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jueves, 25 de mayo de 2017

Las bambalinas de la alta política contadas por un forastero prodigioso: Yanis Varoufakis. Adultos en la habitación

Una vez Yanis Varoufakis me compró un gin tónic. Y una vez su esposa me sirvió una taza de té. Y aunque evitó muchas de mis preguntas, como suelen hacer los ministros de Finanzas, nunca me mintió descaradamente. Y fui su presentador en dos eventos. Enumero estas transacciones por lo que estoy a punto de decir: Varoufakis ha escrito una de las mejores autobiografías políticas de todos los tiempos. Podría compararla a la de Alan Clark por su honestidad, a la de Denis Healey por sus ataques a antiguos aliados y, como manual para explorar los peligros del arte de gobernar, seguramente tiene la misma estatura que la biografía de Lyndon B. Johnson escrita por Robert Caro.

Sin embargo, el libro de Varoufakis sobre la crisis que ha marcado a Grecia desde 2010 hasta hoy se encuadra en una categoría propia: es la historia entre bastidores de la política de primer nivel contada por un forastero. Varoufakis comenzó como un outsider, tanto de la élite política como de la extrema izquierda griega, luego se metió dentro y acabó abandonándolo todo abruptamente después de que su antiguo aliado, el primer ministro griego Alexis Tsipras, le pidiera la dimisión en julio de 2015.

Varoufakis escenifica su dilema durante la crisis con una anécdota reveladora. Estaba en Washington para reunirse con Larry Summers, el antiguo secretario del Tesoro de los Estados Unidos y confidente de Barack Obama. Summers le preguntó a bocajarro: ¿Quieres estar dentro o fuera? “Los de fuera priorizan la libertad de contar su versión de la verdad. El precio es que son ignorados por los de dentro, que toman las decisiones importantes”, le advirtió Summers.

Los políticos electos tienen poco poder; el verdadero poder lo tienen Wall Street y una red de fondos de inversión, multimillonarios y dueños de medios de comunicación, y el arte de permanecer en la política es poder reconocer este hecho e intentar lograr hacer algo sin alterar el sistema. Ésa era la oferta. Varoufakis no sólo la rechazó, sino que al escribir sobre ella en detalle nos protege de la estupidez de las fantasías ocasionales de la izquierda de que el sistema construido por el neoliberalismo puede de alguna forma inclinarse o ceder ante nuestros deseos de justicia social.

En este libro, Varoufakis ofrece una de las descripciones más detalladas y precisas del poder moderno, un logro aún más importante que su deseo de justificar su propio accionar durante la crisis griega. Explica cómo se construye la red del poder moderno, con el agotamiento de haber pasado tantas noches en fríos hoteles y salas de reuniones mal iluminadas. Aris obtiene un préstamo del banco de Zorba; Zorba le perdona el préstamo, pero la empresa constructora de Zorba obtiene un contrato en un ministerio de Aris. Al hijo de Aris le dan trabajo en la cadena de televisión de Zorba, que por alguna razón siempre está en bancarrota y por eso no puede pagar impuestos; y así.

“La clave de estas redes de poder es la exclusión y la turbiedad”, escribe Varoufakis. A medida que se va intercambiando información sensible, “alianzas de dos personas se van vinculando con otras alianzas…involucrando a conspiradores que conspiran de hecho, sin ser conspiradores conscientes”. En el proceso de contar su historia, Varoufakis no sólo revela secretos, sino que son secretos gordos y jugosos.

Grabaciones en secreto en sus reuniones El primer secreto es que no sólo Grecia estaba en la bancarrota cuando la UE la rescató en 2010 –y que el rescate fue diseñado para salvar a los bancos franceses y alemanes– sino que Angela Merkel y Nicolas Sarkozy lo sabían; y sabían que sería un desastre.

Esta acusación no es nueva, fue lanzada en su momento por activistas de izquierdas y economistas de derechas contra la élite financiera. Pero Varoufakis la confirma con citas, algunas recogidas de cintas de conversaciones que grabó en ese momento sin que lo supieran los otros participantes.

Incluso ahora, dos años después de las últimas elecciones griegas, este libro trasciende el interés académico. Grecia sigue aplastada por una deuda de miles de millones de euros que no puede pagar. Por las decisiones que se tomaron en 2010 y 2011, al rescatar bancos privados y endosarles deudas enormes a los países europeos del norte, serán los contribuyentes franceses y alemanes los que acabarán pagando la deuda griega cuando inevitablemente sea perdonada.

La segunda revelación es que miembros de la familia de Varoufakis fueron amenazados violentamente cuando, con una multitud controlando las calles y plazas, él comenzó a alinearse con aquellos que denunciaban que el rescate era inviable. Varoufakis afirma que esas amenazas, que se efectuaron de forma anónima, por teléfono y con una calma oligárquica, fueron la causa de su salida de Grecia hacia Estados Unidos.

Como resultado, cuando regresó, mientras comenzaba a apoyar activamente al partido de izquierda radical Syriza, Varoufakis vivió la crisis como un outsider, pero en un sentido diferente. Cuando le pidieron que hablara ante la multitud que ocupaba la Plaza Síntagma en mayo-junio de 2011, recuerda: “La última vez que había hablado ante una manifestación había sido en Nottinghamshire, ante un piquete de mineros en huelga en 1984”.

Estaba a punto de unirse a un grupo de políticos de izquierdas —liderado por Tsipras y secundado por su jefe de Gabinete formado en Glasgow, Nikos Pappas— en la lucha por acabar con el neoliberalismo. Pero tenía poca experiencia en la izquierda griega organizada y ellos lo veían como un neoliberal.

El fracaso del órdago Los logros académicos de Varoufakis se habían basado en la aplicación de la teoría de juegos a la economía. Así que, cuando diseñó la estrategia de confrontación de Syriza, fue explícito: el enemigo tenía que creer que Syriza estaba preparado para incumplir pagos, o para salir de la zona euro, lo suficiente como para convencer a los poderosos de la UE de renegociar los préstamos que estaban por vencer y evitar que hicieran estallar el sistema bancario griego.

Esto funcionó, aunque el precio fue un gran retroceso retórico y la retirada del programa nacional de Syriza en febrero de 2015. Pero en julio falló porque, habiendo luchado y ganado la campaña emocional del referéndum, Tsipras eligió hacer concesiones ante la posibilidad de una guerra civil griega.

Entrevisté a Varoufakis la noche en que ganaron el referéndum. Parecía asombrado por la magnitud de la victoria (en el libro confiesa que esperaba una derrota) y seguro de que le daría a Tsipras las municiones para enfrentarse a Troika. Sin embargo, ahora está claro que los dos calcularon mal. Varoufakis entendió —por la autoridad del ministro de Economía alemán, Wolfgang Schäuble— que Alemania no intentaría sacar a Grecia del euro. Para cuando hicieron justamente eso, dos semanas de bancos cerrados y desarrollo al borde del colapso habían llevado la apuesta a un todo o nada.

Cuando le echaron, Varoufakis se libró de tener “prontuario”, aunque el precio que pagó fue, una vez más, un autoexilio de la política activa en Grecia. Si, tal como parece posible, la situación escala hacia el desplome económico, su voz —junto con la de los comunistas veteranos antieuro que se separaron de Syriza— podría ser lo único que quede de una izquierda que pueda darle la batalla final al fascismo y la dictadura.

Pero yo sigo creyendo que Tsipras hizo bien en ceder ante el ultimátum de la UE y que Varoufakis tuvo parte de la culpa por la forma en que diseñó la estrategia “del juego”. Para Tsipras, y para la generación de exdetenidos y víctimas de torturas que reconstruyeron la izquierda griega después de 1974, permanecer en el poder como un escudo abollado contra la austeridad era preferible a entregarle el poder a un grupo de políticos mafiosos respaldados por una horda enardecida de jóvenes millonarios bien vestidos.

Al final, el gobierno de Tsipras resultó no ser un escudo muy efectivo para proteger a la clase trabajadora griega, pero sí al más de un millón de refugiados sirios que llegaron a las costas griegas en las semanas tras la rendición económica. Las fuerzas armadas griegas, el poder judicial y la policía están llenas de personas a quienes les encantaría ver hundirse las pateras y poder deportar en masa o encerrar a los supervivientes.

Aunque la forma en que Syriza manejó la inmigración masiva fue por momentos equivocada, en el momento crucial, de julio a diciembre de 2015, el gobierno de izquierdas de Grecia ofreció un refugio para aquellas personas que huían del terror y la destrucción. Un gobierno conservador y de derechas le hubiera dado a los sirios un recibimiento mucho peor.

En ese contexto, el relato de Varoufakis de la historia de Tsipras debe ser cuestionado. Varoufakis argumenta que Tsipras es propenso a la frivolidad, la melancolía y la indecisión y que está determinado a probar que no es “una estrella fugaz”. Pero a diferencia de Varoufakis, Tsipras construyó un partido capaz de vencer a la élite política que ha dejado a Grecia sin riqueza y sin credibilidad y ha sido capaz de gobernar. Tsipras —junto a Pappas, su jefe de Gabinete, a quien Varoufakis describe correctamente como muy influyente en los acontecimientos— construyó algo que él pensó que sobreviviría a una derrota.

Varoufakis construyó una reputación, no un partido. De hecho, el mundo de los partidos —de activistas apiñados contra las ventanas lluviosas de cafeterías suburbanas, de repartir folletos, de huelgas y manifestaciones anti-fascistas— está ausente en su libro.

Si la izquierda mundial, que estuvo de buena racha entre 2011 y 2013, quiere recuperar terreno, necesita líderes como Tsipras, que encuentren pensadores y ejecutores como Varoufakis y que los estimulen. Pero sobre todo necesita hablarle al pueblo en el idioma que nace de años de lucha para construir un partido y un movimiento.

Traducido por Lucía Balducci
Fuente:
http://www.eldiario.es/theguardian/Varoufakis-mejores-biografias-politicas-historia_0_640087101.html
https://open.spotify.com/embed/user/elpaissemanal/playlist/5DBfunuPk3faTn5BV6Grv4

lunes, 15 de mayo de 2017

_--La ferocidad del poder del lenguaje para trampear la realidad. La corrupción política y el drama de los refugiados sirve a Miguel del Arco para analizar la manipulación de la palabra en ‘Refugio’.

_--Por obra y arte del lenguaje, en esta función oscura y devastadora nada es lo que parece. Es la corrupción de las palabras lo que vertebra la obra Refugio, escrita y dirigida por Miguel del Arco que se estrena mañana en el Teatro María Guerrero de Madrid hasta el próximo 11 de junio. “El anhelo del corazón siempre inventa mil ficciones que lo arrope”. La frase de Alcestes en el Misántropo de Moliere mece de manera suave pero decidida toda la reflexión que se agolpa en este montaje, en el que Del Arco utiliza la corrupción de los políticos y el drama de los refugiados para lanzar un dardo sobre el poder del lenguaje para trampear la realidad y manipularla.

La inicial inspiración de Teorema de Pasolini sobre cómo una presencia extraña cambia y desestabiliza la vida de una familia ha quedado en lejano referente. Aunque la historia de Refugio se centra en la familia de un político corrupto y una cantante de ópera que se ha quedado sin voz, que acoge en su casa a un refugiado que ha perdido a su mujer y su hijo en la travesía que les traía al sueño europeo, Miguel del Arco (Madrid, 1965) admite que la deriva del texto se ha ido encaminando a cómo cada uno va construyendo su propia historia y narrándose a sí mismo. De cómo el lenguaje se convierte en una fuente de incomunicación y en arma de doble filo. “Cada uno de nosotros nos hacemos nuestro propio refugio con el lenguaje, nos escondemos detrás de las palabras”, asegura Del Arco, tras un ensayo en el María Guerrero, mítico teatro en el que se estrena, y que ha contado en el reparto de la obra con Israel Elejalde, Raúl Prieto, Beatriz Argüello, Carmen Arévalo, Macarena Sanz, María Morales y Huego de la Vega.

Con la bofetada de los casos de corrupción política de esta misma semana en España, la obra parece escrita ayer mismo, con las dimisiones, los encarcelamientos y las asunciones teóricas de responsabilidades. En este caso, como en tantos otros, la realidad ha superado con creces la ficción. “He querido hablar de la corrupción del lenguaje a través de estos políticos, porque quien tiene la palabra tiene el poder, pero también del silencio de este refugiado que se niega a unir palabras porque lo que quiere es morirse. Esa especie de normalidad civilizada, con los discursos inventados por los políticos para los telediarios, en la que vivimos me deshace, me paraliza. Hemos normalizado una manera de hablar que no tiene nada que ver con la compasión. Estamos construyendo un mundo devastador”, se lamenta el autor, que asegura, sin embargo, confiar en el ser humano y en la posibilidad de cambio. De esperanza y empatía, en definitiva.

Es Refugio una obra con la que el autor confiesa que, por primera vez, ha amordazado intencionadamente al director. Uno de los responsables del nuevo Teatro Pavón Kamikaze y creador de importantes montajes teatrales como La función por hacer, Hamlet, Misántropo o La violación de Lucrecia, Del Arco asegura que hasta ahora decía de sí mismo que era un director que escribía. Todo ha cambiado con Refugio. “Ya no me intranquiliza la idea de ser autor. Un director quiere siempre saber cómo suceden las cosas, cómo se va a poner este texto en escena, pero con esta obra comenzamos los ensayos sin saber siquiera como se iban a resolver algunos asuntos claves. Nunca he sido tan libre y tan imaginativo como autor”. Libre e imaginativo como ese enorme y hermoso cubo de cristal que acoge este montaje. Un cubo que es refugio pero también cárcel. Una pecera, una jaula, un lugar de encuentro a la vista de todos.

http://cultura.elpais.com/cultura/2017/04/26/actualidad/1493215507_203688.html

En esta interpretación de una vieja canción francesa, C'est Si Bon, por parte de Jolie Môme, con un arreglo de jazz fusión, nos sorprende por sus atractivos, su ritmo, su armonía, su melodía, su encanto, su "charme", su amplia sonrisa, sus suaves gestos, su mirada cómplice y coqueta, una buena parte de sus armas de mujer, una interpretación encantadora, maravillosa por su sencillez y optimismo, todo "tan bien" que al oírla sale uno a la calle lleno de alegría y ganas de vivir, en esta primavera tan hermosa... clik y ampliar la pantalla para disfrutar.

domingo, 14 de mayo de 2017

Periodismo de ficción en Yemen

El periodismo en este país ha alcanzado tal grado de perfección que basta una palabra para resumirlo: Marhuenda. Lo imputaron el jueves y lo desimputaron el martes. La justicia de marcha atrás también requiere de un léxico con caja de cambios. Primero se investiga a un señor y luego se lo desinvestiga. Por en medio nos enteramos que, en la intimidad de la conversación telefónica, el director de La Razón llamaba “zorra” a la presidenta de la Comunidad de Madrid y “puta” a su directora de comunicación. Quién iba a decirnos que detrás de la prosa razonable y adhesiva de Marhuenda se ocultaba un poeta. Sucede que hablaba mediante metáforas, suponemos que es lo que ha querido decir el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, cuando explica en su auto del martes que ni Marhuenda ni Casals “habrían conseguido” coaccionar a Cristina Cifuentes. Según las grabaciones que se hicieron pública, conseguirlo no: sólo lo habrían intentado.

“¿Con qué cara me presentaría ante mis alumnos de Derecho si fuera verdad lo que se me imputa?” se pregunta Marhuenda. Más que con una cara, podría presentarse con una portada de su periódico, una al azar, porque La Razón cuenta con algunas de las portadas más fastuosas del arte posmoderno. Entre ellas, todavía recuerdo una de Aznar vestido de portero y parando un penalti, otra con Tsipras abierto de brazos titulada con increíble ingenio “Desgrecia” (“los helenos se lanzan al abismo populista” rezaba debajo) y otra de un militar ruso listo para zamparse una hamburguesa y abriendo una bocaza donde se veía hasta el esófago (titular: “Putin traga”). La semana pasada tuvieron el cuajo, en medio de la tormenta de mierda que afectaba al país y a su propio periódico, de abrir con la crisis política en Venezuela.

Gracias a una prensa omnívora y a una ciudadanía rumiante, en España la gente está mucho mejor informada de lo que sucede en el país caribeño que de lo que sucede en el propio. Desde los tiempos de Chávez, Venezuela es el mantra informativo con el que muchos periódicos e informativos, no sólo La Razón, distraen al personal de las cacicadas, putiferios y latrocinios que asolan la geografía patria. Es cierto que en los últimos tiempos la situación en Caracas roza la catástrofe, con manifestaciones diarias, brotes de violencia callejera y casi una treintena de muertos en disturbios. Al lado de este desastre, es cierto que el saqueo del Canal de Isabel II y la podredumbre de las instituciones españolas pasan a segundo plano, pero da la casualidad de que los periódicos españoles no se imprimen en Caracas.

Si de verdad les importaran las vidas humanas en calidad de algo más que de maniobra de distracción, todos los días desayunaríamos con postales de la guerra civil en Yemen, un país en estado de sitio desde hace dos años, bombardeado por los amigos saudíes con apoyo logístico y militar y beneplácito de Estados Unidos y de un montón de potencias occidentales, entre ellas, España. El conflicto en Yemen ha alcanzado la categoría de hecatombe, con una alarma internacional pregonada por la ONU que advierte que puede desembocar en la mayor catástrofe humanitaria de la historia: siete millones de personas están a punto de morir de hambre. Un niño muere cada diez minutos en Yemen pero ¿a quién le importa?

Fuente:
http://blogs.publico.es/davidtorres/2017/04/28/periodismo-de-ficcion-en-yemen/

miércoles, 9 de noviembre de 2016

No confundamos nuestra verdad. Luis García Montero.

Debemos aprender a escribir la verdad con letras minúsculas. La verdad escrita con mayúsculas, conviene repetirlo una vez más, está siempre humillada a la mentira de los dogmas y los mandatos esenciales. La verdad como opinión propia, como perspectiva de la conciencia personal, aspira sólo a relacionarnos con el mundo de forma honesta, amparados en la voluntad de no mentir más que en la posesión de la certeza.

La actualidad está dominada hoy por unas cuantas mentiras. A la hora de opinar se puede mentir no sólo sobre el cadáver de la verdad, sino sobre el paisaje y el vértigo de las mentiras cotidianas. Mentir sobre las mentiras es una consecuencia lógica del torbellino, las prisas, las discusiones, las estrategias de defensa más superficiales, la tensión en el escenario político. Ese tipo de mentiras son muy peligrosas porque acaban manchando la verdad y desgastando sus argumentos. Del mismo modo que los dictadores y los criminales banalizan el mal, como denunció Hannah Arendt, nuestras discusiones pueden banalizar la verdad, convertirla en un latiguillo sin eficacia.

Esa es la sensación que he tenido en los últimos días con las declaraciones de Pablo Iglesias y Ramón Espinar sobre el poder manipulador de los medios de comunicación. Tengamos cuidado. No confundamos nuestra verdad.

Está claro que la falta de independencia de los grandes medios de comunicación es uno de los problemas más serios de la democracia. No se trata sólo de que el poder de la publicidad marque las informaciones sobre Coca-Cola, Repsol o El Corte Inglés. Lo más grave es que las élites económicas se han hecho con la propiedad y las líneas editoriales de los medios, humillando al periodismo en las redacciones y convirtiendo a los editorialistas en pistoleros de la tinta, dispuestos a desenfundar en cuanto reciben una orden. Algunos programas de televisión crean una realidad virtual capaz de sustituir hasta el aire que respiramos.

La semana pasada daba pena mirar el cielo de Madrid. Uno se acercaba a la ciudad y veía una mancha espesa de contaminación sobre los edificios y las personas. El ayuntamiento tuvo que reaccionar ante unos índices de veneno peligrosos para la salud. Entonces la noticia del gallinero mediático no fue que los madrileños estaban respirando basura, sino que una alcaldesa podemita quería atentar contra la libre circulación de los coches.

La manipulación es tan grave que no podemos permitirnos el lujo de banalizarla y convertir la protesta en un latiguillo desacreditado. Creo que eso es lo que sucede con reacciones como las provocadas por el asunto del piso de protección oficial vendido por Ramón Espinar. Un político no tiene por qué ser un santo, con un pasado sin tacha, virgen hasta su noche de bodas con el bien común. Basta con que defienda un programa honesto y hable sin voluntad de mentir.

Según las informaciones que tenemos, parece ser que Ramón Espinar creció en un ambiente cercano a los hábitos de la especulación propios de la España del pelotazo. Sin violar la ley, se podía sacar un dinero poco digno en la compra y venta inmobiliaria. Es fácil dejarse arrastrar por esa inercia cuando se es poco más que un adolescente. Ahora, cuando ya no se es –o no se puede ser– un adolescente, resulta necesario hablar con honestidad, asumir que fue un error propio de la época, que sus ideas han cambiado con la madurez y que por eso defiende un modo de vida distinto. No hace falta siquiera que un hijo eche la culpa a un padre. Esos silencios se entienden.

A ver si nos entendemos: mis ideas políticas sobre la vivienda y el mal de la especulación tienen mucho más que ver con las ideas de Ramón Espinar, aunque se especulara con su firma cuando tenía 20 años, que con las ideas de muchos militantes del PP hoy en el Gobierno, aunque no hayan especulado nunca. Y de lo que se trata no es de contar vidas de santos o de alabar a gente que siempre estuvo en posesión de la verdad, sino de construir una alternativa política seria, capaz de derrotar a los especuladores.

En ese proyecto es importante tener las ideas claras contra la especulación. Creo que Ramón Espinar hoy las tiene. También es importante denunciar la manipulación mediática que sufre la sociedad. Por eso no podemos permitirnos el lujo de banalizar esta manipulación. No podemos escudarnos en ella cuando se hace público un error propio. Decir la verdad y explicar las cosas de forma honesta es más útil que echarle la culpa al Grupo Prisa de todo lo que nos pase.

Y lo que vale para los políticos debe valer para todos los demás, por ejemplo, para los colaboradores, lectores y comentaristas de infoLibre. Me gusta leer los comentarios de los artículos publicados porque aprendo, conozco una realidad más amplia y abro las perspectivas de mi mirada. Me entristece que en ocasiones se generen banderías, leyes del embudo y ruedas de molino. Un periódico no es independiente sólo por criticar al PP y al PSOE y no está vendido al sistema por definición cuando critica algo que afecta a Podemos. Se trata de no cerrar los ojos, de procurar no mentir, aunque a veces eso obligue a pedir perdón con honestidad sin entrar en el juego peligroso de mentir con verdades o con medias mentiras.

http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/11/06/no_confundamos_nuestra_verdad_57244_1023.html

domingo, 10 de julio de 2016

La mentira. Aznar es el único que hasta el momento no ha pedido perdón a su país por llevarlo a una guerra injusta e injustificada.

Siempre recordaré el aplauso de los diputados de las bancadas del Partido Popular en el Congreso tras la aprobación de la decisión del Gobierno de Aznar de ir a la guerra de Irak, que apoyaron sin una sola excepción, contra la opinión de millones de españoles, que nos habíamos manifestado en contra. Nunca había visto a nadie tan contento de ir a una guerra; mejor dicho: tan contento de que fueran otros, pues ni los diputados ni los ministros ni el presidente del Gobierno iban a ir. Para eso están los profesionales.

El informe Chilcot, elaborado por un comité independiente de Reino Unido a petición del Gobierno de ese país, acaba de poner negro sobre blanco las cosas que ya se sabían o se sospechaban de aquella guerra: que la decisión de invadir Irak estaba tomada antes de su justificación, que ésta se hizo sobre una gran mentira: la posesión por Sadam Hussein de armas químicas y biológicas prohibidas (nunca he entendido por qué están prohibidas unas armas y otras no, será que soy un poco panoli), y que, en el triunvirato que se formó al frente de los belicistas, Aznar jugó el papel de becario, ni siquiera de George Bush, el jefe de la coalición, sino del británico Toni Blair, ante la retirada del resto de los países europeos, con Alemania y Francia a la cabeza. “No se puede pedir ayuda a un amigo y luego, cuando él te la pide a ti, negársela”, se justificaría tiempo después en el más puro estilo Benzema el héroe de Perejil, el único que hasta el momento no ha pedido perdón a su país por llevarlo a una guerra injusta e injustificada, como si en el cumplimiento de su deber de amistad pudiera disponer de la voluntad y las vidas de sus compatriotas.

Siete años les ha costado a los miembros del comité encabezado por John Chilcot, un alto funcionario británico de gran prestigio, y la consulta de miles de documentos, así como entrevistar a un centenar y medio de testigos, llegar a unas conclusiones que, pese a no suponer ninguna novedad, no dejan de estremecer de rabia y de consternación. Que tres hombres por su santa voluntad provocaran lo que han provocado: miles de muertos y heridos y la ruptura del frágil equilibrio en que vivía una región del mundo que ahora se desangra en guerras y actos de terrorismo que nos están afectando a todos (a España especialmente el 11-M) deberían provocar más que una crítica formal y abstracta. En el mundo han sido juzgados por crímenes de guerra o contra la humanidad muchos dirigentes con menos delito que el trío de las Azores.

http://elpais.com/elpais/2016/07/08/opinion/1467979566_242541.html

lunes, 29 de julio de 2013

La valentía de buscar la verdad. La traición a Helen Thomas

Barbara Lubin y Danny Muller. CounterPunch

Cuando la noticia se esparció por Washington este fin de semana de la muerte de la inquebrantable y pionera periodista Helen Thomas, seguramente un suspiro colectivo de alivio atravesaba los pasillos de Washington.

Noticias, artículos y obituarios obligatoriamente mencionan su retiro a causa de los comentarios políticos sobre Palestina e Israel. Todos ellos celebrarán, y deberían hacerlo, su carrera de pionera como periodista y autora. Y ahora que ha muerto, se ha vuelto políticamente correcto volver a abrazarla, porque ahora Helen está a salvo. No va a hacer más las incómodas preguntas que hicieron que los políticos se retuerzan mintiendo, que le devolvieron una mirada atónita de ella, siempre sorprendidos por la libertad de la prensa en acción en una mujer que no reconocía su actuación.

Pero en los últimos años de Helen había poca admiración por su carrera y su valor, tanto como sus antiguos amigos, compañeros de trabajo y muchos en Washington se subieron resueltamente al carro de las condenas por sus comentarios y luego sacados de contexto. Tal vez lo más espantoso fue que el presidente Obama se tomó el tiempo de espiar a la mitad del mundo y bombardear la otra mitad para declarar que la renuncia de Helen Thomas fue "la decisión correcta".

En un mundo donde se celebran los improperios orales de políticos famosos como George Bush, Dick Cheney y Rahm Emmanuel, ¿podemos pretender que los comentarios de Helen fueran tan chocantes u ofensivos como para merecer una jubilación forzosa? En un mundo donde escuchamos las tonterías diarias de presidentes que promueven guerras de locura con mentiras y caras enhiestas, ¿cómo permitimos que caiga sobre ella esa lluvia ácida?

Helen Thomas hizo más para desafiar a la guerra desde la última fila de la prensa de la Casa Blanca, (lugar al que fue relegada durante tres años después de criticar en 2004 a George Bush) que cualquier periodista empotrado hizo desde la primera línea junto a los militares en Irak. Ella se sostenía por una integridad periodística que no fue bienvenida en un complejo cuasi totalitario de medios parlamentarios corporativos. En el comienzo de su carrera, fue despedida por hacer huelga junto a sus colegas en el Washington Daily News. Enfrentó décadas de abuso porque era obstinada, no había lugar para el retroceso, y además era una mujer. En años posteriores, fue chocante ver cómo George Bush y Barack Obama se dirigían a ella, la discriminaban desde su investidura presidencial, como si ella fuera una niña a quien se tolera, desechable embuchando una sonrisa, una molestia menor que no conocía su lugar, una reliquia que sólo tenían que complacer por un minuto, después del cual podría volver a la Gran Mentira.

Helen Thomas fue emboscada por ser anti sionista y como escribió Ralph Nader, "la evisceración fue lanzada por dos halcones pro-Israel, Ari Fleischer y Lanny Davis. Fleischer fue el secretario de prensa de George W. Bush que perdió los estribos ante el cuestionamiento de Helen Thomas acerca de los horrores de los crímenes de guerra y las torturas ilegales de la dupla Bush-Cheney. Su trabajo no era responder a esta mujer arrogante, sino desviar, evitar y encubrir a sus jefes. Davis fue el defensor designado cuando Clinton se metió en el agua caliente. Como periodista Paul Jay se destaco y ahora integra un grupo de presión de Washington cuyos clientes incluyen a la cruel junta corporativa que derrocó al presidente electo de Honduras. "Si uno siguió la carrera de Helen Thomas, sobre todo en la última década, ella había alterado repetidamente el statu quo cuando cuestionaba las muertes de civiles en las guerras de Estados Unidos, la alianza impía con Israel, su no declarado arsenal nuclear, y la forma en que escondemos el rostro de la guerra. Los poderosos querían su silencio y utilizaron un fragmento de 30 segundos de vídeos para tratar de borrar 7 décadas de integridad y servicio público.

Helen Thomas por Robert Shetterly.

Así que te puedes imaginar lo honrado que estábamos cuando en el otoño de 2010, por fin fuimos invitados a reunirnos con Helen. Amigos mutuos nos pusieron en contacto y nos dio la bienvenida para visitarla en su casa. Nos recibió amablemente y habló durante horas acerca de una increíble variedad de temas. Su mente era increíblemente aguda, embebida de la lectura de gran cantidad de diarios y de numerosos libros que están ordenadamente apilados, sobre temas de actualidad, marcados y a los que hace referencia a lo largo de nuestra conversación. Increíblemente abierta a cualquier pregunta, (¿Cual fue el mejor presidente? "Hubiera sido Lyndon Johnson, si no fuera por la guerra de Vietnam. Su guerra contra la pobreza fue un logro increíble. Pero la guerra de Vietnam lo perseguía.") Helen fue la consumada periodista, incluso desde su propia sala de estar, que nos acribillaba tanto con preguntas y que, sin vacilar opinaba sobre todo. Ella hablo sin problemas desde su infancia en Detroit hasta su viaje a China en el Air Force One con Richard Nixon, viendo siempre la interconexión del pasado y cómo influye en el presente. Cuando se le preguntó acerca de nuestro trabajo en el Medio Oriente, dudamos en un principio de responder plenamente sobre lo que fuimos testigos durante la ocupación israelí y la guerra de Irak. Ella parecía muy consternada por las experiencias de los niños en esos lugares, y estaba visiblemente preocupada por lo que sabía. Helen era tan claramente empática con el sufrimiento de los niños, los que viven en campos de refugiados, los encarcelados, los que sufren, que parecía injusto cargarla con más relatos de testigos después de todo lo que habíamos compartido. Pero su curiosidad y sus preguntas no eran demasiado para nosotros, y como siempre, Helen formulaba las preguntas que quería.

Unas noches más tarde, a continuación de algunos té de manzana y martinis en una cena completa, Helen continuó su andanada de preguntas. Estaba muy interesada en el trabajo de la organización en la que trabajamos, Alianza de Niños de Oriente Medio, y se comprometió a hablar en San Francisco en un acto de beneficio para la ayuda humanitaria para los niños de Palestina. Por desgracia, la salud física de Helen pronto se deterioró aún más, impidiéndole hacer el vuelo de 3000 millas. Pero el tiempo que pasamos con Helen Thomas se quedó con nosotros, y éramos conscientes de que no podría llegar a hablar en un evento, y queríamos verla apreciada por las miles de personas que sabíamos que la respetaban, la querían y estábamos horrorizado por la forma en que había sido tratada y forzada al exilio, incluso por parte de algunos amigos cercanos y seguidores MECA.

Dos años más tarde, inmediatamente después de la "Operación Pilar de Defensa" de 8 días de bombardeo sobre Gaza por parte de Israel donde 158 palestinos fueron asesinados, 30 de ellos niños, cruzamos el paso de Erez de Israel en la ciudad de Gaza. Una semana después de haber llegado, estábamos fuera en las horas tempranas de la mañana conversando con periodistas y otros voluntarios internacionales. El tema de la primavera árabe y el papel de los medios de comunicación social son temas candentes de la discusión. Una periodista palestina joven, que había terminado recientemente sus estudios en Londres, regresó a Gaza a principios de mes para cubrir los temas de derechos humanos para un portal de noticias en inglés, y nos dijo que quería ser la próxima Helen Thomas.

Otro periodista le respondió diciendo: "Oh, ¿te refieres a causa de sus comentarios sobre Palestina."

"No, no es por eso. Hay dos cosas que van a cambiar el mundo ", dijo," los medios de comunicación y las mujeres: y yo tengo ambas."

Este es el legado Helen Thomas. Esta es la prueba de que las preguntas incómodas seguirán su curso. Eso es lo que Helen quería. Rendición de cuentas de los poderosos, una prensa audaz en busca de la verdad.

Es por eso que pensamos que el 04 de agosto debe declararse el Helen Thomas Day, una fecha de nacimiento que comparte con Barack Obama. Sin embargo, el 4 de agosto debe ser una celebración sólo para Helen Thomas, y no para Barack Obama, ya que los hombres débiles que lanzan guerras lejanas deben ser relegados a los cubos de basura de la historia, y deben ser honradas las mujeres valientes que desafían imperios y viven una vida sin temores.

Firma nuestra petición para pedir a la Casa Blanca que declare el 4 de agosto "Helen Thomas Day"

Barbara Lubin es una veterana activista por la paz, la justicia, los discapacitados y los derechos humano. Es la fundadora y directora ejecutiva de la Alianza de los niños de Medio Oriente (MECA), una organización sin ánimo de lucro que, desde 1988, ha estado trabajando por los derechos y el bienestar de los niños en el Medio Oriente.

Danny Muller ha trabajado con la Alianza Infantil del Medio Oriente, junto con Voices in the Wilderness desde que la sanción de las restricciones económicas a Irak en la década de 1990. Ha trabajado con MECA en Irak y Palestina. És un activista contra el impuesto de guerra y abolicionista de la guerra.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/07/23/the-betrayal-of-helen-thomas/

lunes, 27 de mayo de 2013

León Eisenberg, el descubridor del déficit de atención confesó antes de morir que es un trastorno ficticio

Siete meses antes de morir, el famoso psiquiatra estadounidense Leon Eisenberg, que descubrió el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), afirmó que se trata de "un ejemplo de enfermedad ficticia". > Esta afirmación, hecha por el destacado médico, fue publicada por el semanario alemán 'Der Spiegel'.

Los primeros intentos de explicar la existencia de este trastorno fueron llevados a cabo en los años 30. En aquel momento, los médicos que trataban a niños con un carácter inquieto y con dificultad para concentrarse les diagnosticaban el síndrome posencefálico, pese a que la mayoría de esos niños nunca habían tenido encefalitis.

Fue precisamente Leon Eisenberg quien en los años 60 volvió a hablar de dicho trastorno. En el año 1968 incluyó la enfermedad en el 'Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales', DSM.

Uno de los principales logros de Eisenberg fue conseguir que la gente creyera que el TDAH tiene causas genéticas. El sentimiento de culpa de los padres desaparece de esa forma al pensar que el niño ha nacido así y el tratamiento con medicamentos se menos cuestionable. Sin embargo, pocos meses antes de su muerte, confesó que lo que debería hacer un psiquiatra infantil es tratar de establecer las razones psicosociales que pueden provocar determinadas conductas, un proceso que lleva tiempo por lo que "prescribir una pastilla contra el TDAH es mucho más rápido".

Después de estas revelaciones se puede mencionar otro estudio realizado por la psicóloga estadounidense Lisa Cosgrove. Según esta profesional, de los 170 miembros del grupo que trabaja con el "Manual de los trastornos mentales", (El famoso DSM, va por la V edición) el 56% tenía una o más relaciones financieras con empresas de la industria farmacéutica.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/ciencias/view/95483-psiquiatra-descubrio-tdah-enfermedad-ficticia

En su última entrevista , siete meses antes de su muerte por cáncer de próstata a la edad de 87 años, se distanció de su indiscrección juvenil.

Un hombre alto y delgado, con gafas y tirantes en 2009 abrió la puerta de su apartamento en la Plaza de Harvard para un café. Según dijo nunca había pensado que su idea sería tan popular. “El TDAH es un ejemplo de enfermedad inventada”, dijo Eisenberg. “La predisposición genética para el TDAH está completamente sobrevalorada”.

La psiquiatría infantil debe determinar más detalladamente las razones psicosociales que pueden conducir a problemas de conducta, dijo Eisenberg. ¿Hay peleas con los padres, la madre y el padre viven juntos, hay problemas en la familia? Estas preguntas son muy importantes, pero lleva mucho tiempo responderlas, dijo Eisenberg, quien agregó con un suspiro: “es más rápido prescribir una píldora”.

Como dije, no sé alemán, pero la palabra que aparece en el texto original (“fabrizierte”) se traduce como fabricado o manufacturado. Y, la verdad, si el psiquiatra quería decir “sobrediagnosticado” podría haber utilizado otra palabra.

Tal como se deduce del texto, Eisenberg murió en 2009, de modo que no se trata de una noticia de última hora. A pesar de que se había jubilado en 1993, continuaba siendo profesor emérito de la escuela de medicina de Harvard, y colaboraba con la edición de algunas revistas de psicología y psiquiatría.

En 2007 publicó un artículo sobre el TDAH titulado when “ADHD” was “the brain-damaged child”. En él relata cómo en los años 40 y 50 del siglo XX, los niños con síntomas de TDAH eran calificados como niños con disfunción cerebral, etiqueta que posteriormente se convirtió en la de disfunción cerebral mínima.

También narra cómo él y Mike Rutter defendieron la inclusión de un síndrome hipercinético en la segunda edición del DSM (1969). Me imagino que de ahí viene lo de calificarle como “descubridor del TDAH”, que. según él mismo dice, ya estaba bastante descubierto (aunque se le llamaba con otros nombres) en 1947, cuando se graduó en la facultad de Medicina. Por cierto, esa calificación despoja de sus méritos al señor Rutter.

El resto del artículo relata cómo el TDAH, que era un trastorno poco frecuente se ha convertido en un problema que afecta a casi el 8% de los niños de Estados Unidos, con el consiguiente aumento de las prescripciones de fármacos estimulantes.

Pero a donde quiero llegar es al final, donde escribe:
¿Ha habido un cambio real en la prevalencia? Si es así, ¿por qué? ¿O por primera vez se está detectando a niños que habían pasado desapercibidos? Se trata de cuestiones importantes y merecen una investigación sistemática. ¿Acaso no es el momento de que el NIMH y la FDA insten a los investigadores, facultativos y epidemiologistas a realizar una investigación sistemática a gran escala sobre asuntos de gran importancia para la salud infantil de América?

En dos años, Eisenberg pudo cambiar de opinión de que existe un grupo de niños que presenta una constelación de síntomas comunes a los que actualmente se llama TDAH, y que puede haber un abuso en la aplicación de ese diagnóstico (todo ello bastante documentado en el artículo de 2007) a pensar que no existe tal trastorno, de modo que cualquier diagnóstico de TDAH es claramente incorrecto. El caso es que ya no podemos preguntarle con cual de las dos posturas se siente más cómodo.

¿He aclarado algo?
Considero que existe una diferencia muy notable en la forma de plantear el problema en el artículo de 2007, y en la entrevista de 2009: Eisenberg era un científico, y en el artículo apoya sus afirmaciones en datos obtenidos de estudios epidemiológicos. Incluso cuando detecta anomalías en los datos, lo que hace es sugerir la necesidad de que se investiguen. En cambio, en la entrevista de 2009 hace una afirmación bastante contundente, pero no da ninguna explicación, o si la dio, el periodista la omitió al redactar su artículo.

Por ahí sale otro hilo, por si alguien quiere tirar de él. Resulta poco probable que el educado Eisenberg, que prepara café al periodista que va hasta su casa a hablar con él se limite a decir una pocas frases. Me imagino que la entrevista fue bastante más larga, y que existe más material.

Por último, como estudioso de la comprensión del lenguaje (mi especialidad es esa, no el TDAH), no puedo dejar de percibir una contradicción en el texto de la entrevista. Es la que se produce cuando intengo encajar las siguientes ideas:

a) El TDAH es un ejemplo de enfermedad inventada. Por lo tanto es TDAH solo existe como una construcción social.
b) La predisposición genética para el TDAH está sobrevalorada. Por lo tanto, existe una predisposición genética a la que se da demasiada importancia.
De lo anterior se deduciría que el TDAH, que sería una construcción social, tendría una predisposición genética real, aunque se le está dando demasiada importancia a esa predisposición. Omito intencionadamente los comentarios a la interesante propuesta de hacer una valoración del contexto familiar del niño con supuesto TDAH. No es porque lo considere irrelevante, sino, al contrario, creo que no podría tratar el tema con brevedad porque le van a salir ramificaciones por todos los lados. La entrada que publiqué hace unos días (¿Qué sabemos sobre las causas del TDAH?) contiene información interesante sobre eso y sobre la influencia de la predisposición genética.

Ahí dejo esa información por si a alguien le sirve. Yo, de todo esto me quedo con la recomendación de Eisenberg de que si algo no está claro que se investigue seriamente, y con los datos que se obtengan intentemos aclararlo.
https://youtu.be/pd5sU27u6Hc?list=PLQyYRcm1SLNkvezv6QzzYA9pTPwjH9GXj