican una anestesia local y les extraen una muestra de piel de la parte interna de un brazo.
La herida es de unos 4 milímetros y usualmente se cura en un par de semanas.

El proceso de regeneración es supervisado una y otra vez, y se ha detectado que tarda menos cuando las personas han realizado escritura expresiva.

Cómo funciona
¿Cómo se produce el efecto sanador de la escritura en el cuerpo humano?
Al principio se pensaba que se debía a la catarsis que se producía cuando se comparte los pensamientos más profundos.
No obstante, Pennebaker comenzó a mirar con detenimiento el lenguaje que las personas utilizaban al escribir.
Detectó que había cierto tipo de palabras que los individuos iban cambiando a medida que se realizaban las cuatro sesiones del experimento.
Las frases que aceleraban la curación de las heridas incluían el pronombre "yo", aunque luego las más utilizadas eran "él" o "ella", lo que sugería que la persona veía su situación desde otra perspectiva.
Otra palabra común era "porque", dando a entender que el individuo trataba de explicar el evento y colocarlo en un contexto.
De esta forma, Pennebaker cree que, de alguna forma, el simple hecho de etiquetar tus sentimientos y colocarlos en una historia se genera un efecto positivo en el sistema inmunológico.

Otras implicaciones
Los experimentos también han demostrado curiosos hallazgos, que dan fe de que hay algo más en este proceso de curación.
Si con solo imaginar un hecho traumático, y escribir una historia sobre él, puedes acelerar la sanación de las heridas, quizás la clave se encuentre en regular tus propias emocionesy no tanto en resolver problemas del pasado.
Luego del primer día de escritura expresiva muchas personas dicen que volver a ese pasado les ha hecho sentirse peor. ¿Es posible que el estrés haga que las personas liberen hormonas como cortisol, las cuales ayudan al sistema inmunológico? ¿O será que la mejoría en el estado de ánimo después de varios días de estar escribiendo produce los beneficios?
Hasta ahora nadie sabe.

Aun sin prescripción
Cualquiera que sea el mecanismo, y a pesar de décadas de investigación que demuestran su éxito, este tipo de tratamientos no han sido utilizados en la medicina.
Es posible imaginar que una persona que acuerde con su médico una operación quirúrgica reciba entre sus instrucciones médicas realizar ejercicios de escritura expresiva. No obstante, muy pocos estudios han incluido pacientes sometidos a operaciones quirúrgicas.
Adicionalmente, se sabe que funciona mejor en unas personas que en otras.

Y lo que es más importante, tiene un efecto a corto plazo, por lo que debes practicarlo justo a tiempo.

La escritura expresiva no repotencia tu sistema inmunológico para siempre.
Si una persona resulta herida nuevamente, luego de unos meses del estudio inicial, no se recuperan más rápido que cualquier otro paciente.
Sin embargo, una nueva investigación desarrollada en Nueva Zelanda indica que no es indispensable practicar escritura expresiva antes de sufrir una herida.
De hecho, funciona tan bien como si lo hicieras después.
Esto abre diversas probabilidades para el uso de la escritura expresiva, no solo cuando está previsto realizar una operación, sino cuando se sufre una herida inesperada.

Kavita Vedhara, junto a su equipo de la Universidad de Nottingham, realizó un estudio con 120 voluntarios a los que les pidieron escribir sobre una situación estresante o sobre cómo habían pasado el día anterior.
Este ejercicio lo realizaron antes o después de tomarles la muestra en el brazo.
La gente que hizo escritura expresiva fue seis veces más propensa a curar en un período de 10 días que quienes no lo hicieron.

Necesitamos realizar más estudios con pacientes que sufran enfermedades.
Sin embargo, quizás algún día, cuando tengamos que operarnos, nos manden a casa a hacer escritura expresiva.
Como diría Vedhara, el efecto es "a corto plazo, pero poderoso".

http://www.bbc.com/mundo/vert-fut-40225076

Mas en este blog aqui https://verdecoloresperanza.blogspot.com.es/2014/06/el-magico-poder-de-escribir.html#links

sábado, 1 de abril de 2017

Catorce ‘apps’ que pueden ayudar a tratar la ansiedad y la depresión. Un estudio muestra que los usuarios de estas aplicaciones gratuitas mostraron reducciones importantes de los síntomas de ambas patologías

Un equipo de científicos ha desarrollado un conjunto de 14 aplicaciones para ayudar a personas que sufren ansiedad y depresión. Para comprobar la utilidad de estas apps, los científicos también han elaborado un estudio con un centenar de participantes y los resultados, publicados en la revista Journal of Medical Internet Research, indican una reducción significativa de los síntomas de ansiedad y depresión en los participantes. El éxito de las aplicaciones, según los investigadores, se debe a que son muy fáciles de usar y están pensadas para utilizarse con frecuencia pero en periodos de tiempo cortos. Todas las aplicaciones están disponibles en inglés en la Play Store de Android de forma gratuita. El equipo está trabajando en el próximo lanzamiento de las aplicaciones para el sistema operativo iOS previsto para el mes que viene, mientras recauda fondos para ofrecerlas en otros idiomas, como el español.

Intellicare es un conjunto de 14 aplicaciones en total. La llamada Hub actúa como la matriz desde la que se puede interactuar con el resto de apps, gestionar las notificaciones y descargar otras aplicaciones recomendadas mediante un algoritmo desarrollado por los científicos. En un principio estas recomendaciones se hacían de forma aleatoria, pero ahora los investigadores están trabajando para que el sistema aprenda del usuario para hacer el servicio más personalizado en función de sus necesidades. No es necesario descargar las 14 aplicaciones y se pueden usar de forma independiente.

Cada app ofrece distintos ejercicios desarrollados por médicos y psiquiatras para eliminar el estrés, reducir la preocupación o eliminar la autocrítica, como Worry Knot o Day to Day. Otras aplicaciones ofrecen métodos para ayudar a fomentar prácticas positivas o estrategias para dormir bien durante toda la noche, como My Mantra o Slumber Time. “Todas las apps han sido diseñadas por un desarrollador tecnológico y un científico de la conducta. Además, tras su lanzamiento hemos tenido en cuenta los comentarios de los usuarios para mejorar algunos aspectos”, explica David Mohr, autor principal del estudio y director del Centro de Tecnologías de Intervención Conductual (CBITs) de la Universidad del Noroeste, en EE UU. Los investigadores esperan poder recabar información del usuario de forma confidencial y mediante autorización para poder diseñar nuevas estrategias y aplicaciones para tratar la depresión y la ansiedad.

El objetivo de los científicos es que las aplicaciones apoyen a los millones de personas que sufren estas patologías, pero que no pueden recibir el tratamiento adecuado por diferentes motivos. Las apps están disponibles en la tienda digital de Android desde 2014, pero el estudio para comprobar la utilidad de estas aplicaciones se ha hecho a lo largo de 2016. En el estudio se inscribieron 99 participantes iniciales y 90 completaron todas las evaluaciones a lo largo de las ocho semanas que duró el ensayo. En ese periodo, los participantes contaron con la ayuda de un entrenador que les hizo un seguimiento mediante llamadas de teléfono y mensajes de texto. El entrenador debía tener al menos una licenciatura en psicología o formación similar y recibió a su vez un entrenamiento previo.

http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2017/01/11/actualidad/1484137256_613682.html?rel=mas

lunes, 28 de noviembre de 2016

La cura de Yalom. La vida del prestigioso psicoterapeuta Irvin Yalom llega a los cines en forma de película autobiográfica.

Todos somos criaturas de un día, tanto el que recuerda como el recordado.
Todo es efímero, tanto la memoria como el objeto de la memoria.
Está por llegar el momento en que habrás olvidado todo; y está por llegar el momento en que todos se habrán olvidado de ti.
Piensa siempre que pronto no serás nadie y no estarás en ningún lado.
Marco Aurelio.
Meditaciones. 26-04-121 DC, 17-03-180, DC.


"No me gusta trabajar con pacientes que están enamorados. El buen terapeuta combate la oscuridad y busca la iluminación, mientras que el amor romántico se sostiene en el misterio y se desmorona ante la inspección. Y yo odio ser verdugo del amor." Irvin Yalom.


Irvin Yalom es uno de los psicoterapeutas más conocidos e influyentes de nuestro tiempo. Un prestigioso académico y existencialista, autor además de varios bestsellers como El día que Nietzsche lloró (1992) o la más reciente “Criaturas de un día” (2015), que ha sido uno de los grandes éxitos de ventas de la Feria del Libro de Madrid.

Presentada en el último Festival de Locarno, La cura de Yalom se estrena en España precedida por su gran éxito de público en Alemania, Suiza, Grecia, Austria y más recientemente en Francia.

Narrada en primera persona por el propio Irvin Yalom, La cura de Yalom nos descubre su vida, su profesión como psiquiatra y psicoterapeuta, sus inquietudes, su forma de entender el mundo y la terapia,… En sus primeros años como profesional de la medicina Yalom descubrió que se sentía incómodo dentro de la rígida praxis de la psicoterapia, y en ese momento inició un profundo viaje existencialista y de experimentación a través de distintas formas de terapia alternativa cuyo objetivo fundamental era aumentar la sensibilidad de los terapeutas con respecto a cuestiones existenciales de primer orden. Para Yalom los conflictos internos que nos atormentan no son sólo atribuibles a la lucha con nuestras pasiones rebeldes y nuestros recuerdos traumáticos interiorizados, sino que siempre se deben a nuestra confrontación con las condiciones básicas de la existencia, incluidas la muerte, la búsqueda del sentido de la vida, el aislamiento y la libertad.

Con un amplio bagaje periodístico y gran experiencia como documentalista, la directora suiza Sabine Gisiger, que superó una crisis vital gracias a las enseñanzas de Yalom, se planteó La cura de Yalom como una película que debía trascender las fronteras de una biografía clásica, adentrando al espectador en un apasionante e inspirador viaje emocional en el que pudiera beneficiarse de la sabiduría y reflexiones del profesor Yalom.

¿Qué ha dicho la crítica de La cura de Yalom?
En LA CURA DE YALOM su fuerza radica en hacer universales inquietudes que parecen íntimas e individuales. Sabine Gisiger nos ofrece un recorrido a través de la vida de este hombre fuera de lo común, mostrando la figura pública pero también dejando ver su “yo” más íntimo. La realizadora nos revela con ingenio la complejidad de esa dicotomía entre imagen profesional y vida privada (su rol como esposo, padre y guía espiritual), haciéndonos olvidar el presente y llevándonos a un mundo donde la temporalidad no existe.

LA CURA DE YALOM es el magnífico relato de la vida de un sabio, de un erudito que conecta con su audiencia gracias a la sencillez, el humor y la humildad. Una película que no deberías perderte, aunque sólo sea por el bienestar de tu alma.


http://www.espaciomenteysalud.es/tag/psicoterapia/

http://www.yalom.com/

martes, 13 de septiembre de 2016

Si tu hijo no habla, que baile o haga garabatos. La psicoterapia a través del arte potencia la expresión de los sentimientos y pensamientos de los niños. La danza es el arte que más les ayuda

La terapia a través del arte es un tratamiento que, ya sea mediante las artes plásticas, tales como la pintura, escultura, fotografía, o cualquier expresión corpórea como la danza, mejora la salud emocional de los niños y, en especial, la de los niños con necesidades especiales.

Pintar en un bloc de dibujo, bailar o escribir, son actividades que no solo se usan con fines educativos o de ocio, sino que resultan muy efectivos para aliviar tensiones e incluso como terapias alternativas para niños con algún trauma leve o con algún tipo de discapacidad intelectual o motora. Numerosos estudios señalan que el arte afecta al sistema nervioso autónomo, al equilibrio hormonal y a los neurotransmisores cerebrales, y que produce cambios en la actitud, en el estado emocional y en la percepción del dolor, tanto en niños como en adultos.

Según Mary-Rose Brady directora de la Asociación Británica de terapeutas de arte, los niños tan pequeños no son capaces de ponerle nombre a sus sentimientos. “Las terapias a través del arte pueden proporcionar alivio a niños cuya opción anterior es el llanto o los ataques de ira en respuesta a sentimientos abrumadores”. Los materiales que utilizan, no solo se pueden emplear como herramientas de juego, sino que resultan clave para que puedan expresarse. “Los instrumentos de arte sirven para que los niños puedan exteriorizar sus emociones perturbadoras o confusas, darles forma y que les permita efectuar conexiones entre pensamientos, sentimientos y comportamientos, tal vez por primera vez”, añade la experta.

Un estudio realizado el año pasado por la Universidad de Montana y el Art as Mean for Increasing Confidence (AMIC) concluía que las artes expresivas como la danza, el teatro o la música, aumentan considerablemente la confianza de los niños.

La danza, el arte que más ayuda
Por otro lado, la danza es la expresión artística de la que se obtienen mejores resultados cuando se usa como terapia. La Fundación Psicoballet Maite León, por ejemplo, se creó a raíz de la discapacidad intelectual que padece una de las hijas de Maite, la que fuera fundadora del centro de danza clásica del mismo nombre en Madrid. “Mi madre fundó el centro de danza y aplicó todos sus conocimientos como bailarina a raíz de la discapacidad intelectual de mi hermana”, explica.

Al parecer los médicos no le ofrecían muchas esperanzas en cuanto a calidad de vida. “Mi madre intentó mejorar su motricidad sobre la base de sus conocimientos, a través de la danza. Tras ver la evolución de mi hermana decidió formar un grupo de trabajo formado por artistas, psicólogos y médicos con el fin de que estos avances no se quedaran únicamente en ella, sino que también pudieran beneficiar a otras personas”, explica Gabriella.

La Fundación PsicoBallet forma a actores y bailarines con discapacidades físicas, sensoriales, intelectuales y de desarrollo. Los alumnos reciben su formación desde el punto de vista la creatividad y la innovación. Para ello, partiendo de una formación escénica en danza, teatro, música o maquillaje, utilizan las capacidades de cada alumno y su motivación para ir construyendo su propio camino de aprendizaje. La finalidad de esta formación es, entre otras, la mejora de su calidad de vida y la demostración de sus capacidades a través de los distintos espectáculos que recorren los escenarios. La FPBML apuesta por la integración de cuerpos y mentes diversas como forma de expresión enriquecedora y múltiple y por ello en sus espectáculos buscan la armonía y la fusión de personas muy distintas entre sí.

“Gracias a la danza, se producen mejoras en las habilidades sociales como un mayor autocontrol, autonomía, responsabilidad y capacidad para trabajar en grupo. Con el baile aumentan sus capacidades artísticas, de creación, imaginación o expresión y sus habilidades motrices, de coordinación y de aprendizaje, concluye Gabriela.

Terapia de juego versus terapia de arte
En este tipo de terapias, no es necesario saber dibujar para expresar en un papel lo que llevas dentro, sobre todo los niños. Y es que la terapia infantil se confunde, en ocasiones, con la terapia a través del juego. Los terapeutas de arte que trabajan con niños incluyen actividades basadas en los juegos (muñecos, juguetes, accesorios, etc.…) pero, la toma de arte en el contexto de la terapia es una experiencia un poco diferente del juego, ya que fomenta la creación de un producto tangible.

Diego Rodríguez es maestro de Pedagogía Terapéutica (PT) en el colegio CEIP Joaquín Costa de Alcorcón y utiliza en sus clases herramientas artísticas como el dibujo de láminas de obras de arte. “Los niños dibujan, pintan y colorean para estimular el lenguaje y aumentar sus capacidades de expresión. Aparte de estas técnicas, usamos el juego dramático para trabajar las habilidades sociales, el conocimiento de las emociones y la empatía. En los colegios se usan muchas técnicas artísticas enfocadas tanto al alumnado con necesidades especiales como para todos los niños en general”, nos comenta Diego.

A los niños con habilidades lingüísticas limitadas les resulta más complicado expresar sus sentimientos. De hecho, se puede convertir en una tarea muy complicada. Laura Donis es terapeuta y coordinadora desde hace más de tres años del proyecto Empower Parents, una red de más de 20 familias con niños y niñas con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA). “El arte es transformador para todos pero sobre todo en aquellos casos en los que se convierte en un medio que facilita la comunicación y la expresión. Buscamos que los niños sean conscientes de su propio proceso de trabajo, que lo disfruten y que la actividad artística sirva para desarrollar sus habilidades sociales, resolver algún tipo de conflicto, etc.…”, comenta Laura.

Para Sandra Gutiérrez, Historiadora del Arte y educadora de museos desde hace más de 10 años, fomentar el arte en la edad temprana permite potenciar el pensamiento creativo, reflexivo y crítico de los niños. “Los niños que realizan actividades artísticas desde la infancia obtienen diversos beneficios físicos y emocionales”. “Con los talleres artísticos, los niños, expresan sus gustos, sentimientos y frustraciones. Es una herramienta idónea de aprendizaje que estimula la capacidad de crear e innovar”, añade.

Actualmente, Sandra trabaja como educadora en el Espacio de la Fundación Telefónica en Madrid donde, en ocasiones, realizan programas para acercar el arte a las personas con dependencia y necesidades especiales. “Estuvimos en las Aulas Hospitalarias del Hospital 12 de Octubre de Madrid, con el objetivo de acercar nuestro Patrimonio Histórico-Tecnológico como un medio posible para subvertir el malestar en bienestar y mejorar la estancia de los niños ingresados. En esta actividad participan familiares y personal hospitalario con el fin de normalizar todo lo que rodea a los niños”, nos explica Sandra.

Son muchas las instituciones que integran en sus programas las terapias a través del arte para niños con o sin problemas. Por ejemplo, el Hospital de la Paz tiene un programa de musicoterapia para niños, la Universidad Autónoma de Madrid cuenta con un máster propio en Musicoterapia. La Once también cuenta con un programa de Musicoterapia para ciegos y en la Universidad de Alcalá ofrecen un programa exclusivo de música para ciegos en el que pasan las partituras a braille.

http://elpais.com/elpais/2016/06/27/actualidad/1467014418_832066.html

viernes, 15 de julio de 2016

PSICOLOGÍA. La huella de la palabra

Distintos estudios apuntan a que eternos rivales como la terapia psicológica y los tratamientos farmacológicos podrían ser grandes aliados a la hora de propiciar cambios positivos en el cerebro.

LA PALABRA es el lenguaje del cerebro, es lógico pensar que, a fuerza de repetirla, acabe dejando una impronta. Estudios de neuroimagen demuestran que así es.

El cerebro es un órgano vivo que sufre cambios constantes: se transforma en función de lo que vemos, oímos, hacemos y decimos, y gracias a la neuroplasticidad, activa durante toda la vida, se sigue modificando hasta la muerte.

Los hallazgos a nivel molecular en este campo hicieron a Eric Kandel merecedor del Premio Nobel de Fisiología o Medicina en el año 2000. Sus descubrimientos se han ido comprobando mediante neuroimagen y siguen siendo objeto de estudio.

El cerebro funciona como un gran bloque interconectado. En él hay distintas regiones especializadas encargadas de decodificar información, almacenar recuerdos, regular emociones, decidir si una conducta es pertinente ante una situación determinada, qué estímulos de nuestro entorno son más o menos relevantes y, por tanto, merecen una mayor o menor atención, etcétera. La actividad cerebral es incesante: en función del momento, unas regiones están más activas que otras, optimizando así su funcionamiento y rendimiento energético. En algunos casos, determinadas regiones están activas cuando en condiciones normales deberían permanecer en reposo, por eso hablamos de enfermedad: funcionan mal.

Observemos la región conocida como cerebro emocional: el sistema límbico. En él conviven una estructura llamada amígdala, implicada en el procesamiento de emociones como el miedo, que se activa en situaciones de peligro; el hipocampo, órgano fundamental de la memoria, y áreas de gran especialización como, por ejemplo, la encargada del recuerdo de las vivencias traumáticas. En personas con fobias –miedo irracional ante un estímulo normalmente inocuo– observamos una hiperactividad del sistema límbico en general y en particular a nivel de la amígdala y el hipocampo. Ante estímulos que no suponen un peligro real, estas zonas deberían estar en reposo.

Diferentes técnicas de neuroimagen funcional han permitido estudiar la incidencia de la psicoterapia sobre el funcionamiento del cerebro en enfermedades mentales como la fobia, observándose una normalización de su funcionamiento tras un tratamiento adecuado. Los estudios han encontrado que la psicoterapia también provoca cambios a nivel de la corteza prefrontal o el cerebro lógico, que es la región responsable del pensamiento racional y otras funciones mentales superiores propias del ser humano. Se ha concluido además que a los cambios funcionales les siguen otros en la estructura cerebral, más estables a largo plazo, tras la aplicación de la psicoterapia. Curiosamente, se han detectado patrones similares con la psicoterapia y con los tratamientos farmacológicos, lo que sugiere que psicoterapia y medicamentos podrían funcionar de forma paralela.

Tradicionalmente hemos asistido al enfrentamiento de dos corrientes: las “biologicistas”, que centran sus conocimientos, las bases de la enfermedad mental y, en consecuencia, su solución en los procesos bioquímicos cerebrales, y las “psicologicistas”, que plantean que tanto el origen como la solución se encuentran en el ambiente. Sin embargo, esta tradicional rivalidad va perdiendo fuelle porque, según varios estudios, las intervenciones psicoterapéuticas también son biológicas, pues producen cambios a nivel bioquímico similares a los que producen los fármacos.

El poder del silencio

PSICOLOGIA El secreto del éxito del psicoanálisis está en el silencio del psicoanalista: es el paciente quien tiene que profundizar en su cerebro hasta extraer las conclusiones necesarias con ayuda del tiempo y de la pericia directiva del analista.

Diferentes técnicas psicoterapéuticas, como la terapia de orientación psicodinámica (el psicoanálisis) o la cognitivo-conductual, demuestran tener un impacto claro sobre el funcionamiento cerebral.

La fuerza de la repetición es la responsable de que funcione la terapia cognitivo-conductual, de ahí los famosos “deberes” que el terapeuta manda semana tras semana hasta conseguir una nueva huella cerebral.

http://elpaissemanal.elpais.com/confidencias/psicologia-cerebral/?por=friso

sábado, 2 de mayo de 2015

Cómo se recupera la felicidad tras un desastre, según la ciencia. Un grupo de investigadores estadounidenses pudo medir los niveles de satisfacción de gente que ha superado desastres

En 2003, unas mil parejas con hijos y bajos ingresos se apuntaron a un estudio universitario que se estaba haciendo en Nueva Orleans (EE UU). Tenía como objetivo aumentar el nivel de la educación en los centros públicos de enseñanza superior (los community colleges) y, para ello, se estudiaría el estatus económico, los lazos sociales y la salud mental y física de los participantes a lo largo de los años. El 29 de agosto de 2005, todo cambió: el huracán Katrina tocó tierra y dejó tras su paso 1.800 muertos y más de la mitad de la ciudad destruida. De repente, la encuesta trocó en una oportunidad única para analizar mediante nuevas preguntas cómo afecta un desastre de tales proporciones en familias desfavorecidas. Usando esos datos, acaba de publicarse en Journal of Happiness Studies un análisis que asegura que los niveles de felicidad se recuperan mucho más rápido de lo que se podría imaginar.

“Uno de los elementos más interesantes de nuestra investigación es que teníamos datos sobre la felicidad de los supervivientes de Katrina, en nuestro caso mujeres, un año antes del huracán, un año después, y cuatro años después”, explica en un correo electrónico Rocio Calvo, ayudante de docencia en el Boston College’s School of Social Work y autora principal del estudio. “Dado lo impredecible de los desastres naturales y la dificultad de localizar a los supervivientes después de que hayan sido desplazados, teníamos una base de datos única que permitía investigar las consecuencias de uno de los peores desastres naturales ocurridos en el país en las felicidad de las supervivientes”.

Con una de 491 mujeres, el análisis define la felicidad o satisfacción vital como "la evaluación personal de la vida en general compuesta por una dimensión congnitiva a largo plazo y por una dimensión temporal afectiva". Para medirla, usaron la siguiente pregunta: "Si considera su vida en general en este momento, ¿cómo de feliz o infeliz diría usted que es?" Había cuatro grados de respuesta, desde "No soy nada feliz" a "Muy feliz".

Lógicamente, la felicidad de los supervivientes descendió significativamente cuando la pregunta se realizó al año del desastre. La sorpresa vino al repetirla cuatro años después. La mayoría de las mujeres habían vuelto a niveles previos al desastre. “No deja de ser sorprendente y esperanzador porque es un indicador de la gran capacidad de superación y adaptación del ser humano, incluso tras haber experimentado circunstancias extremadamente difíciles”, razona Calvo.

“Una vez observado el patrón de felicidad de la mayoría de supervivientes, estábamos interesados en investigar que factores estaban asociados con la recuperación de las satisfacción vital, o felicidad, de las mujeres”, cuenta. De la muestra, solo 38 mujeres no recuperaron los niveles previos. Todas tenían en común que vivían solas y percibían que tenían menos gente a su alrededor que las valorara. Calvo arguye que al trabajar con supervivientes de desastres naturales u otras circunstancias traumáticas, permitirles restablecer sus mecanismos de apoyo comunitario es tan vital como proporcionar recursos y dinero.

“Estos resultados van en línea con otros estudios que demuestran que una de las claves de la felicidad se encuentra en las relaciones personales y en el apoyo que recibimos de los demás”, concluye. Aplíquense el cuento.
http://elpais.com/elpais/2015/04/23/icon/1429808641_739650.html

sábado, 28 de febrero de 2015

Terapia para denunciantes. Florecen en Reino Unido las organizaciones de apoyo a las personas marcadas por denunciar irregularidades en su trabajo

Siempre han existido, pero este nuevo siglo parece haber deparado un papel protagonista a esas personas que deciden revelar irregularidades desde dentro de las organizaciones donde trabajan. La soldado Chelsea Manning, el analista de la NSA Edward Snowden, el empleado bancario Hervé Falciani. Son solo la punta del iceberg de un fenómeno que en Reino Unido, por ejemplo, ha servido para sacar a la luz graves deficiencias en la atención sanitaria pública, gracias a centenares de testimonios de valientes trabajadores anónimos. La verdadera historia de estas personas empieza cuando deciden dar el paso.

En español no existe una traducción exacta de la palabra inglesa whistleblower, que literalmente sería soplador del silbato. Existe soplón, pero posee una connotación negativa de la que carece el término inglés. Ian Foxley, fundador de Whistleblowers UK, propone “contadores de la verdad” o “héroes”. Ingeniero aeronáutico, jugador de rugby y teniente coronel retirado de 58 años, Foxley conoce de primera mano las duras consecuencias de contar la verdad. Por eso ha puesto en marcha esta organización sin ánimo de lucro que pretende ayudar y asesorar a aquellos que, como hizo él mismo hace cinco años, deciden arriesgar su seguridad y la de sus familias por actuar de acuerdo a sus principios.

En 2010 Foxley trabajaba para Airbus en un contrato de más de 2.000 millones de euros entre el Ministerio de Defensa británico y la Guardia Nacional saudí. Pero al poco de llegar a Riad empezó a ver cosas que no le gustaron. “Me entregaron un contrato que, como director, debía firmar”, explica, mientras come un sándwich de carne en un viejo pub de York, la ciudad inglesa más cercana al pueblo donde vive ahora con su familia. “Encontré en una línea del contrato una serie de pagos extra y me negué a firmar. Se trataba de pagos a las islas Caimán, a unas compañías que yo no conocía. Empecé a hacer averiguaciones y la empresa se volvió contra mí. Le entregué las pruebas a un general del Ejército británico, a quien conocía desde hacía 20 años. Él habló con el Ministerio en Londres, y estos le dijeron que devolviera los documentos a la compañía. Así lo hizo. Entonces me llamaron de la compañía y me dijeron que lo que había hecho, en Arabia Saudí, constituía un delito de robo de información y que me iban a detener”.

Foxley logró volver a Londres y llevó el caso ante la Justicia. El juicio se espera que salga a lo largo de este año. Foxley, padre de tres hijos, se quedó sin trabajo y se convirtió, dice, en una especie de apestado. “Cuando denuncias a una empresa grande hay un desequilibrio de recursos”, explica. “Pierdes tu empleo, tus ahorros, y tienes dificultades para volver a trabajar en el mismo sector. El dinero empieza a ser un problema. Mis hijos y mi esposa me comprendieron y me ayudaron mucho. Somos católicos, y la religión jugó un papel importante, al proporcionarme un contexto moral contra el que medir mis acciones. Pero se trata de una experiencia muy solitaria”.

Foxley decidió ponerse en contacto con otras personas que habían pasado por lo mismo. Montaron una estructura para ofrecerse apoyo mutuo y para luchar por lograr cambios legales que protejan a quienes deciden dar el paso. En Whistleblowers UK –que no es la única organización de este tipo que surgido en Reino Unido- lo hacen todo online, con un software que pasa las llamadas entre los socios y las oculta. Ni siquiera tienen una sede física, y se financian con donaciones.

Reciben una media de diez llamadas al día, de diferentes países. “Primero se le aclara que todo lo que dice es confidencial y se le ofrece la posibilidad de permanecer en el anonimato”, explica. “Le decimos que lo que le aconsejemos viene de la experiencia, que nosotros también hemos pasado por eso. En función del sector de que proceda, ya sea la Educación, la Sanidad, la Iglesia, se le pone en contacto con denunciantes del mismo sector. Ponemos a su disposición nuestros consejeros legales y terapéuticos. Y tenemos un listado de contactos de periodistas de diferentes medios”.

Whistleblowers UK propone crear una especie de oficina del soplón. “Un ombudsman independiente, con delegados en cada uno de los sectores de la sociedad, con recursos y poderes para investigar”, explica Foxley. “Las multas que se impongan a las organizaciones servirían para financiarlo y para compensar a los personas que deciden dar el paso”.

Lo que caracteriza a estas personas, dice Foxley, es que es actúan “de buena fe”. “En un momento determinado, no vemos otra opción que denunciar una situación injusta”, explica. “Yo, en mi vida normal, si veo que alguien ataca a una persona, trataré de detenerlo. Si veo a alguien robar, iré tras él. Pues esto es lo mismo ¿Por qué lo hice? Porque era lo correcto”.
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/22/actualidad/1424595078_405828.html

miércoles, 9 de julio de 2014

La mamá que ayuda a curar el miedo de los niños con cuentos de mono

Un libro sobre un mono escrito a mano por una madre que intentaba explicar una operación a su hija pequeña, ahora ayuda a decenas de miles de niños a no temerle a los hospitales.


La inglesa Helen Sadler dibujó la historia "El mono tiene una operación" cuando su hija Josephine tenía 18 meses y estaba a punto de ser sometida a una operación de pulmón.
Ahora, casi seis años después, el personaje forma parte del pénsum de libros de escuelas en el Reino Unido. El objetivo es ayudar a los niños a entender las situaciones que pueden encontrar en los hospitales, en las consultas del médico e incluso la vida.

También los motiva a llevar una vida saludable.
Todo empezó en 2007, cuando tras el escáner de ultrasonido de las 20 semanas de gestación a Sadler le dijeron que su bebé tenía una enfermedad hereditaria que consistía en la formación de quistes en los pulmones, y que la niña necesitaría de una operación grande a los 18 meses.

Pero, en la medida que fue preparando a Josephine para la sala de operaciones, Helen se dio cuenta que no habían muchos libros que explicaran a su hija lo que estaba sucediendo.

"Cuando fuimos a la cita preoperatorio, todo fue muy traumático y bastante aterrador", cuenta esta madre. "El hospital (en Brighton) tenía unas buenas fotografías que te explicaban todo el proceso, pero no te las podías llevar a casa". "Todo fue muy rápido y no podías absorber nada, y los niños estaban tan aterrados como los padres", agrega. Así que se basó en un juguete para dibujar a su personaje Mono y creó la historia de cómo este animal iba al hospital para una intervención.
"Esta historieta hecha a mano la tuvimos que haber leído cada día durante las tres o cuatro semanas previas (a la intervención). Para cuando llegó el día de la operación ella señalaba a las máquinas que hacían 'beep, beep, beep' y comentaba que era como en el cuento del mono".

Sadler cuenta que su hija estaba muy segura y que los especialistas le dijeron que eso había ayudado a que se acelerara su recuperación.
"Para los niños, visitar un hospital varias veces los hace ansiosos y que tengan miedo, es el temor a lo desconocido", dice por su parte el doctor Varadarajan Kalidasan, el pediatra que operó a Josephine.

No pueden vocalizar, y algunas veces no entienden por qué tienen que pasar por ciertas situaciones. Utilizar este concepto de una mascota, un animal o un peluche, lo hace más impersonal, como si le estuviera pasando a alguien más y la ansiedad disminuye", agrega.

El éxito del libro persuadió a Sadler a ayudar a otros en la misma situación. Para pagar por la primera impresión de "Mono tiene una operación" (Monkey Has An Operation), su esposo organizó una caminata de 160km para recoger fondos.

Después, el Hospital Real Alexandra de Brighton le pidió que hiciera una segunda parte con "Mono tiene una prueba de sangre" (Monkey Has A Blood Test). Y lo siguiente fue una petición para que escribiera una historia para las escuelas que explicara cómo funciona el sistema de salud británico en el Reino Unido.
Ahora, el personaje forma parte del pensum de 19.000 colegios del país. El paquete incluye un libro guía, etiquetas, un afiche, una marioneta, una canción y un certificado que anima a los niños a ejercitarse y comer bien.
Sadler está produciendo más de 60 títulos y su siguiente proyecto es trabajar en el aspecto de la salud emocional y el bienestar, lo que confiesa ser bastante difícil.
"Estamos abordando temas complejos como Mono siendo testigo de abuso de alcohol, abuso doméstico, pobreza, o un ambiente en que papá y mamá se están gritando todo el tiempo o están muy ocupados, y el personaje logra salir de esas situaciones".
Fuente: BBC. http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/07/140701_salud_testimonio_escritora_mono_gtg.shtml

lunes, 30 de septiembre de 2013

Cómo perdonar al asesino de un ser querido

Naveena Kottoor BBC

El momento en que un asesino sale de la cárcel puede ser traumático para la familia de la víctima. Sin embargo, para el estadounidense Bill Pelke la liberación de la asesina de su abuela este año fue diferente. No sólo la ha perdonado, sino que quiere ayudarla a empezar una nueva vida. ¿Cómo son las personas capaces de perdonar un crimen como ese?

Caía la tarde en mayo, 1985. Bill Pelke estaba en casa de su novia cuando recibió una llamada telefónica de su cuñado.

"Habían apuñalado a Nana hasta matarla", recuerda Pelke ante los micrófonos de la BBC.

"La casa había sido saqueada. Mi padre encontró el cuerpo".

Su abuela, Ruth Pelke, una maestra de la Biblia de 78 años de edad, había sido asesinada en su casa por cuatro adolescentes.

Al día siguiente Pelke estaba en la peluquería, preparándose para el funeral, cuando se enteró de que las arrestaron.

"Me sorprendió que cuatro niñas tan jóvenes pudieran estar involucradas", dice. "Tenía hijos de la misma edad".

Tres de las chicas recibieron largas penas de prisión, de 25 a 60 años. Una de ellas, Paula Cooper, considerada como la líder del grupo, fue condenada a muerte el 11 de julio de 1986.

Pelke asistió al juicio y la condena de Paula Cooper, y en ese momento le pareció que la pena de muerte era una sentencia adecuada.

Sin embargo, 18 meses después de la muerte de su abuela, empezó a reconsiderarlo.

"Profundo alivio" Bill Pelke

"La ejecución no es la solución", es el lema de Bill Pelke.

"Me imaginaba a Nana masacrada en el suelo del comedor, ese comedor en el que mi familia solía reunirse en Pascua, Acción de Gracias y Navidad... no soportaba pensar en eso", recuerda.

Pero Pelke comenzó a preguntarse qué impacto iba a tener en la familia de la adolescente la pena de muerte, particularmente en el abuelo de Cooper, que asistió al juicio y a quien Pelke había visto estallar en llanto cuando la sentencia fue dictada.

"Mi abuela no habría querido que este anciano presenciara la muerte de su nieta", asegura. "Todos en el noroeste de Indiana querían que Paula Cooper muriera. A mi Nana le habría horrorizado tanta ira".

Pelke estaba cada vez más convencido de que su abuela -una cristiana devota- habría sentido amor y compasión por Cooper y hubiera querido que alguien de la familia sintiera lo mismo.

"Cuando me dejé conmover por la compasión y el perdón, dejé de imaginarme a Nana muerta, la recordaba viva. Algo formidable había sucedido dentro de mí".

Pelke dice que su decisión de perdonar le hizo sentir "profundamente aliviado".

Perdón por perdonar
La familia Pelke

Sin embargo, para algunos miembros de su familia fue difícil aceptar su decisión, particularmente para el padre de Pelke, quien había encontrado el cuerpo sin vida de su madre y había testificado en la corte.

"No le gustó para nada", dice. "Tuvimos una relación tensa durante años, pero después mi padre me perdonó por perdonar a Paula Cooper".

Pelke decidió reunirse con Cooper en la cárcel, pero pasaron ocho años antes de que las autoridades se lo permitieran: el día de Acción de Gracias de 1994.

"Entré y le di un abrazo", relata Pelke. Luego miró a Cooper a los ojos y le dijo que la había perdonado.

A pesar de que se escribieron cartas semanales y de que la visitó 15 veces en la prisión, Pelke nunca le ha preguntado a Cooper sobre el crimen.

"Sé que no hay respuesta buena", declara.

"¿Cómo pudiste hacerme esto?"
Juntar a los autores de un crimen con las víctimas puede traer beneficios para ambas partes, le dice a la BBC Howard Zehr, profesor de Justicia Restaurativa de la Universidad Menonita del Este en Harrisonburg, Virginia, que ha facilitado cientos de este tipo de reuniones.

Además de que el delincuente ve el impacto en las personas que fueron afectadas, las reuniones a menudo reducen el trauma y las víctimas de la violencia severa reportan regularmente un alto nivel de satisfacción, revela.

"Las víctimas están a menudo atrapadas en su experiencia", explica Zehr. "Las reuniones les permitan obtener respuestas y dejar lo ocurrido atrás".

Uno de los encuentros más memorables para Zehr fue cuando un hombre que había cometido 14 agresiones sexuales a mujeres menores de 18 años, conoció a su última víctima.

"Ella lo confrontó con la pregunta: '¿Cómo pudiste hacerme esto? ¡Me robaste la infancia!'", recuerda Zehr.

"El pederasta dijo que por primera vez comprendió qué había hecho. La mujer no lo perdonó, pero esa experiencia dejó de ser la dominante en su vida".

No obstante, Zehr insta encarecidamente a las víctimas que quieran reunirse con el delincuente a buscar el apoyo de un facilitador, que puede actuar como un "guardián".

"El éxito depende del nivel de preparación de ambos lados, y a veces puede tardar hasta un año", advierte.

"Como facilitador, hablo con ambas partes antes de la reunión, trato de que sean conscientes de la dinámica del trauma, así como de la posibilidad de que su expectativa no se cumpla. El autor puede no ser capaz de responder a las preguntas".

"El mundo al revés"
Familia White
Cathy White estaba embarazada cuando la secuestraron, la violaron y la mataron.

Veintisiete años después de la muerte brutal de su hija, la tejana Linda White todavía tiene interrogantes sobre el día en que fue asesinada.

En noviembre de 1986, Cathy White, una madre de 26 años de edad que estaba embarazada de su segundo hijo, fue secuestrada, violada y asesinada por dos chicos adolescentes.

Como Pelke, White finalmente encontró y perdonó a uno de los asesinos de su hija, pero el proceso tomó mucho más tiempo: casi 15 años.

"Para un padre, la pérdida de un hijo se siente como la cosa más injusta. Es el mundo al revés. El mundo ya no era tan agradable y me sentía impotente", le dice a la BBC.

Se unió a grupos de apoyo a las víctimas, pero encontró escaso consuelo en ellos.

"Nadie superaba nada -explica-. Seguían enojados y yo no quería seguir llena de amargura, no quería estar de duelo por el resto de mi vida".

White, quien tenía otros dos hijos, quedó a cargo de la hija de su hija asesinada, su nieta de cinco años de edad, a quien llevaba a terapia por la muerte de su madre.

Fue esa experiencia que la llevó a estudiar psicología, y más tarde a convertirse en una terapeuta de duelo.

Lo que sucedió y cómo
Linda White
Linda White tardó 15 años en perdonar al asesino de su hija.

Al ayudar a otras personas a lidiar con la pérdida y el dolor, White empezó a recuperar algo de control en su vida. En enero de 1997, decidió empezar a enseñar en la cárcel, una experiencia valiosa que la "curó", dice.

"Creo que la gente es más que lo peor que ha hecho".

Su experiencia de trabajo con los delincuentes en la cárcel dio lugar a una decisión aún más radical: reunirse con uno de los asesinos de su hija, Gary Brown.

"Nunca había visto ni una foto de él", cuenta.

Quería ver si era capaz de sentir compasión por él.

"Quería que la persona en la que yo me había convertido se reuniera con la persona en la que él se había convertido".

White y Ami, su nieta que para entonces tenía 18 años de edad, se reunieron con Brown en la cárcel en 2001 y conversaron durante todo el día.

"Me quedé asombrada por lo joven y vulnerable que parecía. Fue muy emocional", dice.

Para White uno de los momentos más difíciles fue escuchar el relato de lo que le sucedió a su hija antes de morir.

"Gary nos dijo exactamente lo que sucedió, cómo sucedió, la progresión de lo ocurrido. Fue difícil de escuchar, pero yo estaba preparada para ello".

Brown también le contó a White y su nieta que las últimas palabras de Cathy antes de que él la matara a tiros fueron: "Te perdono, y Dios también lo hará".

"Me quedé impresionada al oírlo", dice White.

"Estoy muy feliz de que esté libre"

Paula Cooper
Pelke quiere ayudarle en su nueva vida.

White se ha mantenido en contacto con Brown, que ahora está fuera de la cárcel y en libertad condicional. Planean usar su experiencia para guiar a "niños y adolescentes que van por el camino equivocado".

Además hay cosas que todavía quiere preguntarle a Brown acerca de esa noche en la que su hija fue asesinada.

"Todavía me pregunto cómo la noche descendió en la violencia. ¿Por qué la violaron? Los chicos no tenían un historial de violencia anterior", señala. "Cuando esté preparada para hacerlo quiero preguntárselo cara a cara".

A pesar de que le queden dudas pendientes, White piensa que haber conocido a Brown la ha mantenido cuerda.

"Si uno deja que el dolor se apodere de la vida, es como si el delito ocurriera una y otra vez. Uno termina enojado y amargado. Es como si la única relación que le queda con su ser querido es a través de la amargura", dice White.

"A veces la gente siente que el paso hacia la resolución de su dolor -o la curación de cualquier manera- es una deslealtad a la persona que fue asesinada, pero no lo es".

Al igual que Linda White, Bill Pelke quiere seguir en contacto con Paula Cooper, que fue liberada en junio, después de que su sentencia de muerte fuera anulada y su condena reducida gracias a su buen comportamiento en prisión.

Mientras estaba en la cárcel, Pelke hizo campaña para que la liberaran.

"Estoy muy feliz de que esté libre", dice.

Pelke sabe que hay un montón de gente que no lo entiende. Pero para él la decisión de perdonar le cambió la vida, y nunca se ha arrepentido.

"Si te aferras a la ira y el deseo de venganza, con el tiempo se convierte en un cáncer y te destruye", opina. "Hice lo correcto". Fuente: BBC