viernes, 17 de octubre de 2025

Donald Trump: Premio Nobel de la Paz bajo lupa




El Premio Nobel de la Paz, creado para reconocer a quienes trabajan por la fraternidad, el desarme y la resolución pacífica de los conflictos a través de su historia, no ha estado exento de controversias. La reciente discusión sobre si el emperador Donald Trump merecerá alguna vez esa distinción, revive viejos debates sobre el papel de las presiones política en la selección de galardonados.

El testamento de Alfred Nobel establece que el premio debe otorgarse a «la persona que hayan trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz».

Lo primero que conviene destacar, es que el premio Nobel de la Paz no depende de la opinión pública ni de la retórica política internacional, sino del Comité Noruego del Nobel, que suele tomar sus decisiones en base a nominaciones formales presentadas por parlamentarios, académicos, diplomáticos o incluso ganadores previos del Nobel. Estas nominaciones no implican mérito automático, miles de candidatos son propuestos cada año.

Este año, hay 338 candidatos nominados para el Premio Nobel de la Paz 2025. El galardonado de 2025 se anunciará el próximo 10 de octubre.

El Comité Nobel prioriza la cohesión y la percepción global del premio. Y galardonar a una figura tan divisiva y confrontacional como Trump, cuyos «logros de paz» son cuestionados y empañados por una larga lista de controversias y políticas agresivas, sería un riesgo enorme para el comité Nobel, concederle el premio al emperador Trump.

Durante su presidencia, el dictador emperador Trump, se presentó como un “negociador nato”, capaz incluso de prometer que resolvería la guerra en Ucrania en 24 horas y hasta ahora nada. Sin embargo, su mandato ha estado marcado por un firme apoyo al gobierno sionista genocida israelí, recientemente en la ONU ha vuelto a amenazar a Venezuela, para instalar un gobierno títere pro EE.UU y saquear los recursos naturales del país caribeño. También con acciones de fuerza y amenazas pretende recuperar la base de Bagram (Afganistán), ha incrementado la venta de armas a nivel global, sus críticos lo ven más cercano a un dictador, líder autoritario que a un pacifista. En ese sentido, sus acciones distan mucho de los ideales que justifican un Nobel de la Paz.

El Premio Nobel de la Paz no es solo un reconocimiento, es también un mensaje. Galardonar a Donald Trump, sería una señal de que la confrontación sistemática, el desprecio por el multilateralismo (evidenciado con el retiro de acuerdos como el de París o la OMS), y la retórica belicista son caminos válidos hacia la paz. El Comité Noruego, de tradición liberal y multilateralista, jamás avalaría semejante brutalidad.

El premio suele ir a figuras que, independientemente de su historial, representan en un momento dado un símbolo de unidad o un avance claro hacia la paz global. La figura de Trump representa la polarización y la confrontación, es cómplice del genocidio sionistas en Gaza, desata la persecución contra los inmigrantes latinos, lo que va en contra del espíritu simbólico y de los derechos humanos que el comité suele buscar en los galardoneados.

Ahora la decisión sin precedentes de Trump de bombardear los sitios nucleares de Irán (22 junio 2025), uniéndose directamente al ataque aéreo del sionismo Israelí, no consagran al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para ser galardonado con el Nobel, pues ese acto fue una «grave violación» a la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.

El emperador Donald Trump, tiene un país altamente polarizado y al borde de la guerra civil, con recesión económica, ha desatado la “casa de brujas” contra los inmigrantes de origen latino sin respetar sus DDHH, amenaza con hacerse por la fuerza de los recursos naturales de Groenlandia. Con el cuento de la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico, recientemente ha amenazado con invadir Venezuela, Colombia, México y otros países de la región. Trump ha declarado que cualquier figura política o de otros ámbitos o país que se oponga a sus políticas devastadora, es su enemigo y por ende de los EE. UU.

Los múltiples señalamientos, además, sobre su conducta personal, como acoso sexual y pedofilia, dado a conocer por medios de prensa de su propio país y sus vínculos con Epstein, las presiones y amenazas a sus aliados (UE) y políticas de confrontación dañan su credibilidad como figura «pacificadora». De allí que la a trayectoria del mandatario estadounidense no encaja con los criterios habituales del Nobel de la Paz. Sus amenazas y políticas agresivas muestran más inclinación hacia los conflicto, la confrontación y el uso de la fuerza (militar, económica, diplomática) que hacia una estrategia sostenida de construcción de una verdadera paz.

Muchos observadores interpretan sus gestos hacia la paz como instrumentos de imagen, publicitario o intereses estratégicos, más que como un compromiso real y genuino con la paz mundial y los derechos humanos. De ahí que resulte difícil aceptar sin cuestionamiento su aspiración al Nobel, pues Trump representa a un Imperio en decadencia y toda la barbarie de un sistema capitalista que se encuentra en fase terminal.

La pregunta que surge es…podría obtenerlo? No es imposible, hay antecedentes de que producto de las presiones políticas, el Comité Nobel, ha laureados personajes muy controvertidos (Obama, Kissinger, Roosevelt). Ahora que Trump obtuviera dicho premio, sería visto por gran parte del mundo como un galardón profundamente cuestionable y contradictorio con el espíritu del premio, que no enaltecería a la organización del premio Nobel, si este le fuera concedido al emperador Trump.

Ahora el premio perdería aún más credibilidad, pues confirmaría la percepción de que no se concede por méritos éticos reales sino por presiones geopolíticas. El Nobel ya ha sido criticado por premiar a líderes en medio de guerras, pero con Trump, figura controvertida y altamente polarizante, el descrédito del premio Nobel podría ser mucho mayor.

Incluso muchos que no son enemigos radicales de Trump cuestionarían la incoherencia de otorgarle el Nobel en medio de acusaciones judiciales, escándalos diversos y divisiones internas.

Finalmente, si se impone la cordura, es altamente improbable que gane el Nobel en 2025. En definitiva, el galardón oscila entre la grandeza de quienes lo merecen y la polémica de quienes lo reciben bajo la sombra de las presiones políticas. La pregunta es inevitable: ¿se estará premiando la paz… o la barbarie de todo lo que representa Trump? 

jueves, 16 de octubre de 2025

_- Amnesia infantil: por qué no tenemos recuerdos de cuando éramos bebés

Bebé

    • _- Maria Zaccaro

El día que nacimos, nuestros primeros pasos, nuestras primeras palabras... son todos momentos importantes en nuestras vidas. Sin embargo, no recordamos ninguno de ellos. ¿Por qué?

Neurólogos y psicólogos han lidiado con esta pregunta durante décadas.

Nuestra incapacidad para recordar eventos específicos de los primeros años de vida se llama amnesia infantil, y se han desarrollado muchas teorías a lo largo de los años en un intento por explicarla.

Nick Turk-Browne, profesor de Psicología y Neurocirugía en la Universidad de Yale, en Estados Unidos, dice que el debate se reduce esencialmente a dos preguntas clave: ¿creamos recuerdos en nuestros primeros años pero somos incapaces de acceder a ellos más tarde?, o ¿no creamos recuerdos en absoluto hasta que crecemos?

Según el profesor Turk-Browne, hasta la última década, los investigadores asumían principalmente que los bebés no creaban recuerdos. Algunos creían que se debía a la falta de un sentido del yo completamente formado o a la incapacidad de hablar.

Un bebé sonriente tumbado sobre su barriga.

Fuente de la imagen,KDP via Getty Images

 
Pie de foto,La amnesia infantil describe la incapacidad para recordar las experiencias de la primera infancia.

Otra hipótesis, explica, es que no podemos crear recuerdos hasta aproximadamente los cuatro años porque el hipocampo, una región del cerebro responsable de formar nuevos recuerdos, aún no está completamente desarrollado.

"Su tamaño aumenta a más del doble durante la infancia", dice el profesor Turk-Browne. "Y, por lo tanto, tal vez las primeras experiencias que tenemos no se pueden almacenar porque no tenemos el circuito que se necesita para hacerlo".

Examinando el cerebro de un bebé

Sin embargo, un estudio publicado a principios de este año por el propio profesor Turk-Browne parece contradecir esa idea.

Su equipo mostró a 26 bebés de entre cuatro meses y dos años de edad una serie de imágenes mientras escaneaban sus cerebros y medían la actividad de su hipocampo.

Luego mostraron a los bebés una de las imágenes anteriores junto a una nueva y midieron los movimientos oculares de los bebés para analizar cuál de las dos fotos miraban más.

Si era la imagen antigua, los investigadores lo tomaron como una señal de que los bebés eran capaces de recordar esa imagen y reconocerla, como se había sugerido en estudios previos.

Un montaje audiovisual con la imagen de un bebé y su cerebro. 

Un montaje audiovisual con la imagen de un bebé y su cerebro.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,
La región cerebral del hipocampo juega un papel clave en la formación de nuestros recuerdos. 

Los investigadores descubrieron que cuando el hipocampo de un bebé estaba más activo al ver una imagen por primera vez, era más probable que la recordara más tarde, especialmente si el bebé tenía más de 12 meses.

Esto sugiere que el hipocampo es capaz de codificar algún tipo de memoria alrededor del primer año de vida.

¿Adónde van los recuerdos?

El profesor Turk-Browne dice que el estudio de su equipo es "un primer paso" para establecer si los bebés realmente forman recuerdos en el hipocampo, y que aún se necesita mucha más investigación.

"Si los estamos almacenando, eso plantea preguntas realmente fascinantes sobre ¿dónde están esos recuerdos? ¿Siguen ahí? ¿Podríamos acceder a ellos?", pregunta.

Un estudio publicado en 2023 encontró que los ratones que habían aprendido a salir de un laberinto cuando eran bebés lo habían olvidado en la edad adulta. Pero la activación artificial de partes del hipocampo que estaban involucradas en el aprendizaje original podría revivir ese recuerdo.

Aún está por determinarse si los bebés humanos almacenan recuerdos que de alguna manera se vuelven inactivos en etapas posteriores de la vida.

Catherine Loveday, profesora de Neuropsicología en la Universidad de Westminster, en Reino Unido, también cree que los bebés tienen la capacidad de crear recuerdos, al menos para cuando ya pueden hablar.

"Sabemos que los niños pequeños regresan de la guardería, describen algo que ha sucedido y no pueden describirlo unos años después. Entonces los recuerdos están ahí. Simplemente no se quedan", argumenta.

"Creo que la pregunta es en qué medida afianzamos esos recuerdos con el tiempo, si se desvanecen muy rápido y en qué medida son una especie de recuerdos conscientes sobre los que realmente podemos reflexionar y pensar sobre ellos", sugiere.

Un niño montando una bicicleta de madera. 

Un niño montando una bicicleta de madera.

Fuente de la imagen,ullstein bild via Getty Images

 
Pie de foto,
No está claro si los niños crean recuerdos que luego no se pueden recuperar. 

¿Podría haber una memoria falsa?

Lo que dificulta aún más nuestra comprensión de la amnesia infantil es el hecho de que puede ser "casi imposible" determinar si lo que la gente cree que es su primer recuerdo realmente lo es, señala Loveday.

Algunos de nosotros podríamos recordar un incidente particular cuando éramos bebés o estábamos en la cuna, por ejemplo.

La profesora Loveday dice que es poco probable que tales recuerdos sean genuinas evocaciones de experiencias reales.

"Lo que sucede con la memoria es que siempre es una reconstrucción. Entonces, si alguien te cuenta algo y tienes suficiente información al respecto, tu cerebro puede reconstruir algo que se siente absolutamente real", explica.

"Lo que realmente estamos analizando aquí es la conciencia, y la conciencia es lo que es difícil de precisar", añade.

El profesor Turk-Browne piensa que el misterio que rodea a la amnesia infantil habla del núcleo de lo que nos hace ser quienes somos.

"Se trata de nuestra identidad", dice. "Y la idea de que tenemos este punto ciego en los primeros años de nuestras vidas, donde no recordamos las cosas, creo que realmente desafía la forma en que la gente piensa sobre sí misma".

miércoles, 15 de octubre de 2025

_- Hay que criticar a los jueces

_- El ejercicio de la crítica es una obligación democrática. Es preciso observar con atención lo que sucede y analizarlo con rigor para descubrir los hilos ocultos, para saber quién los mueve y para ser conscientes de que esos hilos y su manejo no son consecuencia del azar o de la voluntad de los dioses. Decía Paulo Freire que es necesario pasar de una mentalidad ingenua a una mentalidad crítica. El buen ciudadano es capaz de analizar, de discernir, de saber que unas determinadas causas generan unos determinados efectos. Además, ese ciudadano crítico y comprometido debe alzar la voz y expresar valientemente esa crítica para que contribuya a la mejora del funcionamiento de la democracia. El buen ciudadano no es tonto, sabe pensar. El buen ciudadano no es cobarde, sabe levantar la voz cuando lo que pasa no tiene justificación lógica o ética.

En una democracia todos los ciudadanos, desde el presidente del gobierno hasta el último votante, tienen no solo el derecho sino el deber de ejercer la crítica. Por eso resulta sorprendente que hayan levantado tanta polvareda las críticas del presidente del gobierno a algunos miembros del poder judicial. ¿Es un desprestigio para los jueces esa crítica? No. El desprestigio se halla en el comportamiento de los jueces prevaricadores que propician las críticas. Ahí está el problema. No hay que poner el foco en la crítica, hay que ponerlo en los hechos que la suscitan. Porque algunos jueces hacen política. Porque algunos son parciales

Los jueces (y las juezas, dicho sea para todas las veces que escribo la palabra) no son ángeles caídos del cielo que han mutado las alas por las togas. Son seres humanos. Por consiguiente pueden actuar de forma parcial por intereses políticos, ideológicos, económicos o religiosos. Por eso es necesaria una crítica exigente, valiente y rigurosa. Esa crítica, si es certera, no va contra ellos sino en su beneficio.

Rasgarse las vestiduras porque se ha planteado una crítica a los jueces (a algunos jueces, claro, no a todos) es un atentado a la libertad de expresión. ¿O solo hay libertad de expresión para criticar al ejecutivo?

Isabel Perelló, Presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial dijo en la apertura del Año Judicial: «no es legítimo desacreditar al poder judicial, atribuyéndole intenciones y objetivos que resultan abiertamente contrarios a los principios que deben presidir la actuación jurisdiccional». Dice la señora Perelló que esas críticas son inoportunas y rechazables. El adjetivo fundamental debería ser otro para que fueran reprobables: infundadas. Esa es la clave. ¿Está ella desacreditando al presidente del ejecutivo con su crítica en un discurso institucional? ¿Eso sí es de recibo?

Algunas Asociaciones de jueces también han expresado su malestar. Alguna ha dicho que no aminora la gravedad el hecho de que la crítica se haya referido solo a algunos jueces. ¿Ah, no? ¿La crítica tiene que referirse a todos o a ninguno? ¿Por qué, si la realidad es que solo hay algunos? Lo que sería inadmisible es la generalización.

La derecha ha puesto también el grito en el cielo criticando al presidente del gobierno. Parece que tienen más importancia sus palabras que los hechos que esa crítica denuncia. Eso es lo grave. Eso es lo importante: los hechos. Lo que desacredita a los sacerdotes pederastas no es lo que se dice de ellos sino lo que ellos hacen. ¿No sería más razonable, más justo y más eficaz preguntarse si esas palabras tienen algún fundamento? Cuando el dedo señala la luna, el necio mira la mano.

Cuando la señora Ayuso dice, de manera absolutamente mendaz, que todos los poderes del Estado conspiran contra su pareja, el PP calla, la presidenta del Tribunal Supremo calla, las Asociaciones de jueces callan, los medios de comunicación afines a la derecha callan. ¿Esas no son críticas inoportunas ni rechazables?

¿Cómo se puede acabar con los jueces prevaricadores si no es posible ni decir que existen? Si criticar a los jueces desprestigia al poder judicial, ¿sucederá lo mismo con la crítca al poder ejecutivo? Si las críticas a los jueces minan la confianza de la ciudadanía en el poder judicial, ¿mina también la confianza en el legislativo la crítica constante acompañada de insultos?

Solamente algunos ejemplos. El juez Juan Carlos Peinado le atribuye a Begoña Gómez cinco delitos: tráfico de influencias, corrupción, apropiación indebida, intrusismo y malversación. Recientemente le ha solicitado todos los whatsaps desde julio de 2018 sin tener en cuenta el derecho a la privacidad de todas las personas. ¡Más de siete años de whatsapps! Por eso se le pasan los plazos reglamentarios que dejan sin instrucción a personas afines a su ideología. Lleva un año buscando un posible delito… En la Universidad, en la Moncloa, en Air Europa, en sus correos, en su pasado…, echando las redes a ver qué pesca. Allí o donde sea. ¿Dónde está el euro que se ha llevado fraudulentamente a su bolsillo la señora Gómez?

Y lo peor es que mientras se empecina en esa persecución, no atiende otros delitos, como lo que sucedió en las residencias de ancianos de la Comunidad de Madrid durante la pandemia, a pesar de que los familiares de las víctimas sigan pidiendo justicia. Para esas víctimas no hay atención ni hay tiempo.

Otro caso. Ahí tenemos al Fiscal General del Estado a punto de sentarse en el banquillo. Sin una prueba, sin un indicio. Ahora el juez Ángel Hurtado, que lleva el caso, le pide una fianza de 150.000 euros porque el daño causado a alguien que se autoinculpó como delincuente fiscal puede ser muy importante. Ese mismo juez rechazó el testimonio de cuatro periodistas que manifestaron que, antes de que el Fiscal General pudiera filtrar la información ellos la tenían en su poder. Resulta que la causa del Fiscal por una posible filtración es más importante que el caso del defraudador que ha cometido y confesado dos delitos y que ha falsificado facturas.

Hay otra situación en la actualidad en la que la justicia está actuando de forma parcial. Me refiero a la aplicación de la ley de amnistía. La soberanía popular decidió inequívocamente entregar el gobierno a la izquierda. Está muy claro que la voluntad del poder legislativo al promulgar esa ley es amnistiar a los promotores del llamado procés. Interpretar la ley y darle cumplimiento excluye que interprete la ley según su ideología y particular visión de la realidad.

Hemos tenido no hace mucho otro caso de posible interpretación interesada de la ley. No nos chupemos el dedo. Algunas excarcelaciones y la disminución de la pena que ocasionó una falta de rigor técnico en la llamada ley del si es si, puso en las manos de los jueces algunas decisiones que se convertían en munición contra el gobierno.

No me olvido, finalmente, de que los jueces declararon ilegales los confinamientos durante la pandemia. Se hicieron en todo el mundo. Lo pedía la ciencia, la lógica y la ética. Yo me sentí protegido por los confinamientos, no me sentí agredido por la privación de libertad.

Por la boca muere el juez. Recordemos las sentencias que culpaban a las víctimas de violaciones por la provocación que suponía llevar una minifalda. Es como si se exculpase a un ladrón hambriento de robar los jamones de un escaparate porque su vista fuese considerada por el juez una provocación o que un mendigo que asaltase una joyería fuese absuelto porque el lujoso escaparate fura considerado una invitación irresistible.

Se dice que las críticas no respetan la división de poderes. Pues yo pienso lo contrario. Si un poder critica a otro se muestra claramente que son diferentes, se refuerza esa división. La crítica exigente y respetuosa de la ciudadanía (y la autocrítica, que debiera practicar asiduamente la judicatura) son formas de mejora. No hay crítica constructiva y destructiva, como suele decirse, en función de que agrade o desagrade al destinatario de la misma. La constructiva es la rigurosa y la destructiva es la mendaz. Por eso hay que criticar con rigor y con respeto, sin insultos, a los jueces.
El Adarve

martes, 14 de octubre de 2025

_- Por qué hay tantas casas vacías en España si vive una "emergencia habitacional"

Dos jóvenes gritan con la mano alzada en una manifestación por el derecho a la vivienda en Madrid.

_- Los jóvenes españoles tienen problemas para encontrar casa, pero en su país hay muchas que están vacías.

Los problemas para acceder a una vivienda se han convertido en una de las principales preocupaciones de los españoles.

Así lo reflejan los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

El precio de las casas en venta alcanza máximos históricos y el alquiler en las principales ciudades se ha convertido en inasumible para muchos.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha dicho que el país vive "una emergencia habitacional".

Sin embargo, según las estimaciones más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España hay 3,8 millones de casas vacías, un 14,4% del total, y muchas llevan años desocupadas.

¿Cómo se explica esta paradoja?

El problema de la vivienda en España
Prácticamente todos los habitantes de las grandes ciudades españolas están familiarizados con los problemas para acceder a la vivienda.

Con una oferta limitada y una población que no ha dejado de crecer, se han vuelto cada vez más caras.

En el segundo trimestre de 2025, el precio de la vivienda subió más de un 12%, alcanzando cifras no vistas desde 2007, antes de que estallara la llamada "burbuja inmobiliaria".

Es uno de los factores que explican que el promedio de los jóvenes españoles no abandone el hogar familiar hasta cumplir los 30 años, mucho más tarde que los del resto de la Unión Europea, que se emancipan a los 26,2 años.

El malestar social también ha aumentado y se han dado protestas por el derecho a la vivienda y contra los alquileres turísticos en varias capitales españolas.

En ese contexto, muchas miradas se han vuelto hacia la gran cantidad de viviendas vacías en el país.

Pablo Pérez, del Sindicato de Inquilinas de Madrid, le dijo a BBC Mundo que, "mientras muchas familias luchan por tener un hogar digno, hay millones de viviendas desocupadas".

"Deberían implantarse políticas de expropiación, contra la especulación, para poner esas viviendas en alquiler social", reclama Pérez.

El gobierno español impulsó en 2023 una nueva Ley de Vivienda que incluye subidas del Impuesto de Bienes Inmuebles a los propietarios que no habitan ni alquilan sus viviendas, en un intento por ponerlas en el mercado.

Pero varias comunidades autónomas, la mayoría gobernadas por el opositor Partido Popular, no la están aplicando y los datos no arrojan una mejora de la situación desde la aprobación de la norma.

Caserío en una localidad de Cataluña.

Las casas vacías están en zonas donde hay menos población y oportunidades de empleo.

María Matos, autora de un estudio sobre las viviendas vacías para Fotocasa Research, centro de estudios vinculado a un portal inmobiliario, explica que "el problema es que las casas vacías no se encuentran en las zonas donde hay demanda".

Mientras que la población se concentra en las grandes ciudades -como Madrid y Barcelona- y en zonas costeras turísticas, la mayoría de las viviendas desocupadas están en regiones como Galicia y Castilla-León, parte de lo que se conoce como la "España vacía", vastas zonas rurales donde hay menos oferta de empleo.

Según la experta, "muchas casas vacías no están habitables y requerirían de reformas y rehabilitación que sus propietarios no están en condiciones de afrontar".

La actuación de grandes tenedores de vivienda como entidades bancarias o fondos de inversión extranjeros que han desembarcado en el mercado inmobiliario español en las últimas décadas, así como los alquileres turísticos de corta duración, han sido en los últimos años objeto de críticas y polémica.

Se los acusa de especular con las casas que necesitan muchos jóvenes españoles que no pueden dejar el hogar de sus padres.

Pero la investigación de Fotocasa Research arrojó que el motivo más habitual por el que los propietarios optan por no poner sus casas en el mercado es porque no están en condiciones para ser habitadas.

La segunda razón más habitual es que las viviendas son herencias y los herederos implicados no se ponen de acuerdo sobre qué hacer con ellas.

En cualquier caso, la mayoría de expertos coincide en que la razón principal del encarecimiento de la vivienda es la falta de oferta para satisfacer la creciente demanda.

Matos indica que, con tantas casas vacías, "el mercado está perdiendo un volumen significativo de inmuebles que podrían dinamizar tanto la compraventa como el alquiler, ampliando así la oferta disponible y ayudando a aliviar la tensión de la demanda".

Pero para que las casas vacías existentes se conviertan en una opción real "deben ponerse en marcha estrategias para darle vida a la economía de las zonas donde se encuentran".

El presidente Sánchez anunció recientemente un plan de subvenciones a la compra de viviendas en zonas rurales, pero aún no se conocen los detalles.

Ropa de trabajo tendida junto a una autocaravana en Ibiza, España.

Muchos trabajadores en España tienen dificultades para afrontar el costo de la vivienda.

El miedo a los inquilinos que no pagan
La amenaza de dar con un inquilino que no paga la renta y los obstáculos para prescindir de él son otro de los problemas que más mencionaron los propietarios con viviendas vacías consultados en el estudio de Fotocasa Research.

Santiago Carbó, director de Estudios Financieros de la Fundación Funcas, dijo en conversación con BBC Mundo que "la inseguridad jurídica es un gran problema, porque los propietarios perciben que la política de vivienda se está haciendo contra ellos y eso hace que muchos no quieran arriesgarse a poner su casa en alquiler, agravando el problema de falta de oferta existente".

Las asociaciones de propietarios denuncian el largo y costoso trámite judicial que requiere deshacerse de un inquilino moroso o de los intrusos que ahora cuentan con cobertura legal gracias a medidas aprobadas durante la pandemia.

Aunque, según los datos del Ministerio del Interior español, las denuncias por allanamiento o usurpación de inmuebles registradas el año pasado fueron 16.400, lo que supondría no más de un 0,06% del total de viviendas del país.

Primer plano de una mano que sujeta un puñado de llaves.

Hay propietarios que evitan ofrecer su casa en alquiler por temor a los inquilinos que no pagan.

El gobierno y sus socios parlamentarios aprobaron durante la pandemia un decreto de medidas extraordinarias que tenía como objetivo declarado evitar que las familias que se quedaron sin ingresos por la cuarentena perdieran también su vivienda.

El decreto suspendió indefinidamente el desalojo de los inquilinos morosos pertenecientes a los colectivos considerados económicamente vulnerables, como desempleados, discapacitados o personas de bajos ingresos, entre otros

Pero cinco años después, el decreto sigue vigente y muchos propietarios ven cómo tienen que hacer frente al pago de las hipotecas, seguros e impuestos de viviendas por las que llevan años sin cobrar la renta.

Kathy Díaz, fundadora de la Asociación de Propietarios de Viviendas contra la Inseguridad Jurídica, le dijo a BBC Mundo que "el decreto obligó a los propietarios a hacer de escudo social de los inquilinos, una responsabilidad que debe asumir el gobierno".

Según cuenta, el decreto abrió la puerta a "los abusos".

"Muchos inquilinos optan por no pagar porque saben que el decreto los ampara y no hay manera de echarlos".

Según cuenta, es lo que le pasa a ella con un piso de su propiedad en un municipio costero de la provincia de Castellón.

"La señora lleva cinco años sin pagar y todo este tiempo yo sigo pagando la hipoteca", denuncia.

Experiencias como esta convencen a muchos propietarios de que es preferible mantener sus casas cerradas.

Sin embargo, desde el Sindicato de Inquilinos mantienen que "la vivienda es un derecho fundamental que no puede convertirse en un negocio para los rentistas".

En un país con tantas casas vacías y con tanta gente con dificultades para conseguir una, solo hay algo en lo que inquilinos y propietarios parecen estar de acuerdo: el sistema debe mejorar. 


lunes, 13 de octubre de 2025

_- Cómo sobrevivir a la muerte del amor de tu vida: la reflexión de una experiodista de BBC Mundo que perdió a su marido de forma prematura

Jossette Rivera y su pareja

    • _- Jossette Rivera

Con valentía y humor, la periodista Jossette Rivera comparte en el libro "964 días –o cómo sobrevivir a la muerte del amor de tu vida" cómo vivió la prematura pérdida de su marido.

Rivera intenta responder preguntas que antes o después nos tocan de cerca: cuánto dura un duelo, cómo afrontar la partida del ser amado y cómo seguir viviendo.

Lo que sigue es su testimonio personal.

Jossette Rivera y su marido Juan Fernando.

Jossette Rivera y su marido Juan Fernando.

Fuente de la imagen,Jossette Rivera

 
Pie de foto,
Conocí a Juan Fernando en match.com, cuando todavía no existían las apps de dating y yo estaba recién llegada a Miami. Ambos superábamos los 35 años.

Yo tenía un nuevo trabajo y él tenía 47 citas fallidas en su cuenta. Él no había superado una ruptura amorosa y yo no quería comprometerme.

Nada salió como planeábamos.

Comenzamos a salir, me transfirieron por trabajo a Londres y mantuvimos una relación de larga distancia que terminó con una propuesta de matrimonio frente a la Torre Eiffel. Un cuento de hadas.

Hasta que una semana antes de la ceremonia, en noviembre de 2011, le diagnosticaron cáncer de riñón. La boda se llevó a cabo igual con todos los festejos de rigor, pero en lugar de la luna de miel, nos dirigimos al Hospital Mount Sinai de Miami donde le extrajeron el riñón poco antes de Navidad.

Tres años después lo diagnosticaron cancer free.

Sin embargo, a finales de 2014, una metástasis nos sorprendió con un bebé de seis meses recién llegado a nuestras vidas.

Durante los siguientes cuatro años, probamos todos los tratamientos médicos a nuestro alcance, incluidas pruebas experimentales y segundas opiniones en el extranjero.

De entre todos, la inmunoterapia ayudó a mantener la calidad de vida de Juan Fernando al punto que pensamos que estaba logrando acabar con las células cancerosas.

Jossette Rivera y su marido Juan Fernando.

Jossette Rivera y su marido Juan Fernando.

Fuente de la imagen,Jossette Rivera

 
Pie de foto,
Una semana antes de casarse, su marido fue diagnosticado de cáncer de riñón.

No era así. En 2018 el cáncer alcanzó el cerebro y le provocó un accidente cerebrovascular. Pasó hospitalizado los últimos seis meses de su vida, ayudado por un respirador.

Nuestro hijo de 4 años y yo lo despedimos en diciembre de 2018, tras donar su cuerpo a la ciencia para enseñanza e investigación.

Cuenta regresiva

Poco después, alguien me dijo: "El duelo dura dos años". En aquel instante, esa idea de que el dolor tenía fecha de caducidad me pareció un salvavidas.

Porque cuando una enfrenta con ingenuidad absoluta la muerte del llamado amor de tu vida, termina creyendo esas sentencias con la osadía que da la ignorancia.

Quien lo afirmó no hacía más que repetir una creencia popular sobre el luto, eso que la Real Academia Española define como "el sentimiento de pena y dolor que se manifiesta en la vestimenta, en adornos y otros objetos" tras la pérdida de un ser querido.

Las culturas han tejido alrededor de la muerte distintos tiempos y rituales: los judíos guardan siete días de shivá y hasta 12 meses si muere un hijo; las viudas musulmanas cumplen cuatro meses y diez días de iddah, sin poder casarse, mudarse ni adornarse; los hinduistas se recogen 13 días.

Y en algunos lugares de América Latina todavía se reza el rosario nueve noches seguidas.

Portada del libro "964 días –o cómo sobrevivir a la muerte del amor de tu vida".

Portada del libro "964 días –o cómo sobrevivir a la muerte del amor de tu vida".

Fuente de la imagen,Jossette Rivera

 
Pie de foto,

También están los símbolos: minutos de silencio, banderas a media asta o el año entero en que mi abuela vistió de negro cuando murió mi abuelo, como si así pudiera domesticar la pena.

En mi caso, "solo" debía esperar 728 días para dejar atrás lágrimas y nostalgias, y volver a ser la persona que era antes.

Inicié entonces una cuenta regresiva obsesiva, con registro gráfico y digital que publicaba en redes sociales. Creía que el duelo llegaría, pasaría, me atravesaría y se iría, dejándome mejor de lo que me encontró.

No podía estar más equivocada. Ni en el conteo ni en las consecuencias.

El duelo, lejos de marcharse, se instaló. Más espiral que línea recta. Como esas olas que golpean la orilla: cuando crees que ya puedes respirar, vuelven y te arrastran hasta llenarte los pulmones de agua.

Fecha de vencimiento

Pasé por todas las etapas que describió la psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross en On Death and Dying (1969): negación, ira, negociación, tristeza profunda, aceptación. Pero no en ese orden. Ni una sola vez. Más bien como lecciones que, si no aprendes, se repiten.

Tiempo después acompañé a mi hijo a un taller para niños en duelo y me sumé a una dinámica con otras viudas.

En el centro había una ponchera de cristal con agua, rodeada de frascos de anilina de colores: tristeza, enojo, frustración, soledad, cada mujer vertía gotas según lo que sentía.

Una, con tres meses de pérdida, añadió un azul tenue; otra, con apenas dos semanas, vació medio frasco rojo de rabia. El agua terminó turbia, espesa.

Jossette Rivera y su marido Juan Fernando.

Jossette Rivera y su marido Juan Fernando.

Fuente de la imagen,Jossette Rivera

 
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"El duelo dura dos años", le dijeron a Jossette Rivera tras la muerte de su marido.

"Soy Jossette Rivera y mi marido murió hace casi tres años", dije en un susurro, casi con vergüenza, sin saber qué color elegir. Y con la incómoda certeza de que ese calendario que a ellas les prometía un final era, en realidad, una trampa.

Lo aprendí: ni la duración del luto ni evitar conductas socialmente inapropiadas -reír, cantar, ir a una fiesta- son directamente proporcionales al amor que se tuvo. Lo que sí existe es una presión social para que el dolor tenga fecha de vencimiento.

En Estados Unidos, por ejemplo, no hay una ley federal que obligue a las empresas a conceder permisos por duelo. Todo depende del empleador o del estado: en promedio, tres a cinco días. Lo mismo en las escuelas.

Pero también es un plazo que médicos, compañías y aseguradoras necesitan fijar para sostener una sociedad que no se detiene, ni siquiera para dolerse.

Pasado algún tiempo, si no vuelves a ser "funcional", tu caso puede etiquetarse como duelo patológico, una categoría clínica para lo que, en realidad, es sobrevivir.

Mi propia respuesta

En paralelo, colaboré en un podcast donde se exploraban las distintas etapas del duelo. Escribir sobre la pérdida me permitió darle sentido al caos, tender un puente hacia quienes también buscaban qué hacer con el vacío.

Yo había sobrevivido publicándome en internet. Durante casi tres años expuse mi vida en un folder llamado "duelo" en Instagram: imágenes de días grises, silencios, rutinas rotas.

Más tarde convertí esas ventanas en un libro, un manual de supervivencia. No porque hubiera encontrado la fórmula para cerrar el proceso, sino porque entendí que mi adaptación, mi aceptación y mi reconstrucción tenían su propio ritmo.

En una entrevista, tras la publicación de ese primer libro "964 días –o cómo sobrevivir a la muerte del amor de tu vida", me preguntaron:

—¿Cuánto dura el duelo?
Respondí sin titubeos:

—Lo que tenga que durar. 

https://youtube.com/shorts/pWrW0GnvsvA?si=ozX61zv-dFufck_t

domingo, 12 de octubre de 2025

_- «Muchos no entienden que el franquismo fue un proceso genocida que dejó huellas indelebles»


_- Entrevista a Mónica Puertas, socióloga argentina y autora de ‘España bajo libertad vigilada

Lidera un proyecto que vincula a los exiliados del Estado español con lugares emblemáticos de Buenos Aires. Y expresa su sorpresa por el desconocimiento en amplios sectores por las características típicas de «genocidio» en la dictadura, como la «transferencia de culpa hacia las propias víctimas».

«Yo estaba leyendo mucho en los meses de encierro de la pandemia sobre la Guerra Civil española y hacía muchas líneas de tiempo, de lo que ocurría allí y en Argentina. Cuando un amigo las vio, me dio la idea: ¿Por qué no preparás un recorrido sobre los exiliados españoles? Y ahí empecé con esto», comenta Mónica Puertas, socióloga y, desde hace algunas semanas, residente en Madrid.

Hija de refugiados políticos argentinos exiliados en Amsterdam durante la dictadura militar, Puertas se mudó a Buenos Aires a los 3 años, hasta que a los 18 decidió irse a Barcelona. Trabajando de camarera vivió el cambio de la peseta al euro y la Catalunya anterior al ‘procés’. En 2004 regresó a la ciudad de su adolescencia, se graduó en sociología, fue sindicalista y trabajó en el Espacio ESMA (el campo de concentración más sanguinario de Argentina, que ha sido reconvertido a comienzos de siglo como centro de memoria histórica).

En los últimos cuatro años, Puertas hacía recorridos por el interior del enorme predio de la ESMA para estudiantes de instituto que van a conocer el sitio donde se cometieron torturas y donde partió la mayoría de gente que iba a los llamados ‘vuelos de la muerte’. Mientras tanto, ella fue confeccionando un proyecto que combina turismo y divulgación histórica, y que conecta a los dos países de los que se siente parte.

Guerra Civil española en Buenos Aires’ es el nombre del tour, que dura unas tres horas y recorre sitios de la capital argentina que tienen puntos de contacto con los cientos de miles de exiliados económicos y políticos que llegaron del Estado. Visita bares en donde hay historias de enfrentamiento entre republicanos y franquistas y pasa por la Avenida de Mayo, en donde a pocos metros de distancia están el Centro Laurak Bat (la entidad vasca más antigua del mundo fuera de Euskal Herria), el Centro Gallego y el Casal de Catalunya.

El año pasado publicó ‘España bajo libertad vigilada’ (Ed. Esquina del Zorro), convirtiendo en libro todo el recorrido y anécdotas de sus participantes.

Foto: Mónica Puertas, con su ‘España bajo libertad vigilada’. (NAIZ)

Su trabajo de documentación, y sus estudios académicos sobre derechos humanos, también la llevan a definir sin titubeos como un «proceso genocida» al franquismo, no oculta su sorpresa por que esa dictadura no sea llamada como tal y dice que «los españoles deberían estar mucho más orgullosos» de su historia antifascista y republicana de lo que están.

Es imposible no relacionar su historia personal con su interés por emprender este proyecto sobre la Guerra Civil española.

Bueno, cuando uno nace no se da cuenta que su historia es especial. Siempre naturalicé mucho todo y de mayor fui siendo más consciente lo que significaban el exilio, la dictadura argentina y todo eso. Cuando me fui a Barcelona no había terminado el secundario (instituto), trabajé de camarera en un local de comida rápida y tampoco tenía mucha noción de la historia argentina ni española.

Yo comienzo mi libro recordando aquella noche del 1 de enero de 2002 en que con una calculadora, siendo camareras, con mi amiga Sandreta, hacíamos la conversión de pesetas a euros y teníamos miedo a equivocarnos [se ríe].

Después, al trabajar en la ESMA como guía, recorriendo esas calles internas, el edificio del casino militar donde estaban las salas de tortura y de donde sacaban a la gente en los vuelos de la muerte… hoy te puedo decir que me disocio un poco de todo eso. La única vez que no me lograba disociar fue leyendo el libro de Paul PrestonEl holocausto español’… me iba a dormir con mucha tristeza.

Cuente de qué va el proyecto y cómo nació

Vivir en Barcelona me hizo conectarme con España de otra manera. Cuando volví a Argentina quería saber siempre lo que pasaba en España, siempre tuve añoranza y no encontraba la forma de seguir conectada. Y durante la pandemia me quedé en mi casa muchos meses y empecé a leer libros de la Guerra Civil española, y a hacer líneas de tiempo, muchas, me ayudaban a entender lo que había pasado. Y un amigo, al ver mis líneas de tiempo, me sugirió la idea. ‘¿Por qué no te armás (montas) un recorrido sobre la Guerra Civil española?’ me dijo. Me dejó pensando y finalmente lo hice.

Empecé haciendo siete paradas, luego fueron nueve y empezó a venir mucha gente, eran dos tours por mes y llegué a hacer hasta ocho. Venían muchos argentinos interesados en el tema, y españoles, pero no turistas. Los que venían eran residentes en Buenos Aires que habían escuchado hablar del tour y querían probarlo.

Estudiando mucho el tema me dí cuenta de que no hubo guerra civil, que lo que hubo fue un genocidio. Todo lo que había leído en la universidad sobre los convenios internacionales de derechos humanos y la propia querella argentina me hicieron entenderlo así. Creo que hablar de genocidio encaja más, no quiero reemplazar el concepto pero creo que hay que ponerlo sobre la mesa, es un paraguas conceptual más amplio y permite entender mejor el presente.

¿Por qué el eje del recorrido es la Avenida de Mayo?

En todo lo que investigué, la Avenida de Mayo, que es la arteria del barrio de Monserrat, que se conocía antiguamente como ‘el barrio de los españoles’, era donde pasaban muchas cosas de los inmigrantes. Además allí hay muchos restaurantes y entidades que fundaron. Pensá que a pocos minutos de distancia, en la misma zona, están el Laurak Bat, el Centro Galego y el Casal de Catalunya. En el comienzo del tour, que lo inicio en el Congreso, contextualizo la época de la gran inmigración, cómo llegaban y por qué impactó tanto en la sociedad de Buenos Aires lo que pasaba en España.

Yo, en el fondo, lo que busco es hacer pensar la idea de genocidio, que los que vienen al tour se vayan pensando que se ha vendido una historia española sesgada, porque hubo un bando que hace un golpe y que comete un genocidio que a nivel sociológico no tiene que ver solo con el exterminio. Hay otras variables que operan en la comunidad, que se llaman procesos genocidas. Se hacen relatos para recalificar el pasado.

Y dedico buena parte del recorrido a la Avenida de Mayo también porque muchas personas por correo me dijeron de primera mano que su padreo o abuelo o bisabuelo habían sido agredidos en esas esquinas o habían vivido enfrentamientos, uno incluso me cuenta de un navajazo. En ese barrio Montserrat se enfrentaban los dos bandos, aunque la mayoría de los que llegaron a Buenos Aires no eran franquistas. Muchos sentían que la Segunda República era aquello que había que defender y esa defensa era una excusa para hacer comunidad en una tierra muy lejana.

¿Es verdad que más de una vez le preguntaron «¿cuál guerra civil en España»?

Sí, ha habido mucha gente que no sabía que hubo una guerra civil. Creo que no tiene que ver con la falta de voluntad. Intento que se comprenda que un proceso genocida deja gente muy rota y resetea el disco duro de una sociedad. Ese no-saber no tiene que ver con ignorancia sino con que se recalificó el pasado y transfirió la culpa. Los descendientes de republicanos asumen una parte de la responsabilidad, que no digo que no haya que tenerla, pero al día de hoy siguen imposibilitados de hacer algunos duelos y reivindicar signos. Hubo mucha represión simbólica. Creo que los españoles deberían estar muy orgullosos de lo que hicieron y veo que no lo están.

¿A qué se refiere con orgullosos?

A ver, es cierto que en el País Vasco y Catalunya las cosas fueron distintas, han defendido mucho su lengua e historia y creo que son dos excepciones porque tienen oficio en la cuestión de la comunidad, hay una mirada diferente de un pasado común. Pero quitando esos dos casos en los que se vive diferente la memoria histórica, creo que en el resto de España no hay un desarrollo similar.

Una de las consecuencias del proceso genocida es que queda instalado un relato determinado. Esto lo estudié mucho en los trabajos del sociólogo Daniel Feierstein; yo utilizo para mi recorrido y mi libro ese marco teórico. Se ve que tuvo un relativo éxito ese proceso genocida con el relato que dejó instalado, en donde reparte culpas y responsabilidades, niega la identidad de las víctimas. Por ejemplo, cuando tantos repiten que fue una ‘guerra entre hermanos’, se despolitiza lo sucedido y se niega el genocidio.

El franquismo está subestimado en esa narrativa de que los peores fueron Stalin y Hitler. No voy a hacer un ranking pero obviamente el franquismo, por su forma muy distópica, fue muy nocivo y no está dimensionado en correlación con las huellas indelebles que dejó.

Ahora está por lanzar un recorrido en Madrid…

Sí, haré una ruta similar a la que hice en Buenos Aires, trataré de seguir el mismo eje argumentativo. Empezará en el barrio de Lavapiés y terminará en Puerta del Sol. Todavía lo estoy organizando, no quiero que sea una clase académica sino que sea accesible a la gente, de divulgación.

Ahora se mudó a Madrid pero usted es argentina y el Gobierno de Milei tiene una visión disruptiva sobre las políticas de memoria histórica. ¿Hay retroceso?

Sí, definitivamente. Nosotros en Espacio ESMA estábamos cobrando con hasta tres semanas de atraso el salario. Y cerraron un centro de memoria llamado Haroldo Conti, rebajaron el salario 50% a los contratados que no tenían plaza fija. Me preocupa, me parece gravísimo… pero también creo que son momentos de la historia, ahora se viene un revanchismo feroz, un intento de cambiar el relato. 

Fuente:

sábado, 11 de octubre de 2025

Los derechos humanos en crisis

Fuentes: Rebelión


Las principales instituciones internacionales y el concepto mismo de derechos humanos atraviesan una crisis de fondo de resolución incierta. En gran medida, determinada por un nuevo reordenamiento geopolítico internacional que pone en cuestión el multilateralismo, la vigencia de acuerdos básicos y el propio funcionamiento del sistema onusiano. Hasta inicios de septiembre, 124 de los 193 Estados miembros de la ONU no habían pagado su contribución al presupuesto ordinario anual de la organización. 

El abogado austríaco Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ONU) para los derechos humanos, denunció el lunes 8 de setiembre un panorama mundial en el cual la glorificación de la violencia y la erosión del derecho internacional aparecen como dos constantes principales.

En la apertura de la reunión anual del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, Suiza, su radiografía de los principales problemas con los que se confronta el Consejo también sirvió de pauta para evaluar los riesgos y las amenazas contra el consenso humanitario mundial.

El Consejo es el organismo intergubernamental de las Naciones Unidas encargado de fortalecer la promoción y protección de los derechos humanos, lidiar con sus violaciones y formular recomendaciones para mejorar su cumplimiento. Existe desde 2006 (sucesor de la antigua Comisión de Derechos Humanos) y está compuesto por representantes de cuarenta y siete Estados miembros, aunque cuenta con el consenso de toda la comunidad onusiana. En sus diecinueve años de existencia adoptó 1.481 resoluciones y encomendó 60 investigaciones sobre casos específicos (Procedimientos Especiales), esfuerzos todos que se relativizan ante la amplia lista de fracasos y retrocesos, https://www.ohchr.org/es/hrbodies/hrc/home.

Gaza, gran fracaso
Tema central del preocupante panorama global presentado por Türk, la situación actual en Gaza. En su análisis, el asesinato masivo de civiles palestinos por parte de Israel, el sufrimiento indescriptible y la destrucción total en esa región, los obstáculos a la ayuda humanitaria necesaria para salvar vidas y la consiguiente hambruna de la población civil, así como el asesinato de periodistas, personal de la ONU y trabajadores de ONG y la lista interminable de crímenes de guerra, están conmocionando la conciencia del mundo. “Me horroriza el uso abierto de una retórica genocida y la vergonzosa deshumanización de los palestinos por parte de altos funcionarios israelíes”, remarcó Türk. Quien además reconoció que, si bien Israel “sigue profundamente traumatizado tras los terribles ataques de Hamás y otros grupos armados el 7 de octubre de 2023” y la toma de rehenes ese día, la mayor militarización, ocupación, anexión y opresión en Gaza sólo alimentarán más violencia, represalias y terror. Israel, alegó Türk, “tiene la obligación legal de tomar las medidas ordenadas por la Corte Internacional de Justicia para prevenir actos de genocidio, castigar la incitación al genocidio y garantizar el arribo de suficiente ayuda a los palestinos en Gaza”.

Por último, Türk desafió a la comunidad internacional a rectificar su actitud actual pues considera que “está incumpliendo su deber […] Le estamos fallando al pueblo de Gaza”. La inacción no es una opción, enfatizó Türk, y llamó a que se detenga el flujo de armas hacia Israel y a que se ejerza la máxima presión para asegurar un alto al fuego, así como la liberación de todos los rehenes y de cualquier otra persona detenida arbitrariamente. Por otra parte, es imperioso tomar medidas decisivas para oponerse a la ocupación militar israelí de Gaza y la anexión total de una Cisjordania ya bastante ocupada. Y respaldar incondicionalmente el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, https://www.ohchr.org/en/statements-and-speeches/2025/09/hc-turk-updates-human-rights-council-we-need-safeguard-eighty-years.

Otros retrocesos
Otros conflictos, según el titular del Consejo, también están contribuyendo a oscurecer el panorama por momentos de por sí desolador de los derechos humanos en el plano internacional.

La lista es extensa: la guerra entre Rusia y Ucrania, agudizada en los últimos meses; la crisis en Sudán, donde tanto las Fuerzas de Apoyo Rápido como las Fuerzas Armadas siguen mostrando un total desprecio por el derecho internacional humanitario y los derechos humanos. La magnitud del sufrimiento del pueblo sudanés es insondable y exige toda la atención del mundo.

En Myanmar, cuatro años después del golpe de 2021, el pueblo se encuentra sumido en una terrible crisis de sus derechos fundamentales. El ejército ataca a la población civil en sus hogares, aldeas, escuelas y campamentos con ataques aéreos y bombardeos, detenciones arbitrarias, tortura, violencia sexual y reclutamiento forzado.

El panorama es igualmente dramático en la República Democrática del Congo, donde se perpetúan graves violaciones y abusos por parte de todas las partes en conflicto. La transición política en Siria tras la caída del régimen de Bashar al-Assad sigue siendo frágil. La situación en la ciudad siria de As-Suwayda, cerca de la frontera con Jordania, no es menos preocupante debido al aumento de la violencia sectaria y graves abusos contra los derechos humanos.

Haití se hunde cada vez más en la anarquía en medio de una violencia pandillera endémica. En Nigeria, la violencia ha experimentado una gran escalada, con enfrentamientos intercomunitarios agravados por las masacres y los desplazamientos masivos provocados por Boko Haram y otros grupos armados. A pesar de las promesas gubernamentales de garantías en su accionar, aumentan las denuncias de graves violaciones cometidas por las fuerzas de seguridad nigerianas en el contexto de operaciones antiterroristas.

Pero los conflictos bélicos no son lo único que le inquieta a Türk. Igualmente preocupante, a su juicio, es la tendencia de ciertas naciones a retirarse unilateralmente de históricos marcos multilaterales. Tal es el caso de Estados Unidos, por ejemplo, con respecto al Acuerdo de París y el Consejo de Derechos Humanos; las sanciones de Rusia y Estados Unidos contra magistrados de la Corte Penal Internacional y la decisión de Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania y Polonia de retirarse del Tratado de Ottawa sobre minas terrestres. También el menosprecio de varios gobiernos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, acordada en 2015 por la comunidad internacional, actitud que debilita la red de cooperación global y regional cuidadosamente construida durante décadas.

Según Türk, no se puede subestimar el impacto negativo que resulta de esta actitud, como el hecho de que algunos Estados se están convirtiendo en una extensión del poder personal de sus gobernantes. Si bien los “marcos globales y regionales distan mucho de ser perfectos”, puntualizó, los Estados deben fortalecerlos y reformarlos, no desmantelarlos, agregando que “no podemos volver a los modos de pensar y de planteamientos obsoletos que condujeron a dos guerras mundiales y al Holocausto”.

El argumentario de Türk cuestiona lo que él considera un falso concepto de soberanía para fundamentar el debilitamiento del multilateralismo. «La Carta de la ONU”, recordó, “dio a luz una nueva era geopolítica al consagrar la igualdad soberana de los Estados [ya que] la soberanía nacional es el fundamento de las instituciones multilaterales y del derecho internacional”. Y cuando los Estados firman acuerdos internacionales, “están ejerciendo su soberanía nacional, no limitándola”. Con esa soberanía, alegó el responsable del Consejo de los Derechos Humanos, viene la responsabilidad de proteger los derechos de sus respectivas naciones, no lo contrario, pues “la soberanía no significa tener la propiedad sobre las personas”.

Una sociedad civil enérgica
Este diagnóstico sobre la crisis de los derechos humanos es compartido por muy diversos organismos no gubernamentales y movimientos sociales. En su Informe 2025, por ejemplo, Amnistía Internacional sostiene que “El mundo se encuentra en una encrucijada histórica” y que “el ideal de los derechos humanos universales está sufriendo el acoso implacable de fuerzas sin precedentes, que tratan de destruir un sistema internacional forjado con la sangre y el sufrimiento de la Segunda Guerra Mundial y su Holocausto”. Según Amnistía, esta cruzada religiosa, racial y patriarcal, cuyo objetivo es imponer un orden económico basado en una desigualdad aún mayor entre los Estados y dentro de ellos, “pone en peligro los avances realizados en los últimos 80 años en materia de igualdad, justicia y dignidad”.

En el prefacio de dicho Informe, Agnès Callamard, su secretaria general, afirmó que los Estados poderosos se están burlando de la historia. Que actúan como si las lecciones que dejaron las décadas de 1930 y 1940, desde la Convención sobre el Genocidio a los Convenios de Ginebra y pasando por la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Carta de la ONU, pudieran dejarse de lado, olvidarse y eliminarse. En su reflexión, Callamard además alegó que, “con la elección de Donald Trump y el significativo desembarco del mundo empresarial en su gobierno, nos dirigimos a pasos agigantados hacia una época brutal, donde el poder militar y económico prevalece sobre los derechos humanos y la diplomacia, donde las jerarquías raciales y de género y el pensamiento de suma cero (“si yo gano, tú pierdes”) conforman las políticas y donde el nacionalismo nihilista impulsa las relaciones internacionales” (https://www.amnesty.org/es/documents/pol10/8515/2025/es/).

Con otras palabras, pero con importantes coincidencias en lo que hace a la defensa de los derechos humanos fundamentales, se expresaron las representantes de organizaciones feministas de base de la Marcha Mundial de las Mujeres en quince países del continente. Reunidas a fines de agosto en San Cristóbal de las Casas, México, en su Declaración final afirmaron que “En un mundo donde se imponen guerras y carreras armamentistas, se invaden territorios, se silencian genocidios y el objetivo es expandir el imperialismo, las mujeres de la región asumen la responsabilidad de seguir defendiendo la paz en el continente y en el mundo”. Y señalaron que también ellas se han unido a la demanda popular de no rendirse ante la injusticia, la matanza de niños y mujeres y el uso de la violencia sexual y el hambre como armas de guerra. Además, denunciaron el genocidio del pueblo palestino y criticaron a las instituciones internacionales cómplices por su silencio e inacción. Su denuncia se extendió a las derechas en ascenso, el fascismo y el fundamentalismo religioso que atacan por igual los derechos conquistados y estigmatizan las luchas por la justicia con discursos de odio.

La crisis sistémica de los derechos humanos es una muy mala señal civilizatoria. Donde ellos no se respetan, la ley de la selva se convierte en el único marco, tan frágil y autoritario como anti derechos y antihumano.

 Por Sergio Ferrari