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lunes, 19 de junio de 2017

La enseñanza concertada, obligada a dar un paso atrás. Varias autonomías, con la Comunidad Valenciana en cabeza, limitan las aulas privadas subvencionadas. Sus defensores llevan la medida a los tribunales.

Un enorme cuadro de Carlos III preside el despacho de la directora. Carmina Valiente, al frente del instituto público Lluís Vives desde hace nueve años, usa este lienzo para recordar algo importante: “Este lugar es público gracias a la desamortización”. Su centro se convirtió en el símbolo valenciano de las protestas en defensa de la escuela pública. En 2012, en los alrededores, hubo hasta cargas policiales contra los alumnos que clamaban contra los recortes que dejaron este instituto con 13 profesores menos de una plantilla de más de 90. En los años duros de la crisis, entre 2009 y 2015, el gasto público en España se desplomó un 12%, mientras que la partida para conciertos subió a su cifra récord. Pero las tornas han cambiado.

Ahora, quienes protestan junto a los muros del Lluís Vives piden que la educación concertada (privada sostenida con fondos públicos y mayoritariamente religiosa) no se toque. De ahí el juego con la desamortización y el monarca. Las caras de las manifestaciones han cambiado en un debate profundamente politizado, a pesar de que los centros afectados reclaman que los partidos se queden al margen.

Los Gobiernos de izquierdas que surgieron de las elecciones autonómicas de 2015 defienden la educación pública con una red concertada subsidiaria, que llegue a donde la otra, más costosa, no puede alcanzar. El centro derecha se ha situado a la cabeza de las manifestaciones reclamando la “libertad de elección” de las familias de la concertada, que ven como un modelo complementario de pleno derecho.

En la Comunidad Valenciana, con el PSOE y Compromís gobernando en coalición tras 20 años de Ejecutivos del PP, el giro ha sido muy sonado. Su promesa electoral fue “reducir progresivamente los conciertos”. Y en eso están. El Gobierno valenciano ha ordenado retirar para el curso que viene el concierto en 27 aulas de bachillerato —el 6,2% de las 437 existentes—. Es una etapa educativa no obligatoria que conciertan de forma generalizada esta comunidad, Baleares, Navarra y País Vasco y de manera puntual otras ocho regiones, según datos de la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de Enseñanza (Aesece). El Gobierno calcula un ahorro con la retirada de conciertos de 2,5 millones de euros que se destinará a alumnos con necesidades educativas especiales —los que van más rezagados o tienen más dificultades— tanto en la red pública como en la concertada. Pero ha encontrado una respuesta inesperada en las calles.

El año pasado, cuando anunciaron los primeros cierres que no se materializaron, salieron a manifestarse más de 40.000 personas. Este curso, la protesta multitudinaria se repitió con el anuncio del recorte en bachillerato. Sujetando las pancartas, dirigentes del PP y de Ciudadanos. La presidenta del PP de Valencia, Isabel Bonig, viajó incluso a Madrid a mediados de mayo para pedir amparo al ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, ante la “angustia y la incertidumbre” de las familias de la concertada.

El apoyo explícito del PP, sin embargo, no se ve como una ventaja desde una parte de la concertada. “En la concentración de 2016 estaba la cúpula del PP, hasta el eurodiputado Esteban González Pons. Parecía un acto de partido aunque en realidad era a favor de la libertad y la educación”, señala Vicenta Rodríguez, secretaria de la patronal Escuelas Católicas en Valencia.

“Me gustaría que no se vinculara a ningún partido el tema educativo. Yo no me caso ni con unos ni con otros”, reflexiona en su soleado despacho Francisco Tos, director del centro concertado Domus, con 900 alumnos desde infantil a bachillerato. En el centro, decorado con coloridos murales de los estudiantes, se imparten clases en el patio y se explora en la innovación educativa. Está en Godella, un próspero municipio del área metropolitana, conectado por metro con el centro de Valencia. Aquí priman las urbanizaciones y las escuelas, sobre todo de un tipo. Hay cinco centros concertados frente a dos públicos, estos últimos solo de primaria. El instituto público más cercano está en el siguiente pueblo, Burjassot.

El Domus tiene ideario católico y es uno de los afectados por el decreto valenciano. El curso que viene, perderán el concierto de sus dos aulas de 1º de Bachillerato. Tos explica que esa retirada supondrá que cada alumno tenga que pagar unos 370 euros al mes frente a los 27,5 actuales. “Las únicas familias que no van a poder elegir son las que no tienen recursos económicos. No podrán pagar y se irán”, lamenta.

Mola Ibáñez, que trabaja de contable como su marido, está en esa situación. “Somos trabajadores muy normales”, explica la mujer. Su hijo pequeño, de 16 años, cambiará en septiembre de centro —han pedido plaza en otro concertado de Godella— tras cursar sus estudios desde infantil en el Domus, igual que su otro hijo y, antes, la propia Ibáñez y su hermana. “Estoy orgullosa de la disciplina, de los valores y de la forma de enseñar de este colegio, incluida la religión”, señala esta madre. Considera que esa educación gratis forma parte de “los derechos” de sus hijos. Para el consejero de Educación valenciano, Vicent Marzà, se trata en cambio de “privilegios sostenidos con fondos públicos”, como el punto extra que se permitía a los aspirantes que tienen familia en el centro y que su Gobierno ha eliminado. Ibáñez asistió con sus hijos, sus padres y su hermana a las dos grandes manifestaciones de la concertada. Asegura que seguirá yendo todas las veces que le llamen. Para la secretaria de Escuelas Católicas, Vicenta Rodríguez, es una vía agotada.

“La primera protesta llamó la atención de todo el mundo porque somos más del diálogo que de la calle. Abrimos los telediarios y le dijimos al consejero: ‘Está usted retirando conciertos que son necesarios”, señala en su despacho, junto al estadio de Mestalla. “Pero ahora tienen que ser los tribunales quienes nos den la razón o nos la quiten”.

La veintena de centros afectados por la retirada de conciertos han iniciado ya ese camino judicial, en el que lleva años la educación segregada sostenida con fondos públicos, que el Supremo acaba de respaldar a la espera de que se pronuncie de forma definitiva el Constitucional. El Domus de Godella pidió la paralización cautelar de la medida, pero el juez lo rechazó.

Marzà asegura que, tras este recorte, la concertada no tiene motivo de zozobra para los próximos años. Los conciertos de bachillerato que quedan se mantendrán, al menos, los cuatro años que duran los convenios. “No tenemos en mente terminar con la concertada porque vemos que, de momento, presta un servicio público que es necesario”. Respecto a las aulas perdidas, son los tribunales, de nuevo, los que tienen la última palabra.

VIGILANDO LAS CUOTAS VOLUNTARIAS
En el Domus de Godella, como en otros concertados, los padres aportan dinero. Son las llamadas cuotas voluntarias, un aspecto que no siempre queda bien reflejado. Las cantidades, que no están reguladas, pueden superar los 100 euros sin que se avise a las familias de que pueden no pagar. En este centro valenciano, la cuota es de 32 euros al mes. “En la crisis hubo familias que dejaron de pagar y no pasó nada”, asegura el director del centro, Francisco Tos. La concertada justifica estas cuotas señalando que la Administración ajusta su presupuesto a la baja.

“En el decreto de admisión dejamos claro que los colegios no pueden discriminar a quienes no paguen”, explica el consejero valenciano de Educación, Vicent Marzà. Añade que han recibido una decena de denuncias de las familias por pagos irregulares: “La inspección está revisando con más detenimiento porque nos han llegado informaciones de muchos más”.

http://politica.elpais.com/politica/2017/06/17/actualidad/1497713903_899393.html

lunes, 1 de mayo de 2017

-El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) expone 80 carteles, libros, montajes y dibujos del artista valenciano Josep Renau: fotomontajes, agitación y propaganda republicana. Enric Llopis

Josep Renau: fotomontajes, agitación y propaganda republicana

Enric Llopis
Rebelión

Introdujo la técnica del fotomontaje político en el estado español. Ilustrador, cartelista, muralista, diseñador de las portadas de libros y revistas, Josep Renau (1907-1982) reunió todas estas cualidades pero no hizo de su obra una artefacto neutral. Militó en el PCE desde los años 30 y su trabajo fue un ejemplo de agitación política y cultural. Una muestra del legado de este artista y escritor valenciano puede presenciarse hasta el próximo 17 de julio en el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM). Son más de 80 carteles, libros, manuscritos, fotomontajes y dibujos que integran la exposición “Josep Renau y la Segunda República”, y que ponen de manifiesto el compromiso político del autor con las ideas democráticas y antifascistas.

Josep Renau De nuevo por nuestra independencia, 1937 Aerógrafo, 50x 37 cm IVAM, Institut Valencia d’Art Modern, Depósito Fundación Josep Renau

Renau no sólo manifestó sus ideas en ilustraciones y fotomontajes. Así, durante los años de la guerra civil ocupó diferentes responsabilidades públicas, por ejemplo la de director de Propaganda Gráfica del Comisariado General del Estado Mayor del Ejército Popular, a partir de 1938. El artista aplicó entonces la creatividad a la propaganda de guerra, “en el apoyo al soldado y la reflexión sobre los medios gráficos que podía utilizar”, informa la muestra del IVAM. Permaneció en el cargo, que implicaba el contacto con la Subsecretaría de Propaganda, hasta febrero de 1939, en Barcelona. A la época corresponde la serie “Los 13 puntos del presidente Negrín”, que se difundieron en carteles, folletos y revistas. El título y contenido de estos fotomontajes ponen de manifiesto la utilización del arte para apelar a la acción.

El visitante puede apreciar estas ideas en “”Liberación de nuestro territorio de las fuerzas invasoras italianas y alemanas” o en “Profunda reforma agraria que elimina el régimen feudal en el campo”. En plena guerra el ilustrador comunista diseñó también numerosos carteles y publicaciones para el ejército de la República, algunos de ellos con finalidad didáctica. Es el caso de las “Instrucciones militares al cabo y al sargento del ejército popular” o la “Cartilla Escolar antifascista”, cuyo proyecto correspondía a otro creador de la época, Mauricio Amster. Pero no toda la obra de Renau reviste contenido político. Las tintas planas y los dibujos geométricos caracterizan los diseños de carteles cinematográficos que realizó para la productora CIFESA, con la que firmó un contrato en exclusiva en diciembre de 1934. La modernidad de las composiciones se aprecia en los carteles de películas como “La Mujer X” (1935), interpretada por María Ladrón de Guevara y Rafael Rivelles; “El noveno huésped” (1934), con Genevieve Tobin y Donald Cook; o el último de los realizados para la productora, “Mi debilidad” (1936). “CIFESA fue una próspera productora independiente fundada en Valencia en 1932, que hacía filmes de acuerdo con los gustos populares”, destacan los paneles de la exposición. Un año después CIFESA empezó a distribuir en España, en régimen de exclusividad, las películas de Columbia Pictures, aunque después pasó realizar su producción propia.

También firmó anuncios para la limpieza de los dientes: “Jo-Bo-Sil, excelente dentífrico”, que teóricamente dejaba los dientes “blancos como la nieve y fuertes como el acero”. Pero no todos los carteles cinematográficos de Renau se inscribieron en la propaganda comercial. Diseñó por ejemplo el de la película “El pueblo en armas” (1936), de la productora “Film Popular” que controlaban la UGT y la CNT de Valencia. Y de ahí, al diseño de la portada de libros y revistas, que figuran en las vitrinas de la exposición del IVAM. Muchos de los títulos remiten a las inquietudes del artista y los sectores progresistas de la época. “El dolor universal”, de Sebastián Faure (Biblioteca Estudios, 1933); “El Capital de Marx, al alcance de todos”, de Carlo Cafiero (Orto, 1933); “Jesuitismo y Masonería: Dos ideales opuestos”, de Matías Usero (Cuadernos de Cultura, 1932); “Lenin, J. Stalin” (Ediciones Europa-América); “El sindicalismo: historia, filosofía, economía”, de Marín Civera (Tipografía Pascual Quiles, 1931).

El dolor universal por Sebastián Faure [cubierta del libro diseñada por Josep Renau] Editorial Biblioteca Estudios, Valencia, 1932 IVAM, Institut Valencia d’Art Modern. Biblioteca En otras ocasiones Renau ilustraba obras de relieve literario: “Gabriel Miró: el escritor y el hombre”, de Juan Gill Albert (Cuadernos de Cultura, 1931). Y también textos que apuntaban contra las ideas más retardatarias: “Paternidad voluntaria. Profilaxis anticoncepcional”, de Hildegart (Orto, 1931); “La cópula. Antología de la felicidad conyugal”, de Van de Velde (Biblioteca de Estudios); o “Las religiones del mundo desenmascaradas”, de Matías Usero (Orto, 1933). En el número cinco de la revista “Orto” Josep Renau estampó uno de sus primeros fotomontajes políticos a doble página. Para esta publicación anarquista también diseñó portadas, al igual que en la revista “Estudios” y en otra de sociología, arte y economía de título elocuente: “Tiempos Nuevos”.

Un Decreto con fecha del nueve de septiembre de 1936 designó al artista valenciano Director General de Bellas Artes. El titular del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes era en aquel momento Jesús Hernández, del PCE. Durante los dos años que permaneció en el cargo, el fotógrafo e ilustrador se centró en dos fines: la protección y difusión del patrimonio histórico-artístico español; y la propaganda cultural y política. La exposición del IVAM recuerda que Renau nombró director del Museo del Prado a Pablo Picasso, así como “el valor otorgado a publicaciones, folletos y otros medios gráficos para comunicar los avances de la República”. Otro hito del periodo fue la participación de España en la Exposición Universal de París (verano de 1937) o el II Congreso de Escritores Antifascistas celebrado en Valencia. Unos meses antes, Renau había publicado un montaje a dos planas en sendos números de la revista “Nueva Cultura”, con un gran titular que apelaba a la batalla contra el fascismo: “Testigo negro de nuestros tiempos”. En las ilustraciones aparecían calaveras y símbolos de la muerte, junto a un texto en el que se reproducían palabras de Hitler en “Mein Kampf”.

“Todo aquel que desee sinceramente la victoria de la idea pacifista en el mundo, debe comenzar por poner toda su energía al servicio de la dominación del mundo por los alemanes”, decía el dirigente nazi. Pero no sólo se trataba de advertir ante la llegada de la bestia. Del contenido, la denuncia y la movilización en un contexto de guerra. Renau fue un innovador. En el número 127 de la revista “Estudios” (mayo de 1934) publicó uno de los fotomontajes de la serie “Diez Mandamientos”, de los primeros en los que introdujo el color. “No tomarás en vano a Dios por testigo”, invoca la composición. La imagen es la de un hombre que acaba de ser decapitado con un hacha; un telón entreabierto con Jesús de Nazaret crucificado anticipa el remate de la obra: una esvástica superpuesta al cristo. Unos años antes, en el número siete de la revista “Orto” (septiembre de 1932) anticipaba posteriores fotomontajes de denuncia social. “¿…? El Amor Humano” es como titula esta obra que atisba el amor del mañana: “Esa sangre –sangre oprimida, reprimida hoy- capaz de amar hasta extremos infinitos, debe derramarse aún a raudales para conquistar su derecho a amar”.

Al frente de la Dirección General de Bellas Artes, el artista y militante comunista puso empeñó en la promoción internacional de la República. La muestra resalta la presentación, en el verano de 1937, del Pabellón Español en la “Exposition Internationale des Arts et Techniques pur la Use Moderne” de París. Los visitantes tuvieron la oportunidad de mirar el “Guernica”. Pero tampoco tuvo una importancia menor el edificio diseñado por Sert y Lacasa. Ni el papel que asumió Renau, “quien fue capaz de convencer a destacados artistas españoles residentes en París, como Picasso, Julio González o Miró para participar y significarse en la causa republicana”. Además diseñó algunos de los fotomontajes expuestos en el pabellón, que pretendían loar el avance en plena guerra del bando republicano. En el archivo personal de Josep Renau, que se halla en el IVAM, los investigadores han encontrado las imágenes empleadas por el autor para montajes sobre la agricultura o la orfandad.

En el apartado de la muestra sobre el pabellón de París, se informa del proceso de realización del “Guernica”, “probablemente uno de los mejor documentados de la Historia del Arte”. Las fotografías de Dora Maar entre mayo y junio de 1937 recogen la evolución en la factura del cuadro, según Picasso avanzaba. En la exposición del museo valenciano puede apreciarse también el “Fotomontaje sobre papel Guernica-Picasso” de Renau (1979), así como el aguafuerte sobre papel “Sueño y mentira de Franco”, realizado en 1937 por el pintor malagueño.

El pequeño recorrido por la obra de Renau termina destacando su labor en la protección del patrimonio artístico del Museo del Prado, entre otras pinacotecas, archivos y bibliotecas, antes de las primeras bombas aéreas sobre Madrid (noviembre de 1936). “Renau declaró que era lo más positivo que había hecho en su vida”, recuerda la comisaria de la exposición, Irene Bonilla. En “Arte en peligro- 1936-1939”, el ilustrador explica que en enero de 1939 “salí por los pelos de Barcelona. El Gobierno de la República y el de la Generalitat estaban ya en Girona (…). La totalidad de las cajas conteniendo las obras de arte cruzaron la línea fronteriza de los Pirineos antes de que ésta fuera totalmente ocupada (10 de febrero de 1939) por el ejército enemigo”. A continuación, relata las razones de la salvaguarda final del patrimonio: “No fue ninguna cadena de azares: se debió a la tensa solicitud que los sucesivos gobiernos de la República mantuvieron para la suerte de nuestro Patrimonio artístico y tesoro nacional”. El espectador puede acercarse a las fotografías sobre los efectos de las bombas en la Sala Velázquez del Museo del Prado, al poco de la evacuación; del bombardeo de Madrid; o del lienzo de El Greco “El martirio de San Mauricio”, que procedía de El Escorial y estaba presto para el control de llegada y evaluación.

jueves, 5 de enero de 2017

Entrevista al historiador y periodista Carles Senso, coautor de “La ignomínia de l'oblit” (Universitat de València). Campos de exterminio nazis: entre la mayoría silenciosa y el lucro empresarial.

Enric Llopis

Una mayoría de los alemanes se mantuvieron en silencio o participaron de la barbarie nazi. De hecho se beneficiaron de un modelo de economía fundamentado en la expansión bélica y la explotación de la mano de obra “importada” de países ocupados o rivales. El historiador y periodista Carles Senso, coautor del libro “La ignomínia de l'oblit” junto al docente Ximo Vidal, lo resume en una frase categórica: “La minoría movilizada a favor del nazismo no fue tan minoría y la mayoría silenciosa en ocasiones supo y en otras no quiso saber”. Publicado en 2016 por la Universitat de València, el libro aborda el internamiento de los “rojos” de la comarca valenciana de La Ribera en campos de concentración como Mauthausen, Buchenwald, Neue Bremm, Dachau o Ravensbrück. Son bien conocidas las miles de violaciones en estos centros de exterminio, los perros despedazando a prisioneros, la “experimentación” con seres humanos o las permanentes duchas de agua fría durante los inviernos extremos. Pero constituyeron asimismo una fuente de mano de obra esclava. “Empresas automovilísticas como Audi o BMW (entonces en manos de Quandt) utilizaron a miles de trabajadores forzosos”, subraya el historiador. También lo hicieron Bosch, Krupp, Adidas o Siemens.

-En “La ignomínia de l'oblit” abordas el internamiento de los republicanos de una comarca valenciana, La Ribera, por los campos de concentración nazis. ¿Deben considerarse el genocidio y los campos de exterminio como un producto de la perversidad intrínseca del régimen nazi, o se trató más bien de un proyecto político? Si es así, ¿en qué consistía?
Jorge Dimitrov, en su libro “El fascismo y la clase obrera” defendió que la subida del fascismo al poder no supone un simple cambio de un gobierno burgués por otro, sino la sustitución de una forma estatal de dominación de clase de la burguesía por una dictadura terrorista abierta. A través del Estado de excepción se generan condiciones específicas de gobierno sin las que sería imposible entender la Alemania de los años treinta. El nazismo facilita un Estado al servicio de una clase dominante que anula la autonomía a los garantes de la libertad en las democracias burguesas “tipo”, caso de los partidos políticos, los sindicatos, la ciudadanía como sujeto político o los medios de comunicación, además de otros poderes fácticos que quedaron subyugados (en algunos casos una subyugación benévola) al designio del régimen hitleriano. En dicha situación, los campos de exterminio aparecen como una solución bélica pero también como un mecanismo de Estado al servicio del gobierno. El fascismo crea un sistema absolutamente represivo que busca el aniquilamiento del adversario primero a través de una policía política y más tarde a través del engranaje de los campos de exterminio.

-En la película “¿Vencedores o Vencidos? (El Juicio de Nuremberg)” (1961), de Stanley Krammer, un juez estadounidense retirado, Dan Haywood (Spencer Tracy), conversa con un matrimonio alemán de la clase trabajadora. En un momento del diálogo, ella recuerda al magistrado que Hitler hizo cosas positivas por Alemania. ¿Hubo un consentimiento, o al menos un silencio cómplice, de la población germana con los campos de tortura y extermino?
Es uno de los temas que están centrando mis estudios en los últimos meses. Esa responsabilidad de la población por acción u omisión en la que también veo paralelismos con la actualidad cuando observo el trato que se les está ofreciendo a los refugiados o cuando analizo lo cómodo que es el machismo para muchos hombres y que, por ende, callan. A colación de tu referencia, Esperanza Aguirre ha dicho recientemente algo parecido de Millán Astray. La memoria histórica, en ciertos sectores de este país, es el ejercicio de blanqueamiento del pasado para ocultar todos los asesinatos de la dictadura. Respecto al nazismo, sería injusto no recordar el protagonismo del Partido Comunista Alemán justo antes de la llegada de Hitler al poder y que por lo tanto hubo una resistencia activa que en muchos casos se pagó con la muerte. Pero lo cierto es que el pueblo alemán participó o calló durante toda la barbarie y se benefició de un modelo económico que basó su expansión en la guerra y en la explotación de las clases subalternas que llegaron de países ocupados o rivales. El fascismo organiza de arriba abajo la sociedad, la economía y la política según los intereses de la gran burguesía, oprimiendo y explotando a la clase obrera.

Pero dichos beneficios se generalizaron durante el período prebélico y más tarde con la política expansionista, y buena parte de la población se benefició de una economía de guerra que les llevó al silencio cómplice. Pike recopila, en su magnífico estudio sobre los republicanos españoles presentes en los campos, cómo los prisioneros se sorprendían en los primeros meses al ver que la población alemana era consciente de su situación y no movía un dedo. Hay casos de decencia pero son tan escasos que se han acabado por mitificar. La minoría movilizada a favor del nazismo no fue tan minoría y la mayoría silenciosa en ocasiones supo y en otras no quiso saber. Las décadas posteriores al final de la II Guerra Mundial son un periodo de redefinición de Alemania como país, fruto de un profundo trabajo de recolocación de valores por parte de cada uno de los alemanes y las alemanas.

-¿Se aprovecharon o lucraron las grandes empresas alemanas de la mano de obra esclava? ¿Procedían estos trabajadores de los centros de internamiento? ¿Pueden citarse nombres de las compañías implicadas?
Son múltiples las empresas que cimentaron en el periodo nazi su expansión internacional posterior y su conversión en multinacionales monopolísticas. Y no sólo alemanas, que es lo que más sorprende en ocasiones. Evidentemente también empresarios franceses o austriacos pero también norteamericanos. Por citar ejemplos, Standard Oil, Siemens, Ford o Bayer. El intervencionismo del Estado nazi fue crucial en la economía, lo que no fue óbice para que empresarios de muchos países realizasen importantes negocios que no dudaron en explotar a los prisioneros sometidos a la barbarie de los campos de concentración y exterminio. Las SS crearon empresas propias de pingües beneficios pero las necesidades del momento prebélico o bélico (con la presencia de buena parte de la masa salarial joven alemana en el ejército o en los grupos paramilitares) obligaba a buscar nueva mano de obra. Y en los campos se encontró bien barata. Las condiciones fueron simplemente esclavistas. La complicidad de los principales magnates americanos con el nazismo (al que generalmente al principio repudiaron pero después adularon dados los beneficios económicos) fue absoluta, como analiza Jacques R. Pauwels en “El mito de la guerra buena”.

-¿Qué papel desempeñaron realmente los Estados Unidos?
Pauwels protagoniza uno de los libros que considero vitales para entender el ordenamiento internacional de antes y después de la guerra mundial. Estados Unidos ha sido vendido como el salvador de la guerra y de la libertad pero lo cierto es que el gobierno decidió intervenir más bien tarde y su participación no fue tan determinante como se ha mostrado desde Hollywood. Durante los años de la preguerra y los primeros de conflicto en la sociedad americana (entiéndase sobre todo en los poderes fácticos y en el gobierno) no se tenía excesivamente claro quién era el enemigo y no se descartó la alianza con Hitler, al que algunos magnates consideraban una figura casi divina. La oligarquía americana era abiertamente filofascista y el enfrentamiento con el nazismo se interpretó en algunos casos como un error. EE UU decidió intervenir, sobre todo, porque la URSS había conseguido dar la vuelta al conflicto y estaba en capacidad de surgir de la II Guerra Mundial como vencedor absoluto del nazismo, con lo que ello hubiese repercutido en la política geoestratégica. Es por ello, que Pauwels desmitifica la intervención norteamericana y muestra la complicidad del capital norteamericano con el nazismo. Pero el negocio de las empresas con el régimen hitleriano (como la avaricia capitalista) no tuvo fronteras.

Por citar ejemplos conocidos, empresas automovilísticas como Audi o BMW (en manos por entonces de Quandt) utilizaron a miles de trabajadores forzosos a los que prácticamente no remuneraban. Las cifras se sitúan entre los 20.000 y los 50.000 trabajadores explotados. También Bosch, Krupp (actualmente Thyssenkrupp), Adidas o Siemens. Otras empresas fueron grandes colaboradoras del régimen nazi, favoreciendo su expansión a través del suministro de material innovador. Es el caso de las americanas General Motors (que facilitó camiones militares que sirvieron para ocupar Austria), Ford (que también fabricó camiones para los nazis y se negó a manufacturar motores para los aviones del ejército británico), Standard Oil (que proporcionó combustible) o IBM, que creó el sistema informático con los que se censaron a los judíos. James Mooney, director ejecutivo de General Motors, recibió la Gran Cruz de la Orden del Águila Alemana, mientras Henry Ford fue considerado por Hitler como “su inspirador”. La mayoría de los españoles (y ribereños) estuvieron controlados por las empresas de Himmler y su entorno en Mauthausen y sus subcampos pero de ellos también se beneficiaron empresas como la Steyr-Daimler-Puch, con varios ribereños de nuestro libro explotados entre sus trabajadores.

Como ha constatado el historiador Carlos Hernández, las prisioneras españolas deportadas a Ravensbrück trabajaron en diversas empresas que fabricaban armamento y piezas para vehículos y aviones del Ejército alemán. La más conocida de ellas fue Siemens y Halske, que en 1942 construyó una fábrica junto al campo para la producción de componentes electrónicos destinados a los misiles V1 y V2. En Ravensbrück estuvo Virtudes Cuevas, de Sueca. Eran negocios. Y muy buenos. El capitalismo sólo entiende de dinero y ni los supuestamente puristas americanos pudieron hacer ascos a las opciones de mercado que se planteaban en Europa. Y no se limitó a la II Guerra Mundial, sino que era un conflicto económico internacional que también se visibilizó en el Estado español. No hay que olvidar que el mayor aliado internacional con el que contó Franco fue Texaco, que proporcionó el combustible necesario para poder hacer volar a los Junkers Ju 52. El FBI interrogó a sus dirigentes pero a pesar del incumplimiento de la ley estadounidense de no intervención, sólo se le obligó a pagar 22.000 dólares. El suministro a los golpistas no se detuvo.

-Mauthausen, Buchenwald, Dachau, Gusen, Ravensbrück.... Trabajos extenuantes, alimentación terriblemente precaria, enfermedades irreversibles... ¿Hasta qué grado llegó el trato vejatorio, la crueldad y el sadismo? ¿En qué medida afectó a los republicanos españoles?
Es uno de los apartados más conocidos de los campos de exterminio porque existe una amplia literatura al respecto y una difusión escabrosa por parte del cine norteamericano, que ha eludido investigar sobre las salvajadas que el ejército patrio realizó en suelo europeo. Se habla de miles de violaciones. La crueldad en los campos fue la mayor que puede considerar el ser humano. Desde el segundo uno se les aniquilaba como seres humanos y se les robaba su consideración de personas. A partir de ahí, todo valía. Ejemplos sobran. Constantemente los perros de las SS se lanzaban sobre los prisioneros y los despedazaban hasta la muerte. En inviernos de temperaturas extremas como los del 41 y 42, los prisioneros eran sometidos a noches enteras bajo duchas de agua fría y posterior caliente a la intemperie. Cualquier atrocidad pensada se desarrolló en los campos y los españoles estuvieron sometidos a ellas. En los casos que hemos trabajado Ximo Vidal y yo no constan datos específicos en las razones de las muertes. Lo hacían constar de forma genérica y por lo tanto ha sido difícil la reconstrucción. Pero claro, no estuvieron exentos y entre ellos constan algunos que fueron asesinados en el Castillo de Hartheim, donde se llevaron a cabo experimentos científicos.

-¿Qué peso tenía la llamada investigación “científica”, la experimentación con seres humanos, y cuál era su finalidad última?
La finalidad no era otra que la búsqueda del hombre perfecto. Las muertes y enfermedades causadas por el duro invierno que tenían que enfrentar los militares en el Frente Este llevaron a los médicos a realizar experimentos pseudocientíficos para prevenir en sus ejércitos la congelación o la hipotermia. Para ello a los prisioneros se los situaba en grandes recipientes de agua helada con una sonda rectal para controlar la temperatura de su cuerpo. Para su reanimación se les sometía a rayos ultravioleta, se los duchaba con agua ardiendo o los intentaban excitar sexualmente con mujeres. Los resultados eran presentados en conferencias en las que se compartían experimentos con humanos. Son ejemplos de una lista inacabable de salvajadas que fueron posibles por la deshumanización, primero de los prisioneros y después de los criminales nazis, que se escudaron en la cadena de mando para llevar a cabo los experimentos. A algunos prisioneros o prisioneras se les inyectaba cianuro en los pulmones y se les obligaba a hacer deporte o los exponían al gas fosgeno para buscar antídotos, dado que se estaba utilizando en el frente. A otros les extirpaban extremidades u órganos para transpartarlos a otros y a las mujeres se les inseminaba artificialmente. En ocasiones, tanta crueldad nos aleja de dicha realidad pero lo cierto es que fue fruto de una sociedad próxima temporal y geográficamente y en nuestro país, nuestros vecinos también fueron artífices o víctimas de dichas represiones inhumanas.

-En la primera parte del libro figuran textos del escritor italiano de origen judío, Primo Levi, y del sociólogo polaco Zygmunt Bauman, ¿qué parte de sus ideas ayudan a recordar “la ignominia del olvido”?
Levi nos permite introducirnos en la más despiadada de las realidades de los campos pero lleva sus reflexiones mucho más allá, y sus teorizaciones nos hacen comprender de qué forma se reduce la esencia humana cuando las necesidades son básicas. De Levi se puede aprender cómo el capital siempre beneficia al capital y que iniciar un conflicto en posición de privilegio material hace que tengas mayor facilidad para salir indemne o mejor parado. Es decir, el posicionamiento social por la posesión inicial es clave incluso en las situaciones más extremas, en las que se pierdes o difuminan otros valores como la valentía, el compromiso o el compañerismo. Cuando todo queda reducido a la nada, el capital busca y privilegia al capital. Por su parte, Bauman analiza como las personas, cuando son sometidas a elecciones demasiado costosas, se autoconvencen y alejan de la cuestión del deber moral, adoptando los preceptos del interés racional y la propia conservación. Bauman dirá que en un sistema en el que la racionalidad y la ética apuntan en direcciones opuestas, la humanidad es la principal derrotada. Resistirse al mal es a menudo imprudente y por tanto el instinto de conservación personal juega a su favor ya que mayormente la falta de compromiso facilita la abstención.

-¿Por qué vía llegaron los republicanos del exilio francés a los campos de concentración? ¿Se establecieron mecanismos de solidaridad internos, entre los presos, para sobrevivir ante condiciones tan extremas? ¿Has podido documentar para la publicación del libro algún ejemplo de relación fraternal entre los prisioneros de La Ribera?
El compromiso político de miles de republicanos españoles les llevó a combatir en tierras francesas a las tropas nazis, razón principal que provocó su detención y traslado a los campos de exterminio. Hubo españoles en todos los aparatos de contestación a los fascistas, desde el ejército francés, a la intervención en las empresas armamentísticas o la lucha política, con especial actividad de anarquistas y comunistas. La solidaridad entre los españoles fue ejemplar y la conexión entre las diferentes opciones de oposición al fascino plena. De Sueca, por ejemplo, era Virtudes Cuevas, conocida en Francia como Madamme Carmen. Después de luchar contra el franquismo, siguió defendiendo la democracia en el país galo, en el que trabajó como enlace secreto entre comunistas, socialistas y anarquistas. Era una transmisora de información, sobre todo, pero no solo e incluso trasvasó armas entre unos y otros. Acabó siendo detenida e internada en Ravensbrück, donde pudo entablar una intensa relación con Genneville de Gaulle, la hija de Charles De Gaulle, lo que le valió después (no la amistad, sino su trabajo y lucha) ser condecorada con la Legión de Honor del Ejército Francés, la máxima distinción.

En su magnífico libro, Pike rememora la consideración que los republicanos españoles tenían en los campos. La juventud (la media de edad de los españoles en su entrada a los campos era de veintisiete años), su disciplina militar y su experiencia eran factores que ayudaron a su mayor capacidad de resistencia. Pero también su espíritu de solidaridad, fruto de su implicación política tantas veces vinculada a movimientos de esencia colectivizadora como el PC, la CNT u otros. Internos franceses, ingleses o polacos (por situar algunas referencias conocidas) mostraron su admiración por los prisioneros españoles, a los que consideraban modelos por su educación, solidaridad, dignidad y fortaleza. Edmond Michelet decía que nunca estaban tiempo de más en los lavabos o no tomaban más de lo que les correspondía en las raciones. Dicha solidaridad también depuró entre ellos muchas diferencias que se arrastraban de la diferente interpretación en la guerra de España o de la lucha contra el fascismo en Europa. Sobre la relación de la que me hablas en la pregunta, Joaquín Olaso y su compañera sentimental, Dolores García, fueron, según comenta Pike, la única pareja que oficialmente pudo verse y mantener cierta relación en los campos. Ella fue secretaria de Neruda y una mujer de una inteligencia destacada. Su historia también es apasionante.

-En algunos pasajes del libro señalas algunos reparos a las biografías que han legado los protagonistas o sus familias. ¿Es éste uno de los grandes riesgos de la Historia Oral? ¿Tendría que asumir la Academia, tal vez, que la memoria histórica y los testimonios orales tienen mucho de género literario?
Aunque evidentemente no ha sido lo usual, hemos encontrado familiares que interiorizaron con el tiempo el relato impuesto por el franquismo y pensaron aquello de que si los deportados acabaron pasaron o muriendo en los campos de exterminio nazis “por algo sería”. Sin embargo, como digo, lo normal ha sido el orgullo silencioso. La generación actual de historiadores que estamos realizando una mirada más crítica y que estamos configurando una memoria “sin complejos”, sin relatos impuestos, hemos llegado tarde en la mayoría de los casos. Las fuentes orales son escasas y excesivamente mayores o alejadas de la problemática de estudio. Es por ello que, por una parte, debemos aplicar la máxima cautela porque sabemos que las miradas atrás siempre son caprichosas y tienden a aplicar mecanismos de autoafirmación y, por otra, estamos en la obligación de avasallar los datos documentales para suplir las carencias orales.

Entendiendo las particularidades de la historia oral, no debemos estigmatizar en exceso la voz del participante. Una generación de españoles y españolas falleció sin ser escuchados y la democracia no se recuperará nunca de una pérdida así. El golpe de Estado franquista provocó una rápida y contundente reacción que alargó la “conquista de España” durante tres años. El golpe de Estado de Tejero fue contestado con un cierre inmediato de la puerta de cada una de las casas y una delegación de competencias. Este país cambió para siempre con el franquismo y debemos seguir entendiendo por qué y cómo. Y eso lo sabían quienes lo sufrieron y quienes configuraron aquella realidad alternativa que fue la esporádica II República. No hay que temer a la historia oral, eso sí, aplicando siempre, como decía Joan Fuster (y como he aprendido del profesor Ferran Archilés), el “dubte metòdic”, la duda metódica.

-¿Consideras que ha reconocido el Estado español a los “rojos” españoles que sufrieron la ignominia nazi? ¿Tiene ello algo que ver con el modo en que se desarrolló la Transición?
Evidentemente de la dictadura asesina de Franco no se podía esperar una reconstrucción y rehabilitación de la memoria y la dignidad de los españoles que contra él lucharon y después no cejaron en su compromiso y combatieron al nazismo por Europa. Pero claro, después llegó la democracia y los homenajes fueron puntuales, nimios y privados. Y claro que sí, la Transición y sus artífices políticos tuvieron buena parte de culpa. Fueron los franquistas y la oposición más conservadora quienes condujeron el proceso de llegada de la democracia y, bajo la amenaza de la reversión a tiempos armados, impusieron el silencio y el olvido. Pero sólo a los demócratas. Porque al igual que pasó con la amnistía (que sacó de la cárcel a cuatro luchadores contra la dictadura pero de la que se beneficiaron sobre todo los franquistas que vieron perdonados sus asesinatos y su represión salvaje), sí se aplicó memoria para trasladar a la democracia (al imaginario colectivo de la nueva modernidad) el nombre y la historia de franquistas que hoy siguen poblando nuestras calles y que permiten que la desvergüenza se adueñen de personas como Esperanza Aguirre para sacar pecho de las aportaciones sociales de Millán Astray, creador de la Legión.

-¿Dónde sitúas la derrota?
El nuevo relato de la democracia se hubiese tenido que configurar sobre los cimientos de la lucha antifascista, como sí se hizo en otras partes de Europa, caso de los partisanos italianos o como hicieron los franceses, que incluso han realizado homenajes a los republicanos españoles que liberaron París, cosa que nosotros no hemos hecho. Es el caso de Amado Granell, que sobrevivió a tres guerras pero murió en un accidente de tráfico en el término municipal de Sueca. Sin embargo, el nuevo relato se creó sobre el miedo impuesto, la violencia generalizada en un momento de caos y el olvido a aquellos que lucharon por la democracia durante décadas. Hay datos irrebatibles que explican el todo: España sigue siendo el segundo país del mundo con más desaparecidos enterrados en cunetas, sólo por detrás de Camboya. Con todas las dictaduras y los horrores que ha habido en el mundo, tenemos ese “honor”. Somos campeones del mundo en desvergüenza. La científica Clara Valverde ha estudiado a través de magníficos trabajos como la represión acaba afectando a nietos y nietas de los perseguidos, incluso a pesar de que no los conocieran. Como ese miedo y frustración configura la personalidad tres generaciones después. Pero aquí no hubo recuerdo, no se reseteó la dignidad y, en cambio, sí se persiguió el duelo. Y en eso los nuevos medios de comunicación de masas tuvieron mucha culpa, como también la población que no empujo suficiente para la lograr el cambio real.

Como ha defendido el profesor Pepe Reig, los medios de comunicación pasaron del oficialismo al oficialismo pasando por el desconcierto. En la dictadura decía lo que podía decir y en la democracia pasaron a defender los que debían decir en pos del consenso, esa esencia incorpórea que se vendió como un logro y realmente fue una losa. El llamado Parlamento de Papel no estuvo en “El País” o “ABC”, enraizó en medios prácticamente marginales de recursos materiales y apoyos ciudadanos. Fueron ellos los que realmente asumieron su papel con verdadera convicción democrática. Y lo pagaron. Fueron víctimas de bombas, amenazas y agresiones, a diario verbales, en ocasiones físicas. Medios como “Cuadernos para el Diálogo”, “Triunfo”, “Destino”, “Valencia Semanal”, “Interviu” o “Dos y Dos”, por situar algunos ejemplos de gran simbolismo. La práctica clandestinidad de estos medios les dio una credibilidad que los otros, por mucho que ahora se mide atrás y se edulcore la historia, no deberían tener.

-Uno de las biografías a la que el libro dedica más páginas es la de Virtudes Purificación Cuevas Escrivà, una vecina del municipio valenciano de Sueca. ¿Por qué es importante su recorrido vital y político? ¿Resume las aspiraciones y contradicciones de una época?
Virtudes Cuevas resume el compromiso político sin desdén. Falleció hace unos años y dejó su vivienda en Sueca al ayuntamiento, con el objetivo de que se crease allí un museo antifascista. El consistorio no lo ha visto conveniente todavía y los homenajes han sido escasos y facilitados por un grupo de amantes de la historia y la democracia. Madamme Carmen, como era conocida, luchó contra el golpe de Estado y en el exterior, en Francia, trabajó de enlace de las diferentes versiones de lucha contra el fascismo. Acabó pasando por Ravensbrück y como he dicho, coincidiendo con la hija de De Gaulle y siendo condecorada por su valentía con la mayor distinción del ejército galo. Nunca dejó de luchar y cuando regresó a su localidad valenciana, en 2003, mantenía viva su fuerza y su pundonor. En los años cincuenta volvió por su tierra natal con el objetivo de conseguir que su madre fuese enterrada en Sueca. Fue saludada incluso por el alcalde franquista. Eran demostraciones de una valentía extrema.

-¿Ocurre lo mismo con Joaquín Olaso Piera, vecino de Carcaixent y miembro del NKWD (Comisario del Pueblo de Asuntos Interiores de la URSS), que en agosto de 1943 ingresó en el campo de Neue Bremm? ¿Por qué es relevante su biografía?
La vida de Olaso es la historia del compromiso político a pesar de todas las consecuencias. Desde sus primeros años ya mostró una curiosidad que con poco más de veinte primaveras le llevó a la URSS, donde conoció una sociedad y una realidad política totalmente diferente. En sus cartas a la familia se mostró apasionado con las colectivizaciones y los logros económicos que rápidamente provocaban y de la forma en la que el sistema socialista había sido capaz de “recuperar” (si es que alguna vez habían formado parte de la historia) una parte de la sociedad rusa marginada durante siglos y esclavizada salvajemente. Olaso nos permite conocer los entresijos del movimiento comunista español entre la década de los veinte y los cincuenta, con la configuración de un buen número de partidos (en los que siempre acaba jugando un papel fundamental).

Siempre digo que cada descubrimiento de Olaso (a quien se le conocía con el sobrenombre de Kim) abre cinco nuevos secretos, lo que es normal en un espía de la URSS. Sin ir más lejos, era conocido como el Ojo de Moscú. Su pareja sentimental (con la que no llegó a casarse) engrandece su trayectoria. Dolores Echeverría era la secretaria de Pablo Neruda, con el que marchó al exilio francés. Incluso sus muertes se produjeron en una situación enormemente sospechosa pero eso lo dejo en manos de los lectores y lectoras del libro. Un avance, fue en 1955 y en su casa de París. Una historia que Hollywood hubiese convertido ya en una película de éxito.

-Por último, ¿consideras importante la “Microhistoria” y las Historias Locales? ¿Se corre el riesgo de que, ante el declive de las grandes narrativas y las historias globales, prolifere tal número de investigaciones parciales que la síntesis se haga imposible?
La aproximación del relato histórico a la realidad social de los núcleos más pequeños ha permitido que algunos sectores menos especializados se muestren interesados, al intervenir nuevos elementos de sensibilidad e identificación. La masiva información que circula hoy ante nuestros ojos, desgraciadamente nos obliga a cribar buena parte de ella, por lo que se utiliza la identidad para la selección. Los grandes números, la historia más matemática, nos habla de que aproximadamente 9.000 españoles pasaron por los campos de exterminio de los nazis. Sin embargo, estudios como el que hemos configurado (en un campo en que estaba virgen y que es posible porque el marco general ya ha sido interiorizado) permite a la vecina conocer a su conciudadano asesinado en Gusen, recordar al abuelo de una amiga que salió libre en mayo del 45 de Mauthausen o reconocer por la calle a un luchador por la democracia que ayudó a liberar París. Evidentemente, como digo, la historia no puede segmentarizarse en exceso porque de lo contrario no es comprensible y no ayuda a la edificación de valores colectivos. Debe formar parte de un todo y debe contener una perspectiva amplia.

En nuestro estudio creo humildemente que se consigue porque no eludimos, por ejemplo, analizar la pertenencia social de los deportados a una clase social humilde e históricamente perseguida, lo que nos permite analizar su herencia familiar y observar en algunos casos como miembros de sus núcleos más próximos ya lucharon contra la subida generalizada de alimentos en la segunda década del siglo XX o como aparecen vinculados a la lucha contra la dictadura de Primo de Rivera. Sólo el conocimiento general nos permitirá entender las historias más próximas y solamente la mirada micro nos dejará visualizar “la piel” (que diría aquel) de las sociedades pasadas. El historiador debe entender por qué las personas que vivieron en el pasado tomaron ciertas decisiones y no otras y eso se consigue aproximándose a los personajes que formaron parte de la lucha colectiva tantas veces anónima.

martes, 9 de diciembre de 2014

FRANCISCO OLTRA, DIRECTOR DE LA ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS “Se han cargado todo un sistema financiero autonómico”. El carcagentino decide no presentarse a la reelección del cargo que ostenta desde 1987.

Francisco Oltra (Carcaixent, 1944) ha sido director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País desde 1987. Ha decidido no presentarse a la reelección en los comicios a los que están convocados los 600 socios de la entidad el próximo día 17. Detrás deja una entidad nacida con la Ilustración, que cogió brío con la llegada de la democracia y que ha terminado por consolidar un espacio de pensamiento y reflexión propio.

Pregunta. ¿Qué representa hoy la Real Sociedad Económica de Amigos del País?
Respuesta. Hay que retrotraerse al año de su fundación en 1776. Entonces no existían ni entidades empresariales, ni sindicatos, ni partidos políticos. A través de la sociedad económica se creó la Feria Muestrario Internacional, la Caja de Ahorros de Valencia, el Conservatorio, la Sociedad Valenciana de Arqueología, el Instituto Taquigráfico, el Jardín Botánico… hoy no sería posible desarrollar una actividad tan frenética como la de aquella época. A inicios del siglo XX la dictadura de Primo de Rivera supuso un freno y con Franco la entidad, propia de sociedades abiertas y liberales, quedó aletargada. A partir de 1976, de Ernest Lluch [economista y político socialista asesinado por ETA] salió la idea de recuperar la actividad, con [el financiero] Joaquín Maldonado de director.

P. Le pregunto por su herencia al frente de la sociedad económica.
R. Cuando entré en la junta de gobierno, diseñamos una estrategia que perseguía recuperar una sociedad aletargada y darle un espacio social que no interfiriese con ningún otro. A lo largo del tiempo nos hemos convertido en una sociedad modesta pero de prestigio. Aquí hoy vienen a hablar los cinco rectores de las universidades públicas, ofrecemos homenajes a nuestros investigadores, a entidades de la sociedad civil, sociedades musicales, etcétera. Solo eso es para sentirse orgulloso. Hemos reconvertido y revitalizado una sociedad que tenía un papel anacrónico en una sociedad de prestigio.

P. ¿Por qué se retira?
R. Hoy esos objetivos ya son una realidad y la sociedad está en pie de igualdad con otras entidades. Creo que tengo que dar paso a otras personas.

P. ¿Será un relevo generacional como el que ha hecho la monarquía y algunos partidos políticos?
R. Nuestra sociedad es diferente en eso, porque tenemos 240 años de existencia. No es necesario. Dirigir una sociedad de prestigio, que quiere tener un papel de reflexión y pensamiento, no necesita dirigentes de 40 años, los puede tener de 70, de 60, de 50. Se elige a la persona que se considera idónea.

P. La sociedad ha estado muy ligada a Bancaja, de la que era entidad fundadora. ¿Ha sido muy traumático ver desaparecer la caja de ahorros que fundaron?

R. Es traumático por las consecuencias que comporta, no porque se rompan las relaciones. Nosotros estamos muy disgustados. Se han cargado todo un sistema financiero autonómico, que tenía dos cajas [Bancaja y CAM] y un banco. Es algo que nunca llegamos a pensar que ocurriría, aunque nosotros ya denunciamos en 1997 la ley valenciana de cajas de Eduardo Zaplana [expresidente de la Generalitat]. Nos reunimos con [José Luis] Olivas, cuando solo era un anteproyecto y le dijimos que era una auténtica barbaridad, porque suponía un cambio en la naturaleza de las cajas que permitía al PP hacerse con el control. Fue vergonzoso, una auténtica aberración.

P. ¿Con la perspectiva de ahora, cree que podían haber hecho más por tratar de impedir la desaparición de la caja?
R. Con el poder absoluto de Zaplana y Olivas nos tomaron por locos, no solo dentro de Bancaja, también los medios de comunicación. Hoy a nadie se le ocurre decir que no ve tan mal la corrupción, pero entonces era al contrario. Cuando la sociedad económica intervenía en la asamblea no nos hacían ni puñetero caso porque el poder estaba concentrado en Zaplana, Olivas y Camps. Con toda honestidad le digo que no pudimos hacer más. Nos pasaban la trituradora.

P. Hablemos de otra entidad que también impulso la sociedad económica, Feria Valencia.
R. Lo que ha pasado en la Feria es muy fuerte. La alcaldesa Rita Barberá dice que no tiene ninguna responsabilidad, pero yo me pregunto por qué recogía los fondos públicos si era una empresa privada. ¿Por qué no acudió a los bancos como el resto de empresas privadas y dio garantías de que devolvería los préstamos?

P. El PP creó la imagen de una sociedad sin complejos que podía abordarlo todo. ¿Qué piensa ahora?
R. Una sociedad que quiere desarrollarse tiene que diseñar el futuro. Hacer un gran proyecto es una cosa interesante, dos grandes proyectos es doblemente interesante, pero 25 grandes proyectos es de iluminados, porque te exige los recursos que tienes y los que no tienes. Reconstruir la sociedad valenciana nos llevará mucho tiempo. Los dirigentes han de pensar muy bien lo que hacen con el dinero de todos.
Filantropía
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/12/07/valencia/1417971935_807826.html

lunes, 28 de septiembre de 2009

“Auténtica” Paella valenciana para Gwyneth Paltrow

La actriz aprovecha su viaje a Valencia para degustar uno de sus platos favoritos en el nuevo capítulo de la serie “Spain... On the road again” en esta ocasión, llevará a la actriz a Valencia junto a sus amigos el chef italo-americano Mario Batali, la actriz Claudia Bassols y el escritor y crítico gastronómico del New York Times, Mark Bittman.
El día para Gwyneth y Mario comienza en la Albufera, al sur de Valencia y tierra de ricos arrozales. Aquí, rodeada por el producto estrella de esta tierra, Gwyneth se declara "una loca de la paella".
En La Matandeta, (Ctra. CV-1045 km 4, 46910 Alfafar (Valencia)) un restaurante típico valenciano donde Manuel Vasile Romero les prepara la auténtica paella al calor de la leña. Primero, sobre una base de aceite de oliva extra, el cocinero sofríe un poco las cigalas, luego las aparta y, en ese mismo aceite sofríe cebolla (poca cantidad), sal, salsa de tomate, sepia, añade azafrán machacado en el mortero con un poco de sal, y pimentón dulce. El toque final del sofrito lo pone el caldo de pescado, sobre el que Manuel agrega rape y, por último, el arroz (120 gramos más o menos). Por último, se cuecen en ese mismo caldo las almejas del Cantábrico y las cigalas. El secreto del chef será la manera de graduar el fuego y de colocar los troncos de leña para que se reparta bien el calor.
El viaje termina por la noche en Casa Montaña, (José Benlliure, 24. Valencia) un lugar de tapas a la antigua usanza donde los cuatro viajeros degustan judías del chef, berberechos de la ría, tomate aliñado, patatas de Teruel con salsas, bonito del norte con bechamel o corazones de alcachofas. (de EL VIAJERO 28/09/2009)