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jueves, 12 de septiembre de 2019

Un modelo fracasado sin desnutrición, una dictadura con record de elecciones.

José Manzaneda
Cubainformación

El periodista Manuel Durán ha pasado un año y 100 días en una prisión (1). Pero como no ha sido en Cuba, sino en EEUU, donde fue arrestado mientras cubría una protesta contra la detención de inmigrantes, solo lo leemos en la prensa alternativa (2).

Hay decenas de notas sobre las penurias y la escasez de alimentos en Cuba, que apuntan a que, allí, el modelo económico, “no funciona” (3). Pero los escasos medios que hablan de la desnutrición en Honduras –que afecta al 77% de niños y niñas, según Unicef- no hacen la menor crítica a su modelo de libre mercado, supuesta solución a los problemas de Cuba (4). País –por cierto- con desnutrición infantil cero (5).

En Washington, una “pareja de ancianos se suicida por no poder pagar sus gastos médicos” (6). No es una simple noticia de sucesos. Es la realidad de un país donde, cada año, 530.000 familias se declaran en bancarrota por las facturas médicas (7). Un drama –por cierto- imposible de ubicar en Cuba, cuyo sistema universal de salud ha sido catalogado por la Organización Mundial de la Salud, en varias ocasiones, como “un ejemplo mundial a seguir” (8).

Nos dice “El País” que el actual “jefe del Ejército de Colombia dirigió una brigada acusada de matar a civiles” (9). Que estaría implicado en al menos 283 ejecuciones extrajudiciales, realizadas durante la presidencia de Álvaro Uribe, quien sigue siendo el jefe político del actual presidente Iván Duque (10). No leemos, sin embargo, condena alguna al gobierno, al “régimen” colombiano. Pero ¿verdad que cambiaría la “intensidad informativa” del caso de ocurrir en Venezuela (11)?

En julio, más de 150 migrantes morían en Libia, en “el naufragio más mortífero” del año en el Mediterráneo, según “El Mundo” (12). Este diario atacaba a los “señores de la guerra”, por maltratar a los migrantes e internarlos en centros infrahumanos. Qué curioso. Porque “El Mundo” fue uno de tantos órganos de la propaganda contra Gaddafi de estos “señores de la guerra” (13) (14), que convirtieron el país con mayor desarrollo social de África en un estado casi… medieval (15).

Colombia produce el 70% de la cocaína mundial (16), siendo EEUU el mayor consumidor. Pero la prensa corporativa nos asegura que el narcoestado es… Venezuela (17). En junio era detenido en Sevilla, con 39 kilos de cocaína, un militar de la comitiva del presidente brasileño Jair Bolsonaro (18). Fue apenas noticia de un día. Pero ¿se imaginan que el militar hubiera sido venezolano?

Porque Venezuela sigue siendo tema informativo diario. Una dictadura, nos dicen (19). Un tanto extraña, porque, en 20 años, el chavismo ha convocado 25 procesos electorales: 6 presidenciales, 4 parlamentarios, 5 regionales, 5 municipales, 2 constituyentes y 3 referendos (20).

Un país en “crisis humanitaria”, nos aseguran (21). Curioso, porque Naciones Unidas-Hábitat ha reconocido a Caracas como líder en el "derecho a la vivienda" para su ciudadanía (22), tras haber construido, en ocho años, 2.800.000 viviendas sociales (23). Una noticia que no leeremos en ningún medio corporativo. ¿Por qué será?

Notas (1) https://www.democracynow.org/es/2019/7/12/titulares/salvadoran_journalist_manuel_duran_released_from_ice_jail_after_15_months

(2) https://www.infobae.com/america/america-latina/2019/08/21

miércoles, 27 de febrero de 2019

_- Los tres delitos del chavismo

_- Pedro Sánchez emula al Aznar de las Azores

A lo largo de su historia, el chavismo cometió tres delitos que han llevado a la actual situación.

El primero
ha sido una gestión catastrófica del país, su economía y su política, con la entronización de un nuevo clientelismo, una enorme corrupción y últimamente también represión. Si en Brasil hay que preguntarse qué se hizo mal para que la administración progresista diera paso a Bolsonaro, en Venezuela las preguntas son aún más candentes.

Durante muchas décadas los gobiernos de Venezuela fueron incapaces de diversificar el monocultivo petrolero como fuente de ingresos. Era más fácil importarlo todo. El país vivía en una cruda realidad iberoamericana (realidad que Filipinas representa de forma idéntica en Asia): el 80% de la población no contaba para nada. El resto, una oligarquía y una clase acomodada, se beneficiaba de aquella economía con centro en Miami. Cuando había problemas y la gente de los ranchos de aquel 80%, bajaba al centro a pedir lo suyo, los aplastaban, como cuando el caracazo de 1989 (una masacre que coincidió con Tiananmen y que a diferencia de esta no merece el menor recuerdo mediatico). El chavismo ha seguido con esto. No supo diversificar el monocultivo petrolero e introducir una nueva cultura productiva en Venezuela.

El segundo
El segundo delito es que con el chavismo la renta petrolera se repartió socialmente entre aquel 80%, novedad sin precedentes. Aquel pecado alarmó a la oligarquía americana (del Norte y del Sur), incluidos los sectores venezolanos que funcionaban bien con la economía miamicentrista, y convirtió en maldito al gobierno de Chávez. Era un mal ejemplo continental, por más que fuera mezclado con nuevos y colosales privilegios y escandalosas corruptelas burocráticas. Lo que ocurre ahora, el intento de apartar del gobierno a Maduro, existía ya como proyecto cuando el chavismo gozaba de la mayor popularidad. Es una línea que ya comenzó en 2002, cuando el gobierno de la república bolivariana gozaba de sus mayores apoyos y consensos internos, lo que no impidió que fuera objeto de una intentona golpista apoyada por Estados Unidos y la España del Aznarato. Las sanciones contra el chavismo comenzaron en 2004.

Esa intervención exterior, junto con el sabotaje interno y la baja (a la mitad) de los precios del petróleo, es decir la acción de Estados Unidos, y de la oposición, la “clase perjudicada/asustada” venezolana, contribuyeron al deterioro económico y acentuaron aún más, los desastres del gobierno. La situación fue empujando al chavismo hacia un estrechamiento de relaciones económicas con China y Cuba (hay otros, pero estos son los que cuentan) que compensara las pérdidas de su ineficacia.

El tercero
Llegamos así al tercer y capital pecado que explica la actual situación: no solo se cometió el delito de repartir renta petrolera entre los pobres, aunque fuera para dar lugar a un nuevo embrollo corrupto-clientelar, sino que las primeras reservas mundiales de crudo se pusieron en sintonía con la única potencia emergente a la que Estados Unidos toma en serio. Y encima ahí estaba Cuba, recibiendo un balón de oxígeno que ayuda a mantener su gallarda -y tan cara pagada- historia de dignidad continental. Cuba podría ser el segundo gran motivo imperial de la actual situación.

Para comprender la situación y el terrible escenario que se prepara, hay que distinguir lo que importa de lo que no. La “democracia” o el “debate constitucional” sobre quien es más legítimo Maduro o el títere gringo, no importan en absoluto. Tampoco importan los crímenes y abusos imputados a Maduro. Importa el petróleo. Venezuela tiene las mayores reservas de crudo. Así que, en términos internacionales, el objetivo de la actual intentona es cortar estos procesos: malos ejemplos sociales, por más que fallidos, e indisciplina geopolítica que dañan claramente al dictado imperial.

No a la guerra
El cambio de régimen en Venezuela debe ser, “el primer paso para establecer un nuevo orden en América Latina”, titulaba el 30 de enero un artículo del Wall Street Journal. Los siguientes pasos serán derrocar a los gobiernos de Cuba y Nicaragua, explicaba. Se trata de expulsar las influencias chinas, rusas e iraníes de la región, romper el vínculo establecido entre Venezuela y Cuba, y hacer caer sus dos gobiernos, explicaba ya en noviembre el consejero de seguridad, John Bolton.

Por esos dos motivos, el delito social y el geopolítico, están preparando una gran violencia, cuyos mayores perjudicados serán las clases populares. Fundamentalmente se trata de lo mismo que vimos en Libia e Irak. El primer delito, el sufrimiento del pueblo, les importa una higa. Sería bueno que la oposición venezolana comprendiera esto antes de que sea demasiado tarde. Los precedentes avisan de que no se detendrán ante una guerra y que pondrán en marcha las mayores mentiras, por ejemplo citando “democracias y derechos humanos”. Tras el flagrante fracaso de Estados Unidos en el intento de cambio de régimen en Siria y los fiascos de Libia, los halcones de Washington parecen querer concentrarse de nuevo en América Latina. El Brasil de Bolsonaro ha sido su primer éxito.

Por todo eso, hay que ir desempolvando aquel “no a la guerra”, porque ya es más actual que nunca en Venezuela. No se trata de “defender a Maduro” como dirán los necios que miran el dedo que apunta a la Luna, sino de buscar una salida negociada que evite el baño de sangre que el Imperio del Caos quiere propiciar de nuevo.

P.S: La indignidad del PSOE
El gobierno español está siendo comparsa de esta fechoría: cómplice y vasallo del belicismo americano de siempre. Pedro Sánchez está emulando, con Donald Trump, al Aznar de las Azores que posó junto a Bush. Es así de claro. Lástima por el ministro Josep Borrell, raro personaje de talla que quedaba en el PSOE, ahora implicado en la peor indignidad. Hay dos cuestiones mayores, de principio, sin las cuales no puede construirse nada que valga la pena en el Siglo XXI. Dos cuestiones que definen y diferencian a la izquierda de la derecha: la oposición al belicismo imperial y al neoliberalismo. ¿Está Sánchez en alguna de las dos? Pésima noticia para el futuro de España y los mapas y alianzas que podrían impedir el regreso al gobierno de una derecha revitalizada por la quimera del estat catalá.

(Publicado en Ctxt, Rafael Poch)

domingo, 24 de febrero de 2019

La realidad que esconde la coalición de Trump por el cambio de régimen en Venezuela.

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

El intento de Estados Unidos de derrocar a Maduro no tiene nada que ver con la democracia o los derechos humanos.

Al inicio de la década de los setenta, un puñado de sandinistas luchaba en las montañas de Nicaragua para derribar la brutal dictadura de 40 años de la familia Somoza, apoyada por Estados Unidos. Cuando en 1971 una gran erupción volcánica golpeó Nicaragua, los guerrilleros dijeron a los campesinos que Dios estaba castigándoles por no deshacerse de Somoza, tal y como narró posteriormente el sandinista Omar Cabezas.

Cuando los sandinistas triunfaron en 1979, Estados Unidos libró una sangrienta guerra para recuperar el país con una fuerza paramilitar terrorista llamada los Contras, que se dedicó a asesinar civiles. El presidente George H.W. Bush dejó claro durante la reelección de los sandinistas en 1990 que, aunque él no era Dios, continuaría castigando a los nicaragüenses con un embargo de armas y con la guerra si no se libraban de los sandinistas. Cansados de la guerra, la hiperinflación y el colapso económico, los nicaragüenses votaron a la oposición: los sandinistas perdieron.

En la actualidad, la Administración Trump está repitiendo la estrategia de castigo colectivo en Venezuela mediante un paralizante embargo financiero efectivo desde agosto de 2017 y, desde enero de este año, un embargo comercial. El embargo financiero ha impedido al gobierno utilizar medidas para acabar con la hiperinflación o lograr una recuperación económica, al paralizar la comercialización de miles de millones de dólares de producción petrolera. El embargo comercial se propone recortar alrededor del 60% de los ya magros ingresos de divisas, necesarios para comprar medicinas, alimentos, suministros médicos y otros bienes esenciales para la supervivencia de muchos venezolanos.

Con el propósito de fomentar un golpe militar, una rebelión popular o una guerra civil, la Administración Trump ha declarado que el castigo continuará hasta que caiga el gobierno actual. “Maduro debe irse”, volvió a afirmar el vicepresidente de EE.UU. Mike Pence a comienzos de marzo.

Todo esto es ilegal de acuerdo con numerosos tratados firmados por Estados Unidos, incluyendo la Carta de Naciones Unidas, la Carta de la Organización de Estados Americanos (OEA) y otras leyes y convenciones internacionales. Para legitimar esta brutalidad –que probablemente ya ha causado miles de muertes al reducir el acceso de los venezolanos a bienes y servicios vitales–, la Administración Trump ha presentado las sanciones como fruto de un consenso de la “comunidad internacional”, lo mismo que hizo Bush cuando reunió a su “coalición de la voluntad” de 48 países para apoyar su desastrosa invasión de Irak en 2003.

Según esta narrativa, los gobiernos que han secundado a Estados Unidos (en su mayoría americanos y europeos) en el reconocimiento de un gobierno paralelo en Venezuela son “democráticos”; aquellos que no lo han hecho, o se han declarados contrarios al intento de derribar al actual gobierno, son “autoritarios”, con el ejemplo de Rusia, China y Turquía habitualmente mencionado en los informativos.

Echemos un vistazo a algunos de los gobiernos que han secundado a la Administración Trump en esta operación ilegal de cambio de régimen y que se han unido al embargo comercial al reconocer a Juan Guaidó como “presidente interino”. El aliado más importante y sólido de Trump en América Latina es el presidente ultraderechista de Brasil, Jair Bolsonaro, famoso por haber dicho a una congresista brasileña que no la violaba porque “no se lo merecía”, por diversas observaciones racistas y contra los homosexuales y por glorificar la violencia política. Irónicamente, dado que la principal justificación de Trump para impulsar el cambio de régimen en Venezuela es que la elección de Maduro fue ilegitima, el propio Bolsonaro accedió al poder en una elección de cuestionable legitimidad. Su principal oponente, el expresidente Lula da Silva –entonces el político más popular del país– fue encarcelado tras un juicio en el que no se presentó prueba material alguna del delito cometido. El veredicto se basó en el testimonio forzado de un testigo convicto de corrupción, cuyo recurso de clemencia fue suspendido hasta que cambió su testimonio para hacerlo coincidir con el del juez que llevaba la acusación. Dicho juez, Sérgio Moro, demostró en numerosas ocasiones una gran animadversión contra Lula –incluyendo la publicación de conversaciones grabadas ilegalmente entre Lula y la entonces presidente del país, Dilma Rousseff, su abogado, y su esposa e hijos. Después de que estas y otras irregularidades e ilegalidades aseguraron la condena de Lula, este fue inconstitucionalmente encarcelado antes de la elección. Tras la elección que el juez Sérgio Moro ayudó a ganar a Bolsonaro, dicho juez fue nombrado ministro de justicia.

Otros gobiernos latinoamericanos de la Coalición de la Voluntad de Trump deben favores a Washington por haberles ayudado a alcanzar el poder. El gobierno de Honduras del presidente Juan Orlando Hernández es probablemente el ejemplo más extremo. Su partido llegó al poder en 2009 con el derrocamiento del presidente democráticamente elegido, Mel Zelaya, gracias a un golpe militar. La Administración Obama, junto con los republicanos, contribuyó a legitimar el golpe y las “elecciones” que le sucedieron. Hillary Clinton, entonces secretaria de Estado, escribió posteriormente en sus memorias cómo maniobró para evitar que el presidente democráticamente electo recuperara su cargo. En 2017, Hernández retuvo el poder robando descaradamente las elecciones: se limitó a alterar el número total de votos. Periodistas y observadores de todo el espectro político llegaron a esta inexorable conclusión. Incluso uno de los líderes más fanáticos de la coalición de la voluntad de Trump, el actual secretario general de la OEA, Luis Almagro, rechazó los resultados y pidió la convocatoria de nuevas elecciones. Evidentemente, nada pasó, porque el equipo de Trump aceptó los resultados.

Colombia aporta probablemente el líder más belicoso de la coalición, tras Bolsonaro. El presidente Iván Duque es discípulo del anterior presidente, Álvaro Uribe, que ahora ejerce el poder en la sombra. Comunicaciones diplomáticas de Estados Unidos publicadas el año pasado dan muestra de la preocupación general de las autoridades estadounidenses por los vínculos de Uribe con el narcotráfico. En la década de los noventa, la Agencia de Inteligencia de la Defensa estadounidense descubrió que Uribe “había llevado la colaboración con el cartel de Medellín a los más altos niveles de gobierno”. También se relaciona a Uribe con los escuadrones de la muerte de su país. El año pasado, dimitió como senador en mitad de una investigación criminal en curso. Uribe lleva tiempo apoyando el cambio de régimen en Venezuela propiciado por Estados Unidos. En 2009, numerosos gobiernos sudamericanos se opusieron y bloquearon sus planes para ampliar la presencia militar estadounidense en Colombia.

El presidente de Argentina Mauricio Macri, otro influyente miembro de la coalición perteneciente a la derecha dura, también debe favores a Washington. En junio, esta relación le ayudó a conseguir el mayor préstamo del FMI de la historia, 50.000 millones de dólares, que posteriormente aumentarían a 56.300 millones cuando la economía se comportó de un modo mucho peor de lo que el FMI había previsto al firmar el acuerdo. Estados Unidos había bloqueado los créditos de las instituciones multilaterales de préstamo, como el Banco Interamericano de Desarrollo, al gobierno de su predecesora y rival. Este hecho fue relevante porque Argentina estaba inmersa en problemas financieros hacia el final del mandato de la presidenta Cristina Fernández. De todas formas, su gobierno sufrió un golpe aún más fuerte por parte de un juez neoyorkino al que aparentemente movían cuestiones políticas, que retuvo más del 90% de los créditos a Argentina al dictaminar que no podían desembolsarse mientras el país no pagara las deudas que había contraído con ciertos fondos buitre de EE.UU. Todos estos problemas con Estados Unidos se resolvieron en cuanto Macri asumió el poder en 2015.

Los medios de comunicación a veces señalan al presidente Lenín Moreno de Ecuador para mostrar que hay cierta presencia del “centro-izquierda” en esta empresa ilegal y en cierto modo barbárica. Es verdad que Moreno fue elegido en 2017 con el apoyo del partido de izquierda Alianza País, del anterior presidente Rafael Correa. Pero en seguida dio un giro radical a su mandato y se alió con los oligarcas derechistas y utilizó medios extraconstitucionales para consolidar el poder. Actualmente intenta meter en la cárcel a su antecesor basándose en lo que parecen ser falsas acusaciones. Washington ha recompensado a Moreno con préstamos de instituciones multilaterales por valor de 10.000 millones de dólares, incluyendo 4.200 millones del FMI concedidos la semana pasada. Si 10.000 millones de dólares no parece gran cosa, pensemos que dicho préstamo expresado como porcentaje de la economía de Ecuador sería como si EE.UU. recibiese 1,9 billones. No sorprende pues que Moreno se haya unido a la coalición de Trump.

El presidente de Paraguay tiene también razones para agradecer al padrino estadounidense. Su partido, el Partido Colorado, gobernó el país durante 61 años consecutivos, la mayoría de ellos bajo la dictadura de Alfredo Stroessner. En 2008, un obispo de izquierdas, Fernando Lugo, ganó las elecciones contra todo pronóstico. Pero fue derribado mediante un golpe parlamentario en 2012, al que se opusieron casi todos los gobiernos sudamericanos. Una vez más, Washington maniobró con la OEA para legitimar el golpe. Así que, ahí tenemos a otro presidente sudamericano encantado de unirse a las maniobras gringas para poner un dirigente de derechas en Venezuela. Otro sujeto que se ha apuntado a esta coalición es el presidente chileno, Sebastián Piñera, un simpatizante de Pinochet que el año pasado nombró ministros a dos antiguos aliados del dictador respaldado por EE.UU.

Así es como Estados Unidos logra sus apoyos, al menos en la actualidad. Hace unos años, cuando la mayor parte de la región estaba gobernada por gobiernos de izquierda o centro-izquierda, Trump no habría conseguido ni un solo apoyo para esta operación ilegal de cambio de régimen. El secretario de Estado de Obama, John Kerry, llegó a esa conclusión cuando en 2013 los opositores violentos se echaron a la calle en Venezuela para intentar derribar el primer mandato de Maduro. No hubo ninguna duda sobre el resultado de las elecciones y prácticamente todos los gobiernos del mundo las reconocieron. Kerry se encontró completamente aislado y Washington se rindió y tuvo que aceptar la elección de Maduro.

Luego tenemos a Europa, que por una serie de razones históricas casi nunca ha sido capaz de desarrollar una política exterior independiente de Estados Unidos. Esto es especialmente cierto para América Latina, donde se suele respetar la Doctrina Monroe, a la que se acogió descaradamente el Consejero de Seguridad Nacional John Bolton hace unos días. Dicho lo cual, hizo falta retorcer ligeramente el brazo del primer ministro español, Pedro Sánchez, que sorprendentemente se había opuesto hacía unos días a las sanciones de Trump contra Venezuela, incluso antes del embargo comercial y del reconocimiento de Guaidó en enero. Su ministro de exteriores, Josep Borrell, declaró a la prensa que el gobierno había recibido “presiones” de Washington. El gobierno socialista del PSOE de Sánchez también fue sometido a una gran presión por los grandes medios de comunicación españoles, que llevaban cierto tiempo en “modo cambio de régimen” ante las próximas elecciones generales que se celebrarán a finales de abril. España tiene una importancia clave a la hora de asegurar el apoyo europeo a esta empresa, ya que otros países, incluyendo a Alemania, suelen tomar en cuenta la opinión española en los temas relativos a su política latinoamericana.

Aunque el equipo de Trump gozara de una mayoría global –de la que carece, pues solo 50 países de 195 apoyan el cambio de régimen en Venezuela–, sus letales sanciones económicas, su robo de activos financieros, sus amenazas militares y otras acciones para derribar el gobierno no serían más legales o legítimas que la invasión de Irak de George W. Bush, o las múltiples iniciativas de cambio de régimen que se han producido en el hemisferio americano. Ello no sorprende a nadie, dado quién está al timón: el perenne defensor de los cambios de régimen, John Bolton, por ejemplo, o el enviado especial Elliott Abrams, que apoyó lo que posteriormente la ONU consideró un genocidio en Guatemala, así como las atrocidades promovidas por EE.UU. en El Salvador y Nicaragua en la década de los ochenta. La elección de quienes protagonizan el apoyo a esta iniciativa de cambio de régimen, ya sea en Washington o entre sus más próximos aliados, debería subrayar lo que es evidente: el intento de Estados Unidos de derrocar a Maduro no tiene nada que ver con la democracia o los derechos humanos.

Mack Weisbrot es codirector del Center for Economic and Policy Research, en Washington D.C. y presidente de Just Foreign Policy.

Fuente: https://newrepublic.com/article/153283/reality-behind-trumps-coalition-regime-change-venezuela

El presente artículo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se mencione a su autor, a su traductor y a Rebelión como fuente del mismo.

viernes, 15 de febrero de 2019

_- Entrevista a Molly Scott Cato, eurodiputada británica por el Partido Verde. La matemática política de la infamia.

_- Renán Vega Cantor
Rebelión

Lo que viene acontecido alrededor de Venezuela, aparte de todos las consecuencias que trae sobre lo que se entiende por justicia, libertad, democracia, igualdad, soberanía, injerencia, respeto al derecho ajeno también tiene otra derivación que se desprende de los múltiples disparates que se difunden a diario, que bien podríamos denominar como el naufragio de las matemáticas más elementales. Claro, no se le pueden pedir peras al olmo, y no podemos suponer que personajes de la catadura e “inteligencia” de Iván Duque, Mauricio Macri, Pedro Sánchez, Jair Bolsonaro Emmanuel Macron y de los halcones sanguinarios del imperio (Donald Trump, John Bolton, Marco Rubio, Elliott Abrams, Mike Pence, Mike Pompeo) se distingan por su precisión y rigor, y los embustes, mentiras y engaños que propalan, en compañía de falsimedia, tengan el más mínimo sustento. El democracimetro imperialista no da para tanto, no requiere ningún esfuerzo mental, simplemente basta repetir como loros parlanchines las mentiras que son necesarias para generar odio emocional, sin que prime ningún tipo de razonamiento.

Un breve recorrido por algunas de las grandes mentiras sobre Venezuela nos muestra cual es el alcance de la matemática política de la infamia. Veamos:

Valen más 97 mil votos que seis millones: Hasta el hastío se repite que la elección de Nicolás Maduro fue fraudulenta, una premisa que con antelación inventó la falsa oposición y sus amos de Estados Unidos, junto con sus lacayos de Colombia y otras latitudes, para no reconocer que iban a ser derrotados electoralmente, como en efecto lo fueron. En las elecciones presidenciales de mayo de 2018 el ganador obtuvo un poco más de 6 millones, que corresponden al 67.84% del total, cuando se presentaron 3 candidatos de la oposición que obtuvieron en conjunto un 33% de los votos y no desconocieron el resultado. Pero los votos de Maduro no valen nada, hasta el punto que cuentan más los precarios 97.492 que obtuvo Juan Guaidó como candidato a la Asamblea Nacional en 2015, en el Estado de Vargas. Los seis millones no son votos democráticos y por lo tanto no cuenta, mientras que los 97 mil del fantoche si valen y tienen que ser aceptados, para que este y sus amos lo proclamen como “presidente legítimo”.

Cuando una elección vale más que veintidós: En Venezuela se han realizado 23 elecciones en los últimos veinte años, en su orden 5 elecciones presidenciales, 4 elecciones parlamentarias, 6 elecciones regionales, 4 elecciones municipales, 4 referéndum constitucionales, y una consulta nacional. De esas el chavismo perdió dos (y ha reconocido su derrota), una de ellas la de 2015 a la Asamblea Nacional –en la que fue elegido, entre otros, Juan Guaidó. Esa elección fue realizada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), que reconoció el triunfo de la oposición. Ese mismo órgano electoral ha realizado las otras 22 elecciones, incluyendo la presidencial de 2018, pero ninguna de ellas vale, sencillamente porque no ha ganado la oposición anti-popular y proimperialista. En esa extraña lógica matemática uno vale más que veintidós.

La “comunidad internacional” (es decir, los delincuentes que encabeza Estados Unidos, entre ellos los de las sendas Pandillas de Lima y la Unión Europea) tienen más importancia que el resto del mundo: Esta típica arrogancia imperial (en realidad significa que Estados Unidos “vale” más que todo el planeta, por aquello de que son la “nación imprescindible”), conduce a que se desconozca que en la posesión de Nicolás Maduro el 10 de enero estuvieron presentes delegaciones de 94 países de todos los continentes. Pero claro, esas delegaciones no tienen importancia, porque en la singular matemática de Estados Unidos y sus lacayos solo cuenta la autodenominada “comunidad internacional”, un embeleco de truhanes, criminales y asesinos, encabezados por la mafia cubano-estadounidense que dirige nuevamente la política exterior de los Estados Unidos.

Valen más 20 millones de dólares de “ayuda humanitaria” que los 23 mil millones de dólares que Estados Unidos y compañía le han robado al tesoro venezolano: En la campaña demagógica y con fines golpistas que adelanta Estados Unidos se ha difundido la portentosa y desinteresada “ayuda humanitaria” de 20 millones de dólares, una cifra tan ridícula que es la misma en que hoy se compra o se vende un futbolista medianamente cotizado en el mercado mundial de las piernas masculinas. Pero la cifra es todavía más vergonzosamente ofensiva si se compara con lo que se le está robando a Venezuela, por parte de Estados Unidos y sus sirvientes: 23 mil millones de dólares. En la alquimia imperial (que no aritmética) tenemos entonces que 20 millones de dólares que vienen del norte imperial valen más que los 23 mil millones que le han extraído al erario venezolano. Esa ridícula cifra equivale al insignificante 0.087% de lo que se han robado. Para sopesar la dimensión de este robo, algunos han calculado que con ese monto Venezuela podría comprar medicamentos durante los próximos 20 años y financiar todas sus importaciones durante un año.

Vale más lo que diga Luis Almagro, Secretario General de la OEA (el Ministerio de Colonia de los Estados Unidos) que la mayoría de sus miembros: Otro elemento de propaganda mediática rabiosa se centra en las estupideces que dice cada vez que abre la boca Luis Almagro, peón de brega de los Estados Unidos contra Venezuela. Y en esa dirección se afirma que la OEA se opone a Nicolás Maduro y reconoce como presidente al títere Juan Guaidó, que es lo que dice la Pandilla de Lima. Pero que la opinión de un personaje de dudosas calidades morales e intelectuales valga más que la mayoría del organismo, que incluso es proclive a las órdenes de Washington, va contra las intuiciones más elementales, porque la OEA no pudo aprobar por mayoría lo que dijo y quería su Secretario General. Hasta el punto que los países del CARICON, compuesto por quince países del Caribe, le reclamaron airados a Almagro por haberse tomado la vocería de ellos, y atreverse a decir que él (como marioneta de Estados Unidos) hablaba a nombre de todos los países del continente.

Cuando el Petróleo=Democracia y Minerales=Derechos Humanos (las ecuaciones de los derechos del capitalismo y del saqueo imperialista): Hasta el cansancio repiten los Estados Unidos y todos sus sirvientes que lo que ellos buscan imponer en Venezuela es la Democracia y los Derechos Humanos, pero las experiencias indican que tras el derrocamiento de gobiernos donde hay riquezas minerales se imponen las más brutales dictaduras proyanquis, que se las entregan en bandeja de plata. Eso ha sucedió recientemente en Irak y Libia, y el caso de Venezuela no es diferente, en la medida que cuenta con importantes reservas de petróleo y minerales: las primeras a nivel mundial en petróleo y las octavas en gas, posee también importantes acervos de oro, diamantes, hierro y coltán y además agua dulce. De tal manera, que en el álgebra de la injustica mundial, en realidad cuando Estados Unidos y sus peones hablan de democracia y derechos humanos están señalando su afán por apropiarse de las riquezas mencionadas.

Las elecciones son libres cuando ganan los candidatos de Estados Unidos y sus socios, pero no cuando ganan a los que considera como sus enemigos: El democracimetro imperial, con una inmediata y sorprendente precisión matemática, indica qué tipo de elecciones son libres y cuáles no. Indistintamente, como si se tratase de una ley de la gravitación social, cuando triunfan los candidatos neoliberales y neoconservadores (no importa si se hace con fraudes, muertos, mentiras, como en Egipto, Brasil, Colombia, Honduras, Paraguay y un interminable etcétera) son presentados como “reformadores”, “demócratas”, “defensores de la libertad”, “audaces y emprendedores” y mil calificativos por el estilo. En contravía, si los que ganan no les simpatizan a Estados Unidos, de inmediato son calificados como “déspotas”, “dictadores”, “enemigos del libre mercado”… y contra ellos cae el peso de la calumnia y la mentira y se comienza una campaña para derrocarlos. Eso lo demuestra el caso de Salvador Allende en Chile, luego de cuya elección (en 1970) el criminal de guerra Henry Kissinger, funcionario del gobierno de Richard Nixon, dijo: "No veo por qué tenemos esperar y permitir que un país se vuelva comunista debido a la irresponsabilidad de su propio pueblo".

En Venezuela no se respetan los derechos humanos, ni hay libertad de expresión, pero en Colombia, Estados Unidos sí que se respetan: Es imposible que en otro país del mundo suceda lo que está pasando en Venezuela, y que esto sea aceptado y tolerado: que un fantoche se autoproclame presidente, clame por un golpe de Estado, reciba financiación de gobiernos extranjeros (Estados Unidos, Unión Europea, Canadá, a través de sus mensajeros de Colombia, Argentina, Perú….) y además de declaraciones públicas a través de los grandes medios de desinformación. Algo así es inconcebible en los propios Estados Unidos, donde si Bernie Sanders o cualquiera otro se autoproclamara presidente sería capturado, juzgado y condenado a cadena perpetua o a muerte. Para no hablar del caso de Colombia, donde si algo de eso llegase a suceder, como que, por ejemplo, Gustavo Petro luego de una manifestación se auto-designase como Presidente y llamara a efectuar un golpe de Estado, a los diez minutos como máximo de él no quedaría nada (literalmente hablando) porque sería asesinado por las fuerzas del orden o sus innumerables servidores paramilitares.

Entre otras cosas, en esa extraña aritmética política del odio, no sorprende que los voceros del régimen de Duque (y su numerosa comitiva de comentaristas de prensa, entre ellos académicos y escribidores de quinta categoría) aplaudan por no dejar entrar funcionarios venezolanos ni cantantes como Omar Enrique, porque son violadores de los derechos humanos. Con la gran autoridad moral que se tienen en Colombia para hablar del respeto a los derechos humanos, cuando a diario se asesina a aquellas personas que piensan y actúan distinto, que lideran algún proyecto popular, y la cifra sigue en aumento y alcanza los miles en los últimos 35 años. En Colombia donde se han implementado métodos bestiales de muerte y tortura, como el uso de la motosierra para desmembrar vivos a los “enemigos” del régimen, que gran autoridad se tiene para hablar del respeto a los derechos humanos. O el país donde se mata con cianuro a ciertos personajes incomodos de la élite se puede dar el lujo de dar lecciones a otros sobre la materia de derechos humanos, con solvencia y autoridad criminales, como lo hace la tropa de funcionarios uribistas del sub-presidente Duque, como Francisco Santos, Carlos Holmes Trujillo, Marta Lucia Ramírez….

Cuando un tipo de injerencia es aceptable y otras no: En Venezuela sucede lo inverosímil (tanto que frente a ello queda pequeña la imaginación de grandes literatos como Gabriel García Márquez): un fantoche luego de una manifestación de sus simpatizantes se sube a un asiento y se auto-proclama presidente y de manera inmediata es reconocido por ese club de delincuentes que se nombra como “comunidad internacional”, y ese fantoche empieza a designar embajadores en otros países, y a llamar a los militares a que den un golpe de Estado y pide la intervención a grito herido de los marines de Estados Unidos y afirma que no le teme a una guerra civil. Ese tenebroso personaje es reconocido por gobiernos como el de Emmanuel Macron en Francia, como ejemplo de una brutal intervención en la soberanía y autodeterminación de Venezuela –como si todavía Francia fuera un imperio colonial-. Al respecto Macrón ha dicho: "Los venezolanos tienen el derecho de expresarse libremente y democráticamente. Francia reconoce a Juan Guaidó como 'presidente encargado' para implementar un proceso electoral". Por lo visto, la libertad y la democracia a lo Macron pasa por pisotear la decisión mayoritaria del pueblo venezolano.

En esa misma Francia desde hace semanas está en marcha una insurgencia social de los chalecos amarillos, contra el gobierno neoliberal de Macron. Pero hete aquí lo increíble: el vicepresidente del Gobierno italiano, Luigi Di Maio, se reunió con un grupo de "chalecos amarillos", a quienes instó a persistir en su lucha. Esto provocó de inmediato la reacción de Francia, que en este caso si pide el respeto a su soberanía, la misma que no respeta cuando se trata de Venezuela. Sus argumentos son de lo más llamativos: considera como una provocación esa reunión, y pidió a Roma que no se entrometa en asuntos exclusivos e internos de Francia, y el Ministerio de Relaciones Exteriores manifestó con altisonancia: "Todos estos actos crean una situación grave que cuestiona las intenciones del Gobierno italiano de cara a su relación con Francia". Además, con un tono de dignidad hipócrita en un gobierno que apoya a los golpistas de Venezuela y a los torturadores de Arabia Saudita y Egipto, sostiene que las injerencias de Italia "violan el respeto debido a la elección democrática hecha por un pueblo amigo y aliado y el respeto que gobiernos democrática y libremente elegidos se deben entre ellos".

Vaya, vaya, vamos viendo que el gobierno Francés no acepta ninguna injerencia y reclama respeto y autodeterminación, las mismas que viola y pisotea cuando apoya a un títere golpista en Venezuela. Un típico ejemplo, entre miles, de la matemática injerencista que puede resumirse en este axioma: no intervengan nunca en lo mío, pero yo si tengo todo el derecho de meter las narices en cualquier otro país, porque somos los dueños del mundo. Parece ser que los tiempos coloniales, en los que Francia masacro a pueblos enteros, tiene entre sus nostálgicos al “joven” presidente Francés, tan joven y reaccionario como Juan Guaidó o Iván Duque, los títeres de Washington en su patio trasero.

martes, 12 de febrero de 2019

Noam Chomsky explica qué esconden las “Ayudas Humanitarias”


VTV

El concepto de ayuda humanitaria es casi todo acto agresivo realizado por cualquier potencia que, desde el punto de vista del agresor es una ayuda humanitaria, pero no desde el punto de vista de las víctimas, explica el filósofo Noam Chomsky. Según el también lingüista y politólogo, Estados Unidos lo reconoce públicamente y se entiende en el terreno del imperio tradicional.

Primer ejemplo de ayuda humanitaria: El bombardeo a Serbia en 1999

Fuerzas de Albania cometían ataques terroristas en territorio serbio para provocar una respuesta de su Gobierno que le sirviera como justificación a la OTAN (alianza militar intergubernamental Organización del Tratado del Atlántico Norte ), para entrar al país, es decir, una intervención de Estados Unidos. Las pérdidas estimadas fueron altas en ambos lados: dos mil víctimas.

Cuando asumieron la invasión, el general estadounidense a cargo, Wesley Clark, le informó a Washington que el resultado del ataque de EE.UU. intensificaría las atrocidades, porque Serbia no era capaz de responder militarmente bombardeando a los EE.UU., Serbia respondió por tierra, expulsando de Kosovo a los albaneses terroristas, justo después del bombardeo de EE.UU.

Pero la gran cobertura mediática fue la de Slobodan Milošević (expresidente serbio) llevado a la Corte Penal Internacional por una acusación sobre crímenes masivos, todos con una sola excepción, fueron después del bombardeo que ejecutó Estados Unidos contra su población.

Todo lo narrado anteriormente fue una intervención humanitaria, apunta Chomsky.

¿Son legales las intervenciones por ayudas humanitarias?

La Asamblea General de las Naciones Unidas tiene una resolución sobre la responsabilidad de proteger, que dice explícitamente que no puede ejecutarse un acto no militar a menos que esté autorizado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Se utiliza para asegurarse de que los gobiernos no repriman a sus propias poblaciones.

No obstante, el activista estadounidense explica que hubo otra comisión, presidida por el exprimer ministro australiano Garreth Evans, que debatió sobre la “responsabilidad de proteger”, muy parecida a la versión de la ONU, pero con una diferencia, “que así el Consejo de Seguridad no esté de acuerdo en autorizar una intervención, agrupamientos regionales pueden intervenir a la fuerza por su cuenta, ¿qué agrupamiento regional es capaz de una intervención? Hay uno solo y se llama OTAN”.

La “responsablidad de proteger” es legal porque la Asamblea General de la ONU lo autorizó, pero lo que rige actualmente es la versión autorizada de Evans, un buen ejemplo de cómo funciona una propaganda en un sistema poderoso, agrega Chomsky y que además se puede ver en los medios de comunicación.

Otro ejemplo de ayuda humanitaria: El bombardeo a Libia en 2011

Una resolución de la ONU en 2011 hizo un llamado a la creación de una zona de exclusión aérea en Libia, a excepción de aquellos cuyos fines sean “humanitarios”, que pasó a términos diplomáticos para solucionar el problema, y que Muamar Gadafi aceptó, declarando un cese el fuego contra fuerzas opositoras a su Gobierno.

Finalmente Washington optó por apoyar una resolución mucha más amplia que la de la simple zona de exclusión aérea, y apostó por una ocupación militar del país.

“Reino Unido, Francia y Estados Unidos se convirtieron en la fuerza aérea de la oposición. Uno de sus ataques terminó sepultando a Gadafi y matando a 10 mil personas, dejó a Libia en lo que es hoy día, en manos de milicias”, recuerda Noam Chomsky.

A partir de ese momento, hubo un gran flujo de yihadistas armados en Asia occidental y África occidental, lo que se convirtió en la fuente principal de terrorismo radical en el mundo, “una consecuencia de la mal llamada intervención humanitaria en Libia”.

El poder de EE.UU. ahora, con Donald Trump como presidente

Chomsky también explicó que la sociedad debe repensar lo que significa el poder. Estados Unidos, a su juicio, sigue siendo supremo. Su poder es dañino, pero desde el punto de vista de la oligarquía, ese poder les da todo lo que piden, asevera el filósofo. Solo en términos militares, esta nación maneja el 25 por ciento de la economía mundial, y también está mucho más avanzado en tecnología que el resto del mundo.

Agrega que pese a que en economía han estado en declive, sería un error pensar en que han perdido su dominio.

“La multinacionales estadounidenses son dueñas de la mitad del mundo, están integradas con el Estado, tienen todos los sectores: industria, venta, comercio, finanzas”.

Explica que desde su elección como presidente, no solo es Trump quien representa el peligro, sino el liderazgo republicano completo, que niegan el fenómeno del calentamiento global, por mencionar solo un problema.

“El partido republicano es una de las organizaciones más peligrosas en la historia de la humanidad, suena escandaloso, pero pensemos al respecto por un momento, Hitler no quería destruir el futuro de la existencia humana, nadie tenía la intención”, se lamenta y agrega que no son personas ignorantes ni fundamentalistas religiosos, sino las mejores educadas y apoyadas del mundo, quienes ponen a la sociedad en peligro.

Según Chomsky, las políticas más peligrosas apenas se discuten, son amenazas existenciales que enfrentamos, esta generación tiene que decidir si la existencia humana continuará, no es un chiste, es el calentamiento global o una guerra nuclear y las acciones de Trump empeoran ambas.

Fuente: vtv.gob.ve/noam-chomsky-ayudas-humanitarias/

martes, 1 de agosto de 2017

No a la intervención extranjera. En defensa de Venezuela

Boaventura de Sousa Santos
Público

Venezuela vive uno de los momentos más críticos de su historia. Acompaño crítica y solidariamente la Revolución bolivariana desde el inicio. Las conquistas sociales de las últimas dos décadas son indiscutibles. Para comprobarlo basta consultar el informe de la ONU de 2016 sobre la evolución del índice de desarrollo humano. Dice este informe: “El índice de desarrollo humano (IDH) de Venezuela en 2015 fue de 0.767 –lo que colocó al país en la categoría de alto desarrollo humano–, posicionándolo en el puesto 71º de entre 188 países y territorios. Tal clasificación es compartida con Turquía. De 1990 a 2015, el IDH de Venezuela aumentó de 0.634 a 0.767, un aumento de 20,9 %. Entre 1990 y 2015, la esperanza de vida al nacer aumentó a 4,6 años, el período medio de escolaridad ascendió a 4,8 años y los años de escolaridad media general aumentaron 3,8 años. El rendimiento nacional bruto (RNB) per cápita aumentó cerca de 5,4% entre 1990 y 2015”. Se hace notar que estos progresos fueron obtenidos en democracia, solo momentáneamente interrumpida por la tentativa de golpe de Estado en 2002 protagonizada por la oposición con el apoyo activo de Estados Unidos.

La muerte prematura de Hugo Chávez en 2013 y la caída del precio de petróleo en 2014 causaron una conmoción profunda en los procesos de transformación social entonces en curso. El liderazgo carismático de Chávez no tenía sucesor, la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones siguientes fue por escaso margen, el nuevo presidente no estaba preparado para tan complejas tareas de gobierno y la oposición (internamente muy dividida) sintió que su momento había llegado, en lo que fue, una vez más, apoyada por Estados Unidos, sobre todo cuando en 2015 y de nuevo en 2017 el presidente Obama consideró a Venezuela como una “amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos”, una declaración que mucha gente consideró exagerada, si no mismo ridícula, pero que, como explico más adelante, tenía toda lógica (desde el punto de vista de Estados Unidos, claro). La situación se fue deteriorando hasta que, en diciembre de 2015, la oposición conquistó la mayoría en la Asamblea Nacional. El Tribunal Supremo de Justicia suspendió a cuatro diputados por alegado fraude electoral, la Asamblea Nacional desobedeció, y a partir de ahí la confrontación institucional se agravó y fue progresivamente propagándose en las calles, alimentada también por la grave crisis económica y de abastecimiento que entretanto explotó. Más de cien muertos, una situación caótica. Mientras, el presidente Maduro tomó la iniciativa de convocar una Asamblea Constituyente (AC) a ser elegida el día 30 de julio y Estados Unidos amenaza con más sanciones si las elecciones se producen. Es sabido que esta iniciativa busca superar la obstrucción de la Asamblea Nacional dominada por la oposición.

El pasado 26 de mayo suscribí un manifiesto elaborado por intelectuales y políticos venezolanos de varias tendencias políticas, apelando a los partidos y grupos sociales en conflicto a parar la violencia en las calles e iniciar un debate que permitiese una salida no violenta, democrática y sin la injerencia de Estados Unidos. Decidí entonces no volver a pronunciarme sobre la crisis venezolana. ¿Por qué lo hago hoy? Porque estoy alarmado con la parcialidad de la comunicación social europea, incluyendo la portuguesa, sobre la crisis de Venezuela, una distorsión que recorre todos los medios para demonizar un gobierno legítimamente electo, atizar el incendio social y político y legitimar una intervención extranjera de consecuencias incalculables. La prensa española llega al punto de embarcarse en la posverdad, difundiendo noticias falsas sobre la posición del gobierno portugués. Me pronuncio animado por el buen sentido y equilibrio que el ministro de Asuntos Exteriores portugués, Augusto Santos Silva, ha mostrado sobre este tema. La historia reciente nos muestra que las sanciones económicas afectan más a ciudadanos inocentes que a los gobiernos. Basta recordar los más de 500 mil niños que, según el informe de Naciones Unidas de 1995, murieron en Irak como resultado de las sanciones impuestas después de la guerra del Golfo Pérsico. Recordemos también que en Venezuela vive medio millón de portugueses o lusodescendientes. La historia reciente también nos enseña que ninguna democracia sale fortalecida de una intervención extranjera.

Los desaciertos de un gobierno democrático se resuelven por vía democrática, la cual será tanto más consistente cuanto menor sea la interferencia externa. El gobierno de la Revolución bolivariana es democráticamente legítimo. A lo largo de muchas elecciones durante los últimos veinte años, nunca ha dado señales de no respetar los resultados electorales. Ha perdido algunas elecciones y puede perder la próxima, y solo sería criticable si no respetara los resultados. Pero no se puede negar que el presidente Maduro tiene legitimidad constitucional para convocar la Asamblea Constituyente. Por supuesto que los venezolanos (incluyendo muchos chavistas críticos) pueden legítimamente cuestionar su oportunidad, sobre todo teniendo en cuenta que disponen de la Constitución de 1999, promovida por el presidente Chávez, y disponen de medios democráticos para manifestar ese cuestionamiento el próximo domingo. Pero nada de eso justifica el clima insurreccional que la oposición ha radicalizado en las últimas semanas y cuyo objetivo no es corregir los errores de la Revolución bolivariana, sino ponerle fin, imponer las recetas neoliberales (como está sucediendo en Brasil y Argentina) con todo lo que eso significará para las mayorías pobres de Venezuela. Lo que debe preocupar a los demócratas, aunque esto no preocupa a los medios globales que ya han tomado partido por la oposición, es la forma en que están siendo seleccionados los candidatos. Si, como se sospecha, los aparatos burocráticos del partido de Gobierno han secuestrado el impulso participativo de las clases populares, el objetivo de la Asamblea Constituyente de ampliar democráticamente la fuerza política de la base social de apoyo a la revolución se habrá frustrado.

Para comprender por qué probablemente no habrá salida no violenta a la crisis de Venezuela, conviene saber lo que está en juego en el plano geoestratégico global. Lo que está en juego son las mayores reservas de petróleo del mundo existentes en Venezuela. Para el dominio global de Estados Unidos es crucial mantener el control de las reservas de petróleo del mundo. Cualquier país, por democrático que sea, que tenga este recurso estratégico y no lo haga accesible a las multinacionales petroleras, en su mayoría norteamericanas, se pone en el punto de mira de una intervención imperial. La amenaza a la seguridad nacional, de la que hablan los presidentes de Estados Unidos, no está solamente en el acceso al petróleo, sino sobre todo en el hecho de que el comercio mundial del petróleo se denomina en dólares estadounidenses, el verdadero núcleo del poder de Estados Unidos, ya que ningún otro país tiene el privilegio de imprimir los billetes que considere sin que esto afecte significativamente su valor monetario. Por esta razón Irak fue invadido y Oriente Medio y Libia arrasados (en este último caso, con la complicidad activa de la Francia de Sarkozy). Por el mismo motivo, hubo injerencia, hoy documentada, en la crisis brasileña, pues la explotación de los yacimientos petrolíferos presal estaba en manos de los brasileños. Por la misma razón, Irán volvió a estar en peligro. De igual modo, la Revolución bolivariana tiene que caer sin haber tenido la oportunidad de corregir democráticamente los graves errores que sus dirigentes cometieron en los últimos años.

Sin injerencia externa, estoy seguro de que Venezuela sabría encontrar una solución no violenta y democrática. Desgraciadamente, lo que está en curso es usar todos los medios disponibles para poner a los pobres en contra del chavismo, la base social de la Revolución bolivariana y los que más se beneficiaron de ella. Y, en concomitancia, provocar una ruptura en las Fuerzas Armadas y un consecuente golpe militar que deponga a Maduro. La política exterior de Europa (si se puede hablar de tal) podría constituir una fuerza moderadora si, entre tanto, no hubiera perdido el alma.
Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez-
Boaventura de Sousa Santos es profesor en la Universidad de Coimbra.

Fuente:
http://blogs.publico.es/espejos-extranos/2017/07/27/en-defensa-de-venezuela/

lunes, 5 de septiembre de 2016

Venezuela ve con preocupación el comunicado injerencista del Gobierno Español. Prensa Embajada Venezuela en España

Embajada venezolana en España ve con preocupación el comunicado injerencista del Gobierno Español y denuncia cobertura sesgada de algunos medios de comunicación

Ante el lamentable pronunciamiento injerencista y sesgado del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, y la cobertura parcializada de algunos grandes medios españoles respecto a las movilizaciones de la oposición y el pueblo revolucionario este primero de septiembre, la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela expresa lo siguiente:

· La oposición venezolana realizó una movilización nacional hacia la ciudad de Caracas, que ha sido apoyada por una gran campaña nacional e internacional, y –contrario a algunas reseñas de prensa—, sin impedimentos, ni mordazas de ningún tipo, concentrando un importante número de simpatizantes al final de la Av. Libertador, en el municipio Chacao, en el este de Caracas.

· El pueblo Bolivariano también se movilizó en la capital y desde los estados centrales del país, realizando una concentración en defensa de la paz y en respaldo al gobierno democrático y constitucional del presidente, Nicolás Maduro Moros, en la Avenida Bolívar, del municipio Libertador, en el centro de Caracas.

· El gobierno venezolano implementó las medidas necesarias para garantizar el derecho a la manifestación pacífica de todos los ciudadanos, manteniendo el orden y la seguridad de los participantes en ambos eventos. Hay que recordar que en días previos se logró neutralizar a paramilitares, además de algunos ciudadanos que manipulaban explosivos. Se evidencia, así, nuevamente el carácter democrático y respetuoso de los derechos civiles y políticos de nuestro gobierno, en el marco de la Constitución y las leyes de la República.

· Rechazamos el sesgo de algunos medios españoles que magnificaron la manifestación de la oposición, mientras invisibilizaron la movilización del pueblo Bolivariano a favor del gobierno del presidente Maduro. Solicitamos a la prensa responsable una cobertura equilibrada que dé cuenta del respaldo popular del Gobierno. (Se anexan algunas fotografías de la concentración del pueblo Bolivariano ayer, omitidas por la prensa).

· Denunciamos la manipulación que se está haciendo del tema del Referéndum Revocatorio, rechazando la presión que de forma injerencista promueve el Gobierno de España para que se desconozca nuestra Constitución y la normativa vigente respecto a los procedimientos y plazos para activar dicho mecanismo. Hay que notar que la oposición venezolana pudo comenzar el proceso para solicitar este Referéndum desde el 11 de enero de 2016 y no lo hizo hasta abril.

Finalmente, alertamos sobre el intento que se está haciendo de escalar la tensión en Venezuela y justificar salidas no democráticas, promoviendo internacionalmente una imagen distorsionada de la coyuntura del país, y manipulando la realidad sobre el proceso de activación del Referéndum Revocatorio, que está garantizado y en desarrollo según lo establece la norma, así como el asunto relativo a los políticos que han sido sometidos a juicio y hallados culpables por delitos tipificados en nuestra legislación.
Madrid, 2 de septiembre de 2016.

Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en España.

sábado, 4 de junio de 2016

“La oposición intenta desestabilizar la democracia venezolana” El eurodiputado de Izquierda Unida Javier Couso cree que el Gobierno de Maduro está siendo escrupuloso con las garantías democráticas

A diferencia de sus socios electorales de Podemos, que han censurado los ataques del presidente venezolano Nicolás Maduro contra España, Izquierda Unida pone el foco en la oposición venezolana, a la que acusa de tratar de "desestabilizar la democracia venezolana". El eurodiputado de la federación de izquierdas Javier Couso asegura que Maduro no trata de obstaculizar su revocatorio, y defiende que el estado de excepción que ha decretado en el país es procedente. Cree que el Gobierno venezolano está siendo escrupuloso con las garantías democráticas.

Pregunta. ¿Qué reflexión hace Izquierda Unida de los últimos acontecimientos en Venezuela?
Respuesta. Siempre hemos mantenido una petición de normalidad multilateral en el marco del Estado de Derecho y de la Carta de Naciones Unidas, que taxativamente habla de la no injerencia en asuntos internos. No se ha informado bien sobre Venezuela. Hay que recordar algunos hitos: el golpe de 2002, apoyado, como dijo el exministro Moratinos, por personal del Gobierno de Aznar, el paro petrolero… La operación Jericó, sobre la que incluso Samper [Ernesto Samper, secretario general de la UNASUR] dio muestras de que había veracidad de intento golpista. Por lo tanto, pedimos que se llame a la calma y que no se intente desestabilizar, dentro del marco de la Constitución votada por todos los venezolanos, con la misma legitimidad que reconocieron en las urnas que las gobernaciones de [Henrique] Capriles o Leopoldo López, o la misma con la que se ha ganado en las últimas elecciones la Asamblea. El Gobierno de Maduro ha llamado varias veces a la negociación. Llamamos a una vía de entendimiento y de respeto a los poderes constitucionales de Venezuela.

P. ¿Da veracidad a la tesis de que hay un intento de golpe de Estado en Venezuela?
R. Está habiendo un desconocimiento por parte de la oposición de que hay diferentes poderes en Venezuela. Están desconociendo los contrapesos. En la Constitución venezolana hay cinco pilares, diferentes a los tres que tenemos en Europa, y se debe respetar la institucionalidad. Cuando hay poderes que intentan ponerse por encima de los otros podemos estamos hablando de no normalidad. Estamos hablando de una desestabilización democrática, por supuesto. Me gustaría que los medios de comunicación de mi país hicieran un poco de investigación. Porque es curioso, al igual que sucede en el Parlamento Europeo, con ocho recientes resoluciones acerca de Venezuela, más que en ningún otro país de la zona, no veo la misma intencionalidad en los medios para echar las culpas al Gobierno cuando, por ejemplo, el Gobierno mexicano de Calderón tiene 24.000 desaparecidos. No veo a los medios de comunicación españoles llamando al derrocamiento del Gobierno mexicano. Y exactamente igual con el golpe de Estado de Honduras. Ahora tenemos un golpe de Estado legal contra Dilma Roussef, estamos en un momento de tensionamiento. Nosotros queremos llamar a la calma.

P. ¿Pero hay un intento de golpe de Estado en Venezuela ahora mismo?
R. Hay un intento de no respetar la institucionalidad que marca la Constitución venezolana al intentar que el legislativo esté por encima de otros contrapoderes que son exactamente igual de legítimos, así que estamos hablando de una desestabilización democrática por supuesto. Por desgracia lo que está es desestabilizando una democracia con muchos problemas como tienen muchas otras. Estamos muy preocupados por si se pueden producir hechos golpistas, la llamada de Capriles [Henrique Capriles, líder opositor] al Ejército para elegir entre la Constitución o el presidente, que es un presidente constitucional, me parece una llamada que en nuestro país debería ser investigada por derrocamiento violento del poder democrático. Podemos estar ante delitos penales, y en Venezuela pasará lo mismo.

P. ¿La desestabilización democrática solo es responsabilidad de la oposición?
R. Absolutamente. El presidente Maduro está intentando negociar en el marco de figuras internacionales para negociar y llegar a acuerdos con la oposición. En 2002, con actores parecidos, la oposición venezolana participó en un golpe de Estado. Por lo tanto, no me fío de esta oposición.

P. ¿Debería Nicolás Maduro someterse al revocatorio?
R. El revocatorio tiene unas normas clarísimas en la Constitución, que tiene que desarrollar el poder electoral, y el poder electoral tiene que verificar las firmas. Ese millón y pico de firmas deben de ser verificadas, si se cumplen los plazos nadie puede negar que haya revocatorio. Lo que no puede haber es un revocatorio ad hoc que quiere la oposición.

P. ¿Maduro no trata de obstaculizarlo, de evitarlo?
R. No, obstaculizarlo es lo que hace la oposición, el poder electoral tiene que comprobar si esas firmas son veraces o no. Y tiene unos tiempos taxativamente marcados. Si tienen demasiada prisa, pues se tendrán que esperar.

P. ¿Es legítimo y procedente el estado de excepción decretado por Maduro?
R. Es legítimo porque el poder presidencial lo puede hacer, es exactamente igual que la ley de Amnistía, que era una ley que pretendía amnistiar delitos de utilización de menores, posesión de armas explosivos, utilización de medios violentos, tráfico de drogas, que el Tribunal Supremo no consideró legitima, otro de los poderes del Estado. Hollande [François Hollande, presidente francés] acaba de prorrogar el estado de alarma en Francia, está dentro del derecho, dentro de una situación en la cual se ha combinado una guerra económica... Porque la historia es memoria, y existió contra Allende [Salvador Allende, expresidente chileno]. Está en documentos desclasificados, no es paranoia, existen por desgracia este tipo de acciones desestabilizadoras, como existió el golpe de estado en 2002. Ante la combinación de eso con la sequía, con violencia paramilitar en la frontera, etcétera, está en la legitimidad de cualquier Gobierno dentro del marco de su Constitución.

P. ¿El Gobierno venezolano está siendo escrupuloso en el respeto de las garantías democráticas, entonces?
R. No tengo yo por qué juzgarlo. Ante una oposición que no acepta el poder constituido, y ante antecedentes de maniobras violentas… Que las dos fuerzas asuman su papel y se entiendan. La oposición no ha tenido nunca la intención de respetar las elecciones.

P. Está juzgando a la oposición, le pregunto también por lo que hace el Gobierno venezolano. ¿Es escrupuloso con el respeto a las garantías democráticas?
R. Hasta ahora, los poderes legítimos de Venezuela, como las atribuciones presidenciales que marca la Constitución pues sí, creo que ha sido adecuadas. Y sobre todo unidos al llamamiento al diálogo que no ha aceptado la oposición.

http://politica.elpais.com/politica/2016/05/18/actualidad/1463600853_839666.html

jueves, 12 de septiembre de 2013

La monja que defiende la revolución bolivariana en Cataluña

Anahí Aradas BBC Mundo

Cuando BBC Mundo llegó al monasterio de St. Benet de Montserrat, a las afueras de Barcelona, para entrevistar a la hermana Teresa Forcades, ésta recién terminaba de atender a un grupo de periodistas de una televisora finlandesa.

La plácida vida monástica ha sido últimamente más ajetreada de lo normal para esta monja benedictina que, enfundada en un severo hábito oscuro, defiende a ultranza una reforma política radical en Cataluña inspirada en el Socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez.

Su buzón de correo electrónico colapsa a menudo por el volumen de peticiones de medios y organizaciones que quieren citarse con ella, y así ver brotar de su boca de religiosa palabras como revolución, despenalización del aborto o para saber más sobre última misión: un manifiesto para impulsar una reforma constitucional y la independencia en Cataluña.

Este 11 de septiembre, día de nacional de Cataluña, Forcades participará en los actos reivindicativos que reclaman una consulta electoral sobre la independencia catalana, entre ellos una cadena humana que recorrerá el territorio catalán.

La religiosa fue uno de los fundadores del movimiento social catalán "Procés Constituent" (proceso constituyente, en castellano), que busca un cambio de modelo económico y social.

Pero, ¿quién es esta monja que ha sacudido la escena política catalana?

Fenómeno viral
Forcades se dio a conocer en un video en YouTube, difundido en catalán, castellano e inglés.

Doctora en medicina y máster en Teología protestante por la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, Forcades se dio a conocer al público español en 2009, con un video en internet llamado "Campanas contra la gripe A".

Rodado en el mismo convento y colgado en YouTube, el video recibió más de un millón de visitas. En él criticaba a la Organización Mundial de la Salud y las compañías farmacéuticas por promover una vacuna que calificó de riesgo para la salud pública.

Sus declaraciones desataron airadas críticas por parte de miembros de la comunidad médica, como también lo hicieron sus incendiarias opiniones contra la penalización del aborto, declaraciones públicas a las que el Vaticano respondió con una carta pidiendo explicaciones.

Una república catalana
Forcades no cree que su condición de religiosa sea incongruente con su activismo político.

Hoy, aprovecha el atractivo de sus pocos pelos en la lengua para defender un manifiesto, que escribió junto al economista de cabecera del movimiento de los 'Indignados' Arcadi Oliveres. Un documento base para fundar un movimiento que reclame la independencia y un cambio constitucional para Cataluña.

La reforma constitucional , aseguran, es esencial para que entre otras cosas se pueda nacionalizar la banca, las compañías energéticas, frenar las privatizaciones o defender el derecho de las personas a decidir sobre su propio cuerpo.

Con su activismo político, Forcades genera opiniones encontradas. Algunos no entienden que un miembro de la Iglesia Católica destaque como abanderada de lo que consideran extrema izquierda.

Otros, más allá de tierras catalanas, la llaman "separatista" por sus proclamas catalanistas. Aunque más que catalanismo, subraya, lo que propone es una fórmula republicana e independiente para Cataluña extrapolable a otras autonomías de España.

Su decisión de meterse en política, recuerda sentada en el jardín del convento, tampoco fue recibida con júbilo por todos los integrantes de su orden.

"En mi entorno monástico no pensamos todas igual, y antes de que yo participara en esta propuesta política pública tuvimos una reunión. Hubo hermanas que dijeron de ninguna manera te presentes como candidata, otras que dijeron: esto es estupendo".

"Sin embargo, sí salió un apoyo para que esta credibilidad transversal que tengo la pusiéramos al servicio de un proceso pacífico, democrático, pero contundente".

"Mecanismo perverso"
Forcades reside en el monasterio de St. Benet de Montserrat que pertenece a la orden benedictina.

En un contexto de crisis económica, Forcades no deja títere con cabeza. Critica lo que llama una "alianza del poder político con el poder económico", a una Iglesia Católica "caduca" y a una deuda pública que tilda de "ilegítima".

"Lo que pido", dice respecto a este último punto, "es una auditoría seria, como hizo Rafael Correa en Ecuador, que se distribuyan las responsabilidades correctamente".

"Yo creo que en Europa nos ocurre algo que podríamos llamar un mecanismo neocolonial, no de Europa hacia los países de Latinoamérica, sino del norte de Europa hacia el sur. Es decir, con una deuda que genera unos intereses de un porcentaje del producto interior bruto tan alto como para que el país quede mermado en su potencialidad de desarrollo".

Monja y revolucionaria
Que la llamen revolucionaria no le importa, dice. "Si por revolución se entiende un cambio radical. Entiendo que en el momento en que vivimos no puede ser un cambio en el sistema, sino un cambio de las reglas de juego que hay, ya que en este momento es imposible hacer prevalecer las necesidades de la mayoría".

Su concepto de revolución bebe de los preceptos de teología de la liberación, la regla de San Benito y lo que dice son las enseñanzas del socialismo bolivariano en América Latina.

El manifiesto de Forcades reclama la independencia y una nueva constitución para Cataluña.

"Mi experiencia única ha sido visitar Venezuela. La visité en 2007 por primera vez y mi impacto inmediato fue lo que llamo la subjetividad política: personas que tenían un perfil marginal (…), pero que hablaban desde una posición de convencimiento de que su opinión valía para algo".

"Estuve tres veces más y es lo que yo creí bueno. Eso en Europa nos hace falta urgentemente, esa conciencia de que el sujeto político es una persona de la calle".

Sin embargo, confiesa, no comparte ese "discurso único" que afirma vio a muchos defender en la Venezuela de Hugo Chávez y recuerda el pasaje sobre la Torre de Babel del Génesis de la Biblia, donde según la religiosa se demuestra que "Dios está en contra de la uniformidad".

"Desde el principio hay que potenciar la diversidad y hacer que este proyecto constituyente cuente con gente de distintas opciones políticas, potencie la originalidad de cada cual en su mismo proyecto político".

La fuerza del evangelio
Cuando no atiende a periodistas, sus plegarias o escritos académicos, Teresa Forcades se la pasa de plaza en plaza, asistiendo a asambleas populares y ofreciendo discursos, o cruza el mundo para impartir conferencias. Aunque no siempre encuentra las puertas abiertas, incluso las de la Iglesia.

A principios de agosto, por ejemplo, el cardenal de Lima, Juan Luis Cipriani, suspendió un seminario que Forcades iba a ofrecer en la Conferencia de Superiores y Superiores Mayores de Religiosos en Perú, para "velar por la recta doctrina en su jurisdicción", dijo en un comunicado.

"Por la parte que toca la Iglesia", admite Forcades, "es cierto que la Iglesia católica tiene estructuras caducas, pero tiene la fuerza del Evangelio, que eso para mí no está caduco. Lo entiendo como un motor para una mejora social y personal, y un don para el mundo".

Ya sea por la fuerza del Evangelio o sus conocidas dotes oratorias, Forcades ya ha reunido 40.000 firmas para respaldar a un movimiento que pretende más adelante crear una candidatura unitaria para las próximas elecciones parlamentarias de Cataluña, en 2016.

Sobre su futuro en política, dice mientras se despide de nosotros, se lo toma como algo transitorio. "Entiendo mi vivencia actual como una excepción. Quizás esté más activa en un ámbito público por unos años y quizás luego me retire".

martes, 13 de agosto de 2013

Rotundo éxito en Salzburgo. Los chicos del sistema Abreu de Venezuela protagonizan un evento musical histórico en Salzburgo


“Es el acontecimiento pedagógico más importante de mi vida”, afirma el director Simon Rattle.

Marina Mahler tiene miedo a volar. Por eso, hasta ayer, la nieta del gran compositor austriaco Gustav Mahler no había podido corroborar la veracidad de los cuentos llegados desde Venezuela. Allí, le relataban, unos chamos de entre 8 y 14 años, eran capaces de interpretar la Primera sinfonía de su abuelo, con un vigor, un entusiasmo y un sentido del romanticismo desgarrado que muchos profesionales en Europa quisieran para sí.

En el Felsenreichtschule del Festival de Salzburgo, ella misma pudo contemplar por la mañana, con los ojos empapados en lágrimas, como muchos de los presentes, el milagro. “La música transforma, es cierto. Y estos chicos conocen las emociones necesarias para interpretar la de mi abuelo”, aseguraba Marina Mahler.

Ella sabe de lo que habla. Cuando Rubén Rodríguez, de 13 años, primer contrabajista de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela, atacaba el tercer movimiento de la Titán, esa entre dulce y escalofriante danza que Mahler compuso con el recuerdo traumático traído desde su infancia del entierro de un niño, el resto de los 207 músicos que componen la orquesta, le acompañaron con un extraño pálpito.

Quizá sepan sentir como nadie la puñalada que produce la muerte cercana de algún familiar o algún compañero de colegio caído en los barrios que habitan, allá en Caracas, en Maracaibo, en Barquisimeto, en Victoria, en Coro, en Cumaná, en Valencia... Entornos todos de los que salen estos presentes y futuros músicos. Los que ayer se presentaron junto a Simon Rattle, en este templo de la música occidental y con la presencia de José Antonio Abreu, el hombre visionario que comenzó este proyecto en 1975 y ahora reúne en sus núcleos a más de 400.000 estudiantes de un lado a otro del país latinoamericano, en su mayoría de extracción social muy pobre.

Lo vivido en esta edición el Festival de Salzburgo, con los venezolanos como residentes, ha sido un antes y un después. Lo afirma el director de la cita, Alexander Pereira, lo corrobora Abreu y lo confirma Rattle. “Este es el acontecimiento pedagógico más importante, no solo de los últimos años, sino de toda mi vida”, comenta el director de la Filarmónica de Berlín.

Y así lo ha sentido también el público, que asistió en masa a las 16 apariciones que los músicos venezolanos han ofrecido este año en Salzburgo: primero con la Orquesta Simón Bolívar, más tarde con las del Coro de Manos Blancas —compuesto por sordomudos y minusválidos— y ayer y hoy con la actuación de la Infantil.

Es, ni más ni menos, que el relevo de la más pura tradición europea —y en la ciudad que vio nacer a Mozart— a esta avalancha de talento llegada desde un confín tropical cuando hace pocas décadas nadie en el mundo podía figurarse que algo así fuese posible. Ha sido la materialización de una esperanza, la confirmación a lo grande de un fenómeno que llama la atención en todo el mundo.

La historia del sistema desde los años setenta hasta hoy es la historia de un desafío constante, de un por qué no sistemático lanzado a la cara de las convenciones y las convicciones. El cuento con final feliz de una ambición social, humanitaria, desmedida; de una fe en la gente, en su gente, irrevocable, la fe de José Antonio Abreu. “No sé si el sistema puede implantarse en cualquier país”, comenta Rattle. “Creo que es más fácil en lugares con fuertes raíces musicales. Puede funcionar en sitios tan dispares como Sudáfrica, Venezuela o Finlandia… Quizá su éxito se deba al empuje de un hombre. Sudáfrica tuvo a Mandela, Venezuela cuenta con Abreu”, asegura el músico de Liverpool.

Es en esa liga en la que Abreu juega para la historia. La de los grandes líderes humanitarios globales, por encima de Gobiernos y de baches históricos. El sistema es la mejor cara que Venezuela y la música pueden ofrecer al mundo.

A partir de ahora, cree Abreu, cualquier país dejará de dudar de la eficacia pedagógica implantada por él. “Se arriesgarán a probarlo”, cree el maestro. Su sistema ha desafiado la educación musical corriente, individualizada, cambiándola por la necesidad de trabajar en grupo desde el principio.

Los resultados sociales son espectaculares. La música da sentido a la vida de los chicos y crea una fuerte identidad y un orgullo especiales, fundamentales para afrontar las duras realidades que les rodean. Por si no fuera suficiente, a estos resultados sociales se unen los artísticos. Cuando un niño prefiere pasar horas y horas en un núcleo en lugar de salir a la calle, donde le espera una realidad de delincuencia, armas de fuego y exclusión social, la práctica se nota. Se produce así de manera muy natural el virtuosismo.

Así se ha podido comprobar estos días en la ciudad austriaca. La pervivencia de lo que Rattle llama “el virus”. Una enfermedad contagiosa que los posee y los empuja a la conquista de sus propias capacidades individuales y colectivas. Y los chicos destacan en sus papeles los solistas, pero también lo hacen los directores del Sistema.

Hasta la fecha habíamos oído hablar de Gustavo Dudamel, la joya de Abreu, adoptado ahora en Europa por el propio Rattle y sobre el que se ha colocado, quizá con demasiada ansiedad el foco para sustituir en 2018 al inglés en Berlín. Sobre eso, Rattle se muestra cauteloso. “Lo que yo diga, si me decanto por alguien, puede perjudicarle. La Filarmónica de Berlín es una orquesta absolutamente democrática, ellos eligen soberanamente”. Pero tampoco está exenta de intereses y cuchillos, ataques como los que él mismo padeció al principio de su mandato por parte de los partidarios de Daniel Barenboim. A veces, los integrantes del cónclave berlinés pueden asemejarse al Vaticano. “Sí, claro, pero con la ventaja de que son capaces de elegir a un papa mucho más joven”, bromea Rattle.

No solo Dudamel ha salido de la cantera de Abreu. Ahí están ya en órbita y sin haber cumplido los 30 Diego Mattheuz o Christian Vásquez. Pero en este escaparate de Salzburgo, el propio Abreu tenía reservada una sorpresa: Jesús Parra, de 18 años.

Debutó ayer Parra de la mano de Simon Rattle. Hace tres años, en Caracas, un chavalillo tímido, dulce y seriote, seguía los ensayos del propio Rattle partitura en mano. Estaba ansioso por aprender. Hoy, sus nueve hermanos y sus padres —peluquera y comerciante de Victoria, a dos horas de Caracas con cola (atasco), comenta Parra— deben estar comiéndose la emoción por saber del éxito que cosechó su hijo en su debut internacional.

Parra cabalgó junto a la Infantil, con una desbocaba partitura de Ginastera, la suite de ballet Estancia, un canto a la cultura gaucha parida por la endiablada cabeza de un músico deseoso de emular a Bartok. Parra la encaró con vigor, prestancia, madurez, dominando cada uno de sus virtuosos aspectos, domando los aires pampeños, fundiendo Argentina y Venezuela en Centroeuropa y contagiando el sello enérgico de los suyos al público atónito.

Su éxito fue arrollador. Como al final el de toda la orquesta. Puede que sea difícil en estos tiempos medir el entusiasmo. Queda un detalle más allá de las lágrimas y los 10 minutos de aplausos entre los presentes. Uno nunca había presenciado a un público que no dejara de hacerlo hasta que el último de los músicos abandonó el escenario.

Para valorar el éxito de los venezolanos en Salzburgo quizá también valga una promesa. Marina Mahler tiene miedo a volar, como ya habíamos contado. Pero le aseguró a este cronista que piensa vencerlo y agarrar un avión que la plante en Venezuela para visitar personalmente los rincones desde los que emana la música que ayer, según ella, “hubiese emocionado a mi abuelo hasta el llanto”.
Fuente: El País.

jueves, 10 de enero de 2013

Esas prisas por enterrar a Chávez

Al presidente venezolano Hugo Chávez muchos medios le tienen preparada la necrológica casi desde su llegada al poder hace catorce años. Y estos días están impacientes por ponerle la fecha y el punto final.

En el periodismo es costumbre tener en un cajón los obituarios de aquellas personalidades cuya edad avanzada o salud delicada les hacen candidatos a morir en cualquier momento. De otra forma no podrían salir al día siguiente de su muerte con varias páginas de artículos, análisis y balances de su vida y su legado. A veces el señalado invalida toda previsión, y sigue cumpliendo años, lo que no causa más inconveniente que una periódica actualización de su necrológica, hasta el día en que muera y le coloquen la fecha y el punto final al artículo.

En el caso de Hugo Chávez, la mayoría de grandes medios, venezolanos y extranjeros, y muy especialmente españoles, tienen desde hace años su necrológica política en un cajón. Es fácil imaginar quiénes firman esos artículos, y cómo caracterizan a Chávez y su obra política. La mantienen en el cajón, pero más de una vez les puede la impaciencia y la sacan antes de tiempo, confundiendo la realidad y el deseo.

Lo vimos cuando el golpe de Estado de 2002, en que más de uno se pasó de frenada, y se ha repetido en las sucesivas elecciones que Chávez ha ido ganando: antes de cada paso por las urnas, la prensa antichavista de aquí y allá abría el cajón, veía la necrológica amarilleando, y se convencía a sí misma (y nos intentaba convencer) de que los días de Chávez estaban contados, que esta era la definitiva, que la oposición tenía todas las papeletas para ganar y que en pocos días la revolución bolivariana sería historia. Luego llegaba el recuento, y nada, de vuelta al cajón, a esperar mejor ocasión. Y así más de una década, dando una y otra vez por muerto a Chávez, echando la primera palada de tierra y descorchando el cava demasiado pronto.

Desde hace año y medio la enfermedad de Chávez hace que su esperanza de vida política coincida con la biológica. De modo que la necrológica política que espera en el cajón se convierte ahora en necrológica vital; la muerte política deseada por sus enemigos se calca en su muerte real, que supongo también deseada por quienes ven en su desaparición la última (y la única) posibilidad de derrotarlo.

Por eso no sorprende que los mismos que llevan años precipitándose en anunciar el fin de Chávez, bullan hoy de excitación ante la incertidumbre por su salud, y una vez más confundan realidad y deseo difundiendo partes médicos fantasmales que le dan horas de vida, o que incluso lo dan ya por muerto. Apuesto a que no solo tienen listos los artículos, columnas y fotografías que acompañarán la noticia de su muerte; también la portada con que la saludarán.

También es fácil de entender que los mismos que llevan catorce años esperando ver pasar el cadáver por su puerta, hoy fantaseen (realidad por deseo, otra vez) con el fin de la revolución bolivariana, y asimilen la enfermedad y posible muerte del líder con la enfermedad y muerte de su proyecto político. Da mucha pereza leer el enésimo análisis que agota el campo semántico del cáncer y usa el tumor, la metástasis, el tratamiento, el coma, etc, como metáfora de Venezuela y del chavismo. Más pereza todavía da escuchar a tanto experto en constitucionalismo venezolano como ha aparecido entre nosotros, con juristas, editorialistas y tertulianos opinando con seguridad sobre qué sucederá el 10 de enero.

Evidentemente, la necrológica no solo se la tienen escrita a Chávez desde hace años: es todo su proyecto político el que esperan enterrar con él. Y también aquí se precipitan en coger la pala, y quieren ver divisiones, incertidumbre, debilidad de los sucesores, oportunidades para la oposición en nuevas elecciones. Estoy seguro de que aquí también se llevarán un chasco: si muere Chávez en fechas próximas, comprobarán que hay vida más allá de él, que bajo el personalismo hay una estructura de Estado, unas instituciones sólidas y leales, unos dirigentes intermedios, y sobre todo un pueblo que sigue apoyando la revolución.

Pensar que pocas semanas después de ganar cómodamente las elecciones presidenciales, y de haber arrasado en las elecciones regionales, el sistema político levantado por Chávez va a derrumbarse cual castillo de naipes por la falta del líder, es otro ejemplo de whisful thinking que acabará en decepción. Los mismos que acusan de exceso de personalismo a Chávez son los que más personifican en su figura todo lo que pasa en Venezuela; y por eso creen que sin él llegará el borrón y cuenta nueva.

Salvando las distancias, también se pasaron décadas advirtiéndonos de que la revolución cubana se vendría abajo en cuanto faltase Fidel Castro, y ahí tienen Cuba, con Fidel retirado desde hace cinco años. No es el mismo caso venezolano, pero quizás la enfermedad imprevista haya actuado como desatascador para quienes, desde dentro de la revolución bolivariana, temían un chavismo sin Chávez, y ahora cuentan con una transición (donde Chávez no está sin haberse ido del todo) en la que se ven obligados a asumir el poder y acelerar el relevo.

Lo indudable es que el proyecto político de Hugo Chávez sigue teniendo apoyo, suficiente para sobrevivirle. Sus dos recientes victorias así lo indican, y también la conmoción en que tantos ciudadanos viven hoy, y el cariño que muestran a su presidente. Una conmoción y un cariño que provoca burlas por aquí, por parte de los mismos que, el día en que el rey pase por un trance similar, nos animarán a rezar por él y mostrarle cariño. Yo no rezo por nadie, pero a la vista de lo que ha cambiado en la última década no solo Venezuela, sino toda América Latina, prefiero que la necrológica de Chávez siga amarilleando en el cajón unos años más. Isaac Rosa. eldiario.es Fuente original: http://www.eldiario.es/zonacritica/venezuela_chavez_medios_6_87901220.html